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Mes: septiembre 2009

Eric Schmidt, el hombre que puede reinar

Reclamado hace ocho años por los fundadores de Google, Sergei Brin y Larry Page, la figura de Eric Schmidt se ha ido agrandando con el tiempo según la estrategia global que seguía Google iba variando e insertándose y asentándose en casi todos los sectores de la tecnología. Estos sectores ya exceden los propios terrenos de la Web, como el de la telefonía con el desarrollo de forma abierta sistema operativo Android para móviles o el del sistema operativo Google Chrome para ordenadores. Esta tendencia expansiva de Google ya ha obligado a Schmidt a abandonar el consejo de Apple que ve a Google como un serio competidor para su teléfono iPhone y su estrategia dentro del mundo de la telefonía, así como en propio de los ordenadores debido a Chrome.

En la entrevista El futuro de los negocios según Google de la revista HSM Management (V.3 N.5, sept-oct 2009), Schmidt nos ofrece algunos destellos sobre su visión global de cómo va a funcionar el mundo respecto a su relación con la tecnología, así de cómo él trata de sacar lo mejor de cada uno de su equipo de trabajo.

Lo primero que hace Schmidt es desechar la teoría de la Larga Cola en favor de las más tradicionales Powerlaws (en el texto traducida como Ley de Poder) desde un punto de vista empresarial. Porque, según la visión de Schmidt, las empresas obtienen la mayoría de sus ingresos de unos pocos productos e Internet tenderá a realizar una concentración de marcas. Las marcas, los negocios y las figuras públicas serán cada vez más globales por lo que la tendencia será a rentabilizarla frente al resto.

Otra de sus interesantes reflexiones en el texto es el efecto red provocado por la vida digital que acentuará que todos los procesos vayan más rápido. Para Schmidt, cuando todas las personas estén conectadas y hablando entre sí, el ciclo de vida de los productos, las innovaciones, la información se transmitirán y se desarrollarán a mayor velocidad. Por supuesto que es consciente de que esto para nosotros puede suponer un problema debido al estrés que nos puede provocar, sin embargo actualmente hay toda una generación creciendo a esa velocidad y lo ven como algo completamente normal. Sus futuros líderes comprenderán cómo organizar ese mundo y el resto sólo podremos adaptarnos a él o simplemente sentarnos a contemplarlo.

Uno de los efectos de lo anterior es que las compañías ya no pueden ser controladoras de sus consumidores, deben dejar fluir la información y tratar de hablar con sus clientes. Para Schmidt, los grupos saben tomar mejores decisiones que los individuos, aunque puntualiza que deben estar integrados con las personas más inteligentes e interesantes, de ahí la teoría de la eSabiduría donde una empresa puede operar sobre la base del consenso con sus usuarios. Uno de los puntos fuertes de Google, remacha.

Por otro lado, el objetivo de Google es convertirse en un sistema innovador a escala, pasando a definir qué supone para Google cada una de esas palabras. Así, innovador es hacer cosas que sorprendan a los demás, sistemático es conseguir que se sistematice el enfoque provocando que se innove de verdad y escala a más de uno. De esta manera, Schmidt considera que Google dispone de una cartera suficiente de nuevos proyectos que confía en que alguno tenga éxito.

Sin embargo, el proceso de innovación sólo puede producirse si existe comunicación entre los distintos departamentos involucrados en cada proyecto. Esto se debe a la naturaleza de la tecnología donde la mayoría de las empresas cada vez serán más complejas, tendrán más productos y de mayor variedad. Para mantener la barrera competitiva hacen falta productos más flexibles, escalables, diferenciados y globales; y para ello Google trata de evitar las estructuras divisionales y unidades de negocio. De esta manera, se fomenta los vínculos informales de la cultura abierta y se trata de alentar la colaboración entre departamentos. De esta manera, se busca que los trabajadores se autoorganicen detectando los problemas más importantes.

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Spam “amigo” desde el Social Media

Ahora que cada día los blogs aparentan tener cada vez menos sentido – Desde mi trayectoria personal y profesional no comulgo con esta afirmación -, me gustaría retrotraeros al momento en que las bitácoras comenzaron a llenarse de anuncios, a venderse. En aquel momento, se entendió aquel movimiento como un completo sacrilegio dentro del espíritu bajo el que había nacido y crecido la Blogosfera. Dos grupos diferenciados se establecieron entonces, aquellos que rechazaban la mancha que suponía la publicidad en sus bitácoras personales, mientras que el segundo abogaba por rentabilizar el fenómeno y las pequeñas grandes audiencias que generaban. El resultado de esa confrontación fue la derrota de los idealistas que pudieron seguir su política, aunque por supuesto hubieron deserciones y algunos donde dijeron digo, decían Diego.

La idea subyacente de aquella confrontación entre iguales era el “no te vendas, no me falles” que tan poco duró en la mente de los bloguers y de sus lectores que muy pronto se lanzaron a idear nuevas maneras de lanzar mensajes publicitarios. Cuando los bloques de publicidad contextual y los patrocinios no fueron suficientes, la carga publicitaria se amplió hacia el propio contenido de los blogs hacia las revisiones de productos que las empresas enviaban a los bloguers gratuitamente o incluso a los posts patrocinados. La venta de enlaces también fue una actividad a implementar, hasta que Google trató de mediar en el asunto penalizando aquellos que vendían sus enlaces a otras webs. Se ha llegado a cierto extremo que hasta a los más fieles, aquellos que tienen sindicados los feeds de los blogs y de distintas páginas webs, también sufren la presión publicitaria y contemplan los mensajes que las empresas quieren hacer llegar hasta ellos, aunque esta última fórmula no dispone de excesivo éxito en su monetización (sic).

Pero, como decíamos en nuestra primera frase, actualmente los blogs no tienen sentido y los mensajes comerciales tienen que ser canalizados de otra manera. Si los blogs imprimieron confianza y veracidad a las personas, más allá del paraguas de la cabecera de un medio de comunicación, el fenómeno se ha ido trasladando a los nuevos elementos del Social Media. Allí, donde una identidad digital podía establecerse, allá que los responsables de marketing podían poner sus ojos.

Esto no es baladí. Si los procesos de selección de personal comienzan a tener en cuenta cuántos followers (seguidores) dispone una cuenta Twitter para considerarte un buen candidato (Concretamente 250), ¿por qué no habría posibilidad de comprar seguidores? Si lo que queremos es llegar con nuestro mensaje a las personas, ¿por qué no comprar ese vínculo de amistad en las redes sociales? Claro que éste es un fenómeno incipiente, que todavía se ve con cierto recelo desde las empresas responsables de estos sitios, pero que se convertirá en tendencia. Actualmente, hay empresas que nos pagan por nuestra atención, por sufrir de forma voluntaria sus mensajes publicitarios desde distintos medios y plataforma en forma de regalos o dinero, ¿por qué no lo iban a trasladar al Social Media?

El problema surgirá cuando a las personas se les pague por transmitir ese mensaje a sus contactos, cuando un individuo se convierta en una pequeña plataforma publicitaria y viole la confianza de sus amigos. Bueno, en realidad, el futuro llega demasiado pronto.

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Los servicios de redes sociales serán multicanal

Seguramente, podrás contar tus amigos con los dedos de la mano, aunque puede que seas muy afortunado y traslades el conteo a la cifra que muestras en Facebook. Bueno, pero antes que nada, deberíamos definir previamente lo que es un amigo para proceder a realizar el recuento. ¿Qué es para ti un amigo? ¿Un amigo es una persona con la que el silencio es suficiente para pasar un buen rato? ¿Un amigo es alguien que conociste en un viaje? ¿Un amigo es un compañero de trabajo? ¿Un amigo es un excompañero de estudios?

Difícil elección, ¿no te parece? Sin embargo, en los servicios de redes sociales en Internet, el término Amigo es tremendamente ambiguo y se utiliza para definir todas y cada una de las relaciones de un usuario respecto al resto sin tener en cuenta la intensidad de esos lazos afectivos (Familiares, conocidos y amigos, por ejemplo).

Ya comentábamos hace unos meses el aparente caos que supone agrupar las relaciones de una forma tan sucinta como se hace en estos servicios virtuales. Pero, esta crítica es bien conocida por las empresas, puesto que parece que las empresas que lo gestionan están decididas en mejorar su servicio fundamentándolo en la privacidad que a éste le debería suponer. Claro que los usuarios también pueden equivocarse a la hora de utilizarlo y pueden que acaben suplicando a cualquiera que les eche una mano para borrar lo allí escrito. Desde luego que el término amigo también supone ciertos niveles de privacidad y confianza que no se extrapolan actualmente a este tipo de servicios, aunque podamos intentar crearlos, pero no cabe duda de que siempre quedamos expuestos a lo que allí otros dicen, o puedan contar, de nosotros.

Publicaba recientemente The New York Times el texto Facebook Exodus en el que se trataba de explicar las decepciones de algunos de sus usuarios a la hora de utilizar el servicio. Desde aquellos que consideran que Facebook es el mal (Facebook is evil) considerándolo una especie de Gran Hermano que fagocitará nuestros datos privados, hasta aquellos que consideran que la curiosidad de aquellos que la vida dejó atrás no justifica su uso, exparejas sobre todo. Pero como alguien más sabio dijo, la tecnología no es mala en sí, la convierten en mala aquellos que la usan.

Por supuesto que desde la compañía también se ha metido la pata en distintas ocasiones, la más famosa fue la implementación de Facebook Beacon que le permitía compartir información con terceras empresas. Esto se demostró como una violación de la privacidad de los usuarios desde ambas partes que comprobaban cómo lo que compraban en tiendas virtuales, por poner un ejemplo, era inmediatamente publicado en el muro de su perfil de Facebook sin su consentimiento.

Sin embargo, aunque se intente transmitir lo contrario, Facebook y otros servicios de Redes Sociales no se van a ir vaciando de usuarios como sucedió con el gran pufo Second Life. Es más, seguramente, se convertirán al igual que el correo electrónico lo es hoy en día, en uno de los servicios básicos de la Web. Sobre todo porque las nuevas generaciones no tienen un sentido de la privacidad como lo contemplan las anteriores, aunque seguramente se deberá producir una modulación en el mensaje que se envía a través de las mismas.

De hecho, actualmente estas redes sociales son unicanal. Un solo mensaje a todos nuestros amigos, pero a buen seguro la evolución de este tipo de servicios irán agregando niveles de capas en la información que se quiere compartir. Por ejemplo, podremos elegir qué mensajes queremos transmitir a nuestros familiares, mientras que dispondremos de otro para las amistades, de este modo, la información a aportar se ajustará y se amoldará de una manera más satisfactoria a nuestras relaciones y el nivel de información que compartimos en el mundo real.

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