Citas al libro /2
“Los funcionarios son como los libros de una biblioteca: los situados en los lugares más altos son los más inútiles”
Paul Mason
“Tuve que desalojar de mi cama, blasfemando, un pavoroso diccionario de industria en ¡treinta y siete volúmenes! Sentí en aquel momento el supremo hastío del libro”
José María Eça de Queiroz
“El libro es el opio de Occidente”
Jacques Anatole France
“Tuve la fortuna de topar con libros que no eran demasiado puntillosos con el rigor lógico, pero que en cambio hacían resaltar con claridad las ideas principales”
Albert Einstein
“Estamos progresando. En la Edad Media me habrían quemado y ahora se conforman con quemar mis libros”
Edmund Freud
“Débense buscar los amigos como se buscan los buenos libros. Que no está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; antes en que sean pocos, buenos y bien conocidos”
Mateo Alemán
“Los libros son, de entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la ambición les impiden decirme lo que debo hacer”
Rey Alfonso II de Aragón
Primer ‘Tesauro’ mundial en línea
¿De ‘Hannibal el caníbal’ a ‘Hannibal el bibliotecario’?
Hannibal Lecter, no hace ninguna falta presentarle con su sobrenombre de Hannibal el caníbal, es uno de los personajes que ha calado más hondo en la imaginería popular gracias al cine. Sin embargo, anterior a su salto hacia la fama tras la película El Silencio de los Corderos, Lecter había sido creado por Thomas Harris en novela, con una breve aparición en el Dragón Rojo primero y la novela homónima a la película que le seguiría. Posteriormente, el escritor se lanzaría a la redacción de una tercera novela que vería la luz poco tiempo antes que la película que nos ocupa con el título Hannibal. Después, Lecter volvería a ser retratado en la precuela basada en el primer libro, Dragón Rojo, pero su papel sería menor incluso que en El Silencio de los Corderos. Finalmente, os comentaré que la industria del cine falta de ideas está pensando rodar Behind the mask en la que se nos mostrarála juventud del psicópata que, por supuesto, tendrá su correspondiente libro.
Pero como podéis imaginar, no es éste un texto ni sobre las películas, ni sobre las novelas, ni siquiera sobre la personalidad ni las bases que ayudaron a crear el personaje de Lecter. Curiosamente, en la película Hannibal el psicópata quiere convertirse en bibliotecario y es esto lo que realmente nos interesa, cómo es tratada su figura y, por ende, el de la biblioteca de la Fundación Capponi en la que el doctor quiere trabajar, aunque finalmente las circunstancias y sus ansias le impidan convertirse en bibliotecario.
A Google lo carga el Diablo
Hoy en día, la típica frase de “está en Internet” está supliendo lentamente a aquello de “lo dice este libro o aquella revista”, como si una cosa o la otra fuesen verdades absolutas e irrefutables. En cuanto al grado de fiabilidad, desde luego que aquello que se edita en papel podemos confiar en que sea más ajustado a la realidad, por aquello que debe de pasar por numerosos filtros hasta su publicación final. Pero no podemos ni debemos olvidar que esto no quiere decir que lo que se encuentra impreso sea completamente correcto ni que sea una verdad absoluta.
Podemos considerar que en el caso de aquello que se encuentra publicado en Internet es un caso a parte, puesto que cualquiera puede volcar cualquier texto a la Red sin que nadie necesariamente le ponga cortapisas. Sin embargo, el hecho de que la Red se convierta en la fuente de información universal parece darnos licencia a permitirnos creer que lo que allí, o aquí, se dice es sin lugar a ninguna duda completamente cierto. Lo cual no quiere decir que no sea ni verdad ni sea falso, sino que tal vez sea completamente circunstancial.
Hace apenas unos días, una de esas personas que realizan sus prácticas en mi lugar de trabajo, mal llamadas prácticos o becarios, acudió al servicio de documentación para solicitar una foto de Fulanito. Desgraciadamente no disponíamos de ninguna foto, por lo que tratamos de localizarlo por el cargo que, según el becario, ostentaba en ese momento. El práctico creía que Fulanito era ni más ni menos que el Presidente de una Institución española, por lo que me sorprendió que no dispusiéramos de ninguna foto de él. La(s) búsqueda(s) resultaron infructuosas puesto que aquel señor no aparecía por ningún lado, aunque, por supuesto, Menganito aparecía tanto como Presidente como ex-presidente de la institución, lo cual nos llevaba a deducir correctamente que había sido relevado.
El Mago Fedor: Curso de lectura rápida
Los tiempos cambian y ya pasó la época de las lecturas reposadas frente a la chimenea. Ahora, la innumerable oferta de ocio que nos envuelve, compite con nuestro tiempo de lectura y, teniendo en cuenta que muchos no son capaces de fijar su atención en algo más largo que la etiqueta del champú cuando van al baño; los entretenimientos audiovisuales (televisión, juegos multimedia…) tienen todos los números para ganar.
Pero que no cunda el pánico. Hay quien ha encontrado la solución perfecta a nuestra escasez de dedicación a la lectura: los cursos de lectura rápida. En los que, si es cierto lo que algunos prometen, podemos “conseguir mejorar en velocidad y comprensión lectora para poder tratar la información de manera más eficaz y rápida”.
Y yo me pregunto: ¿Qué tiene que ver la velocidad con el tocino? Siempre me había parecido que leyendo demasiado deprisa reducía mi capacidad de comprensión o de asimilación del contenido. Pero al parecer yo estaba completamente equivocada ya que, como otro de estos cursos pregona, la propia ONU recomienda leer y comprender 400 palabras por minuto, siendo la media de lectura normal de 240-300 palabras.
No conozco mi media de lectura en palabras por minuto, ni me preocupa especialmente, por lo que dudo mucho que en un futuro cercano realice alguno de estos cursos por mucho que lo diga la ONU (como si aún alguien a estas alturas hiciera caso de lo que dice). De momento, me quedo con dos argumentos de peso para no realizar un curso de lectura rápida: la frase de Woody Allen “Tomé un curso de lectura rápida y fui capaz de leerme ‘Guerra y paz’ en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia”; y la del prisionero del Mago Fedor…
Redondillas Elogiosas para un weblog
Este weblog es un diamante,
Pequeño en la cantidad:
Pero en lo que es en calidad,
No conoce semejante.
Este que es de todos cifra,
Nos ha dado ciencia infusa,
Y aunque es cifra, no es confusa,
Que sólo verdades cifra.
Es un lenguaje Lacón,
Que al ethnico quiere mal,
Es un alma sustancial,
Sin cuerpo de dilación.
Filosófico tesoro,
Que los weblogs ha quemado,
De cuya seda ha sacado,
Solo, y acendrado el oro.
Un espejo con vislumbres,
De verdad, y razón clara,
En quien ve el alma la cara,
De su conciencia, y sus costumbres.
Es en desnuda verdad
Eráclito Cortesano,
Y Demócrito Cristiano,
Que llora, y ríe su edad.
La sabiduría me persigue, pero yo soy más rápido
La frase que trata de condensar todo el significado dice así: La blogosfera es la conversación. Personalmente, después de tanto tiempo por aquí, aunque apenas sea nada, no puedo estar más de acuerdo y creo que intento ejercer esa conversación con mayor o menor éxito, con más o menos intensidad, obviamente, dependiendo del momento y de las circunstancias.
Desgraciadamente, suele suceder que, uno es humano, comete errores, sufre despistes y no se percata ni de si tiene controladas todas las fuentes, ni siquiera todos los puntos de vista, que uno no puede detenerse a leer atentamente todos los posts que se publican, ni todos los artículos, ni sigue todos los enlaces, ni mucho todos los comentarios. Que sí, es cierto que uno trata estar al día, pero no dispone del tiempo suficiente para leerlo todo, a veces ni siquiera para postear, ni mucho menos comentarlo, que uno puede pasar de soslayo por una noticia que no le parece interesante, pero a lo largo del tiempo descubre que esto es muy bueno. En definitiva, como dice el graffiti universitario, que la sabiduría parece perseguirme, pero desafortunadamente para mí, yo soy más rápido.
Para comprender a lo que quiero llegar, debemos comenzar por la quinta esencia de la blogosfera: la referencia y el debate. Aunque la blogosfera evoluciona y necesitaríamos un artículo completo para tratar de desmenuzar las formas y los modos en las que se publica en ella, nos vamos a quedar con estos dos tipos de textos citados, puesto que son los esenciales y básicamente muchos blogueros pasamos por ellos.
Santa Lectura
Pues parece ser que Catuxa va a tener razón y los bibliotecarios, o al menos los que estudiamos biblioteconomía, somos los únicos turistas que se dignan a visitar las principales bibliotecas, o al menos las más curiosas, de los lugares que visitan. Tanto es así que nos sentimos un tanto frustrados si el acceso a ellas se encuentra tan sólo está permitido a los investigadores, con lo que sus gestores obvian que puede haber personas que deseen entrar para comprobar lugares que rezuman historia. Es decir, los profesionales de la información no vemos con los mismos ojos que el resto de la gente ese silencioso e incómodo lugar lleno de libros.
De esta forma, cualquier estudiante de Biblioteconomía o profesional de la información por deformación, si visita Madrid, no dudará en programar un breve lapso de tiempo para pasarse por la Biblioteca Nacional aunque ello le suponga tan sólo quedarse en las escaleras admirando a las estatuas de los ilustres escritores que las adornan.
Nuestra buena amiga Àngels no fue a Madrid, sin embargo no pudo dejar de lado su vena bibliotecaria y me pasa algunas fotos más que curiosas. La primera de ellas viene a demostrar la tesis antes descrita de que los bibliotecarios tienen la profesión por dentro y nos muestra la Biblioteca General de Pamplona.
Por otro lado, dentro de esas pequeñas joyas que nos encontramos de vez en cuando, tuvo la fortuna de fotografiar un santo lector con sus gafas (¿Vitrae Oculus?) incluidas.
El cierre de una biblioteca, la agonía de una institución
La publicidad de la Generalitat Valenciana podría afirmar (¿No lo hace ya?) que Valencia se encamina a ser un referente en el mundo de la cultura con la inauguración el próximo día 8 de octubre del Palau de les Arts Reina Sofía que completará la Ciudad de las Artes y de las Ciencias diseñada y ejecutada por Santiago Calatrava. Pero, el precio ha sido grande, así únicamente las obras para este palacio no han carecido de polémica con retrasos y sobrecostes que algunos afirman que ascienden a 216 millones de euros -Lo escribiré con números 216.000.000 €-. Por otro lado, la Generalitat Valenciana, dentro de su política de cultura bajo grandes obras, baraja la realización de otros proyectos como la Ciudad de la Luz en Alicante o la ampliación del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) con expropiaciones de viviendas colindantes incluidas.
Desde luego que no vamos analizar desde aquí la política que está desarrollando la Generalitat a lo largo de más de diez años, sin embargo sí que debemos señalar que justo una semana antes de la inauguración con grandes fastos del Palau de les Arts, los medios de comunicación nos informan que “La Academia de San Carlos cierra su archivo y la biblioteca por falta de personal y dinero“. Poco podemos añadir a lo que ya se dice en este texto, pero nos parece completamente lamentable que una institución bicentenaria como la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos deba esperar las migas que le ofrece la Generalitat, mientras que recibe ayudas menores de otras instituciones como el Ayuntamiento de Valencia y la Diputación de Valencia.
Analizando la “Biblioblogosphere”
Como recientemente se pudo comprobar en la última edición de premios Bitácoras, en la que dos blogs bibliotecarios o biblioblogs eran finalistas en la categoría de mejor bitácora temática, la Biblioblogosfera se está convirtiendo un fenómeno a tener en cuenta.
Quizá la explicación sea que, sin incluir a los informáticos, las nuevas generaciones de bibliotecarios y documentalistas somos de los pocos profesionales que cuentan con una formación tecnológica suficiente y, por esto, los bibliobloggers formamos ya un colectivo muy amplio. Pero no nos engañemos: los biblioblogs están hechos en su mayoría por estudiantes o profesionales con grandes inquietudes por el tema, pero no por instituciones bibliotecarias que utilicen éstos como un servicio más para sus usuarios. Yo al menos no conozco ningún blog “de biblioteca” en España.
Teniendo en cuenta que España no es precisamente el país más tecnológicamente avanzado del mundo, y que aquí las bibliotecas arrastran una tradición humanística que en ocasiones parece ir en contra de todo avance tecnológico; no es de extrañar que un fenómeno tan recientemente introducido en nuestro país como es el de los blogs, no haya calado suficientemente en el mundo bibliotecario.
Pero en esta ocasión, la carencia de blogs “de bibliotecas” no es algo exclusivo de España. En el mundo anglosajón, que siempre por delante de nosotros se ha convertido en nuestro único referente (¡a saber que ocurre en la biblioblogosfera francófona! y ya no digo en otros idiomas), también se produce el hecho de que los biblioblogs estén ligados mayoritariamente a personas, y no a instituciones. Ésta es al menos una de las conclusiones que pueden extraerse de la lectura del libro Weblogs and libraries, de Laurel A. Clyde.
Citas al libro /1
Con la esperanza de que alguien se haya percatado antes, justo al finalizar cada texto de cualquier post publicado en este blog, os ofrecemos una cita relacionada con los libros, la lectura o las bibliotecas que se genera de forma completamente aleatoria. Según vamos descubriendo una cita de la que no disponíamos antes, la añadimos a nuestro fichero particular.
Hoy disponemos de una cantidad razonable de ellas y consideramos que es justo ofrecéroslas en pequeñas píldoras hasta completar el listado que poseemos. Así que sin orden ni concierto las iremos publicando, esperando que disfrutéis con ellas tal y como hicimos, y hacemos, nosotros al compilarlas.
“En Egipto, a las bibliotecas se las denominaba “tesoro de los remedios del alma”. En efecto, curábase en ellas la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y origen de todas las demás”
Jacques Bénigne Bossuet
“Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica”
Jorge Luis Borges
“Si cerca de tu biblioteca tienes un jardín, no te faltará nada”
Marco Tulio Cicerón
“Un intelectual es el que va a una biblioteca incluso cuando no llueve”
André Roussin
“La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible”
Jorge Luis Borges
“¡Cuánto hay en la biblioteca sobre lo cual podría escribirse «para uso externo», como en los frascos de farmacia!”
Alphonse Daudet
“Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de un pueblo”
John Steinbeck
“Una casa sin biblioteca es una casa sin dignidad”
Anónimo
“Para instalar una buena biblioteca particular se necesitan dos cosas: un amplio círculo de amigos y una mala memoria”
Georg Thomalia
“El destino de muchos hombres dependió de tener o no una biblioteca en su hogar paterno”
Edmundo D’Amicis
Umberto Eco y el futuro del libro
El escritor e intelectual Umberto Eco realizó una conferencia en Valencia como motivo de los actos que se encuadraban dentro de los actos de lo que se denominó Valencia, Capital del III Milenio (Una especie de Forum como el de Barcelona pero sin movimientos inmobiliarios de por medio) el jueves, 23 de enero de 1997. Desde luego que, en un acto magistral como el que se debió de desarrollar entonces, no debieron faltar las frases correosas del italiano, sin embargo los medios de comunicación se quedaron con ésta y fue la que destacaron: Si los chinos usan papel higiénico, no bastarán todos los bosques. Aunque no creo que le falte verdad, hubiese preferido que la anécdota hubiese sido cualquier otra relacionada con más altas tareas.
En cualquier caso, no debió de salir muy satisfecho de aquellos actos puesto que posteriormente, algunos meses más tarde, dejó esta lindeza: Estoy expuesto a millares de imbéciles que organizan congresos sobre el tercer milenio. El milenio ha terminado, ya que Jesucristo nació en el año 6 antes de Cristo. Pero a lo que a nosotros nos interesa realmente de aquello, y es lo que destacamos hoy, es que Eco tuvo tiempo en su conferencia para referirse al futuro del libro, ideas que ya ha plasmado en otros textos.
[...]
- ¿Qué nos espera para el próximo milenio?
- Un intelectual digno de ese nombre no debe hacer profecías, o será un falso profeta. Puedo decir que continuará la desforestación del Amazonas, y como los chinos acaban de descubrir el uso de papel higiénico, si se generaliza, todos los bosques del mundo no satisfarán sus necesidades.
- ¿Se va a producir la muerte del libro?
- El libro no ha muerto. Es el instrumento mas fácil, manejable y ergonómico para transportar información. Los libros continuarán con su función. Distinguiendo entre libro para leer y consultar. Las enciclopedias desaparecerán y se verterán en disquetes. Se leerán libros de poesía, novela, filosofía.
Papeles mojados
Todavía no se habían repuesto en Louisiana (EE.UU.) de los efectos del huracán Katrina, cuando de repente pareció que el Rita quiso jugar otra vez con su destino, y más con el de la ciudad de Nueva Orleáns que se volvió a inundar tras la rotura de sus maltrechos diques, y decidió que por allí debería volver a pasar una de esas tormentas que hacen época. En la biblioblogosfera, ya se recogió que el Archivo Notarial de Nueva Orleáns estaba siendo protegido por el ejército de los Estados Unidos y nos regaló una bonita fotografía de los soldados allí desplegados.
Desde luego que más que un archivo parece un banco tal y como nos contaba JM Collado en su blog. Hoy nos queremos sumar con dos imágenes más, pero esta vez alejándonos de la imagen de desastre institucional que nos muestra la anterior imagen y acercándonos a un nivel más pequeño de las pequeñas empresas. En este caso, vemos a Joe Anderson, en unas fotografías del 15 de septiembre, de la pequeña localidad de Slidell a 48 kilómetros al noroeste de Nueva Orleáns tratando de secar de la forma más barata posible los expedientes más importantes de su empresa Partnership of Law Corporation Anderson & Anderson el desastre del Katrina mojó y cuya humedad supone un peligro para su conservación y uso.





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