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¿Batacazo en los ingresos Adsense?

Cuando decidimos incluir publicidad en nuestro blog, lo hicimos en primer lugar para curiosear, para probar cosas nuevas y , como dijimos entonces, para disponer de una estadística más; y segundo, cómo no, quitarnos de encima el coste de mantenimiento de nuestro blog. Entonces, al igual del 90% de los pequeños editores de Internet, nos decantamos por Google y su Adsense por tratarse de uno de los servicios más confiables disponibles en el mundo publicitario en Web y lo cierto es que la experiencia ha sido al menos divertida (con la cancelación de nuestra cuenta y todo).

El hecho es que disponer de una cuenta en Adsense, ha abierto un poco la temática de nuestro blog, vigilantes sobre la publicidad y los modelos de financiación de los bloguers y pequeños editores, preocupados por el mundo SEO y SEM, pero lo que no me esperaba comprobar era la tremenda caída de los ingresos que se iban a dar. Porque no nos podemos llevar a engaño, somos un blog muy modesto, no esperamos grandes retribuciones, pero la denunciada caída del 60% del CTR parece que se va a quedar pequeña. Sólo tendríamos que echarle un vistazo a la evolución de las cifras del eCPM (Acrónimo de coste efectivo por cada mil impresiones y se usa para medir el rendimiento de los bloques de anuncios) en gráficos comparativos de distintos países.

En el caso español (que os recojo), aunque podéis consultar otros, es significativo y puede desembocar hacia que los usuarios de Adsense apuesten por otros modelos publicitarios huyendo de la cierta opacidad de Google (Qué es lo que el anunciante paga, qué es lo que Google se queda y qué es lo que le toca al editor nunca ha estado muy claro) y sus extrañas políticas de uso. En nuestro caso, hemos contemplado la posibilidad de eliminar la publicidad porque realmente, a pesar de que los clics puedan incrementarse o mantenerse, obviamente no percibimos el retorno como compensatorio o también podemos decantarnos por probar otros modelos publicitarios como el de TradeDoubler que nos recomendaron.

Ante las denuncias de caídas, Google se ha defendido, por supuesto, asegurando que las fluctuaciones en los ingresos son normales, pero que en los tiempos de incertidumbre económica, mucho más dramáticas, que no a todos los sectores o segmentos les afectan igual ni durante el mismo tiempo, por lo que no a todos los sitios web se encontrarán afectados en igual medida.

De momento, en nuestro caso, esperaremos y comprobaremos cuál es la evolución, cómo les va afectando esta situación a los blogs y lo que van comentado sobre este asunto. Pero no es descartable que volvamos a ser un blog limpio de publicidad a lo largo de estos meses. Para ello aprovisionamos hace poco.

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Cuando Google falla

Durante el año 2007, el servidor de Google.com sólo estuvo inaccesible durante 7 minutos – tan sólo superado por Yahoo.com que estuvo accesible durante todo los días sin caídas –, sin embargo Google se encontró con su pantalla azul de la muerte, haciendo referencia a la pantalla que se muestra cuando el sistema operativo Windows se queda colgado, el pasado 31 de enero entre las 15:30 y 16:30 hora española cuando todos y cada uno de los resultados de Google aseguraban que todos los sitios y páginas web disponían de malware. Esto supone que Google no permitía acceder a ninguna página web a través de él y, ante cualquier búsqueda, remitía siempre a una página de aviso sobre el peligro que suponía que el internauta accediese al recurso informativo resultado de una consulta.

Durante una hora, el buscador de Google se volvió, literalmente, loco durante el proceso de actualización en la noche del viernes al sábado [en Estados Unidos] el fichero con la lista de URLs consideradas con ‘badware’ que consulta Google a través del sitio web especializado StopBadWare.org. Según ha asegurado la compañía, se trató de un error humano, atribuido al uso de una barra “/ ” y que declaraba que toda la web era maliciosa, aunque hubo un cruce de acusaciones previo entre Google y StopBadware sobre la responsabilidad del error que finalmente decayó en el buscador que admitió su fallo.

Aunque el fallo se haya tratado como un hecho puntual, realizado durante las tareas de mantenimiento del buscador justo en el momento de menor tráfico en Internet, creo que no se ha analizado con suficiente profundidad la incidencia. De hecho, durante una hora, muchas personas se quedaron casi sin Internet, con su fuente de consulta completamente colapsada y sin permitirles el acceso a sus los recursos web que solicitaban. Si Google acapara el 80% del tráfico mundial en el negocio de las búsquedas, ¿qué sucedió durante ese lapso de tiempo? ¿Las visitas decayeron de forma generalizada como si el Pagerank de todas las páginas se hubiesen convertido en cero? ¿Utilizaron los internautas otros buscadores? ¿Qué sucedió con los ingresos publicitarios de las webs? ¿Desaparecieron, se mantuvieron? ¿Qué hubiese sucedido si el fallo se hubiese producido durante una de las horas de mayor actividad del buscador?

De momento, no se han publicado datos. Pero, ante el fallo de Google, la reacción de la blogosfera y de los medios de comunicación fue descubrir la fragilidad de los datos que se sitúan en los servidores de Mountain View y de lo que se ha pasado a denominar La Nube (Cloud Computing). Como acción más inmediata y para evitarnos disgustos, se ha sugerido la necesidad de realizar copias de seguridad de todos los datos personales que se almacenan en los servidores de Google, pero se sigue obviando la verdadera cuestión de fondo que es ¿cuál fue el alcance real de esa hora en blanco? Por supuesto que existen precedentes, en mayo de 2005, el buscador se quedó inaccesible durante 15 minutos por un error interno, por otro lado, YouTube quedó colapsado durante horas el pasado febrero de 2008 cuando el gobierno de Pakistán prohibió el acceso al sitio y desvió el tráfico provocando un efecto en cadena. Lo que nos deja con la incertidumbre de lo peor de todo, ¿existe una alternativa al buscador y sus principales servicios?

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Cómo acabar con la prensa de una vez por todas /y 2

En la encuesta Pew Research Center for the People & Press correspondiente al año pasado, el 40% de los estadounidenses identificaban la Red como su fuente primera de información respecto a noticias nacionales e internacionales, dejando un 37% a los medios de comunicación impresos. Esta encuesta constituye todo un hito puesto que se trata de la primera vez que Internet supera a los periódicos como fuente para mantenerse actualizado por parte de los ciudadanos y, aunque se trata de una encuesta local, no sería sorprendente que esto mismo comenzase a trasladarse también al resto de países desarrollados.

Sin embargo, las vías de las que disponen los medios para mantenerse en funcionamiento, es decir la publicidad, se antoja un tanto complicada dentro de la situación de crisis actual tanto dentro como fuera de la Red. Pero aportemos algunos datos, la inversión publicitaria en Internet en España todavía dista mucho de las cifras que se alcanzan en los medios de comunicación impresos. Así, según el estudio correspondiente al año 2008 de Infodaex, Internet había tenido un crecimiento interanual de 55,4% durante el 2007, llegando a alcanzar un volumen de inversión publicitaria de 482,4 millones de euros frente a los 310,4 millones del año 2006. El porcentaje que Internet supone sobre el total de la inversión en el año 2007 en Medios Convencionales es del 6,0%.

En contraste, los diarios alcanzaron durante 2007 un volumen de inversión publicitaria de 1.894,4 millones de euros, ocupando el segundo lugar de inversión por detrás de la televisión, representando el 23,7% del total de la inversión publicitaria recogida en los Medios Convencionales. La inversión publicitaria obtenida en 2007 está un 5,8% por encima de la cifra del año anterior, que fue de 1.790,5 millones. Tengo que aclarar que Julio Alonso, cabeza visible de la empresa Weblogs S.L., ha sido muy crítico con estas cifras, considerándolas distantes de la realidad por lo pequeño de las mismas. Recientemente publicaba un texto en el que cuestionaba la metodología y las fuentes utilizadas para la confección de la proyección, mientras que también realizaba una reflexión sobre las perspectivas de la publicidad en blogs y en medios sociales para el año que viene. En cualquier caso, la inversión publicitaria on-line hasta el primer semestre del año 2008 había crecido un 39’46% en comparación con el mismo periodo del año anterior situándose en los 307,24 millones de euros, mientras que en la prensa se estaba viviendo una caída de un 16% de la inversión situándose en 805’8. Es posible que se tratase simplemente de un indicador de que los tiempos están cambiando, que las empresas comienzan a volcarse a la Red, buscando a los jóvenes despegados de los medios tradicionales donde a buen seguro van a encontrase.

Desgraciadamente, a pesar de que los medios de comunicación pudiesen incrementar sus ingresos a través de la publicidad en Internet que, actualmente y a pesar de la crisis, crece dentro de unos ratios del 30%, mientras huye en desbandada de los medios tradicionales, la publicidad on-line a nivel mundial está gestionada en un 57% por Google y sus sistemas Doubleclic y Adsense. Es curioso que su más inmediato competidor, Yahoo! que estuvo a punto de firmar un acuerdo de colaboración con la compañía de Mountain View, disponga tan sólo de un 9’7% de la cuota de mercado, dejando según el estudio de la compañía Attributor, en evidencia que la situación de la publicidad en la Red se sitúa a todas luces en una posición dominante.

De este modo, los medios de comunicación se encuentran en una situación francamente incómoda. Por un lado, su razón de ser es la generación de contenidos para atraer lectores, bien sea a través de su cabecera o a través del tráfico que les dan los buscadores -En esto Google también es dueño y señor del mercado- , mientras que a la hora de rentabilizar los esfuerzos técnicos y humanos realizables a través de la publicidad, se encuentran con que Google se queda con una parte importante del pastel de los ingresos que podrían obtener por los mismos y que no pueden controlar de ninguna manera. Desde este punto de vista, Google se encontraría, con cierta razón, canibalizando el mercado de la información en la Web.

La entrevista que ha soliviantado, y de qué manera, los ánimos de los periodistas se la realizaban a Eric Schimdt en la revista Fortune en la que declaraba: “Somos capaces de proporcionar clicks a las páginas web de los diarios para que ellos las moneticen. Eso les proporciona algunos ingresos. El problema es que esos ingresos no son suficientes para compensar la pérdida de sus otros ingresos”. Tal vez, la pérdida de sus otros ingresos se refiera a las redacciones en papel, a las de la televisión o radio, aunque para Schmidt los medios de comunicación tienen una función irreemplazable dentro de la sociedad: “La gente ama las noticias, las discute, las copia, las envía. Internet ha hecho las noticias más accesibles. El problema está en la publicidad y el coste mismo del periódico: imprimirlo, distribuirlo, etcétera. Y lo cierto es que el modelo de negocio se está estrechando”.

Sin embargo, lo que está en peligro más allá de las empresas, es lo que representan, es decir, la pluralidad informativa, la posibilidad de contrastar informaciones y ofrecer puntos de vista completamente distintos y mucho más ricos ante un mismo suceso. Hay que incidir que la generación de información de calidad tal y como vienen desarrollando una buena parte de los medios de comunicación tradicionales es un proceso muy caro, pero que a todas luces se constituye como un proceso completamente necesario para el correcto desarrollo y evolución de las sociedades democráticas. Pero la solución de los medios ante esta crisis tampoco pasa por solicitar ayudas a los distintos gobiernos de una nación (Central o autonómico) porque simplemente aceptarían el abrazo del oso que acabaría completamente con su ya en entredicho independencia informativa.

Es posible que los periódicos en papel se mueran, que algunos queden como una vagatela del pasado, reminiscencias de un modelo comunicativo obsoleto en un mundo globalizado donde esperar 24 horas para estar informado se antoje inconcedible. Hasta ahora la esperanza se depositaba en la convergencia, la integración de las redacciones impresas y de internet, con mayores o menores traumas, o simplemente separadas, pero lo que está claro es que algo se mueve en el mundo del periodismo y se encamina hacia algo sismológico.

Hay periódicos digitales que son cerrados en detrimento de los impresos, cabeceras que cierran, periódicos gratuitos que clausuran delegaciones, grupos mediáticos que ajustan plantillas y costesperiodistas que se preparan para las movilizaciones -, profesionales que se declaran en huelga por los movimientos corporativos en época de crisis, publicaciones impresas que se transmutan a Internet, que se  coloque publicidad donde hasta ahora era un sacrilegio hacerlo o simplemente que se nos presente un annus horribilis para la prensa

En definitiva, ésta es la transición más complicada que van a realizar las empresas informativas impresas en toda su historia. Su modelo de negocio cae hacia la obsolescencia, sus márgenes se estrechan, no controlan el nuevo medio en el que se disponen a competir, la publicidad y sus ingresos los dominan otros actores, la información que se genera es ingente, dispersa, contrastarla se realiza en pocos segundos, sus lectores se pueden organizar para desacreditar cualquier error, los deslices informativos quedan en mayor evidencia, cualquiera puede ser periodista, las audiencias están más fragmentadas, los pasos que se dan dentro de la Web son inseguros, el valor de una Web lo dan otros y no sólo el dinero, el terreno es completamente desconocido e inhóspito… pero el periodismo no desaparecerá y por lo tanto los medios de comunicación tampoco lo harán, aunque el camino hasta vislumbrar la luz al final del túnel va a ser muy duro para todos.

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Cómo acabar con la prensa de una vez por todas /1

Los medios de comunicación impresos están encarándose hacia su futuro, un presente que será digital o simplemente ya no será. Es posible que los medios ya hayan visto pasar su oportunidad de reconvertirse, de dar un golpe en la mesa, de erigirse como uno de los pilares fundamentales del ecosistema de la información en la Web y desde ahí desarrollar un nuevo modelo de negocio viable para ellos. Es posible que ya sea demasiado tarde.

Los tradicionales periódicos vienen sufriendo el desafío de la Web prácticamente desde que se lanzaron a volcar sus contenidos en ella a mediados de los años 90. En un principio, lo hicieron bajo el convencimiento que debían tener presencia dentro de ella como medio de comunicación del futuro, defendiendo sus cabeceras (marca) dentro de ella, pero lo hicieron con cierto temor y recelo.

En primer lugar, porque no supieron bien qué hacer dentro de ella, dónde buscar sus audiencias, cómo establecer su viabilidad económica para el ingente esfuerzo que exigía la edición de un diario, sin embargo esta primera etapa de toma de contacto acabó tras el estallido de la Burbuja Tecnológica, los ingresos publicitarios cayeron, sólo las audiencias ya no eran suficientes para mantener un proyecto en la Red y el modelo del “todo gratis” fue cuestionado. Simplemente, los medios trataron de volver sobre sus pasos, defendiendo su producto sobre el papel y sobre la Red. De este modo, ante el volcado total de los contenidos publicados, los medios de prensa trataron de buscar nuevas vías de financiación pasando al modelo de pago con todos los contenidos cerrados o el modelo mixto con una serie de contenidos en abierto, mientras que la información que se publicaba en la página web que era editada en papel era de pago.

El modelo de pago, defendido por una de las mayores cabeceras del país, fue terriblemente contestado y considerado como un error desde un principio. Los defensores de este modelo poco pudieron hacer cuando la evidencia de que se estaba perdiendo audiencia e influencia dentro de la Web en detrimento de la competencia que se afianzaban y crecían, el resultado fue una vuelta a los contenidos en abierto para tratar de recuperar el terreno perdido.

Pero mientras los medios de comunicación trataban de encontrar un modelo de negocio viable dentro de la Web, ésta comenzaba a moverse tras el primer fiasco de su historia a principios del siglo XX. Frente al descrédito de los medios de comunicación que se consideraba que flirteaban más con el poder y las empresas que escuchar y transmitir los verdaderos intereses ciudadanos, estos comenzaron a desarrollar sus propias plataformas de publicación. El Periodismo 3.0 o el Periodismo Ciudadano se cimentó sobre los blogs y los wikis y aunque a lo largo del tiempo se ha venido a demostrar que los medios de comunicación son en cierta manera irreemplazables a la hora de producir informaciones, de aquel movimiento, se heredaron dos conceptos fundamentales: The Long Tail (La larga cola) y las nanoaudiencias.

Aunque intrínsecamente entrelazados, la teoría de la Larga Cola consideraba que cualquier producto podría encontrar su nicho de mercado gracias a las posibilidades de acceso a la distribución del mismo que Internet brindaba. Si el producto es informativo, mucho más como los medios refrendaron al comenzar a abrir sus archivos y buscar ese efecto de Larga Cola sobre su patrimonio documental, y sobre estos cimientos nacieron los nanomedios, diferenciándose del periodismo digital y encontrando sus apasionados redactores (y lectores) en el incipiente movimiento de la Blogosfera y la Web 2.0.

De esta forma, las grandes estructuras anquilosadas de los medios de comunicación se encontraron con infinidad de pequeños medios específicos y muy concretos, de una apertura hacia los lectores que no habían sabido prever antes. Si en la Blogosfera se defendía que “El lector sabe más que tú”, los medios de comunicación tuvieron que saber adaptarse a los usos sociales que la misma estaba estableciendo. La posibilidad de enriquecer una noticia mediante comentarios, obtener tráfico mediante el filtrado social, la recepción de críticas a través de blogs especializados y/o profesionales, la consolidación de audiencias propias mediante la creación de comunidades de blogs para los lectores o específicos, la integración de otras herramientas como Twitter, el paso desde el medio de comunicación impreso hasta el medio de comunicación audiovisual dentro de la Web… son herencia de lo que se denominó Web 2.0 y sus  desarrollos tecnológicos para una audiencia cada vez más acostumbrada a la participación, mucho más abierta y que desea sentir que un producto informativo es más suyo que de la editorial que lo publica.

Sin embargo, no podemos olvidar el ecosistema de la información y cómo funciona la Web. Hemos señalado en anteriores ocasiones que la competencia es pura y perfecta en la Web, es decir, el gesto hasta desplazarse a la competencia se encuentra a tan sólo un clic y, ante esto, los medios de comunicación poco pueden hacer. Un ejemplo de esto es la sección Google News, donde el metabuscador junta las noticias que publican 700 medios hispanos en la Web. Obviamente, éstas ya no se diferencian las unas de las otras y que una aparezca la primera sobre el resto depende en buena forma del frío algoritmo de la compañía de las letras de colores. Es cierto que Google News distribuye el tráfico hacia los medios de comunicación, pero también les señala indefectiblemente que deben diferenciar sus productos, porque de lo contrario están perdidos.

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¿Será el 2009 el año que nos rebelamos contra Google?

Nos disponemos a cerrar el año 2008, confiando que el venidero no sea tan mal año como algunos agoreros aseguran debido a la crisis económica. En la Red, a pesar de las buenas intenciones de algunos, los apretones y los ajustes presupuestarios están ya al orden del día. Aquellos proyectos a los que se les asignaba un valor, descubrirán que en realidad valen la mitad, simplemente porque a día de hoy el panorama es completamente distinto al que nos habíamos acostumbrado en estos últimos cuatro. Es curioso el argumentario que se ofrece para el ajuste a la baja de innumerables proyectos, sea tan similar al del crack de la Burbuja.com de principios de siglo, que fue y es: “No te puedes centrar en generar tráfico tan sólo, también tienes que desarrollar un proyecto económico viable”.

Sin embargo, a diferencia del año 2000, la situación es bien distinta, con una crisis económica estructural, atacando a todos los sectores económicos sin distinción, contrayendo el consumo y afectando directamente al crecimiento económico de casi todos los países. Si bien, en aquella ocasión, se resumió la crisis tecnológica en que las prisas por ser los primeros en posicionarse dentro de un nuevo mercado, las malas gestiones y la mala previsión fue lo que derivó en aquel pinchazo bursátil y tecnológico, en esta ocasión, durante 2009, el chivo expiatorio va a ser otro: Google.

La economía en la Web, la generación de valor, ha cambiado completamente. Si en 2000 Google era un buscador entre el amplio abanico que se nos ofrecía en la Red, actualmente su cuota de mercado en campo de las búsquedas ha barrido completamente a su competencia. Por otro lado, Google ha sido capaz de desarrollar un modelo de negocio estableciendo todo un ecosistema económico para sí y para el resto de la Web mediante su sistema publicitario: Adwords para los anunciantes y Adsense para los editores. De este modo, Google ha desarrollado su principal fuente de ingresos a través de la publicidad en la Web y su gestión, pero a la vez ha alimentado al resto de webs ofreciéndoles participar de su tarta con una porción de la misma, aunque las webs nunca han sido conscientes qué porción era para Google y cual era el tamaño que les correspondía.

Sin embargo, durante 2008, la situación ha ido evolucionando. La imagen de Google y sus acciones están siendo son cada vez más contestadas y discutidas, llegando a enfrentarse con toda una industria. No nos referimos tan sólo a las suspicacias que levantan las actividades del buscador sobre la privacidad en sus usuarios, sino que se está yendo un paso más allá. De este modo, por un lado, tenemos a los pequeños editores, aquellos que contemplaron a Adsense como un sistema práctico y cómodo para rentabilizar sus esfuerzos a la hora de actualizar sus webs, pero que ahora contemplan con preocupación y frustación cómo los ingresos se ajustan cada vez más a su tráfico, descendiendo en algunos casos, mientras que en otros son baneados sin explicación ni razones suficientes, lo que les está conduciendo a plantearse otras alternativas publicitarias como el patrocinio. Es interesante señalar que los números sobre el dominio de Google en la publicidad dentro de las pequeñas webs son demoledores y, según la compañía Attributor, éste alcanzaría el 98% de las webs que actualmente disponen de algún tipo de publicidad.

Pero no sólo los editores están preocupados por el cambio en la tendencia de Google, desde el lado de los anunciantes, los que alimentan al buscador, las cosas tampoco se encuentran mejor. La crisis ha tocado al gigante de Mountain View y, necesitado de ingresos, ha aplicado una serie de políticas que se han considerado penalizadoras respecto a los usuarios de Adwords. Se ha llegado a un extremo que los anunciantes consideran que estas nuevas políticas están diseñadas para aumentar su gasto en publicidad, a pesar de que el retorno que preven respecto a esta nueva política del buscador va en contra de sus intereses con un tráfico de peor calidad. La situación ha generado tal malestar que se ha llegado al extremo de que los SEM, responsables de ajustar las campañas publicitarias en la Web, se han planteado un boicot a Google y aunque se contempla con cierto excepticismo desde el gremio sobre su éxito, lo cierto es que plantear una protesta contra el gigante es sintomático de que algo está cambiando.

Pero hay más, Google controla actualmente el 57% del mercado mundial de la publicidad en la Web y los grandes productores de información -Esto es editores y medios de comunicación- están acusando a la compañía californiana de canibalizar el ecosistema de la información dentro de ella. Según sus argumentos, por un lado, les provee de tráfico, mediante su buscador y su servicio de Google News, mientras que por otro les propone la gestión publicitaria a través de Adsense y Ad Manager, con estas dos premisas los grandes grupos multimedia consideran que el margen de ingresos publicitarios es tan ajustado que va en detrimento de sus intereses. Tanto es así que en Francia, pero no hay que olvidar Bélgica, los ánimos están tan revueltos que el responsable de Google News, Josh Cohen, tuvo que desplazarse hasta el país europeo para tratar de calmar los ánimos. Sin embargo, a corto plazo, es bastante probable que las aguas se embravezcan mientras la crisis económica se va endureciendo.

Para tratar de mejorar la situación, la discográfica Warner ha decidido retirar todos los vídeos de sus artistas desde el portal multimedia YouTube (Propiedad de Google). La razón principal para su abandono de esta Web es que el modelo de publicidad incrustrada dentro los vídeos aparentemente no funciona y los ingresos que la discográfica recibía de YouTube son considerados insuficientes e insostenibles a largo plazo para desarrollar un modelo empresarial viable. Además, tras este anuncio, se cree que el resto de discográficas secundarán la decisión de la Warner lo que podría inducir tanto a discográficas como a artistas y televisiones a comenzar a retirar contenidos, lo que dejaría a YouTube sin una parte importante de sus contenidos.

Como se puede comprobar, la situación en estos dos últimos meses de 2008 se ha complicado tremendamente para la multinacional de Mountain View, con innumerables frentes, que no parecen tener camino a solucionarse en un corto plazo. Aún habrá que esperar un poco para comprobar si la crisis sigue ampliándose o se mantiene estable, pero no cabe duda que nos adentramos a una nueva etapa en la que posición de Google va a ser cada vez más contestada y su imagen cada vez más en entredicho, ¿será el 2009 cuando cambiemos la visión que tenemos de Google?

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¿Boicot a Google?

Decididamente, la crisis comienza a pasar factura, el gigante tiene hambre y está dispuesto a llegar hasta donde haga falta para obtener dinero y seguir en funcionamiento. Lo que podemos encontrarnos son pequeños indicios, pero no cabe duda de que algo que está cambiando, ya que los usuarios han comenzado a plantearse la no utilización de sus servicios al descubrir ciertos comportamientos que consideran abusivos o fuera de lugar. Es posible que a lo que hoy en día estamos asistiendo puede que signifique el principio del final de la relación idílica de Google con los internautas, pero tenemos que tener en cuenta que nos encontramos ante una compañía que cotizando en bolsa en un año ha perdido el 52.77% del valor (Ahora mismo está cotizando a 318.10$), que ya ha decepcionado a los inversores a la hora de presentar sus resultados antes del pesado verano y que se encuentra en la tesitura de seguir apoyando a sus accionistas a pesar de poner en peligro su reputación.

En un principio, comenzaron los recortes dentro de su propia casa, acabando con la fortuna de los Googlers que poco a poco descubren que las cosas comienzan a ponerse un poco feas, que las comidas iban a dejar de ser gratuitas e ilimitadas y que los ajustes internos también deberían considerarse productivos. Pero los despidos y los ceses de los contratos laborales (se calcula que la cifra alcanzaría las 10.000 personas) no son, aparentemente, suficientes para saciar al gigante y Google parece bien dispuesto a seguir buscando financiación donde pueda obtenerla. De este modo, los directivos del buscador están comenzando a buscar alternativas para aumentar la inversión de los anunciantes en sus sistemas publicitarios mediante la instalación de Adsense en productos donde hasta ahora no se contemplaban o incluso en lugares que se desecharon por motivos de calidad de producto.

Es probable que la marca Google no vaya a resentirse en exceso de estos pequeños aprietos con los que se está encontrando, el hecho es que poco a poco, la imagen que tenían sus usuarios sobre el producto cool, como estaba considerando, poco a poco se va resquebrajando. Incluso no hace falta retrotraerse en exceso en el tiempo para ir descubriendo las pequeñas decepciones que Google está provocando con sus nuevas decisiones.

Los primeros ejemplos de esa búsqueda de nuevos fondos pasan por la ampliación del mercado de Adsense a Google News y Google Imágenes, servicios que hasta ahora no habían sido manchados con la publicidad, pero que recientemente se incluyeron dentro del servicio. Por otro lado, otras de las dos controvertidas decisiones adoptadas en California han sido la inclusión de un buscador embebido en YouTube o el aparente cambio de posición sobre la Neutralidad de la Red, algo que fue inmediatamente desmentido por Google, pero del que resta cierto runrún sobre la duda. Puede que el más gravoso para Google a nivel mediático haya sido este último, porque supondría un cambio significativo sobre la cultura del buscador en la Web, pero no ha sido esto lo que ha provocado la amenaza de boicot de los internautas.

De hecho, no se ha propuesto como un boicot, sino como una huelga a Google (sic) por parte de los SEM, los Search Engine Marketing, desde la que proponen la realización de una huelga de anunciantes de Adwords para el martes 13 de enero de 2009. En realidad, nos encontramos ante un boicot – Presión que se ejerce sobre una persona o entidad suprimiendo o dificultando cualquier relación con ella – y proponen la no utilización del sistema publicitario Adwords, que alimenta al sistema de publicación de anuncios Adsense, durante ese período de tiempo para mostrar su descontento sobre las últimas decisiones de Google sobre la inclusión de anuncios en distintas páginas y productos del buscador.

Fundamentalmente, los SEM se refieren a la inclusión de publicidad en Google Search Suggest, de momento sólo si utilizas el navegador Chrome, y sobre todo el hecho de que se pueda incluir Adsense en dominios en parking, esto es dominios que no tienen ninguna actividad, sin contenido y sin ninguna utilidad para el internauta corriente. Un despropósito para los SEM que consideran que es una medida casi a la desesperada de Google para obtener nuevas vías de servir anuncios, aumentar el número de clics pero de nula calidad para sus sitios, mientras aumentan los costes de los anunciantes.  Para más inri, esto es justo lo contrario que promete Adwords, publicar los anuncios dentro de sitios de web de calidad ajustándose a unas palabras clave determinadas, y de ahí la propuesta de boicot.

Que sí, la competencia es pura y perfecta en la Red, que aquellos que se encuentren disconformes que no utilicen el servicio, pero, ¿asistimos a un toque de atención a Google o el fin del Don’t be evil como eslogan de la compañía?

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La era de la sobreinformación (sobre ti)

Hace ya unos meses, distintos medios de comunicación distribuían un teletipo de la Agencia EFE bajo el titular Miles de jóvenes intentan mostrarse originales en internet cediendo su intimidad. En él, dedicado a la red social española Tuenti, se recogía una nueva tendencia de los más jóvenes a exponer cada vez más su intimidad, mostrando y compartiendo fotografías o comentarios un tanto subidos de tono. Dentro del artículo, Tuenti se defendía asegurando que los niveles de exposición de este tipo de contenidos, se regulaban dentro de la página web y que incluso se disponía de un equipo que monitorizaba las fotografías y comentarios y si se detectaba algo improcedente se eliminaban. Por otro lado, en agosto de este mismo año, el diario Levante-EMV publicaba un reportaje dedicado a este hecho en el que los jóvenes se mostraban en ocasiones semidesnudos en ciertas páginas webs, blogs o fotologs concluyendo que tal vez el daño que estos jóvenes se estaban autoinfligiendo pudiera ser irreparable en un futuro inmediato o, tanto peor, a largo plazo.

Recientemente, Jon Favreau, asesor del reciente presidente electo de los EE.UU. Barack Obama, se tenía que disculpar por la publicación de una fotografía en la que se le veía en una fiesta en pose provocadora con una figura a tamaño real de la rival del senador Obama y, al limón, elegida como Secretaria de Estado de su próximo equipo de Gobierno Hillary Clinton. La fotografía de Favreau había sido recuperada y difundida a través de la red social Facebook, y su caso no se aleja del caso de Kevin Colvin que fue despedido tras el descubrimiento por parte de su jefe de una fotografía suya bastante compremetedora publicada en la misma red social.

Parece seguro, por tanto, que hoy en día, nos encontramos ante un nuevo reto. Un nuevo desafío sobre la nueva definición de lo que debe ser considerada como nuestra privacidad y cómo debemos defendernos ante la socava de nuestro anonimato.Ya no es suficiente con defender la privacidad sobre la información que se publica en la Red desde las Administraciones Públicas o por el hecho de convertirse en un fenómeno mediático dentro de la Red; no, hay que dar un paso más allá y, aparentemente, tomar la consideración de adoptar el anonimato como una actitud frente al control perpetuo que sufrimos en nuestras actividades en la Red.

La red social Facebook o el buscador Google son, por motivos dispares, los máximos exponentes actualmente sobre las implicaciones que sus actuales modelos de negocio tienen sobre la privacidad de los usuarios. Sobre Google, mucho se ha publicado y las propias Administraciones ya han tomado sus cartas sobre el asunto, sin embargo el fenómeno de Facebook es completamente nuevo, ha evolucionado horrendamente rápido y desde las instancias políticas o bien se le utiliza o bien se le tiene miedo. El hecho es que todo lo que Facebook puede aportar al usuario, lo hace intentando encontrar un modelo de negocio viable y por supuesto que tiene su precio. Lo que no cabe duda es que el uso de esta red social puede dejarnos completamente desprotegidos, y lo peor de todo es que Facebook, al modo de los antiguos portales 1.0, quiere que lo hagamos casi todo a través de él. Debemos contemplar que estos dos gigantes van a comenzar a encontrarse, si bien Facebook mantiene sus contenidos cerrados, inaccesibles para los buscadores, y Google se dedica obviamente a lo contrario; debemos ponernos alerta porque ambos están adoptando políticas muy similares de afiliación e incluso sus productos se asemejan en ocasiones. Su objetivo es que el internauta construya su identidad digital a través de ellos y que se identifique inequívocamente mediante sus servicios.

Personalmente, aunque entiendo las virtudes de Facebook, no me acaba de convencer descubrir comentarios personales de personas que conozco a personas que no conozco, curiosear fotos de personas que conozco que han colgado personas que no conozco, que sí que hay un ser un “buenrollista” y aprobar la Amistad de cualquiera que intente acceder a ti, pero el grado de indefensión es tal, el descontrol sobre lo que yo veo y lo que los otros ven de mi es tal, que me abruma y preocupa.

Ante Google, los futuros navegadores ya han dispuestos las armas para hacerle frente y ante sus ansias para seguir recabando datos de sus usuarios mediante el denominado Private Browsing (Firefox) o InPrivate (Explorer), pero ¿qué haremos en un lugar donde su principal finalidad es compartir nuestra vida, nuestros comentarios, nuestros pensamientos con los demás y con el sistema mismo? ¿Debemos de convertirnos en ermitaños digitales, rehuyendo aquello que nos expone, pasando completamente desapercibidos en la época del Personal Branding?

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Creando un buscador específico para tu blog (o web)

Aunque pueda parecer en un primer momento innecesario, un buscador es una opción que debería hallarse obligatoriamente en todo blog. Fundamentalmente, para los propios autores, que siempre andan rebuscando entre sus textos ya publicados para hacer referencias a temas pasados o, incluso, a la hora de retomar una materia aparcada que vuelve a estar candente. Pero también para los lectores que si son un tanto proactivos, andarán pensando “esto ya lo leí en…” o “creo que lo leí en…” e incluso si son buenos lectores, seguramente acudirán a tu sitio web para buscarlo y si, por desgracia, no lo son, siempre podrán disparar un tanto a ciegas para ver si Google, su providencia, les devuelve la información perdida en el fondo del pajar.

Huelga decir que hoy en día todos los gestores de contenidos o CMS suelen incorporar una caja de búsqueda de forma preconfigurada que posibilita la búsqueda en su base de datos. Por ejemplo, con mejores o peores resultados, WordPress nos ofrece la opción de búsqueda dentro de su gestor de contenidos, e incluso facilitándonos un tutorial para generar una página de resultados de búsqueda personalizada para nuestra web. Desgraciadamente, estos sistemas no suelen acertar ante nuestras exigencias y, finalmente, según vayamos incorporando y publicando contenidos estas herramientas predeterminadas nos resultarán insuficientes, acabando nuestras búsquedas a partir de la página principal de cualquier buscador. Así pues, ¿por qué no incorporar la fuerza bruta de Google en nuestras webs como un servicio añadido para nuestros usuarios?

Tareas de preparación e indexación

La inclusión de una caja de búsqueda para nuestro sitio web no es una tarea excesivamente complicada como veremos, ya que sólo tenemos que incluir una pieza de código HTML dentro del código fuente de nuestra página web. Sin embargo, debemos tener presente ciertas aspectos previos para que Google indexe bien nuestros contenidos y, de esta manera, facilitar que nuestros resultados se ajusten precisamente a lo que nosotros deseamos que se recupere junto a la máxima pertinencia de los mismos.

Así, como buenos webmasters, en el caso de que nuestro blog se encuentre alojado en un dominio propio, deberemos editar y colocar el fichero robots.txt en el directorio raíz de nuestra página web. Este fichero, muy sencillo en su configuración, nos es útil a la hora de determinar qué directorios pueden o no pueden indexar los bots y arañas de los buscadores. De esta manera, nos aseguramos de que si subimos textos en formato pdf, por ejemplo, aparezcan en los resultados de búsqueda, mientras que si lo que queremos es que cierto contenido permanezca oculto podamos señalar que esos contenidos no sean recuperables mediante un buscador.

Otro de los aspectos a tener muy en cuenta cuando queremos utilizar a Google en nuestro sitio web es tener disponible en nuestro servidor un fichero Sitemap. Este fichero realiza un listado de todas las páginas disponibles en nuestro sitio en formato XML, organizadas de forma jerárquica y que deberemos dar de alta en el sitio Webmaster Tools de Google para que los bots tengan disponibles todos los contenidos de las páginas y no tengan que ir rastreándolos con los fallos en lo que esto puede derivar, lo que les facilita su trabajo y por supuesto que el nuestro.

Generando el código de la caja de búsquedas

Realizado todo este trabajo preparatorio, acomodando nuestros contenidos a lo que queremos que sea recuperable, simplemente debemos de realizar la inserción del código HTML de nuestra caja de búsqueda en nuestra web. Anteriormente, la inserción de código se realizaba mediante un texto más o menos estándar que podíamos encontrar fácilmente en cualquier sitio web destinada a la programación en HTML. Básicamente, el texto decía así:

<!-- SiteSearch Google -->
<FORM method=GET action="http://www.google.com/search">
<input type=hidden name=ie value=UTF-8>
<input type=hidden name=oe value=UTF-8>
<TABLE bgcolor="#FFFFFF"><tr><td>
<A HREF="http://www.google.com/">
<IMG SRC="http://www.google.com/logos/Logo_40wht.gif"border="0" ALT="Google">
</A>
</td>
<td>
<INPUT TYPE=text name=q size=31 maxlength=255 value="">
<INPUT type=submit name=btnG VALUE="Buscar en sitio">
<font size=-1>
<input type=hidden name=domains value="
http://www.tunombrededominio.com"><br><input type=radio name=sitesearch value=""> WWW <input type=radio name=sitesearch value="TU NOMBRE DE DOMINIO" checked> TU NOMBRE DE DOMINIO<br>
</font>
</td></tr></TABLE>
</FORM>
<!-- SiteSearch Google -->

Hoy en día, el proceso de gestión de esos pequeños buscadores se encuentra muy simplificado, gracias sobre todo al propio interés de Google puesto que la inserción de estos pequeños códigos le reporta ingresos muy interesantes fundamentalmente por la publicidad insertada en los resultados de búsqueda. De esta forma, es posible crear y gestionar innumerables motores de búsqueda personalizados en el sitio web Google Coop creando motores de búsquedas específicos para sitios web o, por ejemplo, creando motores de búsqueda temáticos agrupando las búsquedas para distintas webs. Finalmente, si disponemos de una cuenta Adsense, Google nos ofrece la posibilidad de compartir los ingresos que puedan generar las consultas a nuestra web mediante la opción Adsense para la búsqueda que genera el código necesario para nuestra caja de búsqueda, pero con incluyendo nuestro identificador de afiliado.

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Googlelizados, 10 años del nacimiento de una revolución /y 3

A partir de mediados de 2006, Google apuesta decididamente en seguir ampliando sus fuentes de información y reforzando su modelo de negocio. El buscador prosigue en su barrera ascendente en la ampliación en las cuota de mercado de los buscadores, mientras que se va fijando otros objetivos en su consecución de “poder organizar la toda la información del mundo y hacerla accesible”. Así, lanza Google Video (2006) con el objetivo primero de permitir la localización de vídeos de distintas temáticas y después permitir que sus usuarios puedan subir sus materiales audiovisuales y puedan compartirlos. En esta ocasión, Google fracasa en su intento de instalar su pica en la Web 2.0, compitiendo con un servicio mucho más popular y atractivo que el suyo, aunque al final acabaría tirando de chequera y adquiriría YouTube, la considerada televisión del siglo XXI.

Por otro lado, apoyándose en su mayor, y más exitosa, fuente de ingresos el programa de referidos de Adsense, el cual constituye el 90% de sus ingresos, Google se dispone a reforzar su batalla contra el gigante de la informática hasta ese momento: Microsoft. El gigante de Redmond no había encontrado un rival tan admirable hasta la fecha, de hecho aquellos que habían tratado hacerle frente habían sucumbido ante sus agresivas políticas comerciales y su control absoluto sobre el mercado del PC de sobremesa.

El ejemplo paradigmático en la Red lo constituye Netscape, lanzadora del Netscape Navigator el primer navegador gráfico para Internet y predecesora de Mozilla Firefox, no pudo hacer frente a la política de Microsoft cuando ésta decidió regalar su navegador, Internet Explorer, frente a la comercialización que hacía Netscape del suyo.

Debemos señalar que Google no disponía de ningún control sobre la forma que sus usuarios acceden a la Web hasta hace bien poco. Sin embargo, era plenamente consciente de que esto era su principal debilidad. De hecho, se dispuso a rebajar este poder omnipresente de Redmond en los Pcs de los internautas de todo el mundo financiado proyecto alternativos. En un primer momento, apoyando económicamente a la Fundación Mozilla para que siguiese con el desarrollo de Firefox frente al Explorer que se quedó atascado durante cinco años sin ninguna mejora y, después, lanzado Chrome su propio navegador web que puede facilitarle su posición en un futuro. De este modo, nos queda claro que Google no parece dispuesta a que Microsoft se disponga a entrar en una guerra abierta contra ella disponiendo de toda la baraja y antes de que los de Redmond se decanten por una estrategia web nueva, en Mountain View ya miran hacia el futuro.

Un futuro que pasa, primero, por el desarrollo de un sistema operativo para dispositivos móviles completamente nuevo: Android. En un mundo, donde la ubicuidad y el acceso a Internet se realizará en cualquier momento y cualquier lugar, Google no parece proclive a dejar en manos de su competencia el nuevo acceso a la Red. Android, un tanto vapuleado tras su comercialización sobre todo en comparación al iPhone de Apple, constituye las esperanzas de un futuro prometedor y lleno de posibilidades, y Google también se encuentra posicionado en el control de esta infraestructura mediante su concurso en licencias de acceso WiFi en Estados Unidos.

Pero el control sobre los contenidos van más allá y Google parece de alguna manera querer posicionarse en todo aquello que pueda ser provechoso en un futuro. Así, por ejemplo, quiso enfrentarse a la Wikipedia con el desarrollo de Knol, otra enciclopedia participativa, pero que al contrario que la primera sí que retribuía a sus editores. Se dispone a ofrecer servicios avanzados a la Pymes mediante la creación de Google Sites (2008) dentro de los cuales las organizaciones dispondrán de sus pequeñas intranets, pero con servicios que bien pueden sobrepasar sus necesidades. Aunque es cierto que toda esta inmensa actividad, está comenzando a levantar muchas suspicacias. Sobremanera tras la adquisición de Doubleclic, una compañía de publicidad on-line, que complementaba perfectamente su programa de publicidad contextual Adsense y que, según algunos, supone un riesgo para el futuro del desarrollo de la actividad publicitaria en la Web. Asimismo, Google también se ha dispuesto a desarrollar herramientas gratuitas para la gestión de la publicidad dentro de los sitios web que no tiene que ser necesariamente gestionada por él (Google Ad Manager), aunque sin embargo puede aportarle datos e información sobre la actividad de sus usuarios, lo que no ha acabado de gustar.

Y qué decir del acuerdo de Yahoo-Microsoft-Google nunca cerrado y convertido en un auténtico culebrón. Tal vez la última oportunidad de la que dispone Microsoft de recuperar el terreno perdido en la Red, comprando e integrando Yahoo!, y la única amenaza que dispone Google a medio plazo de que su reinado en el medio de comunicación por excelencia del siglo XXI se vea amenazado. El cortejo de ambas para que Yahoo se aliase con una u otra ha dejado a este buscador un tanto desamparado en la situación económica actual, sin embargo suceda lo que suceda con Yahoo!, no cabe duda de que el futuro es de Google y nadie parece que esté en condiciones de hacer frente a su rodillo.

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Uno de los mayores problemas para una empresa que fundamenta su negocio en un buscador es tratar de lidiar su principal función, mostrar resultados relevantes, con sus ingresos, resultados derivados de la publicidad. La compañía de Mountain View siempre fue consciente de que si mezclaba los resultados pagados con los resultados que su algoritmo ofrecía, los usuarios comenzarían a buscar fuentes alternativas de consulta, por lo que su decisión fue no mezclar lo uno con lo otro.

Conscientes de que la compañía necesitaba encontrar una viabilidad económica para su expansión, en el año 2000, lanzaría Google Adwords, un sistema publicitario que coloca enlaces pagados según un sistema de puja de determinadas palabras clave dentro de la página de resultados, pero diferenciando claramente lo que son los resultados de la publicidad de forma clara y concisa. De esta forma, Google evitaba “contaminar” sus resultados con spam “autogestionado”, mientras mantenía su reputación como un buscador que ofrecía los enlaces más relevantes frente a una ecuación de búsqueda determinada.

Hasta el año 2003, Google intentó generar un modelo de negocio viable mediante su sistema Adwords que a principios de 2002 realizaría mejoras a través la implantación del coste por clic (CPC) - En el modelo de CPC, el anunciante no paga en función de audiencia que ve un anuncio, sino en función del usuario que responde al anuncio, realizando un clic y manifestando así su interés en visitar la web del anunciante para saber más -. Sin embargo, no fue hasta 2003 cuando Google dio un salto en sus políticas publicitarias con el lanzamiento de Google Adsense que permitía a cualquier editor acceder a la red de anunciantes de Google mediante la inserción de un simple código en sus páginas web.

Es bastante significativo que hasta 2003, Google trató únicamente de lanzar buscadores paralelos a su buscador principal. De esta manera, Google lanzaría Google Images (2001), Google News y Froogle (Un buscador específico para productos de consumo en venta en la Web y rebautizado como Google Product Search) en 2002. Como se puede observar, todos ellos trataban de ser hubs, distribuidores de tráfico web, aunque pronto los responsables del buscador se percataron que para mejorar sus ingresos, donde había que trabajar y lanzar nuevos productos era en los servicios y en los contenidos propios. En esta dirección, en 2003 se lanzaría Google Print (2003) que evolucionaría hasta convertirse en un proyecto de digitalización de libros que traería no pocos quebraderos de cabeza a la compañía y se rebautizaría como Google Books; se adquiriría Blogger (2003) el gestor de blogs más popular del momento, Orkut (2004) una red social que es bastante popular en la comunidad brasileña aunque en el resto de países se ha visto desplazada por otras; y, la verdadera revolución, se lanzaría Gmail (2004) que adentraba al buscador en terrenos que desconocía y daba un completo golpe de efecto en la gestión de correos gratuitos enfrentándose a dos gigantes: Hotmail y Yahoo.

Aunque Google ha sido contemplado como un Gran Hermano del siglo XXI desde sus inicios,sobretodo por la caducidad de sus Cookies,  el lanzamiento de Gmail desató una grave polémica que comenzaría a socavar la imagen que se tenía de la compañía hasta ese momento, puesto Google deseaba rentabilizarlo incluyendo publicidad contextual Adsense. Para ello, el sistema necesariamente debía leer los mensajes de correo electrónico, lo que fue interpretado por muchos como una violación de la privacidad de sus usuarios. Ante esto Google arguyó que el sistema estaba completamente automatizado, por lo que nadie vería violentada su privacidad por la utilización del servicio de correo electrónico gratuito.

Gmail fue la punta de lanza de lo que devendría después puesto que, a partir de entonces, Google concentra sus esfuerzos en la generación de fuentes de información Google Maps (2005), compra de Writely (2006) un procesador de textos on-line que evolucionaría en Google Docs, Google Calendar (2006); así como la recogida de información por sus usuarios y personalización de servicios, Historial Web, Google Analytics, iGoogle o Google Bookmarks (2005), Google Reader (2005). Aunque también lanzaba buscadores mucho más específicos, como Google Blogsearch en clara competición con Technorati el referente entonces como buscador de la blogosfera, Google Patents o Google Finance (2006).

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Tu cuenta de AdSense de Google ha sido inhabilitada

Hace ya unos meses os anunciábamos que íbamos a insertar publicidad dentro de los contenidos de este blog. Como muchos blogs antes que nosotros, insertamos publicidad como un experimento, como una curiosidad para comprobar hasta dónde se llegaba y cómo funcionaba, aunque otros descubrieron que la publicidad dentro de un blog podía llegar a tener sentido y poder rentabilizar la gestión del formato con algunos ingresos adicionales. No nos engañemos, son muy pocos los bloguers que tienen ingresos interesantes por la inserción de mensajes publicitarios en su sitio, mientras que el resto nos conformamos con generar los suficientes como para que el servidor nos pueda resultar gratuito.

Nuestra elección, además de tener una implantación en el mercado español muy importante, fue Google Adsense. El sistema era sencillo, respaldado por una compañía grande, con una buena cantidad de empresas anunciantes y lo considerábamos como la mejor opción para la generación de ingresos por nuestros contenidos y nuestra temática. Desde un principio, fuimos conscientes de que no queríamos dedicarnos a la realización de post patrocinados ni similares, otras opciones que se habían desarrollado dentro de la Blogosfera, por lo que Adsense nos pareció una opción bastante cómoda atendiendo a nuestras expectativas.

Pues bien, la semana pasada Adsense nos comunicaba que nos deshabilitaba la cuenta, que retiraban de su red de webs y que si deseábamos una reconsideración de esta decisión por parte de Google debíamos ponernos en contacto con ellos a través de un formulario un tanto parco. El hecho es que la semana andaba demasiado atareado para encargarme de estos asuntos, que pueden llegar a ser graves atendiendo las características de otros sitios web, pero lo cierto es que nuestra inhabilitación me pareció una falta de tacto completa por parte de Google.

Porque si bien es cierto que no somos nada ni en cuanto a visitas, ni en cuanto a contenidos, ni del interés que podamos despertar dentro de la blogosfera, desde nuestra parte no habíamos realizado ninguna acción ilegal, ni éramos conscientes de ella, ni habíamos detectado ninguna actividad anómala en nuestro servidor. Además, desde Google no se tuvo la más mínima consideración a la hora de cortar el servicio sin advertirnos del fraude que se estaba produciendo y sin explicaciones nos mandaron un correo tipo Cease & Desist sin ningún aviso previo.

Obviamente, la comunicación con Google es posible, como ya hemos señalado, y tratamos de solucionarlo como bien pudimos. Algo que se hizo con una gran celeridad, es cierto, sin embargo a partir de ese momento hemos comenzado a considerar la realización de otras actividades publicitarias como la integración dentro de una red de blogs más grande (Lo cual no es descartable) o la búsqueda de patrocinadores que puede que nos suponga los mismos ingresos que actualmente estamos recibiendo con el programa publicitario de Google. En fin, que puede ser que la próxima vez nos tengamos que buscar la publicidad por otro lado.

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Catalogar vs. indexar

Uno de los mayores pecados que puede realizar un documentalista o un bibliotecario es pronunciar la palabra tabú: NO. “No está, no existe o no se puede hacer” son frases que en algunas ocasiones lanzamos casi de forma automática casi sin percatarnos bajo la presión de una consulta de información de un usuario urgido por la necesidad, casi sin tiempo para realizar una segunda reflexión. Tal vez deberíamos adoptar una actitud mucho más positiva, o idealista según se mire, como hacen los informáticos, siempre dispuestos a decir que sí y para posteriormente convertirlo en un “ya veremos”. Es posible que esa negatividad manifiesta surja de los documentalistas porque somos capaces de situarnos en el lado del usuario, conscientes de la problemática que éste se va a encontrar cuando comience a utilizar una aplicación, una página web, una interfaz que ataca una base de datos. Es por ello que siempre estamos dispuestos a situar un “pero”, cuando consideramos que el bosque es mucho más extenso de lo que creen nuestros amigos, los informáticos, en un momento. Así pues, deberíamos cambiar nuestra actitud, colocar siempre el SÍ ante cualquier otra consideración y luego ya nos preocuparemos de cómo salimos del entuerto, simplemente a modo de supervivencia.

Digo esto porque recientemente, revisando una de las revistas informáticas más populares de España, me encontraba con una columna de opinión de un informático que atacaba la catalogación, las folksonomías y por extensión la documentación en un entorno donde Google podía hallarlo todo. Concretamente, a modo ilustrativo, nuestro informático consideraba que no necesitaba clasificar los correos que le llegaban, puesto que utilizando una serie de palabras clave podía localizar el email perdido en la avalancha de su buzón. Al mismo tiempo, creía que el etiquetado social, el tagging, era una actividad prescindible puesto que el superalgoritmo googleliano bien podría resolvernos la papeleta sin necesidad de andar perdiendo el tiempo en la gestión de la información personal.

Qué crueldad. En diez años, Google nos ha jubilado. Nos hemos convertido en prescindibles, en una figura cómica al lado de la compleja programación desarrollada desde Mountain View, creo que es el momento de acabar con esta farsa… En realidad, somos unos tecnófobos redomados, realicémonos un harakiri colectivo y entonemos un mea culpa. Somos unos obsoletos digitales

Sin embargo, no estamos más lejos de la realidad. Por ejemplo, seguramente nuestros lectores dispondrán de una cantidad mayor de ejemplos, me pregunto, ¿ha intentado recuperar información de una base de datos de un medio de comunicación? ¿Ha utilizado los sistemas de búsqueda en los archivos que los medios de comunicación disponen en sus webs? ¿Ha utilizado a Google para ello? ¿Cuáles han sido los resultados? Yo se lo diré, la experiencia manda: O sabe lo que busca, colocando específicamente las palabras mágicas publicadas en el texto que busca o difícilmente va a encontrar lo que desea. O lo ha leído previamente, o va a ser complicado encontrar nada y simplemente el silencio será estruendoso.

Hay que tener en cuenta que el trabajo que se realiza desde la parte humana en la descripción de la información, ya se trate de palabras clave, pequeños resúmenes o el control del vocabulario, es valor añadido a la información. Es relativamente sencillo perderse dentro de una base de datos documental en la que se vuelcan diariamente informaciones sin el menor control del vocabulario. Si se trabaja dentro de un medio de comunicación, lo primero que se aprende es que los propios periodistas utilzan conceptos y palabras distintas enfocados en un mismo tema, que una noticia seguimiento de una información anterior no tiene porqué necesariamente hacer referencia directa a la previa y a la hora de recuperar ambas la desambiguación es completamente necesaria.

Porque el informático podrá considerar que es posible indexar toda la información que se produce diariamente en un medio de comunicación impreso, sin embargo lo que los documentalistas ponemos sobre la mesa son las dificultades a la hora de recuperación, ordenación de resultados y pertinencia de los mismos. Sin embargo, a veces nos quedamos en un NO y una sonrisa, lo que no es suficientemente significativo para nuestro interlocutor y no aportamos valor añadido a la discusión. Sí, es cierto, el motor de búsqueda recuperará información si colocamos las palabras mágicas, las que conocemos que el texto contenía, aunque no siempre las conoceremos de antemano. Dispondremos en nuestra cabeza de conceptos y sinónimos, el rico lenguaje natural, sin embargo no siempre podremos atacar una base de datos con ellos y recuperar información, no recuperaríamos nada y será entonces cuando algo realmente no exista, a pesar de que realmente no lo habremos recuperado.

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Googlelizados, 10 años del nacimiento de una revolución /1

Google desbancó a la competencia gracias a su calidad, sin tener necesidad de gastarse un dólar en publicidad, todo gracias al boca-boca de los internautas que simplemente lo abrazaron según lo fueron descubriendo. Puede que algunos consideren que Google dispuso de mucha suerte, aunque en realidad sus fundadores sabían lo que estaban haciendo y lo mejor es que todo les marchó sobre ruedas desde un principio.

Nos encontramos a finales de los años 90, en esa época nos hallamos ante una Web donde se exigían cada vez más recursos tecnológicos para indexar páginas web, donde la información crecía de forma exponencial y donde los spammers se encontraban a sus anchas colocando sus páginas va´cías y rebosantes de publicidad en las primeras posiciones de los buscadores existentes. Los mejores motores de búsqueda -Incluyendo al más eficiente por entonces, Altavista- se veían desbordados ante la avalancha de información junto a la basura que se generaba día tras día, mostrándose incapacitados para ofrecer lo que los internautas deseaban: Páginas relevantes frente a sus ecuaciones de búsqueda.

En el año 1998, todavía era posible mantener actualizado de una forma manual mediante editores directorios de sitios web de calidad sin casi obviar ninguna página de relevancia, como por ejemplo Yahoo!, los portales  web causaban furor, creciendo de forma exorbitada siendo concebidos como lugares donde un usuario se mantuviese atrapado disponiendo de infinidad de servicios y posibilidades. Por otro lado, las conexiones a Internet eran realmente lentas, insufribles para un internauta de la década actual, incapaces de procesar la cantidad de páginas recargadas que se diseñaban y se lanzaban sin considerar apenas las dotes de navegación de los usuarios y, algo más importante aún, su paciencia.

El motor de búsqueda Backrub desarrollado por Sergey Brin y Larry Page nació concebido para analizar la web e indexarla desde una aproximación revolucionaria, considerándola como una suerte de democracia de contenidos. Si Tim Berners-Lee diseñó un sistema de información (La World Wide Web) mediante el cual todos documentos relacionados pudiesen estar conectados mediante enlaces, Page y Brin descubrieron todo un sistema democrático dentro de él. De este modo, creyeron que las mejores páginas web sobre un tema debían encontrarse muy enlazadas por páginas de contenido similar, por lo que comenzaron a asignar pesos a los sitios web otorgándoles relevancia mediante un baremo denominado Pagerank. De este modo, iban más allá de las palabras clave incluidas en el HTML (Meta-datos) que tan fáciles habían resultado de explotar por los spammers. El salto desde la universidad de Stanford, donde Page y Brin habían realizado sus estudios, hacia el mundo empresarial se realizó mediante una cantidad inicial de 100.000$  cuyo destinatario era una compañía no constituída todavía bajo la denominación de Google Inc. El resto ya es historia.

Una visión, una imagen

Es probable que la buena imagen que dispone Google actualmente por parte de la comunidad internauta se deba a que tanto Brin y Page surgiesen del ámbito universitario y no dejasen en ningún momento el pilotaje de su nave. Bajo dos frases sencillas Organizar toda la información del mundo y No seas malo (Don’t be evil) construyeron una cultura corporativa que hasta ahora no ha sido manchada a pesar de las suspicacias levantadas y las críticas recibidas. Su manera de concebir la web, de comprender lo que quieren los internautas en todo momento mientras se lo ofrecían, y no dejar que las presiones económicas y empresariales les desviasen de los productos y servicios diseñados; constituyen un punto más a su favor en la construcción de una marca sin reproche y que tiene mucho a su favor para seguir creciendo durante los próximos diez años.

Porque Google, nacida en septiembre de 1998, no se lanzó a la carrera del capital-riesgo para salir inmediatamente en bolsa durante la Burbuja.com. Infinidad de empresas tecnológicas se abalanzaron en una carrera epara la obtención de fondos que después no pudieron devolver. Algunas de ellas simplemente estaban vacías, mientras que otras fracasaron porque se adelantaron a su tiempo. Sin embargo. Brin y Page, junto al CEO de Google Eric Schmidt, arrumbaron su proyecto confiando en él y esperando mejores oportunidades (Google no comenzó a cotizar en bolsa hasta agosto de 2004), a la vez que buscaban un modelo de negocio para lo que aparentemente no lo tenía: Sólo un buscador. Sin embargo, la adquisición de la compañía Applied Semantics y el desarrollo de una plataforma para la venta de publicidad contextual a empresas (Adwords) junto al desarrollo de una plataforma de publicidad contextual para sitios webs (Adsense) sin querer asaltar a los internautas ni ser intrusivo como se hacía con las pop-ups, le abrió las puertas para hallar un modelo de negocio viable y seguir creciendo.

Sin embargo, Page y Brin no se encantaron con las alabanzas recibidas y siguieron trabajando. Conscientes de que su mayor y mejor producto era el buscador, se centraron en su perfeccionamiento, así como la mejora de su algoritmo para evitar que los spammers mejorasen sus técnicas de posicionamiento dentro de él. Google se convertiría muy pronto en el buscador de referencia, el que (En general) no devolvía ruido ante una consulta y si no estaba en Google no se existía. Con el tiempo, Google representaría para una generación la idea abstracta de lo que es la Web, páginas interconectadas sin ningún orden, amontonadas, apiladas en una actualización y adición sin fin que podían ser ordenadas en una lista sorprendentemente útil. Hoy en día, muchas personas no sabrían moverse por la Web sin este motor de búsqueda.

Durante estos diez años, Google ha desarrollado motores de búsqueda específicos, tratando de categorizar los diversos contenidos que disponía la web. Nació de esta forma Google News para la actualización constante de medios de comunicación, Google Images, Froogle (Un intento fallido de realizar un buscador comparativo de productos en venta en la web), Google Scholar para artículos científicos o Google Blogs Search. Sin embargo, Google pronto se percató que no podía contentarse con ser un mero distribuidor de contenidos, a la vez que sacaba réditos de la publicidad contextual, pronto se dio cuenta que necesitaba controlar también los contenidos.

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