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Etiqueta: Bibliotecarios

La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (4): Xing

Xing pertenece a la compañía alemana Open Business Club que decidió a adquirir dos de las principales Redes Sociales en Internet en castellano durante el año 2007: Neurona y eConozco. Con más de 6 millones de perfiles, y tras la absorción de las dos compañías, puede considerarse que Xing disponía de la mayor popularidad en Redes Sociales profesionales dentro del ámbito hispano. Sin embargo, la transición desde un modelo casi abierto desde las dos redes compradas hacia un modelo completamente de pago dañó su crecimiento y actualmente dispone de un modelo mixto: De pago y premium.

Realizando las consultas para nuestro estudio, nos hemos encontrado que podíamos realizar la extracción de datos mediante dos opciones: Sobre todos los perfiles dados de alta en Xing o sólo a través de nuestros contactos hasta el segundo nivel. Realizando una pequeña prueba en nuestra búsqueda genérica con los términos bibliotecario, bibliotecaria y documentalista hemos obtenido como resultado unos 300 perfiles que es el número máximo de resultados que Xing permite consultar. Ante esto y la imposibilidad de obtener resultados más ajustados, hemos tomado la resolución de realizar dos tandas de consultas. Por un lado, al igual que realizamos en Facebook, sobre toda la base de datos de Xing y, por otro, a semejanza con lo que hicimos en LinkedIn sobre nuestros contactos hasta el segundo nivel (Señalar que en ambos casos la profundidad de las búsquedas son equivalentes).

Consultas hasta el segundo nivel de nuestra red de contactos

Desgraciadamente, Xing no nos provee información sobre la cantidad de perfiles sobre los que estamos realizando las consultas, al contrario que sucedía con LinkedIn, por lo que es difícil realizar una comparación sobre los mismos. Por otro lado, habría que realizar un análisis del nivel de actividad de nuestros contactos dentro de Xing (Número de contactos de nuestros contactos por ejemplo) aunque he de decir que aparentemente es mayor en LinkedIn que en Xing puede que por las circunstancias anteriormente detalladas. En cualquier caso, los datos que arrojan nuestras consultas son los siguientes:

Total Hombre Mujer NS/NC
Palabra Clave: Bibliotecario 13 9 4 0
Palabra Clave: Bibliotecaria 13 0 13 0
Palabra Clave: Documentalista 52 20 32 0
Puesto Actual: Bibliotecario 4 3 1 0
Puesto Actual: Bibliotecaria 2 0 2 0
Puesto Actual: Documentalista 27 13 14 0
Empresa Ahora: Biblioteca 6 3 3 0
Genérico: Biblioteconomía 16 7 9 0
Genérico: Documentación 44 14 30 0

Consultas sobre toda la base de datos de perfiles

Finalmente, teniendo presente la limitación de consulta que supone la devolución de un máximo de 300 perfiles, hemos realizado una serie de consultas intentando obtener datos lo más relevantes posible y que, en este caso, tratasen de ser más precisos para que los resultados fueran representativos. Para ello, hemos tratado de restringir el ámbito geográfico en España por cuestiones prácticas, aunque esto no quiere decir que no fuese relevante una muestra sobre cada país de América Latina.

Total Hombre Mujer NS/NC
Puesto Actual: Bibliotecario 185 173 12 0
Puesto Actual: Bibliotecaria 300 0 300 0
Puesto Actual: Bibliotecario | País/región (profesional): España 66 56 10 1
Puesto Actual: Bibliotecaria | País/región (profesional): España 147 0 146 1
Puesto Actual: Documentalista | País/región (profesional): España 300 102 198 0
Genérico: Biblioteconomía 225 68 157 0
Genérico: Documentación | País/región (profesional): España 300 131 169 0
Empresa Ahora: Biblioteca 287 97 187 3
Puesto Actual: Librarian 1 0 1 0

Más información:

  1. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (1): Introducción
  2. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (2): Facebook
  3. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (3): LinkedIn
  4. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (4): Xing
  5. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (y 5): Conclusiones
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La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (3): LinkedIn

LinkedIn es una Red Social en la Web norteamericana nacida en diciembre de 2002, aunque lanzada definitivamente en marzo de 2003. Hasta hace poco se encontraba tan sólo en inglés, aunque recientemente disponemos la opción de mostrar la interfaz en castellano. Nos encontramos frente a una de las Redes Sociales más importantes del mundo, que emplea a 350 personas aproximadamente, con un crecimiento muy interesante en cuanto a tráfico y que se encuentra diseñando su propia red publicitaria. Sin duda, los profesionales de la información encontrarían de interés estar presentes dentro de ella para establecer puentes con otros bibliotecarios y documentalista desde un enfoque un poco más formal que en Facebook.

En cuanto a las búsquedas realizadas, en esta ocasión, LinkedIn, que dispone de una versión gratuita y una versión premium de pago, tan sólo nos permite realizar las consultas sobre la red de contactos que tengamos establecida según la teoría de seis grados de distancia pudiendo acceder hasta el tercer nivel. En mi caso particular, sólo puedo acceder a un número aproximado de 51.800 perfiles, por lo que los resultados pueden diferir según se realice con distintos perfiles con cierto volumen de contactos.

De nuevo disponemos de una caja de búsqueda genérica y sobre ella vamos a realizar nuestras primeras tres búsquedas: Bibliotecario, bibliotecaria y documentalista.

Todos Hombre Mujer NS/NC
Bibliotecario 15 11 4 0
Bibliotecaria 18 0 17 1
Documentalista 35 15 20 0

Por otra parte, al igual que en Facebook, se nos permite realizar búsquedas de una manera avanzada dentro de una página específica diseñada con esta finalidad. Al contrario de lo que sucedía en Facebook, se nos permite la búsqueda mediante Palabras Clave o Keywords que se realizarían sobre todos los campos del perfil pudiendo combinarlo con distintos campos concretos para poder refinar la búsqueda. Esta circunstancia la hemos aprovechado para concretar alguna búsqueda que en la anterior Red Social estudiada no nos permitía realizar.

Total Hombre Mujer NS/NC
Cargo: Bibliotecario 15 11 4 0
Cargo: Bibliotecaria 18 0 17 1
Cargo: Documentalista 35 15 20 0
Cargo: Librarian / País: España 33 13 20 0
Empresa: Biblioteca 24 8 14 2
Palabras Clave: Biblioteconomía 48 21 27 0
Palabras Clave: Documentación 82 40 42 0

Como en la ocasión anterior, se detallan el campo desde el cual se realizó la búsqueda junto con el término utilizado con ella, realizándose una división por sexo del número de perfiles recuperados.

Más información:

  1. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (1): Introducción
  2. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (2): Facebook
  3. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (3): LinkedIn
  4. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (4): Xing
  5. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (y 5): Conclusiones
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La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (2): Facebook

Uno de los lugares más populares en las Redes Sociales en Internet es Facebook. Nos hemos centrado en ella debido a la aparente buena representatividad de los profesionales de la información dentro de ella, de hecho, esta presencia se ha reforzado con la creación, por parte del equipo de redacción de la revista especializada El Profesional de la Información, del Grupo El Profesional de la Información – EPI en ella y que actualmente cuenta con 380 miembros.

Por otro lado, aunque ya lo indicamos en el texto anterior, el objetivo de este sitio web es el desarrollo de relaciones sociales no necesariamente enfocadas a los contactos profesionales, disponiendo un enfoque mucho más informal y ocioso que las otras dos Redes Sociales a estudiar. Las consultas se realizan sobre toda la base de datos de usuarios que dispone Facebook, aunque apenas se puede consultar nada dentro de los perfiles puesto que se debe ser aceptado como «amigo» para su visionado.

Las consultas a la base de datos se han abordado a través del buscador genérico de la página web, situado en la parte superior derecha una vez que el usuario se ha logueado dentro de ella. Las tres consultas lanzadas han sido: Bibliotecario, Bibliotecaria y Documentalista, obteniéndose los siguientes resultados:

Total Hombre Mujer NS/NC
Bibliotecario 17 12 3 2
Bibliotecaria 37 0 35 2
Documentalista 21 7 14 0

Nótese que la columna correspondiente al NS/NC se debe a que algunos usuarios de Facebook utilizan seudónimos o acrónimos para identificarse dentro de la Red Social, por lo que aunque se han contabilizado no ha podido determinarse su género. Por otro lado, es interesante señalar que en distintas búsquedas los profesionales de la información se consideraban indistintamente como Bibliotecario/Documentalista por lo que el perfil se encuentra presente en ambas búsquedas.

Intentando mejorar el alcance de este pequeño estudio, se han consultado otros aspectos de los profesionales de la información más allá de la denominación que hacen de sus respectivos puestos de trabajo. Así pues se han intentado obtener datos referidos a las carreras, los puestos específicos desempeñados y las empresas dentro de las plantillas de búsqueda avanzada. de perfiles

La imagen de la izquierda corresponde a las opciones de búsqueda que nos ofrece Facebook a octubre de 2008. Teniendo presentes los resultados anteriores, no se ha dispuesto ninguna limitación de ámbito geográfico que, como se verá, posteriormente se deberá adoptar dentro de otras redes para poder realizar un análisis mínimo de datos.

  Total Hombre Mujer
Genérico: Biblioteconomía 26 11 15
Genérico: Documentación 63 20 43
Carrera: Biblioteconomía 5 2 3
Carrera: Documentación 7 4 3
Puesto: Bibliotecario 0 0 0
Puesto: Bibliotecaria 3 0 3
Puesto: Documentalista 3 0 3
Empresa: Biblioteca 1 0 1
Puesto: Librarian / País: España 0 0 0

En el cuadro superior, detallamos en cada fila el campo y el término para realizar la consulta. De esta manera, «Carrera: Biblioteconomía» correspondería a la Búsqueda de Perfil dentro campo «Carrera» utilizando el término «Biblioteconomía».

Más información:

  1. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (1): Introducción
  2. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (2): Facebook
  3. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (3): LinkedIn
  4. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (4): Xing
  5. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (y 5): Conclusiones
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La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (1): Introducción

A principios de este año, ya señalábamos que durante el mismo de lo que más se hablaría en la Web sería sobre las Redes Sociales. Para aquellos que desconozcan el concepto, el objetivo de estos sitios sería utilizar el alcance de Internet para facilitar la ampliación del círculo de contactos de sus usuarios y poder compartir intereses, de la naturaleza que sean, con un gran número de personas sin ninguna limitación física o temporal. Las redes sociales parten de la teoría de los seis grados de separación, según la cual cualquier persona del planeta está conectada a otra por sólo seis pasos entre gente que se conoce.

Dentro del colectivo de la Biblioteconomía y la Documentación, durante este año se han presentado y realizado multitud de cursos para tratar de ofrecer una guía a los profesionales de la información sobre la Web 2.0 y lo que se está moviendo dentro de ella. Uno de los epígrafes obligatorios dentro de este tipo de cursos pasaba necesariamente por las Redes Sociales, así que me he decidido a echar un vistazo sobre el grado de penetración que este tipo de webs tiene dentro de la profesión.

Redes Sociales y extracción de datos: Barreras iniciales

Una de las principales barreras a la hora de realizar un estudio de estas características es, por un lado, la privacidad y, por otro, el número de perfiles que se encuentran completos dentro de ellas. Así, en el primer caso, podemos encontrarnos que el sitio web no nos permite acceder a un perfil determinado si la persona que queremos consultar no nos ha aceptado como “amigo”. El concepto de “amigo” es muy sencillo de explicar, las Redes Sociales tratan de mostrar las relaciones sociales que mantiene una persona dentro del mundo real. Cuando una persona conoce a otra, ésta invita a otra para formar parte de su Red Social como “amigo”, obviamente las dos personas deben de estar de acuerdo aceptando y realizando la invitación, porque si no la posibilidad de acceder a un perfil determinado no existe. En cualquier caso, también existen Redes Sociales que crean un perfil público, con datos que el usuario controla y que quiere mostrar, de tal manera que la consulta de perfiles y de su búsqueda sea mucho más sencilla.

Otro de los problemas a la hora de obtener información relevante a la hora de atacar las bases de datos es que sus usuarios no rellenen totalmente las fichas con sus perfiles. Es frecuente, mucho más en las Redes Sociales profesionales, que el sistema nos solicita rellenar una ficha con nuestros estudios, profesión y lugar de trabajo, aunque no suele ser una condición sine qua non para comenzar a interactuar con el sistema y ponernos a trabajar con él. Este hecho, el de la falta de datos dentro de las fichas, degrada nuestros resultados a la vez que oculta la cantidad de personas que se dedican a una tarea determinada.

Además, es posible que nos encontremos que seis grados de separación no son suficientes. Dependiendo de la Red Social que consultemos, podemos realizar una ecuación de búsqueda sobre toda la base de datos que tienen disponible o sólo un porcentaje de ella. Por ejemplo, en LinkedIn sólo podemos consultar hasta los seis grados de separación dentro de la Red a la que pertenezcamos, por lo que obviamente sufriremos un sesgo a la hora de obtener los datos y los perfiles.

Finalmente, también debemos tener presente el idioma. Aunque actualmente los sitios de Redes Sociales se han actualizado, anteriormente, sólo estaban disponibles en inglés y eran utilizados intensamente por la comunidad anglosajona. Esto provocó, y en gran medida en las Redes Sociales profesionales, que los early-adopters no anglosajones utilizasen el sistema en su idioma original, esto es el inglés, desechando la posibilidad de hacerlo en castellano porque, al fin y al cabo, Business is Business.

Nuestro pequeño ensayo en LinkedIn, Facebook y Xing

A falta de una Red Social específica para los profesionales de la información, nos hemos centrado en dos de las más populares donde podíamos extraer datos sin excesivos problemas: LinkedIn, Xing y Facebook. Los datos fueron extraídos el 21 de octubre de 2008 utilizando mi perfil en todas las redes. LinkedIn es una Red Social enfocada a la generación de contactos profesionales, fundada en diciembre de 2002 y lanzada en mayo de 2003, actualmente dispone de un tráfico de 3,2 millones de visitantes al mes con 24 millones de usuarios registrados. Por otro lado, Facebook, la más conocida y popular para los internautas, nació como un sitio cuyo usuario objetivo eran los estudiantes universitarios de Estados Unidos para posteriormente ampliar su público hacia el resto de la población. Actualmente, dispone de 100 millones de usuarios registrados y una de sus características es el desarrollo de aplicaciones por parte de terceros que van ampliando sus posibilidades de interacción. Finalmente, Xing adquirió a la Red Social eConozco que era una de las Redes Sociales para profesionales más importantes de España. Dispone de más de 6 millones de personas dadas de alta.

Las consultas se realizarán en castellano centrándose en aspectos del desarrollo de la profesión y de los estudios exclusivamente. No voy a realizar un control de vocabulario previo, es decir, no voy a buscar nuevas definiciones de la profesión como el término infonomista, ni de nuevas áreas de interés de la misma como vigilancia tecnológica, realizando una primera cata sin ser detallista ni preciso. De hecho, esto sólo es una primera aproximación a la utilización de las Redes Sociales por los profesionales de la Biblioteconomía y la Documentación. Por otra parte, también debemos tener presentes las características específicas de cada una de las bases de datos, por lo que los campos y formularios a consultar podrán diferir de una a otra.

Más información:

  1. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (1): Introducción
  2. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (2): Facebook
  3. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (3): LinkedIn
  4. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (4): Xing
  5. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (y 5): Conclusiones
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Bloggin’ in the wind

How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
Yes, ‘n’ how many seas must a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, ‘n’ how many times must the cannon balls fly
Before they’re forever banned?
The answer, my friend, is blowin’ in the wind,
The answer is blowin’ in the wind.

Blowin’ in the Wind – Bob Dylan

Imagino que, como otros, me quedé traspuesto ante la respuesta de Laura Novella en una discusión abierta en Iwetel sobre la política de gestión de carnet de usuarios dentro de la Biblioteca Pública de Valencia. En concreto, el hilo de la conversación saltaba cuando una usuaria de esta lista de distribución inquiría sobre las políticas de expedición de carnets de usuarios de las Bibliotecas Públicas, ya que se había encontrado con que la de Valencia le solicitaban un papel que acreditase fehacientemente que residía en Valencia. Amparo nos contaba que todavía no vivía en Valencia, que había aprobado una oposición y estaba a la espera de su nombramiento, pero al no poder acreditar su residencia en Valencia se quedó sin carnet. La sorpresa de Amparo fue mayor cuando consultó la información sobre la obtención del carnet, ya que según se afirmaba allí sólo era exigible la comprobación de residencia en el caso de ser extranjero.

El hecho es que, tras distintos correos cruzados entre dudas y aclaraciones, Laura que se identificó como trabajadora de la Biblioteca en liza trató de justificar ese hecho con distintos datos y cifras. Del texto, en el que se incide en los distintos problemas a los que se enfrenta la institución derivados de la población a la que debe de atender, pasa relativamente pronto a denunciar el hecho de que la investigación dentro del campo de la Biblioteconomía no está bien encaminada según su criterio y, de él, destaco:

Para no divagar más: entiendo que cada uno tiene unos intereses, y posiblemente tenga más actualidad y relevancia la web social y otros temas virtuales que los problemas de carnets de usuarios; pero esto no justifica que estas cuestiones (domésticas y menores para algunos) se traten tan a la ligera como creo que habéis hecho en los primeros mensajes. El fin último de la información es servir a las personas y está regulado por personas. Si perdemos esto de vista, acabaremos todos «blogging in the wind». […]

Tal vez Laura, sin pretenderlo realmente, trató de expresar un sentimiento común de muchos bibliotecarios que consideran que la Biblioteca 2.0, porque sería injusto quedarnos tan sólo en los blogs, y todo lo que está conllevando se quedará en agua de borrajas al obviar los principales problemas de las bibliotecas. Problemas que no son ya coyunturales y que están pasando a ser estructurales ante la falta de presupuestos y de financiación, de carencia de personal y cualificación, de instalaciones y renovación de fondos.

Es posible que los investigadores en nuestro campo se olviden de los riesgos laborales de los bibliotecarios, que los tienen, y que se centren, por poner un ejemplo, más en el número de estudiantes que salen de las universidades junto con el descenso de las solicitudes que en averiguar la situación real en la que se encuentran realmente las bibliotecas de las administraciones públicas.

No te voy a quitar la razón Laura, a veces lo nuevo, lo urgente, nos hace obviar lo importante, pero tal vez se trate de que nuestra profesión está todavía en pañales y hay que trabajarla un poco más. Sin embargo, te diré que el Bloggin’ in the wind también es necesario, que hay que ejercerlo para no ir desacompasados respecto a la Sociedad que servimos, a la vez que estamos atentos a sus variaciones y poder amoldarnos a sus cambios.

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Documentalistas, ¿equivocamos nuestra formación?

La precariedad laboral en el campo de la Biblioteconomía y la Documentación, nuestra invisibilidad profesional, el intrusismo, las corrientes más o menos tecnófilas o tecnófobas entre nuestras filas, el desconocimiento de nuestras posibilidades laborales en trabajos diferentes a los tradicionales… son temas que, como profesionales de la información, de tanto en tanto nos rondan por la cabeza.

Éstas y muchas otras reflexiones similares las hemos vertido en múltiples ocasiones en este blog, intentando ofrecer un panorama profesional lo más amplio posible. Enlazar cada una de ellas sería demasiado tedioso, pero baste recordar cualquier encuentro entre un par de bibliotecarios/documentalistas –ya sea en reuniones informales entre amigos, cuando coincidimos en oposiciones o eventos varios, o en muchos mensajes en IWETEL-, para evocar los temas de los que hablo.

El reencuentro con viejos compañeros de estudio, de trabajo, con amigos -y el conocimiento de otros nuevos-, que supuso nuestra asistencia al 3rd International LIS-EPI Meeting ha hecho que me replantee de nuevo muchos de estos temas. Y más aún tras la lectura del reciente post de Álvaro Cabezas, en el que se recogía la vertiginosa caída de alumnos en las titulaciones de Biblioteconomía y Documentación en las universidades españolas, me ha hecho pensar si después de todo los que queremos dedicarnos a la Documentación en su vertiente más tecnológica o menos tradicional, de plano, nos equivocamos al escoger esta carrera.

En dicho post y los posteriores comentarios se barajaban varias explicaciones para esta caída de estudiantes en Biblioteconomía y Documentación: la pareja caída de la biblioteca como fuente de información universal, el escaso interés por las carreras documentales, la mala orientación vocacional, la sobreoferta formativa universitaria… Pero en conclusión, creo que el problema deriva mayormente de la propia formación que se nos ofrece en estas titulaciones (la Diplomatura y la Licenciatura).

Claro está que no se puede hacer un saco común: cada universidad sigue un programa curricular distinto, y desde que finalicé mis estudios en ambas titulaciones -en las dos universidades que las imparten en Valencia- seguramente habrá cambiado mucho el plan de estudios; pero poco se asemejaba la formación que recibí, a las necesidades formativas reales que me he ido encontrando a lo largo de mi desarrollo profesional.

Reconozco que como seguramente la mayoría de los futuros estudiantes universitarios no asistí en su momento a ninguna reunión informativa sobre la titulación, ni miré el plan de estudios de la carrera que había escogido; aunque viniendo de un módulo profesional en Biblioteconomía y Documentación sabía más o menos con qué podía encontrarme. Y si mi objetivo se hubiera limitado a preparar una oposición a alguna biblioteca municipal o universitaria, como es el caso de muchos de mis compañeros -y creo que casi la única salida que son capaces de visionar los estudiantes primerizos-, la formación que se me ofreció podría considerarse suficiente. Pero, cuando alguna asignatura, algún profesor, algún conferenciante, te deja entrever el mundo que hay más allá de la catalogación y de las bibliotecas tradicionales, las nuevas puertas profesionales que puedes cruzar con la base fundamental de nuestra profesión, la gestión de la información, ¿cómo no explorarlas?

Pero la realidad laboral es la que entonces nos cierra esas mismas puertas: los titulados en Biblioteconomía y Documentación no somos bienvenidos para desempeñar tareas más tecnológicas. La tradición de nuestra profesión, la visión que la sociedad tiene del mundo bibliotecario, de su obsolescencia frente a Internet, resultan un lastre. Poco importa que nuestra marcada formación interdisciplinar pueda servir como punto de apoyo a muchos otros profesionales («Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo», Arquímedes); que nuestra capacitación para estructurar la información puedan completar, por ejemplo, la labor de un informático a la hora de crear o definir conceptualmente una base de datos, una Intranet, una página web; o que nuestra especialización en el campo de las búsquedas documentales pueda respaldar las labores de investigación científica, -sólo por poner algunos ejemplos que conozco.

Llegado a este punto, y volviendo al tema del estudio de Álvaro Cabezas, es cuando yo y otros (y perdón por el orden de los sujetos) nos planteamos si no hubiera sido mejor que estudiáramos otra carrera más tecnológica para trabajar en lo que nos gusta, en Documentación.

Quizá los nuevos estudiantes, más avispados que nosotros, hayan sabido ver que nuestro futuro laboral en este terreno no nos lo va a proporcionar una carrera como Biblioteconomía y Documentación. Consideran, al igual que la sociedad o que nuestros compañeros bibliotecarios más más tradicionales (y la redundancia es intencionada), que las nuevas tecnologías están alejadas de las bibliotecas y del anacronismo que transmiten.

Mucho se ha hablado de la muerte del libro y de las bibliotecas, no se trata de un tema nuevo. Así que, cuándo aprenderemos de una buena vez, cuándo aprenderán nuestros formadores, que tenemos que dar el salto de continente a contenido, de libros a información, de entidad física a virtual; que las nuevas tecnologías están ahí para ayudarnos y para quedarse y que no tenemos que temerlas.

Quizá la biblioteca 2.0 pueda lavar la cara a la imagen tradicionalista que arrastramos, pero mientras tanto esa imagen seguirá siendo un escollo en nuestra incursión en un mundo profesional más amplio y más tecnológico.

Más elucubraciones… en la próxima reunión.

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El empleo en Biblioteconomía y Documentación: Mucho y malo

Buscando trabajoRecuerdo que, hace unos años, la Universitat de València me llamó para realizarme una encuesta sobre el nivel de satisfacción que como alumno tenía tras mi finalización de los estudios de la Diplomatura en Biblioteconomía. Se trataba de una encuesta telefónica, así que armándome de paciencia, no me gusta rellenar encuestas, decidí contestar con toda la amabilidad que me fuese posible. De las preguntas que me realizaron, me acuerdo fundamentalmente de dos (La formulación es completamente inexacta aunque es su esencia): Cuál era mi grado de satisfacción respecto a lo estudiado y mi desempeño profesional, y si la Universitat me había ayudado para obtener mi primer empleo como titulado.

Teniendo en cuenta que cuando empecé mi andadura como documentalista los servicios que ofrecía la Universitat de València a través del ADEIT eran bastante escasos, mi respuesta fue que la Universitat no me había ayudado en nada a la hora de obtener mi trabajo. Y, respecto a la primera, teniendo presente que por entonces trabajaba en un periódico y los contenidos que se impartían en la Diplomatura de Biblioteconomía respecto a los medios de comunicación social eran ninguno, no me quedó otra que señalar que tampoco en nada.

La obtención de empleo es una de las máximas aspiraciones de todo universitario. De hecho, dentro de una carrera te encaminas hacia la especialización, aunque ya lo haces a la hora de escogerla, por tus preferencias pero también por la esperanza, así que la obtención de trabajo dentro de nuestro campo siempre nos ha resultado de interés y desgraciadamente un terreno abonado para la denuncia. Así, ya evidenciamos el hecho de que cuando llega la Navidad muchos becarios se ven abocados al paro ante el cese de sus contratos, mientras que los becarios también sufren retrasos en los pagos de sus nóminas por parte de las administraciones, además de que los contratados no aspiran a ganar más de mil euros pasando a engrosar las listas de los denominados mileuristas.

Pero estas percepciones se confirman cuando algún investigador se decida a realizar estudios sobre los estudiantes y los profesionales de la información. Recientemente, en el artículo, Desarrollo profesional y opinión sobre la formación recibida de los titulados universitarios en información y documentación de las universidades públicas de Madrid (2000-2005) se nos aportan elementos de valor sobre la situación del mercado laboral dentro del sector de la Biblioteconomía y Documentación a partir de una serie de encuestas (118) realizadas mediante correo electrónico a diplomados y licenciados en información y documentación de las universidades públicas de Madrid de las promociones egresadas
2000 y 2005.

El estudio es mucho más profundo que lo aquí se refleja y dispone de muchos más indicadores, sin embargo, escogemos estos porque nos parecen de interés siguiendo el criterio de publicación que hemos llevado desde un principio. En cualquier caso, los resultados de los estudiantes madrileños encuestados son descorazonadores:

  • Trabajan en el sector de la Biblioteconomía y Documentación. Es muy alto el porcentaje de personas que trabajan en este campo, el 79,5% (93) frente a un 20,3% (24) que no lo hacen.
  • Tiempo transcurrido hasta encontrar el primer empleo en biblioteconomía y documentación. Un 58,6% (68) lo encontró antes de terminar la titulación, un 12,9% (15) en menos de seis meses y un 9,5% (11) entre 6 meses y un año.
  • Nivel de responsabilidad. Los datos obtenidos señalan que un preocupante 44,4% (146) de los empleos obtenidos por los titulados que trabajan en información y documentación son de un nivel de auxiliar, inferior al que debe ocupar un titulado universitario. Como técnico encontramos un 35,6% (117), nivel que se asemejaría con una diplomatura, mientras que tan sólo hay un 13,7% (45) de nivel de técnico superior y un 6,4% (empleos) de nivel experto que se corresponderían con la licenciatura.
  • Tipo de relación contractual. La mala calidad del empleo obtenido, ya señalado por otras investigaciones6, queda patente: el 41,9% (139) eran becas y sólo un 11,7% (39) se materializó en contratos indefinidos.
  • Remuneración mensual (salario neto). Tendríamos un porcentaje del 73,1% de casos con una remuneración menor a los 900 €.
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