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Etiqueta: Edición

Documentalistas y el Diccionario Biográfico Español

Gonzalo Anes. El responsable del ‘Diccionario Biográfico Español’ defiende la obra y lamenta unas críticas «que no se habrían producido en ningún otro país europeo». También sale en defensa de Luis Suárez, el polémico biógrafo de Franco

[…]

P. Es obvio, pero quizá sí podía haberse interesado por las que requerían mayor imparcialidad…

R. Lo que me tranquiliza es que en cada tomo de la Academia pone que las biografías son propiedad de los biógrafos y que la Academia, aunque no estuviera conforme con el contenido, no quiso modificar ninguna por creer que pertenecía a su autor.

P. Si dieron normas estrictas sobre la necesidad de objetividad y de abstenerse de dar opiniones, y quedando claro que no se han respetado en algunos textos, ¿por qué no se corrigieron?

R. Porque para eso había que leer todos los textos.

P. ¿Y no se leyeron?

R. Sí, se leyeron por el equipo de documentalistas que tenían la misión de uniformar los tipos de imprenta y corregir las erratas.

[…]

B. HERMOSO / T. CONSTENLA. «No he leído la biografía de Franco». Madrid: Diario El País,  4 de junio de 2011. pág. 40-41

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«Descatalogado» de Juan José Millás

Diario El País – 11 de mayo de 2007

Vi en un cementerio este curioso epitafio: Agotado, así, sin más. Me llamó la atención porque se trata de un término procedente del mundo editorial. Los libros se agotan. Eso es al menos lo que dicen los libreros cuando no encuentran el título que les hemos pedido: está agotado. A veces, si te empeñas, puedes encontrar un ejemplar perdido en los anaqueles de otra librería. En ocasiones, la editorial lo reedita, que es como devolverlo a la vida. La resurrección de los muertos. Pero los seres humanos sólo tenemos una oportunidad, en ocasiones media (y eso que estamos  encuadernados en piel). Cuando nos morimos (o nos agotamos, como ustedes prefieran), no nos vuelve a encontrar nadie en ningún sitio. Yo disponía hasta ahora de un epitafio que me gustaba mucho (Eso fue todo), pero quizá adopte Agotado, que metafóricamente significa también que estás hecho polvo. Y no está mal para una lápida: Hecho polvo. Real como la muerte misma.

Pero no nos precipitemos. Tenemos toda la vida para elegir el lema de nuestra tumba. Hay otro término, procedente también del sector editorial, muy interesante: descatalogado. Se dice de aquellos libros que, además de agotados, han desaparecido de la nómina del editor. Si estar agotado es bueno, porque significa que el libro se ha vendido, la descatalogación implica un cierto grado de violencia. Sobre un título agotado se mantiene la esperanza de la reedición; sobre un volumen descatalogado, en cambio, no hay horizonte alguno. Hasta al librero se le pone cara de pésame cuando comunica al comprador que el título que solicita está descatalogado. "Busque en internet", añade a modo de consuelo, dando por supuesto que en la red se puede llevar una existencia póstuma.

Con todo, no hay caso peor que el de aquellos libros que desaparecen sin haber llegado a formar parte del catálogo, títulos que el editor publicó por compromiso, o por pena, pero que nunca formaron oficialmente parte de su fondo. Me gusta este epitafio también, Descatalogado: significa que ni siquiera llegaste a vivir de forma suficiente. Que naciste de casualidad (¿quién no?) y te fuiste sin haber llegado a estar del todo. Tomen nota mis deudos. Muchas gracias.

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La biblioteca clandestina

El Monasterio de San Miguel de los Reyes fue, antes que sede de la Biblioteca Valenciana, cárcel durante la época franquista y lo más curioso es que en ese espacio oscuro en su historia se editaron libros. Libros autoeditados por los propios presos para su divertimento y para mejorar su preparación por la gran cantidad de profesores y maestros que cumplían condena en los muros del monasterio.

Isidro Guardia participó en la 82ª Brigada Mixta durante la Guerra Civil, posteriormente se incorporó a la resistencia interior antifranquista. Detenido en junio de 1940 por formar parte, como Secretario de Organización, del Comité Regional de la CNT (Conferderación Nacional del Trabajo), fue condenado a muerte en noviembre de 1941. Tras la conmutación de su condena, permaneció en la cárcel hasta 1950. El artículo La Biblioteca Clandestina nos acerca a la realidad que se vivió durante aquellos años, cuando los libros tenían que ser escondidos y eran un bien preciado.

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