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Blogs y medios, territorio salvaje

Este texto se publicó originalmente en el blog colaborativo Neumattic el 16 de diciembre de 2010

No hace tanto tiempo que los blogs contemplaban con cierta suficiencia a los medios de comunicación tradicionales. Razones no les faltaron, ya que fueron los primeros que abordaron sin miedo ciertos temas que hasta entonces no alcanzaban o no tenían cabida en las páginas o en los sitios webs de los medios tradicionales. En base a esa nueva forma de enteder la difusión de la información y de crear la noticia, de una forma abierta y sin censuras, sin limitaciones geográficas, se acuñaron términos como “Periodismo ciudadano” y se intuyó una suerte de nueva revolución que a buen seguro haría tambalear los cimientos de la información dentro de Internet y de los vetustos medios impresos.

La reacción de la prensa fue tímida en un principio. Ofrecieron a sus lectores la posibilidad de corregir e incluso opinar dentro de las informaciones, aunque posteriormente la apuesta fue mucho más decidida, intentando crear comunidad dentro de ellos. Así, se brindó la posibilidad de que los lectores pudiesen crear su propio blog como elemento diferenciado informativamente dentro del dominio web del medio de comunicación y, posteriormente, se reforzó esa necesidad de opinión y de seguimiento de la información del medio a través de Twitter y/o Facebook.

Hoy en día, la revolución traída por los blogs se diluye salvo honrosas excepciones. Son escasos los blogs profesionales que pueden hacer sombra a los medios tradicionales, a pesar de que ejemplos existen y que se acercan peligrosamente a la difusión de cabeceras . Mientras que la difusión de noticias e informaciones a través de Twitter y Facebook son las vías preferidas actualmente por los lectores para difundir las mismas.

Mientras tanto, los experimentos sin control quedan un tanto atrás. Los blogs se hallan presentes en los medios de comunicación, sí, pero se promocionan principalmente aquellos gestionados por autores de relumbre para la cabecera que los acoge. Por contra, los blogs de los lectores quedan en un segundo plano hasta desaparecer de las páginas principales de los sitios web de los medios.

En cualquier caso, la Wild Wide Web todavía campa a sus anchas dentro de esos mismos medios y los blogs que acogen, así como dentro de los propios comentarios de las noticias que se muestran en ocasiones como ingobernables e inclasificables, alejados de la línea editorial de la cabecera y que entra en contradición incluso con su posición política.

Incluso, esos medios acogen dentro de sus comunidades a blogs que desdicen completamente a los principales articulistas de los medios como si su línea editorial fuese por un sitio y la comunidad de sus lectores por otro. Es curioso que no se encuentre ningún responsable que trate de corregir o modifique su tendencia, lo que a los ojos de los lectores más habituales chirría profundamente alejándolos de lo que debería ser su medio de comunicación de referencia.

La convivencia del modelo de los blogs dentro de los medios de comunicación todavía tiene mucho recorrido, desde luego. Sin embargo, cuando los cimientos mismos del periodismo son sacudidos por los acontecimientos y por la difusión de información por sitios web como WikiLeaks, son los medios de comunicación tradicionales la vía por la que esta información es tratada y filtrada tratando que llegue lo más lejos posible. El porqué WikiLeaks decidió difundir la mayor publicación de documentos diplomáticos estadounidenses a través de cabeceras tradicionales debe de indicarnos que los medios no fueron derrotados, sino que supieron adaptarse y que cada vez lo harán más rápido.

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Web 2.0: La utopía resquebrajada

Este texto se publicó originalmente en el blog colaborativo Neumattic el 25 de enero de 2011

Hubo un tiempo que consideramos que nosotros, los internautas, los usuarios, desplazaríamos a los grandes medios de comunicación. Hubo un tiempo que nosotros expertos, profesionales, conocedores de la realidad social que vivimos, podríamos hablar cara a cara con los grandes medios, corregirlos, castigar la forma en que pudiesen filtrar la información, darle el tamiz que ellos obviaron u olvidaron. Nosotros nos haríamos un hueco, crearíamos una comunidad interconectada que hablaría con voz propia, con mayor autoridad que los gobernantes o los propios periodistas. Nos haríamos un hueco en esta democracia con una voz propia. Nosotros éramos los medios, nosotros construíamos la Web.

Esta nueva Web, refundada tras sus cenizas del desastre de la Burbuja.com, palpitaba en su momento cumbre con innumerables usuarios actualizando blogs con mayor o menor rigor, con mejores y peores historias, con grandes discusiones que aportaban contenidos o simplemente con el típico griterío de un bar. Pero era un sueño y era nuestro, íbamos a cambiar el mundo, pero ¿qué podría quedar de ello?

El sueño parece diluirse tras estos cinco años acelerados en los que hemos pasado de sólo poder usar la web principalmente desde nuestros ordenadores a otros dispositivos como móviles y tabletas. La información que compartimos es inmediata, se prima el aquí y el ahora, lo breve, lo ingenioso, lo impactante, lo taquigráfico. Una muestra de nuestra sociedad acelerada, lo importante por la mañana es olvidado al anochecer, el impacto que dure un segundo, pero que se grave en la retina aunque se trate de 60 minutos.

Automattic, consciente de la falta de tono muscular de la Blogosfera, ofrece un reto a los blogueros sean o no usuarios de su plataforma: Publicar un post al día. Una imagen, un texto breve son razones más que suficientes para los chicos de WordPress, aunque han tenido que bajar varios peldaños su reto y actualmente se conforman con un post a la semana. Sin embargo, eso mismo ya se comparte en Twitter y/o Facebook, feroz competencia me temo ante que los blogs, menos inmediatos, poco pueden hacer.

Dentro de la Blogosfera, otros que están soportando esta corrección son las redes de blogs. De un tiempo a esta parte, se ha pasado de una situación en la que existían múltiples en activo, apareciendo como setas, hemos pasado al cierre e incluso la compra de algunas de ellas.

Otros proyectos que se convirtieron en estandartes de la Web 2.0 como los marcadores sociales tampoco se encuentran en su mejor momento. Nos referimos principalmente a Delicious que, como es bien sabido, iba a ser cerrado por Yahoo! tras su fracaso en su adquisición y que provocó una reacción melancólica dentro de la Web Social que sólo ha derivado a la intención de la compañía norteamericana hacia su venta, más que su cierre. Sin embargo, los usuarios de Delicious ya se han dispuesto a la búsqueda de alternativas que no hace presagiar un buen desenlace sobre esta web que provocó ríos de tinta en su momento.

La promoción social de informaciones tampoco pasa por su mejor momento tras el descenso de Digg a los infiernos. Los distintos cambios que ha sufrido la gestión de la Web no han sentado nada bien a su comunidad y los internautas han ido progresivamente abandonando el barco. El descenso del tráfico de Digg también tiene su efecto gracias a otras alternativas para compartir información y mantenerse actualizado como sucede con Twitter, lo que nos lleva a la consideración de que los hábitos y las evoluciones de los internautas tienen mucho peso a la hora del desarrollo del negocio de este tipo de webs.

Y, finalmente, y esto debería ser un punto de atención para aquellos proyectos que se encuentran en su hype actualmente. MySpace, otrora la red social por excelencia, que ha visto cómo debía ceder su cetro a otra red social (Facebook) que simplemente ha sabido barrerla del mapa. La estrategia de Rupert Murdoch falló, pero es otro punto de atención innegable que, en la Web, las generaciones que reemplazan a las siguientes bien pueden acabar con un proyecto que parecía completamente asentado y viable económicamente.

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Visio 2011: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Después de cuatro años, acudo al Visio 2011, congreso de referencia en Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva en España, llevándome un sentimiento agridulce. A los contenidos les sigue faltando enjundia, mucha descripción de experiencias y casos de éxito, aunque sigue faltando el rigor del despliegue de metodologías. Sin embargo, como se dijo en Bilbao, “las metodologías no nos las van a contar”, así que nos quedaremos con el contacto y el trato humano como mi reencuentro con Lara Rey, mi referente personal, y una ausencia destacable Raúl Baños.

Ya se han escrito distintos textos con las primeras impresiones respecto al congreso, por lo que no me extenderé. Entre los contenidos a destacar, personalmente, me interesaron todos aquellos relacionados con el Social Media -que tuvieron un gran nivel- un campo emergente en el que muchas disciplinas han puesto sus ojos. Obvio, la información que se haya en ella es cualitativa respecto a tendencias del mercado y satisfacción del cliente, algo que se olvida en la Inteligencia Competitiva obnubilados tal vez por el software que trata de captar información de distintas fuentes.

Y es que en Internet no se haya toda la información, no debemos olvidarnos. Podemos encontrar información estructurada y formalizada, pero como bien sabemos al ser humano lo que le gusta y encuentra mayor valor es la información transmitida de forma informal y desestructurada. La gestión del conocimiento es una de las asignaturas pendientes en las exposiciones de Visio, centradas en la explotación de la gran tormenta de datos que es Internet, pero olvidando otras patas de la Inteligencia Competitiva y que se encuentran bien descritas en los manuales de IC clásicos.

En cualquier caso, una de las conclusiones es que el software no sirve de nada si no hay un factor humano detrás que gestione, analice y distribuya la información obtenida. Que reflexione un momento y que sea capaz de ir donde el software es incapaz de llegar. Tal vez, atendiendo a los perfiles que asistieron a las jornadas (empresas pocas, administraciones, centros tecnológicos y distribuidores de software) podamos entender el porqué de este escoramiento hacia el mercantilismo de las herramientas informáticas, necesarias, claro está; sin embargo como quedó bien demostrado en la experiencia de Kenako Delicatessen Internacional cada organización dispone de unas necesidades muy particulares y por ello necesita de una metodología de Vigilancia propia.

A destacar que Twitter fue una sesión paralela donde se debatieron muchas ideas y un elemento para creación de nuevos contactos y donde se trasladó la tensión de algunos debates de la sala. Una vez más, las baterías de los portátiles fueron un elemento clave para que el debate fuese decayendo durante el transcurso del día y la falta de enchufes restaba para que los twitteros se animasen en el debate paralelo. A destacar que, el elemento innovador de trasladar preguntas a los ponentes a través de Twitter, quedó en agua de borrajas en muchas ocasiones debido a que es difícil trasladar un discurso que se cierra en una pregunta en 140 caracteres.

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La revolución digital llega al ágora, ¿del ágora al Parlamento?

Me imagino como tertuliano un tanto desconcertado frente al movimiento social que se está produciendo actualmente en las principales plazas de las ciudades españolas, o del 15M. De hecho, lo soy un poco. He acudido a la Plaza del Ayuntamiento de Valencia dos veces y he animado a todos mis conocidos a acudir. Para todos es algo nuevo, los más mayores (aunque yo ya no soy tan joven) tuvieron su movimiento de inconformismo frente a una Dictadura, pero frente a la Transición o el siempre accesible Mayo del 68 no se percatan que algo se perdió en el camino y eso es lo que aparentemente se reclama. Recuerdan a ese Mayo del 68, a su representante Daniel Cohn-Bendit, ya integrado en el sistema y con cargo en el Parlamento Europeo, y consideran que este movimiento se diluirá como un terrón de azúcar en el paso del tiempo. Habrá que verlo.

Es curioso que no hace tanto, nos sugerían que nos indignásemos, que nos lanzásemos a la calle. Pero cuando lo hacemos, justo en un momento electoral, nos dicen que así no, que no es nuestro momento, que el momento es suyo, el momento de los partidos, para sugerirnos sus ideas, que su mensaje nos empape, que nos sentemos frente a la tele, que nos olvidemos del frío adoquín y las noches al raso, que no pensemos que nos ofrecieron ideas, pero nos dieron gato por liebre. Nos mintieron. El domingo lo llamarán la “fiesta de la democracia”, pero el fin de semana se comprobará, tal vez, si la democracia se convirtió sin querer en represora de sí misma.

Lo reconozco. He vagado por medios de comunicación, he escuchado tertulias, he leído análisis políticos intentando diseccionar un movimiento que no tiene líder, que se demuestra cívico y sensato, y que actualmente trata de definirse en sus reivindicaciones. He estado a su lado, codo con codo, escuchándoles, es gente indignada, pero no cabreada. La violencia es inexistente. Como los tertulianos, no sé qué es esto, es un movimiento que está por definir, pero gana adeptos día a día. La sociedad está cansada de la impostura. Tienen razón los tertulianos, no vivimos en los países árabes del Mediterráneo inmersos en dictaduras, pero la sociedad se siente estafada, sin un futuro y cansados de mantener un sistema que no sabe sostenerse a sí mismo.

He tuiteado, retuiteado, compartido fotos, pero curiosamente me he mantenido fuera de los blogs. No he leído blogs para entender esto. He acudido a los medios de comunicación, los he seguido, los he censurado y he compartido su incertidumbre y sorpresa. La revolución será tuiteada, es cierto, pero no nos explicará porqué. Twitter se presenta como centro neurálgico de qué está pasando pero no el porqué. Nadie convoca a nadie, pero siguen acudiendo unidos por un hilo digital que es casi imposible de seguir. Las multitudes se muestran inteligentes y se autoorganizan.

Actualmente, asistimos al mayor experimento social digital, lo estamos viviendo y somos partícipes de él. En una sociedad moderna y occidental, las movilizaciones en Twitter asustaron a los políticos a la hora de aprobar la famosa Ley Sinde, sin embargo en aquel momento, del salón, el internauta no se movió. No se prendió la mecha, pero hoy lo hace y se multiplica exponencialmente. Algunos creen que 60,000 personas manifestándose no son suficientes para promover un cambio, que no alcanzarían para un diputado en el Congreso de Diputados, por lo tanto no hay que escucharles. Sin embargo, la Democracia muta hacia espacios más abiertos, donde las ideas no tardan semanas en propagarse, si no horas. La clase política tardará en hacer la digestión de lo que estamos asistiendo, pero reconocerán que aquellos que los eligen, pueden mostrar su disconformidad de las formas más variadas. En los 60 o en los 70, no existía Twitter, ni teléfonos móviles, las protestas fueron buscando la arena de playa bajo el asfalto y los adoquines. Hoy, la tecnología abre puertas a una economía globalizada e interconectada, pero también hacia una sociedad más participativa y abierta, ¿debemos aprobar una y censurar la otra?

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La Web devora a sus hijos

Saturno devora a sus hijos

Tim Berners-Lee, creador de la Web, parece un tanto disgustado sobre los derroteros hacia los que camina su criatura. Su crítica se dirige hacia las relaciones que se desarrollan dentro de ella, para él las Redes Sociales son sólo cotos cerrados que no favorecen el intercambio real de ideas o de intereses, sino simplemente sirven para reforzarlos y conectar personas de ideas similares, llegando incluso a los extremos, sin favorecer el debate. Desgraciadamente, esta idea no es exclusiva de Berners-Lee sino tambien de pensadores que tienen la percepción de que la Red, en vez de galvanizar ideas, simplemente reconduce pensamientos similares sin que sea posible la interconexión de las mismas, favoreciendo su aislamiento.

Tony Judt nos ofrecía el ejemplo de un periódico. En un periódico en papel, el lector consulta las noticias que le gustan o le interesan atravesando el producto entero, saltando de columna en columna. Sin embargo, la Web te dirige directamente hacia el objeto de tu interés muy concreto. Su consideración es que en la Web el árbol no te deja ver el bosque.

Pero las preocupaciones de Berners-Lee no quieren decir que la Web no se convierta en un catalizador real de ideas. Actualmente, la Sociedad se encuentra desmotivada y desmovilizada. Las manifestaciones y movilizaciones se presentan con objetivos específicos pero fuera de un corpus ideológico. Una vez el objetivo se ha cumplido el movimiento no tiene razón de ser, no hay pasos posteriores y se diluyen. Las Redes Sociales y Twitter puede que simplemente sean un reflejo precisamente de esa sociedad y que la idealización de Berners-Lee se sustente en una visión anacrónica de lo que tendría que ser precismente nuestra sociedad.

Por otro lado, la Web devora a sus hijos a velocidades de vértigo. En el caso de las Redes Sociales, MySpace marcaba tendencia hasta hace poco, actualmente su comprador, Rupert Murdoch, piensa en cómo venderla. Delicious una bandera de la Web 2.0 iba a ser cerrada por Yahoo!, aunque recientemente ha sido adquirida – ¿rescatada? ¿salvada? – por los creadores de YouTube. La propia Google dispone de sus propias dificultades para amoldarse a esa nueva Web que a su padre no le gusta y trata de convertirse en social.

Facebook asegura que la mitad de sus usuarios son activos, conectándose en tiempos razonablemente cortos, y que más de un tercio se conecta a través de dispositivos móviles. La Web ha muerto aseguraba Chris Anderson contemplando a las aplicaciones – las apps – como el futuro. Todo parece indicar que la Web será móvil o no será, puede que Berners-Lee no la hubiese contemplado así, pero el creador de uno de los inventos con mayor impacto de la Humanidad permitió que fuese un ente vivo, mutable y completamente cruel con sus hijos y su padre.

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Innovalencia: La diversión y la conversación catalizan la innovación

El pasado 7 de abril tuve la fortuna de poder asistir al 1er Congreso Innovalencia que disponía de un cartel de ponentes muy interesante. A pesar de tratarse de un congreso gratuito, ¿la calidad está reñida con ese prefecto?, cada una de las charlas estuvo a la altura del resto, aunque por supuesto debo destacar la primera dedicada al Social Media de Gaby Castellanos y la de Co-Creación conducida por Juan Gasca y Guzmán López. Lo que viene a demostrar que nunca hay que abandonar los congresos hasta que la luz se apague.

La evolución del Congreso se pudo seguir a través del hashtag #innovalencia y por streaming, aunque la fluctuación de los participantes que tuiteaban en ese momento dice mucho del interés que despertaron cada uno de ellos. Sin embargo es de justicia decir que cada uno demostró que se encontraba en Valencia por méritos propios y cada uno aportó una visión particular a ese término tan complejo como es la innovación. La innovación es como el sexo a los 14 años, todo el mundo habla de él, debe ser bueno, pero pocos lo han probado es la frase con la que Paco Negre sentenció Innovalencia y pudo ser la más tuiteada por los presentes.

Para abrir boca, Gaby Castellanos trató de relajar a los asistentes quitándose la corbata y sentándose con las piernas cruzadas en la mesa de ponentes. Ese interés por tratar de moverse desenfadadamente e invitando a la participación provocó que hubiesen muchas interrupciones a su discurso, con preguntas que trataban de rebatir sus argumentos, sin mucho éxito por supuesto. Pero quedó patente que éste era un congreso diferente y las sorpresas iban a sucederse durante el mismo.

La mesa más politiquera fue la dedicada a La transformación del actual modelo de desarrollo de la Comunitat Valenciana: ¿hacia dónde queremos ir? El aburrimiento se hizo tangible hasta que llegó el turno Ignacio Fernández de Lucio, mientras que se celebró mucho la intervención de Daniel Ramón que siendo políticamente incorrecto repartió estopa a los políticos de aquí y de Europa. Ramón siente que el tren de la Innovación se marcha y poco se está haciendo para recogerlo.

Javier Echeverría dio el contrapunto teórico a la Innovación en su conferencia Innovaciones ocultas y economía creativa , algo de agradecer, aunque teniendo presente la hora a la que comenzó a hablar, rayando la hora de comer, y trazando un discurso meramente teórico pero con muchas referencias a autores y documentos, urgió a los presentes a tratar de calmar sus ansias hacia otra cosa. Sin embargo, la conferencia estuvo bien hilada y desde luego no tuvo ningún desperdicio.

Pero la tarde deparaba muchas sorpresas y aquellos que se marcharon deberían lamentarlo. Santiago Bonet nos ofreció un ejemplo práctico de Crowdsourcing mostrándonos el desarrollo y los proyectos llevados a cabo por él mismo dentro de Aimme. Puede que su hablar un poco acelerado no fuese de gran ayuda a la hora de poder seguir su explicación, pero en conjunto nos ofreció buenos ejemplos de que innovar a través de la Red es posible e incluso para perplejidad de los empresarios funciona.

Y qué decir de la ponencia a cuatro manos de Co-creación: un nuevo modelo de trabajo donde nos divertimos y nos explicaron y mostraron que todos tenemos que decir en los procesos creativos de la innovación. No importa el perfil que tengamos y nuestra capacidad creativa. Creo que es una conferencia que todo el mundo, no importa su nivel en una organización, debería asistir. Y es que la innovación es cosa de todos.

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No me puedo creer que lo hayan patentado

Últimamente, las patentes están dando bastante juego. Un sistema pensado para la protección de la propiedad industrial e intelectual, en ocasiones puede sufrir cierta desvirtuación cuando se llega a los límites que el propio sistema olvida establecer. La semana pasada la Red se entretenía con la publicación de la patente de Google respecto a su Doodle, es decir, el cambio de su bien conocido logotipo dependiendo de la fecha y la localización geográfica del visitante dependiendo de si se trata de una efeméride o de una celebración. Puede que sea una patente estúpida, pero teniendo presente la cantidad de denuncias que se realizan año tras año, simplemente resulta ser una buena fuente de ingresos.

Podríamos creer que, en el caso del sistema de las patentes norteamericanas, esos documentos que deben ser revisados por técnicos antes de su otorgación siguiendo criterios de novedad, se ha perdido su razón de ser tras la publicación de las patentes para inventos como el doble clic, el peinado en cortinilla o la teletransportación (Obviamente, queda reservada la idea para desarrollos futuros). Pero el orgullo patrio nos conduciría a opinar que los americanos lo patentan todo sin discriminación, provocando que un sistema que debería favorecer la innovación, simplemente la frena. Desgraciadamente, en España, también protegemos grandes innovaciones como el tinto de verano o como su título reza “Mezcla y envasado de derivados de la uva, anhídrido carbónico y agua”, no veo que los bares vayan a pagar regalías por la mezcla poco científica de esos líquidos refrescantes, pero por intentarlo que no quede.

Patentes absurdas, locas o curiosas hay muchas y podemos ver una buena recopilación de ellas en distintos sitios web. Os dejo dos ejemplos Crazy Patents o Funny Patents por si os inspiran.

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La patente, esa gran desconocida

Dos hechos, casi coincidentes en el tiempo, me hacen replantearme el verdadero conocimiento y utilidad que se tiene de las patentes a nivel de innovación y de gestión de la información en España. El primero de ellos, surgió a raíz de la visita de un representante de la Fecyt (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología) y su ronda de promoción de la base de datos referencial Scopus. Durante la presentación, pregunté que nivel de indización disponía la misma en lo que respecta a patentes, lo que las distintas respuestas y sus contestaciones nos condujeron a tratar el acuerdo de la Fecyt con Thomson Reuters respecto a la también base de datos bibliográfica, Web of Knowledge, y la desaparición de la, a mi entender, vital Derwent Innovation Index de la suscripción.

Para aquellos que lo desconozcan, sólo diré que Derwent es una base de datos centrada en la indexación y descripción de patentes a nivel mundial. Respecto al porqué de la desaparición de este recurso informativo de la suscripción que nos ofrecía la Fecyt a pequeñas instituciones, la representante me señaló que tenía que ser uno de los pocos de los que la utilizarían, ya que el índice de uso a nivel estatal era mínimo y por lo tanto se concluyó como poco relevante. Ya se sabe, ajustes presupuestarios.

Soy consciente de que, por supuesto, no soy el único que la usa. En otra conversación, completamente distinta y con otros actores, hablando con otro documentalista que trabaja en una Oficina de Transferencia de Resultados de una importante institución educativa, me confesaba que había tenido que solicitar la suscripción específica a esa base de datos ya que desde la biblioteca central se había considerado a esa base de datos como irrelevante y por lo tanto prescindible.

En un breve lapso de tiempo, me percaté que la Vigilancia Tecnológica, al menos en el caso de las patentes, es tal vez una actividad de la que se hace poco uso, puede que centrado en bases de datos abiertas, y qué decir a nivel universitario. Una situación que me hace reflexionar y que puede dar un poco más de luz de la baja cantidad de patentes que se realizan desde España a nivel europeo.

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Periodismo “low cost”

Periodismo

Leía la semana pasada que, en Estados Unidos, los “drive through” de algunos establecimientos de comida rápida ya no los atendían norteamericanos, sino que detrás del altavoz hablabas con una persona del Tercer Mundo (En este caso, India). Es decir, llegas con tu coche al establecimiento, y sin bajar del mismo le das a un botón y realizas tu pedido de hamburguesa y patatas. El pedido lo apunta un indio y pasa el pedido a la cocina que posteriormente recoges sin salir del coche. Ahorro de costos llevado al extremo. Todo lo que puede externalizarse, se hace.

Los bloguers siempre han sido conscientes de la dureza a la hora de obtener rendimientos de las piezas que componen. Los sueldos de los bloguers se han contemplando más como un complemente que como un salario en sí, pero no es de extrañar que nos encontremos una cantidad mayor de bloguers de América Latina dedicándose a ello. Puede que a ellos les salga una mayor renta en comparativa y les compense dedicarse a ello de una forma mucho más intensa y dedicada. Puede que duela, pero si los primos lejanos de los periodistas tienen sueldos bajos, los periodistas comprueban hirientemente cómo su oficio pierde poder adquisitivo.

Los niveles salariales en una redacción impresa o en una redacción digital no son los mismos en España. Los convenios para la redacciones impresa y digital se negociaban a parte, aunque actualmente tienden a igualarse a peor. Que se lo digan a los nuevos periodistas que entren a formar parte de la plantilla de uno de los diarios más prestigiosos en España, El País. De los 50.000 €/año que podía cobrar anteriormente un periodista raso en la redacción impresa, se están planteando en el diario madrileño a cobrar 14,000 €/año tal y como lo hacen sus compañeros de la edición digital. Aunque estas reducciones tan drásticas, no se centran tan sólo en un diario concreto.

El periodismo tiende hacia la reducción de costes en un mundo hiperconectado, en el que cualquiera puede ofrecer información y sólo los más competitivos, los que reduzcan costes, podrán sobrevivir. La red de blogs que constituyen el Huffington Post, recientemente adquirido por AOL, en un mundo donde cualquiera le puede hacer sombra a las “Viejas Damas Grises” del periodismo, es un toque de atención hacia dónde los periodistas. En un grupo informativo, donde la información es creada casi gratis por un buen puñado de colaboradores, mientras los que disponen de un sueldo son los menos, consiguiendo una audiencia global de 26 millones de usuarios al mes. Si la información es creada casi gratis por un puñado de aficionados en el Huffington Post atrayendo a una audiencia tan grande, ¿por qué no podría suceder lo mismo en España? ¿Podrían externalizarse informaciones hacia otros países, Globalización lo llaman, como sucede en el mundo de los blogs?

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Cuando el modo de empleo no es tan importante, el caso de Twitter

La aventura de comprar un mueble barato que uno mismo tiene que ensamblar en su casa no acaba con intentar encajarlo en la parte trasera del coche, sino cuando lo desembalamos y nos damos cuenta de la cantidad de tornillos, vielas y tuercas que lleva incluidas. Una media hora de mucha paciencia podemos llegar a dedicarle al arte de tratar de identificar una a una de esas pequeñas piezas que nos conducirán a ensamblar el conjunto, pero al menos alguien se preocupó de que llegásemos a tener un objetivo ofreciéndonos una hoja con sus instrucciones y gráficos del paso a paso.

El Social Media es una herramienta, una idea, sin embargo nadie sabe cómo acabarán de usarla sus usuarios. Se encaja en el maletero del coche, pero cuando se desembale ya veremos cómo acaba en forma. Twitter es un buen ejemplo de ello. Podría decirse que 140 caracteres son insuficientes, aunque en este momento puede que sean los justos. Ya no hablamos de revoluciones, olas virales, protestas o conversaciones más o menos afortunadas, sino de una herramienta que puede que llegue a desplazar la popularidad de Facebook durante este año.

Personalmente, no entiendo porqué algunas personas protegen sus “tuits”, aunque puedo entender a algunas de ellas (Es mejor que el jefe no lo sepa). Entiendo Twitter como un ambiente abierto, en lo que no importa demasiado lo que se expresa, porque no tiene que ser sincero, ni íntimo, abierto a los ojos de todos porque es precisamente eso lo que interesa. No hay mejor filtro social, enlaces que se comparten, frases trasladadas no necesariamente por su rigor, un ambiente vírico de información, imposible de seguir por cualquier persona, pero que en múltiples ocasiones llega hasta donde yo no podría como individuo que quiere permanecer informado.

Hay quien considera que Twitter acabaría con la sindicación de contenidos (RSS), pero no lo creo. La marca o la cabecera de una publicación todavía es importante y seguir un medio de comunicación a través de este sistema es perfectamente justificable (Sobre todo si dispone de feeds completos) en este mundo telegráfico que estamos creando.

Por otro lado, he visto cómo alguno de sus usuarios lanzaba peticiones de que se intentase mantener el rigor de Twitter, que no se llenase de basura, informativa se entiende. Sin embargo, el valor de esta herramienta es precisamente ése, el salto del rigor a la banalidad y si quieres lo consumes y si no lo obvias. Por supuesto que entiendo que algunas personas no gusten de perder el tiempo – procastrinar lo llaman ahora –, aunque ese ruido es tan sencillo de silenciar como dejar de seguir a algunos de esos usuarios molestos. Puede que los consejos para la utilización de una herramienta que se mueve en un ambiente abierto, no sean de mucha ayuda y que cada uno deba hacer lo que le apetezca, pero haberlos haylos.

Finalmente, existe una clasificación de los siete usuarios de Twitter que se deberían seguir. Personalmente, no siendo ni “activista” ni “académico”, me quedo con el rol de “enlazador” que es lo que realmente me gusta hacer y lo que prefiero que hagan las personas que sigo… Siempre caigo en algún enlace recortado.

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La herida de Google

La herida de Google

Empezó, como suelen suceder las grandes cosas, con pequeños toques de atención. El pasado mes de diciembre, The New York Times publicaba que algunas empresas utilizaban las malas críticas realizadas por internautas como un factor para subir escalones dentro del algoritmo de relevancia de Google. ¿Cómo? Sencillamente porque el algoritmo no penaliza las malas críticas, los comentarios negativos incluidos dentro de los enlaces, por lo que más enlaces, aunque sean malos, son puntos para aparecer en las primeras posiciones del buscador. El escándalo fue mayúsculo, con el autor de esta “manipulación” detenido y con la reacción de la empresa de Mountain View tratando de tranquilizar a los internautas sugiriendo que penalizaría a aquellas empresas que tratasen mal a sus clientes.

Sin embargo, que algo está pasando con Google va más allá de rumor. Los síntomas de que algo está pasando son cada vez más palpables. Desde innumerables foros, se denunciaba que el buscador, su algoritmo, no se encuentra en su mejor momento. De hace un tiempo a esta parte, los internautas aseguran que los resultados que devuelven son de peor calidad, que hay que realizar un esfuerzo extra para encontrar la información que buscamos. Si se preconizó que Google acabaría con el SEO, es bastante probable que el SEO acabe antes con Google, vencido por la gran colmena de mentes tratando de “colar” sus páginas web en lo más alto de la página de resultados. El problema de Google es Google, el gran ecosistema que ha creado entorno a su buscador, su modelo de negocio y, no olvidemos, el de otros que se alimentan del mismo.

Hasta no hace mucho, los internautas creían que Internet es meramente Google, aunque cada vez más el ecosistema se convierte en más cerrado con plataformas como Facebook o más participativo, más rápido, como Twitter, pero propietario al fin y al cabo. Algunos consideran que la marca Google es intocable, intachable y denunciarla, acusarla de malos resultados, una ofensa y abrir una brecha para la competencia (La omnipotente Microsoft) ante la que podríamos sucumbir.

Recientemente, Google denunció que Microsoft (Bing) copiaba sus resultados, utilizando precisamente su algoritmo para demostrar que ante una ecuación de búsqueda que no podía devolver resultados, Bing devolvía los mismos resultados que Google, alimentándose de él. De nuevo, los cimientos de la Web se vieron sacudidos, con cruce de acusaciones incluido. Sin embargo que el gigante se revuelva acusando a otra empresa que comienza a comerle terreno justo donde hasta entonces Google había reinado, es todo un síntoma. Es bien sabido que Bing siempre ha sido superior al algoritmo de Google a la hora de buscar imágenes, aunque parece que todo apunta hacia que Bing le sigue comiendo terreno a Google.

Este estrenado año promete ser apasionante, no sólo por el asentamiento del Social Media, si no por la vuelta a la quinta esencia de la Web, los buscadores. Todo dependerá por las decisiones que adopte Larry Page tras su vuelta a la dirección del gigante y que puede que cambie esta tendencia.

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Cuando el distribuidor condiciona al editor de contenidos en la Red, el caso del iPad y el iPhone

En general, los medios de comunicación impresos – Periódicos, revistas – se distribuyen a los distintos puntos de venta a través de empresas repartidoras que principalmente utilizan furgonetas que desplazan los ejemplares desde los puntos de distribución a los puntos de venta. Imaginémonos que una de estas empresas, por cuestiones de marca, decidiese no distribuir ciertas publicaciones por los contenidos que se editan en ella. Digamos, por ejemplo, publicaciones relacionadas con las armas o la caza. Obviamente, en el mundo físico no habría mayor problema, puesto que la empresa editora podría buscarse otro distribuidor o incluso si fuese grande tener su propia empresa distribuidora.

Debería conducirnos a la reflexión que el mundo físico, ofrezca alternativas, aunque el mundo abierto y tecnológico, las situaciones que se han venido dando parece que conduzcan justo al punto contrario y puede que a una visión más estrecha. El ejemplo más claro lo tenemos con Apple, posiblemente por la visión de Steve Jobs enfocada hacia el mundo educativo, no quiere saber nada del sexo dentro del mundo del iOS (El sistema operativo utilizado tanto para el iPad como para el iPhone). Sin embargo, el éxito del iPad es indudable, creando 14 millones de puntos de lectura en menos de un año. Las empresas editoras de contenidos se han encomendado al éxito del nuevo gadget de Jobs ante un futuro fagocitado por la Web y que les abre alternativas a los muros de pago que fracasan en la misma. The Bild por ejemplo no deja acceder a sus contenidos a través del iPad si es por web para facilitar las ventas de su App. Aunque ya se han producido los primeros roces derivados del modelo de suscripción que quiere imponer Apple dentro de su ecosistema.

Mientras tanto, esta semana parecía que Apple abría un poco la mano con el anuncio de Hugh Hefner pregonando a los cuatro vientos que por fin Playboy iba a disponer de su aplicación sin censura para el iPad. Tras el revuelo ocasionado tras estas declaraciones, desde la propia Playboy tuvieron que rectificar a su jefe. No habrán chicas desnudas para el iPad.

Esta mojigatería no sólo se aplica en publicaciones declaradamente eróticas, sino que los de Cupertino también han tenido que llamar la atención a otras editoras por portadas “poco apropiadas”. Esquire fue una de estas publicaciones que tuvieron que bajar el tono de una de sus primeras páginas por demasiado sensuales.

Puede que esta ola de recato de los gadgets no deba preocuparnos en un principio, sin embargo estas acciones pone a todo el sector cultural bajo las ruedas de los caballos. Es indudable que las tabletas proliferarán durante este año y que su penetración en el mercado aumentará. Amazon y Apple seguirán controlando los contenidos que se editan en sus respectivos ecosistemas de información, mientras que Android se prepara para dar el salto desde el móvil a la tableta. Puede que Google, estandarte de la libertad de expresión en la Web en estos días, sea la verdadera tabla de salvación para otro tipo de contenidos, para un ecosistema más abierto y más libre, donde la censura no venga impuesta por una moral arbitraria.

Nuestra visión de este tipo de censura debe ampliarse, contemplar otros escenarios. ¿Nos imaginamos a Apple censurando a El País o Le Monde por la publicación de los cables de Wikileaks? Puede llegar a suceder. Es posible que nos juguemos en un futuro a qué información podemos acceder y a cual no. Qué nos dejan leer y consumir y que no.

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Quién se responsabiliza de los comentarios en las webs

No es la primera ocasión que desde aquí reflexionamos sobre los comentarios que los usuarios dejan en nuestras publicaciones digitales. Así, nos hemos detenido en reflexionar sobre los comentarios desde el punto de vista del bloguer, como una gestión cuidadosa y rigurosa que enriquezca el debate y, por otro lado, desde la visión de aquel que realiza un comentario que puede ser polémico, que realiza una denuncia grave, no siendo tal vez una publicación de estas característica el mejor foro para lanzar una acusación grave y por tanto teniendo que censurar algún que otro comentario.

El debate sobre los comentarios que se dejan en las webs es bastante apasionante e incluso la Justicia ya ha tenido que pronunciarse sobre si los comentarios dejados en la web de otros son delito o no, si se debe hacer responsable el webmaster de opiniones dejadas por otros o no. El debate es especialmente activo y profundo cuando los comentarios se producen dentro del marco de un medio de comunicación e incluso cuando los comentarios afectan a otro. El diario El País en un ejercicio de transparencia que siempre es de agradecer y gracias a su figura del Defensora del Lector nos ofrece una visión de lo que se cuece dentro de los entresijos de un gran medio de comunicación y los retos a los que se enfrentan los periodistas en su día a día.

En el caso que nos ocupa han sido dos los textos que recogen cómo se gestionan los comentarios de la página web de El País, que al encontrarse externalizado en otra empresa en más de una ocasión ha sido motivo de la publicación de un artículo por parte del Defensor del Lector. Por otro lado, el diario también ha publicado su guía de moderación de comentarios para sus lectores que les pone sobre la pista de cómo deben realizar sus comentarios y evitar de esta forma que no se acaben publicado.

Por otro lado, permitidme que os recomiende la lectura del artículo de Pere Masip, Comentarios de las noticias, la pesadilla de los cibermedios, publicado en Thinkepi donde se trata con profundidad cómo se gestionan los comentarios en distintos medios de comunicación digitales españoles.

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