Soy un adicto a las estadísticas…
¿Es grave, doctor? Hace unas semanas que no las consultaba, siempre bloqueadas sin razón aparente, desconectadas, enfurruñadas. Puede que se tratase de un error de mi ordenador, – sí, sí reinicié y comprobé si se encontraba conectado a la red –, puede que el fallo se encontrase en mi conexión – ahora es la Red –, dejemos a parte si era por aquí o por allá. Pero así andaba yo, sin referentes, ¿qué andarán haciendo mis visitantes? ¿Seguirán acudiendo a aquí o se habrán ido a otra parte?
Así que, doctor, de repente me vi sometido a una especie de sopor. Ya nada me importaba, escribir se me antojaba una tarea titánica, las musas, si es que alguna vez dispuse de alguna de cualquier tipo, decidieron marcharse a torrarse a la playa. Lo intenté todo, ¿sabe usted? Intenté probar con Google Analytics, pero me decepcionaba, no disponía de los datos a tiempo real, traté de seguir su consejo probé con Reinvigorate pero a pesar de sus colores tan atractivos y su formas sinuosas, mire usted, que no, yo quería mis estadísticas del Statcounter de toda la vida.
Sí, lo sé, lo sé. Sólo dispongo de acceso a los últimos 500 registros, que pueden ser muy escasos, pero quién quiere saber lo que hicieron las últimas 10,000 visitas. Ellos se pasean y yo me paseo por las huellas que van dejando de forma inconsciente antes de que las olas de las playas emborronen su trazada. Pero, ¿no es eso lo que hacemos todos aquellos que nos paseamos por la web como si eso fuese algo que llevamos haciendo toda la vida?
Pero es que los quiero ver, descubrir qué páginas son las más populares, si lo que recién escribo tiene su pequeño momento de gloria a pesar de ser efímero, si el ir de aquí para allá me inspira realmente o me encuentro más obsoleto de lo que realmente me siento.
¡Ay doctor! Que casi me abandono, que me dejé de tomar las estadísticas y casi me pierdo, tirando la toalla. Pero no me culpe, se lo prometo por los disgustos que este blog me ha aportado. Que yo lo quiero mucho, pero que me hace pasarme estas tardes de verano replanteándome si la Internet va a la izquierda o a la derecha, si arriba o abajo, o simplemente no va. ¿No le recuerda un poco a su vida?
Pero no se preocupe mi querido galeno, que estas pastillitas ya no se me olvida ingerirlas nunca más, aunque se traten de veneno. No sea que de dos semanas pasemos a un mes y me dé por olvidarme qué es eso de darle al botón de publicar sin percatarme de que el blogueo, si se quiere, no da beneficios, salvo un momento pequeño de adrenalina del no saber qué se está diciendo.
Por cierto, ¿tiene algo para eso?
La flaqueza del bloguer
Daniel Martí Pellón anunciaba el pasado mes de enero su despedida de su blog ComuniSfera – Ojo que también dispone del blog Comunicación e Imagen situado en La Coctelera – después de cinco años en activo. Aunque Daniel siempre deja la puerta abierta al retorno, lo cierto es que su autor argumentaba que buscaba nuevos espacios de la comunicación con su “comunidad” con la firme convicción de desplazarse allí donde se encontrase. En el texto donde hacía recopilación de los hechos más destacados durante los cinco años que ha mantenido su actividad bloguera, podíamos deducir un cierto regusto amargo y un poco frustrado, de lo que debería haber sido el blog y lo que no ha llegado a ser.
Desde que leí el texto, no he podido dejar de reflexionar sobre el adiós que he vivido de muchos bloguers. Algunos que me impactaron especialmente, pero siendo plenamente consciente de que esto es precisamente ley de vida. No podemos negar que cinco años es mucho tiempo, un marco temporal excepcional que muy pocos confiábamos en sobrepasar, puede que ni imaginábamos, cuando comenzamos a postear. Este año, dentro de este blog, también celebraremos nuestro quinto aniversario y los razonamientos evocados por Daniel también me hacen reconsiderar el camino realizado aunque sea de forma anticipada.
No hace falta indicaros que la reflexión de una persona con su espacio de publicación digital no es algo nuevo para mi, ya que he dejado muchos textos tratando de reflejar la experiencia que he sentido a la hora de mantener este blog. Hoy estoy hablando de textos como Mientras escribo, Punto y aparte, El síndrome del blogger quemado o Achaques de bloguer, donde reflejo con mejor o peor fortuna cierta frustración de aquel que se encuentra en la encrucijada, altos en el camino que nos invitan ha abandonarlo definitivamente, pero que finalmente se resuelven por la necesidad de comunicar, razonar y aprender.
Por otro lado, qué duda cabe que la experiencia es un grado. Si en nuestro tercer aniversario, os confesábamos que seguíamos adelante por vosotros, por los que día a día os agregáis a nuestro feed, por aquellos que en silencio nos seguís tímidamente y por las ocasiones que os acercáis a nosotros y nos confesáis que lo que hacemos, al menos, lo hacemos bien; este año me proponía ir a ciegas, sin fijarme ningún objetivo concreto aunque siendo consciente de que cada vez la tarea es más ardua mientras otras obligaciones se imponen frente a los entretenimientos que uno pudiese disfrutar.
Otro de los factores decisivos en el desgaste de los blogs profesionales personales, se debe a que la Blogosfera ha hecho madurar a los medios de comunicación en Internet, forzándoles a abrirse, a tratar de construir sus comunidades, a mostrarse ágiles cuando salta la noticia. El seguimiento de la actualidad les impone un proceso de actualización constante, por otro lado, las reflexiones, y no necesariamente irreflexiones, se multiplican en múltiples espacios, llevándote a la conclusión que tus aportaciones son más bien pocas, mientras que los espacios comunicativos, sociales si se quiere, se multiplican dejando el blog como un reducto de aquel tiempo pasado que fue mejor.
Sí, hoy más que nunca, los bloguers pueden sentir cómo su dedicación está cada día más injustificada. Mientras las audiencias no crecen, desplazándose hacia las redes sociales, robando tiempo de navegación, a la vez que los comentarios desaparecen, olvidándose un poco de lo que fue La Conversación; los bloguers individuales que mantienen sus blogs en búsqueda de nuevos espacios de reflexión de forma independiente pueden sentirse un poco desvalidos, considerando ¿dónde está mi gente?
Puede ser que el mayor pecado de los blogs haya sido no haber sabido fijar la red social que se entrelaza en el día a día, como han sabido realizar otros servicios de la Web 2.0 y es posible que, hoy en día, ésta sea la mayor de sus flaquezas, el no haber sabido representar las redes sociales que los bloguers construían.
Nuevos bloguers, viejos errores
Me comienza a dar la impresión que la biblioblogosfera se comienza a mover de nuevo, nuevos blogs se abren tanto por parte de instituciones que se tratan de amoldar a la Biblioteca 2.0 como por particulares que desean comenzar con su tarea de personal branding. Lo cierto es que después de malos augurios que por supuesto tenían sus razones de peso en su atrevimiento de cómo se desarrollarían los acontecimientos, aparentemente la biblioblogosfera reverdece, confío que tomando el impulso que se merece.
Este texto no persigue señalar las políticas editoriales que cada uno debería adoptar en su blog, por supuesto que las metas y los objetivos a alcanzar son puntos que cada uno se traza y evalúa cada cierto tiempo, pero considero necesario resaltar aquí dos errores de peso que he venido comprobando y que se presentan con cierta reincidencia:
- Sobre la configuración de los feeds. Aunque parezca lo contrario, obtener un lector fiel es tremendamente complicado. En un lugar donde la competencia está a un solo clic, que una persona de forma consciente decida seguir nuestros textos a través de la sindicación de contenidos es un punto a favor de nuestra tarea diaria y debemos cuidar qué hacemos con nuestros feeds y cómo los configuramos. Lo primero que desea un lector es no tener que seguir enlaces, es decir, no quiere consultar un feed a través de su agregador para descubrir que tiene que desplazarse hacia el sitio web para acabar leyendo su contenido completo. Sí, ofrecer los contenidos capados en nuestra sindicación puede suponer un aumento momentáneo de nuestras visitas, pero lo que nosotros buscamos con los feeds es la fidelización. Nuestros lectores no disponen del tiempo ni de los deseos para ir saltando desde el agregador hacia nuestra web y, por ello, una de las razones por las que perdemos potenciales lectores es precisamente no ofrecer los feeds con los contenidos completos. En otro ámbito, se situarían los grandes blogs o los feeds de los medios de comunicación donde la actualización es constante, dependiendo de los casos, aquí sí que podría estar justificado ofrecer los contenidos capados precisamente por la ingente cantidad de contenidos a publicar. En definitiva, si ya has convencido a un internauta para que te siga, preocúpate de cuidarlo más allá de aumentar el tamaño de tus logs.
- Promoción de los contenidos más allá del blog. Vale, tienes un blog, ahora lo que deseas son visitas, ¿cuál es la mejor manera de promocionar tus contenidos? Desde mi punto de vista, y mucho más dentro de nuestro ámbito temático, la constancia y la paciencia. Si las demuestras – junto con unos buenos contenidos, claro-, si tus seguidores saben qué se van a encontrar cada vez que saben de una actualización, seguramente no se irán.
La utilización de otro tipo de herramientas como la promoción social de noticias, en nuestra área temática tenemos el caso de Documenea, también puede ser interesante, aunque cuidado si eres muy insistente y no sabes seleccionar adecuadamente los contenidos que quieres promocionar, porque los administradores te podrían considerar como spammer y podrías ser baneado. Por otro lado, y desgraciadamente, la utilización de listas de distribución por correo electrónico para la promoción de blogs está sufriendo ciertos abusos. de un tiempo a esta parte Por supuesto que está bien promocionar el lanzamiento de un blog, está bien comentar algún artículo del que nos sintamos especialmente orgullosos, pero no podemos caer en las prácticas de spammer de que en cada actualización debamos de dar aviso en las listas. Además, si lo hacemos, tampoco considero correcto hacer llegar un extracto del contenido y un enlace hacia la información completa, porque los usuarios de estas listas están dados de alta en una lista de distribución, no se han agregado a tus contenidos. Pueden llegar a aceptar que les remitas tus noticias si las consideras muy relevantes, pero si lo haces envíaselas enteras y no les hagas seguir enlaces.
Maneras de bloguear
Desde que publico contenidos en este blog, siempre he considerado que existían dos formas de bloguear dentro de los blogs profesionales -Los personales merecen, claro está, un capítulo a parte-. Si descartamos la más obvia que es el típico Copia & Pega, o el transcribe de los más aplicados, de aquello que nos parece interesante, una de ellas, la más obvia, es el típico Vía o Visto en que ha ido cayendo en desuso gracias sobre todo a la aparición de webs dedicadas al filtrado social de información como Digg, el hispano Menéame o nuestro bibliotecario Documenea. Obviamente, siempre es audaz ser el primero en levantar la liebre, en informar a la comunidad de los últimos hallazgos en formato de breve teletipo y que cada cual extraiga sus conclusiones. Al fin y al cabo, ¿de dónde nace la palabra blog? Precisamente, de esos pequeños hallazgos que realizan los internautas a la hora de navegar.
Personalmente, admiro a aquellos que se dedican a bloguear de esta forma, siempre conectados, a la última, dispuestos a actualizar sus blogs en cuanto la noticia es descubierta, llegar el primero y sobre manera ser referenciado por los demás. Os confesaré que cómo me gustaría ser el primero en algo por primera vez, pero desgraciadamente para mi orgullo, la combustión interna y los quehaceres diarios me impiden estar on-line las 24 horas del día, por lo que siempre llego tarde y soy el último en enterarme.
Una de las características de los blogs es precisamente lo nombrado más arriba, estar dispuestos a “agitar” la información dejando el análisis de la misma y sus implicaciones para más adelante, sin embargo al no poder alcanzar la velocidad de vértigo de la blogosfera o de la Web 2.0 sólo me ha quedado el realizar otro tipo de blogueo, si se quiere, más reposado aunque menos impactante. Evidentemente, nuestro blogueo reflexivo no nos va a deparar aparecer en los primeros puestos de Menéame y sufrir de paso sus efectos, pero la tensión informativa a la hora de publicar es mucho menor y, por supuesto, podemos dosificar nuestros ratos libres del ocio para ir publicando a nuestro aire sin la presión de las 24 horas del día estar conectados.
Claro que la manera que tenemos de actualizar nuestro blog es una arma de doble filo, en primer lugar puede parecer que estamos ofreciendo un diagnóstico de algo, situándonos en una ex cáthedra que no es precisamente lo que buscamos. No es nuestra intención, ni mucho menos, realizar aseveraciones categóricas, sino más bien abrir nuevas líneas de pensamiento y de reflexión ante una colección de hechos que se están produciendo. Y sí, el crecimiento dentro de la blogosfera es más reposado, el impacto es mucho menor y el riesgo mayor, puesto que en ocasiones te muestras completamente desnudo sobre la falta de conocimiento que dispones de un tema. Pero si te planteas un blog como una forma de aprender, una manera de compartir y, claro que sí, una manera de arriesgar para comprobar qué sucede, este tipo de blogueo reflexivo, pausado, de combustión lenta puede ser muy provechoso para ti y tus lectores.
Como se dijo en los albores de la blogosfera, los lectores siempre sabe más que tú y de ello doy fe. Publicar sin ser plenamente consciente de la situación es un riesgo de quedar en ridículo, sí, pero el retorno siempre es muy positivo. Aprenden los lectores, profundizas sobre un tema y descubres nuevos puntos de vista que no habías contemplado. Es cierto, es una forma de bloguear mucho más trabajosa, requiere mucho esfuerzo de síntesis, de documentación y redacción, pero en ocasiones te encuentras con grandes sorpresas y con comentarios que te impulsan ha seguir realizando lo que más te gusta: Pensar y compartir tus preocupaciones con personas que las comparten o, al menos, se atreven a discrepar abiertamente. Pero en cualquier caso, para eso estamos precisamente aquí.
WordPress cuánto nos has cambiado

No acostumbramos a loar las excelencias del CMS (Content Management System) que solemos usar para el mantenimiento de este blog, pero acercándonos a los preparativos del lanzamiento de su próxima versión -la 2.7 ya- considero que va siendo hora de recapitular de nuevo sobre el mismo. Porque no vamos a negar que estamos encantados con WordPress, y le hemos dedicado algunos textos -Nueva actualización de WordPress. ¡Malditos geeks! o Algunos buenos plugins de WordPress -, pero el hecho es que según se avanza en su desarrollo mejora su experiencia a nivel usuario, a pesar de las distintas pegas que puedan atribuirle.
Sí, puede que el sistema sea un mastodonte a la hora de acaparar recursos de los servidores en los que se instala, sí puede que sus usuarios (y entre ellos algunos reconocidos bloguers) echen pestes cuando tienen que actualizarlos, sí puede que la interfaz a la hora de gestionarlo no sea la mejor diseñable; pero si se trata de lo que les prometieron, escribir y darle al botón de “Publicar”, no se puede negar que WordPress alcanza con creces sus objetivos. Porque este sistema para la gestión de blogs nació en el momento justo y supo adoptar una filosofía muy propia de la Web para la Web 2.0. De esta manera, su principal cabeza visible, Matt Mullenweg, decidió desarrollar de forma paralela un sistema de gestión de contenidos ya establecido, b2evolution, hacia lo que sería WordPress justo cuando la blogosfera comenzaba a arrancar de forma masiva. Nos encontrábamos en tiempos en los que Google adquiría Blogger y el CMS más popular, Movable Type, se pegaba un tiro en el pie al pasar ser de pago si queríamos que el blog fuese para distintos autores.
Frente a esto la comunidad WordPress apuntó hacia el usuario pro, aquel que iba a instalarse un blog en un servidor, ofreciéndole sencillez en la instalación y posibilidades de desarrollar el CMS con nuevas funcionalidades en forma de plugins. Su aceptación fue tan grande que el éxito de WordPress invitó a sus desarrolladores a lanzarse al ámbito empresarial, naciendo de esta forma Auttomatic, así como el desarrollo de su propia plataforma de mantenimiento de blogs conocida como WordPress.com.
La sencillez y la seguridad en la gestión fueron el caballo de batalla que WordPress indujo en el desarrollo de plugins que facilitase la tarea a los administradores. Así, por ejemplo, se desarrollaron el plugin para la lucha contra el spam, Akismet, la posibilidad de realizar copias de bases de datos con unos pocos clics, WP-DB-Backup, o el reciente plugin para la actualización de todo el sistema que va a integrarse dentro de WordPress, WordPress Automatic Upgrade.
Atrás quedaban las horas de revisión de los comentarios y de su borrado, la preocupación de que los spammers contaminasen con sus enlaces y sus mensajes textos a los que habíamos dedicados algunas horas, las tribulaciones respecto a las copias de seguridad que mantendrían a buen recaudo nuestro esfuerzo o las horas de lucha ante una actualización fallida, o incluso errónea, de algunos ficheros borrados por error. El automatismo en su gestión y en su actualización, hacia donde camina WordPress en su nueva versión, ya se trate en los plugins (ya implementado) o en todo el sistema puede ser peligroso por inseguro a aquellos confiados que no realizan copias de seguridad de sus blogs, pero facilita tremendamente la tarea que fundamentalmente preocupa a los bloguers: Escribir y transmitir el mensaje. Atrás quedará el uso del FTP, de la selección de los ficheros a borrar, de la lentitud del proceso… Se trata, sin lugar a dudas, de un gran paso.
Metodología para la implementación de un blog corporativo externo
Ya se encuentra accesible a través de la página web de la revista El Profesional de la Información para su descarga, aquellos que dispongan de suscripción, el número 5, monográfico dedicado a la Información en la empresa correspondiente a los meses de septiembre-octubre de 2008. En este número colaboro con el texto Metodología para la implementación de un blog corporativo externo que confío os resulte de interés.
Lo cierto es que revisando el índice del monográfico, he de confesar que hay muchos textos que me llaman la atención, aunque puedo decir que el que no dejaré de leer es el siguiente por su marcado carácter 2.0: Presencia de la prensa digital española en la Web social: análisis de Menéame de Enrique Orduña y José-Antonio Ontalba.
Los textos publicados en este número son los que siguen:
- Información en la empresa para innovar y competir – Antonia Ferrer
- Estrategia empresarial y tecnologías de la información en la gestión del conocimiento técnico-documental. Estudio del caso Nuclenor
– Pedro Solana-González y Daniel Pérez-González - Metodología para la implementación de un blog corporativo externo – Marcos Ros-Martín
- Presencia de la prensa digital española en la Web social: análisis de Menéame
– Enrique Orduña-Malea y José-Antonio Ontalba-Ruipérez - Modelo de servicio semántico de difusión selectiva de información (DSI) para bibliotecas digitales – Eduardo Peis, Enrique Herrera-Viedma, José-Manuel Morales-del-Castillo
- Aplicación de arquitecturas peer-to-peer a la distribución de archivos audiovisuales – David Fernández-Quijada
- La revolución de los medios informativos en internet. El caso de los contenidos económicos – Toni González-Pacanowski
- Implantación de sistemas de información empresarial – Sabin Goitia, Sonia Sáenz-de-Lacuesta, Maitane Bilbao
- Esade Guíame!: donde comienza la empresa bien informada – Cristina Català-Puigbò y Josep Soler-Teixidor
- Géneros web: líneas de investigación – Michela Montesi
- Complementos bibliométricos de Thomson Scientific en la Web: buenos, bonitos y gratuitos – Rafael Ruiz-Pérez, Evaristo Jiménez-Contreras, Emilio Delgado-López-Cózar
- 20 años de Doc6. Entrevista a Adela d’Alòs-Moner – Javier Guallar y Sílvia Redondo
- Online information conference 2007 – Tomàs Baiget y Fernanda Peset
- Directory publishers looking over the fence – Toon Lowette
Mis relecturas imposibles
Cuenta Gabriel García Márquez que, yendo a visitar a un amigo, se detuvo en una librería del aeropuerto para comprarle como regalo Cien años de soledad. El hecho es que durante el viaje, Gabo se entretuvo releyendo su obra hasta descubrirse corrigiéndola sistemáticamente a lápiz. Finalmente, decidió que aquel galimatías de letras apretujadas ya no podía ser entregado como presente por la cantidad de anotaciones confusas que contenía y se disculpó ante su amigo por ello.
En nuestro más que humilde caso, dicen aquellos blogs centrados en dar consejos a los que mantenemos uno, como Blogmundi, que una de las actividades que todos los escritores digitales accidentales deberíamos realizar es precisamente eso, la relectura de nuestros textos. Sin embargo, en mi lugar, esa actividad constituye una tarea imposible de acometer y no precisamente por pereza, sino más bien por el pudor más absoluto.
Y es que me he percatado que releerme representa un acto de redescubrimiento, tender un puente hacia un yo que dejé atrás, ¿mucho más sabio? ¿más ingenuo?, que escribía creyendo lo que aseveraba sin tenerlas todas consigo. En ocasiones, de forma accidental puesto que como ya he dicho no es una actividad que me resulte agradable, releo esos viejos textos, percatándome que entonces sabía más – ¿En serio escribí sobre esto?- y que aquel conocimiento parece haberme abandonado como un fardo latoso e innecesario. Qué gran error.
Pero, lo peor de todo, es el pudor. Encontrar mi anterior yo más audaz y descarado, posiblemente inocente y apasionado, que, necio, se atrevía a justificar algunas ideas sobre las que lo desconocía todo esperando que la Espada de Damocles cercenase sus argumentos (Algo que siempre espero) y que sin duda aquellas palabras merecían. Y, por supuesto, darse de cuenta de los textos mal redactados, los giros imposibles, las comas mal situadas, los enlaces no resueltos, las palabras huérfanas de significados abandonadas en frase inconexas, los más que sinsentidos, las ideas mal expuestas, y las equivocadas, la agresividad no taimada, el desconocimiento impúdico, las locuras irreflexivas, la sagacidad desmañada, la escritura desmedida…
En definitiva, mis relecturas imposibles por mi más absoluta, y santa, inconsciencia.
El blog y su discontinuidad
A aquellos que hemos estudiado la lengua inglesa, los profesores nos suelen advertir de la existencia de determinadas palabras que pueden ser consideradas false friends (falsos amigos) o cognates (cognados) y son términos que por escribirse de la misma forma (o parecida) en español son confundidas, pero que en realidad en inglés significan otra cosa, y que nos pueden llevar a disgusto cuando realizamos un examen.
To discontinue es una de ellas y últimamente me la encuentro sobre todo cuando los blogs hacen referencia a servicios o programas que las empresas desarrolladoras abandonan. Según la Real Academia de la Lengua Española, discontinuo significa “interrumpido, intermitente o no continuo”, dejando la puerta abierta al restablecimiento de aquello que ha perdido su continuidad. Sin embargo, To discontinue significa "Interrumpir o suspender" de forma literal lo que no priva a los bloguers a trasladar el término a sus textos sin tener en cuenta el cognado.
Así, por ejemplo, una persona que haya leído las últimas noticias sobre Microsoft le habrá parecido que últimamente se encuentra en un estado completamente discontinuo, ya que además de abandonar su servicio de digitalización y consulta de libros, Live Search Books, también interrumpe el servicio de distribución de música digital, MSN Music, dejando a más de uno con cara de pardillo porque las canciones que compró a Redmond, tienen fecha de caducidad.
Hecha esta aclaración, anunciaros que los blogs también disponen de períodos de discontinuidad, en ocasiones por la propia incomparecencia de sus autores o simplemente por la dejadez de los alojamientos donde se hallan. Qué decir cuando un bloguer trata de publicar un texto intentando acceder a su bitácora pero ésta se encuentra caída aumentando su frustración. Dependiendo del hosting, esto puede ser usual o muy extraño, pero a todos se nos pasa por la cabeza la desazón sobre cuál habrá sido la suerte de la bitácora o, peor y posible, de la empresa que lo aloja (Que de todo hay).
En la mayoría de las ocasiones, no se suele pasar a mayores y el servicio se reestablece tras unas horas, sin embargo no hay mayor frustración para un bloguer que un post interruptus, cuando lo tienes todo listo para publicar pero por una razón u otra, no puedes hacerlo o pierdes todo tu texto. En nuestro caso, a veces, aunque cada vez menos, nuestro blog ha llegado a estar inaccesible durante horas, o incluso durante fines de semana completos, lo cual nos molesta soberanamente puesto que pagamos por que se nos ofrezca un servicio, aunque las comodidades sean muchas y las incomodidades discontinuas.
Cuando perdemos un suscriptor
Seamos sinceros, lo primero que hace un bloguer cuando enciende su ordenador y abre su navegador es consultar sus estadísticas para empezar el día. Ummm. De acuerdo, puede que me equivoque, puede que lo primero sea mirar el correo, pero entonces estoy seguro que el ego lo deja en un segundo lugar. Sin embargo, las estadísticas de accesos son, en ocasiones, un tanto injustas en cuanto a los seguidores que un sitio web pueda llegar a tener. De hecho, los blogs, que tienen configurados los feeds de una forma correcta (según nuestro punto de vista), disponen de una masa latente de fieles lectores que no caen de forma accidental dentro del saco de resultados que ofrece Google, sino que decidieron en su momento seguir las evoluciones de un sitio y, tal vez, leerlo de vez en cuando.
Feedburner, a la espera de que el futuro lo alcance, nos permite seguir el comportamiento de nuestros lectores y conocer qué textos son los más sugerentes en cada momento. También podemos averiguar cuántos lectores disponemos en cada momento y, al mismo tiempo, cuántos hemos dejado de tener mediante un histórico. En ocasiones, se producen caídas bruscas del número de lectores de feeds y, claro, no podemos achacarlo a las penalizaciones de Google, por lo que encogiéndonos de hombros debemos aceptar la realidad de que hemos dejado de ser interesantes (Esto si es que la caída no se debe a que uno de los agregadores de feeds se encuentra en mantenimiento o inaccesible o ha dejado de mostrar el número de suscriptores durante unas horas). De vez en cuando, Feedburner también hace limpieza ante cifras de acumulados un poco abultados y después de esto te encuentras con que “donde dije digo, dije Diego” y no tienes a tantas personas siguiéndote, sino un número inferior, por lo que una vez más sufres una punzada en el ego al descubrir que en realidad no interesas a mucha gente.
Pero, al fin y al cabo, los bailes de suscriptores son sólo números. Un servicio agregador mediante web informa a Feedburner que dispone de tantos lectores apuntado a nuestro feed y debemos creérnoslo. Sin embargo, al disponer de la opción de la suscripción por correo electrónico, sentimos que los lectores se nos hacen un poco más cercanos, como si un suscriptor por email fuese una persona decidida que nos ofrece una oportunidad cuando publicamos contenidos y no debemos defraudarle.
La pregunta es si lo hacemos. Como das la opción de darte de alta, también debes ofrecerla para darse de baja. Y el hecho es que las bajas se producen con cierta frecuencia. Cuando descubres que un suscriptor por correo se desinscribe piensas que le has fallado a alguien, que realmente lo que escribes, lo que publicas no tiene mayor relevancia para esa persona y huye de la infoxicación como de la peste. Así que andas preguntándote qué es lo que hiciste mal para que esa persona, que te había ofrecido su voto de confianza, se marche para no volver más.
Puede ser que el suscriptor por correo haya, simplemente, descubierto el maravilloso mundo de los feeds y que se dé de baja para no recibir información redundante. Sinceramente puede que esto sea lo mejor que puedas llegar pensar. Pero también puede ser que simplemente ya no esté interesado en los vaivenes normales que sufre un blog, que tu evolución personal e inquietudes ya no le atraigan lo más mínimo, que tu prosa caiga en la reiteración más absoluta o que simplemente le aburras.
Cuando los lectores se marchan, ¿deberíamos volver sobre nuestros pasos? ¿Deberíamos ser los de antes, aunque ya no lo seamos? En definitiva, a final de cuentas, ¿escribimos para nosotros o para vosotros?
Pero, ¿por qué cambiar la plantilla de un blog? (y 2) – Aspectos internos
Una de las características de los blogs, una de las razones por las que tienen que agradecer su popularización durante los últimos años, es su fácil eidición y publicación, ya que el usuario sólo tiene que darle al botón de PUBLICAR para que sus ideas y opiniones se vean reflejadas en las otrora denominadas Autopistas de la información sin tener la necesidad de saber de HTML. Es cierto, los blogs son terriblemente sencillos de actualizar, si obviamos ciertos fallas psicológicas que pueden acechar al bloguer, sin embargo esto es completamente falso cuando hablamos de gestionar un blog.
Y es que no sólo debemos enfrentarnos a trolls y spammers, es que también debemos lidiar con otros aspectos inherentes al tipo de alojamiento que hemos escogido para nuestro sitio web. Puesto que no es lo mismo utilizar una plataforma de publicación como Blogger o el sistema de alojamiento de WordPress, que uno mismo deba de gestionarse el servidor y los ficheros, así como tener que actualizar a las nuevas versiones del CMS escogido con los riesgos que esto conlleva.
Porque si bien, en general, los desarrolladores de WordPress tratan que la actualización e instalación del sistema sea lo más sencilla posible; esto no quiere decir que en ocasiones no resulte traumática. De hecho, nos sucedió que de un salto de una versión a otra de WordPress, la actualización de la base de datos para el sistema de categorías y de gestión del blogroll no funcionó correctamente y el sistema daba error produciendo un fallo en la base de datos (Nuestro blog dejó de funcionar literalmente). Esto nos obligó a retornar a las copias de seguridad de las que disponíamos, perdón, las copias de seguridad que el servicio de alojamiento automáticamente producía. Este hecho que, más o menos los experimentados solventamos con mayor o menor dificultad, se me antoja imposible para aquellos que simplemente le dan al botón de PUBLICAR y se olvidan del resto, aunque tampoco ellos se aventurarán a autogestionarse sus sitios de publicación web, ni mucho menos a cambiar de plantilla.
Dicho esto, aquellos que nos aventuramos a tener un dominio propio en un servicio de alojamiento web nos enfrentamos frecuentemente a la inseguridad de si todo funcionará como se espera, ya que obviamente no tiene porqué siempre suceder así. Las actualizaciones de versiones del CMS son completamente necesarias, no podemos pasarlo por alto, ya que en las versiones antiguas suelen aparecer agujeros de seguridad que no sólo afectan al blog, sino que incluso pueden llegar a afectar otros sistemas anejos. Así, por ejemplo, Technorati anunciaba recientemente que iba a dejar de actualizar blogs que no hubiesen actualizado a versiones recientes de WordPress, su razón principal eran cuestiones de seguridad por lo que no es algo que deba dejarse aparcado durante mucho tiempo. Otras de las cuestiones que nos obligan a actualizarnos es el desarrollo de nuevos plugins, pequeñas funcionalidades que añadimos a nuestros weblogs según vamos descubriendo nuestras nuevas necesidades, y es que los plugins no se suelen diseñar pensando en versiones antiguas de WordPress.
Por supuesto que hay algunos que defienden a ultranza la no-actualización de los CMS aduciendo la depuración de las nuevas versiones – hasta que no salga la X.X.1 de la versión X.X no actualizo – o simplemente porque WordPress va creciendo y haciéndose más pesado, consumiendo recursos de los servidores, por lo que la decisión de actualizarse se aplaza. Pero, siempre llega, para fortuna o desgracia de los bloguers.
Pero, ¿qué tiene que ver lo anteriormente afirmado con la plantilla de un blog? Fundamentalmente que, al evolucionar el CMS, aparecen nuevas formas de hacer las cosas, nuevos comandos y obviamente una etiqueta que anteriormente nos servía para mostrar el blogroll puede caer en desuso y desaparecer. Por supuesto que esto también es aplicable a otros aspectos del blog como las etiquetas o los códigos en PHP que insertamos cada vez que instalamos un plugin y que dejan de funcionar porque la base de datos interna ha cambiado en su estructura. Sobre esto último señalar que, cuando se va a producir una actualización importante de WordPress, aparecen en distintas webs listas de plugins populares que funcionan y que no funcionan con la nueva versión del sistema. Por un lado, esto sirve para que los autores de los plugins actualicen sus creaciones, pero por otro nos ponen sobreaviso de que una funcionalidad específica que teníamos disponible en nuestro blog va a dejar de funcionar o puede dejar de hacerlo.
Así pues, el cambio de plantilla nos ofrece la posibilidad de limpiar los códigos de nuestros themes y, de esta manera, poder añadirles nuevas funcionalidades que antes no ofrecíamos. Por ejemplo, buscar un plugin que haga mejor las cosas (Esto nos sucedió con el plugin para la muestra de los últimos comentarios), así como rebuscar dentro de nuestro servidor y borrar antiguos plugins que utilizábamos, pero que por distintas circunstancias están obsoletos y ya hemos dejado de usar. En nuestro caso, uno que realizaba un conteo de las visitas que había recibido un post determinado.
Pero, aquí llega la puntualización, al igual que limpiamos nuestro código debemos tener presente que una nueva plantilla puede ensuciar nuestro blog si no somos cautos. Por ejemplo, una plantilla que consideramos gratuita puede llegar a salirnos cara, puesto que puede incluir enlaces que el diseñador ha introducido deliveradamente para mejorar el posicionamiento de otras webs que no tienen ninguna relación con nosotros. Estas son las plantillas denominadas Sponsored Themes que provocaron una honda controversia dentro de la blogosfera cuando Matt Mullenweg decidió eliminarlas del sitio WordPress Theme Viewer. Obviamente, estas plantillas tenían como objetivo que fuesen instaladas en el mayor número de blogs posibles para que, de esta forma, los enlaces incluidos dentro de ellas, señalasen a distintas webs que habían pagado al diseñador por su inclusión y mejorar su posicionamiento dentro de Google. Obviamente, esto puede convertirse en un arma de doble filo porque los buscadores pueden llegar a penalizarnos por ello.
Y es que el blogging nunca fue sencillo en ninguno de sus aspectos.
Pero, ¿por qué cambiar la plantilla de un blog? (1) – Aspectos externos
Hace ya casi cuatro años que esta bitácora permanece activa y cuatro han sido las plantillas que hemos usado durante su mantenimiento. Concretamente, se ha tratado de versiones más o menos modificadas de los themes Gutenberg, Shaded Grey y, el actual, Blog Oh Blog; mientras que también hemos utilizado una plantilla concebida por nosotros mismos que llevaba por nombre Ars Nigra. Os confesaremos que, como no somos en ningún caso diseñadores, Ars Nigra se trató más bien de un “corta y pega” del código de otras plantillas para WordPress adoptando algunas ideas que nos gustaban – una nueva razón para no liberarla y permitir su descarga – tomando como base Shaded Grey. Curiosamente, la plantilla de trabajo de Ars Nigra se denominaba Fronkonsteen, en claro homenaje a estas circunstancias, y su desarrollo ha marcado sobremanera el cómo queremos que se lea nuestro blog para futuros cambios de diseño. Fruto de aquel esfuerzo, Ars Nigra estuvo con nosotros durante dos años y no fue fácil encontrar un theme sustituto que fuese digno de ella y puede que, por eso, nunca parecía que nos decidiésemos en cambiarla.
Debido a esa búsqueda de una plantilla sustituta, ya escribí el pasado mes de octubre un texto refiriéndome a algunas consideraciones que había que tomarse a la hora de escoger el diseño de un blog. Pero más allá de los colores y la disposión del texto que se adopta dentro de una plantilla, debemos tener presente algunos aspectos al instalar un nuevo theme dentro de nuestra bitácora, así como realizar algunas tareas de acomodación y limpieza del código que llevan incluido.
La razón principal del cambio de una plantilla en una bitácora es que un blog no es inamovible en el tiempo. Obviamente, sufre ciertos picos de actividad, popularidad, puede cambiar de dominio, del sistema de gestión de contenidos, puede comenzar a variar su temática, pueden incluso agregarse autores y editores, mientras que otros lo abandonan, etc. Por otro lado, los diseños web varían, los gustos evolucionan y nuestro blog también debe ser reflejo de esto. Debemos de tener presente que el diseño de un blog es lo primero que entra por los ojos de nuestros lectores y, por lo tanto, no debe de ser descuidado. Ninguna plantilla es suficiente, ni es excesiva; los bloguers mantienen un blog fijándose ciertos objetivos y aspiraciones, por lo que el diseño debe ser reflejo de todo ello.
Así pues, a continuación os ofrecemos un compendio de lo que nosotros tenemos en cuenta cuando realizamos un cambio de un theme en el blog. Tened presente que no somos diseñadores web, somos simples bloguers que realizan el trabajo que actualmente realizan miles de profesionales. Por lo que estas reflexiones no son, ni mucho menos, verdades absolutas ni hay que seguirlas a pies juntillas, son simples recomendaciones para usuarios de apié como nosotros. Por supuesto que la riqueza de la blogosfera no puede ceñirse a criterios de unos, así que simplemente os contamos lo que nosotros creemos y hacemos cuando cambiamos una plantilla.
Al no ser diseñadores, ni poder permitirnos la contratación de uno para que nos diseñe la plantilla, opción que tampoco estaría mal; realizamos nuestra búsqueda de una nueva plantilla dentro de nuestros intereses y gustos dentro de los distintos directorios web de themes para WordPress gratuitos (Por ejemplo, el oficial Theme Viewer o WordPress Themes), siguiendo siempre dos criterios:
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Diseño sencillo y claro. Nuestros contenidos suelen tener un enfoque serio, por lo que los colores estridentes están completamente descartados.
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Que la hoja de estilos (CSS) sea fácilmente editable. Después de una selección de varias plantillas y su sometimiento a votación, comprobamos cual de ellas es más facil de editar. A nosotros, nos encanta cambiar los colores, los tipos de letra, los espacios entre bloques de texto, las disposiciones de las columnas… Pero no sabemos mucho de CSS, así que si comprobamos que la edición de la hoja de estilo es complicada, solemos darnos por vencidos y pasamos a otra.
Hay que recalcar que una plantilla que nos parece atractiva, puede no serlo cuando la instalamos en nuestro blog. De hecho, acomodar continente con contenido no siempre es una tarea sencilla, por lo que puede darse el caso que instalemos un theme que puede parecernos sugerente y después decepcionarnos completamente. Un apunte, una recomendación de usabilidad es que siempre se use letra negra sobre fondo blanco para facilitar la lectura, así pues si el theme no usa letra de color negro en el texto lo deberíamos cambiar siempre. Esto último puede parecer algo obvio, pero hay gente que le atrae jugar con los colores hacia combinaciones insospechadas. Lo que me lleva a los colores de los enlaces. Otro aspecto básico es que los enlaces se distingan del texto. Puede parecer una perogrullada, pero lo cierto es que esta misma plantilla tenía el texto y los enlaces bajo el mismo color (gris), aunque los enlaces eran visibles, puesto que estaban subrayados, era muy difícil distinguir qué texto estaba enlazado y cual no.
Sobre los tipos de letras, comentar que actualmente la web está completamente ceñida a un puñado de tipografías. Es triste que sea así, ya que en el papel coexisten millones de ellas, pero que en la Red nos tengamos que conformar con muy pocas es completamente descorazonador. Así pues, personalmente nos decantamos frecuentemente por la Verdana, Georgia y Trebuchet MS, aunque no son las únicas disponibles, claro.
La composición y el número de las columnas también es interesante. Indicar que desde hace tiempo que nos gusta que el diseño del blog disponga de tres. Una, la principal, para contenido, mientras que las otras dos se repartirían el resto de elementos (Archivos, Categorías, Últimos comentarios, Últimos posts, etcétera). Mi recomendación es que se sitúen los elementos convenientemente agrupados para facilitar la navegación. Por ejemplo, yo situaría el buscador siempre en la parte más alta, porque es un elemento completamente necesario tanto para nosotros como para nuestros visitantes, después colocaría los Archivos y Categorías juntos, mientras que los Últimos Comentarios y los posts estarían unidos. El blogroll es otro de los elementos indispensables que jamás apartaría de la página principal de un blog, aunque parece que se trata de un elemento en decadencia dentro de los weblogs.
Finalmente, habría que revisar cómo están situados ciertos elementos característicos de los posts, los consabidos campos de Autor, Fecha, Categorías y Etiquetas, puesto que puede que el autor de la plantilla no haya contado con ciertos elementos que pueden parecernos atractivos o su disposición no nos interese, como por ejemplo situarlos al final del texto y nosotros queramos tenerlos al principio.
El bloqueo del bloguer
Usualmente, no soy de aquellos que sufre el miedo al papel en blanco. Ese mal que alguna vez atiere a los escritores profesionales (o no) que se descubren faltos de imaginación, mientras aguardan que su anhelada musa les haga una visita y les permita idear – junto con transmitir – mediante las palabras escritas una historia, una situación, una descripción… No, mi problema no es ese, puesto que hallo relativamente fácil llenar unas líneas, pero me ha sucedido que según voy avanzando en la redacción me invade el miedo y la inseguridad de los advenedizos, asustado de que a nadie le pueda interesar lo que tengo escrito o, mucho peor, que lo que diga sea algo completamente alejado a la realidad.
Comento esto porque ayer comencé dos textos bajo lo que yo denomino escritura automática que, por otro lado, es una forma de la que disponen los escritores bloqueados a la hora de iniciar un texto. La idea es sencilla, coges un papel y comienzas a escribir una sola frase o unos garabatos o unas líneas, con el firme propósito de escribir cualquier otra cosa. A partir de ahí, el solo acto de blandir el bolígrafo y el papel permite el surgimiento de la necesidad de transmitir ideas y de forma simple, pero automática, tu cerebro comienza a trabajar y por ende a escribir. Como bloguer, no puedo permitirme el lujo de escribir en lápiz y papel, puesto que posteriormente hay que transcribirlo absolutamente todo, lo que es una tarea tediosa, y desde luego que en la tarea de composición no se puede enlazar artículos de referencia; por lo que utilizo mi propia técnica para iniciar la escritura que se basa en tratar de lanzar las ideas sobre la pantalla en blanco hasta que, milagrosamente, se reorganizan y engarzan unas con otras otorgándose sentido por sí mismas. Desgraciadamente, esto no sucedió.
Ayer, tenía el firme propósito de escribir un texto sobre Google, no importaba cual de los dos temas que tengo en mente tratase, debía escribir mis ideas sobre ese buscador sucediese lo que sucediese. Pero, a pesar de lanzarme a la redacción de los dos textos, la tarea se me constituyó como imposible, porque las ideas no se enlazaban y el estilo me parecía completamente execrable. En fin que aquellos dos textos acabaron sepultados, borrados y olvidados, mientras me preguntaba porqué mis técnicas, aquellas que me habían servido durante los cuatro años que he publicado frecuentemente en este blog, no me habían servido en esa ocasión. ¿Qué me estaba pasando? ¿Acaso marcaría mi ocaso como bloguer? ¿Estaría viviendo mi decrepitud siendo plenamente consciente de ello?
En aquel momento, la desazón me inundó. Disponía de ideas y deseaba transmitirlas como en cualquier otro momento, pero me resultaba una tarea imposible. De hecho, interiormente creía que, tal como afirmo al principio del texto, lo más probable resutlase que las personas que las leyesen no les encontrarían ni el sentido ni el interés, ¿por qué debería preocuparme de ello? ¿Debería perseguirlas hasta extraerlas y conseguir plasmarlas hasta quedarme exhausto?
¿O más bien debería publicar un texto reflexivo cuando un bloguer se queda bloqueado y descubre que ha sufrido un gatillazo creativo?
“Guest blogging”, también en la Biblioblogosfera es posible
Hubo un tiempo que los bloguers apasionados por el mundo de la Biblioteconomía y la Documentación participaban en cada descubrimiento que se realizaba dentro Internet. Cada nuevo blog, cada nuevo proyecto, cada nueva referencia era tomada como un síntoma de madurez, un avance dentro de la precariedad de aquellos tiempos; cuando los bloguers, bien entendidos, podían contarse con los dedos de una mano. Por aquel entonces todo parecía posible y la oportunidad de saltar de una bitácora a otra como autor invitado también. A esto se le denomina Guest Blogging.
El Guest Blogging (GB) consiste en invitar a otro bloguer, no tiene porqué ser ni referente ni especialmente conocido dentro de la blogosfera, a compartir ideas dentro de tu blog como invitado, por supuesto que tú, como bloguer, también puedes intentar realizar una relación recíproca. Lo positivo de este tipo de actividad es que, en general, el que invita suele devolver el favor por lo que de esto resulta una de las actividades más curiosas, estimulantes e interesantes de la blogosfera.
Porque, de hecho, las ventajas son muchas. Es cierto que al publicar un texto fuera de tu blog estás perdiendo una idea propia (si lo quieres ver así), pero sólo por las ventajas que se pueden obtener por el simple hecho de realizar GB merecen la pena. Porque sí, pierdes un texto, un tiempo, pero ganas varios enlaces, te expones a una audiencia que puede que no te conozca, comienzas una relación de cooperación con una persona que tal vez no conocías (A esto se le llama hacer Networking), te das la oportunidad de desperezarte, quitarte las telarañas y escribir con nuevos enfoques y de distinta forma de la que estás acostumbrado; cooperas y ayudas a los demás para darse a conocer y, por supuesto, sigues blogueando.
En la Biblioblogosfera, además de mis actividades como Guest Bloguer:
- All I wanna is blog
- Las Bibliotecas de los medios de comunicación
- Bibliotecarios, documentalistas… ¿Infonomistas?
- Lo importante es el talento
También se han dado otros casos, como la participación que tiene Catuxa Seoane en eCuaderno o la de Javier Leiva en Véase Además hasta su desaparición.O la cooperación entre estos dos bloguers o la de Fernando Siles. Si nos fijamos en las fechas, nos percataremos que esta es una actividad en franco declive, por no decir que actualmente es inexistente en la Biblioblogosfera. ¿Qué ha sucedido para que las hayamos abandonado? ¿Es que tampoco encontramos tiempo para esta actividad?


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