El Documentalista Enredado

Infonomía, Innovación, Análisis y Nuevas Tecnologías

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Los blogs, aunque parezcan adustos y pasados de moda, aún despiertan interés para ser estudiados. La sociabilización de Internet que iniciaron los blogs ha traspasado muchos ámbitos y se han creado infinitas plataformas para intercambiar información, pero que todavía se produzcan trabajos cuyo eje central sean los blogs y los contenidos que estos generan no puede hacernos olvidar las funciones que estos todavía tienen para aquellos que utilizan la Red de forma intensiva.

Es bien sabido que el término Biblogsfera nunca fue de mi agrado. Siempre me pareció un tanto falto de semántica y el hecho de que en aquel momento ya existiese un término inglés Biblioblogosphere debería haber facilitado la consolidación de otros. Sin embargo, no ha sucedido así, parece que Biblogsfera se ha terminado imponiendo por su comodidad a la hora de ser usado, al ser más breve y alejado de los trabalenguas con los que lidiamos hace unos años.

Aproximación a la Biblogsfera española (2013), trabajo de fin de grado de Miguel Ángel Vera Barceta, realiza un esfuerzo para dar unas pinceladas respecto a la comunidad de blogs que abordan temáticas relacionadas con la Biblioteconomía y la Documentación (ByD). Vera Barceta define la Biblogsfera:

Red de blogs especializada, descentralizada, multidireccional e interactiva, agrupada de forma natural por el interés común de autores y usuarios en alguna de las áreas de la Biblioteconomía y la Documentación y cuyo contenido es producido y dirigido a profesionales de este ámbito.

El trabajo está realizado en tres fases y sus resultados no dejan de ser interesantes. Por un lado, se realiza una encuesta a distintos profesionales para detectar el interés que suscita la comunidad de blogs de ByD, para posteriormente realizar un análisis cuantitativo descriptivo y otro cualitativo tipológico. Desgraciadamente, el trabajo se centra más en la descripción de los datos que en la realización de un análisis más profundo de la realidad de la Biblogsfera actual. Es posible que debido a que se trataba de un trabajo de fin de carrera el autor considerase este primer trabajo como suficiente para iniciar una reflexión mucho más amplia en un futuro.

Vera Barceta descarta a los blogs abandonados, sin detallar el criterio por el que considera en qué momento un blog debe entrar dentro de esa consideración. Considero que ese descarte un error. Además, si bien considera que existen 123 blogs activos, no estudia cuál es la tasa de abandono, si ésta está subiendo o está bajando. Por otro lado, no se detiene a estudiar qué tipo de blogs se están creando y desde qué instituciones. También, mide la productividad de todos los blogs al mismo nivel, sin entrar a considerar el número de autores que éste posee (Lo que facilita su mantenimiento a lo largo del tiempo). Por ejemplo, RecBib, Infotecarios y Biblogtecarios, ambas comunidades lanzadas por Julián Marquina uno de los mayores dinamizadores del Social Media dentro del ámbito bibliotecario, disponen de una gran cantidad de autores y algunos de ellos han ido abandonando la publicación de contenidos. ¿Cuáles son sus razones? ¿Han decidido crear el suyo propio? Por supuesto que las plataformas de publicación también pueden ser interesantes, la utilización de dominios propios, la identificación del blog con el autor, etc.

En definitiva, el trabajo es extensivo en cuanto a los datos recopilados, un esfuerzo loable e impresionante, sin embargo peca de ser excesivamente descriptivo. Un análisis mucho más profundo podría hacerse partiendo de los datos publicados y, sin embargo, el autor se muestra tal vez conservador en espera probablemente de un trabajo más profundo teniendo presente que se reservó el dominio Biblogsfera.com.

Finalmente, señalar los blogs resaltados como imprescindibles dentro del estudio de este documento:

Como lágrimas en la lluvia

Esta misma semana cerraba, por razones que él mismo explicaba con un título tan atrayente como “¡A la mierda!”, el blog Geekteca. No es el primer ni es el último biblioblog que anuncia el cese de sus actividades por motu propio, así también lo hicieron en su momento Yavannna o Iuluis. Caso a mencionar también es el de Véase Además uno de los biblioblogs referentes en su momento también se despidió de sus lectores temporalmente para no volver hasta la fecha. Por supuesto que eran otros tiempos y las redes sociales o el microblogging no estaban tan en boga o, simplemente, es que al final nos hemos hecho mayores.

Recuerdo que Jorge Serrano me comentó en su día lo fácil que eres olvidado en Internet. En un momento, estás en la cumbre, eres reconocido y consultado. De repente, abandonas la publicación de tu blog (en su momento) y ya no eres nadie. Por supuesto que por el orgullo del pasado mantiene el enlace a su blog Trucos de Google en la firma de su email, mientras su vida personal y profesional han cambiado radicalmente desde 2004. Sin embargo, todos estas webs, todos estos recuerdos se perderán como lágrimas en la lluvia.

Aunque realmente no lo harán. Los blogs, Twitter, Facebook son, sin ninguna duda, modas pasajeras, que consiguen juntar a una serie de personas que finalmente siguen adelante. Los recuerdos de esos encuentros, esos espacios, esas líneas publicadas en ocasiones de forma presurosa quedan guardados por algoritmos que devolverán a aquellos inquietos visitantes, los relatos vitales de aquellas personas. Son rastros de nosotros mismos, bits de nuestra existencia que vamos dejando a cada paso del camino.

Al igual que el autor de Geekteca he pensado dejarlo, abandonar. Muchas han sido las ocasiones en las que me lo he planteado seriamente como he ido relatando ya en múltiples oportunidades. Otros proyectos y otras ocupaciones, otras aficiones, así como la gran explosión de la publicación online que no deja huecos a la reflexión porque poco queda por añadir por alguien que es un mero observador de lo que allí se cuece.

Puede pesarnos, pero es éste el destino de la mayoría de los blogs, ser meras islas, botellas abandonadas en un océano de datos, cayendo en la mera obsolescencia visual y gráfica mientras otros formatos, otras modas, desplazan a aquello que imperó no hace tanto en la gran biblioteca virtual que es Internet. Pero seguimos adelante, confiando en encontrar un hueco y reencontrarnos ya sea aquí o en cualquier otro lugar porque no nos cabe duda que al final el esfuerzo nos merece la pena.

Las folksonomías, además de convertirse en una de las palabras más odiadas por los internautas, disponen de distintos puntos débiles bien conocidos. Así esta forma de clasificar la información hereda todos los problemas bien conocidos por los documentalistas de los vocabularios no controlados. De esta manera, al utilizar el tagging nos enfrentamos a la ambigüedad, polisemias, sinonimias y falta de control a la hora de describir de forma específica o más general las mismas cosas.

Concretamente, tenemos ambigüedad porque diferentes usuarios aplican términos a las mismas informaciones de forma completamente distinta, polisemia ante la utilización de las mismas palabras para designar objetos o conceptos distintos, sinonimia porque distintas palabras pueden ser utilizadas para definir las mismas cosas y, finalmente, sobre la especificidad de los términos, porque un usuario experto puede definir una información como AJAX o javascript, olvidándose de indicar lenguajes de programación que un usuario no-experto puede utilizar a la hora de recuperar información sobre esta temática.

Además, la utilización del tagging es tan abierta que no otorga una guía de uso a la hora de aplicarlas, cómo deben usarse, la puntuación a utilizar, el orden de las palabras, si se deben usar plurales en vez de singulares, si se deben usar palabras compuestas sobre las simples, si se deben añadir sinónimos, etc.

Recientemente, se han publicado dos textos científicos que hacen referencia al uso que se hace de las folksonomías en los blogs de Biblioteconomía y Documentación a los que os recomendamos echarles un vistazo. En el primero de ellos, Etiquetado libre frente a lenguajes documentales. Aportaciones en el ámbito de Biblioteconomía y Documentación, su autor Luis Rodríguez Yunta realiza una reflexión muy interesante sobre el uso de las folksonomías dentro de distintas herramientas de la denominada Web 2.0 por parte de los profesionales de la información:

Los profesionales de la Documentación han sido tradicionalmente valedores del empleo de lenguajes controlados, por su consistencia en la representación sistemática del análisis documental de contenido y su capacidad para combinar búsquedas genéricas y específicas. Sin embargo, a partir de las herramientas de la web social, el etiquetado también está siendo aplicado por los propios documentalistas y bibliotecarios. Parece oportuno reflexionar sobre este hecho ¿Se trata de una renuncia a valores tradicionales de la disciplina? ¿O es una adaptación a las demandas de nuevas generaciones de usuarios? ¿Hay un cambio de paradigma en la percepción de las herramientas de recuperación?

Por otro lado, en la revista Library & Information Science Research se publica el artículo Librarians and information scientists in the blogosphere: An exploratory analysis en el que se realiza un análisis de las etiquetas más utilizadas en los 30 blogs de Biblioteconomía y Documentación dentro del ámbito anglosajón para determinar los temas que más se abordan dentro de la biblioblogosfera inglesa.

Nuevos bloguers, viejos errores

Me comienza a dar la impresión que la biblioblogosfera se comienza a mover de nuevo, nuevos blogs se abren tanto por parte de instituciones que se tratan de amoldar a la Biblioteca 2.0 como por particulares que desean comenzar con su tarea de personal branding. Lo cierto es que después de malos augurios que por supuesto tenían sus razones de peso en su atrevimiento de cómo se desarrollarían los acontecimientos, aparentemente la biblioblogosfera reverdece, confío que tomando el impulso que se merece.

Este texto no persigue señalar las políticas editoriales que cada uno debería adoptar en su blog, por supuesto que las metas y los objetivos a alcanzar son puntos que cada uno se traza y evalúa cada cierto tiempo, pero considero necesario resaltar aquí dos errores de peso que he venido comprobando y que se presentan con cierta reincidencia:

  1. Sobre la configuración de los feeds. Aunque parezca lo contrario, obtener un lector fiel es tremendamente complicado. En un lugar donde la competencia está a un solo clic, que una persona de forma consciente decida seguir nuestros textos a través de la sindicación de contenidos es un punto a favor de nuestra tarea diaria y debemos cuidar qué hacemos con nuestros feeds y cómo los configuramos. Lo primero que desea un lector es no tener que seguir enlaces, es decir, no quiere consultar un feed a través de su agregador para descubrir que tiene que desplazarse hacia el sitio web para acabar leyendo su contenido completo. Sí, ofrecer los contenidos capados en nuestra sindicación puede suponer un aumento momentáneo de nuestras visitas, pero lo que nosotros buscamos con los feeds es la fidelización. Nuestros lectores no disponen del tiempo ni de los deseos para ir saltando desde el agregador hacia nuestra web y, por ello, una de las razones por las que perdemos potenciales lectores es precisamente no ofrecer los feeds con los contenidos completos. En otro ámbito, se situarían los grandes blogs o los feeds de los medios de comunicación donde la actualización es constante, dependiendo de los casos, aquí sí que podría estar justificado ofrecer los contenidos capados precisamente por la ingente cantidad de contenidos a publicar. En definitiva, si ya has convencido a un internauta para que te siga, preocúpate de cuidarlo más allá de aumentar el tamaño de tus logs.
  2. Promoción de los contenidos más allá del blog. Vale, tienes un blog, ahora lo que deseas son visitas, ¿cuál es la mejor manera de promocionar tus contenidos? Desde mi punto de vista, y mucho más dentro de nuestro ámbito temático, la constancia y la paciencia. Si las demuestras – junto con unos buenos contenidos, claro-, si tus seguidores saben qué se van a encontrar cada vez que saben de una actualización, seguramente no se irán.
    La utilización de otro tipo de herramientas como la promoción social de noticias, en nuestra área temática tenemos el caso de Documenea, también puede ser interesante, aunque cuidado si eres muy insistente y no sabes seleccionar adecuadamente los contenidos que quieres promocionar, porque los administradores te podrían considerar como spammer y podrías ser baneado. Por otro lado, y desgraciadamente, la utilización de listas de distribución por correo electrónico para la promoción de blogs está sufriendo ciertos abusos. de un tiempo a esta parte Por supuesto que está bien promocionar el lanzamiento de un blog, está bien comentar algún artículo del que nos sintamos especialmente orgullosos, pero no podemos caer en las prácticas de spammer de que en cada actualización debamos de dar aviso en las listas. Además, si lo hacemos, tampoco considero correcto hacer llegar un extracto del contenido y un enlace hacia la información completa, porque los usuarios de estas listas están dados de alta en una lista de distribución, no se han agregado a tus contenidos. Pueden llegar a aceptar que les remitas tus noticias si las consideras muy relevantes, pero si lo haces envíaselas enteras y no les hagas seguir enlaces.

Entrevista en la revista Ítem

Como ya han venido publicando algunos bloguers, en el último número de la revista Ítem, editada por el Col·legi Oficial de Bibliotecaris i Documentalistes de Catalunya, se publica un dossier bajo el título Bloggers: Los emprendedores del siglo XXI en el que se recogen sus opiniones de distintos profesionales de la información que mantienen blogs profesionales a través de una serie de entrevistas que se realizaron hace unos meses. La versión online sólo está disponible para los colegiados, aunque hemos ido reproduciendo las entrevistas en nuestros respectivos blogs:

A continuación, el texto tal y como lo envié a la Revista Ítem.

Imagino que, como le sucedió a muchos de los primeros bloguers, El Documentalista Enredado nació casi por casualidad. Aunque ya he relatado cómo fueron los inicios en distintas ocasiones, creo que su longevidad se debe más al compromiso que desde un principio dispusimos las dos personas que nos encargamos del proyecto que por otros factores. Porque, ante todo, El Documentalista Enredado era un proyecto a ejecutar dentro de unos plazos y evaluable a lo largo del tiempo y tal vez por ello se convertiría lentamente en lo que es hoy en día.

En 2004, mi compañera en la aventura blogosférica, Maria Elena Mateo, y yo estábamos finalizando nuestros estudios como licenciados en Documentación en la Universitat Politècnica de València, mientras tratábamos de abrirnos paso en el siempre difícil mercado laboral. Por aquel entonces ambos estábamos realizando nuestro Proyecto Final de Carrera y nuestras inquietudes iban un poco más allá de convertirnos en titulados universitarios para pasar engrosar las listas del paro o convertirnos en simples becados. Entonces creíamos en la necesidad de tratar de crear una comunidad de usuarios entorno a una web. Es posible que a finales de 2003 yo mismo fuese menos “enredado” de lo que soy ahora, puesto que todavía desconocía el mundo de los blogs y de todo su potencial como bien descubriría a lo largo de los meses siguientes. Así, durante una conversación de cafetería, nos propusimos realizar un proyecto web con ese fin y tras la redacción de un documento, perfilando nuestra misión y objetivos, nos dispusimos a dar a luz el portal web El Documentalista Enredado. Por supuesto que no nos cerramos ante cualquier colaboración y tratamos de ponernos en contacto con compañeros que pudiesen estar interesados en mantener un proyecto como éste, pero la respuesta más o menos estandarizada que recibimos fue: “¿Y eso para qué va a servir?”

No hace falta señalar que no nos desanimamos, a pesar de no poder enrolar a nadie más en el proyecto, y trabajamos en la configuración del sitio web disponiéndonos a su inauguración. La fecha de su lanzamiento fue el 16 de febrero de 2004 y funcionando bajo el gestor de contenidos modular PHP-Nuke estuvo accesible durante más o menos un año. El portal disponía de distintas secciones que posteriormente se han solapado con otros proyectos: Noticias, Empleo y Becas, Directorio de enlaces, Foros, Diarios personales, etc.

En un ejercicio de transparencia, aunque entonces firmábamos sin identificarnos plenamente, comenzamos la escritura de un diario en el que tratábamos detallar el funcionamiento, los hitos y los problemas que nos íbamos encontrando durante la vida del portal. En un momento dado, el módulo utilizado dentro de PHP-Nuke se nos antojó como insuficiente y comenzamos a estudiar alternativas para gestionar un concepto que ya comenzábamos a conocer bien: Un blog o, en su acepción castellana, una bitácora.

Después de algunas pruebas con distintos CMS (Content Management Systems), acabamos trabajando con WordPress, tras intentarlo infructuosamente con Movable Type que en 2004 era el gestor de blogs más popular, aunque mucho más complicado de instalar por sus características técnicas. Y de esta manera casi casual nació “El blog de El Documentalista Enredado” a principios de mayo de 2004 que comenzó a publicar sus contenidos con cierta frecuencia.

Por aquellas fechas, los bloggers profesionales del ámbito de la Biblioteconomía y la Documentación ya se habían puesto a trabajar dándonos difusión y promocionándonos, comenzando a entrar en contacto con ellos. Aquella fue una época de descubrimiento muy interesante, puesto que casi todos nos leíamos y comentábamos en nuestras correspondientes bitácoras. Durante nuestro periodo de anonimato, mientras finalizábamos nuestros estudios, ellos mismos se sorprendían que unos estudiantes se encargasen de gestionar un portal de las características de El Documentalista Enredado aunque finalmente el peso del proyecto se lo llevó el blog por su marcado dinamismo e interactividad con la comunidad que comenzó a crecer entorno a él.

Un año después, en enero de 2005, adopto la consideración que el proyecto del portal web no podía ser mantenido de una forma razonable durante un periodo de tiempo extenso. El esfuerzo dedicado a la actualización era enorme y obviamente teníamos otros quehaceres que no podrían permitirnos su mantenimiento. Conscientes de que en un año no habíamos podido añadir a ninguna persona más en la gestión de El Documentalista Enredado, que el blog crecía y que lo que realmente resultaba interesante para nuestros lectores era la bitácora, se clausura el portal y el blog toma su nombre. Finalmente, la comunidad que deseábamos haber creado quedaba establecida alrededor de la bitácora.

Desde 2005 hasta la actualidad, cuando el blog comenzó a afianzarse, muchas cosas han cambiado en mi vida profesional. Por ejemplo, estuve trabajando como Quality Rater para Google, mientras ganábamos un premio a la mejor bitácora temática de 2004 otorgado por la web especializada Bitácoras.com; en 2006 comenzaba a trabajar en Aidico (Instituto Tecnológico de la Construcción), dejando un trabajo dentro del diario regional Levante-El Mercantil Valenciano y todos los esfuerzos dedicados al blog se venían materializando lentamente. Primero en la mesa redonda que se dedicó a la Web 2.0 en las X Jornadas del Fesabid celebradas en Santiago de Compostela y, posteriormente, en las distintas colaboraciones que he realizado en las revistas “Trama & Texturas” o “Educación y Biblioteca”, algunos cursos en la UNED de Valencia o mi última colaboración en el último número de “El Profesional de la Información”.

Por supuesto que lo anterior no se hubiese materializado sin la carrera de fondo que implica el mantenimiento de un blog. Lo que se debe tener presente es que la regularidad, el punto de vista propio y la creación de contenidos son las principales señas de identidad que se debe de marcar todo bloguer. Sin embargo, el camino es arduo y hay que ser plenamente consciente en el ámbito en el que se trabaja. No se deben esperar ni grandes audiencias ni grandes retornos de nuestros lectores que en general gustan de leer pero no de interactuar. Debemos tener presente esto puesto que el primer año de todo bloguer es crucial para saber cómo va a desarrollar la bitácora su actividad posteriormente, aunque obviamente nunca es fácil adivinar si realmente un blog va a tener una vida larga o no.

De forma particular, actualmente tengo marcada la frecuencia de publicación en una media de tres textos a la semana. No importa su extensión o su temática, tres textos son una cantidad suficiente para mantener cierta tensión a la hora de escribir y a la vez que se me vayan ocurriendo temas sobre los que postear. La exigencia de tres textos me obliga a estar muy al tanto de la actualidad informativa y de leer mucho. De hecho, ningún bloguer puede vivir mucho tiempo del “Corta y Pega” o realizar referencias a textos o imágenes en la web. Dentro de la blogosfera, es crucial crear una imagen y disponer de un criterio propio para diferenciarse en un océano de información y, por ello, comprobar y contrastar fuentes. El mantenimiento de un blog fomenta ser conocido y reconocido, sí, pero mucho más interesante es la posibilidad de conocer personas ofreciendo cercanía y sinceridad.

Dentro del mar de marketing de la Web 2.0, donde cada herramienta debe ser probada y utilizada – creo recordar que se ha calculado que se deberían utilizar 8 horas semanales para poder mantener cada espacio personal (Blogs, redes sociales, microblogging filtrado social de noticias, compartir imágenes y vídeos, etc) -, mi apuesta personal ha sido definitiva hacia los blogs porque funcionan como Hub (Concentrador) a la hora de describir mis actividades y fomentar la creación de redes sociales. Mi blog es mi tarjeta de presentación personal y representa perfectamente mi identidad digital profesional.

La biblioblogosfera se expande

La reciente entrada en el blog del Sedic, La biblioblogosfera hispánica, me ha hecho reflexionar, y mucho, sobre la situación actual de la biblioblogosfera. En el texto, Rodríguez Yunta se lamenta de la dificultad de seguir todos los blogs que se mantienen actualmente dentro de la temática de la Biblioteconomía y la Documentación tanto en España como dentro del ámbito americano. Claro que este extremo no lo voy a discutir, puesto que soy plenamente consciente de que esta monitorización, si se quiere, de la actividad blogosférica de los bibliotecarios y los documentalistas es extremadamente complicada.

Hace casi exactamente un año, se levantaba el debate sobre el fin de la biblioblogosfera, la desaparición de los blogs generalistas sobre los blogs temáticos. Es posible que la biblioblogosfera tal y como la habíamos conocido los más veteranos, y no nos cansamos, de decir es algo que se ha perdido en el camino de la Web 2.0.  No cabe duda que la comunidad formada en aquel tiempo se ha disgregado, más preocupada por sus quehaceres y sus vidas personales y laborales; se ha perdido una parte de esa voluntad de apoyar al prójimo, pero también mucho se ha ganado. Muchísimo y por ello ha valido la pena.

Permitidme que os confiese que no dejé de sonreír al descubrir unos de los artículos del último número de la revista “El Profesional de la Información” dedicado a las redes sociales que titulaba: Evolución social y networking en la comunidad biblio-documental. Yo al que, en su momento, le chirriaba aquello de los blogs bibliodocumentales, descubría que el término era aceptado por la Ciencia, aquella palabra impulsada tan fehacientemente por Deakialli y en particular por Vanesa Barrero, se presentaba en un artículo científico. Desde luego que era una victoria para los biblioblogs o, al menos, para aquellos que todavía podemos contarlo.

La biblioblogosfera se expande. Muchas bibliotecas han abrazado la actitud de la Web 2.0, se han dispuesto a imaginar servicios, a probarlos, a disfrutar con ellos y sobre todo a explotarlos convenientemente. Aquellos que empezamos con este formato, nos convertimos en referentes e invitamos al resto a unirse, por supuesto el paso del tiempo nos ha barrido. Hemos ido sucumbiendo lentamente tras la aparición de herramientas más inmediatas, más automáticas, más rápidas, más dinámicas que los blogs. Pero estos todavía no han muerto.

Hoy en día, las redes sociales han cubierto el networking descubierto a través de los blogs. Los profesionales, cinco años después, se arremolinan en esos foros, comparten sus experiencias y establecen nuevas amistades. Los bibliotecarios siguen probando las nuevas herramientas que les ofrece la Web 2.0 y se hacen fuertes en el cambio de paradigma de este siglo XXI y el consumo de información. Pero, ¿qué queda de los bloguers?

Pues fundamentalmente les seguimos día a día, creciendo profesionalmente, descubriendo sus esfuerzos para seguir adelante, con sus hallazgos, sus logros y sus frustraciones, que también las hay. Durante estos años, he descubierto a gente a la que admirar por su tesón, conocido a grandes profesionales que se cruzaron en mi camino, otros que alcanzaron sus sueños e incluso a compañeros de estudios que un día sin esperárselo se convirtieron un símbolo del cambio 2.0. Desde luego que los blogs seguirán disponiendo de su función de punto de encuentro, de personal branding tal y como recogíamos hace poco, seguiremos jugando con las ideas que se nos pasen por la cabeza, a veces sin reflexionar suficientemente, pero otras ¿por qué no?

No, la biblioblogosfera no ha muerto, ha evolucionado, ha crecido y ha madurado. La biblioblogosfera sólo es una pequeña parte de la Biblioteca 2.0 que se dispersa por todos los proyectos e iniciativas que se pueden encontrar la Web. Sólo hay que saber dónde buscarla.

Estos últimos días he estado enfrascado en un debate completamente apasionante, muy instructivo, a la vez que divertido, sobre la redifusión de los contenidos de un blog. Desde luego que el tema nos dio para mucho y bien podrían publicarse aquí algunos argumentos interesantes que se pronunciaron, pero aquí nos conformaremos con incidir sobre el tema que nos preocupaba cuando descubrimos la redifusión de los contenidos de nuestro blog: Su duplicación y su posible incidencia en Google.

Los bloguers, al igual que todos los autores, somos especialmente sensibles cuando se encuentran su trabajo en otros sitios web, sean cuales sean las características de los mismos. Aunque muchos adoptan licencias Creative Commons para tratar de fijar sus políticas a la hora de transmitir sus obras, podemos decir que estas licencias son un tanto flexibles y su aplicación depende del momento y las circunstancias del momento. Así, en este misma bitácora, disponemos de una licencia Creative Commons que permite copiar, distribuir y comunicar públicamente la obra; y hacer obras derivadas siempre que se reconozca los créditos de la misma de manera especificada por el autor. Además, al reutilizar o distribuir la obra, tiene que dejar bien claro los términos de la licencia de esta obra, mientras que alguna de estas condiciones puede no aplicarse si no se obtiene el permiso del titular de los derechos de autor y nada en esta licencia menoscaba o restringe los derechos morales del autor.

De hecho, apoyándose en nuestra licencia, ya os contamos el hecho de que Wikilearning estaba redifundiendo nuestros contenidos, algo que nos parecía correcto, sin embargo, el debate que anteriormente os citaba se debía a que un sitio web esta redistribuyendo nuestros contenidos de forma completa y sin nuestro permiso gracias a nuestros feeds. Antes de avanzar, debemos señalaros que el arte del plagio en la Web se denomina Web Scraping y hay formas más o menos graves de esta actividad. No hace rebuscar mucho para encontrar muchos ejemplos en la Blogosfera y os cito algunos a modo de introducción El plagio en los blogs, a modo de actuación Qué hacer cuando duplican nuestro contenido o Qué hacer y cómo enterarte cuando te copian contenido, o a modo de venganza, El increíble caso del blog menguante. Estrictamente, nosotros no nos encontrábamos en un caso de plagio, pero había otros elementos que nos preocupaban.

En general, los bloguers no están para muchas batallas y se conforman con que les reconozcan el trabajo mediante un enlace, en nuestro caso, a pesar de que tenemos los feeds preparados para evitar situaciones desagradables y en este caso de redifusión se nos reconocía el trabajo, queríamos ir un poco más allá. Fundamentalmente, no nos gustaba que se redistribuyese nuestro trabajo de forma indiscriminada y a través de textos completos para evitar la duplicación de nuestros contenidos en la Web porque todos sabemos que Google puede llegar a penalizarnos.

Siempre he considerado que el diálogo siempre es más ilustrativo, así que nos inclinamos por él. Huelga decir que no siempre podemos ser escuchados y siempre quedan otras herramientas para evitar este tipo de situaciones, pero las considero bastante desagradables y yo trataría de no usarlas, porque al final las víctimas son nuestros lectores y, por extensión, nosotros mismos.

De forma específica, recientemente Google editó una guía muy básica para editores web, Optimización para Motores de Búsqueda – Guía de Google para Principiantes, en la que se nos da algunos consejos sobre la duplicidad de contenidos. Así, en el texto se nos indica como consejo:

Crea contenido único y original. Nuevo contenido no sólo hará que tus usuarios actuales vuelvan a tu sitio web, sino que además atraerá nuevas visitas. Evita:

  • rehacer (o copiar) contenido que ya existe, pues aportará muy poco valor añadido a los usuarios
  • tener versiones duplicadas o muy parecidas en tu sitio web (más en contenido duplicado)

Ofrece contenido y servicios exclusivos. Plantéate crear un servicio nuevo y útil y que ningún otro sitio web ofrece. Podrías incluso escribir un artículo de investigación, publicar una exclusiva o sacar provecho de las cualidades de tus usuarios. Puede que otros sitios web tengan falta de recursos o pericia para hacer estas cosas.

Es decir, el contenido original es lo que hace que tus visitantes te lean, te sigan y se suscriban a tus feeds, si pueden encontrarlo por otras vías de forma sistemática, pueden dejar de visitarte. Por otro lado, en la página dedicada al Contenido Duplicado en Google (inglés), se nos señala:

Syndicate carefully: If you syndicate your content on other sites, Google will always show the version we think is most appropriate for users in each given search, which may or may not be the version you’d prefer. However, it is helpful to ensure that each site on which your content is syndicated includes a link back to your original article. You can also ask those who use your syndicated material to block the version on their sites with robots.txt.

Por lo tanto, hay que tener mucho cuidado a la hora de sindicar los contenidos hacia otros sitios web, porque dependiendo de la búsqueda Google podría indicar una página web u otra, y aunque Google considera que un enlace de retorno es suficiente, también señala la necesidad de bloquear los robots hacia las páginas sindicadas para que el contenido no aparezca duplicado.

Finalmente y para vuestra información, os comentaré que diálogo hubo y cada cual expuso sus puntos de vista de forma completamente cordial y razonada. Desgraciadamente, ninguno pudo llevarse el gato al agua y quedó bastante claro que nuestras posturas divergían, pero que se respetaban por lo que esta vez nuestro punto de vista fue respetado sin palabras altisonantes, algo, al fin y al cabo, completamente esperable entre colegas.

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