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Mes: octubre 2004

«El Último Catón», una novela documentada

Lo primero es reconocer que puedo ser uno de los pocos lectores compulsivos que no haya leído todavía El Código Da Vinci de Dan Brown. Uno de los bombazos editoriales de este año. La verdad es que adquirí la novela, aunque no para mí, sino para mi hermana que no salía de la imaginería de Harry Potter y Tolkien haciendo un bucle que yo no llegaba a entender. Así pues, buscando que al menos refrescase sus lecturas compré el libro en julio para que leyese las 600 páginas que lo componen. Simplemente, lo devoró. Posteriormente, otra de mis hermanas, después de acabar sus viajes por media España, regresó a casa en Agosto y como entre sus pobres estanterías no hallaba nada de su interés, procedió a leerse el Código dos veces seguidas produciéndole, para qué negarlo, una total incredulidad. Pero, ¿será verdad lo que cuenta? Preguntaba completamente sorprendida.

Y aunque estamos en octubre y todavía no haya comenzado a leer el segundo libro de Dan Brown, el primero, Ángeles y Demonios, lo acaban de editar en España; tampoco tengo excesiva prisa. Parece que ha surgido un interés notorio en la sociedad sobre las sociedades secretas antiguas que se prolongan hasta hoy en día y tras el Código Da Vinci se han publicado varias obras paralelas para desentrañar los secretos del libro, para refutarlos, para ridiculizar sus errores o simplemente a rebufo del éxito, la publicación de obras similares y afines. Claro, que en el país galo, este éxito aumentará las visitas al Louvre y otros lugares de París. Sinceramente, el Código da Vinci es una novela y el autor puede deformar la realidad para tratar de ajustarla dentro de una trama que es ficción, persiguiendo tener un impacto mayor sobre el lector.

Así pues, dejando el best-seller americano a un lado, me he dispuesto después de terminar Berlín, la caída de Anthony Beevor, a leer El Último Catón de Matilde Asensi. Ayer lo comencé a leer y hoy estoy escribiendo un post. Pero ¿no se merece un apunte en este blog lo siguiente?:

«En segundo lugar a José Miguel Baeza por su inestimable auxilio en las traducciones de griego y latín y por ser el mejor documentalista del mundo: es capaz de encontrar el dato más extraño en el libro más extraño.»

Aunque es probable que nadie se lea los apartados de agradecimientos de los libros, al menos, un documentalista ha recibido una definición por parte de una periodista: «es capaz de encontrar el dato más extraño en el libro más extraño». Además, os aseguro que el libro promete. Cuando lo acabe, ya hablaremos.

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Indiana Jones: «El 80% del trabajo en Arqueología se hace en la Biblioteca»

Vaya, es probable que si seguimos así, pronto nos toque abrir en el blog una categoría más con el cine como principal temática. Pero mientras esto sucede, o no, hablemos de la película Indiana Jones y la última cruzada (1989).

Aunque parecía que el filón del doctor Jones estaba agotado después de dos películas anteriores, En busca del arca perdida (1981) y El Templo Maldito (1984), a pesar de que no del todo puesto que parece que se va a rodar una cuarta parte; George Lucas (Historia y producción) y Steven Spielberg (Director) dan un paso más agregando un elemento determinante para que el famoso arqueólogo se lance a por más aventuras. La búsqueda de su padre que se encuentra desaparecido mientras seguía la pista del Santo Grial o Santo Cáliz, que según afirman en realidad descansa en Valencia, obliga a Indiana Jones a comenzar a seguir las pistas que ha ido dejando su padre a lo largo de sus investigaciones.

El guionista juega al comienzo de la película con el gag mediante el cual el arqueólogo, durante el transcurso de una clase, afirma que el 80% del trabajo de la arqueología se realiza en una biblioteca y continúa aseverando que nunca una X marca el lugar donde excavar. Posteriormente, las investigaciones que realiza durante la búsqueda de su padre le conducirán a una biblioteca, en realidad una iglesia reconvertida en biblioteca, de Venecia (Italia). Allí, observando una cristalera y los elementos que la acompañan descubre que, efectivamente, una X marca el lugar por donde entrar a las catacumbas y seguir obteniendo pistas sobre el paradero del Santo Grial y por ende de su padre.

Todavía en la biblioteca, el guión sigue jugando malas pasadas a los personajes tratando de añadir elementos cómicos a la historia. Su siguiente víctima es un bibliotecario que mientras procede a sellar libros se convierte en actor cómico durante los intentos de Jones de producir un agujero para entrar en las catacumbas que se hallan debajo de la biblioteca. Cada vez que el bibliotecario, de traje, pajarita, gafas, calvo y cara severa; sella, Jones produce un golpe en el suelo que el bibliotecario considera causado por el matasellos defectuoso.

El resto seguro que lo habéis visto. En una palabra, una gozada.

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