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Mes: noviembre 2010

En el IV Horchata & Twitts, ¡desvirtualízate ya!

Ahora dicen que las redes sociales son muy malas, que fomentan la depresión, pero los alarmistas sólo podrán engañar a los incautos. Yo ayer me encontré con gente que las frecuentan, rara avis si quieren, pero el encuentro me levantó el ánimo plúmbeo que sobrellevo últimamente. No hace falta describir aquí el porqué, aunque se acerca más a la empatía que a la falta de ella. Creo que ustedes me entenderán.

El hecho es que en el anterior Horchata & Twitts me escaqueé, vayamos a ser honestos, pero en éste no podría haberlo evitado, aunque esta vez fue @juliatortosai la que no pudo acudir. Te pusieron falta, ya lo sabes. Pero me alegré sobremanera al encontrarme allí a @rockfucktory, ocupado en las tareas de técnico sonido del encuentro, y a que @marga_ferrer me desvirtualizase de una vez, aunque se cruza conmigo casi todas las semanas, sin saberlo aunque su fotoblog me gusta.

Aunque he de confesar que mi aliciente fue reencontrarme casi ocho años después con @jlluesma, que compartió muchos sábados conmigo en la redacción del Levante-EMV y que provó suerte con un proyecto europeo y que ahora desempeña sus labores profesionales en la Televisión Local de Teruel como director. He de decir que me sorprendió que no levantase la nariz de su teléfono móvil, contestando correos y tuiteando, pero como diría alguien allí mismo: “Horchata&Twitts el acto donde a los ponentes nadie les mira porque están escribiendo frenéticamente en sus smartphones”.

Como en todas las jornadas, lo más interesante se suele dar en los pasillos, aunque en este caso se daba en sitios angostos puesto que los asistentes abarrotaron Suc de Lluna o en el interior del Mercado de Colón, mientras algunos transeúntes apresurados nos miraban extrañados. Los ponentes invitados compartían sus experiencias, aunque era bastante frecuente que perdieses el hilo mientras te reencontrabas o te cruzabas con otros tuiteros como @PLGPOMETA o @calbiach, todavía estudiantes de periodismo, que aterrizaban de las IV Jornadas de Periodismo Digital celebradas en Valencia y me contaban las “disputas por los enchufes” de las que últimamente oigo muchas historias, incluso que alguno se lleva regletas de casa para compartir.

Escuché a @byuste y a @espiritusanto, compartir impresiones sobre el futuro del periodismo y de las nuevas hornadas de jóvenes que para su disgusto parecen encontrarse dormidos en los laureles, esperando en convertirse en Gabilondos y del Olmos, sin percartarse de que todo aquello ha cambiado radicalmente. El periodismo ciudadano también se paseó por allí, mientras los asistentes recriminaban la actitud de los grandes medios y @asaltodemata ponía el punto reidinvicativo y su experiencia en la Web Social. Después ya me despisté y anduve por el extrarradio del acto, hablando y compartiendo experiencias hasta la hora de cerrar.

Networking puro en el hashtag #horchatatwitts.

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Como lágrimas en la lluvia

Esta misma semana cerraba, por razones que él mismo explicaba con un título tan atrayente como “¡A la mierda!”, el blog Geekteca. No es el primer ni es el último biblioblog que anuncia el cese de sus actividades por motu propio, así también lo hicieron en su momento Yavannna o Iuluis. Caso a mencionar también es el de Véase Además uno de los biblioblogs referentes en su momento también se despidió de sus lectores temporalmente para no volver hasta la fecha. Por supuesto que eran otros tiempos y las redes sociales o el microblogging no estaban tan en boga o, simplemente, es que al final nos hemos hecho mayores.

Recuerdo que Jorge Serrano me comentó en su día lo fácil que eres olvidado en Internet. En un momento, estás en la cumbre, eres reconocido y consultado. De repente, abandonas la publicación de tu blog (en su momento) y ya no eres nadie. Por supuesto que por el orgullo del pasado mantiene el enlace a su blog Trucos de Google en la firma de su email, mientras su vida personal y profesional han cambiado radicalmente desde 2004. Sin embargo, todos estas webs, todos estos recuerdos se perderán como lágrimas en la lluvia.

Aunque realmente no lo harán. Los blogs, Twitter, Facebook son, sin ninguna duda, modas pasajeras, que consiguen juntar a una serie de personas que finalmente siguen adelante. Los recuerdos de esos encuentros, esos espacios, esas líneas publicadas en ocasiones de forma presurosa quedan guardados por algoritmos que devolverán a aquellos inquietos visitantes, los relatos vitales de aquellas personas. Son rastros de nosotros mismos, bits de nuestra existencia que vamos dejando a cada paso del camino.

Al igual que el autor de Geekteca he pensado dejarlo, abandonar. Muchas han sido las ocasiones en las que me lo he planteado seriamente como he ido relatando ya en múltiples oportunidades. Otros proyectos y otras ocupaciones, otras aficiones, así como la gran explosión de la publicación online que no deja huecos a la reflexión porque poco queda por añadir por alguien que es un mero observador de lo que allí se cuece.

Puede pesarnos, pero es éste el destino de la mayoría de los blogs, ser meras islas, botellas abandonadas en un océano de datos, cayendo en la mera obsolescencia visual y gráfica mientras otros formatos, otras modas, desplazan a aquello que imperó no hace tanto en la gran biblioteca virtual que es Internet. Pero seguimos adelante, confiando en encontrar un hueco y reencontrarnos ya sea aquí o en cualquier otro lugar porque no nos cabe duda que al final el esfuerzo nos merece la pena.

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La Web Social se reencarna en software

Si recuerdo mi primera experiencia con Internet, tendría que retrotraerme a los tiempos del Gopher. A la navegación por carpetas en servidores externos, a los pocos elementos gráficos que se podían visualizar en aquellos navegadores que hoy consideraríamos en completamente rudimentarios. Luego llegaría el HTML, los navegadores gráficos y nos iríamos olvidando de los distintos protocolos que en aquel momento poblaban Internet. Aprenderíamos a diseñar nuestras páginas web afortunadamente sin tener que escribir líneas de código HTML, si no con los primeros editores e incluso llegaríamos a usar el FTP incluso con el propio navegador Internet Explorer (!).

Mucho han cambiado las cosas. Después de la burbujapuntocom y considerar que la Web era tierra baldía para hacer negocios, el resurgimiento de la misma vino apalancada por sus propios usuarios. El “usuario es el rey” e incluso los propios medios de comunicación temblarían por el poder del mismo. Los internautas crearían sus contenidos, los expertos desplazarían a los medios como fuentes de referencia e Internet podría derribar gobiernos.

Sin embargo, la Web 2.0, la democratización de la producción y la distribución de la información ha quedado como un mundo idealizado. A los blogs se les ha intentado enterrar muchas veces, mientras que la Wikipedia, los sucesivos escándalos, trataban de desacreditarla como fuente de información de referencia. La participación, la Conversación como se le trató de denominar, evoluciona desde el infinito hasta convertirse en meras líneas de 140 caracteres máximo pero donde la capacidad de influencia sobre otros viene determinada por el volumen de seguidores en Twitter o amigos (o falsos amigos) que puedas tener en Facebook.

Durante este tiempo, la forma de consumir la Web ha evolucionado dramáticamente. La barra de direcciones de los navegadores perdían su sentido cuando sus usuarios consultaban o escribían directamente las direcciones de los sitios web en la caja de búsqueda de Google, la aparición del iPhone convertía a las Apps en el futuro del consumo de contenidos tratando de derribar la Web abierta tal y como hoy en día la conocemos, mientras que lo Social se avanzaba al término 2.0. Y en ello andamos.

RockMelt se lanzaba esta semana en su versión beta como el futuro de la navegación en Internet. El internauta daba un paso más ya no sólo como consumidor de contenidos, si no como difusor de los mismos tanto a través de la red social Facebook y el servicio de microblogging Twitter de forma completamente integrada y bajo la plataforma Chromium de Google. También debería causarnos asombro que el formato RSS todavía sobreviva en esta nueva forma de utilizar la web, otra de las cosas que según los gurús estarían ya finiquitadas de la etapa anterior, y que sin embargo es fundamental para los superusuarios de la web.

Claro que la competencia de este nuevo navegador, como por ejemplo Chrome y Firefox ya disponían de la posibilidad de implementar características sociales a sus navegadores a través de distintos plugins como la barra de Facebook o clientes especiales como Echofon. Pero este nuevo movimiento dentro del mundo de los navegadores, de la manera que todavía hoy accedemos y consumimos la web puede llegar a ser una llamada de atención muy interesante hacia dónde se dirige nuestra experiencia dentro de la misma.

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