El mundo digital del libro
Hace ya unos meses, el suplemento cultural del diario El País, Babelia, realizaba una reflexión sobre el futuro del libro cuya lectura os recomendamos, pues bien, parece que el debate no se agota y ante las novedades, como la aparición de Kindle, y otras evoluciones, el mismo medio de comunicación nos ofrece, de nuevo, un puñado de artículos sobre los nuevos hábitos y posibles futuros del libro.
- Big Bang digital. El ciberespacio y las tecnologías emergentes aceleran la transformación hacia una nueva era cultural.
- Literatura sin papel
- El ‘blog’ y la literatura del XXI
- Rescate de páginas singulares
- La biblioteca de Babel
- El nuevo poder del autor
El fondo “digital” de Google Books
El proyecto de digitalización de fondos bibliotecarios de Google, Google Books, avanza a una media de 3000 libros escaneados diarios y se encuentran disponibles para cualquiera que desee consultarlos e incluso descargarlos en formato PDF si los derechos de autor se han extinguido. Sin embargo, el proceso no es perfecto al realizarse manualmente y algunos de los trabajadores de Google dejan su impronta dactilar en los libros que son digitalizados.
The Sydney Morning Herald nos informaba que podemos encontrar una muestra de estos errores en, por ejemplo, el número de 1885 de The Gentleman Magazine o en The Trial and Death of Socrates de Platón. Google ha replicado esta información asegurando que el sistema no es perfecto por su proceso y que la web no está ideada como un lugar para que los usuarios leyesen a través de la pantalla.
La ruptura entre tecnología y sociedad: el patrimonio cultural y la e-administración
Un año más, la Universidad Politécnica de Valencia organiza el Workshop Calsi, centrándose en esta ocasión en la temática: “Información Digital: Nuevas perspectivas en la sociedad del conocimiento”. Bajo ese título se recoge un abanico de aspectos que van, desde la e-administración, hasta la Web 2.0, como ya nos comentó Catuxa (y a la que esperamos ver); pasando por la publicación científica bajo criterios tradicionales, como son las revistas científicas, y el acceso abierto a la ciencia.
Las TIC como herramientas de acceso a la memoria colectiva
Arturo Colorado Castellary, ha abierto el Workshop con su muy interesante conferencia inaugural “Patrimonio y gestión del conocimiento en la era digital”, en la que, de forma muy lúcida, ha plasmado una visión integradora entre las tan temidas por los humanistas Tecnologías de la Información y la Comunicación y el tradicional campo del Patrimonio Cultural. En un nuevo concepto que denomina Humanismo Digital, las TIC se convierten en una herramienta fundamental para la conservación y transmisión de la memoria colectiva, intentando salvar la fractura entre la visión apocalíptica tecnológica y la evangélica digital.
La biblioteca 2.0: Los bibliotecarios sin Gutenberg
La Revista Trama & Texturas es una publicación abierta e interactiva, que invita a cualquiera que lo desee y que tenga algo que decir a sumarse a ella; densa y enriquecedora en su lectura, que se apoya sobre profesionales que disponen de su propio espacio de publicación en Internet. Sus editores, José María Barandiarán y Manuel Ortuño, me invitaron hace ya un par de meses a redactar un texto para el número 2 que ya estaban preparando.
El resultado de esta experiencia, que ya relaté, fue el artículo Los bibliotecarios sin Gutenberg en el que trataba de hacer una revisión general de la situación en la que se encuentra el libro ante los retos que la Red le plantea, a la vez que situaba el papel del bibliotecario frente a esas circunstancias que se plasman en lo que se ha denominado Biblioteca 2.0.
El documento completo lo podéis encontrar en el número 2 de Trama & Texturas, sin embargo permitidme que os deje aquí uno de los apartados que más os puede llegar a interesar como profesionales de la información, además de que sirva de debate, si queréis, sobre la Biblioteca 2.0.
Actualización (3/7/2007): Nuestros amigos de la Revista Trama & Texturas hacen referencia a este texto, además de ofrecer el documento completo en PDF.
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Previamente a definir lo que es la biblioteca 2.0, debemos realizar un inciso para explicar lo que es realmente la Web 2.0, puesto que un concepto deriva del otro. La web 2.0 no engloba una nueva tecnología, ni nuevas conexiones a Internet, ni es una Red alternativa; se trata de una nueva forma de interactuar las personas en la Red. La idea original de la web (en este contexto, llamada Web 1.0) consistía en páginas estáticas, escritas en el lenguaje de marcado HTML, que no eran actualizadas frecuentemente. De esta manera, el éxito de las empresas puntocom dependía en gran medida de la generación de sitios web más dinámicos donde los CMS (Sistemas de gestión de contenidos) servían páginas creadas automáticamente desde una base de datos. Frente a esto, los propulsores de la aproximación a la Web 2.0 creen que el uso de la web se está orientado a la creación e interacción de redes sociales, que pueden servir contenido de forma dinámica creando, o no, webs interactivas y visuales. Es decir, los sitios Web 2.0 actuarían más como puntos de encuentro, o webs dependientes de usuarios, que como webs tradicionales.
De esta nueva consideración de Internet como un lugar donde compartir información y experiencias en tiempo real, nace lo que se ha denominado la Biblioteca 2.0. El primer intento de definición lo realiza Michael Casey en su blog LibraryCrunch en septiembre de 2005, como podemos comprobar, en esta primera aproximación los objetivos no están claramente establecidos y por lo que queda un tanto vacía en su contenido.
Cambio de formato, cambio de nombre: del DOGV al DOCV
“Año nuevo, vida nueva”. Eso es al menos, lo que deben haber pensado las autoridades de la Comunidad Valenciana al esperar al cambio de año para hacer efectivo el cambio de nombre del boletín oficial de esta comunidad autónoma (“de ésta, nuestra comunidad”, si me permitís la broma).
Este cambio de denominación de “Diario Oficial de la Generalitat Valenciana” (DOGV) a “Diario Oficial de la Comunidad Valenciana” (DOCV), ha provocado la disconformidad del propio organismo jurídico consultivo de la Comunidad, ya que entra en conflicto con el recientemente aprobado Estatuto de Autonomía. Pero, a la mayoría, estas discrepancias políticas no nos preocupan demasiado y, para nosotros, seguramente seguirá siendo el “doj” (no hay otra forma de pronunciarlo); al igual que el DOUE (Diario Oficial de la Unión Europea), no ha dejado de ser el DOCE (Diario Oficial de la Comunidad Europea) para muchos.
Tengo que reconocer que el cambio de nombre, y su consiguiente polémica, me pasaron totalmente desapercibidos en su momento, seguramente debido a mi costumbre de leer ciertos artículos “en diagonal”, cuando anunciaron a bombo y platillo algo que me parecía mucho más importante: la desaparición del diario en su edición en papel. De momento, el Diario de Sesiones de los Plenos de Les Corts Valencianes va a seguir el mismo camino, respecto a la desaparición de su formato en papel, y ya veremos quién es el siguiente.
Pero no son las cuestiones semánticas ni menos las políticas las que quiero analizar aquí, sino los cambios más drásticos que ha sufrido este boletín oficial al comenzar el nuevo año ya con su versión digital definitiva.
El proyecto de la biblioteca digital europea “sigue” adelante
El pasado 7 de diciembre de 2006 el Consejo Europeo publicaba en el Diario Oficial de la Unión Europea la comunicación C 297/1 en la que se detallaban las conclusiones relativas a la digitalización y la accesibilidad en línea del material cultural y la conservación digital por el que establece un plan de ruta hacia el proyecto de la biblioteca digital europea sin que tenga carácter vinculante. Como dirían otros, esto es sólo politiqueo, ya Google va mucho más rápido que las instituciones europeas e incluso es capaz de avanzarse a ellas.
En fin, esperemos que no se trate de tirar el dinero y que de ese proyecto surja algo interesante.
“Virtudes de un vejestorio” de Enrique Murillo
El escritor y editor Enrique Murillo publicaba el pasado 11 de diciembre de 2006 en el diario El País un artículo de opinión sobre el futuro del libro. Virtudes de un vejestorio es una defensa del libro como producto construido a lo largo de los siglos y que apenas ha variado en su formato y que a pesar de las múltiples acometidas en forma de digitalización un estupendo vehículo para la difusión de la cultura.
No hay congreso de editores ni feria de tecnología en donde no se anuncie, desde hace unos años, la muerte del libro, ese vejestorio, en su forma tradicional, y su sustitución por artilugios de nueva generación. Durante los congresos profesionales, los editores hemos tenido que escuchar numerosas conferencias en las que, so pretexto de darnos información acerca de las tecnologías más avanzadas, sucesivos directores comerciales de ésta o aquella empresa (llámense Microsoft, Sony o lo que sea) nos vendían, con una elocuente perorata en tono de predicador, el Séptimo o Noveno Advenimiento, dicho de otro modo el triunfo definitivo del así llamado "libro" electrónico. Un invento que, por cierto, a estas alturas ya ha vivido varios avatares, todos ellos definitivos, aunque a la postre acabe resultando que no lo son tanto.
El debate entorno al futuro del libro
El suplemento cultural Babelia del diario El País nos ofrecía una colección de artículos sobre el futuro del libro y su salto definitivo hacia la digitalización y su distribución a través de la Red. El proyecto de Google de digitalización de los fondos antiguos y libres de derechos de autor de cinco importantes universidades norteamericanas sigue provocando el debate y la reflexión sobre el futuro del libro y la relación de sus autores (y de los lectores) con él. Muy recomendable la lectura de los tres artículos dedicados a este tema:


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