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Mes: enero 2008

La decadencia del blogroll

Blogroll
Lista de enlaces externos que aparecen en un blog, a menudo enlaces hacia otros blogs y generalmente mostrados dentro de una columna en la página principal. En ocasiones, se trata de una sub-comunidad de bloguers que son amigos.

Una de las características de las bitácoras, que se destacó desde sus inicios, fue su capacidad a la hora de crear redes de páginas web muy relacionadas y próximas derivada de una regla no escrita de intercambio de enlaces entre sus autores. Gracias a esta singularidad, se establecieron comunidades temáticas o redes sociales que congregaban a personas o profesionales con gustos e intereses similares que permitió el estudio de estas relaciones virtuales, así como el establecimiento de una serie de rankings basándose en ello. De esta forma, sin ir muy lejos, los primeros estudios sobre las comunidades de blogs en el área de Biblioteconomía y Documentación se basaban de forma significativa en las listas de páginas de interés o temática similar que los bloguers componían y que da cuerpo a lo que se denomina blogroll.

Una de las ventajas de la utilización de los blogrolls era la reciprocidad y mejoraba el posicionamiento en los buscadores. Es decir, si tú enlazabas, con cierta seguridad tarde o temprano el enlazado te devolvería el enlace, estableciéndose una unión y otorgando peso a las distintas webs. Esto no es baladí, puesto que aquel blog que no disponía de blogroll, no era sociable (blogosféricamente hablando) y pasaba en ciertos aspectos desapercibido. Un ejemplo de esto lo hallé recientemente en el blog El Bibliotecario Despistado, cuya actividad se remonta a 2003, y que bien podría haber sido considerado como uno de los pioneros en el ámbito de la Biblioteconomía dentro del mundo de la blogosfera. Sin embargo, su propietario no dispone de blogroll, no intercambia enlaces; y cuando realizamos nuestro Análisis de la Biblioblogosfera Hispano no lo detectamos y, por tanto, no lo recogimos.

Desgraciadamente, el blogroll, esta sección fija en la página principal de las bitácoras, está cayendo lentamente en desuso. Los A-List (Bloguers importantes e influyentes) hace tiempo que comenzaron a comprimir sus listas de sitios web favoritos reduciéndolos a un puñado de elecciones si no los eliminaban directamente, mientras que otros han decidido crear una sección aparte dentro del blog desplazando sus sitios web recomendados a una posición secundaria dentro de sus weblogs. Como ejemplo de esta decadencia de los blogrolls, tenemos el ejemplo de Blogpocket, mantenido por Antonio Cambronero uno de los bloguers más influyentes de la blogosfera hispana, La Brújula Verde de Guillermo Carvajal, Sigt o de eCuaderno de José Luis Orihuela, profesor y autor de distintas publicaciones sobre blogs, que han creado una sección dentro de sus blogs con el nombre genérico de Enlaces. Esto me lleva a preguntarme si se convertirá finalmente en una tendencia  o se tratará de algo puntual debida a la necesidad de priorizar y otorgar visibilidad a otras secciones.

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Nuevas deficiencias en la Biblioteca Valenciana

El diario Levante-El Mercantil Valenciano informaba el pasado sábado que la Biblioteca Valenciana cerraba por las tardes la sala de consulta de sus fondos debido a la falta de personal. Concretamente, el medio de comunicación detallaba:

La biblioteca de bibliotecas de la Comunitat ha reducido a la mitad el horario de apertura de una de sus dos salas de investigación. El cierre parcial ha indignado a los investigadores que acuden a diario a este faro de sabiduría, pues afecta a la joya de la corona de la instalación del antiguo monasterio de Sant Miquel dels Reis: la sala Gregori Maians, donde se custodian los fondos gráficos, antiguos y valiosos. En ella los estudiosos pueden consultar los manuscritos, las ediciones de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII, así como todas aquellas de especial rareza y valor bibliográfico y todos los documentos pertenecientes al fondo gráfico -9.000 carteles, 200.000 documentos fotográficos (positivos y negativos), 30.000 postales antiguas y un millar de grabados- de la Biblioteca Valenciana. […]

Varios investigadores han denunciado a Levante-EMV que dicha sala de fondos gráficos, antiguos y valiosos no abre sus puertas en horario de tarde desde que hace "unos dos meses se marchó el trabajador que la atendía", explica uno de los estudiosos. […]

Otro investigador, que destaca que "no es de recibo que falte de personal en el primer centro bibliográfico de la Comunitat Valenciana", relata que las carencias van más allá de la imposibilidad de consultar fondos gráficos por las tardes. Así, explica que la Nicolau Primitiu -la sala general de investigación en la que se pueden estudiar las monografías y publicaciones periódicas de los siglos XIX, XX y XXI- "ofrece muy mal servicio, puesto que la poca gente que la atiende no puede dar abasto".

El hecho no pasa de ser anecdótico cuando no hace tanto tiempo recogíamos que varios becarios de la misma insititución habían denunciado que no se les pagaba las nóminas desde hacía meses. Si la máxima representación bibliotecaria de la Comunidad Valenciana se encuentra en esta situación, sólo podemos temernos cómo se encontrará el resto de la red de bibliotecas de la Generalitat Valenciana.

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«Web 2.0 – El usuario, el nuevo rey de Internet» de Ismael Nafría

Web 2.0Ismael Nafría, subdirector de contenidos de Prisacom, no se contenta con realizar un estado del arte de la Web 2.0, a saber, los consabidos sitios, las acostumbradas definiciones; sino que desea darle un valor añadido a su libro "Web 2.0. El usuario, el nuevo rey de Internet" aportando una perspectiva histórica de cómo nacieron los negocios en Internet, cómo y porqué fracasaron, desde qué punto comienza a evolucionar lo que hoy en día se considera la Web 2.0 y porqué no está condenada a ser una nueva Burbuja 2.0.

De los textos que he tenido la oportunidad de leer relacionados con la Web 2.0 y, anteriormente, relacionados con la blogosfera; éste es de los más amenos y accesibles que he tenido en mis manos. Este periodista nos permite tener una perspectiva global, alejándose de tecnicismos, de cómo las principales empresa de las que hoy hablamos que nacieron en la Red evolucionaron hacia lo que son hoy, junto aquellas que fracasaron y/o fueron fagocitadas por las grandes, pero que caminaron hacia lo que se entiende una nueva forma de hacer las cosas en Internet.

Este nuevo libro sobre la Web 2.0 [ISBN: 978-84-96612-75-4] abre fuego con la consabida portada de la revista Time dedicado al personaje del año 2006 que señalaba directamente a los internautas. Las razones de porqué un ente, un ordenador que abría un vídeo de YouTube, era considerado como representativo del personaje destacado del año; se desgranan en el texto punto a punto, remarcando que fueron los usuarios los que tomaron finalmente el control de Internet, algo que no había sucedido en la Web 1.0, y que había provocado un terremoto en las comunicaciones y en los medios yendo más allá de la circunstancia puntual ante grandes hechos noticiosos como desastres o atentados terroristas.

No hace falta señalar que listados, directorios, de lo más representativo de la Web 2.0 no faltan. Pero Nafría consigue darle un punto de interés más allá de su uso y evolución a lo largo del tiempo, aportando entrevistas con algunos de los desarrolladores de estos lugares que además de aportar su punto de vista particular sobre el fenómeno de la Web 2.0 van más allá señalando algunos consejos para los que empiezan.

Para los ya expertos en los vericuetos de la Web 2.0, puede que los más relevante que vayamos a encontrar sea el desarrollo de la financiación de esta forma de hacer las cosas, de cómo el dinero ha establecido unos flujos de inversión más seguros después de la crisis bursátil de las empresas tecnológicas, pero que decididamente Internet cambiará la publicidad y cómo los seres humanos se comunicarán y recibirán las noticias a partir de ahora. Por supuesto que Nafría no se detiene en el ahora y marcha un poco más allá, ofreciéndonos un último capítulo desentrañando cómo será el futuro, la Web 3.0 que al igual que la anterior está en continuo desarrollo, aunque ésta parece que nunca llega a materializarse.

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¿Cómo debería configurar mis feeds?

Una de las pequeñas maravillas que los sitios web han heredado de los blogs son los Feeds. La palabra feed es un anglicismo que, en jerga informática, suele referirse a un tipo de dato empleado para suministrar información que es actualizada con distinta frecuencia. Este término se emplea para denominar a los documentos con formato RSS o Atom, basados en XML, que permiten a los agregadores recoger información de páginas web sindicadas. Es decir, podemos estar actualizados de los nuevos contenidos de un sitio web sin necesidad de visitarlo con frecuencia, ya que la actualización de los nuevos contenidos se realiza a través de un programa específico o una página web.

El debate sobre el uso que le podemos dar a los feeds ha sido extenso casi desde los inicios de los weblogs y que abarca muchos puntos de reflexión desde qué cantidad de información se debe de ofrecer en ellos [Títulos, extratos o texto completo] o si también es una plataforma para la interrupción publicitaria (Aunque en esto no entraremos). De lo que no cabe ninguna duda es que una persona que agrega nuestro feed se ha convertido en un lector fiel que realmente está interesado en nuestros contenidos y en lo que tenemos que aportar a la Conversación de la blogosfera.

 Opciones de configuración de feeds en WordPress

Desde mi punto de vista, conseguir un lector, un verdadero lector, es terriblemente complicado y un triunfo personal y, por ello, no deberíamos obcecarnos con la tiranía de las estadísticas sobre páginas vistas y visitantes únicos. Sobre esto, ya estamos estamos lo suficientemente expuestos al capricho de los buscadores, con bajadas y subidas de Pagerank y otros avatares, a si nuestros visitantes están de vacaciones o no, para incluso castigar a nuestros fieles obligándoles a visitar nuestro sitio web. Debemos tener presente que muchos bloguers lo que realmente desean, por eso escriben aunque lo nieguen, es ser leídos, que su mensaje llegue; los Feeds tienen un potencial increíble, incluso pueden tener usos completamente inesperados, y no debemos de maltratarlos a nuestro capricho.

Lo que quiero señalar es que no debemos pensar sólo en términos de audiencia, tenemos que considerar que los lectores que se agregan a nuestros feeds son audiencia fija, que a buen seguro leerán lo que hemos escrito, mientras que el resto de lectores son en su mayoría ocasionales. Ofrecer un titular o un extracto del texto no es muy inteligente en la sociedad de la infoxicación, cuando apenas se tiene tiempo de leer el correo o contestarlo y leer nuestros agregadores casi es un premio que nos damos tras una larga jornada laboral detrás de un ordenador. A buen seguro, si ofreces tus feeds capados con sólo extractos o títulos, muchos lectores ni se detendrán en leerlos ni mucho menos en realizarte una visita, qué decir en dejar un comentario. Por ello, deberías ofrecer a tus fieles lo que están buscando, tus pensamientos y tus ideas, y olvidarte de los números de los contadores que eso ya llegará por otra vía.

Por otro lado, dar nuestros contenidos al completo, simultáneamente cuando son publicados puede darnos algunos dolores de cabeza como el robo de contenidos por parte de los Web Scrappers. Es decir que al publicar nuestros contenidos al completo puede significar que inmediatamente aparezcan sin el menor pudor dentro de otra web sin ninguna relación con nosotros siendo incluso penalizados por Google por contenido duplicado. No cabe duda que es un riesgo y nos exponemos a ello, pero podemos solucionarlo y evitarlo indicando la URL del texto original.

Por ejemplo, en WordPress, disponemos de distintos plugins para evitar precisamente esto y poder realizar una declaración de propiedad o una alerta sobre ello. Sin ir más lejos, en este blog, utilizamos el plugin FeedEntryHeader precisamente con esta finalizad, y gracias a él publicamos dentro del feed el nombre del autor del post, así como la dirección completa del texto. Redundante, sí, pero necesario para los tiempos que corren.

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La «Web 2.0» antes de la «Web 2.0»

El concepto de versiones informáticas se ha establecido dentro del mismo concepto de la Red como sistema de comunicación e información de una forma bastante curiosa. Si uno de los aspectos destacados de la Web 2.0 se fundamenta en la beta continua, es decir, los productos desarrollados dentro de ella nunca están cerrados ni son perfectos y tienen que encontrarse en continuo desarrollo; la Web no debería en ningún momento considerarse como 2.0, sino como Web ß. De hecho, podemos creer que la Web 2.0 es un concepto revolucionario y completamente establecido, que ya está clara su definición, pero su concepción, la aceptada actualmente que publicó Tim O’Reilly el 30 de septiembre de 2005, también tuvo que ser pulida hasta que desbancó a otras que surgieron previamente. Porque definiciones sobre la Web 2.0 hay más que una.

Una de las primeras definiciones de Web 2.0 viene derivada del crash de las empresas tecnológicas, la famosa crisis Puntocom, sucedida durante los años 2000-2002. La crisis financiera se debió a movimientos especulativos sobre nuevos proyectos que no contemplaban, o no deseaban hacerlo, el desarrollo de modelos de negocio viables. El lema en aquel entonces era que el dinero vendrá después, lo importante es ser el primero, pero la carrera hacia adelante tenía las patas cortas. En cuanto los inversores se percataron que las puntocom eran máquinas de tragar dinero en vez de producirlo, consideraron que aquello era insostenible y comenzaron a retirar sus fondos, el telón se levantó y muchas empresas desaparecieron. No así los usuarios de Internet y su audiencia que aumentaron de forma sostenida durante los peores años de la crisis. Era obvio que público existía y así como posibilidades de hacer negocios. Posteriormente, muchas de aquellas ideas fracasadas renacerían de nuevo y tomarían el relevo de las pioneras con mejor fortuna bajo el aura 2.0.

Desgraciadamente, la burbuja especulativa dejó a Internet y los posibles negocios que podían desarrollarse en ella con severas dificultades de finanaciación. Sin embargo, de la crisis se aprendieron muchas lecciones, la primera fue que es posible hacer negocios, Amazon o Yahoo! sobrevivieron; y la segunda es que en un medio tan cambiante lo importante no es ser el primero, sino ser el mejor en lo que haces, véase Google.

Algunos expertos eran plenamente conscientes de esto y, en junio de 2002, Dermot A. McCormack, un especialista en el desarrollo de proyectos de Internet, veía publicado su libro Web 2.0: The Future of the Internet and Technology Economy and How Entrepreneurs, Investors, Executives & Consumers Can Take Ad (Execenablers). En él, McCormack  introducía el concepto Web 2.0 que se definía como el resurgimiento del comercio electrónico tras el crash y cómo los emprendedores, inversores, ejecutivos y consumidores podían aprovechar las oportunidades que presentaba. Es decir, McCormack consideraba que la primera fase de la economía en la red , Web 1.0, había finalizado con la crisis bursátil y económica pero que ésta no iba a acabar con el comercio en la Red y que una segunda fase, Web 2.0, estaba a punto de comenzar con mucha más prudencia, pero con los pasos más firmes.

Sin embargo, el miedo sigue estando presente. Durante el máximo apogeo del desarrollo de la Web 2.0 donde, por ejemplo, no se veía un modelo de negocio viable en sitios como YouTube hasta que fue adquirida por Google; se comenzó a especular con la posible aparición de una nueva burbuja, con el término apropiado de Burbuja 2.0, donde de nuevo los inversores verían cómo el dinero comenzaría a desaparecer rápidamente. Es obvio que, de momento, esto todavía no ha sucedido. ¿Habremos aprendido la lección?

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El documentalista enredado: Tonto, muerto, bastardo e invisible… Además de egocéntrico

Permitidme que os hable hoy del momento WTF (What the fuck?) de este año, 2008, y creo de toda la historia de este blog, que ha ocurrido esta mañana, cuando he comprobado las estadísticas de las que nos provee el Plugin de WordPress Popstats y me he percatado de dos consultas curiosas, y casi consecutivas, que hemos recibido:

Consultas curiosas

Obviamente, la persona que ha realizado la consulta en Google conoce la existencia de este blog, pero además deseaba comprobar si en la Red se habían producido comentarios negativos sobre esta bitácora. Me sorprende que este extraño egosurfing se convierta en un pequeño odiosurfing y además que nos pase a nosotros, tan pequeños e insignificantes.

Es cierto que se nos ha criticado en algunas ocasiones sobre tratar siempre de las mismas temáticas, particularmente sobre la biblioblogosfera, pero es que considero necesario marcar los hitos de esa historia particular y de los que algunos se nutren. De hecho, algunos estudiantes de Biblioteconomía me han confesado y agradecido lo publicado, ya que han leído los múltiples artículos dejados aquí sobre ese tema para la realización de distintos trabajos escolares y estudios.

Desconozco si esa persona nos tiene cierta tirria porque un profesor le ha obligado a leer algún texto nuestro (Tal como sucede con el Nombre de la Rosa), estaba jugueteando con una consulta curiosa o simplemente es una cuestión personal mía. Seas quien seas mis disculpas más sinceras, espero que sepas que soy una persona a la que le encanta dialogar, a pesar de que alguna vez salga escaldado, y publicar lo que voy viviendo en la blogosfera (Llámame egocéntrico).

Por cierto, para más consultas curiosas recibidas en Google por los distintos webmasters, podéis consultar el blog colaborativo Pero qué buscas donde se van recopilando algunas de ellas.

PD. Tonto, muerto, bastardo e invisible es el título de una novela del escritor Juan José Millás.

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¿Debería poner un calendario en mi blog?

En ocasiones, algún neófito dentro del mundillo de los blogs se me ha acercado y preguntado cómo podían incluir dentro de su sitio web un calendario. Siguiendo mi costumbre de responder lanzando una pregunta, les inquiría sobre su sistema de publicación y, posteriormente, les interrogaba sobre la frecuencia de publicación en sus bitácoras.

En WordPress, la etiqueta para la generación del calendario es la siguiente:

<?php get_calendar(); ?>

Y, para aquellos que quieran gestionar su agenda, también disponen de un buen montón de plugins dentro del Codex de WordPress.

No voy a negar que el calendario es un elemento de las bitácoras que me encanta, no puedo evitarlo, porque el blog es, además de un cúmulo de pensamientos, un conjunto de experiencias y malos tragos. Esta bitácora no es personal, pero eso no le resta valor a la hora de releer lo escrito en distintos momentos de mi vida en los que las dificultades parecen capaces de hundirte, aunque al final consigas sobrevivirte.

Sinceramente y desde un punto de vista meramente técnico, el calendario, a pesar de bonito, no es algo recomendable para aquellos que escriben poco; es un recurso no demasiado útil a la hora de buscar textos anteriores, para eso ya están los archivos, las nubes de tags o el propio buscador; pero que me resulta atractivo cuando me paseo por este blog, cuando visito las distintas constelaciones de posts perdidas en la infrecuencia y en el caos más absoluto, en la añoranza de un tiempo pasado que no volverá pero que siempre estará ahí.

Es cierto, el calendario puede que sea uno de los elementos más personales de un blog y, por ello, no dejaría de mostrarlo, a pesar de que no deja de sacarme los colores cuando fui inconstante o simplemente descuidado.

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