Bok encuentra un libro
Jesús Antonio Martínez del Vas es autor de Bok, uno de los personajes que más recuerdo de mi época universitaria, aunque a algunas personas no les acababa de convencer. La cita de todos los lunes por la mañana con un nuevo número de la Gaceta Universitaria (GU) siempre llevaba aparejada una nueva tira del estudiante extraterrestre que se encontraba en la Tierra gracias a un programa de intercambio de estudiantes intergaláctico. Las tiras de Bok otorgan un punto de vista muy socarrón al comportamiento de los estudiantes, los profesores y el mundo universitario en general, incluyendo al mundo de las bibliotecas universitarias a la que corresponde la tira de hoy.
Debo de advertir que en esta tira no aparece Bok como personaje, sin embargo podéis consultar muchas de sus aventuras en el archivo de Bok.
Ver Tira Completa
La explosión de la blogosfera
El presente texto es un extracto del IV Informe eEspaña 2006 de la Fundación France Telecom relativo a los blogs y la blogosfera que puede ser descargado gratuitamente. Algunos medios de comunicación ya se han hecho eco de él recalcando que el español tiene poco hueco en la blogosfera, mientras que otros ya andaban buscando sustituto a las bitácoras. Por su interés lo reproducimos íntegro, aunque os recomendamos que acudáis al documento original para la consulta de las tablas y los gráficos.
La Fundación France Telecom también ha publicado un libro sobre la blogosfera denminado La Blogosfera Hispana. Pioneros de la Cultura Digital, del que ya recomendamos su lectura, y cuya descarga también es gratuita.
Declaración de los Derechos de las Bibliotecas
En 1939, Estados Unidos celebraba el 150º Aniversario de su Declaración de Derechos, las diez enmiendas a la Constitución que promulgaron las libertades básicas de sus ciudadanos en la Constitución Federal. Aquel año, la American Library Association (ALA) proclamó The Library Bill of Rights que reflejaba la interpetración que las bibliotecas hacían de la Primer Enmienda de la Constitución en la que se defendía la libertad de expresión y de religión. La Declaración de Derechos fue adoptada el 18 de junio de 1948 y enmendada el 2 de febrero de 1961 y el 23 de enero de 1980.
La ALA afirma que todas las bibliotecas son foros abiertos para la información y las ideas y que las siguientes normas básicas deben dirigir sus servicios.
- Con el fin de satisfacer el interés de sus usuarios y darles acceso a todo tipo de información, toda biblioteca debe poner sus libros y otros recursos a la disposición de todos los integrantes de la comunidad a la cual sirve.
- Toda biblioteca debe proveer información y materiales que representen todos los puntos de vista sobre temas históricos y de actualidad. Ningún material debe ser prohibido ni retirado de circulación por motivos doctrinarios o partidistas.
- En su misión de proveer información sin restricciones, toda biblioteca debe enfrentarse a todo acto y tipo de censura.
- Toda biblioteca debe cooperar con todos los individuos y grupos interesados en oponerse a cualquiera restricción a la libre expresión y el libre acceso a las ideas.
- No se le debe negar a ninguna persona el derecho de usar la biblioteca por motivos de origen, edad, antecedentes personales o punto de vista.
- Toda biblioteca que cuente con espacio disponible para exhibiciones o reuniones públicas, debe ofrecerlo en forma equitativa, sin tener en cuenta la creencia o afiliación de los individuos o grupos que soliciten su uso.
El día de mañana buscadme en una biblioteca
Imaginemos que el cambio climático ha comenzado, aceptemos que funciona con efecto dominó que no necesita de años para mostrarse, sino que en un breve lapso de tiempo la naturaleza es capaz de mostrar todo su poder destructor y puede llegar a congelar todo el hemisferio norte en el plazo de tres semanas (El Sur, como siempre, tiene poca importancia y aquí no se le dedica tiempo). La película apocalíptica El día de mañana nos trata de ilustrar sobre los efectos catastróficos que, supuestamente, podrían llegar a darse si el Hombre no comienza a preocuparse por el medio ambiente, la contaminación, el efecto invernadero y la descongelación de los polos, sobre todo el del norte que es regula las corrientes marinas.
He de admitir que esta película no la hubiese visto si no me hubieran advertido que salía una biblioteca en ella; por lo que con un poco de paciencia y esperando una aparición breve de la biblioteca, la visioné entera. El resultado es un tanto hilarante, ¿Los Ángeles (California) barrida literalmente por cinco tornados?, pero dispone de su fondo moralizante para los estadounidenses (Público objetivo en este caso). Del resto de la humanidad poco se sabe, excepto los amigos japoneses al principio, que sufren una severa granizada que es capaz de matar a un hombre poco avispado, los indios, porque los norteamericanos hacen una conferencia allí, y los mexicanos que son los encargados de acoger a los americanos que huyen hacia el sur para escapar del frío atroz. La vieja Europa tiene un pequeño papel con una estación meteorológica perdida al norte de las islas británicas en la que todos sus componentes mueren, al igual que un escuadrón de helicópteros que son congelados durante la misión de evacuar a la Familia Real Británica (Que suponemos que también mueren, Dios salve a la Reina).
Inscrito en las puertas de mi biblioteca
Pertenezco a una familia de mercaderes
que vivió en el distrito de Nan-hao por más de cien años.
Fue el primero de la familia en estudiar;
en nuestra casa, no había un solo libro.
Me esforcé durante una década con todo el corazón
para reunir mi colección.
Aunque no poseo todos los escritos menores,
de los mayores los tengo casi todos.
Clásicos, historia, filosofía, bellas artes,
no falta nada de la herencia del pasado.
He cosido a mano las cubiertas rojas, una por una,
de todos los volúmenes.
Cuando estoy enojado, leo y me alegro;
cuando estoy enfermo, leo y me curo.
Apilados frente a mí,
los libros son mi vida.
Los antepasados que escribieron estos libros,
si no eran sabios, eran por cierto hombres de gran sabiduría.
Aun sin abrir sus páginas,
me alegro de sólo tocarlos.
En cuanto a mi familia, no tiene remedio;
sus corazones están depositados en el dinero.
Si un libro sea cae al suelo, no lo levantan;
¿qué les importa si se ensucia o daña?
Estos libros me acompañan todos los días de mi vida,
y moriré sin abandonarlos.
Entre mis amigos hay algunos lectores,
a ellos se los dejaré.
Será mejor que permitir que mis inmerecidos hijos
los cambien por unos pesos.
Yang Hsun-chi, bibliófilo chino
Recuperar la biblioteca del desastre
La biblioteca de la Duquesa Ana Amalia en Weimar (Alemania) fue fundada en 1691 en una de las alas del denominado Castillo Verde. Sus fondos se fueron ampliando a lo largo del tiempo hasta alcanzar la cifra del millón de ejemplares. En ella, han trabajado bibliotecaros tan ilustres como Johann Wolfgang von Goethe, que la dirigió a partir 1797, y mantenía una amplia muestra de originales del autor inglés William Shakespeare, además de la mayor colección de ediciones del libro Fausto, unos 2.000 manuscritos medievales y alrededor de 8.400 mapas históricos.

El 2 de septiembre de 2004, la biblioteca sufrió un pavoroso incendio en el que se quemaron 30.000 libros, mientras que 40.000 sufrieron daños de distinta consideración. Una cadena humana de unas 500 personas ayudó a la evacuación de muchos ejemplares que de otro modo hubiesen sido dañados por el agua, el humo o el fuego. Entre los ejemplares que fueron salvados, destacan la colección de Biblias y los informes de viajes de Alexander von Humboldt, aunque también se sufrieron pérdidas como la colección de partituras de la Duquesa Ana Amalia y los libros del primer bibliotecario de Weimar, Daniel Schurzfleisch. Por otro lado, los materiales dañados fueron congelados a la espera de su restauración, mientras que los que se perdieron han tenido que ser reemplazados.
Una tarea que no es para nada sencilla teniendo en cuenta los fondos de los que disponía la biblioteca. El texto que sigue es una explicación del trabajo de restauración que se está realizando actualmente en la biblioteca que trata de rehabilitar el esplendor que una vez tuvo esta biblioteca histórica.
Asesinatos en la abadía por un libro
Habiendo llegado al final de mi vida de pobre pecador, con el pelo ya canoso, me dispongo a dejar constancia sobre este pergamino de los hechos asombrosos y terribles que me fue dado presenciar en mi juventud hacia finales del año del Señor de 1327.
Que Dios me conceda sabiduría y gracia para ser fiel narrador de los sucesos que tuvieron lugar en una remota abadía en el recóndito norte de Italia. Una abadía cuyo nombre parece más prudente y piadoso omitir.
Adso de Melk
Al inicio de la película El nombre de la rosa, el monje franciscano Adso de Melk se dispone a relatarnos los hechos acaecidos en una desconocida abadía benedictina con una introducción calmada y misteriosa. La imagen pasa del negro a un fundido mostrándonos unos parajes secos y aparentemente baldíos que la rodean aportando un punto de soledad y abandono muy inquietantes.
Debo de señalar, antes de proseguir, que, en este texto, me voy a ceñir a lo que es estrictamente la película El nombre de la rosa rodada en 1986 por Jean-Jacques Annaud y que desde luego no desmerece la sorprendente novela de Umberto Eco sobre la que se basa. Como ya sabéis, en este blog, hemos recogido ya varios textos dedicados a la novela que tratan de acercarnos a su historia y su significado, una historia que a veces esconde lo que realmente quiere transmitir. Esta vez no vamos a entrar en disertaciones sobre los distintos misterios que la rodean, para ello, tenéis a vuestra disposición los textos: ¿Mentiras en ‘El nombre de la rosa’?, ‘El Nombre de la Rosa’ y su título bien valen un libro y Naturalmente, ‘El nombre de la rosa’, así que sólo abordaremos la trama.
La información y las bibliotecas en la cultura de masas
Uno de los aspectos que más me gusta desarrollar dentro de El Documentalista Enredado es la tarea de ir recopilando poco a poco algunos retazos de cómo se abordan las tareas de los profesionales de la información través de los distintos medios de comunicación y la cultura de masas. Así, por ejemplo, tenemos nuestra sección de Bibliohumor en la que vamos recogiendo lentamente algunos chistes gráficos relacionados con el mundo del libro y las bibliotecas, pero es que además, al no tener suficiente con eso, en nuestras secciones de Literatura y Cine, vamos agregando algunos textos o secuencias en las que los bibliotecarios/archiveros y/o sus respectivos centros de información tienen un papel relevante. Sí, obviamente sería como mantener una pequeña sección de la Imagen Social del Bibliotecario, pero sin llegar a convertir a esta bitácora en monotemática, puesto que este sitio web trata de abarcar además otros muchos aspectos que nos tocan de cerca como profesionales.
Hoy, quiero hacer referencia al libro que nos sirve de baluarte a la hora de mantener vivas estas secciones y que nos sirvió (sirve) de inspiración para seguir añadiendo contenidos. Se trata del libro La información y las bibliotecas en la cultura de masas [ISBN: 84-482-2952-5], editado por la Biblioteca Valenciana, en la que comparten textos José A. Gómez Hernández, Plácido Guardiola Jiménez, Manuel Hernández Pedreño y Tomás Saorín Pérez. Por supuesto que este libro va más allá de la tarea que hemos podido desarrollar dentro de esta bitácora, ya que nosotros tan sólo contamos los encuentros accidentales con este tipo de materiales, sino que también abarca el tratamiento que las bibliotecas han tenido en otros medios de comunicación como la publicidad o la prensa impresa y la digital. Por otro lado, hay que señalar que este documento llega a terrenos donde nosotros no nos atrevemos ni a cruzar que es recopilar estos tratamientos, realizar su análisis y tratar de ofrecer conclusiones.
Bibliofagia, comiendo libros
Antes de comenzar, tal vez deberíamos hacer una diferenciación clara para que no nos equivoquemos. Vaya por delante que bibliófagos hay muchos y de distintas categorías, no importa mucho si devoran a Eric Hobsbawm o a Orson Scott Card por poner dos extremos, son personas que simplemente tienen un libro entre manos y lo devoran sin miramientos. Son insaciables, uno detrás de otro, sin importar la cantidad ni cuántos han consumido anteriormente, sin considerar si deberían darse un respiro para tratar de asimilar todo lo anterior o simplemente descansar la mente.
Pero la bibliofagia bien entendida, esa que significa literalmente comer papel en forma de libro, es bastante infrecuente, incluso en la literatura. Seguramente, todo puede deberse a que el papel, compuesto de celulosa, no puede ser digerido por los seres humanos, como entra sale, además de secar la lengua y dejar un sabor un tanto peculiar que hasta el momento el papel tiene.
Sin embargo, la bibliofagia, aunque escasa en la literatura, puede ser recogida como un elemento destructor o para la adquisición del conocimiento. En el primer extremo, nos encontraríamos con un personaje de ficción que decide destruir un libro aunque suponga su muerte inmediata. Estamos hablando del venerable hermano Jorge de Burgos que aparece en el libro El Nombre de la Rosa y en el que decide ingerir el libro supuestamente perdido, además de envenenado, “La Estética” de Aristóteles para que su conocimiento no se propague más allá de la biblioteca de la abadía.
Todos los libros del mundo… Poemas por los libros (5)
Todos los libros del mundo
no te dan felicidad
pero te conducen en secreto
hacia ti mismo.
Allí encuentras todo lo que necesitas,
el sol, las estrellas y la luna
pues la luz que tú buscas
habita en ti mismo.
La sabiduría que buscaste
en las librerías
reluce en cada página…
Y ahora es tuya.
Herman Hesse
POEMA DE LOS DONES
Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestría
De Dios, que con magnífica ironía
Me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
A unos ojos sin luz, que sólo pueden
Leer en las bibliotecas de los sueños
Los insensatos párrafos que ceden
Las albas a su afán. En vano el día
Les prodiga sus libros infinitos,
Arduos como los arduos manuscritos
Que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
Muere un rey entre fuentes y jardines;
Yo fatigo sin rumbo los confines
De esa alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente
Y el Occidente, siglos, dinastías,
Símbolos, cosmos y cosmogonías
Brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
Exploro con el báculo indeciso,
Yo, que me figuraba el Paraíso
Bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra
Con la palabra azar, rige estas cosas;
Otro ya recibió en otras borrosas
Tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerías
Suelo sentir con vago horror sagrado
Que soy el otro, el muerto, que habrá dado
Los mismos pasos en los mismos días.
¿Cuál de los dos escribe este poema
De un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido
Mundo que se deforma y que se apaga
En una pálida ceniza vaga
Que se parece al sueño y al olvido.
Jorge Luis Borges
¿El fin de los bibliotecarios?
Los foros de los profesionales de la información echan humo tras las declaraciones de Isabel Aguilera, directora de Google Ibérica, tras realizar la afirmación de que “nadie tendrá la necesidad de desplazarse a ellas (las bibliotecas) cuando las tenga en su ordenador”. Paso seguido sustenta esa afirmación señalando que el 10% de la información (imágenes, vídeos, libros, mapas, documentos, cuadernos de bitácoras, etc.) que se genera en el mundo se encuentra actualmente alojada en la Red y es previsible que esta cifra aumente a lo largo del tiempo.
Y no es sólo que las empresas y los particulares estén comenzando a volcar sus contenidos en la Red, es que Google está dispuesta a crear su propia biblioteca bajo el nombre de Google Books Search. Este proyecto de la empresa californiana tiene como finalidad la creación de una inmensa base de datos en la que figurarán desde incunables a libros con derechos de autor ya extinguidos. La previsión de Google pasa por escanear completamente el contenido de un total de 15 millones de títulos. Hoy en día, podemos prever lo que nos deparará el futuro cuando esta basa biblioteca esté disponible, ya que el buscador ha habilitado su pequeña biblioteca particular sobre William Shakespeare. Aquí, además de visualiar gratuitamente las obras del dramaturgo inglés, por ejemplo The Dramatic Works of William Shakespeare, podemos adquirir las obras que nos resulten de interés en alguna de las tiendas electrónicas que Google dispone. Sin embargo, a este macroproyecto problemas no le han faltado desde que se hizo público.
Megapoderes y micropotencias
[...] Este mismo modelo, el de las pequeñas micropotencias que están logrando hacer frente al dominio de los megapoderes tradicionales, se ve también en otro mercado mucho más intelectual, el de las enciclopedias. La fuente de información más antigua y respetada del mundo, The Encyclopaedia Britannica, ve su supervivencia amenazada por extraños recién llegados. Una de esas novedades, Wikipedia, que no tiene más que cinco años de edad, ya es 12 veces más extensa que la Britannica, cuya primera edición se publicó en 1768. Wikipedia es gratis, sólo existe en la Red, se puede leer en 229 idiomas y se amplía a diario gracias a la labor de voluntarios no remunerados. Un reciente estudio publicado en la revista Nature reveló que, a pesar de ser mucho más voluminosa, Wikipedia tenía 162 errores, frente a 123 de la Britannica.
La Britannica, por supuesto, no es la única empresa cuya supervivencia está amenazada por nuevos rivales que nadie podía imaginar. The New York Times, fundado en 1851, considera a Google, creado hace ocho años, como uno de sus competidores más serios. Todas las grandes compañías se sienten amenazadas y la tendencia se está acelerando. […]
La proliferación de nuevos micropoderes capaces de restringir la autonomía de sus gigantescos rivales tradicionales es una tendencia en aumento en todo el mundo. Estados Unidos se enfrenta a la coacción de los terroristas islámicos. Los bancos centrales viven bajo la amenaza de los fondos de protección. Existen grandes franjas de territorio, importantes organismos oficiales o actividades empresariales entre las más lucrativas de cada país, que se encuentran en manos de organizaciones criminales pertenecientes a redes mundiales imposibles de controlar. Grandes compañías de medios de comunicación sufren el acoso, el ridículo y, a veces, la paralización, debido a las anotaciones diarias de 40 millones de personas que escriben blogs. […]
Extraído de: NAIN, Moisés. Megapoderes y micropotencias. En: Diario El País. Lunes, 12 de junio de 2006. Pág. 19, Madrid



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