A vueltas con “La responsabilidad sobre el contenido que generan los usuarios en la Internet colaborativa”
El debate que nos propone Jorge Franganillo es sempiterno y reverdece cada vez que a la Blogosfera se le propone un nuevo intento de regulación. Pero, aunque aparentemente esta regulación tenga nombre y apellidos (los blogs), no es difícil imaginar que los tentáculos reguladores se extenderán a otros ámbitos de la Web Colaborativa una vez que la Blogosfera haya sido normalizada. Imagino que el profesor ha estado al tanto de la propuesta de la Unión Europea de crear un registro de blogs que levantó la liebre para la generación de una nueva polémica más con sus réplicas y contrarréplicas sobre la regularización blogosférica en las que no vamos a entrar en detalle.
Sin embargo, lo que no debe obviarse es que la crítica a un ente informe, que no atiende a una organización lógica, ni a unas reglas establecidas, que no puede atribuirse a un único colectivo, que es infinito y cuya definición es difícil de establecer; desconcierta tanto a los poderes políticos, empresariales y mediáticos que se ven impotentes a la hora de conseguir meterlo en cintura. Pero que nos recuerda que la generación de contenidos dentro del Web es uno de los temas más apasionantes y más interesantes que se vienen desarrollando actualmente.
Por ejemplo, que una persona, sea cuales sean sus características, pueda considerarse como una fuente de información fiable y fidedigna sobre un tema en la Web, ¿recordamos el reciente premio Ortega y Gasset a una bloguer cubana?, se encuentra al orden del día y son los propios medios de comunicación los que ensalzan y defienden esas voces en aras de la libertad de expresión. Sí, es cierto que podríamos partir en nuestra crítica considerando que el 80% de lo que se publica en Internet es basura o poco relevante, pero atendiendo a los mismos criterios editoriales, mucho de lo que se publica en papel bien pudiera ser considerado (Sin ánimo de ofender) de poco interés o relevante.
Siguiendo el razonamiento anterior, profundizando en nuestra crítica, podríamos aseverar que Internet está lleno de Geeks, que en Digg, una web colaborativa ideada para la publicación y votación de noticias, sólo se promocionan noticias Techies, pero sólo nos quedaríamos con una visión residual de lo que está sucediendo realmente dentro de la Red. De hecho, existen estudios que demuestran que mientras Digg estuvo consolidando y aumentando su audiencia, sí que se enviaban una gran mayoría de contenidos informáticos o relacionados con las nuevas tecnologías, pero también es cierto que esa tendencia ha cambiando hoy en día y que esta web de promoción social de noticias se encuentra ampliando el espectro de las informaciones que se votan dentro de ella.
Así pues, nos hallamos en un escenario en la que los blogs se han erigido en algunos casos como medios de comunicación realmente capaces de llegar allí donde los media tradicionales no llegan por intereses económicos, comerciales o ideológicos. Sobre este hecho, es paradigmático el caso de la blogosfera política americana, considerada influyente, apasionada y un referente a la hora de informarse en aquel país sobre su política y su situación actual.
También hay que tener presente que la mayoría de los blogs no tienen el objetivo de alcanzar grandes audiencias, que se conforman con el público que puedan llegar a obtener. En el caso que nos toca, la biblioblogosfera, ese público sería muy restringido, pero al mismo tiempo se convierten en lugares que son capaces de generar información a su público objetivo que es considerada relevante y que no podría ser distribuida de otra forma. Como podéis suponer, en el caso del resto de blogs, cuál sea ese público y la forma en que se realice el mensaje ya es otra historia.
En cualquier caso, retomando el tema desde el que nace este texto, el del control de contenidos ofensivos, insultos y denuncias infundadas; desgraciadamente, como en la vida analógica, se parece obviar que dentro de Internet existen buenas y malas iniciativas, buenos y malos comportamientos, y que se conjuga la censura y libertad de expresión al mismo tiempo sin que exista necesariamente un órgano regulador.
No negaremos que Internet dispone de zonas hostiles y reprochables, mas acusar a la Blogosfera de Infoxicación, siguiendo el criterio de la UE para controlarla, se antoja ridículo. Estoy de acuerdo en que los blogs deben de autorregularse, y aunque no lo parezca lo hacen, siguiendo unas normas que se dicta cada uno atendiendo a las buenas maneras, que precisamente se ajustan a los usos sociales establecidos, por lo que intentar reglamentar la forma en la que se publican contenidos desde una instancia superior no lo considero como lo más idóneo. Sin ir muy lejos, un ejemplo de la regulación que llevan a cabo los bloguers la puedo aportar yo mismo, cuando hace un tiempo exponía algunos problemas surgidos dentro de mi blog respecto a algunos comentarios que me había obligado a retirar.
Por otro lado, algo que considero capital en este debate, es el hecho de que no podemos obviar que la autoridad en Internet, y fuera de ella, no es un valor que cada uno se otorga así mismo, sino que dan los demás. Es decir, la autoridad la dan los lectores y seguidores de cada sitio web, así como la consideración de si un sitio web puede ser confiable o no. Por ejemplo, tratar de asignar el mismo valor informativo al blog de Enrique Dans (O el de José Luis Orihuela) que al mío (El Documentalista Enredado), por poner un ejemplo, es una desfachatez puesto que las escalas de autoridad dentro y fuera de la red son simplemente ridículas.
Otro ejemplo de Web 2.0 que otorga cierto margen a la autorregulación es la propia Wikipedia. Esta enciclopedia colaborativa dispone de sus propios mecanismos para evitar su sabotaje y moderación, a través de la figura de los famosos bibliotecarios que, como no podría ser de otra manera, tampoco pueden escapar de la polémica ante la ejecución de criterios distintos a la hora de aprobar, editar o restringir contenidos o simplemente reciben críticas ante la falta de ellos. Sin embargo, tampoco es de recibo atacar la Web 2.0 considerando que se trata de una dictadura de los idiotas o que Google nos vuelve estúpidos, en mi opinión son planteamientos que tratan de censurar un movimiento que no puede detenerse.
Por todo ello, considero que el vandalismo y las malas maneras dentro de la web deben mejorarse, sí, pero a través de la educación y la enseñanza del buen uso de las herramientas disponibles en Internet y sus infinitas posibilidades. La Educación 2.0 trataría precisamente de alfabetizar digitalmente, enseñando a aquellos que no pueden acceder a la Web por los recursos de sus familias, pero también enseñando educación dentro de Internet, qué es lo que se puede hacer y qué no, pero a través de la formación jamás de la censura.
Ego de bloguer, “touché”

La teoría de la pirámide de Maslow formula una jerarquía de las necesidades humanas y defiende que, conforme se satisfacen las necesidades básicas, los seres humanos desarrollamos necesidades y deseos más elevados. De este modo, tras la satisfacción de las necesidades fisiológicas, de salud y seguridad; las personas necesitarían cubrir otras como las necesidades de pertenencia, de estima y reputación y, finalmente, de autorrealización. Por lo tanto, la vanidad o el ego estarían relacionados con los tres últimos niveles. Y para más inri, no habría sólo una vanidad de ostentación hacia los demás, sino que también habría una vanidad de ostentación hacia uno mismo.
En el artículo, La gestión de la vanidad de Albert Ribas publicado en la Revista If -Una revista que todo documentalista debería conocer-, se lanzan consideraciones muy interesantes respecto a la vanidad y la búsqueda del reconocimiento hacia los demás dentro del mundo de la comunicación y de la cultura. De este modo, su autor considera que hay poca disposición a reconocer (pagar) las ideas de los demás, y en cambio se puede estar dispuesto a pagar para alcanzar el reconocimiento (la difusión) de las propias ideas. Para ello, el autor pone los ejemplos de las descargas a través del P2P, donde los usuarios consideran que el producto tiene un valor residual, o el de la autoedición de los libros, donde los usuarios pagan por ver el producto en circulación.
Esto me retrotrae a la eterna discusión del reconocimiento de los bloguers más influyentes (Los conocidos como A-List) junto al hecho de que muchos estamos condenados a pertenecer a la Larga Cola del tráfico que estos generan. Por cierto, una de las iniciativas más divertidas respecto a este hecho es la edición de camisetas con la leyenda “Yo no leo a” en la que los bloguers tratan de demostrar que es posible vivir sin leer a los más influyentes.
Sin embargo, dentro de la blogosfera, sin alzar en exceso la voz, existen personas que tratan de devolver el golpe mordaz a los blogs y tratar de bajarles del pedestal en el que aparentar estar, no se me confunda, ofreciendo un pequeño baño de humildad. Uno de los ejemplos más populares de la blogosfera lo constituyó el blog Borjamari, actualmente y desgraciadamente inactivo, que llegó a ser un blog temido y, al mismo tiempo, seguido por los lectores y editores de los weblogs ante la esperanza y/o temor de aparecer reseñados en él. Su popularidad alcanzó su cénit cuando el propio diario El País consiguió entrevistar a su autor que, en el anonimato y tras distintos rumores sobre su identidad, lanzó la frase: “Los ‘blogs’ son uno de los ecosistemas con menos sentido del humor del planeta”. Puede ser.
No, no creo que los ojos de Borjamari llegasen a posarse jamás sobre este sitio web, no querría aburrir a su audiencia, aunque sí lo hicieron otros que tratan seguir el mismo patrón que podrían considerarse herederos. Me refiero a El Critica Blogs. Y es que publicar en Internet nos sitúa siempre en el disparadero como muy pronto aprendemos. A veces somos crucificados sin saber exactamente qué hemos hecho para merecer aquello, mientras que otras somos felicitados sin saber muy bien a qué se deben los honores.
En este nuestro caso, según su autor, esta bitácora no entra ni por los ojos ni por los oídos y eso que anduvimos cavilando cómo denominar nuestro blog para que fuese lo más representativo posible de nuestra actividad y nuestro sino. En fin, que somos carne de cañón para no ser leídos, ni siquiera invitamos a ello, de lo cual no sabemos si sentirnos orgullosos por ser un ser un blog serio y ordenado fruto de una hormiguita documental. En fin, la culpa la tiene Maslow, me temo.
El Microblogging: Blogging rápido, sencillo y realizas networking
A pesar de la existencia de servicios perfectamente diferenciados para la gestión de blogs que se enmarcan dentro del término microblogging, no debemos llevarnos a engaño, puesto que esta actividad tiene su nacimiento en los propios blogs y se trata ni más ni menos de una evolución de los mismos. De hecho, antes del nacimiento de los lugares para el filtrado social de las noticias tipo Menéame, las bitácoras eran un lugar desde donde se realizaba la promoción de textos fundamentalmente enlazándolas, dando una pequeña descripción de la misma, redirigiendo su tráfico hacia ellas y aportando la posibilidad de comentarlas – Los blogs cuyos contenidos tenían estas características eran los denominados Vía Blogs-. Sin embargo, aunque los Vía Blogs han dejado de tener sentido dentro del marco actual con la presencia de servicios de promoción social de noticias, los blogs más tradicionales desarrollaron un pequeño apartado denominado blogs asides o miniblogs (que también llegamos a utilizar aquí) que se trataba de una sección independiente de un blog donde se trataba de forma breve o muy breve, en ocasiones simplemente un enlace, algunas noticias que le hubiesen llamado la atención al bloguer.
En la Wikipedia, se define la actividad conocida como Microblogging o Nanoblogging de la siguiente forma:
Es un servicio que permite a sus usuarios enviar mensajes de sólo texto, con una longitud máxima de 140 caracteres, vía SMS, mensajería instantánea, sitios web de o aplicaciones ad hoc. Estas actualizaciones se muestran en la página de perfil del usuario, y son también enviadas de forma inmediata a otros usuarios que han elegido la opción de recibirlas. El usuario origen puede restringir el envío de estos mensajes sólo a miembros de su círculo de amigos, o permitir su acceso a todos los usuarios, que es la opción por defecto.
Aunque lo cierto es que existen definiciones que pueden extender la longitud de los mensajes hasta los 200 carácteres, el servicio más popular, Twitter, sólo ofrece un espacio por post de 140 carácteres. El lanzamiento de Twitter por parte de Biz Stone y Evan Williams (Este último curiosamente co-fundador de Blogger una de las plataformas que fueron fundamentales para la popularización de los blogs) supuso el desgajamiento de la idea del microblogging como una parte del blog, aunque potenció otras posibilidades que hasta ese momento no se habían alcanzado dentro de los weblogs: La conversación asíncrona y el establecimiento de redes sociales. Fundamentalmente, la idea de Twitter es relatar lo que se está haciendo de una forma pública y dentro de una longitud muy determinada. La definición Lo que se está haciendo es bastante amplia ya que pasa desde leer un libro, hasta irse al cine o estar trabajando. Obviamente, se pueden establecer microconversaciones entre los seguidores de una cuenta determinada tejiendo una verdadera red social agregándose seguidores o amigos.
La popularidad de esta actividad es tal que la propia Auttomattic, empresa que soporta WordPress, lanzó su propia plantilla para fomentar el nanoblogging a través de este sistema de gestión de contenidos de nombre Prologue y sus posibilidades se amplían cada día. De este modo, los medios de comunicación disponen de su propio espacio en Twitter, El País, mientras que las bibliotecas también se han lanzado a experimentar con este formato. Por otro lado, es curioso que lentamente, el microblogging sea un espacio desde donde se den a conocer noticias que hasta ese momento se realizaban a través de los blogs. Es el caso del descubrimiento por parte de un microbloguer del sitio en pruebas de Movistar para el lanzamiento en exclusiva del iPhone, hecho que corrió como la pólvora hasta llegar a los medios de comunicación. Nos encontramos, por tanto, ante una herramienta muy interesante y con amplias posibiliades de seguir evolucionando en un futuro que no debemos desdeñar a pesar de su sobrio diseño.
El permalink (enlace permanente), modo de empleo
El permalink (enlace permanente) es uno de los elementos de los blogs, junto al título, que deben de ser extremadamente cuidados a la hora de posicionar nuestra bitácora en los buscadores de Internet. Para aquellos que lo desconozcáis, un permalink es la dirección única de cada página, post o texto de un sitio web, también conocido como URL (Uniform Resource Locator) o dirección web. Por ejemplo, en el texto precedente a éste, La infoxicación desde un punto de vista filosófico, su permalink o URL correspondería a “http://www.documentalistaenredado.net/704/la-infoxicacion-desde-un-punto-de-vista-filosofico/“, y que, una vez publicado, nunca debería ser modificado, aunque obviamente puede hacerse.
Dejadme recordaros que, en un texto anterior, ya os indicábamos que para posicionarnos debíamos humanizar los permalinks, es decir, hacerlos reconocibles y recordables para un ser humano, además de un buscador ya que utilizaría esas mismas palabras para situar nuestras páginas más arriba en sus resultados al devolver páginas relevantes.
Los sistemas de gestión de los blogs permiten la modificación de las direcciones de nuestros post a nuestro gusto – Esta es la página de ayuda para configurar los permalinks en WordPress -. Por ejemplo, en este blog, utilizamos la ID (Número de registro del texto dentro de la base de datos del CMS del blog) junto con el título del post para generar nuestros permalinks. Pero, desde luego, las combinaciones pueden ser muchas y podemos añadir tantos elementos como deseemos. Por ejemplo, muchos blogs prefieren la utilización del formato FECHA-TÍTULO para la generación de sus permalinks, aunque hay otros que simplemente utilizan el TÍTULO. Por supuesto que, a lo largo del tiempo, puede suceder que el bloguer utilice dos títulos iguales para textos distintos, lo que no es tan descabellado, pero, en el caso de WordPress, el sistema dispone de mecanismos para que los permalinks de los posts no se repitan, añadiendo un número cardinal al final de título.
Sobra señalar que no existe un criterio único a la hora de configurar los permalinks, pero mi recomendación es que mantengáis la ID del post, ya que si un lector introduce la dirección del post de forma completamente manual, por ejemplo un lector de un texto impreso, y se equivoca, el sistema lo redireccionará hacia la ID única del texto. De este modo, siempre que haya introducido la ID correctamente, obtendrá el texto que desea consultar a pesar de que el resto de la dirección sea errónea. Esto también nos es útil si deseamos cambiar la estructura del permalink en un futuro, por ejemplo de la configuración de inicial http://comunidad20.sedic.es/?p=161 a la http://comunidad20.sedic.es/161/año/mes/dia/titulo, ya que la ID se mantendría inalterada y el sistema siempre redireccionaría hacia la ID en caso que un internauta nos visitase a través de un enlace de un sitio web.
Todo lo anteriormente expuesto nos conduce al término “Findability (Encontrabilidad)” aplicable dentro de la Web tanto a los buscadores como a las personas, así como mantener cierta coherencia dentro de la estructura de nuestro sitio web. Finalmente, permitidme recoger algunos consejos a la hora de construir los permalinks de vuestras páginas web que serían los siguientes:
- Haced las URLs limpias.
- Haced las URLs simples.
- Haced las URLs legibles tanto para los humanos como para las máquinas.
- Usar una URL por página. Es decir, evitar duplicados tipo “sitioweb.com/post” y “www.sitioweb.com/post”, para esto habría que configurar el servidor para que dé una u otra dirección, pero nunca las dos porque se producen duplicados de contenido y esto está penalizado por los buscadores.
- No se deben utilizar carácteres especiales, el guión (-) es lo ideal.
- Usad las barras (/) para directorios reales o categorías, no para los títulos. Por ejemplo, “http://www.elpais.com/articulo/economia/ocupados/sufre/sobrecarga/trabajo/elpepueco/20080707elpepueco_9/Tes” no sería lo más convenitente.
- Mejora las URLs con números, pero que no dependan de ellos completamente.
- Evita indicar la fecha, ya que no es la información más importante.
- No cambies las URLs una vez definidas.
- Si cambias las URLs, redirecciónalas utilizando un “301 trasladado permanentemente”.
¿Quién puede controlar la blogosfera?
Parece ser que las últimas semanas están resultando un tanto movidas en todo lo relacionado con la Blogosfera. Si, por un lado, un bloguer español está siendo juzgado por actuar como un medio de comunicación, sin serlo puesto que actúa a modo individual, mientras que el hecho punible, según el denunciante, es haber recogido un hecho noticioso, mientras que el bloguer ofrecía la posibilidad de corregir y ampliar la información al demandante, sin que ésta haya sido tomada en consideración; la Unión Europea lanza una propuesta para tratar de establecer cierto orden dentro del caos imperante dentro de la Blogosfera, queriendo establecer una regulación para los blogs.
Mientras tanto, al otro lado del charco, descubrimos con cierta estupefacción que una extraña asocación, Media Bloggers Association, se reúne con Associated Press (AP) para tratar el derecho de cita de los blogs hacia sus informaciones, puesto que AP quería cobrar a los blogs que utilizasen sus contenidos. Si nos detenemos un momento para reflexionar, parece que, de repente, todo lo referente a la Blogosfera parece haberse vuelto loca.
En su historia, han sido diverso los intentos de normalizar la Blogosfera para tratar de alejarla de la imagen de totum revolutum que la caracteriza. En un primer momento, fueron los propios bloguers los que trataron de obtener un ISSN (International Standard Serial Number / Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas), que se asigna a las revistas, sin éxito en España. Sin embargo, algunos blogs latinoamericanos sí que disponen de él y no se trata, en ningún caso, de un movimiento aislado en la comunidad hispanohablante. Como reacción a la negativa de los responsables españoles del registro del ISSN, los bloguers se dispusieron a crear su propio número identificativo único y universal para cada blog, el denominado IBSN (Internet Blog Serial Number), una iniciativa que tuvo cierto éxito en su momento, pero que actualmente es cada vez menos popular.
En otro orden de cosas, en un intento de formalizar las relaciones dentro de los blogs, dos pesos pesados de la Web 2.0, Tim O’Reilly (Acuñador del término Web 2.0) y Jimmy Wales (Cabeza visible de la Wikipedia), se lanzaron a establecer un código de conducta de la blogosfera que fue, sencillamente, criticado por la mayoría de bloguers, sino ignorado. Ya que, al fin y al cabo, cada blog establece los límites en su conducta, es decir, hay que primar la libertad de expresión y de opinión de cada cual.
El hecho de que la Unión Europea establezca la necesidad de regulación en la blogosfera dentro de un texto con título Informe sobre la concentración y el pluralismo de los medios de comunicación en la Unión Europea, debería ser contemplado más como un paso más dentro de la madurez de los blogs y del periodismo ciudadano como fuentes válidas de información más que como un ataque directo a la libertad de expresión. Obviamente, hay que tener presente que los weblogs no son medios de comunicación, pero las redes de blogs comerciales están alcanzando unas audiencias que superan o igualan a muchos medios de comunicación de importancia regional. Además, los propios medios de comunicación tratan de adaptarse al ritmo y establecer puentes con la blogosfera, incluyendo la posibilidad de contratar bloguers, pero obviamente lo que trata de establecer la Comisión Europea es la marca que separa un blog comercial de lo que no lo es. Algo terriblemente complicado y que será estudiado, debatido, analizado, rechazado, diseccionado y criticado, pero, desde mi punto de vista y aunque no comparto la posición del organismo europeo, un avance para que a la Blogosfera se la tenga muy presente en ámbitos políticos. Como dije antes, un paso muy interesante en su madurez.
El blog y su discontinuidad
A aquellos que hemos estudiado la lengua inglesa, los profesores nos suelen advertir de la existencia de determinadas palabras que pueden ser consideradas false friends (falsos amigos) o cognates (cognados) y son términos que por escribirse de la misma forma (o parecida) en español son confundidas, pero que en realidad en inglés significan otra cosa, y que nos pueden llevar a disgusto cuando realizamos un examen.
To discontinue es una de ellas y últimamente me la encuentro sobre todo cuando los blogs hacen referencia a servicios o programas que las empresas desarrolladoras abandonan. Según la Real Academia de la Lengua Española, discontinuo significa “interrumpido, intermitente o no continuo”, dejando la puerta abierta al restablecimiento de aquello que ha perdido su continuidad. Sin embargo, To discontinue significa "Interrumpir o suspender" de forma literal lo que no priva a los bloguers a trasladar el término a sus textos sin tener en cuenta el cognado.
Así, por ejemplo, una persona que haya leído las últimas noticias sobre Microsoft le habrá parecido que últimamente se encuentra en un estado completamente discontinuo, ya que además de abandonar su servicio de digitalización y consulta de libros, Live Search Books, también interrumpe el servicio de distribución de música digital, MSN Music, dejando a más de uno con cara de pardillo porque las canciones que compró a Redmond, tienen fecha de caducidad.
Hecha esta aclaración, anunciaros que los blogs también disponen de períodos de discontinuidad, en ocasiones por la propia incomparecencia de sus autores o simplemente por la dejadez de los alojamientos donde se hallan. Qué decir cuando un bloguer trata de publicar un texto intentando acceder a su bitácora pero ésta se encuentra caída aumentando su frustración. Dependiendo del hosting, esto puede ser usual o muy extraño, pero a todos se nos pasa por la cabeza la desazón sobre cuál habrá sido la suerte de la bitácora o, peor y posible, de la empresa que lo aloja (Que de todo hay).
En la mayoría de las ocasiones, no se suele pasar a mayores y el servicio se reestablece tras unas horas, sin embargo no hay mayor frustración para un bloguer que un post interruptus, cuando lo tienes todo listo para publicar pero por una razón u otra, no puedes hacerlo o pierdes todo tu texto. En nuestro caso, a veces, aunque cada vez menos, nuestro blog ha llegado a estar inaccesible durante horas, o incluso durante fines de semana completos, lo cual nos molesta soberanamente puesto que pagamos por que se nos ofrezca un servicio, aunque las comodidades sean muchas y las incomodidades discontinuas.
Cuando perdemos un suscriptor
Seamos sinceros, lo primero que hace un bloguer cuando enciende su ordenador y abre su navegador es consultar sus estadísticas para empezar el día. Ummm. De acuerdo, puede que me equivoque, puede que lo primero sea mirar el correo, pero entonces estoy seguro que el ego lo deja en un segundo lugar. Sin embargo, las estadísticas de accesos son, en ocasiones, un tanto injustas en cuanto a los seguidores que un sitio web pueda llegar a tener. De hecho, los blogs, que tienen configurados los feeds de una forma correcta (según nuestro punto de vista), disponen de una masa latente de fieles lectores que no caen de forma accidental dentro del saco de resultados que ofrece Google, sino que decidieron en su momento seguir las evoluciones de un sitio y, tal vez, leerlo de vez en cuando.
Feedburner, a la espera de que el futuro lo alcance, nos permite seguir el comportamiento de nuestros lectores y conocer qué textos son los más sugerentes en cada momento. También podemos averiguar cuántos lectores disponemos en cada momento y, al mismo tiempo, cuántos hemos dejado de tener mediante un histórico. En ocasiones, se producen caídas bruscas del número de lectores de feeds y, claro, no podemos achacarlo a las penalizaciones de Google, por lo que encogiéndonos de hombros debemos aceptar la realidad de que hemos dejado de ser interesantes (Esto si es que la caída no se debe a que uno de los agregadores de feeds se encuentra en mantenimiento o inaccesible o ha dejado de mostrar el número de suscriptores durante unas horas). De vez en cuando, Feedburner también hace limpieza ante cifras de acumulados un poco abultados y después de esto te encuentras con que “donde dije digo, dije Diego” y no tienes a tantas personas siguiéndote, sino un número inferior, por lo que una vez más sufres una punzada en el ego al descubrir que en realidad no interesas a mucha gente.
Pero, al fin y al cabo, los bailes de suscriptores son sólo números. Un servicio agregador mediante web informa a Feedburner que dispone de tantos lectores apuntado a nuestro feed y debemos creérnoslo. Sin embargo, al disponer de la opción de la suscripción por correo electrónico, sentimos que los lectores se nos hacen un poco más cercanos, como si un suscriptor por email fuese una persona decidida que nos ofrece una oportunidad cuando publicamos contenidos y no debemos defraudarle.
La pregunta es si lo hacemos. Como das la opción de darte de alta, también debes ofrecerla para darse de baja. Y el hecho es que las bajas se producen con cierta frecuencia. Cuando descubres que un suscriptor por correo se desinscribe piensas que le has fallado a alguien, que realmente lo que escribes, lo que publicas no tiene mayor relevancia para esa persona y huye de la infoxicación como de la peste. Así que andas preguntándote qué es lo que hiciste mal para que esa persona, que te había ofrecido su voto de confianza, se marche para no volver más.
Puede ser que el suscriptor por correo haya, simplemente, descubierto el maravilloso mundo de los feeds y que se dé de baja para no recibir información redundante. Sinceramente puede que esto sea lo mejor que puedas llegar pensar. Pero también puede ser que simplemente ya no esté interesado en los vaivenes normales que sufre un blog, que tu evolución personal e inquietudes ya no le atraigan lo más mínimo, que tu prosa caiga en la reiteración más absoluta o que simplemente le aburras.
Cuando los lectores se marchan, ¿deberíamos volver sobre nuestros pasos? ¿Deberíamos ser los de antes, aunque ya no lo seamos? En definitiva, a final de cuentas, ¿escribimos para nosotros o para vosotros?
¿El ocaso de la Biblioblogosfera?
Debo reconocer que hace ya un tiempo que perdí las buenas costumbres respecto a lo que es la Biblioblogosfera. Por ejemplo, mi iniciativa de publicar una entrada anual para publicitar las bitácoras que a mi juicio habían sido los mejores biblioblogs (nuevos dicho sea de paso) de cierto año. Me lancé a la tarea en 2005 y 2006 como homenaje y ánimo a aquellos que empezaban en esto de la blogosfera, pero este año, aunque tenía mis elecciones como Documéntame, Documentación Granada o Docu¿qué?; no me lancé a ello tal vez más consciente que nunca que las posibilidades de desarrollo de un blog en nuestro ámbito cada vez son más escasas.
Mi experiencia como observador es que los nuevos blogs comienzan con mucha fuerza, pero en general entran en una larga letanía y cuando uno de ellos se atreve a publicar una entrada anunciando Tengo abandonado el blog pero no os preocupéis… Ya soy consciente de lo que viene después. Otra de las críticas achacables, aunque esto es una tendencia generalizada en la blogosfera, es el abandono de la utilización del blogroll como un elemento de promoción de los demás como de uno mismo. Esto se debe que aun siendo blogs temáticos, muy especializados, en general solemos citarnos los unos a los otros. El abandono de esta práctica deriva en el hecho de que encuentro dificultades para encontrar a nuevos bloguers, aunque de vez en cuando lo haga, además de la tendencia a no comentar. Otra de las buenas costumbres que han caído en el olvido.
Pero hay más, la semana pasada estuve actualizando nuestro listado de biblioblogs que todavía no reflejaban bajas ilustres, así como otros cambios de denominación y alojamiento. Tengo que aclarar que el objetivo de nuestra lista es la recomendación de lecturas, por lo que no podemos mantener dentro de ella blogs cerrados o abandonados, aunque dispongamos un pequeño espacio de blogs que fueron importantes dentro de la biblioblogosfera pero que se encuentran cerrados. ¿Cuál es el criterio para considerar que un blog está abandonado? Está aceptado en la blogosfera que sean tres meses desde la última publicación de una entrada, pero nosotros somos un poco más laxos por lo que consideramos que un blog está abandonado si no se ha actualizado en seis meses.
Pues bien, en el momento de la última actualización, nosotros teníamos activos en la sección Biblioblogosfera a 93 biblioblogs, cantidad que se ha quedado reducida tras la revisión a 65 bitácoras (Una reducción del 30% de bitácoras activas). ¿Cómo se ha llegado a este extremo?
Un análisis simplista podría llegar a concluir que nos encontramos en el momento valle tras la euforia social que se vivió tras la explosión y popularización de la blogosfera. Sin embargo, es bastante probable que la realidad no se encamine hacia esto. Tomemos el ejemplo de uno de los blogs más importantes en el pasado de la Biblioblogosfera: Véase Además.
Dentro de este blog, confluyeron tres personas que se consideraban bibliobloguers y que partían de una experiencia propia previa, hasta que decidieron abandonar el barco y volver a retomar proyectos antiguos o incluso empezar nuevos. Uno de estos blogs, Bárbol, se dedica hoy a la temática SEO, mientras que HCNET se dedica a la Usabilidad. Es decir, se da el caso de superespecialización de temáticas.
Por otro lado, se da la circunstancia que las Bibliotecas están lanzando innumerables blogs. ¿Pueden ser considerados estos como biblioblogs? ¿Deberían serlo? Tal vez debería ser ampliada la definición de esta comunidad, aunque lo que se está produciendo actualmente es la desintegración del sentido de comunidad que se dio en sus inicios cuando los blogs eran pocos y ser bibliotecario o documentalista, era suficiente para acabar integrado dentro de ella.
Este análisis somero de la situación no significa que nos encontremos ante ella. Disponemos de blogs bibliotecarios, de bibliotecas, profesionales, de estudiantes, de investigadores, etcétera, simplemente el sentido de comunidad se diluye ante un aluvión de nuevos proyectos y apuestas. Desde este instante, sólo los análisis webmétricos, o blogométricos si se quiere, serán capaces de realizar un mapa de una biblioblogosfera que ha madurado y diversificado encaminándose hacia la superespecialización de algunos de sus miembros. Tiempo habrá para comprobar si tenemos los días contados.
La publicidad en los feeds, el turno de Feedburner & Adsense
Un rumor recorre la Web estos días, la blogosfera todavía no se ha teñido de preocupación, puesto que la amenaza no se ha cumplido. Algunos consideran que la controversia está apunto de inundar los foros, se cruzarán enlaces, se rellenarán cajas de comentarios y se alzarán voces en contra y pro del próximo movimiento de Google. Personalmente, todavía estoy a la espera porque no me lo acabo de creer, pero todo parece indicar que Feedburner incluirá enlaces publicitarios vía Adsense le guste al editor del medio o no.
Los feeds son considerados por los románticos de la blogosfera como el último reducto donde no deberían aparecer mensajes publicitarios. Dentro de la controversia de hace unos años, estéril todo sea dicho, de si los blogs debían desarrollar modelos para su rentabilización, se consideró que la sindicación de contenidos era exclusiva de los suscriptores y, la limpieza de contenidos publicitarios. un premio hacia los lectores más fieles. Sí, los feeds eran el último lugar donde la información podía evitar la intoxicación informativa de las campañas de marketing. Huelga decir que los feeds se vieron inundados también por la publicidad al cabo del tiempo. Los post patrocinados, la polémica del mes, son el caso extremo de la contaminación publicitaria, pero también la colocación de publicidad contextual e incluso banners dentro de cada post.
Sin embargo, la aparición de publicidad era una elección soberana del editor del blog. Hace ya unos años se debatió mucho sobre el modelo de negocio de los agregadores de feeds por Web. Algunos de ellos cerraron al no poder capitalizar los esfuerzos técnicos que este esfuerzo merecía y muchos bloguers consideraron que no era procedente que los agregadores utilizasen publicidad contextual para monetizar las visitas de sus usuarios, al fin y al cabo, los contenidos eran suyos, así que se creían con derecho a decidir si colocar publicidad en ellos o no. Ahora Feedburner decide sacar provecho a los feeds que controla, una cifra que no puede dejar indiferente 1,570,012 feeds de 882,989 editores a fecha de hoy, situando publicidad en ellos. Por supuesto que Google deja la puerta abierta a todos aquellos que se quieran marchar, simplemente tienen que dejar de utilizar el servicio.
Don’t be evil pregona la compañía de Mountain View, pero reflexiona sobre el hecho de realizar un movimiento monopolístico, mueve una palanca para comenzar a sacar provecho de un servicio que no dispone de competencia que pueda hacerle sombra y que la inmensa mayoría de aquellos que lo prueban se quedan. No hace falta decir que Feedburner ofrece desde hace tiempo la posibilidad a los editores de situar los códigos javascript publicitarios dentro de los feeds que gestiona para que estos puedan obtener ingresos por su esfuerzo, pero además dispone de una ingente cantidad de servicios, además de posibilidades, muy interesantes para los bloguers:
- Estadísticas de los feeds. Número de suscriptores, número de lecturas, evolución en el tiempo de éstas, que nos permiten ajustar los contenidos porque nos ofrecen datos de aquellos que tienen mayor impacto en nuestros lectores.
- Estadísticas de los suscriptores por mail. Para aquellos tradicionalistas, o simplemente desconocedores de las ventajas de los feeds, ofrece un servicio de suscripción a los contenidos de un sitio por correo electrónico, enviando servicios de alertas.
- Estadísticas para un sitio web. Al igual que Google Analytics o servicios similares, podemos conocer cuántos visitantes tienen nuestros sitios web al día y datos bien conocidos por todos.
- Centralización. Podemos concentrar todos los feeds que genera automáticamente WordPress hacia un único feed, el que gestiona Feedburner, para evitar la dispersión de nuestros lectores.
- Control sobre el estado del feed. Si se encuentra caído, tiene errores de codificación.
- Servicio de Ping a los sitios encargados de seguir la actualización de las bitácoras como Technorati.
- Servicio de optimización como que el feed sea lo más compatible posible para los distintos navegadores, que añada distintas opciones de interactividad para nuestros lectores o que facilite la suscripción a los distintos agregadores de feeds.
- Además, permite que el feed no sea indexado por los bots de los buscadores evitando las duplicidades de contenido que posteriormente nos podrían penalizar o la opción de incluir una cláusula de licencia sobre uso de contenidos Creative Commons.
Así pues, el panorama futuro pasa porque todas las cuentas Feedburner sean trasladadas a Google Acounts, un movimiento con vista a aumentar el control de la información que se publica en la Red, para ir localizando a los editores de contenido -¿No les parecía suficiente Analytics?- y a sus lectores. Google tiene muchos tentáculos y la competencia que puede hacerle sombra sólo se dedica a pelearse por sus sobras.
Los medios contratan, ahora, bloguers
Hace ya un tiempo que escribí un texto en el que detallaba la situación en la que se encontraban los blogs respecto a los medios de comunicación. A pesar de que me hubiese gustado haber realizado un seguimiento sobre cómo se han ido desarrollando los acontecimientos año tras año, el tiempo, otras temáticas y dedicaciones más urgentes me han impedido poder acercarme a este tema como se merece. Desde luego que se ha tratado de una ocasión perdida, ya que la situación ha variado apasionada y terriblemente; siendo apenas reconocible la confrontación que algunos trataron de transmitir en los inicios de la blogosfera con la etapa que nos encontramos hoy, donde se comprueba que el Periodismo 3.0 no ha arrancado tal y como se predijo.
Actualmente, nos hallamos en una situación de sinergias, en la que la prensa está tratando de asimilar el modelo blog a marchas forzadas y con ciertos éxitos. Así, en un primer momento, los medios de comunicación trasladaron los blogs, o al menos lo etiquetaron con esa denominación, a los espacios donde sus columnistas publicaban sus textos en formato digital. Sin embargo, algunos de ellos se cuidaron de abrir esos espacios a la conversación de la blogosfera, por lo que no se podía realizar comentarios dentro de ellos. Este hecho fue criticado desde distintos ámbitos, puesto que el blog es un lugar donde se permite la participación de los lectores, olvidando (u obviando) quizá que algunos de los blogs más importantes y de mayor éxito cerraron sus comentarios, y no por ello fueron desconsiderados con esta denominación.
Posteriormente, los medios de comunicación prosiguieron con su encaje del modelo blog en sus espacios web, tratando de rentabilizar las nanoaudiencias específicas nacidas a partir de ellos. De esta manera, los propios periodistas encontraron acomodo para sus blogs, aunque posteriormente algunos dieron el salto hacia afuera independizándose, dentro de los sitios web de sus medios detallando tanto eventos especiales, como por ejemplo festivales de música, o como un espacio fijo y con nuevas posibilidades, según su especialización, donde lo que se transmitiese no fuese precisamente ni necesariamente una línea editorial de periódico.
El siguiente avance fue abrir la participación dentro del medio a los lectores, ofrecerles su espacio comunicativo y de participación aumentando el sentimiento de pertenencia al producto informativo. Fue el momento en el que los lectores pudieron abrir sus bitácoras en el medio, lo que significó para este rentabilizar el tráfico que estos generaban en forma de audiencia, así como este aprovechar la rémora que sus lectores le ofrecían con su participación y establecimiento de redes sociales.
Pero hoy se está dando un paso más. En la ronda de preguntas de la conferencia El Web de prensa. Estado actual de los medios actuales en España, le lancé el guante a Javier Guallar refiriéndome al hecho que algunos medios de comunicación impresos regionales españoles anduviesen contratando o estableciendo acuerdos de colaboración con algunos blogs o bloguers bien conocidos. El profesor concretó que se estaba produciendo un paso más dentro de las unión que los medios de comunicación estaban relizando dentro de la aceptación del modelo blog y su explotación.
Mi punto de vista es que los medios están tratando de realizar sus propias redes de blogs profesionales, en las que se invita a expertos en determinados temas, a participar y ampliar la temática que cubren los medios de comunicación. Debo de señalar que este movimiento lo he detectado más allá de los medios de comunicación regionales, por ejemplo el acuerdo de colaboración de La Brújula Verde con El Comercio Digital, y digitales como la reciente oferta de Canarias7.es, pero que esto no es de extrañar puesto que los medios han buscado tradicionalmente colaboraciones externas para la ampliación de una temática que les es desconocida o mediante la creación de espacios fijos para tratar temáticas que sus periodistas, por sus conocimientos, no pueden abarcar.
Una señal más de que los blogs están para quedarse y que los medios los han aceptado como modelos comunicativos aprovechando los beneficios de la Larga Cola. ¿Cuál será el siguiente paso?
Más rankings de blogs de biblioteconomía y documentación
Personalmente, mal que me pese, me gustan los rankings. Hace ya tiempo sabíamos de los estudios de Cristòfol Rovira y Lluís Codina respecto a la Biblioblogosfera. De hecho, ya nos percatamos que no había sido posible que nuestro blog entrase dentro de la publicación del estudio de los profesores de la Universitat Pompeu Fabra de Cataluña. Pero es que hoy hemos descubierto con mucha curiosidad el repositorio de Rankings de weblogs en Biblioteconomía y Documentación dentro del sitio web Observaweb (donde se pueden consultar más rankings de otro ámbito) del grupo de investigación Digidoc.
Como buenos bloguers, no hemos podido evitar echarle un vistazo para comprobar en qué situación quedábamos en aquel, ya lejano, diciembre de 2005 -que es cuando se recogieron los datos- y tampoco estamos muy decepcionados porque los resultados han sido más o menos aceptables.
Os dejamos aquí los cinco blogs que aparecen en los primeros cinco puestos de cada ranking.
| Links recibidos (Google) | Links recibidos (Yahoo) | |||||
| Num.Orden | Puntuación | Valor | Puntos | Valor | Puntos | |
| Amoxcalli Blog | 1 | 100,00 | 473,00 | 10 | 7201,00 | 10 |
| Deakialli | 2 | 100,00 | 1212,00 | 10 | 25746,00 | 10 |
| El Documentalista enredado | 3 | 100,00 | 891,00 | 10 | 34988,00 | 10 |
| Joana Albret Bibliotekonomia Mintegia | 4 | 100,00 | 591,00 | 10 | 9348,00 | 10 |
| Programación Lógica y Recuperación de Información | 5 | 100,00 | 895,00 | 10 | 11601,00 | 10 |
¿Tu blog? Pues la verdad es que no me interesa mucho
La Blogosfera hispana anda encendida sobre una polémica nacida desde la revista Time que, además de escoger los 25 mejores blogs anglosajones, ha señalado los 5 blogs más sobrevalorados. Como a los bloguers les encanta meterse en camisas de once varas, El Catalejo, un blog mantenido desde el diario El Mundo, ha propuesto sus 5 blogs hispanos más sobrevalorados y no ha sido necesario mucho más para que se arme el belén.
Ya hemos visto mucho de la historia blogosférica para entrar a valorar opiniones que se quedan en sólo eso, opiniones; así que dejemos que los debates se prolonguen hasta que se extingan por sí mismos porque a fin de cuentas sólo parecen interesarles a los bloguers. Me pregunto qué pensarán los meros lectores, ya se sabe, el 90% de la población que se pasea por la Web 2.0 pero siempre se queda agazapada, sin participar. Aunque me imagino que levantarán una ceja y, entre aburridos y escépticos, evitarán el tema.
Así que me quedo con la valoración que me hizo una de las becarias que se pasearon durante este curso académico por Aidico. Cuando ya finalizaba su periodo de prácticas, creo recordar que fue el último día, le comenté que yo tenía un blog, que si lo conocía – No habíamos hablado del tema hasta entonces, para que luego me tachen de monotemático -, a lo que ella me dijo que por supuesto, que en una de las clases de la carrera un profesor se lo había recomendado a los alumnos por si podían extraer algo de él. A continuación, en un arranque de sinceridad, me confesó que en realidad los contenidos de este blog no le interesaban mucho, que poco había podido sacar de él, que le parecía mucho más interesante el de Enrique Dans.
En fin, que, a final de cuentas, no somos nadie y lo importante no es si escribimos cosas útiles o interesantes para todos los internautas, sino simplemente si disfrutamos con lo que hacemos. En eso, estoy servido.
Pero, ¿por qué cambiar la plantilla de un blog? (y 2) – Aspectos internos
Una de las características de los blogs, una de las razones por las que tienen que agradecer su popularización durante los últimos años, es su fácil eidición y publicación, ya que el usuario sólo tiene que darle al botón de PUBLICAR para que sus ideas y opiniones se vean reflejadas en las otrora denominadas Autopistas de la información sin tener la necesidad de saber de HTML. Es cierto, los blogs son terriblemente sencillos de actualizar, si obviamos ciertos fallas psicológicas que pueden acechar al bloguer, sin embargo esto es completamente falso cuando hablamos de gestionar un blog.
Y es que no sólo debemos enfrentarnos a trolls y spammers, es que también debemos lidiar con otros aspectos inherentes al tipo de alojamiento que hemos escogido para nuestro sitio web. Puesto que no es lo mismo utilizar una plataforma de publicación como Blogger o el sistema de alojamiento de WordPress, que uno mismo deba de gestionarse el servidor y los ficheros, así como tener que actualizar a las nuevas versiones del CMS escogido con los riesgos que esto conlleva.
Porque si bien, en general, los desarrolladores de WordPress tratan que la actualización e instalación del sistema sea lo más sencilla posible; esto no quiere decir que en ocasiones no resulte traumática. De hecho, nos sucedió que de un salto de una versión a otra de WordPress, la actualización de la base de datos para el sistema de categorías y de gestión del blogroll no funcionó correctamente y el sistema daba error produciendo un fallo en la base de datos (Nuestro blog dejó de funcionar literalmente). Esto nos obligó a retornar a las copias de seguridad de las que disponíamos, perdón, las copias de seguridad que el servicio de alojamiento automáticamente producía. Este hecho que, más o menos los experimentados solventamos con mayor o menor dificultad, se me antoja imposible para aquellos que simplemente le dan al botón de PUBLICAR y se olvidan del resto, aunque tampoco ellos se aventurarán a autogestionarse sus sitios de publicación web, ni mucho menos a cambiar de plantilla.
Dicho esto, aquellos que nos aventuramos a tener un dominio propio en un servicio de alojamiento web nos enfrentamos frecuentemente a la inseguridad de si todo funcionará como se espera, ya que obviamente no tiene porqué siempre suceder así. Las actualizaciones de versiones del CMS son completamente necesarias, no podemos pasarlo por alto, ya que en las versiones antiguas suelen aparecer agujeros de seguridad que no sólo afectan al blog, sino que incluso pueden llegar a afectar otros sistemas anejos. Así, por ejemplo, Technorati anunciaba recientemente que iba a dejar de actualizar blogs que no hubiesen actualizado a versiones recientes de WordPress, su razón principal eran cuestiones de seguridad por lo que no es algo que deba dejarse aparcado durante mucho tiempo. Otras de las cuestiones que nos obligan a actualizarnos es el desarrollo de nuevos plugins, pequeñas funcionalidades que añadimos a nuestros weblogs según vamos descubriendo nuestras nuevas necesidades, y es que los plugins no se suelen diseñar pensando en versiones antiguas de WordPress.
Por supuesto que hay algunos que defienden a ultranza la no-actualización de los CMS aduciendo la depuración de las nuevas versiones – hasta que no salga la X.X.1 de la versión X.X no actualizo – o simplemente porque WordPress va creciendo y haciéndose más pesado, consumiendo recursos de los servidores, por lo que la decisión de actualizarse se aplaza. Pero, siempre llega, para fortuna o desgracia de los bloguers.
Pero, ¿qué tiene que ver lo anteriormente afirmado con la plantilla de un blog? Fundamentalmente que, al evolucionar el CMS, aparecen nuevas formas de hacer las cosas, nuevos comandos y obviamente una etiqueta que anteriormente nos servía para mostrar el blogroll puede caer en desuso y desaparecer. Por supuesto que esto también es aplicable a otros aspectos del blog como las etiquetas o los códigos en PHP que insertamos cada vez que instalamos un plugin y que dejan de funcionar porque la base de datos interna ha cambiado en su estructura. Sobre esto último señalar que, cuando se va a producir una actualización importante de WordPress, aparecen en distintas webs listas de plugins populares que funcionan y que no funcionan con la nueva versión del sistema. Por un lado, esto sirve para que los autores de los plugins actualicen sus creaciones, pero por otro nos ponen sobreaviso de que una funcionalidad específica que teníamos disponible en nuestro blog va a dejar de funcionar o puede dejar de hacerlo.
Así pues, el cambio de plantilla nos ofrece la posibilidad de limpiar los códigos de nuestros themes y, de esta manera, poder añadirles nuevas funcionalidades que antes no ofrecíamos. Por ejemplo, buscar un plugin que haga mejor las cosas (Esto nos sucedió con el plugin para la muestra de los últimos comentarios), así como rebuscar dentro de nuestro servidor y borrar antiguos plugins que utilizábamos, pero que por distintas circunstancias están obsoletos y ya hemos dejado de usar. En nuestro caso, uno que realizaba un conteo de las visitas que había recibido un post determinado.
Pero, aquí llega la puntualización, al igual que limpiamos nuestro código debemos tener presente que una nueva plantilla puede ensuciar nuestro blog si no somos cautos. Por ejemplo, una plantilla que consideramos gratuita puede llegar a salirnos cara, puesto que puede incluir enlaces que el diseñador ha introducido deliveradamente para mejorar el posicionamiento de otras webs que no tienen ninguna relación con nosotros. Estas son las plantillas denominadas Sponsored Themes que provocaron una honda controversia dentro de la blogosfera cuando Matt Mullenweg decidió eliminarlas del sitio WordPress Theme Viewer. Obviamente, estas plantillas tenían como objetivo que fuesen instaladas en el mayor número de blogs posibles para que, de esta forma, los enlaces incluidos dentro de ellas, señalasen a distintas webs que habían pagado al diseñador por su inclusión y mejorar su posicionamiento dentro de Google. Obviamente, esto puede convertirse en un arma de doble filo porque los buscadores pueden llegar a penalizarnos por ello.
Y es que el blogging nunca fue sencillo en ninguno de sus aspectos.

Comentarios recientes