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Etiqueta: Library of Congress

¿Desarrolló J. Edgar Hoover el sistema de catalogación de la Library of Congress?

Hoover y la Library of CongressJohn Edgar Hoover (1895-1972) fue el primer director del FBI (Federal Bureau of Investigation) y se mantuvo en el cargo hasta el día de su muerte. En un principio, sería designado director de la Bureau of Investigation (Precursora del FBI) en 1924 y posteriormente nombrado director del FBI cuando se creó como tal en 1935. Hoover desempeñó un papel decisivo a la hora de construir y diseñar la oficina de investigación tal y como la conocemos hoy en día y, por ello, el director y actor Clint Eastwood dirigió la película J. Edgar (2011) donde el personaje de Hoover lo interpreta Leonardo di Caprio.

Uno de las actuaciones más relevantes que desarrolló Hoover para la mejora de la investigación policial fue la introducción de la ciencia y de las huellas dactilares para la recopilación de pruebas para de esta manera poder inculpar a sospechosos. Además, también consideró el diseño de clasificación de los expedientes del FBI para la mejora de su recuperación y agrupación de la información.

En la película de Eastwood, se asevera que Hoover trabajó previamente en la Library of Congress y que durante la época en la que estuvo trabajando en la biblioteca nacional americana, cooperó a la hora de diseñar el sistema de clasificación de la misma. Obviamente, esta afirmación llama poderosamente la atención. En la película, di Caprio posee una escena recuperando un libro mediante el catálogo de fichas de la misma biblioteca afirmando que el sistema lo diseñó él. Sin embargo, el hito conseguido por el ex-director del FBI simplemente es falso.

En la página web del FBI dedicada al director, se indica que entró en la Library of Congress (LoC) con 18 años como mensajero y posteriormente se ubicaría en el departamento de compras. La biblioteca, por su parte, le dedicó un texto intentando documentar su paso por la institución a raíz de la película y de los intentos de la productora de intentar documentarse.

La LoC asegura que es difícil obtener documentación de trabajadores tan antiguos y que se debe recurrir a documentos secundarios y fuentes indirectas como listados telefónicos o los propios archivos de una división. En el caso de Hoover, existe documentación (ver imagen) que demuestra que comenzó a trabajar en 1913 con un salario de $360 y que al año siguiente mantendría la misma posición viendo cómo ascendía su retribución hasta los 420.

En 1915, se le traslada hasta el departamento de compras como clerk (trabajador) donde se dedicaba a mecanografiar las órdenes de compra. No hay rastro de que trabajase como catalogador, ni por su posición pudiese haber desempeñado funciones para diseñar el sistema de clasificación bibliotecario. Sin embargo desde la LoC se cree que por la posición que desempeñaba y la situación de su departamento, que se encontraba entre la Classification Division (Donde efectivamente se desarrolló el sistema) y la Catalog Division donde a los nuevos materiales se les asignaba la signatura. Es bastante probable que Hoover quedase impresionado por la eficiencia en la clasificación de los materiales y lo trataría de trasladar al FBI. En 1917, abandonaría la biblioteca para trabajar en la administración pública americana.

Un comentario

La Library of Congress como unidad de medida

La unidad mínima de información es un bit, un unidad que indefectiblemente sólo puede representar dos cosas un uno o un cero. Sin embargo, cuánta información hay actualmente hay disponible en Internet es casi una quimera poder representarla o calcularla. Se cree que en el año 2016 la cantidad de información que se creará en la Web ascenderá a los 7,9 zettabytes (Un zettabyte corresponde a 1021 bytes), una cantidad que difícilmente podemos imaginar a no ser que recurramos a algo más tangible.

Existen distintas referencias para tratar de aproximarnos a las unidades de medida de información tangibles y para que podamos hacernos idea de estas magnitudes realizando extrapolaciones. Los ejemplos más habituales hasta el momento son un libro específico (El Quijote es el más usado en España, aunque la Biblia entera se podría representar en 5 megabytes), nuestro cada vez más olvidado CD-Rom que corresponderían a 650 megabytes (Un megabyte son 106 bytes), a colecciones de libros como enciclopedias (La Britannica sólo necesitaría de dos CD-Roms) o a bibliotecas enteras como la Library of Congress (LoC) de Washington. Y aquí es cuando empiezan los problemas.

Sin embargo, el uso de una unidad no-estandarizada como la Biblioteca del Congreso americana enciende debates sobre cuánta información alberga. Una de las cifras más bajas sitúan esta cantidad de información en 10 terabytes de toda su colección impresa como se afirma desde la Universidad de California en Berkeley y que tiene su origen en el artículo de Michael Lesk (1997), How Much Information Is There In the World? Sin embargo esta cantidad está en continua revisión ya que se cree que se encuentra infravalorado ya que sólo su archivo de la Web alcanza la cantidad de 385 terabytes (Un terabyte son 1012), mientras que desde la propia Library of Congress se aseguraba en septiembre de 2012 que el total de la información que albergaba se acercaba a 27 petabytes. Desde la LoC, han tratado de recoger citas en las que se da este dato como referencia, mientras que en el texto se asegura que el volumen de información de la biblioteca a marzo de 2012 es de 3 petabytes (Un petabyte son 1015 bytes).

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