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Etiqueta: Google

“The Search”: Un libro sobre Google

La cita que inaugura el primer capítulo del libro de John Battelle, The Database of Intentions, es un avance de lo que vendrá después. Relatar la historia del buscador que revolucionó Internet nada más aparecer, cuya primera publicidad fue el boca a boca de los entusiastas que descubrían su efectividad, no debe ser nada sencilla. Y es que Google es, a día de hoy, sinónimo de buscar información en Internet y tener la certeza de encontrarla

El buscador es el lugar desde el cual se trata de forjar una nueva forma de hacer negocios, con mayor o menor fortuna, una nueva filosofía por y para la Red que trata de ser resumida en una sola frase Don’t be evil (No seas malo). La cita, que es la siguiente, nos abre el apetito conscientes de que nos estamos sumergiendo en una historia fascinante que actualmente se está escribiendo y que este libro refleja su punto álgido:

The library of Alexandria was the first time humanity attempted to bring the sum total of human knowledge together in one place at one time. Our latest attempt? Google.

Brewster Kahle, entrepreneur and founder, the Internet Archive

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El desconocimiento de la información pública: el e-administrado ignorante

En los últimos años, estamos viviendo una creciente tecnificación de nuestras vidas. Toda una serie de nuevas tecnologías de la comunicación y del ocio, desde teléfonos móviles a televisores de plasma, se están introduciendo de manera desaforada en la sociedad española; en cambio, respecto a la implementación del uso de Internet, seguimos a la cola.

Desde la Administración se promueve la utilización de Internet, por las ventajas que ello conlleva, en todos los ámbitos: el laboral, el ocio, la comunicación y, por supuesto, para la propia interacción con la Administración, con su política de e-gobierno o administración electrónica, aunque a este respecto tampoco estamos para lanzar cohetes.

La cuestión es que, a pesar de que al parecer el internauta español ha alcanzado la “madurez”  en la utilización de éste medio de comunicación y fuente de información inigualable, estoy convencida de que el ciudadano medio está mucho mejor capacitado para buscar y descargar la música o película que le guste, localizar las ofertas de ocio y viajes, contratar dichos servicios y comprar todo tipo de productos a través de la Red, que para saber cómo y dónde buscar información relativa a organismos públicos de una manera eficiente y fiable, como ya nos ilustró Marcos en una ocasión. Todos usamos Google, y yo la primera, para buscar todo tipo de información, pero tenemos que llegar más allá si queremos que esa información sea la adecuada.

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A Google lo carga el Diablo

Hoy en día, la típica frase de “está en Internet” está supliendo lentamente a aquello de “lo dice este libro o aquella revista”, como si una cosa o la otra fuesen verdades absolutas e irrefutables. En cuanto al grado de fiabilidad, desde luego que aquello que se edita en papel podemos confiar en que sea más ajustado a la realidad, por aquello que debe de pasar por numerosos filtros hasta su publicación final. Pero no podemos ni debemos olvidar que esto no quiere decir que lo que se encuentra impreso sea completamente correcto ni que sea una verdad absoluta.

Podemos considerar que en el caso de aquello que se encuentra publicado en Internet es un caso a parte, puesto que cualquiera puede volcar cualquier texto a la Red sin que nadie necesariamente le ponga cortapisas. Sin embargo, el hecho de que la Red se convierta en la fuente de información universal parece darnos licencia a permitirnos creer que lo que allí, o aquí, se dice es sin lugar a ninguna duda completamente cierto. Lo cual no quiere decir que no sea ni verdad ni sea falso, sino que tal vez sea completamente circunstancial.

Hace apenas unos días, una de esas personas que realizan sus prácticas en mi lugar de trabajo, mal llamadas prácticos o becarios, acudió al servicio de documentación para solicitar una foto de Fulanito. Desgraciadamente no disponíamos de ninguna foto, por lo que tratamos de localizarlo por el cargo que, según el becario, ostentaba en ese momento. El práctico creía que Fulanito era ni más ni menos que el Presidente de una Institución española, por lo que me sorprendió que no dispusiéramos de ninguna foto de él. La(s) búsqueda(s) resultaron infructuosas puesto que aquel señor no aparecía por ningún lado, aunque, por supuesto, Menganito aparecía tanto como Presidente como ex-presidente de la institución, lo cual nos llevaba a deducir correctamente que había sido relevado.

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¿Desktop Search? Google no llegó el primero

Tengo cada vez la más certera impresión de que la comunidad internauta se encuentra completamente rendida en cada paso que da Google. Cada pequeño software que desarrolla la compañía californiana es analizado, comentado, criticado y destripado antes incluso de ser publicado. Miles de personas descargan los softwares de Google Inc. ante el convencimiento de que si es Google es bueno (Algo de lo que personalmente estoy comenzando a dudar seriamente). Pero permitidme señalar hoy que no todo lo que hace Google es completamente innovador.

Los buscadores de Internet se han preparado para el asalto de los PC personales. Internet parece no ser lo suficiente grande para ellos y tanto como Yahoo!, Google y Microsoft están preparando sus respectivos Desktop Searchers para indizar el contenido de los PC. Google se ha adelantado a todos ellos y ya tiene disponible para la descarga su beta; sin embargo, esta tecnología ya se había desarrollado previamente. Hay unas cuantas aplicaciones en el mercado, gratuitas o no, que ya permiten indizar el contenido de los PC.

Mi interés hoy es hacer una pequeña recopilación de algunas de estas aplicaciones que sean freeware/shareware.

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El «masterplan» de Google Inc. /2

2001 – 2002, sobreviviendo a la burbuja tecnológica

El 11-S, los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono de Washington, marcaron el fin de la debacle de la nueva economía, de lo que se denominó como la Burbuja Tecnológica,que aún colearía hasta finales 2003. Debemos detenernos aquí para señalar que dentro de la burbuja tecnológica podemos hallar dos vertientes significativas: La primera de ellas afecta en la medida en que las empresas tradicionales querían entrar en el Mercado de las Nuevas Tecnologías, o nuevo mercado, invirtiendo grandes cantidades financieras para ello y, en la segunda, en las nuevas empresas que crecían al calor de su página web sin poseer mucho más.

A lo largo del año 2001 se comprobó que el modelo se estaba agotando rápidamente convertido más bien en una estafa hacia los imprecavidos inversores que hasta ese momento acudían con dinero fresco y en cantidad a cualquier OPV (Oferta pública de venta) de los valores tecnológicos que se venían sucediendo desde 1999. Sin embargo, los propios fundadores de las páginas web no tardaban en exceso en vender todas sus participaciones conscientes de que más valía pájaro en mano que ciento uno volando.

El paradigma que se manejaba durante el cambio de siglo sostenía que ser rentable no era fundamental para un sitio web. El fundador de Reel.com reflejó perfectamente esta nueva filosofía empresarial diciendo:

– ¿Ganacias? ¿Me estás tomando el pelo?, nuestro sitio maneja el modelo de Amazon.com.

Claro que la compañía Reel.com no tuvo empaques en dilapidar más de 90 millones de dólares en tres años. Como se demostró, las empresas tecnológicas que se movían en el ciber-espacio no podían escapara de las reglas económicas y empresariales que se marcaban en el mundo tangible y real.

A diferencia de muchas tecnológicas, Google, durante agosto de 2001 ya publica resultados positivos. Que los más importantes buscadores hasta el momento como Yahoo! comenzasen a utilizar el motor de búsqueda de Google, mostraba que el modelo de negocio que buscaba Google se fundamentaba más en la viabilidad de su negocio que en la especulación de futuros irrealizables. Por otro lado, otros, como Lycos, trataban de aumentar sus ingresos cobrando por la adición de las URLs (Universal Resource Locator) de las empresas, e incluso de los internatuas, en los buscadores que poseían. Esto tuvo un efecto letal tanto en la calidad como en la exhaustividad y riqueza en las bases de datos de sus buscadores. Lo que se trató de obtener fue la relativa importancia e impacto de un buscador en Internet para obtener rendimientos económicos. Al contrario que muchas, Google mantenía la actualización de sus motores de una forma gratuita mientras arañaba cuota de mercado al resto.

La expansión de Google no sólo se vio reflejada en las búsquedas que recibía, sino que además comenzó a adquirir otros servicios como DejaNews. Esta empresa almacenaba más de 700 millones de mensajes intercambiados en la red UseNet (red de newsgroups o grupos de discusión) desde 1981. Desde esta red es posible bucear en los desarrollos tecnológicos y científicos de los últimos 20 años. Google adquiría la historia de Internet y se hacía lentamente historia.

En julio de 2002 se publica un estudio que afirma que los internautas no sobrepasan las primeras dos páginas de resultados que les ofrecen los buscadores. El estudio de iProspect fomenta que los buscadores busquen nuevas vías de financiación ofertando a las empresas el aparecer en las primeras páginas de resultados adquiriendo palabras clave. Sin embargo, esto puede convertirse en un arma de doble filo puesto que los usuarios buscan la relevancia de sus consultas sobre todo lo demás, pudiendo cambiar de buscador tratando de obtener los mejores resultados posibles.

Google es consciente de ello y extrae de las consultas los llamados «enlaces patrocinados» dejando bien claro quién paga más por aparecer en la primera página de resultados y más alto, y qué páginas se ajustan mejor a la consulta que ha realizado el internauta.

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El «Masterplan» de Google Inc./1

Google cumplió la semana pasada 6 años. Desde luego que no han sido años fáciles teniendo presente los grandes competidores que el sector tecnológico tiene, algunos controlan el 90% de los ordenadores del planeta, como Microsoft. Pero, a pesar de todo, Google parece dispuesto en convertirse en un estandarte de la Red, la parte de la Red que evita caer en lo obvio, pero que persigue unos objetivos muy concretos.

¿Por qué el éxito de Google? ¿Cómo es posible que la sencillez y la rapidez hayan sobrevivido a sesudos modelos de negocio que se han mostrado inviables en Internet? ¿Cómo han sobrevivido Larry Page y Sergei Brin a la crisis de las puntocom? ¿Qué podemos aprender de ellos?

Estos gurús de la tecnología tienen 30 años cada uno y, en realidad, no han inventado una nueva filosofía, aunque haya gente que lo crea así. La tesis universitaria que alumbró a Google, no surge de la nada ni desde el punto de vista tecnológico, ni desde el punto filosófico. En realidad, Page y Brin son los continuadores de una filosofía que había surgido a principios de los años 90 con la difusión de Internet y que se había desarrollado hasta la fiebre de las puntocom a partir del año 1998. La historia de Google puede enseñar mucho tanto a los nuevos tecnócratas como a los nuevos empresarios tecnológicos. Pero para ello debemos tener presente el momento en que Google nace.

1998 – 2000

Los buscadores Terra, Yahoo, Lycos, Altavista… todos se lanzan a una carrera desenfrenada ofrecer contenidos y servicios. Los buscadores tradicionales descuidan su principal modelo de negocio, las búsquedas en Internet, se reconvierten en portales destinando sus fondos a nuevos servicios. En todos ellos, podremos encontrar correo electrónico gratuito, noticias de actualidad, comunidades de internautas… la sotisficación de cada uno de ellos aumenta exponencialmente desde 1997, las fusiones y las adquisiciones también se encuentran al orden del día.

Los inversores que alimentan a cada uno de los sitios web pronto creen hallarse en una nueva carrera del Oeste, las páginas web son las carretas, los nichos de mercado son las tierras a conseguir. El que primero llegue tendrá una gran parte de la cuota de mercado en un futuro. La recientemente bautizada Sociedad de la Información parece una fuente inagotable de recursos monetarios, habrán millones de clientes en un mercado global, los más intrépidos y los más avezados serán, decían, los millonarios del futuro.

Los gurús de esta nueva generación tecnológica tienen entre 24 y 25 años. Han crecido entre ordenadores y conocen el medio sobre el que se desenvuelven. Ellos son los encargados de desarrollar un nuevo modelo de negocio sobre la palabra mágina «Internet». Los empresarios tradicionales, los que poseen los recursos monetarios a gastar, comienzan a inquietarse. Todo el mundo habla de Internet, la palabra mágica del siglo XXI, todo el mundo debe de estar en Internet, aquel que no se posicione en Internet desaparecerá, aquel que no controle Internet será un dinosaurio… La solución es gastar sin mirar la cuenta de resultados de los sitios web, sin tener en cuenta los estudios de mercados, sin analizar la tecnología de la que dispondrá la página teniendo presente a los usuarios.

Ellos invirtieron en proyectos sin estudiar detenidamente la viabilidad, otros gastaron a expuertas en un desenfreno económico. En aquel momento, parecía como si los ciclos económicos del capitalismo hubiesen desaparecido bajo la tecnología. Las teoría keynesianas no tenían sentido con un nuevo instrumento como la red de redes. Los sitios web parecían seguir a pies juntillas el dicho latino CITIUS, ALTIUS, FORTIUS; crecían en complejidad y en diseño, mientras que se trataban de desarrollar nuevas teorías para poder orden en tal caos de páginas que pecaban de innovación. El ejemplo más importante lo constituye Boo.com, una tienda virtual de ropa tan avanzada tecnológicamente que se convertía en frustración hacia los internautas que la visitaban, puesto que las conexiones de éstos no permitían una descarga razonablemente rápida de los contenidos de la web.

Las nuevas disciplinas sobre la usabilidad y la arquitectura de la información ponían en veda la imaginación de los diseñadores gráficos y trataban de ajustar sus derroches creativos a las necesidades de una Red que crecía exponencialmente cada día.

Frente a todo ello, un nuevo buscador surgió rompiendo con la complejidad creciente de los buscadores, convirtiéndose en portales de una forma acelerada. Google aparecía entonces casi como aparece hoy, fondo blanco con un cuadro de búsqueda y dos botones: «Google Search» y «I’m feeling lucky «. Nada de texto ni de imágenes, lo sencillo es bello. Esto es un buscador serio.

El desarrollo e implantación de Google en Internet se hace de una forma acelerada. Yahoo! Uno de los buscadores más utilizados por los norteamericanos, el primer directorio y la página más importante basada en la recopilación de recursos de Internet comienza a utilizar Google como buscador, posteriormente, muchos sitios web y buscadores implementarán al motor de búsqueda de Google como su buscador.

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