El Documentalista Enredado

Infonomía, Innovación, Análisis y Nuevas Tecnologías

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Los blogs, aunque parezcan adustos y pasados de moda, aún despiertan interés para ser estudiados. La sociabilización de Internet que iniciaron los blogs ha traspasado muchos ámbitos y se han creado infinitas plataformas para intercambiar información, pero que todavía se produzcan trabajos cuyo eje central sean los blogs y los contenidos que estos generan no puede hacernos olvidar las funciones que estos todavía tienen para aquellos que utilizan la Red de forma intensiva.

Es bien sabido que el término Biblogsfera nunca fue de mi agrado. Siempre me pareció un tanto falto de semántica y el hecho de que en aquel momento ya existiese un término inglés Biblioblogosphere debería haber facilitado la consolidación de otros. Sin embargo, no ha sucedido así, parece que Biblogsfera se ha terminado imponiendo por su comodidad a la hora de ser usado, al ser más breve y alejado de los trabalenguas con los que lidiamos hace unos años.

Aproximación a la Biblogsfera española (2013), trabajo de fin de grado de Miguel Ángel Vera Barceta, realiza un esfuerzo para dar unas pinceladas respecto a la comunidad de blogs que abordan temáticas relacionadas con la Biblioteconomía y la Documentación (ByD). Vera Barceta define la Biblogsfera:

Red de blogs especializada, descentralizada, multidireccional e interactiva, agrupada de forma natural por el interés común de autores y usuarios en alguna de las áreas de la Biblioteconomía y la Documentación y cuyo contenido es producido y dirigido a profesionales de este ámbito.

El trabajo está realizado en tres fases y sus resultados no dejan de ser interesantes. Por un lado, se realiza una encuesta a distintos profesionales para detectar el interés que suscita la comunidad de blogs de ByD, para posteriormente realizar un análisis cuantitativo descriptivo y otro cualitativo tipológico. Desgraciadamente, el trabajo se centra más en la descripción de los datos que en la realización de un análisis más profundo de la realidad de la Biblogsfera actual. Es posible que debido a que se trataba de un trabajo de fin de carrera el autor considerase este primer trabajo como suficiente para iniciar una reflexión mucho más amplia en un futuro.

Vera Barceta descarta a los blogs abandonados, sin detallar el criterio por el que considera en qué momento un blog debe entrar dentro de esa consideración. Considero que ese descarte un error. Además, si bien considera que existen 123 blogs activos, no estudia cuál es la tasa de abandono, si ésta está subiendo o está bajando. Por otro lado, no se detiene a estudiar qué tipo de blogs se están creando y desde qué instituciones. También, mide la productividad de todos los blogs al mismo nivel, sin entrar a considerar el número de autores que éste posee (Lo que facilita su mantenimiento a lo largo del tiempo). Por ejemplo, RecBib, Infotecarios y Biblogtecarios, ambas comunidades lanzadas por Julián Marquina uno de los mayores dinamizadores del Social Media dentro del ámbito bibliotecario, disponen de una gran cantidad de autores y algunos de ellos han ido abandonando la publicación de contenidos. ¿Cuáles son sus razones? ¿Han decidido crear el suyo propio? Por supuesto que las plataformas de publicación también pueden ser interesantes, la utilización de dominios propios, la identificación del blog con el autor, etc.

En definitiva, el trabajo es extensivo en cuanto a los datos recopilados, un esfuerzo loable e impresionante, sin embargo peca de ser excesivamente descriptivo. Un análisis mucho más profundo podría hacerse partiendo de los datos publicados y, sin embargo, el autor se muestra tal vez conservador en espera probablemente de un trabajo más profundo teniendo presente que se reservó el dominio Biblogsfera.com.

Finalmente, señalar los blogs resaltados como imprescindibles dentro del estudio de este documento:

El mal sueldo del blogger

El periodista Pepe Cervera lo tiene claro, un periodista y un blogger no son, ni por asomo, lo mismo. En su texto,  muy recomendable en su lectura por cierto, Cómo destruir una federación de blogs, aborda el enfrentamiento que tienen los bloggers de una red de blogs anglosajona, ScienceBlogs, con los administradores de la misma porque habían decidido crear un blog patrocinado por PepsiCo para financiar la red. Los bloggers rebelados por la violación de una plataforma creada para la difusión de la Ciencia han comenzado a abandonar la publicación de sus sitios webs, creando otros blogs fuera de ella. Para Cervera, los bloggers y los periodistas se encuentran en planos distintos, los bloggers y los periodistas no son lo mismo:

Para poder razonar esta afirmación hacen falta definiciones, a ser posible claras, ya que hay cierta confusión terminológica. Y es que ser un blogger no tiene nada que ver con escribir un blog, ni ser periodista con trabajar en un medio de comunicación tradicional. El blog no es más que un formato de publicación en la Red, y dentro de este formato se puede ser blogger o periodista. Un medio de comunicación no es más que un tipo de empresa, y en ella se puede ser blogger o periodista. El factor decisivo que diferencia la actividad de quien practica el periodismo de aquel que practica el blog no es el formato ni el tipo de empresa, sino la razón por la que se escribe. Un periodista escribe para comer; un blogger escribe por amor al arte.

Desgraciadamente, los tiempos han cambiado y los bloggers ya no suelen antender con tanta fruición ese amor al arte, son tiempos de crisis y el bolsillo vacío aprieta los viejos esquemas. Una amiga lanzaba en Twitter una pregunta: ¿Cuánto cobra un blogger? Puede que un conocido suyo parado se plantease dedicarse profesionalmente al mundo de la blogosfera, puede que ella misma se encontrase dispuesta ante una necesidad y necesitase de un dinero extra. Desgraciadamente, la respuesta es que poco, muy poco.

El artículo Asalariados del blog que se publicó a principios de año en el diario El País nos puede dar una pista sobre cuánto puede cobrar un blogger por texto. Mi amiga consideraba que eso no era pagar a nadie, de 0’5 a 1 euro por post, era llanamente explotación.

Puede que mi amiga tenga razón. Escribir un texto, que no se trate de un mero “corta y pega” de una nota de prensa, puede llevar entre media a una hora. Si el texto se encuentra mucho más elaborado, por ejemplo, de una extensión que sobrepase las mil palabras, puede que el tiempo de documentación y redacción se dilate mucho más. ¿Un euro por una hora o incluso dos de trabajo? ¿Quién puede dedicarse profesionalmente a esto? Tendríamos que volver al razonamiento de Pepe Cervera, a alguien que le guste escribir sobre los temas que le gustan, ganarse un pequeño sobresueldo y poco más. Alguien que trabaje por amor al arte.

Sin embargo, la reflexión de Cervera también debería preocupar a la segunda profesión citada. Si a un bloguer se le paga a un euro la pieza de información (dependiendo de qué casos, ojo), ¿cuánto les llegarán a pagar a los periodistas en un futuro? ¿Serán los medios de comunicación capaces de soportar la competencia cuando los costes de esta competencia son tan sumamente bajos? ¿Podrán los periodistas competir en igualdad de condiciones con personas, algunas de ellas expertas en la materia y que les sobrepasan en conocimientos (a algunos de ellos), que se dedican informar por simple gusto?

El lunes de la semana pasada abrí el buzón de correo electrónico y tenía una cantidad sorprendente de mensajes que solicitaban un poco de espacio en mi blog. Es decir, que deseaban que les hiciese un poco de promoción. Enviados tanto por instituciones y agencias de publicidad, me llamó mucho la atención el caso de la agencia de medios. Las instituciones suelen enviar notas de prensa o informaciones que consideran que pueden resultarnos interesantes a los editores de este pequeño espacio web y suelen estar muy enfocadas a nuestra temática, sin embargo no solemos “rebotar” estas informaciones, porque si se trata de un acto nos gusta estar allí y si se trata de un producto nos gusta probarlo. Pero el correo específico de una agencia de medios me llamó poderosamente la atención.

Como os cuento, el lunes recibí un correo desde una agencia publicitaria que me solicitaba información sobre cómo ponerse en contacto conmigo. Lo primero que piensas es “Ya tiene mi correo electrónico, he recibido tu mensaje y para eso tengo mi página de contacto, ¿qué más podrías necesitar?”, sin embargo me exigía mi nombre, correo electrónico y teléfono para enviarme información. Mi respuesta fue el silencio, “¿para qué quiere mi teléfono? ¿Para qué quiero tu información?” Así que, de manera automática, tiré su mensaje a la papelera confiando en no volver a saber de esa agencia. Pero la cosa no iba a quedar ahí, porque al día siguiente recibí un correo electrónico en el que se me enviaba la información que no me interesaba y que imagino que en un primer momento no tuvieron el valor de enviar. Os voy a confesar que tuve la tentación de marcar ese mensaje como spam, pero di una segunda oportunidad a la agencia publicitaria y simplemente lo tiré a la papelera. De momento, no he vuelto a saber de ellos.

He de decir que mi comportamiento fue el normal, el que en general realizamos la mayoría de los bloguers. Porque no somos medios de comunicación, somos personas, que mantenemos nuestros espacios digitales con esfuerzo y que nos incomoda mancharlos más de lo necesario con mensajes publicitarios. Las buenas prácticas de blogmarketing (petición de empresas a bloguers para que hablen de sus productos o servicios) ya han sido trazadas desde hace tiempo y me parecen razonables, pero parece claro que hay que repasarlas y de las que destaco las que para mi son las más importantes:

  • La noticia que quieres difundir (la excusa para escribir a un bloguer) ha de estar alineada con la temática del blog.
  • La viralidad que buscas se consigue cuando el mensaje se difunde desde un blog con mucha audiencia o, lo que es lo mismo, con lectores que confían en su criterio y replican la noticia.
  • Se puede incluir un gancho (Invitarle a actos de presentación de productos o a probar un producto en primicia, regalarle muestras del producto o algún artículo de merchandising u ofrecerle participar en un concurso o sorteo) para llamar su atención. Ten en cuenta además que la manera en que realices el envío puede deshacer cualquier técnica previa de acercamiento.
  • Demuestra que sabes a quién te diriges llamando al blogger por su nombre.
  • No ocultes tus intenciones en ningún momento. No menosprecies su inteligencia, dale el motivo por el que crees que tu noticia le interesa.
  • Intenta no hacerle perder el tiempo enviándole una nota de prensa. Si tu mensaje es corto y directo, tendrás más posibilidades de que lo lea.

Entrevista en la revista Ítem

Como ya han venido publicando algunos bloguers, en el último número de la revista Ítem, editada por el Col·legi Oficial de Bibliotecaris i Documentalistes de Catalunya, se publica un dossier bajo el título Bloggers: Los emprendedores del siglo XXI en el que se recogen sus opiniones de distintos profesionales de la información que mantienen blogs profesionales a través de una serie de entrevistas que se realizaron hace unos meses. La versión online sólo está disponible para los colegiados, aunque hemos ido reproduciendo las entrevistas en nuestros respectivos blogs:

A continuación, el texto tal y como lo envié a la Revista Ítem.

Imagino que, como le sucedió a muchos de los primeros bloguers, El Documentalista Enredado nació casi por casualidad. Aunque ya he relatado cómo fueron los inicios en distintas ocasiones, creo que su longevidad se debe más al compromiso que desde un principio dispusimos las dos personas que nos encargamos del proyecto que por otros factores. Porque, ante todo, El Documentalista Enredado era un proyecto a ejecutar dentro de unos plazos y evaluable a lo largo del tiempo y tal vez por ello se convertiría lentamente en lo que es hoy en día.

En 2004, mi compañera en la aventura blogosférica, Maria Elena Mateo, y yo estábamos finalizando nuestros estudios como licenciados en Documentación en la Universitat Politècnica de València, mientras tratábamos de abrirnos paso en el siempre difícil mercado laboral. Por aquel entonces ambos estábamos realizando nuestro Proyecto Final de Carrera y nuestras inquietudes iban un poco más allá de convertirnos en titulados universitarios para pasar engrosar las listas del paro o convertirnos en simples becados. Entonces creíamos en la necesidad de tratar de crear una comunidad de usuarios entorno a una web. Es posible que a finales de 2003 yo mismo fuese menos “enredado” de lo que soy ahora, puesto que todavía desconocía el mundo de los blogs y de todo su potencial como bien descubriría a lo largo de los meses siguientes. Así, durante una conversación de cafetería, nos propusimos realizar un proyecto web con ese fin y tras la redacción de un documento, perfilando nuestra misión y objetivos, nos dispusimos a dar a luz el portal web El Documentalista Enredado. Por supuesto que no nos cerramos ante cualquier colaboración y tratamos de ponernos en contacto con compañeros que pudiesen estar interesados en mantener un proyecto como éste, pero la respuesta más o menos estandarizada que recibimos fue: “¿Y eso para qué va a servir?”

No hace falta señalar que no nos desanimamos, a pesar de no poder enrolar a nadie más en el proyecto, y trabajamos en la configuración del sitio web disponiéndonos a su inauguración. La fecha de su lanzamiento fue el 16 de febrero de 2004 y funcionando bajo el gestor de contenidos modular PHP-Nuke estuvo accesible durante más o menos un año. El portal disponía de distintas secciones que posteriormente se han solapado con otros proyectos: Noticias, Empleo y Becas, Directorio de enlaces, Foros, Diarios personales, etc.

En un ejercicio de transparencia, aunque entonces firmábamos sin identificarnos plenamente, comenzamos la escritura de un diario en el que tratábamos detallar el funcionamiento, los hitos y los problemas que nos íbamos encontrando durante la vida del portal. En un momento dado, el módulo utilizado dentro de PHP-Nuke se nos antojó como insuficiente y comenzamos a estudiar alternativas para gestionar un concepto que ya comenzábamos a conocer bien: Un blog o, en su acepción castellana, una bitácora.

Después de algunas pruebas con distintos CMS (Content Management Systems), acabamos trabajando con WordPress, tras intentarlo infructuosamente con Movable Type que en 2004 era el gestor de blogs más popular, aunque mucho más complicado de instalar por sus características técnicas. Y de esta manera casi casual nació “El blog de El Documentalista Enredado” a principios de mayo de 2004 que comenzó a publicar sus contenidos con cierta frecuencia.

Por aquellas fechas, los bloggers profesionales del ámbito de la Biblioteconomía y la Documentación ya se habían puesto a trabajar dándonos difusión y promocionándonos, comenzando a entrar en contacto con ellos. Aquella fue una época de descubrimiento muy interesante, puesto que casi todos nos leíamos y comentábamos en nuestras correspondientes bitácoras. Durante nuestro periodo de anonimato, mientras finalizábamos nuestros estudios, ellos mismos se sorprendían que unos estudiantes se encargasen de gestionar un portal de las características de El Documentalista Enredado aunque finalmente el peso del proyecto se lo llevó el blog por su marcado dinamismo e interactividad con la comunidad que comenzó a crecer entorno a él.

Un año después, en enero de 2005, adopto la consideración que el proyecto del portal web no podía ser mantenido de una forma razonable durante un periodo de tiempo extenso. El esfuerzo dedicado a la actualización era enorme y obviamente teníamos otros quehaceres que no podrían permitirnos su mantenimiento. Conscientes de que en un año no habíamos podido añadir a ninguna persona más en la gestión de El Documentalista Enredado, que el blog crecía y que lo que realmente resultaba interesante para nuestros lectores era la bitácora, se clausura el portal y el blog toma su nombre. Finalmente, la comunidad que deseábamos haber creado quedaba establecida alrededor de la bitácora.

Desde 2005 hasta la actualidad, cuando el blog comenzó a afianzarse, muchas cosas han cambiado en mi vida profesional. Por ejemplo, estuve trabajando como Quality Rater para Google, mientras ganábamos un premio a la mejor bitácora temática de 2004 otorgado por la web especializada Bitácoras.com; en 2006 comenzaba a trabajar en Aidico (Instituto Tecnológico de la Construcción), dejando un trabajo dentro del diario regional Levante-El Mercantil Valenciano y todos los esfuerzos dedicados al blog se venían materializando lentamente. Primero en la mesa redonda que se dedicó a la Web 2.0 en las X Jornadas del Fesabid celebradas en Santiago de Compostela y, posteriormente, en las distintas colaboraciones que he realizado en las revistas “Trama & Texturas” o “Educación y Biblioteca”, algunos cursos en la UNED de Valencia o mi última colaboración en el último número de “El Profesional de la Información”.

Por supuesto que lo anterior no se hubiese materializado sin la carrera de fondo que implica el mantenimiento de un blog. Lo que se debe tener presente es que la regularidad, el punto de vista propio y la creación de contenidos son las principales señas de identidad que se debe de marcar todo bloguer. Sin embargo, el camino es arduo y hay que ser plenamente consciente en el ámbito en el que se trabaja. No se deben esperar ni grandes audiencias ni grandes retornos de nuestros lectores que en general gustan de leer pero no de interactuar. Debemos tener presente esto puesto que el primer año de todo bloguer es crucial para saber cómo va a desarrollar la bitácora su actividad posteriormente, aunque obviamente nunca es fácil adivinar si realmente un blog va a tener una vida larga o no.

De forma particular, actualmente tengo marcada la frecuencia de publicación en una media de tres textos a la semana. No importa su extensión o su temática, tres textos son una cantidad suficiente para mantener cierta tensión a la hora de escribir y a la vez que se me vayan ocurriendo temas sobre los que postear. La exigencia de tres textos me obliga a estar muy al tanto de la actualidad informativa y de leer mucho. De hecho, ningún bloguer puede vivir mucho tiempo del “Corta y Pega” o realizar referencias a textos o imágenes en la web. Dentro de la blogosfera, es crucial crear una imagen y disponer de un criterio propio para diferenciarse en un océano de información y, por ello, comprobar y contrastar fuentes. El mantenimiento de un blog fomenta ser conocido y reconocido, sí, pero mucho más interesante es la posibilidad de conocer personas ofreciendo cercanía y sinceridad.

Dentro del mar de marketing de la Web 2.0, donde cada herramienta debe ser probada y utilizada – creo recordar que se ha calculado que se deberían utilizar 8 horas semanales para poder mantener cada espacio personal (Blogs, redes sociales, microblogging filtrado social de noticias, compartir imágenes y vídeos, etc) -, mi apuesta personal ha sido definitiva hacia los blogs porque funcionan como Hub (Concentrador) a la hora de describir mis actividades y fomentar la creación de redes sociales. Mi blog es mi tarjeta de presentación personal y representa perfectamente mi identidad digital profesional.

El bloguer que no leía blogs

En los inicios de año siempre se trazan buenos propósitos para el año viniente, dejar de fumar, adelgazar o ser menos sedentarios son los más frecuentes, deseos que sufren una segunda revisión tras el verano… Por supuesto que las buenas intenciones se suelen agotar tras el paso de los meses y el bucle se debe reiniciar necesariamente al año siguiente tratando de demostrarnos nuestra fuerza de voluntad. Es probable que como soy bastante escéptico sobre las buenas intenciones, o tal vez se deba a que me conozco en demasía, nunca me he aventurado a establecerme objetivos para los años recién estrenados; y aunque yo no lo haga, no quiere decir que dentro de este blog sí haya algunas que se pronuncien sobre ello.

En cualquier caso, la sobrecarga de información es algo que todos hemos sufrido antes o después. Personalmente, pasé de leer más de 200 blogs a tener que ir reduciendo aquella cantidad de forma abrupta, escogiendo los esenciales, aquellos que me aportasen mayor valor en el día a día. Sin embargo, debemos que tener presente que el RSS, la sindicación de contenidos, ya no es patrimonio exclusivo de los weblogs y ha sido adoptado tanto por revistas científicas, de divulgación o por medios de comunicación. Digo esto porque, a pesar de reiniciar mis suscripciones, limitándolas a 20, a lo largo del tiempo han ido creciendo lentamente, sin apenas percatarme y situar mis sitios agregados a un número cercano a la cincuentena.

La infoxicación no es patrimonio de documentalistas, por supuesto, en más de una ocasión podemos encontrarnos con personas que se declaran agotadas ante tal volumen de información. De hecho, en ocasiones, las herramientas creadas para combatirla producen el efecto contrario justo cuando se popularizan, pero afortunadamente la desuscripción es mucho más sencilla que tener que ir mandando correos o recordando contraseñas.

En cualquier caso, quiero traeros aquí el caso de un emprendedor que ha decidido dejar de leer blogs, convencido de que tiene que acercarse a sus usuarios, viendo el mundo bajo su prisma, más allá -o más acá- de las visión endogámica de los bloguers. Me refiero a Fernando Plaza, bien conocido en la Blogosfera hispana por su proyecto Compareblogs.

En el texto 2009 el año en que dejé de leer blogs, Fernando nos descubre su hartazgo sobre las temáticas que machaconamente tratan los bloguers, su lejanía de las verdaderas inquietudes de la persona de apie, o tal y como dirían en Microsiervos, del Mundo Real™™. Es posible que Fernando tenga razón, los usuarios de sus sitios web disponen de otras inquietudes, de otras necesidades informativas, de otro tipo de productos más ajustados a sus conocimientos. Sin embargo, hay que tener cuidado. No hay que replegarse sobre las necesidades informativas de otros, está bien diseñar productos que les agraden, que para ellos sean una completa necesidad y escucharles. Pero la Vigilancia de lo que hacen otros también es necesario para estar al día y no caer en el conformismo. No sea que, por inmovilismo, el queso se lo lleven otros.

Vaya por delante que la decisión de Fernando me parece correcta, él cree en ella y no trato de cuestionarla. Lo que quiero decir es que estoy convencido de que Fernando tratará de llevar su buen propósito anual a rajatabla, pero al mismo tiempo sé que sus fuentes de información irán aumentando lentamente, para posteriormente descubrirse en la misma situación -o similar- que a finales de 2008. Por supuesto que no hace falta decir que Fernando dispone de un blog, que por supuesto tengo suscrito, y no lo va a abandonar, y yo tampoco voy a dejar de leerle, y él tampoco podrá dejar de leer blogs.

Maneras de bloguear

Desde que publico contenidos en este blog, siempre he considerado que existían dos formas de bloguear dentro de los blogs profesionales -Los personales merecen, claro está, un capítulo a parte-. Si descartamos la más obvia que es el típico Copia & Pega, o el transcribe de los más aplicados, de aquello que nos parece interesante, una de ellas, la más obvia, es el típico Vía o Visto en que ha ido cayendo en desuso gracias sobre todo a la aparición de webs dedicadas al filtrado social de información como Digg, el hispano Menéame o nuestro bibliotecario Documenea. Obviamente, siempre es audaz ser el primero en levantar la liebre, en informar a la comunidad de los últimos hallazgos en formato de breve teletipo y que cada cual extraiga sus conclusiones. Al fin y al cabo, ¿de dónde nace la palabra blog? Precisamente, de esos pequeños hallazgos que realizan los internautas a la hora de navegar.

Personalmente, admiro a aquellos que se dedican a bloguear de esta forma, siempre conectados, a la última, dispuestos a actualizar sus blogs en cuanto la noticia es descubierta, llegar el primero y sobre manera ser referenciado por los demás. Os confesaré que cómo me gustaría ser el primero en algo por primera vez, pero desgraciadamente para mi orgullo, la combustión interna y los quehaceres diarios me impiden estar on-line las 24 horas del día, por lo que siempre llego tarde y soy el último en enterarme.

Una de las características de los blogs es precisamente lo nombrado más arriba, estar dispuestos a “agitar” la información dejando el análisis de la misma y sus implicaciones para más adelante, sin embargo al no poder alcanzar la velocidad de vértigo de la blogosfera o de la Web 2.0 sólo me ha quedado el realizar otro tipo de blogueo, si se quiere, más reposado aunque menos impactante. Evidentemente, nuestro blogueo reflexivo no nos va a deparar aparecer en los primeros puestos de Menéame y sufrir de paso sus efectos, pero la tensión informativa a la hora de publicar es mucho menor y, por supuesto, podemos dosificar nuestros ratos libres del ocio para ir publicando a nuestro aire sin la presión de las 24 horas del día estar conectados.

Claro que la manera que tenemos de actualizar nuestro blog es una arma de doble filo, en primer lugar puede parecer que estamos ofreciendo un diagnóstico de algo, situándonos en una ex cáthedra que no es precisamente lo que buscamos. No es nuestra intención, ni mucho menos, realizar aseveraciones categóricas, sino más bien abrir nuevas líneas de pensamiento y de reflexión ante una colección de hechos que se están produciendo. Y sí, el crecimiento dentro de la blogosfera es más reposado, el impacto es mucho menor y el riesgo mayor, puesto que en ocasiones te muestras completamente desnudo sobre la falta de conocimiento que dispones de un tema. Pero si te planteas un blog como una forma de aprender, una manera de compartir y, claro que sí, una manera de arriesgar  para comprobar qué sucede, este tipo de blogueo reflexivo, pausado, de combustión lenta puede ser muy provechoso para ti y tus lectores.

Como se dijo en los albores de la blogosfera, los lectores siempre sabe más que tú y de ello doy fe. Publicar sin ser plenamente consciente de la situación es un riesgo de quedar en ridículo, sí, pero el retorno siempre es muy positivo. Aprenden los lectores, profundizas sobre un tema y descubres nuevos puntos de vista que no habías contemplado. Es cierto, es una forma de bloguear mucho más trabajosa, requiere mucho esfuerzo de síntesis, de documentación y redacción, pero en ocasiones te encuentras con grandes sorpresas y con comentarios que te impulsan ha seguir realizando lo que más te gusta: Pensar y compartir tus preocupaciones con personas que las comparten o, al menos, se atreven a discrepar abiertamente. Pero en cualquier caso, para eso estamos precisamente aquí.

Ego de bloguer, “touché”

Ego de Bloguer

La teoría de la pirámide de Maslow formula una jerarquía de las necesidades humanas y defiende que, conforme se satisfacen las necesidades básicas, los seres humanos desarrollamos necesidades y deseos más elevados. De este modo, tras la satisfacción de las necesidades fisiológicas, de salud y seguridad; las personas necesitarían cubrir otras como las necesidades de pertenencia, de estima y reputación y, finalmente, de autorrealización. Por lo tanto, la vanidad o el ego estarían relacionados con los tres últimos niveles. Y para más inri, no habría sólo una vanidad de ostentación hacia los demás, sino que también habría una vanidad de ostentación hacia uno mismo.

En el artículo, La gestión de la vanidad de Albert Ribas publicado en la Revista If -Una revista que todo documentalista debería conocer-, se lanzan consideraciones muy interesantes respecto a la vanidad y la búsqueda del reconocimiento hacia los demás dentro del mundo de la comunicación y de la cultura. De este modo, su autor considera que hay poca disposición a reconocer (pagar) las ideas de los demás, y en cambio se puede estar dispuesto a pagar para alcanzar el reconocimiento (la difusión) de las propias ideas. Para ello, el autor pone los ejemplos de las descargas a través del P2P, donde los usuarios consideran que el producto tiene un valor residual, o el de la autoedición de los libros, donde los usuarios pagan por ver el producto en circulación.

Esto me retrotrae a la eterna discusión del reconocimiento de los bloguers más influyentes (Los conocidos como A-List) junto al hecho de que muchos estamos condenados a pertenecer a la Larga Cola del tráfico que estos generan. Por cierto, una de las iniciativas más divertidas respecto a este hecho es la edición de camisetas con la leyenda “Yo no leo a” en la que los bloguers tratan de demostrar que es posible vivir sin leer a los más influyentes.

Sin embargo, dentro de la blogosfera, sin alzar en exceso la voz, existen personas que tratan de devolver el golpe mordaz a los blogs y tratar de bajarles del pedestal en el que aparentar estar, no se me confunda, ofreciendo un pequeño baño de humildad. Uno de los ejemplos más populares de la blogosfera lo constituyó el blog Borjamari, actualmente y desgraciadamente inactivo, que llegó a ser un blog temido y, al mismo tiempo, seguido por los lectores y editores de los weblogs ante la esperanza y/o temor de aparecer reseñados en él. Su popularidad alcanzó su cénit cuando el propio diario El País consiguió entrevistar a su autor que, en el anonimato y tras distintos rumores sobre su identidad, lanzó la frase: “Los ‘blogs’ son uno de los ecosistemas con menos sentido del humor del planeta”. Puede ser.

No, no creo que los ojos de Borjamari llegasen a posarse jamás sobre este sitio web, no querría aburrir a su audiencia, aunque sí lo hicieron otros que tratan seguir el mismo patrón que podrían considerarse herederos. Me refiero a El Critica Blogs. Y es que publicar en Internet nos sitúa siempre en el disparadero como muy pronto aprendemos. A veces somos crucificados sin saber exactamente qué hemos hecho para merecer aquello, mientras que otras somos felicitados sin saber muy bien a qué se deben los honores.

En este nuestro caso, según su autor, esta bitácora no entra ni por los ojos ni por los oídos y eso que anduvimos cavilando cómo denominar nuestro blog para que fuese lo más representativo posible de nuestra actividad y nuestro sino. En fin, que somos carne de cañón para no ser leídos, ni siquiera invitamos a ello, de lo cual no sabemos si sentirnos orgullosos por ser un ser un blog serio y ordenado fruto de una hormiguita documental. En fin, la culpa la tiene Maslow, me temo.

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