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Mes: enero 2009

Otra vez, la Larga Cola (Long Tail) cuestionada

Chris Anderson, editor de la revista Wired, proponía en su libro La economía Long Tail un nuevo modelo económico según el cual gracias a la Web y a las nuevas tecnologías la distribución comercial se estaba alargando, pudiendo ser representada en un gráfico denominado la Larga Cola, fundamentado sobre la accesibilidad por distintos puntos a un catálogo comercial y a la recomendación de productos por los gustos del cliente. De esta manera, la Red y las nuevas tecnologías desarrolladas a partir de ella fomentaban y catalizaban la creación de nichos de mercado específicos, además del mainstream, de tal manera que cualquier producto, fuese el que fuese, encontraría su comprador dentro del universo de la Web.

Hay que señalar que no es la primera vez que esta teoría trata de ser rebatida, puesto que al comienzo de su difusión y planteamiento ya recibió algunos reproches, sin embargo es una de las primeras en la que se ofrecen datos en su intento de ser discutida. The Times y The Registrer recogían el estudio de Will Page y Andrew Bud en el que analizan el número de ventas por canciones y álbumes de la música digital durante el año 2007 y concluyen que de 10 millones sobre un total de 13 millones no encontraron comprador, que 52.000 de estas canciones obtuvieron el 80% de las ventas, mientras que de 1,23 millones de álbumes disponibles tan sólo se vendieron 173.000. Hay que indicar que la crítica proviene de una institución MCPS-PRS Alliance (Mechanical Copyright Protection Society and the Performing Right Society) dedicada a la defensa de los derechos de autor, por lo que obviamente dispondrá de sus retractores.

En cualquier caso, para los autores del estudio, los datos les conducen a reconsiderar toda la teoría y centrarse en la revisión de los viejos modelos ya establecidos, principalmente en el teorizado por Robert Goodell Brown en 1956 sobre la distribución de las ventas (Statistical Forecasting For Inventory Control), y ante ellos tratan de remarcar que al final: Los nuevos teóricos se encontrarán con las viejas reglas.

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Las lectoras de Edward Hopper

Hace unos días, Marcos recordaba una de nuestras aficiones favoritas y que, lamentablemente, estabamos descuidando: mostrar como el mundo de los libros, las bibliotecas y los bibliotecarios quedaba reflejado en el cine. Otro tanto hemos hecho en ocasiones en la literatura o en el comic, principalmente en la sección bibliohumor, y más de una vez nos hemos planteado ver también cómo se refleja nuestro mundo bibliófilo en el arte.

Como cada nuevo año, todos empezamos con buenos y nuevos propósitos que raramente llevamos a buen puerto; pero quizá, mostrar como la lectura y los libros han inspirado a grandes pintores, no sea una meta tan inalcanzable. Y para empezar con buen pie, he escogido a uno de mis pintores favoritos del pasado siglo, Edward Hopper.

Cuando Edward Hopper (Nyack, 22 de julio de 1882 – Nueva York, 15 de mayo de 1967) pinta en sus cuadros la América que conoció: las grandes ciudades, las pequeñas ciudades provincianas, los campos cortados por postes de telégrafos y vías de tren, los faros frente a mares que no podemos vislumbrar; éstos reflejan una soledad que golpea con su crudeza la mirada del espectador.

Los escasos personajes que aparecen en sus cuadros habitan en su propio mundo solitario, mudos, aislados, sin comunicarse entre ellos; pero las múltiples lectoras que pueblan sus cuadros no me dan la sensacion de que su soledad sea tan terrible, ya que su mundo interior se expande con la lectura de un libro en la privacidad de su habitación, una revista en un largo viaje, un periódico mientras descansan en su lugar de trabajo o, incluso, un folleto publicitario o el programa de una obra de teatro mientras espera que comience la representación.

A pesar de la impersonalidad de una habitación de hotel, de rodearse de extraños en su vestíbulo, o de lo efímero de un viaje en tren, sus lecturas las acompañan y las enriquecen ampliando su horizonte.

Chair Car (1965)
Chair Car (1965)
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Como todo nuevo año, nuestras mejores intenciones: Leer

Como viene siendo ya tradición en este pequeño blog, deseamos nuestros mejores deseos para nuestros lectores en este nuevo año con una tira cómica. Y como el año pasado, saludamos a este 2009 con uno de nuestros humoristas gráficos preferidos, Forges.

Mucha suerte y mucha felicidad para los próximos 365 días que nos vienen.

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