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La búsqueda se hace social

Este texto se publicó originalmente en el blog colaborativo Neumattic el 4 de noviembre de 2010

Hace unos días, Google nos reveló su Google Instant y algunos consideraron que, teniendo presente que la Web ya no se preocupaba tanto por las búsquedas – De hecho, Facebook ha destronado a Google en EEUU en tiempo medio de avegación por los internautas – y la compañía de Mountain View tenía la necesidad de seguir innovando en esa rama de su negocio. Aunque a esa innovación se le puso un entrecomillado, puesto que Yahoo! ya había desarrollado la idea aunque no implementado y un joven estudiante había conseguido hacer lo mismo en tres horas para YouTube. Los SEO tratan de analizar los efectos de estas búsquedas instantáneas mientras los internautas escriben la información que quieren encontrar, considerando que incluso tendrán que posicionar hasta por palabras incompletas, analizando resultados orgánicos y descubriendo que los bloques de anuncios no les facilita la tarea arrebatando protagonismo al contenido de verdad. Sin embargo, el futuro de las búsquedas no pasa por los enlaces web, pasa por el Social Media.

Cuando Google revolucionó el mercado de los buscadores a principios de la década pasada, lo hizo teniendo en cuenta el sistema democrático de la Web. Un enlace, un voto, cuantos más enlaces recibía un sitio web, poseía contenido más relevante. Por aquel entonces, la Web todavía era un lugar para iniciados, generar un enlace no era sencillo y el posicionamiento aún dependía de los superusuarios. Actualmente, los enlaces no son los únicos indicadores de la relevancia de un sitio web, mientras que la Web Social fomenta otro tipo de sistemas de votación y recomendación que pueden ser explotados para la mejora de los resultados como el famoso “Me gusta” de Facebook.

Los sistemas de búsqueda hasta ahora se eñían a un sistema de recomendación basado en el texto y los enlaces que recibían distintas páginas web, aunque el proceso de recomendación era lento. Los robots debían visitar distintos sitios webs con cierta cadencia para recuperar sus contenidos y sus actualizaciones, por supuesto que Google se dispuso a mejorar esta mayúscula tarea tratando de que los sitios web generasen los Sitemaps, pero los sistemas de votación cambiaban mientras la Web Social se popularizaba, la publicación de enlaces por los internautas pasaban a los blog y posteriormente a los microblogs. Hoy en día, son Twitter y Facebook los que se sitúan en un lugar privilegiado para conocer qué está sucediendo, la Real-Time Web, las tendencias informativas y de gustos de los internautas. Finalmente, Google tuvo que pasar por caja para poder acceder a ese tesoro.

Y es que, según evoluciona la web, los internautas dejan un rastro mayor fijando sus intereses y su capital social, conformando una verdadera identidad digital. Las nuevas tendencias en las búsquedas se centra en esa identificación del usuario. Al final, lo importante a la hora de posicionar la información y distribuirla es saber lo que los amigos y la gente que pertenece al círculo de un usuario piensan, ya que resulta mucho ás relevante para una persona conocer las preferencias y los intereses de su gente conocida que lo que todo el mundo piensa. Google ya lo intentó con Google Social Search un experimento de su Labs, aunque ha caído aparentemente en el olvido.

Mientras tanto Hunch, una start-up, sigue intentándolo basándose en los datos contenidos en el Social Media. A través de un software complejo, trata de usar información contenida dentro del círculo social de una persona para tratar de predecir qué cosas podrían gustar a un usuario extractando datos de los artículos, temas y gente recomendada por los usuarios que han sido declarados como amigos de Facebook o seguidores de Twitter de ese usuario. Así, por ejemplo, el objetivo es que ante una pregunta tipo “qué libro leo”, el buscador sea capaz de recomendarnos a Bukowski o a Dan Brown teniendo presente los gustos de nuestro círculo social. A ver si al final tendremos que cambiar de amigos.

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El sector de los buscadores no está tan muerto como parece

En el 2010 D.C., el sector de las búsquedas de Internet se encuentra ocupada por el Imperio de Google, tras la derrota de Microsoft ante Sergei Brin y Larry Page. Pero no todo el sector de las búsquedas de Internet está ocupado: aún hay una pequeña región, rodeada de campamentos googlenianos, que se resiste al invasor.

¿Alguien recuerda qué era Cuil? Aquel buscador que, desarrollado por ex-ingenieros de Google, le haría frente y temblar casi inmediatamente de su lanzamiento. Sin embargo, su enfrentamiento con Google sólo duraría dos años (2008-2010), los años que pasó del estrellato mediático a ser ninguneado por los internautas. De ejemplos como estos, bien podríamos realizar un listado con un buen puñado de iniciativas. ¿Y qué me dicen de WolframAlpha? Éste sí que iba a revolucionar el sector de las búsquedas puesto que ofrecía respuestas y, al contrario que hace Google, no un listado de páginas web de cierta relevancia. Claro que técnicamente no se trata de un motor de búsquedas, ya que se trata de un buscador de respuestas, por lo que tampoco puede hacerle sombra, realmente.

Google sigue reinando y sólo Microsoft comienza, ahora, a arañarle el terreno tras muchas intentonas y tras haber cambiado su rostro en varias ocasiones. Sin embargo, son diversos los motores de búsquedas que tratan de hacerle frente a Google y, ¿por qué no?, tratar de derrocarlo. En la revista PC Actual de este mes, realizan una recopilación y valoración de cada uno de ellos. Nosotros tan sólo os recogemos su listado para que los probéis.

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La herida de Google

La herida de Google

Empezó, como suelen suceder las grandes cosas, con pequeños toques de atención. El pasado mes de diciembre, The New York Times publicaba que algunas empresas utilizaban las malas críticas realizadas por internautas como un factor para subir escalones dentro del algoritmo de relevancia de Google. ¿Cómo? Sencillamente porque el algoritmo no penaliza las malas críticas, los comentarios negativos incluidos dentro de los enlaces, por lo que más enlaces, aunque sean malos, son puntos para aparecer en las primeras posiciones del buscador. El escándalo fue mayúsculo, con el autor de esta “manipulación” detenido y con la reacción de la empresa de Mountain View tratando de tranquilizar a los internautas sugiriendo que penalizaría a aquellas empresas que tratasen mal a sus clientes.

Sin embargo, que algo está pasando con Google va más allá de rumor. Los síntomas de que algo está pasando son cada vez más palpables. Desde innumerables foros, se denunciaba que el buscador, su algoritmo, no se encuentra en su mejor momento. De hace un tiempo a esta parte, los internautas aseguran que los resultados que devuelven son de peor calidad, que hay que realizar un esfuerzo extra para encontrar la información que buscamos. Si se preconizó que Google acabaría con el SEO, es bastante probable que el SEO acabe antes con Google, vencido por la gran colmena de mentes tratando de “colar” sus páginas web en lo más alto de la página de resultados. El problema de Google es Google, el gran ecosistema que ha creado entorno a su buscador, su modelo de negocio y, no olvidemos, el de otros que se alimentan del mismo.

Hasta no hace mucho, los internautas creían que Internet es meramente Google, aunque cada vez más el ecosistema se convierte en más cerrado con plataformas como Facebook o más participativo, más rápido, como Twitter, pero propietario al fin y al cabo. Algunos consideran que la marca Google es intocable, intachable y denunciarla, acusarla de malos resultados, una ofensa y abrir una brecha para la competencia (La omnipotente Microsoft) ante la que podríamos sucumbir.

Recientemente, Google denunció que Microsoft (Bing) copiaba sus resultados, utilizando precisamente su algoritmo para demostrar que ante una ecuación de búsqueda que no podía devolver resultados, Bing devolvía los mismos resultados que Google, alimentándose de él. De nuevo, los cimientos de la Web se vieron sacudidos, con cruce de acusaciones incluido. Sin embargo que el gigante se revuelva acusando a otra empresa que comienza a comerle terreno justo donde hasta entonces Google había reinado, es todo un síntoma. Es bien sabido que Bing siempre ha sido superior al algoritmo de Google a la hora de buscar imágenes, aunque parece que todo apunta hacia que Bing le sigue comiendo terreno a Google.

Este estrenado año promete ser apasionante, no sólo por el asentamiento del Social Media, si no por la vuelta a la quinta esencia de la Web, los buscadores. Todo dependerá por las decisiones que adopte Larry Page tras su vuelta a la dirección del gigante y que puede que cambie esta tendencia.

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El ocaso de Feedburner (y de los Feeds)

Una de las “maravillas” que popularizaron los blogs es la sindicación de contenidos a través de sus distintos formatos. La posibilidad de recoger los contenidos de innumerables web sin tener que visitarlos uno a uno cada día a través del navegador (o hora tras hora dependiendo de la web), nos permitía leer las nuevas actualizaciones de sitios web de publicación irregularde forma automatizada. Para los usuarios más avanzados de la Web, la implementación de los RSS en las webs supusieron un avance en la lucha contra la infoxicación, aunque más de uno acabaría sepultado de nuevo por ella por su falta de mano izquierda a la hora de gestionar aquella avalancha.

Hoy en día, la sindicación, uno de los estandartes de la Web 2.0, languidece mientras la recomendación impone su reinado. Twitter o Facebook redirigen muchísimo tráfico, mientras los Feeds nunca llegaron a ser asimilados por el gran público posiblemente debido a que permanecía un tanto ajeno a sus posibilidades. En el apogeo de la blogosfera, Feedburner se erigió como el mejor servicio externo para la distribución de feeds y muchos bloguers lo abrazaron en primer lugar porque disminuía la presión del tráfico en sus servidores, en segundo porque ofrecía estadísticas y en un tercero porque permitía la suscripción a través de email.

El futuro parecía caminar hacia la distribución de los contenidos a través de esta vía y Google apostó por ella, desarrollando su propio agregador vía web (Google Reader), además de ofrecer su abrazo del oso a la compañía que mantenía Feedburner adquiriéndola. Sin embargo, desde entonces no se produjeron mejoras significativas en el servicio desde Mountain View, salvo la posibilidad de incrustar publicidad en los Feeds.

Actualmente, el abandono parece total. Además de que algunos suscriptores nos han informado que las actualizaciones por email en ocasiones no llegan a su destino, los picos de lectores que muestran las estadísticas del servicio fluctúan de forma dramática, suponiendo en ocasiones más del 50% de los mismos. Ni siquiera el servicio parece fiable a la hora de aportar estadísticas y las alternativas apenas existen. Es probable que a muchos administradores les toque volver a nuestros feeds nativos, aquellos que nuestros sistemas de gestión de contenidos nos otorguen olvidándose de Feedburner, puesto que si empieza a tener caídas, el servicio dejará (aún más) de tener sentido.

Los feeds pasarán a ser meros enchufes de las webs de Social Media o afines, desvirtualizando su concepción de la web productora de contenidos hacia la persona interesada, encaminándose hacia la máquina (Las webs, Facebook, Twitter, etc.)

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¿Será Facebook juez y parte en el posicionamiento web de Google?

Hace ahora justo un año cuando lanzaba la pregunta ¿Es la web social el inicio del declive de Google? Entonces, algunos escépticos consideraron mi propuesta como una completa locura e infundamentada, insostenible, increíble, imposible… Puede ser que lo fuese entonces, hoy es probable que tenga mayor sentido.

Podríamos considerar que, al principio, la Web era el enlace, millones de páginas enlazadas sin aparente orden ni concierto que encontraban su sentido en esa algarabía gracias al trabajo del algoritmo de Google y de otros buscadores. Sin embargo, hoy en día, la Web se construye mucho más allá de los enlace. Partiendo de las base de que los enlaces los crean y los gestionan los creadores de contenido, aquellos que quieren estar considerados en los puestos altos del ranking de Google o simplemente los que desean referenciar contenidos para ampliar conocimientos, hay una parte de los usuarios de la Web que no saben ni entienden cómo se crean. La Web no llega a ser necesariamente democrática en ese aspecto porque una parte de ella no enlaza, ni siente la necesidad de hacerlo. Hasta ahora.

Hoy en día, los usuarios de la Web pueden llegar a no ser tan pasivos. La Web 2.0 trató de democratizar la creación del contenido, sin embargo lo que realmente sucedió es que democratizó la recomendación del mismo, siendo arrebatada esa idea primigenia hacia otros valores. Twitter y Facebook redirigen contenidos a nuestros conocidos y seguidores sin necesidad de escribir largos y extensos textos. Lo importante es derivar la atención, “me gustó esto y te creo que os podría interesar”, a través de personas que pueden tener las mismas inquietudes (no necesariamente intelectuales) que nosotros.

De este modo, Facebook, aunque actualmente sobre todo Twitter, se erigen como los grandes filtradores de contenidos de la Red y pueden llegar a otorgar una parte importante del tráfico de páginas web. Los medios de comunicación y las páginas web profesionales han sido los primeros en percatarse de ello y en colocar esos letreros de veces twitteado o “Me gusta” sobreimpreso en el azul Facebook para poner fácil a sus lectores el compartir sus gustos.

¿Ese mismo “Me gusta” puede influir en el posicionamiento? ¿Habrá perdido Google la posibilidad de posicionar los contenidos bajo sus reglas, las que obligaba a los SEOs a devanarse los sesos intentando entenderlo, y pagando a terceros para que les permita indizar esas recomendaciones? ¿Es la muerte del enlace como sistema democrático en la Web? ¿Es el principio del fin del SEO como lo conocimos hasta ahora?

Lo interesante de esta cuestión es el baile de poder que ha sufrido la Web en escasos cinco años. Un sitio web no concebida desde un principio para ser un nodo de tráfico, arrebata lentamente el poder de influencia que pueda tener Google sobre el resto del ecosistema web y lo peor de todo es que la dependencia de una a la otra puede ser peligrosa.

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