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Etiqueta: Información

La Asimetría Informativa

El 11 de marzo de 2004 José María Aznar, entonces Presidente de España, mantuvo conversaciones con distintos medios de comunicación nacionales para asegurarles la autoría de los atentados terroristas que se habían sucedido en el Metro de Madrid durante aquella mañana. Entre otros responsables de medios de comunicación, el Presidente mantuvo una breve conversación telefónica con Jesús Ceberio, director del diario El País, en la que sostuvo la tesis de que fue el grupo terrorista vasco el autor material de las explosiones.

Durante aquella mañana, los principales medios de comunicación impresos nacionales se apresuraron a confeccionar y publicar una edición especial que sería distribuida para el mediodía de aquella haciaga jornada. En el número especial de El País, la portada destacaba el titular Matanza de ETA en Madrid, mientras que otros no se atrevían a atribuir aún la autoría de los atentados a ningún grupo terrorista.

Alejándonos de las razones políticas que se desencadenarían posteriormente, el diario cayó en lo que se denomina Asimetría Informativa, dando por buena y veraz la información que nos puede transmitir un experto, alguien que dispone de suficiente información sobre un tema para poder ser considerada por buena de facto. En nuestro caso, es el Presidente de un Gobierno el experto al que debemos escuchar y creer, aunque la polémica se extendió largamente entre el Gobierno de entonces y el propio Jesús Ceberio sobre las actuaciones de unos y otros.

Pero, la Asimetría Informativa existe en muchos planos de la vida diaria como bien nos ilustra el libro Freakonomics (ISBN: 8466625127). Uno de los ejemplos más ilustrativos es el de los agentes inmobiliarios en Estados Unidos, aunque también se aporta el caso de los médicos.

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En la era de la post-información

Algunos afirmaron que con la implantación y la difusión del uso de Internet en la sociedad avanzaríamos hacia la era de la Información. De este modo, nos encontraríamos en una sociedad ideal en la que el recurso más valioso de las etapas anteriores de la Humanidad, la información, sería fácilmente accesible, cualquiera podría disponer de ella y hacer uso. Todo se hallaría en las redes, tan sólo al alcance de nuestros dedos y únicamente deberíamos de teclear las palabras mágicas. Sin embargo, todos sabemos que aquellos sueños pronto se vieron truncados. La información es ubicua, pero no es fácil discriminar la relevante, discernir entre información y simple publicidad, la mentira del el engaño, la manipulación informativa de lo que no lo es, cubrir todas las fuentes interesantes, descubrir aquellas informaciones que nos son realmente relevantes. En una palabra, es casi imposible permanecer informado sin acabar infoxicado.

En la etapa posterior a la Sociedad de la Información, el camino se andará justo de la forma contraria de lo que hacemos ahora. La información vendrá a nosotros, no la buscaremos, la información se discriminará por sí misma, llegará a los que realmente están interesados en ella; en suma, el individuo se convertirá en un objetivo informativo. Como ya dijo Negroponte, nos hallaremos entonces en la era de la post-información.

Emilio Alonso contemplaba las portadas de los periódicos en los kioscos a media mañana del miércoles 6 de junio y no salía de su perplejidad. El mundo ya sabía que sería Londres y no Madrid la ciudad que albergaría los Juegos Olímpicos en el 2012, pero aquellos viejos papeles tozudamente aún afirmaban: "Frenética movilización para que Madrid logre hoy el triunfo". Sobre aquellos papeles completamente desfasados y obsoletos, Emilio reflexionaba sobre las necesidades que tenían los medios de comunicación en reciclarse o, simplemente, morir. Pero es que la muerte fue noticia a la mañana siguiente tras los atentados de Londres, mientras aquellos papeles andaban preguntándose qué había sucedido con el gran trabajo que había hecho Madrid para ganar los juegos. La mañana del día 7 de julio en Londres ya no importaba en exceso las celebraciones del día anterior sobre su elección, cuatro bombas habían explotado en el centro de la ciudad. Mientras los papeles pasaban rápidamente a la Historia, la Historia escribía otra página. El periodismo hacía otro tanto, pero esta vez en la Red.

El 11M los grandes periódicos pusieron en la calle una edición especial sobre los atentados de Madrid. A media mañana, las explosiones se habían producido entre las 7:45 y las 8, los lectores podían informarse de los datos que se tenían hasta ese momento. El diario El País todavía anda lamentándose por el titular en portada que había publicado afirmando que los atentados habían sido obra de ETA. La precipitación los dejaba en evidencia, mientras que sus ediciones digitales debían reforzar las composiciones en la web para tratar de mantenerse accesibles tras la avalancha de visitas que recibían. Elpais.es abrió sus contenidos aquella mañana (hasta entonces era completamente de pago) y puede que entonces la división digital, venciese a definitivamente a la impresa, los tiempos estaban cambiando. Están cambiando.

Cuando uno adquiere un diario, no piensa en leerlo completamente, lo que realiza según avanza en su lectura son una serie de tareas para la selección y filtrado de noticias que le pueden resultar de mayor interés. Desde luego que las noticias no se leen en bruto y el propio comité editorial se encarga de ajustar los contenidos a la línea del periódico, así como seleccionar las noticias que pueden resultar de mayor interés para los lectores. Es decir, se produce un filtrado previo que en muchas ocasiones deja mucho que desear. En cualquier caso, es probable que la mayoría de los lectores habituales de un medio de comunicación impreso no lleguen a consumir de un 15 a un 35% de la información que ha sido impresa en este tipo de soporte, pero debía de conformarse con la información que recibía puesto que había pagado por ella.

Pero con la llegada de la Sociedad de la Información, la forma en la que se consumen las noticias escritas de actualidad ha sufrido una evolución drástica. Los medios de comunicación impresos pierden lectores precisamente por los sectores más jóvenes, aquellos que consumen más información a través de Internet y que han sabido desarrollar una vida digital. Esta vida digital pasa en muchos casos por el denominado Periodismo 3.0 o periodismo participativo por el cual una persona puede ejercer el derecho a informar, o simplemente aportando documentos más allá del testimonio oral, a los propios medios de comunicación.

Las noticias de impacto, ya se trate de los atentados terroristas en las grandes urbes o de catástrofes naturales como el tsunami del sur de Asia, sacan a relucir que las cosas están cambiando lentamente pero de forma segura y que la infraestructura creada lentamente se sostiene ante estos embates e incluso sale reforzada. Los atentados del 11S ayudaron sobremanera en la evolución de la incipiente blogosfera, además de difundir su existencia, pero los hechos acontecidos en Londres recientemente tan sólo pueden venir a demostrar que la evolución de ésta todavía no se ha detenido.

La difusión de la utilización de las folksonomías y del tagging en distintos sitios web como Technorati o Flickrsirvieron como canal de distribución de la información principal para aquellos que se encontraban sedientos de información. Los propios medios de comunicación recurrieron a estas herramientas para iniciar la recolección de documentos gráficos sobre los momentos de las explosiones o de los videos que se rodaron precariamente con los teléfonos móviles. Por supuesto que los medios solicitaron a los ciudadanos que les remitiesen documentos gráficos, sin embargo esto ya parecía un tanto arcaico, la información estaba en la Red y no necesitaba de los grandes medios para ser difundida. Si querían hacer uso de ella podían hacerlo, pero simplemente serían partícipes del cambio que les transformaría.

Aunque este es un fenómeno bondadoso, por así llamarlo, también los hay otros que no lo son tanto. Pero todos estos hechos vienen a demostrar que el modelo anterior de los medios de comunicación impresos tiende a tornarse obsoleto. El usuario ya no desea buscar la información, no desea que se la filtren, quiere que la información le busque a él y precisamente la que él necesita. Pero no podemos extrañarnos ante la rotundidad de estas afirmaciones puesto que es algo que ya se está haciendo. El mejor ejemplo lo hallamos en Google News que ya ofrece a sus lectores la posibilidad de personalizar los contenidos que quieran que sean mostrados, pero también la BBC hizo otro tanto para facilitar el consumo de la información a sus visitantes y no será el último. Sin embargo, se puede dar un paso más allá se pueden crear sitios web que personalicen la información sin la necesidad de una actitud activa del usuario.

Gixo o Findory son dos páginas web similares a Google News, ya que ofrece enlaces a artículos de otras fuentes, sin embargo la diferencia entre uno y las otras dos consiste en que Findory o Gixo aprenden de los comportamientos del usuario y tratan de ajustarse a sus movimientos dentro del sitio web. De esta forma, mientras el usuario navega a través de las distintas noticias que ofrecen, el sistema va asimilando las necesidades informativas del mismo y mientras tanto va sugiriendo y maquetando las páginas ajustándose a éstas. Como se comprobará, el sistema es muy similar al que ya utiliza Amazon que ofrece a sus clientes artículos relacionados a sus compras o bien sus visitas.

Pero sería estúpido considerar que el futuro de esta tipología de sistemas acaba en los medios de comunicación tradicionales. Los blogs lentamente se constituyen como una propuesta activa para enriquecerlos, no sustituirlos, tanto es así que Findory ya ofrece la oportunidad de sindicar las fuentes RSS de éstos. Los lectores deciden qué fuentes quieren leer, pero también recibirán propuestas para la lectura, se les discriminarán las lecturas en torno a sus intereses y las noticias irán a ellos. Puede que la era de la post-información esté a la vuelta de la esquina.

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La confusión tecnológica llega a las empresas españolas

Lentos pero seguros, en España vamos dando los pasos que otros ya dieron antes. Desgraciadamente para nosotros, una década no parece ser suficiente, somos contumaces y caemos reiteradamente en los errores que cometieron otros. La noticia que nos relataba que las empresas españolas no mejoraban sus resultados a pesar de estar implementando nuevas tecnologías en sus organizaciones nos indica que estamos retrasados tecnológicamente hablando, pero es que además no somos cuidadosos. Esta noticia no podía sino recordarme lo que ya contaba Alfons Cornella en su libro de 1994 Los Recursos de Información: Ventaja competitiva de las empresas.

Pero fijémonos en las comparaciones de la noticia de reciente publicación junto lo que nos relataba Cornella. Así, la noticia publicada aseguraba que la llegada de las nuevas tecnologías (TIC) había supuesto una reducción de costes para las empresas que las utilizaban, pero que el aumento de la inversión en tecnología (49%) y en los servicios de consultoría y colaboración (47%) habían producido que los resultados no se hubiesen incrementado sustancialmente. Así, a pesar del impacto significativo de las tecnologías de la información y la comunicación en las empresas españolas, los directivos aún esperan mayores frutos de la inversión dedicada a tecnología en los últimos años.

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Elpais.es y el proceso informativo

Hace ya un tiempo que recogimos aquí el interesante artículo de Mario Tascón La continuación de la noticia por otros medios que describía cómo funcionaba la redacción digital de un medio de comunicación, en este caso de Elpais.es. El texto y la descripción del trabajo que se realizaba en la redacción me pareció fascinante e intrigante a la vez y por ello os invité a leerlo puesto que consideraba que no tenía desperdicio.

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El valor de la información que aportan los usuarios

En las I Jornadas sobre Gestión del Conocimiento en los Centros de Documentación, recientemente celebradas en Valencia, tuve ocasión de asistir a la ponencia de Eduardo Manchón titulada «El usuario como generador de Arquitecturas de Información».

Manchón proclamaba que, en la actualidad, no existe un sistema de búsqueda capaz de competir con Google en cuanto a la eficacia de sus resultados ya que la estrategia de búsqueda «site«, que restringe la búsqueda al sitio web en cuestión, ofrece mejores resultados que cualquier sistema de búsqueda propio. Para ilustrar este hecho, comentaba el sistema de búsqueda PubMed (proyecto desarrollado por la National Center for Biotechnology Information (NCBI) en la National Library of Medicine (NLM) y que permite el acceso a bases de datos bibliográficas biomédicas compiladas por la NLM), que no era capaz de alcanzar la eficacia de Google en la localización de sus propios documentos.

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El modelo de plano esquemático: ideas para un buen diseño web

Toda ciudad desconocida implica un reto de orientación, tanto en lo que se refiere a la utilización de medios de transporte como al mero desplazamiento por sus calles. Acostumbrada a la simplicidad del metro de Valencia, que apenas cuenta con 4 líneas (eso sí, con ramales y terminaciones distintas en una misma línea), la complicación de un trazado de metro como el de Madrid conlleva una gran dificultad.

Sin embargo, en mi reciente visita a Madrid para acudir a las Jornadas de Fesabid, pude constatar que la dificultad no era tal una vez captado el concepto general y comprendido las indicaciones básicas que ofrece su plano y la señalización que se puede encontrar en sus estaciones. Entonces recordé haber leído la revolución que implicó este tipo de plano de metro esquemático cuando en 1931 fue diseñado por Harry Beck para representar la estructura del metro de Londres.

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