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Mes: junio 2011

Internet nos hace más tontos

Nicholas Carr suponía que las nuevas tecnologías, no sólo Internet o la Web, nos estaba haciendo vagos. Al introducir los textos a través de los móviles, antes con los SMS y ahora con las distintas aplicaciones de mensajería y de Redes Sociales de los smartphones, hacemos trizas la gramática y la ortografía fruto de años de estudio metódico y que ahora muchos descubrimos que nos cuesta controlar. Nos encontramos perdiendo la capacidad de expresarnos a través de la escritura, porque intentar expresar una idea a través de 140 caracteres obviamente no ayuda a desarrollarla, sólo a bramar por ella, pero la tecnología también merma otras capacidades como la capacidad de retención lectora.

Leer un documento en un iPad disminuye nuestra capacidad de retención sobre lo que leemos en un 20%. Lo más curioso es que los patrones de comportamiento son similares en papel que ante el dispositivo electrónico, o sea, que en el iPad no existe la lectura en diagonal que solemos utilizar cuando leemos en una pantalla. Y es que ante un ordenador acudimos a los párrafos donde la información nos más impacta más o nos parece más relevante, en un intento de subrayado digital, que nos priva del desarrollo de las ideas que se encuentran en el texto mismo.

Finalmente, otro de los aspectos que nos limitan en el mundo tecnológico es el comportamiento que tenemos a la hora de consumir información en la Web. Además de considerar a Google nuestra memoria, el lugar donde encontraremos aquel documento o idea que tanto nos gustó y que por lo tanto no tenemos necesidad de guardarla ya sea en nuestro propio ordenador o en uno de esos sitios para almacenar enlaces; muchos de nosotros tenemos una visión cerrada de lo que es la Web y de las posibilidades. La opción de encontrar en la Red personas que tienen los mismos gustos que nosotros o que piensan como nosotros, nos cierran la opción de descubrir y de argüir con otras personas que piensan justo lo contrario. En este caso, perdemos la riqueza del intercambio de ideas que son para nosotros disonantes, pero que enriquecen nuestros puntos de vista.

Por supuesto que a la forma en la que consumimos información le sucede lo mismo. Según avanza la posibilidad de que dispongamos perfiles dentro de los sitios web informativos, que sepan qué información nos gusta y nos interesa sobremanera, va en detrimento de que sepamos qué es lo importante. Antes cuando querías estar informado y adquirías un periódico, lo ojeabas y un periodista, o varios, dependiendo de la importancia de la pieza informativa disponía de cierto espacio y de colocación para la misma. Actualmente, consumimos sólo la información que nos interesa, vamos al quite, casi obviando y maltratando el resto, convirtiéndose Internet justo en lo contrario de lo que nosotros pensábamos, en un embudo. Un embudo que sólo nos ofrece información que nos interesa que no es necesariamente la importante, que se centra en satisfacernos más que en informarnos, empobreciéndonos intelectualmente en la mayoría de las ocasiones, haciéndonos un poco más tontos.

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Internet trata de subvertir la jerarquía democrática

La actualidad es desenfreno, las noticias se suceden atropelladamente en las portadas de los medios de comunicación y son rápidamente olvidadas como si el Presente no cupiese en el día a día. Demasiadas hechos, demasiados sucesos, demasiadas decisiones tomadas de forma presurosa. A la primavera árabe la sustituyó la catástrofe nuclear de Fukushima, a Fukushima la desplazaron las elecciones en España, las elecciones fueron fagocitadas por el 15M, el 15M fue barriod la crisis del pepino, pero a éste lo vuelve a sustituir el 15M y la constitución de ayuntamientos y parlamentos.

Todo se emborrona, parece superfluo, como si todo sólo se sostuviese por su propia levedad del acto material y, de repente, con la misma levedad desapareciese. Sin embargo, me da en la nariz que algo se está cociendo en Internet. La llamada Web Social está canalizando un cambio social que debería ser analizado con lupa y detenimiento por sociólogos, historiadores, periodistas y políticos. El movimiento español 15M cogió a muchos desprevenidos, entre los que me incluyo por supuesto. Sin embargo, antecedentes existían de que esta marejada que Internet está provocando y que cataliza muchos movimientos, está a punto de dar un salto cualitativo.

Wikileaks demostró que los gobiernos y sus gobernantes están desnudos, que la información, ese bien ingente para muchos, pero la decisiva reservada para gourmets, puede ser transmitida inmediatamente, sin costes hacia los medios de comunicación capaces de procesarla y distribuirla. Tras el jaque mate a Julian Assange, un colectivo se atrevió a desafiar los hilos ocultos del poder, el colectivo Anonymous vino a sustituir y a tratar de defender el acoso a Wikileaks y a encararse con la superpotencia americana y otros organismos internacionales. Desde Anonymous, la perspectiva de que afirmen que desarticulan cúpulas se aleja de la realidad, ya que en Internet casi todo funciona de forma horizontal y además existe mar gruesa.

Las revueltas en el mundo árabe fueron transmitida por los medios de comunicación como una necesaria apertura democrática de estos países. Las sociedades norteafricanas encaraban su futuro solicitando más libertades, pero tras el devenir de los días en algunos países los progresos democráticos se estancaron, en otros derivaron en enfrentamientos abiertos, en otros simplemente fueron reprendidos con fuego. Pero la mecha se encontraba prendida, latente, derivándose hacia otros lugares geográficos, dispuesta a hacer caer todo lo que conocemos hasta ahora.

La situación económica y política de España favoreciendo que una manifestación crítica con la actual jerarquía democrática catalizase un descontento invisible pero que aguardaba su espita. La desafección con el Estado, las reglas establecidas y sus estamentos es un sentimiento creciente dentro de la sociedad española que afirma que los políticos son uno de sus principales problemas. Vivimos en democracia, pero hay sectores de la sociedad que no se sienten identificada con ella. De momento, el sistema enquilosado funciona, todavía equilibrado, sin embargo la crítica persiste, se multiplica, crece, cambia y evoluciona.

Tony Judt consideraba que el mayor pecado del Mayo del 68 fue establecer el individualismo en la Sociedad. El fin de los sindicatos se contemplaba desde esta perspectiva, desde el punto de vista del crecimiento del individualismo, cuando el trabajador ya no se sintió integrado dentro de una clase obrera desmantelada. Hoy en día, los sindicatos son contemplados como dinosaurios condenados a extinguirse al fallarles su base social. A pesar de todo, ese individualismo está siendo barrido por un movimiento que no desea de interlocutores fijos, de cabezas visibles. La Red devuelve a horizontalizar a la Sociedad y ésta se encuentra insatisfecha con la participación ciudadana que el sistema le ofrece. Entiende de que el poder emana de ella y quiere sentirse, de nuevo, escuchada y poderosa.

“La diferencia es que nosotros queríamos derribar el sistema, el 15M quiere arreglarlo”, “sobra el debate emocional, falta el intelectual” claman los intelectuales que vivieron el 68. El 15M nace del corazón, de los debates de salón a través de Twitter o Facebook, pero gana fuerza presencialista en las asambleas y acampadas. Se redactan manifiestos, de forma abierta, colaborativa; pero al mismo tiempo se buscan referentes que puedan guiarlos. Los intelectuales más ancianos apoyan la corriente (Sampedro o Hessel), los de mediana edad, los asentados socialmente no la entienden.

Mientras el movimiento del 15M sorprendido de su propio éxito, trata de aprender, de tomar sus propias decisiones alejándose del corazón, decidiendo cuál es la mejor manera de expandirse, a través de los barrios, se encuentra plantando semillas, informando a las personas, transmitiendo su mensaje fuera de la Red. Ya no se trata de jóvenes informados y desafectos; las pataletas no se encuentran en el salón, si no que el mensaje se traslada fuera de Internet a la plaza de los barrios, captando apoyos. “No nos representan” les claman a los políticos que aceptaron dávidas y a aquellos que no las aceptaron, uniformando a un nuevo enemigo al que derribar. El problema es que si aquellos que deben de gestionar el patrimonio de todos son desautorizados para ello, ¿quién debe hacerlo?

De repente, nos percatamos que hemos envejecido muy rápido y no somos capaces de comprender a lo que nos enfrentamos. Los viejos esquemas no sirven, las comunicaciones son distintas, a las masas ya no se las arenga en los mítines, vienen con la lección aprendida. Saben lo que quieren, son conscientes de los medios que deben usar para ello y son capaces de autoorganizarse y aprender de sus errores. La Web, las tecnologías de la comunicación, ya definitivamente ubicua está rompiendo sus costuras, lo que se dice en la Red ya no se queda en la Red, está calando en la Sociedad, transmitiendo ideas y programando acciones específicas y concretas. Tal vez, Internet se encuentre en un punto en que sea capaz de subvertir los propios esquemas políticos nacidos de la Segunda Guerra Mundial. Como diría aquel: “Atentos”

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Documentalistas y el Diccionario Biográfico Español

Gonzalo Anes. El responsable del ‘Diccionario Biográfico Español’ defiende la obra y lamenta unas críticas «que no se habrían producido en ningún otro país europeo». También sale en defensa de Luis Suárez, el polémico biógrafo de Franco

[…]

P. Es obvio, pero quizá sí podía haberse interesado por las que requerían mayor imparcialidad…

R. Lo que me tranquiliza es que en cada tomo de la Academia pone que las biografías son propiedad de los biógrafos y que la Academia, aunque no estuviera conforme con el contenido, no quiso modificar ninguna por creer que pertenecía a su autor.

P. Si dieron normas estrictas sobre la necesidad de objetividad y de abstenerse de dar opiniones, y quedando claro que no se han respetado en algunos textos, ¿por qué no se corrigieron?

R. Porque para eso había que leer todos los textos.

P. ¿Y no se leyeron?

R. Sí, se leyeron por el equipo de documentalistas que tenían la misión de uniformar los tipos de imprenta y corregir las erratas.

[…]

B. HERMOSO / T. CONSTENLA. «No he leído la biografía de Franco». Madrid: Diario El País,  4 de junio de 2011. pág. 40-41

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La búsqueda se hace social

Este texto se publicó originalmente en el blog colaborativo Neumattic el 4 de noviembre de 2010

Hace unos días, Google nos reveló su Google Instant y algunos consideraron que, teniendo presente que la Web ya no se preocupaba tanto por las búsquedas – De hecho, Facebook ha destronado a Google en EEUU en tiempo medio de avegación por los internautas – y la compañía de Mountain View tenía la necesidad de seguir innovando en esa rama de su negocio. Aunque a esa innovación se le puso un entrecomillado, puesto que Yahoo! ya había desarrollado la idea aunque no implementado y un joven estudiante había conseguido hacer lo mismo en tres horas para YouTube. Los SEO tratan de analizar los efectos de estas búsquedas instantáneas mientras los internautas escriben la información que quieren encontrar, considerando que incluso tendrán que posicionar hasta por palabras incompletas, analizando resultados orgánicos y descubriendo que los bloques de anuncios no les facilita la tarea arrebatando protagonismo al contenido de verdad. Sin embargo, el futuro de las búsquedas no pasa por los enlaces web, pasa por el Social Media.

Cuando Google revolucionó el mercado de los buscadores a principios de la década pasada, lo hizo teniendo en cuenta el sistema democrático de la Web. Un enlace, un voto, cuantos más enlaces recibía un sitio web, poseía contenido más relevante. Por aquel entonces, la Web todavía era un lugar para iniciados, generar un enlace no era sencillo y el posicionamiento aún dependía de los superusuarios. Actualmente, los enlaces no son los únicos indicadores de la relevancia de un sitio web, mientras que la Web Social fomenta otro tipo de sistemas de votación y recomendación que pueden ser explotados para la mejora de los resultados como el famoso “Me gusta” de Facebook.

Los sistemas de búsqueda hasta ahora se eñían a un sistema de recomendación basado en el texto y los enlaces que recibían distintas páginas web, aunque el proceso de recomendación era lento. Los robots debían visitar distintos sitios webs con cierta cadencia para recuperar sus contenidos y sus actualizaciones, por supuesto que Google se dispuso a mejorar esta mayúscula tarea tratando de que los sitios web generasen los Sitemaps, pero los sistemas de votación cambiaban mientras la Web Social se popularizaba, la publicación de enlaces por los internautas pasaban a los blog y posteriormente a los microblogs. Hoy en día, son Twitter y Facebook los que se sitúan en un lugar privilegiado para conocer qué está sucediendo, la Real-Time Web, las tendencias informativas y de gustos de los internautas. Finalmente, Google tuvo que pasar por caja para poder acceder a ese tesoro.

Y es que, según evoluciona la web, los internautas dejan un rastro mayor fijando sus intereses y su capital social, conformando una verdadera identidad digital. Las nuevas tendencias en las búsquedas se centra en esa identificación del usuario. Al final, lo importante a la hora de posicionar la información y distribuirla es saber lo que los amigos y la gente que pertenece al círculo de un usuario piensan, ya que resulta mucho ás relevante para una persona conocer las preferencias y los intereses de su gente conocida que lo que todo el mundo piensa. Google ya lo intentó con Google Social Search un experimento de su Labs, aunque ha caído aparentemente en el olvido.

Mientras tanto Hunch, una start-up, sigue intentándolo basándose en los datos contenidos en el Social Media. A través de un software complejo, trata de usar información contenida dentro del círculo social de una persona para tratar de predecir qué cosas podrían gustar a un usuario extractando datos de los artículos, temas y gente recomendada por los usuarios que han sido declarados como amigos de Facebook o seguidores de Twitter de ese usuario. Así, por ejemplo, el objetivo es que ante una pregunta tipo “qué libro leo”, el buscador sea capaz de recomendarnos a Bukowski o a Dan Brown teniendo presente los gustos de nuestro círculo social. A ver si al final tendremos que cambiar de amigos.

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Blogs y medios, territorio salvaje

Este texto se publicó originalmente en el blog colaborativo Neumattic el 16 de diciembre de 2010

No hace tanto tiempo que los blogs contemplaban con cierta suficiencia a los medios de comunicación tradicionales. Razones no les faltaron, ya que fueron los primeros que abordaron sin miedo ciertos temas que hasta entonces no alcanzaban o no tenían cabida en las páginas o en los sitios webs de los medios tradicionales. En base a esa nueva forma de enteder la difusión de la información y de crear la noticia, de una forma abierta y sin censuras, sin limitaciones geográficas, se acuñaron términos como “Periodismo ciudadano” y se intuyó una suerte de nueva revolución que a buen seguro haría tambalear los cimientos de la información dentro de Internet y de los vetustos medios impresos.

La reacción de la prensa fue tímida en un principio. Ofrecieron a sus lectores la posibilidad de corregir e incluso opinar dentro de las informaciones, aunque posteriormente la apuesta fue mucho más decidida, intentando crear comunidad dentro de ellos. Así, se brindó la posibilidad de que los lectores pudiesen crear su propio blog como elemento diferenciado informativamente dentro del dominio web del medio de comunicación y, posteriormente, se reforzó esa necesidad de opinión y de seguimiento de la información del medio a través de Twitter y/o Facebook.

Hoy en día, la revolución traída por los blogs se diluye salvo honrosas excepciones. Son escasos los blogs profesionales que pueden hacer sombra a los medios tradicionales, a pesar de que ejemplos existen y que se acercan peligrosamente a la difusión de cabeceras . Mientras que la difusión de noticias e informaciones a través de Twitter y Facebook son las vías preferidas actualmente por los lectores para difundir las mismas.

Mientras tanto, los experimentos sin control quedan un tanto atrás. Los blogs se hallan presentes en los medios de comunicación, sí, pero se promocionan principalmente aquellos gestionados por autores de relumbre para la cabecera que los acoge. Por contra, los blogs de los lectores quedan en un segundo plano hasta desaparecer de las páginas principales de los sitios web de los medios.

En cualquier caso, la Wild Wide Web todavía campa a sus anchas dentro de esos mismos medios y los blogs que acogen, así como dentro de los propios comentarios de las noticias que se muestran en ocasiones como ingobernables e inclasificables, alejados de la línea editorial de la cabecera y que entra en contradición incluso con su posición política.

Incluso, esos medios acogen dentro de sus comunidades a blogs que desdicen completamente a los principales articulistas de los medios como si su línea editorial fuese por un sitio y la comunidad de sus lectores por otro. Es curioso que no se encuentre ningún responsable que trate de corregir o modifique su tendencia, lo que a los ojos de los lectores más habituales chirría profundamente alejándolos de lo que debería ser su medio de comunicación de referencia.

La convivencia del modelo de los blogs dentro de los medios de comunicación todavía tiene mucho recorrido, desde luego. Sin embargo, cuando los cimientos mismos del periodismo son sacudidos por los acontecimientos y por la difusión de información por sitios web como WikiLeaks, son los medios de comunicación tradicionales la vía por la que esta información es tratada y filtrada tratando que llegue lo más lejos posible. El porqué WikiLeaks decidió difundir la mayor publicación de documentos diplomáticos estadounidenses a través de cabeceras tradicionales debe de indicarnos que los medios no fueron derrotados, sino que supieron adaptarse y que cada vez lo harán más rápido.

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Web 2.0: La utopía resquebrajada

Este texto se publicó originalmente en el blog colaborativo Neumattic el 25 de enero de 2011

Hubo un tiempo que consideramos que nosotros, los internautas, los usuarios, desplazaríamos a los grandes medios de comunicación. Hubo un tiempo que nosotros expertos, profesionales, conocedores de la realidad social que vivimos, podríamos hablar cara a cara con los grandes medios, corregirlos, castigar la forma en que pudiesen filtrar la información, darle el tamiz que ellos obviaron u olvidaron. Nosotros nos haríamos un hueco, crearíamos una comunidad interconectada que hablaría con voz propia, con mayor autoridad que los gobernantes o los propios periodistas. Nos haríamos un hueco en esta democracia con una voz propia. Nosotros éramos los medios, nosotros construíamos la Web.

Esta nueva Web, refundada tras sus cenizas del desastre de la Burbuja.com, palpitaba en su momento cumbre con innumerables usuarios actualizando blogs con mayor o menor rigor, con mejores y peores historias, con grandes discusiones que aportaban contenidos o simplemente con el típico griterío de un bar. Pero era un sueño y era nuestro, íbamos a cambiar el mundo, pero ¿qué podría quedar de ello?

El sueño parece diluirse tras estos cinco años acelerados en los que hemos pasado de sólo poder usar la web principalmente desde nuestros ordenadores a otros dispositivos como móviles y tabletas. La información que compartimos es inmediata, se prima el aquí y el ahora, lo breve, lo ingenioso, lo impactante, lo taquigráfico. Una muestra de nuestra sociedad acelerada, lo importante por la mañana es olvidado al anochecer, el impacto que dure un segundo, pero que se grave en la retina aunque se trate de 60 minutos.

Automattic, consciente de la falta de tono muscular de la Blogosfera, ofrece un reto a los blogueros sean o no usuarios de su plataforma: Publicar un post al día. Una imagen, un texto breve son razones más que suficientes para los chicos de WordPress, aunque han tenido que bajar varios peldaños su reto y actualmente se conforman con un post a la semana. Sin embargo, eso mismo ya se comparte en Twitter y/o Facebook, feroz competencia me temo ante que los blogs, menos inmediatos, poco pueden hacer.

Dentro de la Blogosfera, otros que están soportando esta corrección son las redes de blogs. De un tiempo a esta parte, se ha pasado de una situación en la que existían múltiples en activo, apareciendo como setas, hemos pasado al cierre e incluso la compra de algunas de ellas.

Otros proyectos que se convirtieron en estandartes de la Web 2.0 como los marcadores sociales tampoco se encuentran en su mejor momento. Nos referimos principalmente a Delicious que, como es bien sabido, iba a ser cerrado por Yahoo! tras su fracaso en su adquisición y que provocó una reacción melancólica dentro de la Web Social que sólo ha derivado a la intención de la compañía norteamericana hacia su venta, más que su cierre. Sin embargo, los usuarios de Delicious ya se han dispuesto a la búsqueda de alternativas que no hace presagiar un buen desenlace sobre esta web que provocó ríos de tinta en su momento.

La promoción social de informaciones tampoco pasa por su mejor momento tras el descenso de Digg a los infiernos. Los distintos cambios que ha sufrido la gestión de la Web no han sentado nada bien a su comunidad y los internautas han ido progresivamente abandonando el barco. El descenso del tráfico de Digg también tiene su efecto gracias a otras alternativas para compartir información y mantenerse actualizado como sucede con Twitter, lo que nos lleva a la consideración de que los hábitos y las evoluciones de los internautas tienen mucho peso a la hora del desarrollo del negocio de este tipo de webs.

Y, finalmente, y esto debería ser un punto de atención para aquellos proyectos que se encuentran en su hype actualmente. MySpace, otrora la red social por excelencia, que ha visto cómo debía ceder su cetro a otra red social (Facebook) que simplemente ha sabido barrerla del mapa. La estrategia de Rupert Murdoch falló, pero es otro punto de atención innegable que, en la Web, las generaciones que reemplazan a las siguientes bien pueden acabar con un proyecto que parecía completamente asentado y viable económicamente.

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Visio 2011: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Después de cuatro años, acudo al Visio 2011, congreso de referencia en Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva en España, llevándome un sentimiento agridulce. A los contenidos les sigue faltando enjundia, mucha descripción de experiencias y casos de éxito, aunque sigue faltando el rigor del despliegue de metodologías. Sin embargo, como se dijo en Bilbao, “las metodologías no nos las van a contar”, así que nos quedaremos con el contacto y el trato humano como mi reencuentro con Lara Rey, mi referente personal, y una ausencia destacable Raúl Baños.

Ya se han escrito distintos textos con las primeras impresiones respecto al congreso, por lo que no me extenderé. Entre los contenidos a destacar, personalmente, me interesaron todos aquellos relacionados con el Social Media -que tuvieron un gran nivel- un campo emergente en el que muchas disciplinas han puesto sus ojos. Obvio, la información que se haya en ella es cualitativa respecto a tendencias del mercado y satisfacción del cliente, algo que se olvida en la Inteligencia Competitiva obnubilados tal vez por el software que trata de captar información de distintas fuentes.

Y es que en Internet no se haya toda la información, no debemos olvidarnos. Podemos encontrar información estructurada y formalizada, pero como bien sabemos al ser humano lo que le gusta y encuentra mayor valor es la información transmitida de forma informal y desestructurada. La gestión del conocimiento es una de las asignaturas pendientes en las exposiciones de Visio, centradas en la explotación de la gran tormenta de datos que es Internet, pero olvidando otras patas de la Inteligencia Competitiva y que se encuentran bien descritas en los manuales de IC clásicos.

En cualquier caso, una de las conclusiones es que el software no sirve de nada si no hay un factor humano detrás que gestione, analice y distribuya la información obtenida. Que reflexione un momento y que sea capaz de ir donde el software es incapaz de llegar. Tal vez, atendiendo a los perfiles que asistieron a las jornadas (empresas pocas, administraciones, centros tecnológicos y distribuidores de software) podamos entender el porqué de este escoramiento hacia el mercantilismo de las herramientas informáticas, necesarias, claro está; sin embargo como quedó bien demostrado en la experiencia de Kenako Delicatessen Internacional cada organización dispone de unas necesidades muy particulares y por ello necesita de una metodología de Vigilancia propia.

A destacar que Twitter fue una sesión paralela donde se debatieron muchas ideas y un elemento para creación de nuevos contactos y donde se trasladó la tensión de algunos debates de la sala. Una vez más, las baterías de los portátiles fueron un elemento clave para que el debate fuese decayendo durante el transcurso del día y la falta de enchufes restaba para que los twitteros se animasen en el debate paralelo. A destacar que, el elemento innovador de trasladar preguntas a los ponentes a través de Twitter, quedó en agua de borrajas en muchas ocasiones debido a que es difícil trasladar un discurso que se cierra en una pregunta en 140 caracteres.

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