website metrics
1

Soy un adicto a las estadísticas…

¿Es grave, doctor? Hace unas semanas que no las consultaba, siempre bloqueadas sin razón aparente, desconectadas, enfurruñadas. Puede que se tratase de un error de mi ordenador, – sí, sí reinicié y comprobé si se encontraba conectado a la red –, puede que el fallo se encontrase en mi conexión – ahora es la Red –, dejemos a parte si era por aquí o por allá. Pero así andaba yo, sin referentes, ¿qué andarán haciendo mis visitantes? ¿Seguirán acudiendo a aquí o se habrán ido a otra parte?

Así que, doctor, de repente me vi sometido a una especie de sopor. Ya nada me importaba, escribir se me antojaba una tarea titánica, las musas, si es que alguna vez dispuse de alguna de cualquier tipo, decidieron marcharse a torrarse a la playa. Lo intenté todo, ¿sabe usted? Intenté probar con Google Analytics, pero me decepcionaba, no disponía de los datos a tiempo real, traté de seguir su consejo probé con Reinvigorate pero a pesar de sus colores tan atractivos y su formas sinuosas, mire usted, que no, yo quería mis estadísticas del Statcounter de toda la vida.

Sí, lo sé, lo sé. Sólo dispongo de acceso a los últimos 500 registros, que pueden ser muy escasos, pero quién quiere saber lo que hicieron las últimas 10,000 visitas. Ellos se pasean y yo me paseo por las huellas que van dejando de forma inconsciente antes de que las olas de las playas emborronen su trazada. Pero, ¿no es eso lo que hacemos todos aquellos que nos paseamos por la web como si eso fuese algo que llevamos haciendo toda la vida?

Pero es que los quiero ver, descubrir qué páginas son las más populares, si lo que recién escribo tiene su pequeño momento de gloria a pesar de ser efímero, si el ir de aquí para allá me inspira realmente o me encuentro más obsoleto de lo que realmente me siento.

¡Ay doctor! Que casi me abandono, que me dejé de tomar las estadísticas y casi me pierdo, tirando la toalla. Pero no me culpe, se lo prometo por los disgustos que este blog me ha aportado. Que yo lo quiero mucho, pero que me hace pasarme estas tardes de verano replanteándome si la Internet va a la izquierda o a la derecha, si arriba o abajo, o simplemente no va. ¿No le recuerda un poco a su vida?

Pero no se preocupe mi querido galeno, que estas pastillitas ya no se me olvida ingerirlas nunca más, aunque se traten de veneno. No sea que de dos semanas pasemos a un mes y me dé por olvidarme qué es eso de darle al botón de publicar sin percatarme de que el blogueo, si se quiere, no da beneficios, salvo un momento pequeño de adrenalina del no saber qué se está diciendo.

Por cierto, ¿tiene algo para eso?

0

Escepticismos

En los viejos tiempos, cuando tenía que realizar una redacción dentro de un examen de inglés, siempre nos ofrecían dos opciones y siempre me decantaba por el relato corto. Odiaba los formalismos de las cartas, ya fuesen de reclamaciones o de otra índole, y de otros textos de estructura más o menos reglada como los textos de opinión (De viajes o ciudades por ejemplo). En aquellos pequeños relatos me sentía como pez en el agua retorciendo las historias hasta límites insospechados forzando el “nada es lo que parece”, aunque se trataba de un arma de doble filo porque en ocasiones el profesor te ofrecía unas primeras líneas (que previamente debías comprender) para posteriormente proseguir el discurso.

El número final de palabras del texto, en general de 250-300 palabras, no constituía un problema para mi, a pesar de que debía de ser consciente de que escribir más de lo exigido podía desembocar en más faltas gramaticales y ortográficas por lo que acabaría penalizado en la nota final del ejercicio escrito. En ocasiones, recibía felicitaciones por la trama del relato, incluso en mis 14 una profesora creyó ver en mi un futuro escritor. Sin embargo, yo siempre supe que no me dedicaría a pulir las palabras en la ficción, porque las historias no emergían de mi sino más bien de imposiciones de otros. Puede ser que la literatura no constituya un horizonte porque no haya vivido lo suficiente para comprender lo que es realmente la vida o simplemente es que ese reto no va conmigo.

Hoy en día, escribo en otros registros y como entonces me siguen imponiendo longitudes exactas de texto. No importa realmente si son 500 o 3000 las extensiones máximas en palabras, siempre patino en el exceso. Es posible que mi desafío actual sea precisamente en ser más esquemático y no andarme por las ramas. Imposible.

No me puedo imaginar los viejos tiempos en los medios de comunicación impresos. Aquellos cuando los periodistas escribían en Olivettis, cuando el traqueteo de las pulsaciones de las varillas sobre el papel y el tintineo del fin de línea inundaban las redacciones. Entonces, como en la mayoría de los casos actualmente y aunque parezca mentira, se escribía con los dedos índices, auscultando los teclados para no tener que recurrir con demasiada frecuencia a las tiras blancas que disponían del uso de los actuales Tippex. En el papel pautado que entonces se ofrecía a los periodistas para la exposición de las noticias, las líneas estaban medidas y contadas, disponías de diez y no podías sobrepasarlas. Nada de intentar engañar la vista de los lectores reduciendo el interlineado o disminuyendo un punto el tamaño de la letra como se hace actualmente con la informática. Puede que el resultado fuese más negro y compacto, pero si hay que contarlo todo mejor así que telegráfico.

Es curioso que en mi juventud me gustase escribir ficción en los Writings, y que hoy me dedique a escribir textos que se alejan tanto, o no, de la ficción. La semana pasada me pidieron otro texto profesional, tema libre, y cuando me situé en serio frente a la hoja en blanco me costó sólo dos horas darle el enfoque y dejarlo en 600 palabras (100 más que el límite).

Hoy, me pregunto si sigo siendo un fabulador que se acoge a las primeras líneas compuestas por otros o simplemente un observador demasiado escéptico del mundo que nos ha tocado compartir.

5

Mi encuentro casual con una tertulia literaria

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, era bastante frecuente que los intelectuales y/o literatos o simplemente los leídos se reuniesen en cafeterías o en las propias residencias de alguno para llevar a cabo lo que se denomina Tertulias. En ellas, de las que son herederas las tertulias radiofónicas actuales, se abordaban numerosos temas tanto políticos, científicos como intelectuales en los que los debates podrían derivar en situaciones más o menos tensas, pero de las que se aprendía a ser tolerante y alimentar el sentido crítico tanto por los demás como por uno mismo.

Siempre me he preguntado cómo se desarrollarían las tertulias literarias de principios de siglo, cómo se comportarían los tertulianos y cuáles serían las normas no escritas de las mismas. Afortunadamente, recientemente la casualidad me permitió presenciar una de ellas y aunque las formas, según mi entender, no fueron las más correctas para distintos participantes, imagino que el fondo era el mismo que entonces aprender y reconocer el esfuerzo del resto de los participantes.

Cuando llegas a una cafetería, lo primero en lo que te fijas es en los huecos (a no ser que alguien te esté esperando) intentando localizar una mesa vacía, sin embargo aquel día me fijé en un nutrido grupo de personas mayores, porque la mediana edad ya estaba más que sobrepasada, que mantenían una cháchara bastante tranquila en un rincón del local. El destino quiso que nos pudiésemos sentar cerca de ellos y mi interés ya despierto me hizo percatarme que no todos se conocían. De hecho, los tertulianos iban llegando, saludándose y presentándose como si algunos no se conociesen. Otra curiosidad es que sólo una mujer se encontraba en la mesa de aquel grupo tan heterogéneo, mientras la camarera tomaba cuenta de los cafés y otras bebidas que el grupo iba a consumir aquella tarde.

Tras una confusión en el pago, diez personas tratando pagar productos que no llegan a los tres euros con billetes al mismo tiempo no es una buena idea, parecía que todos se conjurasen para comenzar la tarea que se habían propuesto aquel día. Así que, mientras se hacía el silencio notas, libretas y bolígrafos, emergían de sus bolsillos dando comienzo a su tertulia particular.

Cruzando conversaciones, trataba de escuchar lo que en la otra mesa se decía, descubriendo que lo que allí se recitaba eran poemas compuestos por los mismos participantes que eran recibidos en silencio y despachados con aplausos. Aplausos que sin duda todos merecían porque si bien la calidad en la entonación y la lectura de los mismos en ocasiones delataban falta de práctica, el esfuerzo de composición y el descaro que había que asumir frente a ese grupo a buen seguro que lo merecían. Por supuesto que mi falta de integración en el grupo, simplemente porque se trataba de una conversación robada, me impedía valorar en su justa medida la calidad de los textos, pero no me cabe la menor duda de que igualmente hubiese bien recibido las composiciones en su mayoría románticas o despechadas por la misma razón.

Sin embargo, no todo fueron buenas maneras y educación en ese grupo. De repente, un hombre entró al local y como una imposición exigió su turno, taconeando mientras uno de los noveles poetas acometía la lectura de uno de los poemas. El resto ante su insistencia le dejó hacer y leyó soberbio como si lo propio fuese mejor que el resto, algo que por desgracia no alcancé a escuchar, abandonando al grupo en cuanto terminó.

No, no acabé la tertulia mientras el humo de los cigarrillos inundaba lentamente la cafetería. Mi falta de educación en ambas mesas era más que evidente, en una por exceso de interés y en otra por la carencia del mismo, así que me disculpé y con urgencia me dispuse a abandonar el lugar consciente de que al final todo esfuerzo tiene su recompensa si alguien es capaz de valorarlo en su justa medida si lo ha compartido.

2

Los libros perdidos de mis estanterías

Ayer terminé de leer un libro de aquellos que mis compañeras de trabajo sólo creerían que podría habérmelo comprado yo. Pero no os preocupéis sobre esta incógnita porque tiene merecida una reseña y en breve me dispondré a redactarla, por lo que el misterio durará bien poco. El hecho es que en mi intento de sortear mis lecturas de profesión, si se quiere, con las de placer, que cada vez me tocan menos, me lancé hacia mis estanterías, donde se agrupan en batiburrillo los libros leídos junto aquellos adquiridos que aguardan su suerte.

Sin embargo, en esta ocasión me he percatado de algo que hasta ahora no me había sucedido. Es justo comentaros que hace tiempo que no adquiero libros de forma compulsiva, es decir, no visito una librería ni dejo que mi mirada se pasee por las cubiertas de los libros, casi siempre, de bolsillo expuestos. La economía apremia ahora y también lo hacía entonces, cuando dejé esa costumbre tan sana, de tal modo que el último libro que compré considerando que sería el único en mucho tiempo fue Las uvas de la ira del que ya he dado cuenta. Ahora me percato de que tal vez el futuro me hacía un guiño.

Así pues, al mismo tiempo que he ido apartándome de las lecturas relajadas y del género de la novela, me alejé también de las librerías e inconscientemente de mis estanterías hasta que volví a ellas y parece que dos años hayan resultado dos décadas. Repasando los títulos que atesoran, me he percatado de que muchos de los volúmenes que desfilan sobre ellas son unos desconocidos para mi… O puede ser que no. Es decir, me he encontrado frente a una situación que hasta ahora no había encarado, el momento que no recuerdas si un libro lo has leído ya o simplemente te está esperando a que lo hagas.

Por supuesto que no sucede con todos, algunos sé que ya están leídos, otros que merecerían una segunda lectura, pero ese gran conjunto de páginas de Tom Wolfe, por cierto tengo tres títulos de este autor incluyendo La hoguera de las vanidades, no sé si ya fue leído cierto verano o si fue comenzado y abandonado con la misma rapidez. Porque soy de la condición de los que creen que no hay necesidad de engullir todo lo que redacte un escritor por mucho que los críticos literarios insistan sobre ello.

Finalmente, me he decidido por La gran pesquisa de Tom Sharpe sin saber a ciencia cierta si ya lo leí, aunque las aventuras de Blott soy consciente de que ya las viví. En cualquier caso, esta situación que me da un toque de atención sobre mi madurez, aunque podría haber sido peor. Podría haber comprado un libro que ya había leído, que tenía en casa y que no me gustó. Pero eso lo dejo para, tal vez, dentro de diez años más y puede que para entonces os pueda detallar el título del libro que me compré dos veces.

11

Un lustro enredado

Every step of the way we walk the line
Your days are numbered, so are mine
Time is pilin’ up, we struggle and we scrape
We’re all boxed in, nowhere to escape

Mississippi Bob Dylan

Cuando sólo restan unas cuantas horas para que cumplamos cinco años en la Red, un lustro escribiendo en este espacio virtual que espero que disfrutéis leyéndolo tanto como yo (en ocasiones) haciéndolo, me percato que para este año no tenía nada preparado para vosotros. Es decir, todos los años a estas alturas ya tenía pensado lo que iba a transmitir; de hecho, siempre teníamos algo dispuesto días antes para publicarlo, sin embargo esta vez escribo sin saber bien qué decir ni cómo decirlo. Digámoslo así, una suerte de carta abierta.

Bueno, en realidad, os miento. Maria Elena y yo habíamos comenzado a trabajar en un proyecto-recuerdo de este blog, pero como os podéis imaginar, otros menesteres nos han urgido para que nos ocupásemos de ellos y finalmente la idea que os teníamos pensada para esta fecha no va a poder ser. Aunque, todavía disponemos de tiempo, de aquí a nuestro sexto aniversario aún nos queda margen para realizar la idea que llevábamos en mente, así que confío que dentro de este nuevo año que comenzamos nos dé tiempo a acabar lo que hemos comenzado y, entre medias, llevemos algún que otro proyecto bibliodocumental nuevo.

Así pues, 1826 días después de aquel viernes de 2004, muchas cosas nos han sucedido y muchas las hemos compartido con vosotros, con la mirada vigilante hacia adelante, pero sin olvidar a aquellos que nos fueron dejando por el camino. Muchos antes que nosotros dispusieron de su quinto aniversario y ha sido muy divertido compartir este camino con ellos, hemos descubierto a otros que más tardíos comenzaron a andar, algunos se perdieron, otros nos siguieron; mientras que contemplábamos cómo nuestros amigos disponían de su evolución profesional y personal con cierto atino.

¿Dónde estamos nosotros? Puede que en un impasse, eterno todo hay que decirlo, tratando de ajustarnos dentro del nuevo entorno en el que nos movemos, integrarse en una Red de Blogs no es fácil porque hay terceros que tienen de expectativas creadas; mientras que a nivel laboral seguimos buscando nuestro sitio. Imagino que de eso se trata, al fin y al cabo, de nunca quedarse quieto ni satisfecho con uno mismo.

Hasta el año que viene…

  1. Un año no más (2005)
  2. Querid@s amig@s… (2006)
  3. Entonces y ahora, os lo debemos (2007)
  4. Cuatro años en la carretera (2008)
0

Entrevistan a Marcos Ros en RecBib

Julián Marquina sigue con su ronda de entrevistas a los profesionales de la información hispanos en su sitio web RecBib. En esta ocasión, le toca el turno a Marcos Ros donde se somete al escrutinio de Marquina en la que no ha podido sustraerse a la longitud media de sus textos. Esperemos que os resulte de interés.

Personal

  • Háganos una pequeña presentación suya

Hasta el día de hoy, como profesional he conseguido dedicarme a lo que me gustaba desde que inicié la Diplomatura de Biblioteconomía y Documentación. No me he centrado exclusivamente en el mundo bibliotecario y mi devenir profesional ha derivado a otras lindes que me parecían un poco más interesantes. He sido documentalista informativo en el diario Levante-EMV y soy documentalista en Aidico – Instituto Tecnológico de la Construcción en Valencia. También dispongo mi pequeño rincón en Internet, soy co-editor del blog El Documentalista Enredado, y en él vuelco la mayoría de mis elucubraciones, no necesariamente acertadas, aunque crea en ellas.

  • ¿Cómo conoció RecBib? y… ¿qué le parece?

Pues seguramente acabaría visitando RecBib mediante un envío a la lista de distribución Iwetel. RecBib es ahora mismo lo que me hubiese gustado que hubiese sido El Documentalista Enredado en sus inicios y, por ello, felicito a sus administradores, porque han alcanzado lo que nosotros nos quedamos a medio camino. Me pareció curioso que en un principio RecBib se gestionase mediante Frontpage, me recordó a los tiempos de El Bibliotecario Desordenado de Javier Leiva.

… Continuar leyendo

4

Nos integramos en la ‘Red de Blogs de levante-emv.com’

Aún recuerdo la primera vez que crucé las puertas del diario Levante-EMV para encararme a una de mis primeras entrevistas de trabajo. Bien podría relataros aquí lo que en aquel despacho se dijo y mis impresiones de entonces, qué sucedió tras la entrevista, cómo acabaría mi carrera profesional desarrollándose dentro del periódico y algunas de mis anécdotas como trabajador. Tal vez lo que más os pueda interesar es que aquel día sufría una otitis que arrastraría durante dos semanas y que a día de hoy todavía me pregunto cómo acabé tan bien parado. Aunque puede ser que en realidad puede que ya lo haya hecho.

Hoy el diario Levante es como una segunda universidad para mí, me he formado y he crecido en muchos aspectos, personal y profesionalmente, guardo gratos recuerdos y muchas amistades en él y, de alguna extraña manera, todavía me tiene enganchado. Así que no es de extrañar que, al final, nuestros caminos se hayan vuelto a cruzar, esta vez en la Red, y confío que se trate de una experiencia muy provechosa para ambos.

Hace ya un tiempo que me percaté de la oferta que el diario realizaba en su búsqueda de bloguers para comenzar a crear su propia red de blogs al igual que otros medios habían comenzado a hacer. Huelga decir que, en aquel momento, nos auto-excluimos, puede ser que conscientes de que el ámbito temático que desarrollamos en esta bitácora no fuese de especial interés para el periódico. Sin embargo, la entrevista a Lluís Cucarella, el director de su edición digital, aparecida en el blog 233Grados me invitó a replantearme el hecho de ofrecernos para colaborar con el diario.

Siendo conscientes de que un título como El Documentalista Enredado puede llegar a no invitar a sus lecturas a los neófitos en nuestro ámbito temático, lo hicimos con un poco de escepticismo. De hecho, Lluís me confesaba que no sabía cómo íbamos a cuadrar dentro de los contenidos de un diario regional como Levante-EMV; pero lo cierto es que una vez repasados algunos de nuestros textos, descubrió que nuestra amplitud temática era suficientemente para poder atraer a sus lectores y que nuestra colaboración fuese satisfactoria.

Hay que señalar que este acuerdo no supone ninguna cortapisa sobre lo que debamos a publicar, por lo que nuestra línea editorial va a seguir siendo la misma. Como venimos haciendo hasta ahora ,os ofreceremos un poco de nuestras lecturas, nuestras experiencias, nuestras reflexiones, nuestras actividades y lo que se nos vaya ocurriendo, por lo que nuestros lectores habituales apenas se percatarán de ningún cambio de relevancia salvo la presencia de un nuevo pequeño logotipo en nuestra cabecera.

Actualización (2/2/2009): El diario Levante-EMV recoge nuestra incorporación e historia en su edición de hoy.

0

Y ahora algo completamente diferente…

And Now for Something Completely Different
Monty Python’s Flying Circus

Estoy convencido que este año 2009, año temido por los economistas, estadistas y gente de apié en general, nos va a deparar muchas sorpresas. Por el momento, desde mi punto de vista de bloguer, comienzo el año con la cabeza completamente vacía, sin nada en el tintero para escribir, aunque si bien en otro momento hubiese supuesto pánico y frustración, en esta ocasión lo veo como algo positivo, territorio inexplorado que vamos a ir descubriendo poco a poco sin prisas pero sin pausas, sin tiempo quizá para recrearnos en el camino.

Pero no me cabe la menor duda que, este año sí, comprobaremos si podemos dar a la Biblioblogosfera por finiquitada, como fue entendida en un principio, tras más de un lustro de actividad, mientras otros elementos de la Web 2.0 ocupaban su espacio. Pero hay que tener presente que la Web 2.0, o al menos algunos de sus proyectos, también pueden fracasar sin remedio, así como ejemplo podremos analizar si los Wikis en Biblioteconomía y Documentación funcionan o son proyectos condenados a languidecer a lo largo del tiempo. Pero, también podremos comprobar si otros proyectos más maduros, como Documenea, tendrán su consolidación durante este 2009.

Es éste el año en el que nos planteamos seriamente la verdadera utilidad de las Redes Sociales, no importa cuál abordemos Facebook o Tuenti, aunque también tendremos ocasión de experimentar con sus posibilidades o, al menos, tratar de expandir la experiencia de nuestros sitios web entorno a nuestras amistades y lectores. Sin embargo, es en esta época de crisis donde se va a comprobar realmente el valor de realizar este networking digital y si realmente funciona a la hora de buscar trabajo o partners para proyectos.

No hace falta resaltar que en época de estrecheces no le podremos quitar el ojo a Google, el Gran Hermano del siglo XXI, donde comprobará cómo su situación de dominio y el desarrollo de sus negocios dentro y fuera de la Red le dejan en una posición cada vez más comprometida cara a la Sociedad, los medios de comunicación, los editores e incluso los gobiernos ante su creciente poderío.

También es posible que asistamos al asalto definitivo hacia la transición al libro digital, tratando de acabar con el soporte papel, algo que algunas revistas y publicaciones oficiales ya realizan, aunque claro siempre habrá inmigrantes digitales que disfruten visitando de vez en cuando una librería, echando un ojo dentro de ella, en la búsqueda de ese libro perdido que aguarda la oportunidad de ser encontrado.

En fin, y ahora algo completamente diferente…

2

Números 2008

Un año más, os ofrecemos algunos datos de lo acontecido en este blog durante el año 2008 – También podéis consultar los datos de 2005, 2006 y 2007-. Como hecho más remarcable, podemos deciros que en 2007 Google nos penalizó rebajándonos el Pagerank a 4, lo que supuso una bajada muy significativa de las visitas durante la última media parte del año, pero este año hemos sido, por así decirlo, rehabilitados ascendiendo en un primer momento a 5 hasta alcanzar el 6 que es la situación en la que nos hallamos actualmente.

Además, este año, al fin, podemos establecer una comparativa fiable puesto que el sistema de medición de nuestros visitantes se ha mantenido estable utilizando Google Analytics para el tráfico en la web, mientras que para la sindicación de contenidos hemos utilizado Feedburner. Sin más dilación, os dejamos con nuestras gráficas.

2

Maneras de bloguear

Desde que publico contenidos en este blog, siempre he considerado que existían dos formas de bloguear dentro de los blogs profesionales -Los personales merecen, claro está, un capítulo a parte-. Si descartamos la más obvia que es el típico Copia & Pega, o el transcribe de los más aplicados, de aquello que nos parece interesante, una de ellas, la más obvia, es el típico Vía o Visto en que ha ido cayendo en desuso gracias sobre todo a la aparición de webs dedicadas al filtrado social de información como Digg, el hispano Menéame o nuestro bibliotecario Documenea. Obviamente, siempre es audaz ser el primero en levantar la liebre, en informar a la comunidad de los últimos hallazgos en formato de breve teletipo y que cada cual extraiga sus conclusiones. Al fin y al cabo, ¿de dónde nace la palabra blog? Precisamente, de esos pequeños hallazgos que realizan los internautas a la hora de navegar.

Personalmente, admiro a aquellos que se dedican a bloguear de esta forma, siempre conectados, a la última, dispuestos a actualizar sus blogs en cuanto la noticia es descubierta, llegar el primero y sobre manera ser referenciado por los demás. Os confesaré que cómo me gustaría ser el primero en algo por primera vez, pero desgraciadamente para mi orgullo, la combustión interna y los quehaceres diarios me impiden estar on-line las 24 horas del día, por lo que siempre llego tarde y soy el último en enterarme.

Una de las características de los blogs es precisamente lo nombrado más arriba, estar dispuestos a “agitar” la información dejando el análisis de la misma y sus implicaciones para más adelante, sin embargo al no poder alcanzar la velocidad de vértigo de la blogosfera o de la Web 2.0 sólo me ha quedado el realizar otro tipo de blogueo, si se quiere, más reposado aunque menos impactante. Evidentemente, nuestro blogueo reflexivo no nos va a deparar aparecer en los primeros puestos de Menéame y sufrir de paso sus efectos, pero la tensión informativa a la hora de publicar es mucho menor y, por supuesto, podemos dosificar nuestros ratos libres del ocio para ir publicando a nuestro aire sin la presión de las 24 horas del día estar conectados.

Claro que la manera que tenemos de actualizar nuestro blog es una arma de doble filo, en primer lugar puede parecer que estamos ofreciendo un diagnóstico de algo, situándonos en una ex cáthedra que no es precisamente lo que buscamos. No es nuestra intención, ni mucho menos, realizar aseveraciones categóricas, sino más bien abrir nuevas líneas de pensamiento y de reflexión ante una colección de hechos que se están produciendo. Y sí, el crecimiento dentro de la blogosfera es más reposado, el impacto es mucho menor y el riesgo mayor, puesto que en ocasiones te muestras completamente desnudo sobre la falta de conocimiento que dispones de un tema. Pero si te planteas un blog como una forma de aprender, una manera de compartir y, claro que sí, una manera de arriesgar  para comprobar qué sucede, este tipo de blogueo reflexivo, pausado, de combustión lenta puede ser muy provechoso para ti y tus lectores.

Como se dijo en los albores de la blogosfera, los lectores siempre sabe más que tú y de ello doy fe. Publicar sin ser plenamente consciente de la situación es un riesgo de quedar en ridículo, sí, pero el retorno siempre es muy positivo. Aprenden los lectores, profundizas sobre un tema y descubres nuevos puntos de vista que no habías contemplado. Es cierto, es una forma de bloguear mucho más trabajosa, requiere mucho esfuerzo de síntesis, de documentación y redacción, pero en ocasiones te encuentras con grandes sorpresas y con comentarios que te impulsan ha seguir realizando lo que más te gusta: Pensar y compartir tus preocupaciones con personas que las comparten o, al menos, se atreven a discrepar abiertamente. Pero en cualquier caso, para eso estamos precisamente aquí.

7

Creando un buscador específico para tu blog (o web)

Aunque pueda parecer en un primer momento innecesario, un buscador es una opción que debería hallarse obligatoriamente en todo blog. Fundamentalmente, para los propios autores, que siempre andan rebuscando entre sus textos ya publicados para hacer referencias a temas pasados o, incluso, a la hora de retomar una materia aparcada que vuelve a estar candente. Pero también para los lectores que si son un tanto proactivos, andarán pensando “esto ya lo leí en…” o “creo que lo leí en…” e incluso si son buenos lectores, seguramente acudirán a tu sitio web para buscarlo y si, por desgracia, no lo son, siempre podrán disparar un tanto a ciegas para ver si Google, su providencia, les devuelve la información perdida en el fondo del pajar.

Huelga decir que hoy en día todos los gestores de contenidos o CMS suelen incorporar una caja de búsqueda de forma preconfigurada que posibilita la búsqueda en su base de datos. Por ejemplo, con mejores o peores resultados, WordPress nos ofrece la opción de búsqueda dentro de su gestor de contenidos, e incluso facilitándonos un tutorial para generar una página de resultados de búsqueda personalizada para nuestra web. Desgraciadamente, estos sistemas no suelen acertar ante nuestras exigencias y, finalmente, según vayamos incorporando y publicando contenidos estas herramientas predeterminadas nos resultarán insuficientes, acabando nuestras búsquedas a partir de la página principal de cualquier buscador. Así pues, ¿por qué no incorporar la fuerza bruta de Google en nuestras webs como un servicio añadido para nuestros usuarios?

Tareas de preparación e indexación

La inclusión de una caja de búsqueda para nuestro sitio web no es una tarea excesivamente complicada como veremos, ya que sólo tenemos que incluir una pieza de código HTML dentro del código fuente de nuestra página web. Sin embargo, debemos tener presente ciertas aspectos previos para que Google indexe bien nuestros contenidos y, de esta manera, facilitar que nuestros resultados se ajusten precisamente a lo que nosotros deseamos que se recupere junto a la máxima pertinencia de los mismos.

Así, como buenos webmasters, en el caso de que nuestro blog se encuentre alojado en un dominio propio, deberemos editar y colocar el fichero robots.txt en el directorio raíz de nuestra página web. Este fichero, muy sencillo en su configuración, nos es útil a la hora de determinar qué directorios pueden o no pueden indexar los bots y arañas de los buscadores. De esta manera, nos aseguramos de que si subimos textos en formato pdf, por ejemplo, aparezcan en los resultados de búsqueda, mientras que si lo que queremos es que cierto contenido permanezca oculto podamos señalar que esos contenidos no sean recuperables mediante un buscador.

Otro de los aspectos a tener muy en cuenta cuando queremos utilizar a Google en nuestro sitio web es tener disponible en nuestro servidor un fichero Sitemap. Este fichero realiza un listado de todas las páginas disponibles en nuestro sitio en formato XML, organizadas de forma jerárquica y que deberemos dar de alta en el sitio Webmaster Tools de Google para que los bots tengan disponibles todos los contenidos de las páginas y no tengan que ir rastreándolos con los fallos en lo que esto puede derivar, lo que les facilita su trabajo y por supuesto que el nuestro.

Generando el código de la caja de búsquedas

Realizado todo este trabajo preparatorio, acomodando nuestros contenidos a lo que queremos que sea recuperable, simplemente debemos de realizar la inserción del código HTML de nuestra caja de búsqueda en nuestra web. Anteriormente, la inserción de código se realizaba mediante un texto más o menos estándar que podíamos encontrar fácilmente en cualquier sitio web destinada a la programación en HTML. Básicamente, el texto decía así:

<!-- SiteSearch Google -->
<FORM method=GET action="http://www.google.com/search">
<input type=hidden name=ie value=UTF-8>
<input type=hidden name=oe value=UTF-8>
<TABLE bgcolor="#FFFFFF"><tr><td>
<A HREF="http://www.google.com/">
<IMG SRC="http://www.google.com/logos/Logo_40wht.gif"border="0" ALT="Google">
</A>
</td>
<td>
<INPUT TYPE=text name=q size=31 maxlength=255 value="">
<INPUT type=submit name=btnG VALUE="Buscar en sitio">
<font size=-1>
<input type=hidden name=domains value="
http://www.tunombrededominio.com"><br><input type=radio name=sitesearch value=""> WWW <input type=radio name=sitesearch value="TU NOMBRE DE DOMINIO" checked> TU NOMBRE DE DOMINIO<br>
</font>
</td></tr></TABLE>
</FORM>
<!-- SiteSearch Google -->

Hoy en día, el proceso de gestión de esos pequeños buscadores se encuentra muy simplificado, gracias sobre todo al propio interés de Google puesto que la inserción de estos pequeños códigos le reporta ingresos muy interesantes fundamentalmente por la publicidad insertada en los resultados de búsqueda. De esta forma, es posible crear y gestionar innumerables motores de búsqueda personalizados en el sitio web Google Coop creando motores de búsquedas específicos para sitios web o, por ejemplo, creando motores de búsqueda temáticos agrupando las búsquedas para distintas webs. Finalmente, si disponemos de una cuenta Adsense, Google nos ofrece la posibilidad de compartir los ingresos que puedan generar las consultas a nuestra web mediante la opción Adsense para la búsqueda que genera el código necesario para nuestra caja de búsqueda, pero con incluyendo nuestro identificador de afiliado.

1

Sobre la duplicación de contenidos de tu web

Estos últimos días he estado enfrascado en un debate completamente apasionante, muy instructivo, a la vez que divertido, sobre la redifusión de los contenidos de un blog. Desde luego que el tema nos dio para mucho y bien podrían publicarse aquí algunos argumentos interesantes que se pronunciaron, pero aquí nos conformaremos con incidir sobre el tema que nos preocupaba cuando descubrimos la redifusión de los contenidos de nuestro blog: Su duplicación y su posible incidencia en Google.

Los bloguers, al igual que todos los autores, somos especialmente sensibles cuando se encuentran su trabajo en otros sitios web, sean cuales sean las características de los mismos. Aunque muchos adoptan licencias Creative Commons para tratar de fijar sus políticas a la hora de transmitir sus obras, podemos decir que estas licencias son un tanto flexibles y su aplicación depende del momento y las circunstancias del momento. Así, en este misma bitácora, disponemos de una licencia Creative Commons que permite copiar, distribuir y comunicar públicamente la obra; y hacer obras derivadas siempre que se reconozca los créditos de la misma de manera especificada por el autor. Además, al reutilizar o distribuir la obra, tiene que dejar bien claro los términos de la licencia de esta obra, mientras que alguna de estas condiciones puede no aplicarse si no se obtiene el permiso del titular de los derechos de autor y nada en esta licencia menoscaba o restringe los derechos morales del autor.

De hecho, apoyándose en nuestra licencia, ya os contamos el hecho de que Wikilearning estaba redifundiendo nuestros contenidos, algo que nos parecía correcto, sin embargo, el debate que anteriormente os citaba se debía a que un sitio web esta redistribuyendo nuestros contenidos de forma completa y sin nuestro permiso gracias a nuestros feeds. Antes de avanzar, debemos señalaros que el arte del plagio en la Web se denomina Web Scraping y hay formas más o menos graves de esta actividad. No hace rebuscar mucho para encontrar muchos ejemplos en la Blogosfera y os cito algunos a modo de introducción El plagio en los blogs, a modo de actuación Qué hacer cuando duplican nuestro contenido o Qué hacer y cómo enterarte cuando te copian contenido, o a modo de venganza, El increíble caso del blog menguante. Estrictamente, nosotros no nos encontrábamos en un caso de plagio, pero había otros elementos que nos preocupaban.

En general, los bloguers no están para muchas batallas y se conforman con que les reconozcan el trabajo mediante un enlace, en nuestro caso, a pesar de que tenemos los feeds preparados para evitar situaciones desagradables y en este caso de redifusión se nos reconocía el trabajo, queríamos ir un poco más allá. Fundamentalmente, no nos gustaba que se redistribuyese nuestro trabajo de forma indiscriminada y a través de textos completos para evitar la duplicación de nuestros contenidos en la Web porque todos sabemos que Google puede llegar a penalizarnos.

Siempre he considerado que el diálogo siempre es más ilustrativo, así que nos inclinamos por él. Huelga decir que no siempre podemos ser escuchados y siempre quedan otras herramientas para evitar este tipo de situaciones, pero las considero bastante desagradables y yo trataría de no usarlas, porque al final las víctimas son nuestros lectores y, por extensión, nosotros mismos.

De forma específica, recientemente Google editó una guía muy básica para editores web, Optimización para Motores de Búsqueda – Guía de Google para Principiantes, en la que se nos da algunos consejos sobre la duplicidad de contenidos. Así, en el texto se nos indica como consejo:

Crea contenido único y original. Nuevo contenido no sólo hará que tus usuarios actuales vuelvan a tu sitio web, sino que además atraerá nuevas visitas. Evita:

  • rehacer (o copiar) contenido que ya existe, pues aportará muy poco valor añadido a los usuarios
  • tener versiones duplicadas o muy parecidas en tu sitio web (más en contenido duplicado)

Ofrece contenido y servicios exclusivos. Plantéate crear un servicio nuevo y útil y que ningún otro sitio web ofrece. Podrías incluso escribir un artículo de investigación, publicar una exclusiva o sacar provecho de las cualidades de tus usuarios. Puede que otros sitios web tengan falta de recursos o pericia para hacer estas cosas.

Es decir, el contenido original es lo que hace que tus visitantes te lean, te sigan y se suscriban a tus feeds, si pueden encontrarlo por otras vías de forma sistemática, pueden dejar de visitarte. Por otro lado, en la página dedicada al Contenido Duplicado en Google (inglés), se nos señala:

Syndicate carefully: If you syndicate your content on other sites, Google will always show the version we think is most appropriate for users in each given search, which may or may not be the version you’d prefer. However, it is helpful to ensure that each site on which your content is syndicated includes a link back to your original article. You can also ask those who use your syndicated material to block the version on their sites with robots.txt.

Por lo tanto, hay que tener mucho cuidado a la hora de sindicar los contenidos hacia otros sitios web, porque dependiendo de la búsqueda Google podría indicar una página web u otra, y aunque Google considera que un enlace de retorno es suficiente, también señala la necesidad de bloquear los robots hacia las páginas sindicadas para que el contenido no aparezca duplicado.

Finalmente y para vuestra información, os comentaré que diálogo hubo y cada cual expuso sus puntos de vista de forma completamente cordial y razonada. Desgraciadamente, ninguno pudo llevarse el gato al agua y quedó bastante claro que nuestras posturas divergían, pero que se respetaban por lo que esta vez nuestro punto de vista fue respetado sin palabras altisonantes, algo, al fin y al cabo, completamente esperable entre colegas.

9

Tu cuenta de AdSense de Google ha sido inhabilitada

Hace ya unos meses os anunciábamos que íbamos a insertar publicidad dentro de los contenidos de este blog. Como muchos blogs antes que nosotros, insertamos publicidad como un experimento, como una curiosidad para comprobar hasta dónde se llegaba y cómo funcionaba, aunque otros descubrieron que la publicidad dentro de un blog podía llegar a tener sentido y poder rentabilizar la gestión del formato con algunos ingresos adicionales. No nos engañemos, son muy pocos los bloguers que tienen ingresos interesantes por la inserción de mensajes publicitarios en su sitio, mientras que el resto nos conformamos con generar los suficientes como para que el servidor nos pueda resultar gratuito.

Nuestra elección, además de tener una implantación en el mercado español muy importante, fue Google Adsense. El sistema era sencillo, respaldado por una compañía grande, con una buena cantidad de empresas anunciantes y lo considerábamos como la mejor opción para la generación de ingresos por nuestros contenidos y nuestra temática. Desde un principio, fuimos conscientes de que no queríamos dedicarnos a la realización de post patrocinados ni similares, otras opciones que se habían desarrollado dentro de la Blogosfera, por lo que Adsense nos pareció una opción bastante cómoda atendiendo a nuestras expectativas.

Pues bien, la semana pasada Adsense nos comunicaba que nos deshabilitaba la cuenta, que retiraban de su red de webs y que si deseábamos una reconsideración de esta decisión por parte de Google debíamos ponernos en contacto con ellos a través de un formulario un tanto parco. El hecho es que la semana andaba demasiado atareado para encargarme de estos asuntos, que pueden llegar a ser graves atendiendo las características de otros sitios web, pero lo cierto es que nuestra inhabilitación me pareció una falta de tacto completa por parte de Google.

Porque si bien es cierto que no somos nada ni en cuanto a visitas, ni en cuanto a contenidos, ni del interés que podamos despertar dentro de la blogosfera, desde nuestra parte no habíamos realizado ninguna acción ilegal, ni éramos conscientes de ella, ni habíamos detectado ninguna actividad anómala en nuestro servidor. Además, desde Google no se tuvo la más mínima consideración a la hora de cortar el servicio sin advertirnos del fraude que se estaba produciendo y sin explicaciones nos mandaron un correo tipo Cease & Desist sin ningún aviso previo.

Obviamente, la comunicación con Google es posible, como ya hemos señalado, y tratamos de solucionarlo como bien pudimos. Algo que se hizo con una gran celeridad, es cierto, sin embargo a partir de ese momento hemos comenzado a considerar la realización de otras actividades publicitarias como la integración dentro de una red de blogs más grande (Lo cual no es descartable) o la búsqueda de patrocinadores que puede que nos suponga los mismos ingresos que actualmente estamos recibiendo con el programa publicitario de Google. En fin, que puede ser que la próxima vez nos tengamos que buscar la publicidad por otro lado.

Página 2 de 712345...Última »
Stop SOPA