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Mes: julio 2009

Los flujos de información ni se crean ni se destruyen, sólo se transforman

El mundo ha cambiado. Lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire…
Mucho de lo que era, se ha perdido… Pero nadie vive que lo recuerde.

De estas frases, ninguna de ellas, son mías. El titular lo he extraído del último artículo de opinión del director de El Boletín, un semanario económico regional de la Comunidad Valenciana, Cruz Sierra; mientras que las otras frases citadas más de uno podrá recordarlas.

El mundo de la información está cambiando de forma completamente dramática, el modo en el cual la consumimos también y los profesionales de la información nos enfrentamos a la encrucijada de si realmente estamos preparados para los cambios que se avecinan. En España, el colectivo de los profesionales de la información lo constituyen dos grupos diferentes pero que no se han puesto de acuerdo a la hora de apropiarse de cierto término, pero que contemplan cómo el mundo se les está transformando.

Si bien los documentalistas, han tratado de adaptarse a los nuevos tiempos mediante las fórmulas de denominación como infonomistas o vigilantes tecnológicos; lo cierto es que estas fórmulas han resultado, más que integradoras, excluyentes; distanciando colectivos que bien podrían haberse dado la mano. Por su lado, los periodistas han tratado de encontrar sus sinónimos en los profesionales de la comunicación, primero, mientras que posteriormente han tratado de englobar todo el hecho comunicativo mediante la fórmula profesionales de la información. Además, el término Ciencias de la Información se consideran en España patrimonio de los periodistas (Algunas facultades universitarias se acogen a esta denominación), mientras que los documentalistas consideran su disciplina, la Documentación, como la Ciencia de las Ciencias, es decir, la Ciencia de la Información Científica.

Este aparente choque entre disciplinas tan radicalmente distintas no es sorprendente. El proceso de la información puede ser reducido ha tres conceptos básicos, a saber, Información – Comunicación – Documentación, una tríada que puede ser ampliada agregando todos los elementos que se deseen pero que puede ser perfectamente entendida con estos componentes. Sin embargo, documentalistas y periodistas se enfrentan a un nuevo mundo dominado por la Web en el que el soporte es fagocitado por los bits y el distribuidor principal de usuarios casi se centra en un único actor.

Del lado de los periodistas, David Simon lo resumía estupendamente en el reportaje que le dedicaba El País a su estupenda serie The Wire en el que atacaba a la blogosfera. De esta manera, el periodista acusaba a los bloggers de dedicarse en la mayoría de los casos “a amontonar informaciones que encuentran en otros lugares sin hacer ellos mismos ningún ejercicio de periodismo. Y acuso a los bloggers de escribir mucho sobre corrupciones sin haberse dedicado nunca a conocer por dentro las instituciones que critican”. Simon no cree en el periodismo ciudadano ni en su viabilidad dentro de una sociedad que necesita del tutelaje del cuarto poder y críticas no le han faltado.

Los periodistas han descubierto cómo las fuentes primarias vuelcan sus informaciones en la Red reclamando el protagonismo que sólo ellos deberían otorgarles después de un trabajo de filtrado, contextualización y análisis. Sin embargo, los blogs – y el Social Media resultante de su evolución – se saltan ese proceso. En muchos casos, la falta de contextualización sólo sirven para que los blogs, muchos de ellos comerciales, se centren en la réplica de las notas de prensa de empresas e instituciones sin querer entrar en la validez de esas informaciones. Ése es el principal error y lo que la sociedad está perdiendo lentamente. Puede que el producto final de la Web Social no sea de calidad, pero dentro de Internet es popular y por ello rentable y, como bien sabemos de otros medios de comunicación, lo popular se enfrenta con la calidad del producto final, aunque interesadamente nos gusta obviarlo.

Por su parte, los documentalistas han intentado realizar un proceso de reflexión propio. De este modo, José López Yepes presentaba al Homo Documentalis (un ciudadano intelectual capaz de crear y consumir responsablemente ciencia y cultura) y el Homo Documentator (un nuevo perfil de documentalista a la altura de la sociedad de la información). Sin embargo, las nuevas competencias del documentalista propuestas por el catedrático parecen ser fagocitadas por el Homo Documentalis, que se conforma con los instrumentos que la Web le pone a su alcance.

Los documentalistas más veteranos, a los que hacíamos referencia en un texto anterior, contemplan cómo los flujos de información dentro de la sociedad están cambiando de forma acelerada, mientras aquellos encargados de analizarlos parecen estancados en un pasado mejor. El Homo Documentator debe de dar un paso más hacia la comprensión de la información como un bien económico, entender sus características y su ecología. Debemos comenzar a abandonar los libros como elementos principales del transmisión del conocimiento y comenzar a detenernos a comprender e integrar el proceso informativo como un todo que debemos estudiar, hasta los editores comienzan a considerar a Google como lo peor que les ha sucedido, y los libros electrónicos como el futuro inevitable.

El futuro es completamente apasionante y debemos comenzar a incorporarnos a él. Los flujos de información, lo que verdaderamente nos debería preocupar, todavía se encuentran ahí, no han sido destruidos; debemos de localizarlos, estudiarlos y sacarles partido en la medida que sea posible para nuestras organizaciones.

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Barreras en la innovación (2): Tecnología obsoleta

La amortización de un ordenador, siguiendo los criterios contables en España, se puede hacer durante un período máximo de ocho años y/o un máximo del 25% del valor del equipo para cada año. Es decir, siguiendo los principios contables, un ordenador ya puede encontrarse completamente amortizado en cuatro años, aunque en algunas organizaciones parece que los ordenadores comprados seis años antes y sus capacidades pueden estirarse casi indefinidamente.

Es cierto que gracias a la prevalencia de Windows XP en entornos corporativos, y la renuencia justificada de los administradores de sistemas de realizar la migración al fracasado Vista, los viejos ordenadores han soportando con mayor o menor dignidad el paso del tiempo (Salvo cuando alguno de sus componentes se fundía completamente). Sin embargo, no podemos olvidar que el software evoluciona inexorablemente y, en ocasiones, ejecutar nuevas versiones de ciertos programas se realiza de una forma cada vez más dificultosa.

Pero, la obsolescencia de las herramientas informáticas puede convertirse en mucho más dramática en entornos mucho más cerrados que el de los Pcs. Si nos fijamos en entornos donde los Macintosh de Apple son mayoría, la no-renovación de los equipos puede suponer dificultades a los propios trabajadores que ven cómo sus equipos se convierten en máquinas ancladas en el pasado y cómo la realidad les supera completamente. Es cierto que los Mac de Apple fueron sistemáticamente maltratados en el plano software, la prevalencia de Windows y su entorno en casi el 90% de los hogares fomentaba la creación de todo un ecosistema que contemplaba a los usuarios de Apple como algo casi residual, obligando en algunas ocasiones a los maqueros a utilizar el sistema operativo de Microsoft a su pesar.

Sin embargo, gracias a la estupenda política comercial de Apple basada en el efecto halo del iPod, que ha aumentado su base de usuarios, junto al desarrollo de la Web 2.0 y el Cloud Computing, la instalación de software en máquinas puede convertirse en una acción cada vez más residual (véase el ejemplo de los netbooks) y junto al desarrollo de grandes programas Open Source como Firefox o OpenOffice una barrera cada vez más débil a la hora de utilizar este tipo de sistemas operativos.

Sin embargo, el ritmo de actualización del software y los nuevos desarrollos de la Web 2.0 dejan en evidencia en muchas ocasiones las políticas de renovación de las empresas. En los entornos Mac, la falta de renovación del parque informático puede suponer un lastre a la hora de utilizar nuevas versiones de programas informáticos. Mientras que, por ejemplo, en entornos PC la falta de renovación de software puede contemplarse como completa dejadez. De hecho, Internet Explorer 6 es todavía utilizado por muchos usuarios en entornos corporativos, aún tratándose de un navegador obsoleto y completamente prescindible en comparación con las nuevas generaciones de los mismos. Sin embargo, por desidia o comodidad, aún permanece como un navegador de referencia cuando obviamente está completamente superado e incluso la Web 2.0 empieza a darle la espalda.

Algunos aducen que la culpa de esto se fundamenta en las propias intranets corporativas que, al haber sido diseñadas para Explorer 6 (un navegador que no obedecía precisamente los estándares), no se quiere desandar el camino hacia su superación.

Personalmente, he sufrido la experiencia de tener que navegar con un navegador obsoleto, buscar triquiñuelas para poder utilizar ciertas páginas web, descubrir cómo se desmaquetaban dificultando su uso. Trabajar en tales condiciones, donde la principal herramienta que vas a utilizar está completamente desfasada, obviamente repercute en el rendimiento del trabajador y, además, en el nivel competitivo que la organización va a desarrollar en el mercado. ¿Para qué adquieres la última versión de un software que va a limitar la productividad del trabajador porque no tiene unos requisitos de hardware adecuados? Personalmente, lo considero un gran error.

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Barreras en la innovación (1): Todos innovamos cada día

La innovación, bien entendida, no supone un cambio radical en la tecnología, ni ingentes inversiones en equipos, ni siquiera un gran gasto en formación de personal dentro de las organizaciones. Todos los días innovamos, casi sin percatarnos. A la hora de realizar tareas, tratamos de mejorar los procesos de tal manera que consigamos o bien obtener una mejora en el costo económico o bien en el productivo (Nos cuesta menos esfuerzo realizarla). Por ejemplo, cuando decidimos realizar una ruta diferente hasta nuestra casa y descubrimos que atajamos unos minutos. Así, la innovación se define como la aplicación de nuevas ideas, conceptos, productos, servicios y prácticas, con la intención de ser útiles para el incremento de la productividad.

Tanto en la vida diaria como en el trabajo, innovamos casi sin darnos cuenta de ello. Consideremos, por ejemplo, en la forma que trabajábamos hace cinco años y caeremos en la cuenta de que, efectivamente, ha habido cierta evolución y en la mayoría de los casos positiva. Por supuesto que una de las mayores fuerzas dinamizadoras en la innovación ha sido la Web. Ya bien se trate de una forma meramente informativa, pensemos en el buscador y la sencillez con la que encontramos casi cualquier cosa en la Red (Un teléfono, un contacto), por ejemplo, o de procesos (La bien celebrada Web 2.0 y todo lo que ha supuesto), Internet y los conceptos desarrollados a partir de ella (Las Intranets, por ejemplo) ha cambiado nuestra forma de comunicarnos y compartir información con nuestros compañeros de trabajo, proveedores y clientes.

Por supuesto que la tecnología ha supuestos grandes mejoras, pero también grandes cambios a la hora de comunicarnos y los flujos de información internos de las organizaciones han sufrido cambios significativos y no siempre a mejor. Por ejemplo, ¿a que ya no suena tanto el teléfono de la oficina? Muchas personas plantean las mejoras de la comunicación y de la vida laboral, precisamente buscando la comunicación verbal mediante iniciativas como el “viernes sin correo electrónico” en la que los trabajadores de una organización deben comunicarse por cualquier medio excepto por correo electrónico a no ser que sea completamente necesario.

En cualquier caso, aunque la aplicación de nuevos procesos tecnológicos dentro de las organizaciones pueda fomentar la mejora de procesos, no todos utilizamos las herramientas de igual forma, ajustándonos a nuestros procesos mentales y de aprendizaje. Imaginemos, por ejemplo, cómo utilizamos los navegadores. Algunos de nosotros utilizaremos los marcadores (Otros ya habremos dado el salto hacia el Marcado Social), otros guardaremos las contraseñas dentro de ellos, otros borraremos las cookies todos los días… Es decir, dependiendo de nuestros conocimientos, experiencias y nuestro nivel de ansiedad utilizaremos las herramientas informáticas de una manera u otra, obedeceremos a los que nos dicen “esto no se puede hacer” o simplemente nos revelaremos frente a ellos indignados.

Pero como se suele anunciar, parafraseando el eslogan comercial, “no hay nada imposible”. A veces las barreras en la innovación aparecen donde menos cabría esperarlo.

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¿Caída en Adsense? No va más…

Cuando decidimos incluir publicidad en este blog, lo cierto es que hubieron ciertas resistencias que vencer previamente. Partiendo de la visión romántica de la Blogosfera de aquello que “este blog no se vende”, consideramos que la inclusión de la publicidad podría ser una vía más para acercarnos a otros temas que no tenían porqué ser de nuestro ámbito, pero que nos parecían interesantes puesto que éramos “enredados”.

Obviamente, nos buscamos la plataforma más sencilla en su gestión y la más difundida, Adsense, y ello nos ha permitido publicar una serie de textos sobre nuestra experiencia con ella. Desde la inhabilitación de nuestra cuenta a la caída dramática de las ganancias en febrero, la publicidad nos ha permitido sufragar el hosting y el coste del dominio, pero poco más.

Sin embargo, durante este mes, nos estamos planteando el abandono de los soportes publicitarios durante un tiempo. Los ingresos son bastante escasos habiendo caído desde el 50% de febrero a un 50% desde entonces (los foros de Adsense echan humo) y la verdad es que el retorno es tan escaso que tal vez sea el momento de recoger el velamen y seguir con nuestro trabajo en la blogosfera prescindiendo de la mancha de la publicidad en nuestra web. Ya sabéis, cosas de la crisis.

Las gráficas no engañan, y aunque esta evolución depende mucho del tipo de página y su temática; os dejamos un gráfico comparativo de la evolución de nuestras páginas vistas frente a los ingresos por publicidad para vuestra curiosidad. Las dos tendencias son bastante claras y las expectativas para este verano son bastante malas porque los últimos datos se refieren a junio de 2009. Tened en cuenta que no podemos publicar nuestros ingresos por lo que las gráficas sólo pueden ser utilizadas de manera referencial.

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Cienciometría, economistas y la reforma del mercado laboral

Según un reciente estudio de la Comisión Europea, España es el país de la Unión Europea que tiene la mayor tasa de paro (18’7% en mayo según los datos del Eurostat) duplicando la media comunitaria. De hecho, la destrucción de puestos de trabajo en nuestro país ha sido tan acelerada (ha aportado uno de cada dos nuevos parados en la UE-15 en abril) que desde distintos foros se ha propuesto la necesidad de realizar una reforma para tratar de relanzar la economía y rebajar el paro.

Uno de estos foros lo constituye FEDEA (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) que el pasado mes de abril presentaba un manifiesto firmado por 100 economistas desde el que sugerían una serie de medidas para la reactivación del empleo. Este texto fue replicado por otro suscrito por 755 expertos en derecho laboral, profesores de universidad y sociólogos, y al que se sumaron posteriormente los principales sindicatos, que trataba de rebatir las tesis de FEDEA y que consideraba que la crisis no había sido provocada por la actual legislación laboral. Finalmente, los 100 economistas han tratado de echar por tierra las tesis defendidas por los 755 expertos (y específicamente 189 economistas) presentando el nivel académico de unos y de otros, configurando lo que algunos han definido como “guerra”. Y ¿cómo se mide el nivel académico y su nivel de influencia? A través de la Cienciometría.

La Cienciometría es la ciencia de medir y analizar la Ciencia. En la práctica, la Cienciometría suele ser desarrollada a través de la Bibliometría que se dedica a analizar los patrones de comportamiento de las citas bibliográficas que se realizan en los trabajos científicos, su impacto dentro de la Ciencia y el nivel de influencia de los investigadores, instituciones y publicaciones.

Por ello, los 100 economistas presentaban los resultados de sus trabajos científicos (número de artículos publicados y número de citas recibidas) frente a los del otro manifiesto extraídos de las bases de datos bibliométricas que desarrolla el ISI (Institute for Scientific Information), concretamente del Social Science Citation Index (SSCI). Sencillamente, lo que estaban intentando recalcar es su nivel de influencia dentro del campo científico de la Economía frente al grupo de los 755.

Sin embargo, quedarse en los números absolutos de artículos publicados y citas recibidas podría resultar demasiado reduccionista, puesto que las instituciones evaluadoras de la Ciencia utilizan una serie de indicadores para determinar la relevancia científica de un investigador, una institución o una publicación. Así, por ejemplo, la relevancia de una revista vendría determinada por su Factor de Impacto, pero no todas las publicaciones pueden ser comparadas de forma directa, puesto que dependiendo del ámbito de la Ciencia que abarquen disponen de características muy determinadas. En el caso de los investigadores, los indicadores principales son variados, sin embargo actualmente se utiliza el índice h que, a pesar de la amplia controversia que ha desatado por su sencillez y la necesidad de corrección, sigue siendo el más aceptado (El ISI lo calcula por defecto para cada autor).

Como se puede comprobar, la Cienciometría y la Bibliometría son disciplinas que deberían despertar cierto interés en los investigadores y en las instituciones para las que trabajan. Fundamentalmente a la hora de desarrollar proyectos, puesto que los indicadores de evaluación de la calidad de la investigación científica de cada cual cada vez van a disponer de mayor protagonismo, por lo que su conocimiento debería ser preocupación tanto de los investigadores como del personal técnico de las instituciones.

Ante esto, Aidico junto a uno de los grupos de investigación más importantes de la investigación de la Cienciometría en España, el EC3 de la Universidad de Granada, organizan en Valencia, para el próximo mes de noviembre, dos talleres para la introducción a la Bibliometría enfocados a dos públicos objetivos distintos: personal técnico e investigadores, a los que todos aquellos que quieran iniciarse en este mundo se encuentran invitados.

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«Gestión de información personal» en El Profesional de la Información

Acaba de publicarse el número correspondiente a Julio-Agosto de la revista El Profesional de la Información , dedicado en esta ocasión a la Gestión de información personal, cargadito de textos muy interesantes a los que ya he podido echarles un vistazo en su formato digital, mientras estoy a la espera de recibir el ejemplar en papel.

Ante todo, quiero agradecer a María José Sola-Martínez que recogiese las aportaciones más interesantes entorno a un debate producido en la lista de distribución de Iwetel sobre los servicios de redes sociales en Internet que lleva por título Redes sociales: más allá de la privacidad y que recogiese algunas de mis aportaciones al mismo. Como curiosidad, os dejo mis frases destacadas dentro del artículo: “Respecto a la privacidad en las redes sociales, en realidad a lo que nos enfrentamos es a nuestra incapacidad para gestionarla” y “Creemos que nadie observa lo que publicamos en una red social, pero en realidad estamos compartiendo mucha información”.

Pero hay mucho más. Por ejemplo, el artículo de Emilia Currás, El documentalista en crisis, que puede enlazarse con el anterior artículo publicado también en la misma revista Elegía del centro de documentación de prensa de Nora Paul. Lo cierto es que ambos constituyen una visión un tanto pesimista del futuro de los documentalistas y puede que constituyan un toque de atención en el proceso de adaptación de los planes de estudio de las universidades españolas de los Bibliotecarios y Documentalistas dentro del denominado proceso de Bolonia.

Otro de los textos que nos han parecido interesantes son: Gestores de referencias de última generación: análisis comparativo de RefWorks, EndNote Web y Zotero y Patrones de citación de la revista “El profesional de la información”. Este último coincidente con el estreno del Factor de Impacto de esta revista de la Web of  Science (WoS). Nuestra enhorabuena por esa primera cifra que no está nada mal.

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¿Está bajando la audiencia en la Web? Los datos según Google Trends

Trasteando un poco con Google Adplanner, la plataforma diseñada por Google similar a Google Trends para la gestión de la publicidad en la Web, es decir para los usuarios de Adwords; recibo la bienvenida con un gráfico referido al volumen de tráfico que está soportando el dominio Wikipedia.org. En un principio, no le doy excesiva importancia porque, al fin y al cabo, quién puede poner anuncios en la Wikipedia (Nadie de momento porque la Wikipedia no admite publicidad), hasta que me percato que el gráfico tiene un dibujo con una tendencia claramente descente. Actualmente, en Google Adplanner se muestra de la siguiente manera:

Según los datos de Google, o sus estimaciones, el volumen del tráfico soportado por la Wikipedia es descendente desde principios del 2008, lo que me conduce a preguntarme si esto también está sucediendo en el resto de los sitios webs más populares y de esta manera convirtiéndose en una tendencia. Así pues, decido realizar unas cuantas comparativas sirviéndome de Google Trends. Siguiendo el OJD (Oficina de Justificación de la Difusión) trato de trazar una gráfica con tres de los medios de comunicación de ámbito español más populares en la Red, aunque para el trazado de gráficos significativos y legibles debo separar algunos de ellos y agruparlos.


El resultado es bastante interesante puesto que, en general, podríamos afirmar que en todos los casos las páginas web de los medios de comunicación están perdiendo tráfico salvo un repunte en las últimas semanas. Pero, ¿cuál sería el resultado si utilizásemos algunos blogs tecnológicos más populares en España? ¿También se encontrarían perdiendo tráfico?


La tendencia como se puede comprobar es la misma que en los sitios web de los medios de comunicación. Lo que me lleva a considerar que o los gráficos y los datos están mal o realmente la audiencia dentro de la Web se está reduciendo. Pero, si la Web está perdiendo visitantes, ¿dónde podrían estar actualmente los internautas? ¿Dónde pasan actualmente su tiempo? Puede que este gráfico nos pueda despejar las dudas.

Nota: Gráficos generados el 4 de julio de 2009 a través de la herramienta Google Trends con los datos correspondientes a la opción Websites, al ámbito geográfico Spain y temporal All years.

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