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Mes: julio 2005

El Necronomicón, el libro que nunca fue

Howard Philips Lovecraft realizó a lo largo de distintas novelas referencias a un libro que según relataba contenía fórmulas mágicas para la invocación de demonios, además de dejar entrever un conocimiento particular de la relación espacio-tiempo. Muchos lectores trataron entonces tratar de localizar una copia impresa de aquel misterioso libro, pero sus resultados fueron infructuosos.

Lovecraft sin embargo ofrecía poco a poco más detalles sobre aquella obra. Así afirmaba que la biblioteca Widener de la Universidad de Harvard atesoraba dentro de una caja fuerte una de las cuatro copias disponibles, puesto que el original fue destruido. Aquel libro fue escrito por el poeta Abdul Al-Hazred durante el siglo VIII. A mediados del siglo X, la obra fue traducida al griego por Theodorus Philetas con el título de Necronomicón, trabajo que realizó en el más absoluto de los secretos, pero que no evitó que el patriarca Miguel tratase de destruir todas las copias sin conseguirlo. En 1228, Olaus Wormius tradujo la obra al latín.

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Juan José Millás y la Sociedad del Conocimiento

Hace ya unos meses que el Fórum de las Culturas de Barcelona 2004 cerró, yo no pude asistir, pero aunque lo tenía un tanto apartado, deseaba poder recuperar uno de los hechos que allí sucedieron. Realmente no sabía cuándo, tampoco sabía cómo, pero lo que sí sabía consistía en que la Cadena Ser había realizado una programación especial para hacer balance del acto. Cuando se radió, había escuchado por casualidad una corta conversación que había mantenido Gemma Nierga con un documentalista que trabajaba allí. Durante la brevísmia entrevista, la periodista parecía sorprendida de aquel extraño oficio y me hubiese gustado recuperar aquellas palabras. Quería haberlo recuperado, porque no lo he hecho. Recuperé Un acróbata, un volador y un bombero animador del Forum nos explican en qué consiste su trabajo, desconozco si al documentalista lo recortaron o simplemente estoy equivocado.

Desde luego que he tardado casi 10 meses en realizar una tarea que debería haber realizado antes, en recuperar los sonidos de aquel, ahora sí lo sé, 17 de septiembre de 2004; y he llegado a la conclusión de que estaré confundido sobre la conversación del documentalista y la periodista. Pero, a pesar de mi fracaso inicial, algo positivo he podido entresacar de la lamentable fonoteca de la Cadena Ser.

Se trata de un extracto del inicio del programa La Ventana en el que el escritor Juan José Millás realiza unas disertaciones muy interesantes sobre la Sociedad de la Información en contraposición con la del Conocimiento. Aquellos que escuchéis los 49 minutos del corte, descubriréis que en un momento dado, los compañeros del programa parecen divertirse con las extrañas hilvanaciones del escritor, sin embargo posteriormente Millás retoma sus argumentaciones en la tertulia del programa con algunos responsables del Fórum.

El corte completo Desde el Fórum, en el espacio «Habitar el mundo», emitimos hoy La Ventana y hacemos balance de este gran evento podéis escucharlo en la web de la Cadena Ser, sin embargo he querido extraer los comentarios de Juan José Millás puesto que el documento sonoro es bastante largo. Así que en formato MP3, podéis descargaros el comienzo de la reflexión de Millás sobre la Sociedad del Conocimiento y de la Información y, en un segundo, entra en debate en la tertulia con Ramón Folch comisario de la exposición del Fórum «Habitar el mundo».

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En la era de la post-información

Algunos afirmaron que con la implantación y la difusión del uso de Internet en la sociedad avanzaríamos hacia la era de la Información. De este modo, nos encontraríamos en una sociedad ideal en la que el recurso más valioso de las etapas anteriores de la Humanidad, la información, sería fácilmente accesible, cualquiera podría disponer de ella y hacer uso. Todo se hallaría en las redes, tan sólo al alcance de nuestros dedos y únicamente deberíamos de teclear las palabras mágicas. Sin embargo, todos sabemos que aquellos sueños pronto se vieron truncados. La información es ubicua, pero no es fácil discriminar la relevante, discernir entre información y simple publicidad, la mentira del el engaño, la manipulación informativa de lo que no lo es, cubrir todas las fuentes interesantes, descubrir aquellas informaciones que nos son realmente relevantes. En una palabra, es casi imposible permanecer informado sin acabar infoxicado.

En la etapa posterior a la Sociedad de la Información, el camino se andará justo de la forma contraria de lo que hacemos ahora. La información vendrá a nosotros, no la buscaremos, la información se discriminará por sí misma, llegará a los que realmente están interesados en ella; en suma, el individuo se convertirá en un objetivo informativo. Como ya dijo Negroponte, nos hallaremos entonces en la era de la post-información.

Emilio Alonso contemplaba las portadas de los periódicos en los kioscos a media mañana del miércoles 6 de junio y no salía de su perplejidad. El mundo ya sabía que sería Londres y no Madrid la ciudad que albergaría los Juegos Olímpicos en el 2012, pero aquellos viejos papeles tozudamente aún afirmaban: "Frenética movilización para que Madrid logre hoy el triunfo". Sobre aquellos papeles completamente desfasados y obsoletos, Emilio reflexionaba sobre las necesidades que tenían los medios de comunicación en reciclarse o, simplemente, morir. Pero es que la muerte fue noticia a la mañana siguiente tras los atentados de Londres, mientras aquellos papeles andaban preguntándose qué había sucedido con el gran trabajo que había hecho Madrid para ganar los juegos. La mañana del día 7 de julio en Londres ya no importaba en exceso las celebraciones del día anterior sobre su elección, cuatro bombas habían explotado en el centro de la ciudad. Mientras los papeles pasaban rápidamente a la Historia, la Historia escribía otra página. El periodismo hacía otro tanto, pero esta vez en la Red.

El 11M los grandes periódicos pusieron en la calle una edición especial sobre los atentados de Madrid. A media mañana, las explosiones se habían producido entre las 7:45 y las 8, los lectores podían informarse de los datos que se tenían hasta ese momento. El diario El País todavía anda lamentándose por el titular en portada que había publicado afirmando que los atentados habían sido obra de ETA. La precipitación los dejaba en evidencia, mientras que sus ediciones digitales debían reforzar las composiciones en la web para tratar de mantenerse accesibles tras la avalancha de visitas que recibían. Elpais.es abrió sus contenidos aquella mañana (hasta entonces era completamente de pago) y puede que entonces la división digital, venciese a definitivamente a la impresa, los tiempos estaban cambiando. Están cambiando.

Cuando uno adquiere un diario, no piensa en leerlo completamente, lo que realiza según avanza en su lectura son una serie de tareas para la selección y filtrado de noticias que le pueden resultar de mayor interés. Desde luego que las noticias no se leen en bruto y el propio comité editorial se encarga de ajustar los contenidos a la línea del periódico, así como seleccionar las noticias que pueden resultar de mayor interés para los lectores. Es decir, se produce un filtrado previo que en muchas ocasiones deja mucho que desear. En cualquier caso, es probable que la mayoría de los lectores habituales de un medio de comunicación impreso no lleguen a consumir de un 15 a un 35% de la información que ha sido impresa en este tipo de soporte, pero debía de conformarse con la información que recibía puesto que había pagado por ella.

Pero con la llegada de la Sociedad de la Información, la forma en la que se consumen las noticias escritas de actualidad ha sufrido una evolución drástica. Los medios de comunicación impresos pierden lectores precisamente por los sectores más jóvenes, aquellos que consumen más información a través de Internet y que han sabido desarrollar una vida digital. Esta vida digital pasa en muchos casos por el denominado Periodismo 3.0 o periodismo participativo por el cual una persona puede ejercer el derecho a informar, o simplemente aportando documentos más allá del testimonio oral, a los propios medios de comunicación.

Las noticias de impacto, ya se trate de los atentados terroristas en las grandes urbes o de catástrofes naturales como el tsunami del sur de Asia, sacan a relucir que las cosas están cambiando lentamente pero de forma segura y que la infraestructura creada lentamente se sostiene ante estos embates e incluso sale reforzada. Los atentados del 11S ayudaron sobremanera en la evolución de la incipiente blogosfera, además de difundir su existencia, pero los hechos acontecidos en Londres recientemente tan sólo pueden venir a demostrar que la evolución de ésta todavía no se ha detenido.

La difusión de la utilización de las folksonomías y del tagging en distintos sitios web como Technorati o Flickrsirvieron como canal de distribución de la información principal para aquellos que se encontraban sedientos de información. Los propios medios de comunicación recurrieron a estas herramientas para iniciar la recolección de documentos gráficos sobre los momentos de las explosiones o de los videos que se rodaron precariamente con los teléfonos móviles. Por supuesto que los medios solicitaron a los ciudadanos que les remitiesen documentos gráficos, sin embargo esto ya parecía un tanto arcaico, la información estaba en la Red y no necesitaba de los grandes medios para ser difundida. Si querían hacer uso de ella podían hacerlo, pero simplemente serían partícipes del cambio que les transformaría.

Aunque este es un fenómeno bondadoso, por así llamarlo, también los hay otros que no lo son tanto. Pero todos estos hechos vienen a demostrar que el modelo anterior de los medios de comunicación impresos tiende a tornarse obsoleto. El usuario ya no desea buscar la información, no desea que se la filtren, quiere que la información le busque a él y precisamente la que él necesita. Pero no podemos extrañarnos ante la rotundidad de estas afirmaciones puesto que es algo que ya se está haciendo. El mejor ejemplo lo hallamos en Google News que ya ofrece a sus lectores la posibilidad de personalizar los contenidos que quieran que sean mostrados, pero también la BBC hizo otro tanto para facilitar el consumo de la información a sus visitantes y no será el último. Sin embargo, se puede dar un paso más allá se pueden crear sitios web que personalicen la información sin la necesidad de una actitud activa del usuario.

Gixo o Findory son dos páginas web similares a Google News, ya que ofrece enlaces a artículos de otras fuentes, sin embargo la diferencia entre uno y las otras dos consiste en que Findory o Gixo aprenden de los comportamientos del usuario y tratan de ajustarse a sus movimientos dentro del sitio web. De esta forma, mientras el usuario navega a través de las distintas noticias que ofrecen, el sistema va asimilando las necesidades informativas del mismo y mientras tanto va sugiriendo y maquetando las páginas ajustándose a éstas. Como se comprobará, el sistema es muy similar al que ya utiliza Amazon que ofrece a sus clientes artículos relacionados a sus compras o bien sus visitas.

Pero sería estúpido considerar que el futuro de esta tipología de sistemas acaba en los medios de comunicación tradicionales. Los blogs lentamente se constituyen como una propuesta activa para enriquecerlos, no sustituirlos, tanto es así que Findory ya ofrece la oportunidad de sindicar las fuentes RSS de éstos. Los lectores deciden qué fuentes quieren leer, pero también recibirán propuestas para la lectura, se les discriminarán las lecturas en torno a sus intereses y las noticias irán a ellos. Puede que la era de la post-información esté a la vuelta de la esquina.

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Un libro de códigos para pasar «Un día en las carreras»

Un día en las carreras(A day at the races) es una de las películas más famosas de los hermanos Marx. Rodada posteriormente de las también geniales Una noche en la ópera(A night at the Opera) y Sopa de Ganso(Duck Soup) , esta película marcó el momento cumbre de los Marx en el cine tras la cual comenzarían su lento declive en la gran pantalla. Una de las mejores escenas, y más recordadas, de todo este filme es la que se conoce como la del helado de Tutti Frutti en la que también se ven involucrados una serie de libros de códigos.

En esta escena, Chico Marx (Tony) se hace pasar un vendedor de helados justo delante de las taquillas de apuestas del hipódromo para ello se sirve de un carrito de helados, pero realmente es un estafador vendiendo libros que se supone revelan los ganadores de las distintas carreras. Tony sabe que en la siguiente carrera puede ganar 10 – 1 si apuesta por el caballo Sun-Up, pero necesita dinero. Así que prepara su trampa para una torpe víctima, el Doctor Hackenbush (Groucho), que está dispuesto en apostar dos dólares por Sun-Up.

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Over The Hedge: Estoy en la biblioteca

Cuando decimos que somos bibliotecarios o documentalistas, inmediatamente, todo el mundo nos identifica con la idea estereotipada que se tiene de la profesión. En realidad, a decir que soy documentalista ya renuncié hace tiempo, por el esfuerzo que supone, a mí explicar lo que es y a los demás entenderlo. Pero, lo dicho, partiendo de un perfil clásico y establecido de amante de la lectura y ordenado; llegamos a la imagen de bibliotecario callado, recatado, frustrado, huraño… que queda recogido hasta en el mundo del cómic más actual. Muy lejos está en la mente de todos el Librarian Chic y el mundo tecnológico en el que cada vez estamos más inmersos.

Tampoco creo que nadie se imagine el trabajo en una biblioteca como algo emocionante y lleno de aventuras; aunque un trabajito de verano en la Biblioteca del Queen Mary 2 no estaría mal, y lo que cuentan algunos sobre su experiencia como documentalistas no tiene desperdicio. En cualquier caso, éste trabajo también tiene sus satisfacciones y, aunque dudo mucho que nos haga ricos, seguro que sí nos compensa de muchas otras formas.

Ver tira completa

En Over The Hedge: 1. Picnic urbano, por Michael Fry y T. Lewis.

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Un lustro como documentalista informativo

Dedicado a Bárbara para que me haga caso, si quiere, puesto que no es baladí.

Alguien dijo que en esta profesión deberíamos estar preparados para casi todo y razonó que seguramente acabaríamos en cualquier tipo de empresa / institución para trabajar en el mejor de los casos. En el peor, iríamos saltando de una a otra, posiblemente sin mucha relación de la última con la anterior. Por supuesto que los hay que afirman que lo que deberíamos hacer es especializarnos, enfocar nuestra carrera hacia un objetivo y andar hacia él. Pero, desde mi punto de vista, y después de lo que he vivido, de lo que he visto y de lo que me han contado; me quedo con el primer razonamiento: Hay que saber un poco de todo para poder afrontar el futuro. Adaptabilidad lo llaman, por lo que pueda pasar o porque cerrarnos en cuanto a una opción no es lo más seguro teniendo presente la situación de nuestro mercado laboral.

Hace ya cinco años que acabé la diplomatura en Biblioteconomía y como muchos recién diplomados consideré que ya era hora de comenzar a buscar trabajo (relacionado con mi carrera, un trabajo relacionado con los fast food no cuenta) aunque aún me aguardase la titulación de Licenciado en Documentación por delante. Todos sabemos que el paso de la universidad al mundo laboral siempre es incierto, sin embargo en mi caso parte del camino ya estaba hecho. La razón es sencilla, puesto que nada más empezar mi tercer curso en la Universitat de València ya me había dedicado a enviar mi currículum a distintas empresas convenientemente seleccionadas. De octubre a mayo, nada supe de ninguna de ellas, pero cuando todo parecía perdido, cuando todo indicaba que trabajaría en una empresa que nada tenía que ver con el mundo de la información (¿Recambios de coches?), recibí una llamada de teléfono para realizar una entrevista de trabajo en una de aquellas empresas.

La entrevista se desarrolló de una forma bastante curiosa y de aquello tengo, y creo que de aquel año en particular, un grato recuerdo. Primero, acudí a la entrevista con una terrible infección de oídos que me producía un gran dolor, segundo llegué un poco pronto y el entrevistador todavía no había llegado después de comer, por lo que la tensa espera añadida a mis molestias aumentaba mi grado de nerviosismo. Claro que si acudes a una entrevista de trabajo en el primer medio de comunicación impreso, en cuanto a audiencia, de la Comunidad Valenciana no es para menos. Poco importa si casi no puedes abrir la mandíbula para articular palabra o que tus pensamientos se deriven hacia el dolor del oído izquierdo; afortunadamente, mi elemento son las entrevistas cara a cara, salí bastante satisfecho de ella y por lo visto fue muy bien.

Durante el mes de mayo, la mayoría de los estudiantes están preparando los exámenes de junio y yo no era una excepción, salvo por el hecho que a mí tan sólo me restaba uno, además de tener que presentar la memoria del Practicum obligatorio de la diplomatura. Todo aquello se trató en la entrevista y, posteriormente tras distintas conversaciones que tuve con mi entrevistador, se me ofreció un mes de prueba para ver cómo me adaptaba al funcionamiento de la empresa y darme la oportunidad de finalizar mis estudios (Cuestiones de categoría profesional, me temo). Es obvio que todo se desarrolló correctamente y otra de las anécdotas de aquel año pasa precisamente por la entrega de la memoria del Practicum. Aquella entrevista también la recuerdo especialmente, sobre todo por un comentario final que mi tutora me hizo: "Y a partir de ahora, os soltamos y debéis buscaros la vida"; a lo que yo le respondí: "Yo ya encontré trabajo" (El acento estaba en que había un contrato de por medio).

Es probable que no sepáis qué hacíais o dónde estabais el 3 de julio de 2000, lunes, desde luego que la importancia de esta fecha es relativa, pero aquella fecha marca definitivamente el inicio de mi carrera como documentalista en un medio de comunicación. Así, partí de un contrato de seis meses que se prorrogó hasta alcanzar uno indefinido que se cruzó con una oferta en la delegación de Antena 3 en Valencia que finalmente rechacé para mi fortuna. Sobre lo que pueda contar de todo este tiempo, cinco años nada menos, es mucho. Pero esencialmente y sinceramente, la conclusión es que me he hecho viejo y puede que un poco pedante. Recuerdo perfectamente que cuando comencé como un becario más, me enfrentaba a las preguntas del resto de becados de una forma completamente distinta a lo que lo hago ahora. Todavía recuerdo como Luisa me pedía fotos de distintos pueblos en fiestas sin que hubiese demasiada fortuna.

Si antes me desquitaba con las cuestiones que me hacían los usuarios recién llegados, ahora simplemente emito una sonrisa de complacencia: "¿Estás seguro que quieres recuperar eso de esa manera?" O "¿Todo sobre esto? ¿Estás seguro?" Definitivamente, reconozco que es una falta mía y puede que grave, pero a estas alturas casi no puedo evitarlo, llamémoslo respuesta a la ingenuidad del usuario.

Desde luego que mucho he recorrido ya, aunque no lo suficiente, a mucha gente he conocido y de diversa índole, algunas me recordarán, otras simplemente me obviarán, pero yo todavía trato de recordarlas capturando el recuerdo. Anécdotas pueden haber muchas, como aquel que nos dejó tras permanecer tan sólo un día en la redacción, razones de atención dedicada hacia su persona arguyó.

Como podréis imaginar, los medios de comunicación son las herramientas ideales par ir marcando los pasos de la Historia. Algunos de esos momentos los he tenido trabajando, como el 11-S, ahora sí que recordaréis dónde os encontrabais, o el día que falleció el Papa. Sobre el 11 de septiembre de 2001, los ataques comenzaron a difundirse en los medios españoles a las 15h, yo entraba a trabajar a las 16h. Cuando llegué al periódico, la redacción estaba desierta, algo completamente inusual, pero es que todos se encontraban hipnotizados enfrente de un televisor que poseía un sub-director en su despacho. Desde luego que aquella tarde fue bastante larga para todos, mientras algunos transmitían sus miedos vaticinando el comienzo de una guerra sin saber muy bien contra quién.

Sobre la muerte del Papa, aparentemente fui el último en enterarme, lo cual es bastante gracioso cuando yo estaba trabajando dentro del diario. Si la noticia se difundió en torno las 21:30 21:40 de la noche, yo a las 22h me disponía a salir de trabajar hacia una cena con las amistades, mientras cruzaba la redacción un sub-director me preguntó:

– ¿A dónde crees que vas?

– Me iba ya, ¿por? – respondí.

– El Papa ha muerto.

Y aunque no era una noticia bomba, puesto que era obvio que el deterioro del Papa era irreversible, tenía sus consecuencias, así que permanecí en el periódico durante una hora y media más. Por supuesto que tuve que cenar casa, cosas del oficio me temo.

En cualquier caso y a pesar de todo, de los disgustos, de las discusiones, de las frustraciones y de las alegrías que van aparejadas con cualquier trabajo; os debo de decir que ha sido y es una experiencia muy grata y esun trabajo que no me canso de hacer. Trabajar en un medio de comunicación nos enfrenta al cambio continuo, a veces súbito, de las necesidades de los usuarios y desde luego que los materiales en cuanto a forma y contenido. Considero quees un verdadero reto para los documentalistas trabajar en un medio de comunicación y una verdadera oportunidad para cualquiera de nosotros la oportunidad de trabajar en ellos. Por supuesto que yo nunca dejé, ni he dejado, de estudiar por trabajar en el periódico, la obtención de la licenciatura en Documentación era un objetivo completamente secundario, que he aprendido mucho con mi trabajo en el periódico y fuera de él.

Permitidme ahora una guinda como colofón a este texto. Este dibujo está dedicado de Ortifus a sus compañeros del diario Levante en un suplemento extra que se editó en mayo de 1987. Puede que los documentalistas informativos todavía desprendamos en este dibujo los tópicos de guardianes de la documentación, sin embargo merece la pena:

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La Ley de Archivos de la Comunidad Valenciana

Como ya adelantamos, el pasado 1 de junio se aprobó la Ley de Archivos de la Comunidad Valenciana (DOGV 16/06/2005). Como toda ley, su análisis puede dar lugar a múltiples lecturas según el punto de vista, así que permitidme dar dos visiones muy distintas de lo que implica la aprobación de esta Ley de Archivos: una visión formal y de interés público/general; y otra más personal, como posible opositora a archivos valencianos.

La importancia de los archivos

Largamente esperada por los archiveros, la Ley de Archivos de la Comunidad Valenciana pretende poner de manifiesto «la importancia que tienen los archivos valencianos, no sólo como un servicio muy importante del funcionamiento y de la eficacia de todas las organizaciones, especialmente de las administraciones públicas, sino como garantía de conservación del patrimonio documental valenciano y, por último, para preservar el derecho de acceso de las personas a los archivos«. Pero esta Ley (cuyo Proyecto de Ley fue publicado el 28 de diciembre de 2004, como si de una inocentada se tratara) nace con alarmantes carencias, como son el no contar con un presupuesto establecido, ni tener plazos para su aplicación.

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