Innovalencia: La diversión y la conversación catalizan la innovación
El pasado 7 de abril tuve la fortuna de poder asistir al 1er Congreso Innovalencia que disponía de un cartel de ponentes muy interesante. A pesar de tratarse de un congreso gratuito, ¿la calidad está reñida con ese prefecto?, cada una de las charlas estuvo a la altura del resto, aunque por supuesto debo destacar la primera dedicada al Social Media de Gaby Castellanos y la de Co-Creación conducida por Juan Gasca y Guzmán López. Lo que viene a demostrar que nunca hay que abandonar los congresos hasta que la luz se apague.
La evolución del Congreso se pudo seguir a través del hashtag #innovalencia y por streaming, aunque la fluctuación de los participantes que tuiteaban en ese momento dice mucho del interés que despertaron cada uno de ellos. Sin embargo es de justicia decir que cada uno demostró que se encontraba en Valencia por méritos propios y cada uno aportó una visión particular a ese término tan complejo como es la innovación. La innovación es como el sexo a los 14 años, todo el mundo habla de él, debe ser bueno, pero pocos lo han probado es la frase con la que Paco Negre sentenció Innovalencia y pudo ser la más tuiteada por los presentes.
Para abrir boca, Gaby Castellanos trató de relajar a los asistentes quitándose la corbata y sentándose con las piernas cruzadas en la mesa de ponentes. Ese interés por tratar de moverse desenfadadamente e invitando a la participación provocó que hubiesen muchas interrupciones a su discurso, con preguntas que trataban de rebatir sus argumentos, sin mucho éxito por supuesto. Pero quedó patente que éste era un congreso diferente y las sorpresas iban a sucederse durante el mismo.
La mesa más politiquera fue la dedicada a La transformación del actual modelo de desarrollo de la Comunitat Valenciana: ¿hacia dónde queremos ir? El aburrimiento se hizo tangible hasta que llegó el turno Ignacio Fernández de Lucio, mientras que se celebró mucho la intervención de Daniel Ramón que siendo políticamente incorrecto repartió estopa a los políticos de aquí y de Europa. Ramón siente que el tren de la Innovación se marcha y poco se está haciendo para recogerlo.
Javier Echeverría dio el contrapunto teórico a la Innovación en su conferencia Innovaciones ocultas y economía creativa , algo de agradecer, aunque teniendo presente la hora a la que comenzó a hablar, rayando la hora de comer, y trazando un discurso meramente teórico pero con muchas referencias a autores y documentos, urgió a los presentes a tratar de calmar sus ansias hacia otra cosa. Sin embargo, la conferencia estuvo bien hilada y desde luego no tuvo ningún desperdicio.
Pero la tarde deparaba muchas sorpresas y aquellos que se marcharon deberían lamentarlo. Santiago Bonet nos ofreció un ejemplo práctico de Crowdsourcing mostrándonos el desarrollo y los proyectos llevados a cabo por él mismo dentro de Aimme. Puede que su hablar un poco acelerado no fuese de gran ayuda a la hora de poder seguir su explicación, pero en conjunto nos ofreció buenos ejemplos de que innovar a través de la Red es posible e incluso para perplejidad de los empresarios funciona.
Y qué decir de la ponencia a cuatro manos de Co-creación: un nuevo modelo de trabajo donde nos divertimos y nos explicaron y mostraron que todos tenemos que decir en los procesos creativos de la innovación. No importa el perfil que tengamos y nuestra capacidad creativa. Creo que es una conferencia que todo el mundo, no importa su nivel en una organización, debería asistir. Y es que la innovación es cosa de todos.
No me puedo creer que lo hayan patentado
Últimamente, las patentes están dando bastante juego. Un sistema pensado para la protección de la propiedad industrial e intelectual, en ocasiones puede sufrir cierta desvirtuación cuando se llega a los límites que el propio sistema olvida establecer. La semana pasada la Red se entretenía con la publicación de la patente de Google respecto a su Doodle, es decir, el cambio de su bien conocido logotipo dependiendo de la fecha y la localización geográfica del visitante dependiendo de si se trata de una efeméride o de una celebración. Puede que sea una patente estúpida, pero teniendo presente la cantidad de denuncias que se realizan año tras año, simplemente resulta ser una buena fuente de ingresos.
Podríamos creer que, en el caso del sistema de las patentes norteamericanas, esos documentos que deben ser revisados por técnicos antes de su otorgación siguiendo criterios de novedad, se ha perdido su razón de ser tras la publicación de las patentes para inventos como el doble clic, el peinado en cortinilla o la teletransportación (Obviamente, queda reservada la idea para desarrollos futuros). Pero el orgullo patrio nos conduciría a opinar que los americanos lo patentan todo sin discriminación, provocando que un sistema que debería favorecer la innovación, simplemente la frena. Desgraciadamente, en España, también protegemos grandes innovaciones como el tinto de verano o como su título reza “Mezcla y envasado de derivados de la uva, anhídrido carbónico y agua”, no veo que los bares vayan a pagar regalías por la mezcla poco científica de esos líquidos refrescantes, pero por intentarlo que no quede.
Patentes absurdas, locas o curiosas hay muchas y podemos ver una buena recopilación de ellas en distintos sitios web. Os dejo dos ejemplos Crazy Patents o Funny Patents por si os inspiran.
La patente, esa gran desconocida
Dos hechos, casi coincidentes en el tiempo, me hacen replantearme el verdadero conocimiento y utilidad que se tiene de las patentes a nivel de innovación y de gestión de la información en España. El primero de ellos, surgió a raíz de la visita de un representante de la Fecyt (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología) y su ronda de promoción de la base de datos referencial Scopus. Durante la presentación, pregunté que nivel de indización disponía la misma en lo que respecta a patentes, lo que las distintas respuestas y sus contestaciones nos condujeron a tratar el acuerdo de la Fecyt con Thomson Reuters respecto a la también base de datos bibliográfica, Web of Knowledge, y la desaparición de la, a mi entender, vital Derwent Innovation Index de la suscripción.
Para aquellos que lo desconozcan, sólo diré que Derwent es una base de datos centrada en la indexación y descripción de patentes a nivel mundial. Respecto al porqué de la desaparición de este recurso informativo de la suscripción que nos ofrecía la Fecyt a pequeñas instituciones, la representante me señaló que tenía que ser uno de los pocos de los que la utilizarían, ya que el índice de uso a nivel estatal era mínimo y por lo tanto se concluyó como poco relevante. Ya se sabe, ajustes presupuestarios.
Soy consciente de que, por supuesto, no soy el único que la usa. En otra conversación, completamente distinta y con otros actores, hablando con otro documentalista que trabaja en una Oficina de Transferencia de Resultados de una importante institución educativa, me confesaba que había tenido que solicitar la suscripción específica a esa base de datos ya que desde la biblioteca central se había considerado a esa base de datos como irrelevante y por lo tanto prescindible.
En un breve lapso de tiempo, me percaté que la Vigilancia Tecnológica, al menos en el caso de las patentes, es tal vez una actividad de la que se hace poco uso, puede que centrado en bases de datos abiertas, y qué decir a nivel universitario. Una situación que me hace reflexionar y que puede dar un poco más de luz de la baja cantidad de patentes que se realizan desde España a nivel europeo.
Citas al libro /40
“El recuerdo que deja un libro a veces es más importante que el libro en sí”
Adolfo Bioy Casares
“La imprenta es un ejército de 26 soldados de plomo con el que se puede conquistar el mundo”
Johann Gutenberg
“Un libro de cabecera no se escoge, se enamora uno de él”
José Luis de Vilallonga
“Es más fácil diez volúmenes de principios filosóficos que poner en práctica uno solo de estos principios”
León Tolstoi
“Leer es multiplicar y enriquecer la vida interior”
Nicolás de Avellaneda
“Los libros antiguos son los libros de la juventud del mundo, y los nuevos son el fruto de su tiempo”
Oliver Wendell Holmes
“Uno no lee para aprender, ni para saber más, ni para escaparse. Uno lee porque la lectura es un vicio perfectamente compatible con la escasez de medios, con la falta de esa audacia que otros vicios requieren, y, más importante todavía, con la absoluta pereza”
Antonio Muñoz Molina
Periodismo “low cost”

Leía la semana pasada que, en Estados Unidos, los “drive through” de algunos establecimientos de comida rápida ya no los atendían norteamericanos, sino que detrás del altavoz hablabas con una persona del Tercer Mundo (En este caso, India). Es decir, llegas con tu coche al establecimiento, y sin bajar del mismo le das a un botón y realizas tu pedido de hamburguesa y patatas. El pedido lo apunta un indio y pasa el pedido a la cocina que posteriormente recoges sin salir del coche. Ahorro de costos llevado al extremo. Todo lo que puede externalizarse, se hace.
Los bloguers siempre han sido conscientes de la dureza a la hora de obtener rendimientos de las piezas que componen. Los sueldos de los bloguers se han contemplando más como un complemente que como un salario en sí, pero no es de extrañar que nos encontremos una cantidad mayor de bloguers de América Latina dedicándose a ello. Puede que a ellos les salga una mayor renta en comparativa y les compense dedicarse a ello de una forma mucho más intensa y dedicada. Puede que duela, pero si los primos lejanos de los periodistas tienen sueldos bajos, los periodistas comprueban hirientemente cómo su oficio pierde poder adquisitivo.
Los niveles salariales en una redacción impresa o en una redacción digital no son los mismos en España. Los convenios para la redacciones impresa y digital se negociaban a parte, aunque actualmente tienden a igualarse a peor. Que se lo digan a los nuevos periodistas que entren a formar parte de la plantilla de uno de los diarios más prestigiosos en España, El País. De los 50.000 €/año que podía cobrar anteriormente un periodista raso en la redacción impresa, se están planteando en el diario madrileño a cobrar 14,000 €/año tal y como lo hacen sus compañeros de la edición digital. Aunque estas reducciones tan drásticas, no se centran tan sólo en un diario concreto.
El periodismo tiende hacia la reducción de costes en un mundo hiperconectado, en el que cualquiera puede ofrecer información y sólo los más competitivos, los que reduzcan costes, podrán sobrevivir. La red de blogs que constituyen el Huffington Post, recientemente adquirido por AOL, en un mundo donde cualquiera le puede hacer sombra a las “Viejas Damas Grises” del periodismo, es un toque de atención hacia dónde los periodistas. En un grupo informativo, donde la información es creada casi gratis por un buen puñado de colaboradores, mientras los que disponen de un sueldo son los menos, consiguiendo una audiencia global de 26 millones de usuarios al mes. Si la información es creada casi gratis por un puñado de aficionados en el Huffington Post atrayendo a una audiencia tan grande, ¿por qué no podría suceder lo mismo en España? ¿Podrían externalizarse informaciones hacia otros países, Globalización lo llaman, como sucede en el mundo de los blogs?
La herida de Google

Empezó, como suelen suceder las grandes cosas, con pequeños toques de atención. El pasado mes de diciembre, The New York Times publicaba que algunas empresas utilizaban las malas críticas realizadas por internautas como un factor para subir escalones dentro del algoritmo de relevancia de Google. ¿Cómo? Sencillamente porque el algoritmo no penaliza las malas críticas, los comentarios negativos incluidos dentro de los enlaces, por lo que más enlaces, aunque sean malos, son puntos para aparecer en las primeras posiciones del buscador. El escándalo fue mayúsculo, con el autor de esta “manipulación” detenido y con la reacción de la empresa de Mountain View tratando de tranquilizar a los internautas sugiriendo que penalizaría a aquellas empresas que tratasen mal a sus clientes.
Sin embargo, que algo está pasando con Google va más allá de rumor. Los síntomas de que algo está pasando son cada vez más palpables. Desde innumerables foros, se denunciaba que el buscador, su algoritmo, no se encuentra en su mejor momento. De hace un tiempo a esta parte, los internautas aseguran que los resultados que devuelven son de peor calidad, que hay que realizar un esfuerzo extra para encontrar la información que buscamos. Si se preconizó que Google acabaría con el SEO, es bastante probable que el SEO acabe antes con Google, vencido por la gran colmena de mentes tratando de “colar” sus páginas web en lo más alto de la página de resultados. El problema de Google es Google, el gran ecosistema que ha creado entorno a su buscador, su modelo de negocio y, no olvidemos, el de otros que se alimentan del mismo.
Hasta no hace mucho, los internautas creían que Internet es meramente Google, aunque cada vez más el ecosistema se convierte en más cerrado con plataformas como Facebook o más participativo, más rápido, como Twitter, pero propietario al fin y al cabo. Algunos consideran que la marca Google es intocable, intachable y denunciarla, acusarla de malos resultados, una ofensa y abrir una brecha para la competencia (La omnipotente Microsoft) ante la que podríamos sucumbir.
Recientemente, Google denunció que Microsoft (Bing) copiaba sus resultados, utilizando precisamente su algoritmo para demostrar que ante una ecuación de búsqueda que no podía devolver resultados, Bing devolvía los mismos resultados que Google, alimentándose de él. De nuevo, los cimientos de la Web se vieron sacudidos, con cruce de acusaciones incluido. Sin embargo que el gigante se revuelva acusando a otra empresa que comienza a comerle terreno justo donde hasta entonces Google había reinado, es todo un síntoma. Es bien sabido que Bing siempre ha sido superior al algoritmo de Google a la hora de buscar imágenes, aunque parece que todo apunta hacia que Bing le sigue comiendo terreno a Google.
Este estrenado año promete ser apasionante, no sólo por el asentamiento del Social Media, si no por la vuelta a la quinta esencia de la Web, los buscadores. Todo dependerá por las decisiones que adopte Larry Page tras su vuelta a la dirección del gigante y que puede que cambie esta tendencia.
Números 2010
Este año empezamos de nuevo. Abrimos una nueva etapa y cerramos otra. El mes pasado acabamos con la colaboración con la red de blogs del diario Levante-EMV. Las razones son la caída en la dedicación en este blog mientras se abren otros frentes, pero no seguiremos con nuestro compromiso con esta publicación que tantas satisfacciones nos ha dado y en la que tan buenos ratos hemos pasado.
Mientras andamos el nuevo camino, con nuevo diseño incluido, este mes nos corresponde hacer recuento y lo cierto que nos resentimos de la caída en la frecuencia de actualización de contenidos. Nunca nos planteamos llegar a ningún lugar en concreto, por lo que lo perdido se puede dar por asumido. En cualquier caso, como todos los años, os dejamos los datos. Para que saquéis vuestras propias conclusiones si os apetece.
Y muchas gracias por estar ahí como siempre.



Cuando el distribuidor condiciona al editor de contenidos en la Red, el caso del iPad y el iPhone
En general, los medios de comunicación impresos – Periódicos, revistas – se distribuyen a los distintos puntos de venta a través de empresas repartidoras que principalmente utilizan furgonetas que desplazan los ejemplares desde los puntos de distribución a los puntos de venta. Imaginémonos que una de estas empresas, por cuestiones de marca, decidiese no distribuir ciertas publicaciones por los contenidos que se editan en ella. Digamos, por ejemplo, publicaciones relacionadas con las armas o la caza. Obviamente, en el mundo físico no habría mayor problema, puesto que la empresa editora podría buscarse otro distribuidor o incluso si fuese grande tener su propia empresa distribuidora.
Debería conducirnos a la reflexión que el mundo físico, ofrezca alternativas, aunque el mundo abierto y tecnológico, las situaciones que se han venido dando parece que conduzcan justo al punto contrario y puede que a una visión más estrecha. El ejemplo más claro lo tenemos con Apple, posiblemente por la visión de Steve Jobs enfocada hacia el mundo educativo, no quiere saber nada del sexo dentro del mundo del iOS (El sistema operativo utilizado tanto para el iPad como para el iPhone). Sin embargo, el éxito del iPad es indudable, creando 14 millones de puntos de lectura en menos de un año. Las empresas editoras de contenidos se han encomendado al éxito del nuevo gadget de Jobs ante un futuro fagocitado por la Web y que les abre alternativas a los muros de pago que fracasan en la misma. The Bild por ejemplo no deja acceder a sus contenidos a través del iPad si es por web para facilitar las ventas de su App. Aunque ya se han producido los primeros roces derivados del modelo de suscripción que quiere imponer Apple dentro de su ecosistema.
Mientras tanto, esta semana parecía que Apple abría un poco la mano con el anuncio de Hugh Hefner pregonando a los cuatro vientos que por fin Playboy iba a disponer de su aplicación sin censura para el iPad. Tras el revuelo ocasionado tras estas declaraciones, desde la propia Playboy tuvieron que rectificar a su jefe. No habrán chicas desnudas para el iPad.
Esta mojigatería no sólo se aplica en publicaciones declaradamente eróticas, sino que los de Cupertino también han tenido que llamar la atención a otras editoras por portadas “poco apropiadas”. Esquire fue una de estas publicaciones que tuvieron que bajar el tono de una de sus primeras páginas por demasiado sensuales.
Puede que esta ola de recato de los gadgets no deba preocuparnos en un principio, sin embargo estas acciones pone a todo el sector cultural bajo las ruedas de los caballos. Es indudable que las tabletas proliferarán durante este año y que su penetración en el mercado aumentará. Amazon y Apple seguirán controlando los contenidos que se editan en sus respectivos ecosistemas de información, mientras que Android se prepara para dar el salto desde el móvil a la tableta. Puede que Google, estandarte de la libertad de expresión en la Web en estos días, sea la verdadera tabla de salvación para otro tipo de contenidos, para un ecosistema más abierto y más libre, donde la censura no venga impuesta por una moral arbitraria.
Nuestra visión de este tipo de censura debe ampliarse, contemplar otros escenarios. ¿Nos imaginamos a Apple censurando a El País o Le Monde por la publicación de los cables de Wikileaks? Puede llegar a suceder. Es posible que nos juguemos en un futuro a qué información podemos acceder y a cual no. Qué nos dejan leer y consumir y que no.
Quién se responsabiliza de los comentarios en las webs
No es la primera ocasión que desde aquí reflexionamos sobre los comentarios que los usuarios dejan en nuestras publicaciones digitales. Así, nos hemos detenido en reflexionar sobre los comentarios desde el punto de vista del bloguer, como una gestión cuidadosa y rigurosa que enriquezca el debate y, por otro lado, desde la visión de aquel que realiza un comentario que puede ser polémico, que realiza una denuncia grave, no siendo tal vez una publicación de estas característica el mejor foro para lanzar una acusación grave y por tanto teniendo que censurar algún que otro comentario.
El debate sobre los comentarios que se dejan en las webs es bastante apasionante e incluso la Justicia ya ha tenido que pronunciarse sobre si los comentarios dejados en la web de otros son delito o no, si se debe hacer responsable el webmaster de opiniones dejadas por otros o no. El debate es especialmente activo y profundo cuando los comentarios se producen dentro del marco de un medio de comunicación e incluso cuando los comentarios afectan a otro. El diario El País en un ejercicio de transparencia que siempre es de agradecer y gracias a su figura del Defensora del Lector nos ofrece una visión de lo que se cuece dentro de los entresijos de un gran medio de comunicación y los retos a los que se enfrentan los periodistas en su día a día.
En el caso que nos ocupa han sido dos los textos que recogen cómo se gestionan los comentarios de la página web de El País, que al encontrarse externalizado en otra empresa en más de una ocasión ha sido motivo de la publicación de un artículo por parte del Defensor del Lector. Por otro lado, el diario también ha publicado su guía de moderación de comentarios para sus lectores que les pone sobre la pista de cómo deben realizar sus comentarios y evitar de esta forma que no se acaben publicado.
Por otro lado, permitidme que os recomiende la lectura del artículo de Pere Masip, Comentarios de las noticias, la pesadilla de los cibermedios, publicado en Thinkepi donde se trata con profundidad cómo se gestionan los comentarios en distintos medios de comunicación digitales españoles.
Colaborando en el superblog “Neumattic”
Blogs y medios, territorio salvaje es el segundo texto que publico en Neumattic, un blog fruto de los fundadores del anillo de blogs Minoic. Neumattic, que comenzó a estar on-line a principios de noviembre, publicó mi primera colaboración bajo el título La búsqueda se hace social y dispone de un elenco de colaboradores bastante impresionante. De hecho, en ocasiones, me he sentido abrumado por el peso específico que tienen en la blogosfera los mismos.
Este superblog, tal y como lo describen sus administradores, tiene como fin:
El objetivo principal es elaborar un producto ‘blog’ integral que aune las opiniones de un amplio abanico de la blogosfera española en torno a temas esenciales: blogging, wordpress, programación, copyleft, aplicaciones web, iphone, ipad…y en general cualquier tema relacionado o tangente con estos, siempre que se aborde desde la originalidad en los contenidos y la estricta opinión personal.
Con esto se pretende posicionar el nuevo ‘producto blog’ como referente y punto de encuentro de la blogosfera española especializada, y destacar a Minoic como ente/producto de referencia en su campo.
Nos vemos aquí, de vez en cuando, y en Neumattic, una vez al mes.
Somos lo que nos dejen (y queramos) ser
Cuando empecé en este mundo, siempre confié en que mi vida profesional iría por otros derroteros más allá de los que marcase la Biblioteconomía. No es por desmerecer a todos los profesionales que trabajan en esos centros de información y su excelente trabajo, pero tuve que aguantar muchas guasas del tono “pero, ¿para eso hay que estudiar?” cuando trataba de explicar mi carrera universitaria. Obviamente, mi pensamiento se desplazaba hacia ese “más allá”, aunque resultaba mucho más sencillo explicar los conocimientos que adquiría en la universidad centrándome en las bibliotecas o en los archivos.
Nadie nace aprendido y para nosotros cada trabajo es un reto. Puede que ese reto fuese lo que más me gustó de la carrera y, por ello, abandoné Químicas por aquel incierto futuro. Maria Elena Mateo, que de vez en cuando se acuerda de publicar aquí, escribió hace tiempo un texto en el que nos relataba cómo había encarado un nuevo trabajo, en este caso como documentalista sobre un proyecto relacionado con la sanidad. ¿Qué sabe ella de enfermedades? Probablemente poco, pero aprende rápido.
Ésa es la mejor actitud ante los desafíos que nos impone nuestra profesión y la que muchos neófitos olvidan adoptar. Estoy cansado de abrir los ojos a nuevos profesionales que recién acaban la carrera universitaria, a abofetearles con la más cruda realidad, aunque lo peor de todo es su indulgencia. Desde “estudio Biblioteconomía porque no pude meterme en la carrera X” a “estoy aquí porque mi madre me dijo que estudiase esto”. Muchos estudiantes de Biblioteconomía creen que estudian para funcionario, como si la universidad fuese la mayor y mejor escuela de oposiciones y como si su visión de esta profesión no fuese más allá.
Me decepcionan, pero también me decepciona que esta misma universidad no les abra los ojos. Hay mucha vida para los profesionales de la información que han estudiado la ya extinta diplomatura de Biblioteconomía y Documentación, pero hay que saber encontrarla. Lo que no se puede es negarse a realizar un trabajo porque no se les enseñó, porque no les dijeron, porque no les interesa aprender. La universidad debe ofrecer esos instrumentos para encararse a un mundo laboral muy competitivo y extremadamente cruel para aquellos que no desean aprender más allá de lo que se les contó.
El pasado domingo leí una carta enviada a El País sobre un trabajador que deseaba tomarse un año sabático pero que consideraba que en el mundo anglosajón estaba bien visto, aunque aquí no. La contestación fue categórica, un año es demasiado tiempo y el mundo se mueve muy rápido. Es decir, no podemos relajarnos, debemos estar despiertos ante los nuevos cambios, debemos seguir avanzando como profesionales.
En este nuevo entorno tecnológico hiperconectado, los gurús consideran que los primeros puestos de trabajo que caerán serán los administrativos porque ya no es tan importante saber ordenar y clasificar la información para saber encontrarla. Las máquinas ya hacen buena parte de ese trabajo y cada día lo harán mejor. Sin embargo, hay que entender cómo funciona ese mundo, cómo se genera, cómo se produce, qué es lo que hace que la rueda gire. El nuevo grado medio universitario de Información y Documentación, ya se sustrae de la palabra biblioteconomía. La información hay que gestionarla, no archivarla hasta que puede que alguien la necesite, hay que desarrollar nuevas aptitudes ante nuevas necesidades. Mantener la mente abierta y saber adaptarse a los cambios.
¿Es imposible? Que se lo pregunten, por ejemplo, a Julian y Javier. Impossible is nothing.



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