WordPress cuánto nos has cambiado

No acostumbramos a loar las excelencias del CMS (Content Management System) que solemos usar para el mantenimiento de este blog, pero acercándonos a los preparativos del lanzamiento de su próxima versión -la 2.7 ya- considero que va siendo hora de recapitular de nuevo sobre el mismo. Porque no vamos a negar que estamos encantados con WordPress, y le hemos dedicado algunos textos -Nueva actualización de WordPress. ¡Malditos geeks! o Algunos buenos plugins de WordPress -, pero el hecho es que según se avanza en su desarrollo mejora su experiencia a nivel usuario, a pesar de las distintas pegas que puedan atribuirle.
Sí, puede que el sistema sea un mastodonte a la hora de acaparar recursos de los servidores en los que se instala, sí puede que sus usuarios (y entre ellos algunos reconocidos bloguers) echen pestes cuando tienen que actualizarlos, sí puede que la interfaz a la hora de gestionarlo no sea la mejor diseñable; pero si se trata de lo que les prometieron, escribir y darle al botón de “Publicar”, no se puede negar que WordPress alcanza con creces sus objetivos. Porque este sistema para la gestión de blogs nació en el momento justo y supo adoptar una filosofía muy propia de la Web para la Web 2.0. De esta manera, su principal cabeza visible, Matt Mullenweg, decidió desarrollar de forma paralela un sistema de gestión de contenidos ya establecido, b2evolution, hacia lo que sería WordPress justo cuando la blogosfera comenzaba a arrancar de forma masiva. Nos encontrábamos en tiempos en los que Google adquiría Blogger y el CMS más popular, Movable Type, se pegaba un tiro en el pie al pasar ser de pago si queríamos que el blog fuese para distintos autores.
Frente a esto la comunidad WordPress apuntó hacia el usuario pro, aquel que iba a instalarse un blog en un servidor, ofreciéndole sencillez en la instalación y posibilidades de desarrollar el CMS con nuevas funcionalidades en forma de plugins. Su aceptación fue tan grande que el éxito de WordPress invitó a sus desarrolladores a lanzarse al ámbito empresarial, naciendo de esta forma Auttomatic, así como el desarrollo de su propia plataforma de mantenimiento de blogs conocida como WordPress.com.
La sencillez y la seguridad en la gestión fueron el caballo de batalla que WordPress indujo en el desarrollo de plugins que facilitase la tarea a los administradores. Así, por ejemplo, se desarrollaron el plugin para la lucha contra el spam, Akismet, la posibilidad de realizar copias de bases de datos con unos pocos clics, WP-DB-Backup, o el reciente plugin para la actualización de todo el sistema que va a integrarse dentro de WordPress, WordPress Automatic Upgrade.
Atrás quedaban las horas de revisión de los comentarios y de su borrado, la preocupación de que los spammers contaminasen con sus enlaces y sus mensajes textos a los que habíamos dedicados algunas horas, las tribulaciones respecto a las copias de seguridad que mantendrían a buen recaudo nuestro esfuerzo o las horas de lucha ante una actualización fallida, o incluso errónea, de algunos ficheros borrados por error. El automatismo en su gestión y en su actualización, hacia donde camina WordPress en su nueva versión, ya se trate en los plugins (ya implementado) o en todo el sistema puede ser peligroso por inseguro a aquellos confiados que no realizan copias de seguridad de sus blogs, pero facilita tremendamente la tarea que fundamentalmente preocupa a los bloguers: Escribir y transmitir el mensaje. Atrás quedará el uso del FTP, de la selección de los ficheros a borrar, de la lentitud del proceso… Se trata, sin lugar a dudas, de un gran paso.
Como fuente en “Documentación Empresarial” de la Universidad de Murcia
Comienzo a convencerme que los balances anuales de las actividades, ya sea en la empresa, como profesionales o dentro de las instituciones; no deberían realizarse a finales de año, sino cuando se supera el mes vacacional por excelencia: Agosto. Es durante este periodo de tiempo cuando una gran cantidad de nosotros desconectamos en mayor o menor grado -los que podemos disfrutar de ello, claro- tomándonos un descanso o relajándonos, huyendo de los ordenadores y sus escritorios, de Internet y sus velocidades de vértigo. Es a la vuelta cuando nos detenemos para mirar con la distancia que se merece el camino recorrido y el que queda por recorrer, hacer balance de lo obtenido, disponernos a aprender de los errores y fijarnos nuevas metas.
Por nuestra parte, retomamos la actividad tras el periodo estival, afirmando que no somos dignos, tras descubrir que aparecemos dentro de la Bibliografía Básica en una asignatura impartida por la Universidad de Murcia bajo el título de Documentación Empresarial. Aunque agradecemos que el profesor/a nos haya tenido en cuenta a la hora de recomendar los contenidos para sus asignatura, comenzamos a sentir la Espada de Damocles de la responsabilidad bajo nuestras cabezas. Esperemos que durante este curso no decepcionemos y eso que no siempre gustamos ni interesamos o seamos contemplados con cierta reticencia.
En cualquier caso, como siempre, a todos, gracias por seguir ahí.
El blog y su discontinuidad
A aquellos que hemos estudiado la lengua inglesa, los profesores nos suelen advertir de la existencia de determinadas palabras que pueden ser consideradas false friends (falsos amigos) o cognates (cognados) y son términos que por escribirse de la misma forma (o parecida) en español son confundidas, pero que en realidad en inglés significan otra cosa, y que nos pueden llevar a disgusto cuando realizamos un examen.
To discontinue es una de ellas y últimamente me la encuentro sobre todo cuando los blogs hacen referencia a servicios o programas que las empresas desarrolladoras abandonan. Según la Real Academia de la Lengua Española, discontinuo significa “interrumpido, intermitente o no continuo”, dejando la puerta abierta al restablecimiento de aquello que ha perdido su continuidad. Sin embargo, To discontinue significa "Interrumpir o suspender" de forma literal lo que no priva a los bloguers a trasladar el término a sus textos sin tener en cuenta el cognado.
Así, por ejemplo, una persona que haya leído las últimas noticias sobre Microsoft le habrá parecido que últimamente se encuentra en un estado completamente discontinuo, ya que además de abandonar su servicio de digitalización y consulta de libros, Live Search Books, también interrumpe el servicio de distribución de música digital, MSN Music, dejando a más de uno con cara de pardillo porque las canciones que compró a Redmond, tienen fecha de caducidad.
Hecha esta aclaración, anunciaros que los blogs también disponen de períodos de discontinuidad, en ocasiones por la propia incomparecencia de sus autores o simplemente por la dejadez de los alojamientos donde se hallan. Qué decir cuando un bloguer trata de publicar un texto intentando acceder a su bitácora pero ésta se encuentra caída aumentando su frustración. Dependiendo del hosting, esto puede ser usual o muy extraño, pero a todos se nos pasa por la cabeza la desazón sobre cuál habrá sido la suerte de la bitácora o, peor y posible, de la empresa que lo aloja (Que de todo hay).
En la mayoría de las ocasiones, no se suele pasar a mayores y el servicio se reestablece tras unas horas, sin embargo no hay mayor frustración para un bloguer que un post interruptus, cuando lo tienes todo listo para publicar pero por una razón u otra, no puedes hacerlo o pierdes todo tu texto. En nuestro caso, a veces, aunque cada vez menos, nuestro blog ha llegado a estar inaccesible durante horas, o incluso durante fines de semana completos, lo cual nos molesta soberanamente puesto que pagamos por que se nos ofrezca un servicio, aunque las comodidades sean muchas y las incomodidades discontinuas.
La obsolescencia de los medios impresos cuando hablan de la Web
Qué injusta la tiranía de la Web que a nadie espera, cuando te quieres dar cuenta eres un producto en extinción, tú que fuiste en su momento adalid de la innovación, admirado y conocido por todos, eres rápidamente sustituido, sin remilgos, condenado por el paso del tiempo o en este caso de los bits. Es bien conocido aquello de que publica o muere, la espada de Damocles de todo científico y, porqué no, bloguer. Pero, esa rápida obsolescencia, trae consigo algunos efectos colaterales, indeseados en la mayoría de los casos. Aquellos que te consideran referente, dan un traspiés, condenados por el ritmo de publicación del papel, un ejemplo lo sufrimos en la Biblioblogosfera y otro lo descubrí este mes.
El presente número de la revista PC Actual nos ofrecía un enésimo especial sobre la Web 2.0, ese conjunto cada vez más difuso de aplicaciones y plataformas con varios fines, aunque siempre de bordes redondeados. Este mes nos invitaba a visitar distintas webs innovadoras, a descubrir con los ojos maravillados proyectos que se fundamentaban en la Web Social, otorgándole nuevas perspectivas y potencialidades.
Sin embargo, esta vez lo rompedor se convirtió en obsoleto justo cuando la publicación entraba en máquinas, ya que la página dedicada al proyecto de Fernando Plaza, Compareblogs, ofrece actualmente el resultado de un proyecto que ha pasado a mejor vida, y cuidado que se asemeja a un link-farm, esperando quizá una segunda oportunidad.
Sí, las publicaciones impresas parecen buenos vehículos para el asentamiento de conocimientos y hechos demostrados, como las monografías lo fueron respecto a las revistas en su momento. La cuestión es si actualmente las revistas deberían correr esa misma suerte frente a elementos mucho más dinámicos presentes en la Red hoy en día.
Cuatro años en la carretera
La primera meta de alguien que no puede vivir sin escribir no es lo que escribe;
su verdadera necesidad es escribir.
Joaquín Estefanía
Mi idolatrado Bob Dylan inauguró su denominada Never Ending Tour (La gira sin fin) con la idea de que no estuviese fijada su fecha de finalización. Si el comportamiento tradicional de los músicos es realizar una gira por cada nuevo disco que editan, Dylan parece que se obcecó en no querer detenerse nunca. Por supuesto que esto es un decir, ya que entre concierto y concierto busca espacios en su agenda para grabar, publicar discos, promocionarlos e incluso ir redactando su autobiografía bajo el título de Crónicas. Huelga decir que no entra en mi cabeza, ni dispongo de la osadía de comparar mi genio creativo con el cantante de Duluth, pero la tarea de bloguer es comparable a la concepción de Dylan respecto a su vida, puesto que el blogging es un nunca acabar que bien podría asemejarse al nunca darse por vencido.
Hoy se cumplen cuatro años de la primera entrada de aquel blog de "El Documentalista Enredado" y muchas cosas quedan atrás. Podría tratar de hacer balance de cada uno de estos cuatro años, pero qué puedo decir que no os haya susurrado ya. Desde luego que si el primer objetivo del blog de aquel portal fue ser transparentes ante nuestros visitantes y seguidores, creo que es una herencia que hemos tratado de enarbolar hasta sus últimas consecuencias tras su despedida.
Así que informar, a aquellos que no lo habéis probado ya, que lo de ser bloguer es completamente agotador. Y no sólo por la tarea de buscar contenidos o ideas para mantenernos actualizados, sino a la hora de plasmarlos (sentarse y redactarlos, sí), pelearnos con el servidor, la base de datos, las nuevas actualizaciones de WordPress y, sobre todo, con los plugins que dejan de funcionar.
Tras tanto tiempo podría recopilar tantas anécdotas que esto parecería un parte de guerra más que una celebración y es que, según avanzo en la redacción de este texto, me percato de que podría enlazar a numerosas entradas que quedaron atrás, más o menos sepultadas, por las posteriores, mucho más frescas pero no necesariamente importantes. Pero al final sólo me atrevería a hacer referencia a una. Aquella que escribí en el tercer aniversario de esta bitácora, que resume mi sentir general y que utilicé en mi presentación en la mesa de blogs del Fesabid: Estamos aquí porque os lo debemos.
Así que señalaros cuatro años no son nada y confío que nos queden unos cuantos más si es en vuestra compañía. Aprendiendo, polemizando y siempre divirtiéndonos.
¿Tu blog? Pues la verdad es que no me interesa mucho
La Blogosfera hispana anda encendida sobre una polémica nacida desde la revista Time que, además de escoger los 25 mejores blogs anglosajones, ha señalado los 5 blogs más sobrevalorados. Como a los bloguers les encanta meterse en camisas de once varas, El Catalejo, un blog mantenido desde el diario El Mundo, ha propuesto sus 5 blogs hispanos más sobrevalorados y no ha sido necesario mucho más para que se arme el belén.
Ya hemos visto mucho de la historia blogosférica para entrar a valorar opiniones que se quedan en sólo eso, opiniones; así que dejemos que los debates se prolonguen hasta que se extingan por sí mismos porque a fin de cuentas sólo parecen interesarles a los bloguers. Me pregunto qué pensarán los meros lectores, ya se sabe, el 90% de la población que se pasea por la Web 2.0 pero siempre se queda agazapada, sin participar. Aunque me imagino que levantarán una ceja y, entre aburridos y escépticos, evitarán el tema.
Así que me quedo con la valoración que me hizo una de las becarias que se pasearon durante este curso académico por Aidico. Cuando ya finalizaba su periodo de prácticas, creo recordar que fue el último día, le comenté que yo tenía un blog, que si lo conocía – No habíamos hablado del tema hasta entonces, para que luego me tachen de monotemático -, a lo que ella me dijo que por supuesto, que en una de las clases de la carrera un profesor se lo había recomendado a los alumnos por si podían extraer algo de él. A continuación, en un arranque de sinceridad, me confesó que en realidad los contenidos de este blog no le interesaban mucho, que poco había podido sacar de él, que le parecía mucho más interesante el de Enrique Dans.
En fin, que, a final de cuentas, no somos nadie y lo importante no es si escribimos cosas útiles o interesantes para todos los internautas, sino simplemente si disfrutamos con lo que hacemos. En eso, estoy servido.
Pero, ¿por qué cambiar la plantilla de un blog? (1) – Aspectos externos
Hace ya casi cuatro años que esta bitácora permanece activa y cuatro han sido las plantillas que hemos usado durante su mantenimiento. Concretamente, se ha tratado de versiones más o menos modificadas de los themes Gutenberg, Shaded Grey y, el actual, Blog Oh Blog; mientras que también hemos utilizado una plantilla concebida por nosotros mismos que llevaba por nombre Ars Nigra. Os confesaremos que, como no somos en ningún caso diseñadores, Ars Nigra se trató más bien de un “corta y pega” del código de otras plantillas para WordPress adoptando algunas ideas que nos gustaban – una nueva razón para no liberarla y permitir su descarga – tomando como base Shaded Grey. Curiosamente, la plantilla de trabajo de Ars Nigra se denominaba Fronkonsteen, en claro homenaje a estas circunstancias, y su desarrollo ha marcado sobremanera el cómo queremos que se lea nuestro blog para futuros cambios de diseño. Fruto de aquel esfuerzo, Ars Nigra estuvo con nosotros durante dos años y no fue fácil encontrar un theme sustituto que fuese digno de ella y puede que, por eso, nunca parecía que nos decidiésemos en cambiarla.
Debido a esa búsqueda de una plantilla sustituta, ya escribí el pasado mes de octubre un texto refiriéndome a algunas consideraciones que había que tomarse a la hora de escoger el diseño de un blog. Pero más allá de los colores y la disposión del texto que se adopta dentro de una plantilla, debemos tener presente algunos aspectos al instalar un nuevo theme dentro de nuestra bitácora, así como realizar algunas tareas de acomodación y limpieza del código que llevan incluido.
La razón principal del cambio de una plantilla en una bitácora es que un blog no es inamovible en el tiempo. Obviamente, sufre ciertos picos de actividad, popularidad, puede cambiar de dominio, del sistema de gestión de contenidos, puede comenzar a variar su temática, pueden incluso agregarse autores y editores, mientras que otros lo abandonan, etc. Por otro lado, los diseños web varían, los gustos evolucionan y nuestro blog también debe ser reflejo de esto. Debemos de tener presente que el diseño de un blog es lo primero que entra por los ojos de nuestros lectores y, por lo tanto, no debe de ser descuidado. Ninguna plantilla es suficiente, ni es excesiva; los bloguers mantienen un blog fijándose ciertos objetivos y aspiraciones, por lo que el diseño debe ser reflejo de todo ello.
Así pues, a continuación os ofrecemos un compendio de lo que nosotros tenemos en cuenta cuando realizamos un cambio de un theme en el blog. Tened presente que no somos diseñadores web, somos simples bloguers que realizan el trabajo que actualmente realizan miles de profesionales. Por lo que estas reflexiones no son, ni mucho menos, verdades absolutas ni hay que seguirlas a pies juntillas, son simples recomendaciones para usuarios de apié como nosotros. Por supuesto que la riqueza de la blogosfera no puede ceñirse a criterios de unos, así que simplemente os contamos lo que nosotros creemos y hacemos cuando cambiamos una plantilla.
Al no ser diseñadores, ni poder permitirnos la contratación de uno para que nos diseñe la plantilla, opción que tampoco estaría mal; realizamos nuestra búsqueda de una nueva plantilla dentro de nuestros intereses y gustos dentro de los distintos directorios web de themes para WordPress gratuitos (Por ejemplo, el oficial Theme Viewer o WordPress Themes), siguiendo siempre dos criterios:
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Diseño sencillo y claro. Nuestros contenidos suelen tener un enfoque serio, por lo que los colores estridentes están completamente descartados.
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Que la hoja de estilos (CSS) sea fácilmente editable. Después de una selección de varias plantillas y su sometimiento a votación, comprobamos cual de ellas es más facil de editar. A nosotros, nos encanta cambiar los colores, los tipos de letra, los espacios entre bloques de texto, las disposiciones de las columnas… Pero no sabemos mucho de CSS, así que si comprobamos que la edición de la hoja de estilo es complicada, solemos darnos por vencidos y pasamos a otra.
Hay que recalcar que una plantilla que nos parece atractiva, puede no serlo cuando la instalamos en nuestro blog. De hecho, acomodar continente con contenido no siempre es una tarea sencilla, por lo que puede darse el caso que instalemos un theme que puede parecernos sugerente y después decepcionarnos completamente. Un apunte, una recomendación de usabilidad es que siempre se use letra negra sobre fondo blanco para facilitar la lectura, así pues si el theme no usa letra de color negro en el texto lo deberíamos cambiar siempre. Esto último puede parecer algo obvio, pero hay gente que le atrae jugar con los colores hacia combinaciones insospechadas. Lo que me lleva a los colores de los enlaces. Otro aspecto básico es que los enlaces se distingan del texto. Puede parecer una perogrullada, pero lo cierto es que esta misma plantilla tenía el texto y los enlaces bajo el mismo color (gris), aunque los enlaces eran visibles, puesto que estaban subrayados, era muy difícil distinguir qué texto estaba enlazado y cual no.
Sobre los tipos de letras, comentar que actualmente la web está completamente ceñida a un puñado de tipografías. Es triste que sea así, ya que en el papel coexisten millones de ellas, pero que en la Red nos tengamos que conformar con muy pocas es completamente descorazonador. Así pues, personalmente nos decantamos frecuentemente por la Verdana, Georgia y Trebuchet MS, aunque no son las únicas disponibles, claro.
La composición y el número de las columnas también es interesante. Indicar que desde hace tiempo que nos gusta que el diseño del blog disponga de tres. Una, la principal, para contenido, mientras que las otras dos se repartirían el resto de elementos (Archivos, Categorías, Últimos comentarios, Últimos posts, etcétera). Mi recomendación es que se sitúen los elementos convenientemente agrupados para facilitar la navegación. Por ejemplo, yo situaría el buscador siempre en la parte más alta, porque es un elemento completamente necesario tanto para nosotros como para nuestros visitantes, después colocaría los Archivos y Categorías juntos, mientras que los Últimos Comentarios y los posts estarían unidos. El blogroll es otro de los elementos indispensables que jamás apartaría de la página principal de un blog, aunque parece que se trata de un elemento en decadencia dentro de los weblogs.
Finalmente, habría que revisar cómo están situados ciertos elementos característicos de los posts, los consabidos campos de Autor, Fecha, Categorías y Etiquetas, puesto que puede que el autor de la plantilla no haya contado con ciertos elementos que pueden parecernos atractivos o su disposición no nos interese, como por ejemplo situarlos al final del texto y nosotros queramos tenerlos al principio.
El bloqueo del bloguer
Usualmente, no soy de aquellos que sufre el miedo al papel en blanco. Ese mal que alguna vez atiere a los escritores profesionales (o no) que se descubren faltos de imaginación, mientras aguardan que su anhelada musa les haga una visita y les permita idear – junto con transmitir – mediante las palabras escritas una historia, una situación, una descripción… No, mi problema no es ese, puesto que hallo relativamente fácil llenar unas líneas, pero me ha sucedido que según voy avanzando en la redacción me invade el miedo y la inseguridad de los advenedizos, asustado de que a nadie le pueda interesar lo que tengo escrito o, mucho peor, que lo que diga sea algo completamente alejado a la realidad.
Comento esto porque ayer comencé dos textos bajo lo que yo denomino escritura automática que, por otro lado, es una forma de la que disponen los escritores bloqueados a la hora de iniciar un texto. La idea es sencilla, coges un papel y comienzas a escribir una sola frase o unos garabatos o unas líneas, con el firme propósito de escribir cualquier otra cosa. A partir de ahí, el solo acto de blandir el bolígrafo y el papel permite el surgimiento de la necesidad de transmitir ideas y de forma simple, pero automática, tu cerebro comienza a trabajar y por ende a escribir. Como bloguer, no puedo permitirme el lujo de escribir en lápiz y papel, puesto que posteriormente hay que transcribirlo absolutamente todo, lo que es una tarea tediosa, y desde luego que en la tarea de composición no se puede enlazar artículos de referencia; por lo que utilizo mi propia técnica para iniciar la escritura que se basa en tratar de lanzar las ideas sobre la pantalla en blanco hasta que, milagrosamente, se reorganizan y engarzan unas con otras otorgándose sentido por sí mismas. Desgraciadamente, esto no sucedió.
Ayer, tenía el firme propósito de escribir un texto sobre Google, no importaba cual de los dos temas que tengo en mente tratase, debía escribir mis ideas sobre ese buscador sucediese lo que sucediese. Pero, a pesar de lanzarme a la redacción de los dos textos, la tarea se me constituyó como imposible, porque las ideas no se enlazaban y el estilo me parecía completamente execrable. En fin que aquellos dos textos acabaron sepultados, borrados y olvidados, mientras me preguntaba porqué mis técnicas, aquellas que me habían servido durante los cuatro años que he publicado frecuentemente en este blog, no me habían servido en esa ocasión. ¿Qué me estaba pasando? ¿Acaso marcaría mi ocaso como bloguer? ¿Estaría viviendo mi decrepitud siendo plenamente consciente de ello?
En aquel momento, la desazón me inundó. Disponía de ideas y deseaba transmitirlas como en cualquier otro momento, pero me resultaba una tarea imposible. De hecho, interiormente creía que, tal como afirmo al principio del texto, lo más probable resutlase que las personas que las leyesen no les encontrarían ni el sentido ni el interés, ¿por qué debería preocuparme de ello? ¿Debería perseguirlas hasta extraerlas y conseguir plasmarlas hasta quedarme exhausto?
¿O más bien debería publicar un texto reflexivo cuando un bloguer se queda bloqueado y descubre que ha sufrido un gatillazo creativo?
</Microsoft Office> <OpenOffice>
Ésta es mi manera (un poco techie) de decirle a Microsoft Office que hemos acabado, que de forma particular, la laboral es otro cantar, le dejo por otra suite ofimática, que me paso a OpenOffice que Word será a partir de ahora Writer, que Excel ya no calculará mis datos lo hará Calc.
Podría decirse que no ha sido una decisión fácil, he trabajado con Office durante más de diez años, susurrándole mis secretos, desbordando mis ilusiones, plasmando mis ideas; pero no es una decisión que tomo por vez primera, antes de Office hubieron otras. Al principio, trabajé con Microsoft Works (1991-1994), aunque pasé posteriormente a WordPerfect (1994-1996), pero después caí en sus garras y ya no pude dejarle durante mucho tiempo. Pero ironías de la vida, una parte de culpa de mi abandono la tiene Apple y sus Mac que me han mostrado el camino con NeoOffice.
Mi paso a Firefox parece marcar el principio de mi abandono por los productos de la compañía de Redmond, puede que una pequeña muestra de su letanía, el cambio de un mundo que se mueve demasiado rápido para sus pasos de elefante. Hoy en día todo está en Internet, piensa en qué necesitas y alguien lo habrá pensado antes y, además, lo habrá programado y casi, casi publicado de forma gratuita y abierta. Es el caso de Firefox, es el caso de OpenOffice.
El hecho es que recientemente he adquirido un ordenador portátil que lleva Windows Vista preinstalado, sí uno de los productos más decepcionantes de 2007 dicen, pero que todavía respeto por cuestiones de garantía. Pero si Internet Explorer sólo lo utilicé para bajarme Firefox, la versión de evaluación de Microsoft Office 2007 con la posibilidad de utilizarlo 60 veces sólo la utilicé una vez. La abrí, miré, curioseé y la desinstalé, fuera la basura que viene preinstalada con el ordenador. Fundamentalmente, porque este software no es del todo compatible con las anteriores versiones de Office, crea documentos que no pueden ser abiertos por éstas a no ser que se instale un determinado complemento. De hecho, ya me he encontrado con personas que, desconocedoras de esto, envían currículums vitae en formato Word 2007 que son desechados por no ser compatibles (No se pueden abrir). Y qué decir del torticero intento por parte de Microsoft de que la ISO le apruebe un estándar de documentos electrónicos de forma propietaria, monopolística e impositiva (El famoso OOXML).
Siendo un usuario intensivo de Google Docs, o existiendo Zoho que es mucho más potente que éste, ¿por qué debería encadenarme a un software propietario? Porqué obcecarme en el .DOC cuando el futuro es abierto y en línea y los movimientos de Microsoft tan sólo corroboran su fracaso en una política errónea que lo encuentra con la marcha cambiada. De hecho, los hechos demuestran su fracaso la bajada de un 95% del precio de Office 2007 para estudiantes y profesores (una muestra de debilidad y que una versión anterior de Office es la mayor competencia de cada nueva actualización de Office), que se recojan firmas para que Microsoft siga dando soporte a Windows XP, junto a las políticas de downgrade ante el rechazo de Vista; sólo hacen presagiar un futuro un tanto negro a una compañía cuyo último movimiento en Internet, la compra de Yahoo, no le ha salido bien.
Mientras tanto OpenOffice entra en mi vida para el trabajo off-line, siendo consciente de que a pesar de sus diferencias, el producto abierto me ofrece justo lo necesito como un usuario medio de este tipo de software y que Microsoft Office lo tiene difícil para volver a entrar en mi ordenador. Quién sabe si en el futuro una amplia gama de portátiles vendrán con Linux preinstalado y me despida de Microsoft Windows para siempre. Ya veremos.
La necesidad de normalizar tu firma a la hora de publicar
Como autor neófito en esto de publicar textos en "formato atómico", me he dado cuenta de tres cosas:
- Es difícil que te publiquen una idea.
- Es difícil escribir para una publicación impresa.
- Es difícil que acierten con tu nombre.
Porque de mis dos paupérrimos textos publicados, no parece que nadie acierte con el nombre del autor. Si tenemos presente que los documentalistas y los bibliotecarios han sido los primeros en tratar de formalizar y normalizar la forma en que los autores publican sus textos, en mi caso, como diría Álvaro Roldán, en casa del herrero, cuchillo de palo.
Como autor, he sido un poco dejado en cuanto a mi firma. El primero de ellos, Los bibliotecarios sin Gutenberg, lo firmé como Marcos Ros junto con la dirección de este blog porque así ha sido siempre como he firmado mis textos considerando innecesario el apellido materno. Sin embargo, pronto me percaté de mi error y ante la segunda oportunidad que tuve de publicar, el texto era La Web 2.0 más productiva, ya me decanté por el nombre completo Marcos Ros Martín. Así pues tenemos dos variaciones de firmas en dos artículos para una misma persona.
Sin embargo, he asistido sorprendido a la vez que un poco divertido cómo he sido rebautizado en distintas ocasiones. La primera vez que detecté el error fue en el blog DosPuntoCero, haciendo referencia al número especial sobre la Web 2.0 de la revista Educación y Biblioteca, entonces me llamaron Marcos Ros García.

Obviamente, este desliz no tiene la menor importancia, pero el cariz cambia cuando en Dialnet mi nombre es, en realidad, Marcos Ros Martínez.

Donde tampoco sucedería nada, si no fuese porque se asigna a Marcos Ros Sempere, que ha publicado otro texto, un artículo mío.

Así pues, me encuentro con dos artículos publicados en los que se me referencia con tres nombres diferentes, lo cual me lleva a considerar seriamente la normalización de mi firma, tal y como se recomendaba en el último número de El Profesional de la Información dentro del texto Normalización de la información: la aportación de IraLIS, por lo que me he dado de alta. Las razones (aunque se intuyen):
Los autores que firman con todo su nombre oficial (tal como figura en su DNI, pasaporte, carnet de conducir, tarjeta de la Seguridad Social, etc.) se encuentran a menudo con la desagradable sorpresa de que sus trabajos publicados en revistas aparecen referenciados en los buscadores, en los depósitos OAI y en las bases de datos internacionales de diferentes formas –según lo haya interpretado el productor de la base de datos o recurso de que se trate-, por lo que recopilar su bibliografía personal es en ocasiones muy difícil.
El hecho de que una firma esté compuesta por muchos elementos contribuye, además, a que el autor firme sus trabajos de distintas formas.
Así pues, ya soy Marcos Ros-Martín, incluso dentro de este blog, por si algún otro día publicamos algo de interés. ¿Próximo paso?, ahora que también he corregido mi ficha en eLis. ¿Una ficha en el directorio Exit? No, creo que todavía no somos dignos.
Actualización (30/1/2008): Parece que tras la publicación de este post los bibliotecarios se han puesto manos a la obra y han arreglado el desaguisado. ¡Muchas gracias!
Moderación de los comentarios en los blogs: ¿Precaución o censura?
¿Sabes cómo se suicidaría un bloguer?
Se subiría a su ego y se lanzaría al vacío.
Hace ya un tiempo que escribimos un texto reclamando el desarrollo de la tarea que en blogging se denomina Comment Gardening que se trata ni más ni menos de cuidar los comentarios que recibes en tu blog. Hasta este momento, nunca habíamos borrado un comentario "serio", o pasarlo en moderación, aunque sí que habíamos hecho lo procedente con el spam o los hoygan que nada aportan. Sin embargo, ayer recibimos una denuncia y consideramos procedente tener que abandonarla en moderación no permitiendo su visionado.
Ya son varios los distintos biblioblogs que han considerado la publicación de una nota legal sobre su uso por parte de los visitantes para evitarse estos malos tragos y, en ocasiones, sorprenden por la contundencia de ello (Por ejemplo, en Deakialli o en Documentación). Cuando una persona mantiene un blog, no cree que vaya a tener ningún problema fuera de la Red si es un poco cauto y publica con tiento, pero los comentarios recibidos ante un texto publicado son harina de otro costal y, aunque no los publiquemos nosotros, tenemos cierta responsabilidad subsidiaria sobre ellos y, para evitar algunos líos innecesarios, aquellos que consideremos incorrectos o no procedentes debemos evitar su publicación dentro de este sitio web. Por supuesto que todo lector está advertido de esta posibilidad justo debajo de las cajas de texto del formulario para publicar un comentario presente en todos los posts:
ATENCION – En ocasiones, los comentarios se moderan, lo que significa que si tu comentario no se publica inmediatamente, aunque lo normal es que sí que lo haga, es que es sospechoso de ser Spam. Pero no te preocupes, no hace falta que lo reenvíes, ni que escribas desconsolado por la pérdida de tu texto, seguramente aparecerá publicado en breve, en cuanto hayamos tenido tiempo de revisarlo.
Los autores de este blog no se responsabilizan de las opiniones y comentarios vertidos por los usuarios. Cualquier sugerencia será bien recibida.
Aunque advertimos que no nos responsabilizamos de vuestras opiniones, no podemos asegurar que la Justicia lo considere así y, por ello, a pesar de almacenar vuestras direcciones IPs, aquello que consideremos improcedente o incorrecto por su naturaleza deberá de ser necesariamente moderado.
Decimos esto porque recientemente un visitante dejó una denuncia en un texto que habíamos recogido sobre las deficiencias de la Biblioteca Valenciana. Esta noticia no era nuestra, se publicaba dentro de un medio de comunicación de la Comunidad Valenciana, pero por su interés la publicamos en esta bitácora. Lo que sucedió es que este visitante publicó un comentario refiriéndose a una situación de la que tenía conocimiento sobre un caso de mobbing, como él definió, en una biblioteca municipal cuyo municipio identificó claramente y que, según su versión, era un caso de favoritismo y enchufismo.
Por descontado que no dudamos de que el hecho sea verídico, pero no tenemos ni la capacidad ni los recursos para contrastar esa información que tal vez debería dirigir hacia otras instituciones u organismos. Desde nuestra posición es tremendamente complicado mantener publicada la denuncia que este visitante, que ni siquiera se identificó y publicó su comentario bajo seudónimo; y por ello debemos moderar el comentario y no publicarlo en este blog.
Porqué los profesionales de una organización deberían bloguear
Una de las excusas principales que arguyen los bloguers cuando empieza a decaer su productividad en su bitácora es la falta de tiempo debido a que sus tareas laborales los mantienen tremendamente ocupados. El resultado más probable, pasado un tiempo, es la muerte del weblog y, en el mejor de los casos, la despedida del bloguer de su audiencia.
Siempre me ha parecido curioso que, por un lado, se prediquen las bonanzas de bloguear de un modo profesional, pero que, en cuanto caemos en las redes corporativas, nuestra capacidad de proactiva se desvanezca, así como nuestra necesidad de comunicarnos con el resto de miembros de nuestra profesión. Si una organización nos escoge para incorporarnos con ellos por ser bloguers, por aportar un elemento que destaca sobre el resto de candidatos, por sabernos posicionar dentro del mercado laboral como personas que despuntan, que son participativas y activas; no debemos permitirnos abandonar nuestras tareas en la blogosfera por la rutina laboral.
Por ello, considero que las organizaciones deberían pagar a los bloguers por actualizar sus blogs y además evaluarlos por su rendimiento dentro de la blogosfera como un objetivo más del puesto de trabajo. Y digo bien pagar porque se debería permitir el mantenimiento de las bitácoras dentro de las horas del trabajo como si fuese una tarea diaria, ya que de esta forma se corroboraría que siguen siendo los profesionales que contrataron, que saben mantenerse actualizados, que son personas que piensan, disponen de ideas y siguen despuntando en su área de trabajo. Si enumerásemos las razones de porqué debemos tener un blog profesional, bien podríamos tornarlas hacia nuestras organizaciones, a saber:
- Demuestra sus conocimientos.
- Demuestra su capacidad de aprendizaje.
- El simple hecho de ser bloguer demuestra la pasión por su profesión.
- Tomarse la molestia por escribir sin ánimo de lucro también demuestra su capacidad de trabajo.
- Expone rasgos importantes de su personalidad.
- Demuestra sus habilidades literarias.
- Fortalece y demuestra su capacidad de comunicación.
- Demuestra su experiencia, incluso para los que no la tienen, ya que es un indicativo de su iniciativa y su capacidad de investigación, lo que, en el fondo, es clave para cualquier trabajo.
- Gana prestigio dentro de su sector.
- Y, sobre todo, destacar.
Si somos profesionales que se dedican a la investigación, presentando proyectos, buscando alianzas, cerrando contratos o, incluso, a la docencia; mantener un blog puede bien revertir hacia nuestra organización ya que ante todo somos personas que estamos formamos parte de ella, aportamos intangibles y valor añadido a la vez que se demuestra que nuestra organización cuenta con verdaderos profesionales, está abierta y preparada a los cambios constantes que se producen en los mercados y en la sociedad. Por ello, creo que mantener un blog profesional sigue siendo una buena idea, incluso después de conseguir y firmar el contrato del soñado puesto fijo.

En realidad, aunque podáis creer lo contrario, lo he encontrado divertido. El hecho de que un usuario de
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