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Mes: septiembre 2006

Los bibliotecarios y las bibliotecas en la publicidad

Imagino que en las facultades de información y comunicación social se seguirá utilizando el mismo ejemplo, conocido por todos, para ilustrar la diferencia entre lo que es noticiable de lo que no lo es. El ejemplo, para aquel que lo desconozca, señala que si un perro muerde a un hombre, el hecho en sí no es noticia; pero si sucediese lo contrario, es decir, si el hombre fuese el que mordiese al perro sí que sería reseñable en un medio de comunicación.

Siendo un tanto malévolos, y trasladándolo a nuestro mundo de libros, podríamos aducir que si un bibliotecario se emborrachase podría pasar por noticia, considerando la imagen que este colectivo (de personas planas, serias y aburridas) arrastra desde hace tiempo. La razón de esta equivocada consideración puede que nazca de antaño, cuando los bibliotecarios eran personas que, además de catalogar y organizar la colección, debían preservar fervientemente las colecciones que custodiaban, llegando al extremo de condenar con miradas censoras y disgustadas a todo aquel que tratase de maltratar algún libro o sufriese de cierta tendencia a crear escandaleras innecesarias en uno de los templos del saber y, por ello, del silencio. Una profesión muy sosa, en suma.

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Crónica de una biblioteca rural

La necesidad agudiza el ingenio: Convertir una pequeña biblioteca en un lugar dónde cada lector encuentra su libro, cada niño su cuento, cada adolescente su película (¿para qué va a leer un adolescente el libro si existe en película?)… es lo que ha logrado Isabel García en la biblioteca municipal de Villagarcía del Llano (Cuenca).
 
Este pequeño pueblo, de unos 1000 habitantes, cuenta desde 2003 con una biblioteca de escasos 40 m., donde los lugareños pueden ocupar su tiempo de ocio ojeando la prensa (un periódico nacional, otro deportivo y una revista para jóvenes); leyendo uno de los cerca de 1500 libros de que dispone; escuchando o visionando alguno de los CD o DVD; o, simplemente, comunicándose con todo el mundo a través de Internet.

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Diccionario de las ideas recibidas

Cuando Flaubert murió en 1880, dejó inacabada Bouvard et Pécuchet; obra considerada por él mismo como su testamento y que refleja desde un punto de vista cómico y trágico al mismo tiempo la estupidez humana.

Los dos protagonistas, Bouvard y Pécuchet, llevados por su ingenuidad y su fe en las teorías que encierran los libros, deciden dedicar su vida a llevarlas a la práctica y, gracias a su nutrida y creciente biblioteca, estudian los diferentes temas que a lo largo de los años despiertan su interés: la agricultura, la química, la arqueología, la literatura, la religión, la educación…; pero acaban perdiéndose en el sin fin de contradicciones que reflejan estos libros y terminan cada experimento en el más rotundo fracaso.

Al igual que El Documentalista Enredado ha ido seleccionando algunas definiciones oficiales de la terminología específica de la profesión, la documentación, la biblioteconomía y la archivística; Bouvard y Pécuchet, ya desengañados de todo, también hicieron acopio de todos los conocimientos que habían asimilado en su “Diccionario de ideas recibidas” (doc. en PDF). De estos términos, transcribimos aquí sólo los más “bibliodocumentales” o relacionadas con la lectura y la escritura; para que sus axiomas nos ofrezcan una perspectiva distinta y, desde luego, mucho menos ortodoxa que la oficial.

Autor. Hay que “conocer autores”, pero no hace falta saber sus nombres.
Biblia. El libro más antiguo del mundo.
Biblioteca. Siempre hay que tener una en casa, sobre todo si se vive en el campo.
Clásicos (los). Se supone que hay que conocerlos.

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El debate entorno al futuro del libro

El suplemento cultural Babelia del diario El País nos ofrecía una colección de artículos sobre el futuro del libro y su salto definitivo hacia la digitalización y su distribución a través de la Red. El proyecto de Google de digitalización de los fondos antiguos y libres de derechos de autor de cinco importantes universidades norteamericanas sigue provocando el debate y la reflexión sobre el futuro del libro y la relación de sus autores (y de los lectores) con él. Muy recomendable la lectura de los tres artículos dedicados a este tema:

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Acudir a la videoteca para realizar una tesis

La opera prima de Alejandro Amenábar, Tesis, es una película que no deja de sorprenderme por la cantidad de matices que ofrece. Por supuesto que la he visionado en distintas ocasiones, obviamente la última para poder escribir este texto, y a pesar de conocer su desenlace final, me sigue intrigando hasta su fin. Hay que decir que el guión es uno de los mejores que se han escrito recientemente, ofreciendo giros continuos en la trama y en la relación entre los personajes que, por otro lado, se encuentran llenos de matices. Además la temática que aborda en esta película también es valiente, mostrándonos el mundo universitario y uno de los aspectos más sórdidos de la sociedad con la realización de las películas denominadas snuff. Y si a esto añadimos que está bien rodada, tenemos una película que se convertirá con el tiempo, si no lo ha hecho ya, en un clásico del cine español.

La acción nos sitúa en el marco real de la Facultad de las Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, facultad que además de periodismo también se estudia la Licenciatura en Documentación. Ángela Márquez desea realizar su tesis sobre la violencia audiovisual y analizar de esta forma cómo nos habituamos a ella. Consciente de que a algunos fondos videográficos de su Facultad le están vetados, solicita a su director de tesis, Figueroa, que le ayude a tener acceso a ellos. El profesor está de acuerdo y decide acudir por ella a la videoteca para consultar algunas cintas. Lo curioso es que el profesor se muestra avergonzado de los fondos a consultar y trata de ocultarlo al videotecario, que más parece un vigilante de seguridad, pero durante su visita encuentra un acceso secreto a una estancia donde se guardan cintas muy especiales.

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Citas al libro /8

“Tal es el sino de todo libro que se presta: con frecuencia se pierde, siempre se estropea”
Charles Nodier

“Los libros son el cloroformo bendito de la mente”
Thomas Chambers

“He sido un hombre que busca y aun lo sigo siendo, pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino en las enseñanzas de mi sangre”
Herman Hesse

“Gran diferencia existe entre la persona que pide leer un libro y la que pide un libro para leer”
Gilbert Keith Chesterton

“La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta”
André Maurois

“Es aliviador encontrar, en un libro de reglas o leyes, alguna que nunca te afectará”
Dorothy Parker

“El universo es una especie de libro del cual uno no ha leído más que la primera página cuando sólo ha visto su país”
Fougeret de Monbron

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