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Etiqueta: Censura

Los documentalistas y la censura de Internet en España

Tremendamente sorprendido me quedé leyendo la sección El Acento del diario El País del pasado 13 de marzo. En ella, se realizaba una reflexión sobre la última polémica relacionada con Google sobre el encuadre que hacía el buscador de la Administración española y su tratamiento de la Web situando a nuestro país al mismo nivel que China o Irán en cuanto a censura de la Red.

Después del impresionante revuelo generado en España, con desmentidos desde la Administración estadounidense y Google España, dentro de esta sección de opinión del diario, que en general dispone de un tono informal, se reprochaba en el artículo Algo interesante para leer a la vicepresidenta de Google, Nicole Wong, sus dos faltas al situar a España como enemiga de la libertad de expresión en la que se señala sus carencias a la hora de documentarse. En concreto, dentro del texto se puede leer:

Ahora ha sido la vicepresidenta de Google, Nicole Wong, quien ha demostrado un reincidente analfabetismo. En apenas una semana y en dos ocasiones ha incluido a España en una lista negra de Gobiernos que acechan Internet. Y lo hizo sin improvisar, porque lo llevaba escrito. Si la primera vez pudo ser un error de sus documentalistas, la segunda ya entra en el terreno de la mala fe o, lo más probable, de una persistente ignorancia. Permaneció impasible en el error.

¡Ay, los documentalistas! Esa figura que sólo es recordada o cuando la información no aparece o se trata de un error. Qué le vamos a hacer.

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A vueltas con «La responsabilidad sobre el contenido que generan los usuarios en la Internet colaborativa»

Me solicita Jorge Franganillo que refunda y ordene mis aportaciones a su texto La responsabilidad sobre el contenido que generan los usuarios en la Internet colaborativa a lo que me he lanzado gustosamente descubriendo que mi estilo a través del correo electrónico no es ni lo suficientemente organizado ni lo expositivo que me hubiese deseado. En cualquier caso, os dejo aquí mis reflexiones para vuestro disfrute, ahora sí, un poco más ordenadas.

El debate que nos propone Jorge Franganillo es sempiterno y reverdece cada vez que a la Blogosfera se le propone un nuevo intento de regulación. Pero, aunque aparentemente esta regulación tenga nombre y apellidos (los blogs), no es difícil imaginar que los tentáculos reguladores se extenderán a otros ámbitos de la Web Colaborativa una vez que la Blogosfera haya sido normalizada. Imagino que el profesor ha estado al tanto de la propuesta de la Unión Europea de crear un registro de blogs que levantó la liebre para la generación de una nueva polémica más con sus réplicas y contrarréplicas sobre la regularización blogosférica en las que no vamos a entrar en detalle.

Sin embargo, lo que no debe obviarse es que la crítica a un ente informe, que no atiende a una organización lógica, ni a unas reglas establecidas, que no puede atribuirse a un único colectivo, que es infinito y cuya definición es difícil de establecer; desconcierta tanto a los poderes políticos, empresariales y mediáticos que se ven impotentes a la hora de conseguir meterlo en cintura. Pero que nos recuerda que la generación de contenidos dentro del Web es uno de los temas más apasionantes y más interesantes que se vienen desarrollando actualmente.

Por ejemplo, que una persona, sea cuales sean sus características, pueda considerarse como una fuente de información fiable y fidedigna sobre un tema en la Web, ¿recordamos el reciente premio Ortega y Gasset a una bloguer cubana?, se encuentra al orden del día y son los propios medios de comunicación los que ensalzan y defienden esas voces en aras de la libertad de expresión. Sí, es cierto que podríamos partir en nuestra crítica considerando que el 80% de lo que se publica en Internet es basura o poco relevante, pero atendiendo a los mismos criterios editoriales, mucho de lo que se publica en papel bien pudiera ser considerado (Sin ánimo de ofender) de poco interés o relevante.

Siguiendo el razonamiento anterior, profundizando en nuestra crítica, podríamos aseverar que Internet está lleno de Geeks, que en Digg, una web colaborativa ideada para la publicación y votación de noticias, sólo se promocionan noticias Techies, pero sólo nos quedaríamos con una visión residual de lo que está sucediendo realmente dentro de la Red. De hecho, existen estudios que demuestran que mientras Digg estuvo consolidando y aumentando su audiencia, sí que se enviaban una gran mayoría de contenidos informáticos o relacionados con las nuevas tecnologías, pero también es cierto que esa tendencia ha cambiando hoy en día y que esta web de promoción social de noticias se encuentra ampliando el espectro de las informaciones que se votan dentro de ella.

Así pues, nos hallamos en un escenario en la que los blogs se han erigido en algunos casos como medios de comunicación realmente capaces de llegar allí donde los media tradicionales no llegan por intereses económicos, comerciales o ideológicos. Sobre este hecho, es paradigmático el caso de la blogosfera política americana, considerada influyente, apasionada y un referente a la hora de informarse en aquel país sobre su política y su situación actual.

También hay que tener presente que la mayoría de los blogs no tienen el objetivo de alcanzar grandes audiencias, que se conforman con el público que puedan llegar a obtener. En el caso que nos toca, la biblioblogosfera, ese público sería muy restringido, pero al mismo tiempo se convierten en lugares que son capaces de generar información a su público objetivo que es considerada relevante y que no podría ser distribuida de otra forma. Como podéis suponer, en el caso del resto de blogs, cuál sea ese público y la forma en que se realice el mensaje ya es otra historia.

En cualquier caso, retomando el tema desde el que nace este texto, el del control de contenidos ofensivos, insultos y denuncias infundadas; desgraciadamente, como en la vida analógica, se parece obviar que dentro de Internet existen buenas y malas iniciativas, buenos y malos comportamientos, y que se conjuga la censura y libertad de expresión al mismo tiempo sin que exista necesariamente un órgano regulador.

No negaremos que Internet dispone de zonas hostiles y reprochables, mas acusar a la Blogosfera de Infoxicación, siguiendo el criterio de la UE para controlarla, se antoja ridículo. Estoy de acuerdo en que los blogs deben de autorregularse, y aunque no lo parezca lo hacen, siguiendo unas normas que se dicta cada uno atendiendo a las buenas maneras, que precisamente se ajustan a los usos sociales establecidos, por lo que intentar reglamentar la forma en la que se publican contenidos desde una instancia superior no lo considero como lo más idóneo. Sin ir muy lejos, un ejemplo de la regulación que llevan a cabo los bloguers la puedo aportar yo mismo, cuando hace un tiempo exponía algunos problemas surgidos dentro de mi blog respecto a algunos comentarios que me había obligado a retirar.

Por otro lado, algo que considero capital en este debate, es el hecho de que no podemos obviar que la autoridad en Internet, y fuera de ella, no es un valor que cada uno se otorga así mismo, sino que dan los demás. Es decir, la autoridad la dan los lectores y seguidores de cada sitio web, así como la consideración de si un sitio web puede ser confiable o no. Por ejemplo, tratar de asignar el mismo valor informativo al blog de Enrique Dans (O el de José Luis Orihuela) que al mío (El Documentalista Enredado), por poner un ejemplo, es una desfachatez puesto que las escalas de autoridad dentro y fuera de la red son simplemente ridículas.

Otro ejemplo de Web 2.0 que otorga cierto margen a la autorregulación es la propia Wikipedia. Esta enciclopedia colaborativa dispone de sus propios mecanismos para evitar su sabotaje y moderación, a través de la figura de los famosos bibliotecarios que, como no podría ser de otra manera, tampoco pueden escapar de la polémica ante la ejecución de criterios distintos a la hora de aprobar, editar o restringir contenidos o simplemente reciben críticas ante la falta de ellos. Sin embargo, tampoco es de recibo atacar la Web 2.0 considerando que se trata de una dictadura de los idiotas o que Google nos vuelve estúpidos, en mi opinión son planteamientos que tratan de censurar un movimiento que no puede detenerse.

Por todo ello, considero que el vandalismo y las malas maneras dentro de la web deben mejorarse, sí, pero a través de la educación y la enseñanza del buen uso de las herramientas disponibles en Internet y sus infinitas posibilidades. La Educación 2.0 trataría precisamente de alfabetizar digitalmente, enseñando a aquellos que no pueden acceder a la Web por los recursos de sus familias, pero también enseñando educación dentro de Internet, qué es lo que se puede hacer y qué no, pero a través de la formación jamás de la censura.

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La biblioteca clandestina

El Monasterio de San Miguel de los Reyes fue, antes que sede de la Biblioteca Valenciana, cárcel durante la época franquista y lo más curioso es que en ese espacio oscuro en su historia se editaron libros. Libros autoeditados por los propios presos para su divertimento y para mejorar su preparación por la gran cantidad de profesores y maestros que cumplían condena en los muros del monasterio.

Isidro Guardia participó en la 82ª Brigada Mixta durante la Guerra Civil, posteriormente se incorporó a la resistencia interior antifranquista. Detenido en junio de 1940 por formar parte, como Secretario de Organización, del Comité Regional de la CNT (Conferderación Nacional del Trabajo), fue condenado a muerte en noviembre de 1941. Tras la conmutación de su condena, permaneció en la cárcel hasta 1950. El artículo La Biblioteca Clandestina nos acerca a la realidad que se vivió durante aquellos años, cuando los libros tenían que ser escondidos y eran un bien preciado.

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Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum

Y si alguien leyese o poseyese libros de herejía o escritos de cualquier autor condenado y prohibido por razón de herejía o sospechoso de falsas enseñanzas, sufrirá inmediatamente la sentencia de excomunión.
Concilio de Trento: Reglas de libros prohibidos

A lo largo de la Historia, muchos han sido los libros que han sido tachados de inmorales o perniciosos tanto para la Fe como para el pensamiento humano. Actualmente, es posible acceder a una lista de estos libros prohibidos, si bien en este caso se nos invita a leerlos. Hablamos de la iniciativa de la ALA (American Library Association) que se celebra la última semana de septiembre en denominada Banned Books Week donde podemos encontrarnos con libros que son objeto de censura por distintas características. Lo curioso es que este año el buscador Google se sumó a la iniciativa a través de su nuevo producto, Google Book Search, desde el cual se nos referenciaba a este tipo de libros censurados.

Para la sociedad occidental, la lista de libros prohibidos más relevante es el Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum, también conocido como Index Expurgatorius que consistía en una lista de aquellas publicaciones que la Iglesia Católica consideró como perniciosas para la Fe. Su objetivo principal era prevenir la corrupción de los fieles dictaminando la prohibición de la lectura de libros y trabajos inmorales que contuviesen errores teológicos. Además, en el Index se establecía en una primera parte las normas que la Iglesia adoptaba respecto a la censura de libros. Así, era tarea de los bibliotecarios recortar de los documentos aquellos pasajes que se considerasen censurables como, por ejemplo, el texto del libro el Quijote (2ª parte, capítulo 36) la frase: «…las obras de caridad que se hacen tibia y flojamente no tienen mérito ni valen nada.»

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A la biblioteca no se acude a ver pornografía

The Washington Post recogía el pasado 17 de febrero un incidente sucedido el 9 en la biblioteca pública de Little Falls en Bethesda (Washington), cuando dos agentes de la división de seguridad del Departamento Homeland Security del Condado de Montgomery (Un cuerpo de seguridad del Estado de EEUU que patrulla edificios públicos en la lucha contra el terrorismo) entraron en la biblioteca advirtiendo que estaba prohibido el visionado de pornografía a través de los ordenadores de la misma.

Cuando uno de los usuarios advirtió a los agentes que no tenían competencia para realizar tales aseveraciones, le replicaron que se marchase fuera de la biblioteca. Por supuesto que el bibliotecario intervino y los tres acabaron discutiendo dentro del área de trabajo de la biblioteca hasta que la policía intervino. La conclusión a la que llegaron es que el cuerpo del Departamento Homeland Security no tenía competencias sobre la aplicación de leyes de decencia que regulan la pornografía. Finalmente, las autoridades del Departamento condenaron el hecho y los dos agentes han sido reasignados tras el incidente bibliotecario.

También lo comenta Jorge Cortell

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Libertad de expresión: Internet desanda el camino

Internet se ha convertido en el mayor medio de comunicación jamás diseñado por el hombre. Sencillo en su uso, barato, inmediato… una noticia podría producirse, una opinión podría ser debatida, una denuncia podría ser distribuida sin trabas, sin cortapisas, con total libertad y a una velocidad jamás imaginada. Era un sueño, es todavía un sueño, pero debemos ser cuidadosos, podríamos despertar y descubrir que aquello que una vez tuvimos en las manos, se nos escapó lentamente, por nuestra dejadez y sumisión absoluta.

Internet da miedo, por lo bueno y por lo malo. Los modelos de negocios cambian, las profesiones evolucionan, surgen nuevos empresarios, los antiguos o desaparecen o se adaptan, la información es ubicua, cualquiera puede tener una oportunidad en la Red, cualquiera puede hacer cualquier cosa en ella… Incluso dar su opinión, eso parece que no gusta y se han propuesto combatirlo.

China

Hace unos días los medios de comunicación, y por supuesto la blogosfera, recogían una noticia que venía a ratificar las presiones que ejerce el gobierno chino dentro de Internet para que aquellos ciudadanos que no estén de acuerdo en su manera de proceder o bien relaten la situación interna del país sin que se ajuste a la línea oficial puedan ser censurados. En esta caso, la censura fue a un bloguer mediante la clausura de su blog. Ya recogíamos aquí mismo nuestro modo de parecer hace unos meses cuando nos enteramos que China había presionado a Microsoft para que filtrase en su sistema de gestión de bitácoras, MSN Spaces, ciertas palabras, para que nadie, siempre que utilizase un ordenador dentro del país asiático, pudiese utilizarlas. Algunas de estas palabras eran extremadamente problemáticas para China y, entre otras, estaban libertad, democracia o derechos humanos. Microsoft, al igual que otras empresas que han apostado fuertemente por ese mercado, accedieron a aceptar lo que desde el gobierno se les indicase. Un mercado de más de mil millones de personas es demasiado dinero para tener principios.

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Las aventuras de Tintín y la censura china

Es posible que para algunos, en su infancia e incluso en su vida como adultos, los cómics hayan desempeñado un importante papel en su desarrollo como lectores o, al menos, en su introducción a la lectura.

En una época en la que la violencia en los cómics y en los dibujos animados es un tema muy discutido, nada puede parecer más ingenuo e inocuo que las clásicas aventuras de Tintín, posiblemente uno de los personajes de cómic más internacionalmente conocido. Las aventuras de este pequeño reportero, acompañado siempre por su fiel foxterrier Milú (Milou, en la versión original), han recorrido todo el globo y han sido traducidas al menos a 40 lenguas, perdurando hoy en día a pesar de la lejanía de su primera aparición, en 1929.

Pero la inocencia de las historias que narra, ideadas por el dibujante belga Hergé, es muy discutible, sobre todo en sus primeros cómics. Algunas de sus historias están claramente influenciadas por la ideología anticomunista (Tintín en el país de los soviets) o el pensamiento colonialista, incluso racista (Tintín en el Congo), de la época en la que fueron escritas.

Estas implicaciones políticas, especialmente las anticomunistas, no podían pasar desapercibidas en un país como China; en el que Tintín hizo su aparición oficial en el año 2001, aunque hacía más de veinte años que circulaban versiones más o menos fieles de sus aventuras.

Estas desventuras de Tintín en China son las que nos cuenta Pierre Justo, en la edición española de la revista Foreign Policy; revista que desarrolla temas políticos y económicos internacionales.

En este interesante artículo descubrimos cómo, con el nombre de Dingding, nuestro conocido reportero vive aventuras apasionantes acompañado de su perro Florecilla de nieve; aventuras que ni el propio Hergé reconocería tras haber sido modificadas y censuradas, tanto en lo que respecta a los diálogos como a variaciones en el orden de las viñetas o su total eliminación, para solventar cualquier tema político delicado (por ejemplo, el del Tíbet).

Quizá este artículo pueda parecer fuera de lugar dentro de la temática habitual de este blog, pero me ha parecido cuanto menos curioso comprobar cómo la lectura de algo tan aparentemente inocente como un cómic para niños y jóvenes puede considerarse una influencia perniciosa en la ideología de un pueblo; y cómo las versiones oficiales y extraoficiales (independientemente de la cuestión de los derechos de autor) reflejan la historia y la problemática política de un país, quizá mucho mejor que las noticias que nos llegan de él.

JUSTO, Pierre. Las desventuras de Tintín en China. En: Foreign Policy. Edición española, 2006, nº 12, p. 24-33
Información ampliada en la web francesa.
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