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Etiqueta: Hospitales

El Archivo Hospitalario de «American Splendor»

La película American Splendor plasma en formato fílmico la obra autobiográfica que Harvey Pekar había reflejado previamente en una serie de cómics homónima. Este contador de historias -ya que los dibujos eran realizados por diversos autores del cómic underground-, como realmente se ganaba la vida era como archivero en un hospital de veteranos de Cleveland. Harvey Pekar trabajó en dicho archivo hasta su jubilación, incluso una vez alcanzado el éxito con su obra, y en American Splendor queda recogido el poco interés y el tedio que su rutinario trabajo como archivero le producía.

En diferentes escenas de la película, que transcurren en los años 70 y 80, se muestra el archivo clínico en el que trabajaba, con sus estanterías sin fin llenas a rebosar de carpetas clasificadas por colores, o el aún más tétrico depósito, con viejos archivadores de madera y cajas de cartón, donde iban a parar las historias clínicas de los fallecidos.

Ya empezado el siglo XXI, y con la irrupción de la informática y la digitalización de documentos, podríamos esperar que esas imágenes de un archivo de hace más de 20 años no pudieran identificarse con los archivos actuales, pero teniendo en cuenta algunas noticias que os hemos hecho llegar y otras muchas que se oyen quizá las cosas no hayan cambiado tanto.

Harvey Pekar, interpretado por el actor Paul Giamatti, en su mesa entre las asfixiantes estanterías del archivo de historias clínicas activas.
Harvey Pekar, interpretado por el actor Paul Giamatti, en su mesa entre las asfixiantes estanterías del archivo de historias clínicas activas.
Las historias clínicas y su clasificación de colores.
Las historias clínicas y su clasificación de colores.
Guardando historias clínicas de fallecidos en el sombrío depósito.
Guardando historias clínicas de fallecidos en el sombrío depósito.
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Veinte años de la biblioteca del paciente del Hospital Clínico Universitario

La biblioteca del paciente del Hospital Clínico Universitario [de Valencia] cumple veinte años al servicio de los usuarios. Para explicarnos los inicios y retos de este biblioteca "especial" hablamos con Magdalena Navarro.

Fuente: DELGADO, Jorge. Veinte años de la biblioteca del paciente del Hospital Clínico Universitario. Lletres Valencianes, n. 20, 2007. p. 122-123

¿Cuándo se inauguró la biblioteca del paciente del Hospital Clínico?

La biblioteca del paciente del Hospital Clínico se inauguró en el año 1987 como consecuencia de la aprobación del texto del Plan de Humanización de la Asistencia Sanitaria. Este plan en su artículo 12, en el apartado referente a la Carta de Derechos y Deberes del paciente dice: "el Hospital, facilitará el acceso a los medios y sistemas de comunicación, cultura, posibilidad de actividades que fomenten las relaciones y el entretenimiento del ocio". Con este principio muy presente se decidió crear la biblioteca y situarla en el Pabellón A en la entrada del edificio materno infantil.

¿Con qué fondo contaba en sus inicios?

La biblioteca comenzó su andadura con un modesto fondo bibliográfico compuesto por 420 libros. Este fondo fue aportado por la Conselleria de Cultura, Educació i Esport y el resto fueron adquiridos por el centro hospitalario que en aquel año contaba con un presupuesto de 100.000 de las antiguas pesetas [600 €]. El éxito de la iniciativa fue tan grande que empezó una generosa colaboración, en la que tanto familiares de pacientes como personal sanitario fueron aportando ejemplares. En poco tiempo, el fondo bibliográfico fue aumentando de manera considerable con las aportaciones de la Conselleria de Cultura, Educació i Esport, de la que nunca nos ha faltado colaboración y asesoramiento bibliográfico, y también de las propias editoriales que aportan libros de sus fondos.

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Espero leyendo

Recientemente acudí al Hospital Universitario La Fe de Valencia para una revisión rutinaria. Como había cometido el grave error de no ir convenientemente pertrechada de algún libro para pasar el tiempo, mientras esperaba mi turno en la bien llamada “sala de espera” curioseaba a mi alrededor.

En un momento de la espera, aparecieron dos mujeres ataviadas con bata blanca que, teniendo en cuenta su vestuario, lo mismo podrían haber sido celadoras, auxiliares de cualquier tipo o jefas de cirugía: la bata blanca ni discrimina ni distingue de clases. Se acercaron a una consulta y, tras colgar un cartel junto a su puerta, depositaron sobre una mesa una bandeja con un montón de libros. ¡Libros!. Obviamente, no pude contener mi curiosidad y me acerqué presurosa para averiguar de qué se trataba. Estos libros eran volúmenes finos, de pocas páginas y pertenecientes a la colección Alianza Cien. El cartel rezaba

ESPERO LEYENDO

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