En este período, la mayor preocupación de los documentalistas se centra en la búsqueda de herramientas y técnicas que contribuyan de una forma decisiva en la reducción del espacio y que faciliten una clasificación centralizada y una recuperación rápida. Es un momento en que se hace necesaria la mecanización de los procesos documentales y la microfilmación de los propios ejemplares.
La introducción de los soportes micrográficos facilitó en gran medida la paliación de los problemas de espacio y conservación provocados por una superabundancia de documentación almacenada. Los archivos en este momento crecían a un ritmo de 1500 a 2000 recortes diarios. En 1970, el 90% de las publicaciones americanas ya disponían de sus archivos microfilmados, aunque en Europa el proceso tan sólo se había desarrollado en los medios más significativos.
Sin embargo, la microfilmación no aportó mejoras cualitativas desde el punto de vista del acceso a la información. De hecho, los microfilms no representaban una integración entre la clasificación, búsqueda y recuperación documental. De ahí que se optara por combinar los índices de las publicaciones con los microfilms puesto que ayudaba a la recuperación de la información, a la vez que se evitaba el recorte y el archivo de los documentos. En 1970, The Times, The Guardian, Le Monde, el Corriere de la Sera y el Frankfurter Allgemeine Zeitung combinaban ambas técnicas. Sin embargo, el desarrollo de este mecanismo no fue suficiente para otorgar la agilidad necesaria dentro de la elaboración diaria de un periódico y los problemas de gestión de un fondo documental de estas características.
