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Mes: abril 2009

En seguridad informática, eres el rival más débil

No os equivoquéis, somos el último eslabón de la seguridad informática, ya podemos instalar en nuestros equipos el más moderno de los antivirus, el mejor bloqueador antiphising o el firewall más potente; ya pueden los administradores de sistemas de las organizaciones concebir las mayores barreras de seguridad para sus sistemas, despojarnos de la mayoría de privilegios para que trabajemos en máquinas controladas en la que no podamos instalar (Ni que nos instalen desde fuera) ningún tipo de software… Somos la última frontera, pero ésta es incontrolable y la más susceptible a la hora de encontrar errores y sólo tenemos que hacer un clic… O abrir la boca.

Kevin Mitchnick, uno de los hackers más famosos, utilizaba la ingeniería social para romper la seguridad de los sistemas informáticos que se planteaba atacar. Fundamentalmente, utilizaba el teléfono para conseguir claves y acceder a la información que deseaba y sólo necesitaba establecer una serie de conversaciones con las personas adecuadas.

Tras su última detención en 1995 y puesta en libertad, actualmente se dedica a impartir conferencias sobre la seguridad de sistemas en la que hace especial hincapié en que se debe tener especial cuidado en dónde dejamos nuestras claves de acceso o a quién se las damos. Para los más escépticos, demostró la facilidad con la que era posible llegar al código de un teléfono móvil en desarrollo, incluso antes de que se anunciase al mercado, realizando tan sólo seis llamadas telefónicas y en escasos minutos.

No cabe duda de que los usuarios normales de la informática somos extremadamente débiles. De hecho, podríamos ofrecer una de nuestras contraseñas a cambio de una chocolatina. Según un estudio de Security Focus, el 70% de las personas ofrecería su contraseña sin titubear a cambio de una tableta de chocolate, y de éstas, el 35% lo haría por nada. ¿Deberíamos sorprendernos por los post-its agrupados en los monitores de los ordenadores de la oficina, debajo de los teclados o en el primer cajón del escritorio? Si a esto le añadimos el uso extendido de contraseñas que son especialmente vulnerables, el cuadro es especialmente preocupante.

En realidad, somos unos ingenuos, dispuestos a abrir cualquier correo electrónico que nos declare su amor, un acto inocente que provocó un efecto dominó capaz de colapsar la Red. O a rellenar formularios con nuestras claves bancarias porque un correo desconocido nos lo exija, no sea que el mundo vaya a caerse sobre nuestras cabezas y sin dignarnos a levantar el auricular del teléfono y realizar una simple pregunta a nuestra sucursal bancaria.

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Nuestro día del libro: Homenaje a Quino

Hace muy pocos días, Joaquín Salvador Lavado ‘Quino’ anunciaba que abandonaba temporalmente el mundo del dibujo para no repetirse. El autor, sorprendido por la vigencia de sus antiguos dibujos en la actualidad, ha decidido dejar de dibujar para no repetirse en los temas y estilo del dibujo dándose un tiempo de reflexión para encontrar algún modo de renovar su enfoque.

Aquí hemos publicado algunas tiras de su personaje más popular, Mafalda, y nos sumamos en este Día del Libro al homenaje que realizó el dibujante Liniers.


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Las folksonomías en los blogs de Biblioteconomía y Documentación

Las folksonomías, además de convertirse en una de las palabras más odiadas por los internautas, disponen de distintos puntos débiles bien conocidos. Así esta forma de clasificar la información hereda todos los problemas bien conocidos por los documentalistas de los vocabularios no controlados. De esta manera, al utilizar el tagging nos enfrentamos a la ambigüedad, polisemias, sinonimias y falta de control a la hora de describir de forma específica o más general las mismas cosas.

Concretamente, tenemos ambigüedad porque diferentes usuarios aplican términos a las mismas informaciones de forma completamente distinta, polisemia ante la utilización de las mismas palabras para designar objetos o conceptos distintos, sinonimia porque distintas palabras pueden ser utilizadas para definir las mismas cosas y, finalmente, sobre la especificidad de los términos, porque un usuario experto puede definir una información como AJAX o javascript, olvidándose de indicar lenguajes de programación que un usuario no-experto puede utilizar a la hora de recuperar información sobre esta temática.

Además, la utilización del tagging es tan abierta que no otorga una guía de uso a la hora de aplicarlas, cómo deben usarse, la puntuación a utilizar, el orden de las palabras, si se deben usar plurales en vez de singulares, si se deben usar palabras compuestas sobre las simples, si se deben añadir sinónimos, etc.

Recientemente, se han publicado dos textos científicos que hacen referencia al uso que se hace de las folksonomías en los blogs de Biblioteconomía y Documentación a los que os recomendamos echarles un vistazo. En el primero de ellos, Etiquetado libre frente a lenguajes documentales. Aportaciones en el ámbito de Biblioteconomía y Documentación, su autor Luis Rodríguez Yunta realiza una reflexión muy interesante sobre el uso de las folksonomías dentro de distintas herramientas de la denominada Web 2.0 por parte de los profesionales de la información:

Los profesionales de la Documentación han sido tradicionalmente valedores del empleo de lenguajes controlados, por su consistencia en la representación sistemática del análisis documental de contenido y su capacidad para combinar búsquedas genéricas y específicas. Sin embargo, a partir de las herramientas de la web social, el etiquetado también está siendo aplicado por los propios documentalistas y bibliotecarios. Parece oportuno reflexionar sobre este hecho ¿Se trata de una renuncia a valores tradicionales de la disciplina? ¿O es una adaptación a las demandas de nuevas generaciones de usuarios? ¿Hay un cambio de paradigma en la percepción de las herramientas de recuperación?

Por otro lado, en la revista Library & Information Science Research se publica el artículo Librarians and information scientists in the blogosphere: An exploratory analysis en el que se realiza un análisis de las etiquetas más utilizadas en los 30 blogs de Biblioteconomía y Documentación dentro del ámbito anglosajón para determinar los temas que más se abordan dentro de la biblioblogosfera inglesa.

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EE UU se dispone a regular a los blogs y el Social Media

No es la primera vez que se realizan intentos para tratar de legislar lo que se publica dentro de la blogosfera o de la Web Social. En su momento, la Unión Europea ya propuso la creación de un registro de blogs, aunque finalmente desechó la idea ante el gran revuelo que supuso aquella idea. Incluso Tim O’Reilly trató de que se estableciese un código de conducta para la blogosfera que fue muy comentado y contestado que finalmente quedó en nada ante la imposibilidad de alcanzar algún tipo de acuerdo. En esta ocasión, la polémica nos llega desde los Estados Unidos donde la FTC (Federal Trade Commission) se plantea comenzar a regular los blogs y el Social Media (Facebook o Twitter) al considerar que estos son, en realidad, más una herramienta de marketing que un medio de comunicación y que promete en acabar de la misma forma que las dos circunstancias señaladas anteriormente. Desde la FTC, se argumenta que se está tratando de actualizar las directrices para la defensa de los consumidores aprobadas hace treinta años, de modo que se ajusten a la realidad actual donde los consumidores acuden cada vez más a la Red para informarse.

Concretamente, el punto de mira de la FTC se centra en aquellos blogs que aceptan la publicación de lo que se denomina posts patrocinados, que son textos donde el bloguer recibe una compensación, en especie o monetaria, por comentar sus experiencias con determinado producto o servicio. Dentro de este tipo de informaciones, existen distintas variantes que van desde la total libertad del bloguer para comentar su experiencia basándose en su opinión personal y otras donde el fabricante especifica las recomendaciones que el bloguer debería de plasmar en el su texto. De este modo, el regulador estadounidense abre la puerta para que las webs dedicadas al Social Media puedan ser denunciadas por los consumidores si publican o alojan informaciones falsas sobre los productos que se reseñen.

Por supuesto que la polémica ha saltado a la blogosfera americana que ya se pregunta si las autoridades estadounidenses comenzarán a considerar a los bloguers como criminales por escribir este tipo de textos o qué harán con el resto de blogs que no se encuentran alojados dentro del territorio de su jurisdicción. En definitiva, la conclusión es que se tiene la impresión de que la FTC está intentando regular estos medios como si se tratase de publicaciones impresas sin contemplar otras consideraciones que obviamente les sobrepasan y que no son posibles de controlar dentro de un mundo interconectado.

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Las cuatro leyes matemáticas de las Redes Sociales

[…] En la economía de las redes sociales a través del ordenador, [se] han formulado cuatro leyes de crecimiento matemáticas fundamentales: la ley de Sarnoff, la ley de Moore, la ley de Metcalfe y la ley de Reed. Todas ellas tratan sobre la influencia del desarrollo tecnológico en el valor.

La ley de Sarnoff surgió a partir del desarrollo de las redes radiofónicas y televisivas a comienzos del siglo XX, redes en las que una fuente central mide desde un pequeño número de emisoras a un gran número de receptores. David Sarnoff […] concluyó lo más evidente: el valor de las redes de difusión es proporcional al número de espectadores.

La tan manida ley de Moore es el motivo por el que la miniaturización electrónica ha impulsado la hiperevolución de la electrónica, los ordenadores y las redes. […] La previsión de Moore era que el número de elementos [transistores que pueden introducirse dentro de un circuito integrado] se duplicaría cada dieciocho meses en el futuro. […] Sin las eficiencias descritas por la ley de Moore, el PC, Internet y los teléfonos móviles serían excesivamente grandes, caros y poco inteligentes. […]

Metcalfe […] formuló la ley que lleva su nombre que describe el crecimiento de valor en las redes. El principio es sencillo y se basa en una propiedad matemática fundamental de las redes: el número potencial de conexiones entre nodos crece más rápidamente que el número de nodos. El valor total de una red en la que cada nodo puede conectarse con todos los demás equivale al cuadrado del número de nodos. Si hay dos nodos, cada uno con un valor de una unidad, el valor de la unión de ambos nodos es de cuatro unidades. Cuatro nodos interconectados, cada uno con valor de una unidad, equivalen a dieciséis unidades cuando se ponen en red, y cien nodos equivalen a cien veces cien, es decir, diez mil. Cuando el valor crece exponencialmente con respecto al número de nodos, la consecuencia matemática se traduce en impulso económico: la conexión de dos redes crea mucho más valor que la suma de sus valores respectivos como redes independientes. […]

La ley de Reed demuestra que el valor de la red (una red informática junto a la comunicación humana) no crece en proporción al cuadrado de los usuarios, sino exponencialmente. Esto significa que la fórmula es dos elevado a la potencia del número de nodos, en lugar de elevar este número al cuadrado. El valor de dos nodos es cuatro según ambas leyes, pero el valor de diez nodos es cien (diez elevado al cuadrado) en la ley de Metcalfe y 1024 (dos elevado a diez) en la ley de Reed. […] Esto explica que las redes sociales, creadas por correo electrónico y otras comunicaciones sociales, hayan expandido el crecimiento de la red más allá de las comunidades de ingenieros, hasta el punto de incluir toda clase de grupos de interés. La ley de Reed es el enlace entre las redes informáticas y las redes sociales.

RHEINGOLD, Howard. Multitudes inteligentes. La próxima revolución social. Barcelona: Gedisa, 2004. pp. 85 – 87

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En tiempos de crisis, crecen los agujeros negros en la Web 2.0

Una de las principales críticas que siempre se han realizado a los medios de comunicación que se desplazaron a la Web desde sus productos impresos consistía en que tendían a no realizar enlaces. De hecho, siguen mostrándose incómodos a la hora de hacerlo, temiendo quizás que los lectores se marchasen al encontrar un sitio web mucho más rico, reduciendo su permanencia en su sitio web. No cabe duda de que las noticias de los medios son las que más enlacen reciben desde los distintos servicios de la Web 2.0, ya se trate desde los blogs, marcadores sociales o desde sistemas de filtrado social de noticias, por lo que contemplar a estas webs como agujeros negros (Webs que reciben muchos enlaces pero que no realizan ninguno) estaba más que justificado.

Los internatuas siempre se han mostrado un tanto molestos con estas prácticas, sobre todo si se trata de una noticia que necesita de ampliación de información citando la fuente original (Por ejemplo un informe o un estudio), sin embargo en tiempos de crisis los webmasters también están descubriendo que la economía de las webs y los enlaces recíprocos que Google contribuyó a construir se está comenzando a resquebrajar lentamente. The Guardian advertía a principios de 2007 que la Wikipedia se estaba convirtiendo en un agujero negro al incluir dentro de sus enlaces externos el atributo nofollow, con este atributo Google no cuenta el enlace realizado hacia una página web externa en términos de posicionamiento. Por otro lado, recientemente, Twitter ha implementado este atributo en los enlaces que se hagan dentro de ella convirtiéndose a su vez en otro agujero, aunque en este caso parece que Google sugirió que se realizase este cambio a pesar de que no se sabe a ciencia cierta qué sucederá en el posicionamiento de los resultados de esta herramienta de microblogging en un futuro.

Pero aún hay más. Otros dos estandartes de la Web actual, la red social Facebook y el sistema de filtrado social de información más popular en Estados Unidos Digg han decido poner en implementar lo que se denomina iFrame que consiste en la utilización de marcos que engloban los contenidos de otras webs. Es decir, si un usuario hace clic en un enlace externo dentro de estas dos webs, el usuario será redireccionado hacia una página con una barra superior que puede llegar confundir al usuario respecto la autoría y el origen de la información que está visualizando (Os dejo, un ejemplo). De esta manera, también se persigue que el usuario permanezca mucho más tiempo dentro de Digg y que no se marche.

Esto es muy similar a lo buscado en un principio por los medios de comunicación, aunque dándole obviamente una vuelta de tuerca y creando una gran controversia dentro de la Web sobre este movimiento de Digg. Por otra parte, y para mayor escarnio de los webmasters, Digg ha implementado un acortador de URLs de tal manera que no muestra los enlaces hacia las páginas webs promocionadas dentro de su sitio, convirtiéndose además en otro agujero negro.

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Web sociabiliza tu vida (hasta el extremo)

No hace mucho, una amiga me preguntaba si podía darse de baja de Facebook horrorizada por la potencialidad de la herramienta. No es algo que debería sorprendernos, algunos podemos abrazarla sin muchos miramientos, sin detenernos en lo que hacemos o lo que hacen por nosotros, pero lo cierto es que ella no se sentía muy cómoda con ese descontrol de datos y, lo peor de todo, la falta de criterio de algunas personas a la hora de publicar y compartir información dentro de ella.

Sin embargo, mi amiga no puede huir de sólo de Facebook y considerar que los bits no la alcanzarán algún día, que la memoria digital se puede estirar hasta el infinito sin que nosotros podamos hacer gran cosa para evitarlo. No cabe duda, cada día somos más digitales y nos exponemos queriendo o sin ser conscientes a la curiosidad de los demás. Es probable que desnudemos nuestros pensamientos en una falsa privacidad como si los datos volcados no fuesen a ir más allá de los lugares donde se alojan o no se encontrasen bajo el escrutinio público. Es curioso, pero en la sociedad actual la exposición se busca y casi es necesaria de formas completamente insospechadas en contraposición de la privacidad tan anhelada y defendida durante el siglo XX. Las nuevas generaciones quieren ser analizadas y diseccionadas, aceptadas por los demás en una sociedad terriblemente competitiva. Así, por ejemplo, en Estados Unidos se ha detectado una moda entre adolescentes denominada Sexting en la que se fotografías semidesnudos y se envían la imagen los unos a los otros. Obviamente, algunas de estas imágenes llegan a un destinatario no deseado o simplemente acaban en la Red para mayor sonrojo de los incautos y alarma de las autoridades.

Pero es que este comportamiento expositivo está llegando a límites difícilmente imaginables hasta hace bien poco. Un reflejo de ello lo encontramos en el uso que hacen los famosos estadounidenses de Twitter. Así, no es difícil encontrar a Lindsay Lohan (aka LiLo) tratando de desahogarse por una ruptura sentimental o que Jennifer Aniston decida abandonar a su novio porque está enganchado a este microblogging. A este ritmo, las revistas rosas de EEUU van a tener difícil lanzar exclusivas sobre sus famosos.

Aunque no cabe duda de que la pareja Twitter más popular actualmente son Demi Moore y Ashton Kutcher y por diversos motivos. El primero es que Kutcher publicó en la Red una fotografía de su mujer planchando (¿Quién podría habérselo imaginado?) y ante el enfado monumental de ésta, Kutcher solicitó ayuda a su red de seguidores (Followers) para que Moore le perdonase. Dicho y hecho, la democracia Twitter funcionó y la pareja consiguió hacer las paces por referéndum. Así que no os extrañéis que en un futuro vuestras parejas, o vosotros mismos, tengáis que someteros a la voluntad popular, más allá del círculo más íntimo de amigos, para decidir sobre estas lindeces en Twitter o en Facebook, quién sabe.

Finalmente, el segundo motivo consiste en que la actriz consiguió atajar un intento de suicidio de una fan que así lo twitteó en su cuenta. De esta forma, Moore se convirtió en la heroína del día, aunque confiamos en que los fans, porque los hay de todos los tipos, no empiecen a asediar con sus peticiones a sus adorados ídolos, porque de lo contrario abandonarán esa proximidad que actualmente están demostrando. En fin, parece ser que en Internet una persona está a menos de Seis Grados de Separación de otra, sólo a dos clics para que alguien le preste un poco de atención.

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