Analizando la “Biblioblogosphere”
Como recientemente se pudo comprobar en la última edición de premios Bitácoras, en la que dos blogs bibliotecarios o biblioblogs eran finalistas en la categoría de mejor bitácora temática, la Biblioblogosfera se está convirtiendo un fenómeno a tener en cuenta.
Quizá la explicación sea que, sin incluir a los informáticos, las nuevas generaciones de bibliotecarios y documentalistas somos de los pocos profesionales que cuentan con una formación tecnológica suficiente y, por esto, los bibliobloggers formamos ya un colectivo muy amplio. Pero no nos engañemos: los biblioblogs están hechos en su mayoría por estudiantes o profesionales con grandes inquietudes por el tema, pero no por instituciones bibliotecarias que utilicen éstos como un servicio más para sus usuarios. Yo al menos no conozco ningún blog “de biblioteca” en España.
Teniendo en cuenta que España no es precisamente el país más tecnológicamente avanzado del mundo, y que aquí las bibliotecas arrastran una tradición humanística que en ocasiones parece ir en contra de todo avance tecnológico; no es de extrañar que un fenómeno tan recientemente introducido en nuestro país como es el de los blogs, no haya calado suficientemente en el mundo bibliotecario.
Pero en esta ocasión, la carencia de blogs “de bibliotecas” no es algo exclusivo de España. En el mundo anglosajón, que siempre por delante de nosotros se ha convertido en nuestro único referente (¡a saber que ocurre en la biblioblogosfera francófona! y ya no digo en otros idiomas), también se produce el hecho de que los biblioblogs estén ligados mayoritariamente a personas, y no a instituciones. Ésta es al menos una de las conclusiones que pueden extraerse de la lectura del libro Weblogs and libraries, de Laurel A. Clyde.
Weblogs como fuentes de información actualizada
En este libro, tras introducirnos en el fenómeno de los blogs, se resalta el papel creciente de éstos como fuente de información; puesto que, en muchas ocasiones, sus autores son verdaderos expertos en la materia que tratan y utilizan su blog como una forma alternativa de publicación, que permite establecer una comunicación directa con sus lectores.
Pero como no siempre los bloggers son autores renombrados en su campo, la credibilidad de los contenidos que se publican en los blogs es un tema muy controvertido. Clyde nos ofrece una selección de blogs anglosajones que pueden ser una buena fuente de información, a la vez que establece unos criterios básicos para la evaluación de los blogs (evaluación que también debe hacerse, y no siempre se hace, de la información que nos llega desde cualquier punto de la Red).
Weblogs en el campo de la Biblioteconomía y la Documentación
Citando las palabras de Paula J. Hane, blogs are a natural for librarians”, Clyde justifica la creación y mantenimiento de un blog por parte de un bibliotecario o documentalista, por la importancia que esta actividad puede llegar a tener para su desarrollo profesional: le ayuda a estar continuamente al día. Además, los bibliotecarios reconocen cada vez más la importancia de los blogs como fuentes de opinión, información, entretenimiento y comunicación entre profesionales, por lo que podemos encontrar numerosos blogs elaborados por bibliotecarios, bibliotecas y servicios de información, bibliotecas y departamentos de biblioteconomía de universidades, y también por asociaciones profesionales.
Clyde ofrece una selección de biblioblogs del mundo anglosajón entre los que podemos encontrar: blogs que proporcionan información comentada sobre artículos o noticias relacionadas con el campo de la Biblioteconomía y la Documentación (como Librarian.net, creado por Jessamyn West, uno de los primeros bibliobloggers); blogs que tratan una temática más específica, como puede ser la catalogación, los servicios de referencia, la gestión… y que reflejan la diversidad de esta profesión (como Engineering Librarians, que acerca la tecnología a las bibliotecas); blogs creados por asociaciones profesionales, aunque no es un caso muy frecuente; blogs creados por bibliotecas y departamentos universitarios, en muchas ocasiones durante la realización de un curso (como recientemente hemos tenido que sufrir); y blogs creados por bibliotecarios o documentalistas individualmente, sin el soporte de ninguna institución, y que son los más numerosos.
Respecto a los blogs creados por bibliotecas, ésta no parece ser una actividad bibliotecaria demasiado popular, como ya se ha dicho. Según los datos ofrecidos, en octubre de 2003 apenas se podían contar 50 blogs de bibliotecas entre los más de tres millones de blogs existentes; y, a pesar de los esfuerzos realizados por numerosos autores para motivar a las bibliotecas a crear sus propios blogs, muy pocas han seguido ese camino.
Sintetizando el estudio que realiza Clyde sobre los blogs de bibliotecas anglosajonas (48 blogs de bibliotecas estadounidenses, 6 canadienses y 3 británicas), entre los diversos datos que ofrece podríamos destacar los siguientes: el 43.9% de las bibliotecas que poseen un blog son públicas y el 40.3%, académicas; tan sólo 29 de estas bibliotecas (el 50.9%) tenía un motivo o finalidad para la creación de un blog, en 20 de ellas su finalidad era ofrecer a sus usuarios noticias o información, y en 9 recomendar enlaces o fuentes de interés.
Para finalizar, éstos son tres ejemplos de blogs de bibliotecas con los que podemos ver la variedad de propósitos y audiencias que éstos pueden tener: The Redwood City Public Library (California), cuyo blog ofrece información para el personal de la biblioteca; el blog de la National Library of Scotland, que ofrece en cambio información para sus usuarios; y el Blogger Book Club, de Roselle Public Library (USA), que ofrece un forum de discusión sobre libros juveniles.
Éstos y otros temas, pueden encontrarse en este libro, pero quizá lo más relevante sea la amplia bibliografía que ilustra y acompaña cada uno de sus apartados.
CLYDE, Laurel A. Weblogs and libraries. Oxford : Chandos Publishing, 2004
Seguramente con este libro tendréis suficiente material para una temporadita, ya que proporciona más lecturas interesantes sobre el tema de las que podamos abarcar, pero como siempre hay espíritus inquietos e insatisfechos, ahí van unos últimos enlaces a un muy reciente estudio al que aún no he tenido el tiempo de echarle un vistazo: “Investigating the Biblioblogosphere”, publicado en Cites & Insights: Crawford at Large en septiembre de este mismo año.