La Innovación Abierta (Open Innovation) /1
La Innovación abierta fue definida por Henry Chesbrough en su libro “Open Innovation” en 2003 donde señala:
Las ideas valiosas pueden provenir tanto desde dentro como desde fuera de una organización a la vez que pueden convertirse en accesibles para el mercado tanto desde dentro como desde fuera de la misma. Esta visión sitúa a las ideas y los caminos externos del mercado en el mismo nivel de importancia que se situaban los internos en la era de la Innovación cerrada.
Lo que se persigue con el enfoque de la Innovación Abierta (IA) es, al fin y al cabo, utilizar los flujos internos y externos de conocimiento de las organizaciones para catalizar la innovación interna, así como expandir los mercados para el uso externo de la innovación. La IA se ha contemplado de forma tradicional como si sólo tuviese cabida dentro de una empresa, sin embargo el incremento de los trabajadores del conocimiento, así como su movilidad; el establecimiento de nuevas vías de comunicación como Internet y la financiación disponible gracias a los mercados de capital riesgo, además de la ampliación del alcance de los posibles proveedores externos en la época actual; han minado la eficacia del sistema de innovación tradicional. De esta manera, las empresas no sólo quieren incluir dentro de su modelo de negocios sus propias ideas, sino que también las externas que puedan serles de utilidad.
Tradicionalmente, las grandes empresas confiaban en su I+D interna en la creación de nuevos productos y servicios. Así, en muchas sectores industriales, los laboratorios de I+D se contemplaban con un recurso estratégico para la competitividad de las mismas. Como resultado, tradicionalmente las grandes empresas cuentan con mayor capacidad de I+D y mayores activos complementarios que superaban a sus rivales más pequeños.
Pero tal como se ha señalado anteriormente, debido a la movilidad laboral, capital de riesgo y el conocimiento abundante y disperso a través de múltiples organizaciones públicas y privadas, las empresas ya no pueden darse el lujo de innovar por sí mismos, destinando grandes partidas presupuestarias para ello, sino más bien necesidad de involucrar a prácticas alternativas en innovación.
Como resultado, un número creciente de empresas multinacionales se ha trasladado a un modelo de innovación abierta en la que emplean tanto recursos internos como externos, así como el establecimiento de nuevas vías para aprovechar las tecnologías ya disponibles y, al mismo tiempo, incorporar conocimientos de fuentes externas.
De esta manera, la IA es un concepto amplio que abarca diferentes dimensiones. La mayoría de trabajos distinguen entre los flujos externos y los internos de conocimiento para acelerar los procesos de innovación interna que pueden ser resumidos en: La explotación tecnológica y la exploración tecnológica.
En el primer caso, la explotación tecnológica implica la realización de actividades de innovación que trate de sacar provecho de las capacidades tecnológicas existentes dentro de los límites de la organización. En el segundo, la exploración tecnológica hace referencia en las actividades de innovación que traten de captar y beneficiarse de las fuentes externas de conocimientos para la mejora de la técnica. En un entorno abierto completamente, las organizaciones tratarán de conjugar tanto la explotación como la exploración tecnológica con el fin de desarrollar al máximo el valor de sus capacidades tecnológicas.
¡Que no cunda el pánico! El servidor está caído
Toda persona que gestiona un sitio web se ha enfrentado a la situación, que invariablemente de la empresa con la que tiene contratado el servicio de alojamiento más tarde o temprano se da, de introducir la dirección URL de su dominio, darle al “Intro” y que no pase nada. Bueno, sí, que el navegador de un error tipo “El sitio web es inalcanzable”. Es entonces cuando dependiendo de si el sitio web se encuentra alojado en un servidor compartido o dedicado, al administrador de la web le entra la preocupación o simplemente piensa para sí mismo “Ya pasará”.
En el primer caso, si es compartido, en general, se trata de webs con bajo tráfico y es bastante frecuente que se dé la situación de encontrarse el servidor caído. Si el servidor es dedicado, es bastante probable que la página web soporte bastante tráfico y se desee que la web se encuentre disponible las 24 horas del día. En realidad, miento, esto es cierto a medias. Todos los administradores se ponen nerviosos, aunque algunos lo llevan mejor que otros, mientras un frío pensamiento atraviesa sus mentes: ¿Qué estará pasando en aquellos ordenadores remotos que no sirven las páginas web?
En ocasiones, ese “corte” en el servicio se trata de que un servidor ha dejado de funcionar por la razón que sea. En otras, es nuestro proveedor de acceso el que decide suspender nuestra cuenta debido a que hemos sobrepasado la cantidad de datos que habíamos contratado. Este último caso es el más descorazonador de todos porque demasiado frecuentemente la suspensión de cuentas suceden sin previo aviso. Así, la suspensión te deja un tanto desamparado e intentando entender qué sucede, hasta que abres tu cuenta de correo electrónico y allí tienes el mensaje explicativo, aunque no te den otra opción a pagar más y contratar una tarifa superior.
Es entonces cuando el administrador debe tomar una decisión, mientras recibe algún correo de los visitantes habituales de su sitio web preguntándole o avisándole de que aquello no funciona. El administrador no dispone de muchas alternativa, salvo buscar otra opción más económica en otro proveedor (con el esfuerzo de migración que esto supone), pagar una tarifa superior mediante sus recursos propios económicos al alojamiento que lo ha suspendido o confiar que los fieles le ayuden a salir del atolladero y poder afrontar el pago (No sería la primera vez que sucede).
Sin embargo, no hay nada peor para la reputación de un sitio web que un visitante se encuentre constantemente con el servidor inactivo y la información que necesita sin poder ser recuperable. Si hablamos de un sitio web de referencia la coyuntura se torna en dramática, y si ya damos el siguiente paso y nos referimos a una web profesional que se financia a través de su publicidad contextual, afiliaciones y patrocinios, ya es insostenible.
Lo peor de todo es que esta realidad es obviada y, en más de una ocasión, en sitios webs donde jamás debería suceder. De hecho, en diversas ocasiones, he intentado acceder a un sitio web de un medio de comunicación que ante los picos de tráfico que suceden entre las 8 y las 10 a.m. se encuentra colapsada y sin poder gestionar tal cantidad de tráfico… Y esto sucede durante los últimos meses. Pero esto no es lo peor que me he encontrado, en ocasiones, visitándola a las 9:15 a.m. continuaba sirviendo los contenidos del día anterior, cuando la franja de mayor actividad de los medios es precisamente a esa hora. En ese sitio web, obviamente, parece no cundir el pánico.
El mal sueldo del blogger
El periodista Pepe Cervera lo tiene claro, un periodista y un blogger no son, ni por asomo, lo mismo. En su texto, muy recomendable en su lectura por cierto, Cómo destruir una federación de blogs, aborda el enfrentamiento que tienen los bloggers de una red de blogs anglosajona, ScienceBlogs, con los administradores de la misma porque habían decidido crear un blog patrocinado por PepsiCo para financiar la red. Los bloggers rebelados por la violación de una plataforma creada para la difusión de la Ciencia han comenzado a abandonar la publicación de sus sitios webs, creando otros blogs fuera de ella. Para Cervera, los bloggers y los periodistas se encuentran en planos distintos, los bloggers y los periodistas no son lo mismo:
Para poder razonar esta afirmación hacen falta definiciones, a ser posible claras, ya que hay cierta confusión terminológica. Y es que ser un blogger no tiene nada que ver con escribir un blog, ni ser periodista con trabajar en un medio de comunicación tradicional. El blog no es más que un formato de publicación en la Red, y dentro de este formato se puede ser blogger o periodista. Un medio de comunicación no es más que un tipo de empresa, y en ella se puede ser blogger o periodista. El factor decisivo que diferencia la actividad de quien practica el periodismo de aquel que practica el blog no es el formato ni el tipo de empresa, sino la razón por la que se escribe. Un periodista escribe para comer; un blogger escribe por amor al arte.
Desgraciadamente, los tiempos han cambiado y los bloggers ya no suelen antender con tanta fruición ese amor al arte, son tiempos de crisis y el bolsillo vacío aprieta los viejos esquemas. Una amiga lanzaba en Twitter una pregunta: ¿Cuánto cobra un blogger? Puede que un conocido suyo parado se plantease dedicarse profesionalmente al mundo de la blogosfera, puede que ella misma se encontrase dispuesta ante una necesidad y necesitase de un dinero extra. Desgraciadamente, la respuesta es que poco, muy poco.
El artículo Asalariados del blog que se publicó a principios de año en el diario El País nos puede dar una pista sobre cuánto puede cobrar un blogger por texto. Mi amiga consideraba que eso no era pagar a nadie, de 0’5 a 1 euro por post, era llanamente explotación.
Puede que mi amiga tenga razón. Escribir un texto, que no se trate de un mero “corta y pega” de una nota de prensa, puede llevar entre media a una hora. Si el texto se encuentra mucho más elaborado, por ejemplo, de una extensión que sobrepase las mil palabras, puede que el tiempo de documentación y redacción se dilate mucho más. ¿Un euro por una hora o incluso dos de trabajo? ¿Quién puede dedicarse profesionalmente a esto? Tendríamos que volver al razonamiento de Pepe Cervera, a alguien que le guste escribir sobre los temas que le gustan, ganarse un pequeño sobresueldo y poco más. Alguien que trabaje por amor al arte.
Sin embargo, la reflexión de Cervera también debería preocupar a la segunda profesión citada. Si a un bloguer se le paga a un euro la pieza de información (dependiendo de qué casos, ojo), ¿cuánto les llegarán a pagar a los periodistas en un futuro? ¿Serán los medios de comunicación capaces de soportar la competencia cuando los costes de esta competencia son tan sumamente bajos? ¿Podrán los periodistas competir en igualdad de condiciones con personas, algunas de ellas expertas en la materia y que les sobrepasan en conocimientos (a algunos de ellos), que se dedican informar por simple gusto?
El modelo iPad es el camino para la alfabetización informacional
A principios de los años 90, mi padre trabajaba en una empresa aseguradora que adquirió un servidor que estaba valorado en un millón de pesetas de aquel entonces. Mi padre estaba más o menos orgulloso de aquel mastodonte y, en una de esas visitas que realizamos los hijos cuando somos jóvenes y donde soy semiidolatrados por los compañeros de trabajo de nuestros familiares, recuerdo perfectamente la máquina IBM encerrada en su cuartito cruzada por innumerables cables a través de los cuales servía datos y cálculos al resto de terminales “tontos” de la oficina. Obviamente, eran otros tiempos, los terminales no solían disponer de interfaces mediante punteros e iconos a pesar de que ese sistema de interacción con el usuario lo comercializaba Apple con éxito desde mediados de los años 80. Claro que eran otros tiempos, las innovaciones tecnológicas tardaban unos pocos años en llegar a este lado del Atlántico y su asimilación era más lenta. Es curioso que actualmente un pequeño desfase de semanas en la comercialización de cierto producto tecnológico parece situarnos casi en la segudna división del Globo.
Cuando la consola de comandos pasó a mejor vida, a mi padre le costó dar el salto. Resistiéndose a utilizar el ratón, usando las combinaciones de teclas para ejecutar acciones y las teclas de desplazamiento para moverse en menús de programas diseñados para MS-DOS o Unix. Hoy en día, no ha podido resistirse al cambio radical que ha sufrido la informática de consumo en los últimos tiempos y sorprendentemente mantiene, en la medida de lo posible y con el soporte técnico de su hijo, una pequeña página web. Su siguiente paso es dar el paso a Facebook, pero eso lo dejaremos para Agosto.
Sin embargo, mi madre siempre se ha negado a sentarse delante de un ordenador. Desde aquel clónico con un procesador 286, un IBM PS2, que inauguró la mesa del despacho de mi antigua casa, hasta los distintos ordenadores que han ido poblando los rincones de mi casa a lo largo del tiempo, incluyendo los tres portátiles que hoy habitan mi casa, reiteradamente se ha negado a asomarse a Internet, aunque alguna de sus hijas se haya ido lejos y la comunicación con ella se haya hecho un poco más complicada. Y no se trata de que no tenga una miente inquieta, que la tiene; sin embargo el teclado, el ratón, los tiempos de espera cuando cargan los programas, la aparente complicación de los ordenadores con sus cuelgues, la han mantenido alejada de todo aquello que tuviese cierta relación con la informática. Hasta hoy.
La discusión sobre el gadget del momento también ha afectado a mi familia como habrá asaltado algunas de las conversaciones durante alguna comida familiar. Mi hermana consideraba que era un cacharro inútil, capricho de ricos y un nuevo movimiento de marketing de Steve Jobs que empujaba a los fansboys a gastarse de nuevo el dinero. Yo no lo veía así, desde luego. A pesar de las críticas, de la falta de cámara, de la falta de multitarea, de la falta de puertos USB, Jobs nos guiñaba el futuro. Es posible de que se trata de una tragaperras sobre la que debemos gastarnos el dinero para mantenerla útil, pero un aparato sencillo de usar y sin muchas complicaciones que rompía con la barrera de entrada que hasta entonces había supuesto a las personas más mayores.
Tanto es así que no me sorprendió que mi madre, tecnófoba por naturaleza que se niega a utilizar un teléfono móvil para no estar controlada en ningún momento por nada ni por nadie, me dijese que si finalmente adquiría un iPad se lo dejase probar. Una pantalla táctil, un diseño atractivo, una interfaz sencilla y sin teclado ni ratón y mi madre ya parece dispuesta a dar el salto a la Red. He ahí porqué el iPad, y las tablets que la seguirán, están cambiando el futuro no sólo para los más jóvenes, sino también para los más mayores.
La recuperación de la información según Marshall McLuhan
No puedo remediarlo, aunque en ocasiones no entienda una palabra de lo que dice, pero Marshall McLuhan me tiene embrujado. Escribió su libro Comprender los medios de comunicación. Extensiones del ser humano en 1964, antes de que la Internet fuese casi concebida, pero McLuhan ya preveía que la electricidad en la comunicación traería cambios terribles y radicales, así como nuestras interacción con el mundo.
“El medio es el mensaje” es la frase que más ha calado en nuestra cultura popular, se utiliza casi instintivamente, pero todo un desarrollo metafórico y en ocasiones incomprensible se extraen de ella. En ocasiones, aparentemente contradictorio en sus expresiones, como cuando explica los medios de comunicación fríos y calientes, el impacto de la fotografía a nivel sonoro y el de la imprenta a nivel audiovisual, McLuhan despliega un discurso que no consigue aburrirme, llevándome de la mano hacia una visión del futuro que puede que entonces no fuésemos capaces de entender pero que hoy en día se revela con toda su fuerza.
Os dejo aquí un pequeño extracto, un destello de este visionario que vio más allá que ninguno de sus contemporáneos y al que aún hoy recordamos insistentemente.
[...] Así como cualquier cosa puede servir de combustible, de materias primas o de materiales de construcción cuando aumentan los niveles de información de la física y de la química, con la tecnología eléctrica puede invocarse la aparición de todos los bienes tangibles, con circuitos de información ordenados según los patrones orgánicos que llamamos “automatización” y recuperación de la información. Con la tecnología eléctrica, toda la actividad humana se convierte en aprender y conocer. En términos de lo que todavía consideramos “economía” (palabra griega que se refería a una unidad familiar), significa que todos los tipos de empleo se convierten en “aprendizaje remunerado” y que todos los tipos de riqueza resultan de movimientos de información. [...]
¿Será Facebook juez y parte en el posicionamiento web de Google?
Hace ahora justo un año cuando lanzaba la pregunta ¿Es la web social el inicio del declive de Google? Entonces, algunos escépticos consideraron mi propuesta como una completa locura e infundamentada, insostenible, increíble, imposible… Puede ser que lo fuese entonces, hoy es probable que tenga mayor sentido.
Podríamos considerar que, al principio, la Web era el enlace, millones de páginas enlazadas sin aparente orden ni concierto que encontraban su sentido en esa algarabía gracias al trabajo del algoritmo de Google y de otros buscadores. Sin embargo, hoy en día, la Web se construye mucho más allá de los enlace. Partiendo de las base de que los enlaces los crean y los gestionan los creadores de contenido, aquellos que quieren estar considerados en los puestos altos del ranking de Google o simplemente los que desean referenciar contenidos para ampliar conocimientos, hay una parte de los usuarios de la Web que no saben ni entienden cómo se crean. La Web no llega a ser necesariamente democrática en ese aspecto porque una parte de ella no enlaza, ni siente la necesidad de hacerlo. Hasta ahora.
Hoy en día, los usuarios de la Web pueden llegar a no ser tan pasivos. La Web 2.0 trató de democratizar la creación del contenido, sin embargo lo que realmente sucedió es que democratizó la recomendación del mismo, siendo arrebatada esa idea primigenia hacia otros valores. Twitter y Facebook redirigen contenidos a nuestros conocidos y seguidores sin necesidad de escribir largos y extensos textos. Lo importante es derivar la atención, “me gustó esto y te creo que os podría interesar”, a través de personas que pueden tener las mismas inquietudes (no necesariamente intelectuales) que nosotros.
De este modo, Facebook, aunque actualmente sobre todo Twitter, se erigen como los grandes filtradores de contenidos de la Red y pueden llegar a otorgar una parte importante del tráfico de páginas web. Los medios de comunicación y las páginas web profesionales han sido los primeros en percatarse de ello y en colocar esos letreros de veces twitteado o “Me gusta” sobreimpreso en el azul Facebook para poner fácil a sus lectores el compartir sus gustos.
¿Ese mismo “Me gusta” puede influir en el posicionamiento? ¿Habrá perdido Google la posibilidad de posicionar los contenidos bajo sus reglas, las que obligaba a los SEOs a devanarse los sesos intentando entenderlo, y pagando a terceros para que les permita indizar esas recomendaciones? ¿Es la muerte del enlace como sistema democrático en la Web? ¿Es el principio del fin del SEO como lo conocimos hasta ahora?
Lo interesante de esta cuestión es el baile de poder que ha sufrido la Web en escasos cinco años. Un sitio web no concebida desde un principio para ser un nodo de tráfico, arrebata lentamente el poder de influencia que pueda tener Google sobre el resto del ecosistema web y lo peor de todo es que la dependencia de una a la otra puede ser peligrosa.
¿Qué hay de Web 2.0 en la Biblioteca 2.0?
Mucho se ha hablado, escrito, debatido y enseñado sobre lo que es la Biblioteca 2.0, o al menos lo que debería ser una Biblioteca 2.0 atendiendo al modelo de la Web 2.0, pero ¿es realmente útil? ¿Qué herramientas han calado más en las bibliotecas? ¿La Biblioteca está caminando realmente hacia aquello que el movimiento de la Web 2.0 pregonaba?
En los textos The Academic Library meets Web 2.0: Applications and Implications y A study of Web 2.0 applications in library sites se intenta encontrar respuestas a estas preguntas tras la publicación de los resultados de dos estudios en los que se analizan las herramientas de la Web 2.0 que las bibliotecas han implementado de una forma preferente, aunque sin olvidar y tratar de definir qué es lo que caracteriza a la Biblioteca 2.0:
- Debe ser abierta para permitir el desarrollo y mejora de sus servicios y funcionamiento.
- Debe ser interactiva de tal manera que sus usuarios puedan contribuir e interactuar con las herramientas disponibles en la Web 2.0.
- Debe ser convergente para que las distintas herramientas de la Web 2.0 le permitan cumplir sus objetivos.
- Debe ser colaborativa de tal forma que los usuarios y los bibliotecarios puedan comunicarse en el mismo nivel de autoridad.
- Debe ser participativa puesto que la participación se halla en el cuadro central de la Web 2.0, si no es participativa la Biblioteca 2.0 no tiene sentido.
En el primer artículo, se realiza un análisis de las herramientas de la Web 2.0 que se han implementado en las distintas bibliotecas universitarias del estado de Nueva York (EE.UU.). En las que han comenzado la transición, puesto que no todas han comenzado a abrazar la Web 2.0, las herramientas implementadas, aunque a distintas escalas, son la mensajería instantánea, blogs, RSS, etiquetado social, wikis, redes sociales y podcasts. Las herramientas más populares son, en este orden, la mensajería instantánea seguida por los blogs y RSS, centrándose en servicios referenciales, mientras que otros servicios más técnicos como el etiquetado social aplicado a la catalogación quedarían en un segundo plano.
En el segundo artículo, que dispone de una mayor profundidad, se compara la implementación de la Web 2.0 en bibliotecas norteamericanas frente a europeas y asiáticas, del que se puede extraer:
- Las bibliotecas de Norteamérica lideran la adopción de las herramientas de la Web 2.0 frente a las europeas y las asiáticas.
- Las bibliotecas universitarias muestran una tasa de adopción mayor comparadas con las bibliotecas públicas, aunque las diferencias no son estadísticamente significativas.
- Mientras que la función subyacente de todas las herramientas de la Web 2.0 apunta a que están enfocadas al refuerzo de los intereses de los usuarios y mejorar su experiencia con los servicios bibliotecarios, la manera en que las herramientas se usan se limitan a la imaginación de los bibliotecarios y los responsables.
- Las herramientas también se utilizan de forma conjunta, por ejemplo blogs y RSS, para mejorar el enganche del usuario a los mismos.
- La presencia de las herramientas en los sitios webs de las bibliotecas, mejora de forma significativa la calidad de los mismos.
- La asociación entre herramientas 2.0 y calidad de la información proveída se ha demostrado como el punto más débil. De esta manera, mientras que la presencia de las herramientas dentro de las webs mejoraba la calidad de las mismas, no sucedía lo mismo con la calidad de la información que contenían.
Para saber más:
- XU, Chen; OUYANG, Fenfei; CHU, Heting. The Academic Library meets Web 2.0: Applications and Implications. The Journal of Academic Librarianship, 2009, 35(4), pp. 324-331
- CHUA, Alton Y.K., GOH, Dion H. A study of Web 2.0 applications in library sites. Library & Information Science Research, 2010, In press.
Un sistema de gestión de información sanitaria… Prohibido usarlo
Me encanta la sección “¿Sabías que…?” de la revista Muy Interesante. Pequeñas píldoras de curiosidades que posteriormente se recopilarían en una serie de libretos que, por supuesto, adquiría y aún tengo localizados en alguna estantería. Los dos libros Freakonomics y Superfreakonomics serían una especie de libros de curiosidades si no se tratase de textos que parecen hilar aparentes banalidades con hechos y argumentos constatados científicamente conectando directamente al político norteamericano Al Gore con el volcán Pinatubo. La verdad es que ambos son libros amenos y muy interesantes para aquellos que somos un poco curiosos e intentamos al mismo tiempo entender cómo funciona este mundo y las personas que lo habitamos, mientras aprendemos.
De aquel primer libro, Freakonomics, extrajimos dos ideas para este blog: La Asimetría Informativa y Si las bibliotecas públicas no existieran desde hace tiempo, ¿podría hoy alguien fundar una? De su segunda parte, que su editorial nos hizo llegar, creo que merece la pena reseñar una parte de uno de sus capítulos. Espero que resulte de interés.
Aunque algunos de los departamentos especializados del WHC (Hospital Central de Washington) tenían bastante prestigio, la sección de urgencias siempre quedaba la última de la zona del distrito de Columbia [en 1995]. Estaba abarrotada, era lenta y desorganizada; aproximadamente cada año cambiaba de director, y el propio director médico del hospital decía que la sección de urgencias era “un sitio bastante indeseable”.
A estas alturas, entre Feied y Smith habían tratado a más de cien mil pacientes en diversas salas de urgencias. Descubrieron que había un elemento qeu siempre escaseaba: La información. [...]
“Durante años, estuve tratando a los pacientes sin más información que lo que ellos me decían – dice Feied-. Cualquier otra información tardaba demasiado, así que no podías contar con ella. Muchas veces sabíamos qué información necesitábamos, e incluso sabíamos dónde estaba, pero no iba a llegar a tiempo. Los datos críticos estaban a dos horas o a dos semanas de nosotros. En un departamento de urgencias muy ajetreado, hasta dos minutos es demasiado tiempo. [...]“
El problema tenía tan inquieto a Feied que se convirtió en el primer informatizador de medicinas de urgencias del mundo. [...] Creía que la mejor manera de mejorar la atención médica en urgencias era mejroar el flujo de la información.
Ya antes de hacerse cargo en el WHC, Feied y Smith contrataron a un grupo de estudiantes de medicina para que siguieran a los médicos y a las enfermeras por la sección de urgencias y los acribillaran a preguntas. [...] He aquí algunas de las preguntas que hacían a los estudiantes:
- Desde la última vez que hablé con usted, ¿qué información ha necesitado?
- ¿Cuánto tardó en conseguirla?
- ¿Cuál es la fuente? ¿Llamó por teléfono, utilizó un libro de referencia, habló con un bibliotecario médico (Esto ocurría en los primeros tiempos de internet, antes de la aparición de la red)?
- ¿Obtuvo una respuesta satisfactoria a sus preguntas?
- ¿Tomó una decisión médica basada en esa respuesta?
- ¿Cómo influyó esa decisión en la atención al paciente?
- ¿Cuál fue el impacto económico de dicha decisión en el hospital?
El diagnóstico estaba claro: el departamento de urgencias del WHC padecía un caso grave de “datapenia”, o bajo nivel de datos. Los médicos dedicaban aproximadamente el 60 por ciento de su tiempo a la “gestión de la información” y solo el 15 por ciento a la atención directa del paciente. [...]
Smith y Feied descubrieron en el hospital más de trescientas fuentes de datos que no se comunicaban unas con otras, incluyendo un ordenador central, notas manuscritas, imágenes escaneadas, resultados de laboratorio, vídeos de angiogramas cardíacos y un sistema de seguimiento para el control de infecciones que se encontraba solo en el ordenador de una personas, en un archivo Excel. “Y si ella se marchaba de vacaciones, que Dios te ayudara si querías seguir un brote de tuberculosis”, dice Feied.
Para proporcionar a los médicos y enfermeras de urgencis lo que necesitaban, había que construir un sistema informático a partir de cero. Tenía que ser enciclopédico (la falta de un dato clave echaría a perder el intento); tenía que ser potente (una sola resonancia magnética, por ejemplo, ocupa una capacidad enorme); y tenía que ser flexible (un sistema incapaz de incorporar datos de cualquier departamento de cualquier hospital del pasado, presente o futuro, no serviría de nada).
También tenía que ser rápido, muy rápido. No solo porque en urgencias la lentitud mata, sino porque [...] una persona que utiliza un ordenador experimenta una “deriva cognitiva” si pasa más de un segundo entre hacer clic el ratón y ver nuevos datos en la pantalla. Si pasan diez segundos, la mente de la persona está ya en otro sitio.
[...]
Por desgracia, la idea no entusiasmó a todo el mundo en el WHC. Las instituciones son, por naturaleza, organismos grandes e inflexibles con feudos que hay que defender y reglas que no deben romperse. Algunos departamentos consideraban que sus datos eran porpiedad suya y se negaban a facilitarlos. Las estrictas normas de adquisiciones del hospital no permitían a Feied y Smith comprar el equipo informático que necesitaban. Uno de los altos cargos “nos odiaba -recuerda Feied-, y no perdía una oportunidad de ponernos trabas e impedir que la gente colaborara con nosotros. Solía entrar de noche en el sistema de peticiones de servicios y borraba las nuestras.” [...]
Al final, Feied venció, o más bien vencieron los datos. Azyxxi [denominación utilizada para el sistema de información y posteriormente adquirido por Microsoft] cobró vida en un único ordenador de mesa en la sala de urgencias del WHC. Feied le puso un letrero: “Prueba Beta: No usar” (nadie dijo nunca que no fuera listo). Como otros tantos adanes y evas, los médicos y las enfermeras empezaron a mordisquear la fruta prohibida y la encontraron verdaderamente milagrosa. En pocos segundos podían localizar prácticamente cualquier información que necesitaran. Al cabo de una semana, había cola ante el ordenador Azyxxi. Y no eran solo médicos de urgencias; venían de todo el hospital para hacerse con los datos. A primera vista, parecía el producto de un genio. Pero Feied dice que no, que fue “el triunfo de la tenacidad”.
LEVITT, Steven D.; DUBNER, Stephen J. Superfreakonomics. Enfriamento global, prostitutas patrióticas y por qué los terroristas suicidas deberían contratar un seguro de vida. Barcelona: Debate, 2010. pp. 96-99
En la elección de la universidad, la biblioteca es importante
La Biblioteca, ese concepto demodée para una parte de la sociedad, resurge de vez en cuando para demostrarse como un elemento vital en la educación universitaria y sobre las otras dos patas sobre las que se fundamenta el cacareado nuevo modelo productivo español basado en el conocimiento – Los otros dos son investigación e innovación – . Aquí mismo, recogimos dos ejemplos que vienen a demostrarlo en dos universidades valencianas (Universidad La Florida y la Universidad Cardenal Herrera-CEU) donde se utilizan las Ciencias de la Documentación como un plus.
Pues bien, hoy os traemos otro ejemplo de un anuncio publicado en prensa nacional para recabar futuros estudiantes que sitúa a la biblioteca como una fortaleza a la hora de elegir como centro de formación a la Universidad Complutense de Madrid.
Canibalización de producto en la prensa, hacia la integración de las redacciones (y 2)

Partiendo de la consideración anterior, los medios de comunicación impresos deben acometer una serie de cambios de políticas respecto al producto informativo que venían publicando hasta ahora en la web que pasaría por las siguientes consideraciones:
- Integración de formatos multimedia. Su producto no debe contentarse sólo con el texto y la imagen que han predominado hasta hace poco en la Web, sino que deben realizar una apuesta por el enriquecimiento de las informaciones cuando sea necesario añadiendo vídeo y audio.
- Enlace a fuentes. Una de las mayores críticas que se realizan a los medios de comunicación es el “miedo” que tienen a la hora de enlazar fuentes de información externas. Temor a que los usuarios salgan del sitio web, dando una imagen de no llegar a entender la naturaleza de la Web. Sin embargo, el enlace a fuentes externas o a las propias informaciones que se han publicado de manera previa, son necesarias para contextualizar la noticia y ofrecer un servicio añadido al lector que puede no realizar un seguimiento a la noticia al detalle y que espera que realicen los periodistas.
- Creación de comunidad. Tradicionalmente, los lectores de un medio de comunicación suelen ser fieles al identificarse ideológicamente con el producto. Los medios impresos han mantenido secciones de participación limitadas a través de las secciones tipo “Cartas al Director”. Sin embargo, en un marco digital, las posibilidades se amplían mediante la creación de espacios de participación como la posibilidad de comentar noticias o rectificarlas.
- Promoción de contenidos. El periódico debe llevar acciones de promoción activas para que sus contenidos lleguen al mayor número de internautas. El apoyo a blogs, servicio de microblogging o redes sociales son varias de las vías para que sean los usuarios los que compartan contenidos entre ellos, pero también la instauración de la figura del Community Manager .
- Consulta de información retrospectiva. Los servicios de archivo permiten el aumento del tráfico mediante lo que se ha denominado “Long Tail”. De esta manera, lo ya publicado crea una fuente de ingresos adicional mediante contenidos ya publicados (Archivo), así como la redifusión del contenido cuando sea necesario.
- Distintos soportes. El navegador se está convirtiendo en un elemento tradicional de acceder a la información disponible en la Web y al mismo tiempo obsoleto. Mientras los ordenadores se sitúan como principales fuentes de acceso a la Red, otros dispositivos están comenzando a hacerse más interactivos. Los teléfonos móviles o smartphones son principalmente estas nuevas vías de acceso, pero la reciente popularización de dispositivos eBooks o Tablets, como el reciente lanzado iPad, son otras de las vías de consumo de información. Los medios de comunicación deberán tener presente estas evoluciones para que el contenido llegue por encima del contenido.
Para alcanzar los anteriores puntos, la redacción debe sufrir una reconversión para el fomento de innovación informativa para la adaptación competitiva. Para ello sería interesante la consideración de los siguientes puntos:
- Integración redacciones impresa y digital. Esto es fundamental para favorecer la transición de un modelo a otro. Ante la incógnita de si la edición impresa sobrevivirá a la reconversión que está sufriendo el mercado de la información, los periodistas deben ser personas capaces de adaptarse al cambio que les sobreviene. En cuanto comiencen a entender su nuevo rol y las nuevas formas del nuevo producto informativo, podrán desarrollar un producto más competitivo.
- Formación de periodistas sobre el nuevo entorno de comunicación social. No sólo se debe integrar a los periodistas de prensa dentro de la redacción digital, si no que se les debe formar sobre el funcionamiento de la Red y las formas y comportamientos que la rigen.
- Fomento entorno audiovisual. La Web integra infinidad de tecnologías que en épocas anteriores se consideraban excluyentes o complementarias. Cada vez con mayor frecuencia, las informaciones se verán reforzadas por testimonios gráficos.
- Horizontalidad en la toma de decisiones. La publicación de informaciones dentro de la Web es rápida y ágil, muy alejada del modelo tradicional en el que las decisiones se tomaban de forma jerárquica (Redactor – Jefe de sección – Redactor-jefe – Subdirector – Director). La estructura tenderá hacia la horizontalidad en la que el redactor tendrá un mayor poder de decisión sobre la información que se publica.
- Vigilancia tecnológica. El nuevo producto informativo tenderá a convertirse además de multimedia en multisoporte. La vigilancia sobre el entorno y la tecnológica serán cada vez más importante y la capacidad de innovación en formatos será capital para encontrar nuevas vías de financiación para el producto informativo. Qué hace la competencia y las nuevas tendencias serán vitales para mantener la viabilidad económica de un producto.
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Arquitectura de la información, usabilidad y diferenciación de la competencia. La cabecera todavía será un elemento vital para las cabeceras tradicionales dentro de su ámbito territorial, pero también habrá que reforzar cómo se estructura la información y cómo se presenta para diferenciarse de la competencia ante productos similares.
Canibalización de producto en la prensa, hacia la integración de las redacciones (1)
La inmensa mayoría de los medios de comunicación impresos se enfrentan a la reconversión de su modelo de negocio que pasa por la transformación del producto informativo desde un punto de vista meramente industrial (Confección, diseño, producción, distribución y venta al público del diario impreso) a un modelo basado en un servicio accesible a través de la Web.
Desde finales del siglo XX, los medios de comunicación encaran la incógnita del futuro sobre qué podría suceder con Internet y qué espacio les correspondería en la Red. Conscientes de que su prioridad era encontrarse presentes dentro de ella, en un principio comenzaron a volcar todas las informaciones que distribuyen en formato impreso y de pago, de forma gratuita.
Sin embargo, la explosión de la burbuja tecnológica de principios de siglo provoca una revisión del modelo de negocio que se está llevando a cabo desde entonces hasta ese momento. En un primer momento, algunos medios de comunicación con presencia digital se convierten en medios completamente de pago, modelo que posteriormente se comprobó que era un fracaso en términos relativos a difusión e influencia, mientras otros permanecen en su gratuidad o desarrollan un modelo mixto.
En cualquier caso, si atendiésemos a los datos relativos a la difusión de los ejemplares impresos, comprobaríamos que estos se encuentran en una fase descendente, mientra que, por otra parte, los usuarios únicos que mensualmente visitan los medios de comunicación de prensa se encuentra en fase de crecimiento exponencial en la mayoría de ellos. Es decir, que mientras la difusión de los medios impresos desciende, no sucede lo mismo en las páginas web de los medios que, en general, mantienen una tendencia ascendente.
Desgraciadamente, el futuro de la prensa impresa es todavía una incógnita. Nos hayamos en un proceso de sustitución de un producto físico a uno digital en el que se mantienen los altos costes de explotación del primero, mientras que el digital no puede sostener a pesar de su crecimiento. Aunque, mientras tanto se ensayan nuevas formas de conducir el proceso informativo atendiendo a su viabilidad económica y de impacto en la opinión pública.
Las razones de este cambio en el consumidor de esta tipología de producto se argumenta en:
- Falta de credibilidad de los medios de comunicación. El descrédito de los medios de comunicación se fundamenta en que pertenecen cada vez más a grupos industriales que controlan el poder económico y que están en connivencia con el poder político. Esta percepción es palpable entre sus consumidores potenciales que consideran que la parcialidad, la falta de objetividad, la mentira, las manipulaciones, o simplemente las imposturas, no cesan de aumentar.
- Cambio tecnológico. Internet es el mayor catalizador del cambio que están sufriendo los medios de comunicación y que están transformando las maneras en que se producen, transforman y difunden las noticias. Las fotografías ya no son analógicas, son digitales, su duplicación se realiza casi a un coste tendente a cero, mientras que lo mismo puede decirse de las informaciones impresas, aunque no así su producción. Por otro lado, el producto multimedia se afianza convirtiendo tanto las redacciones digitales de televisiones, radios y prensa en productoras casi de un mismo producto.
- Comunicación unidireccional. A pesar de la existencia de secciones para que los lectores puedan expresarse dentro del medio de comunicación, actualmente, debido a las fuentes de información disponibles y accesibles a través de otros medios, estas vías tradicionales se antojan insuficientes para establecer una comunicación con los usuarios y lectores del producto informativo.
- Cambio de hábitos de los lectores. La denominada Web 2.0 ha supuesto un cambio en la mentalidad de los internautas más avezados que son, por otra parte, aquellos que tienen mayores inquietudes intelectuales. La facilidad de publicación de contenido y los costes de infraestructura tendentes a cero, facilitan el lanzamiento de nuevos medios de comunicación que compiten en igualdad de oportunidades con los medios de comunicación más grandes que sólo pueden escudarse bajo el paraguas de su marca o cabecera. Por otro lado, la web ubicua y los dispositivos móviles van a acelerar este cambio en los hábitos de consumo de los lectores ante los que los medios de comunicación deben estar dispuestos a asumir y a trasladarse hacia ellos.
- Superusuarios. Los usuarios más influyentes dentro de la web son personas que publican sus opiniones en blogs personales que pueden llegar a superar en tráfico a algunos medios de comunicación. Su opinión es tenida muy en cuenta a la hora de contrastar las noticias y criticar los deslices cometidos por los medios de comunicación que, en algunas ocasiones, se han visto sobrepasados por una nueva cultura de consumo de información que ya no pueden controlar.
- Fragmentación de audiencias. La competencia en Internet es pura y perfecta situándose a un solo clic. Podemos disponer de la misma noticia y analizar su tratamiento en distintos medios sin excesivos costes, porque la encontramos de forma accesible y gratuita en la mayoría de las ocasiones. Por otra parte, la facilidad de publicación y difusión de contenidos dentro de la web permite la creación de micronichos informativos enfocados a un público objetivo muy concreto sin grandes costes.
- Mayor competencia. Sin embargo, hasta el nacimiento de la web social, el cuestionamiento de todo el modelo productivo de los medios de comunicación impreso se ha canalizado a través del concepto de periodismo ciudadano. Los medios de comunicación, en general, no se han dispuesto a analizar su situación y tratar de cambiar su delicada posición de enrocamiento. Tanto es así, que se encuentran dentro de un ámbito en el que no sólo deben competir en igualdad de condiciones con su competencia directa en el mundo real, sino que además deben competir con otros medios de comunicación (Radios y televisiones) que situados también en la Red apalancan su marca para difundir las mismas informaciones.

Huelga decir que la situación de los medios de comunicación no es la mejor de su historia. Si nos referimos a los medios de comunicación impresos, que luchan en su traslación hacia el mundo digital en ocasiones a contracorriente, la situación podría ser definida como dramática. Sin embargo, ya se trate de periodistas de uno u otro soporte, existen herramientas comunes que no se deberían evitar aprender usar y, actualmente, no se deberían obviar ni Facebook ni Twitter.
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