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Twitter, la barra del bar 24/7

Me cuenta una amiga periodista que el día de la dimisión de Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana, estaba en casa frente al ordenador con Twitter, la Web y las televisiones y la radio puestas sintiendo cierta impotencia puesto que no podía acudir a aquel acto (Desde luego, si eso no es multitarea, no sé exactamente qué es). Eran sobre las 5,30 de la tarde y yo sin estar todavía advertido de los hechos que se iban a producir, estaba delante de la TV.

En mi caso, la televisión falló clamorosamente a la hora de realizar su tarea informativa. Aquel día no hubo una conexión en directo ni a través de la televisión pública valenciana, ni en la televisión pública nacional. Los servicios de la Generalitat Valenciana lo impidieron. Eso sí, pude escuchar en la radio al presidente dimisionario, mientras lanzaba mi indignación en Twitter inquieriendo el porqué las televisiones públicas no estaban retransmitiendo ese momento y dando el parte meteorológico. Inmediatamente después, tras advertirme mi amiga que al Molt Honorable se le podía escuchar en la radio, Twitter retransmitía que una suerte de proceso de censura se había producido en el caso de las televisiones con el criterio de que o retransmitían todas o ninguna.

En aquella tarde, constanté que los periodistas descubren Twitter como la barra del bar donde antaño acudían a recuperar historias e intercambiar impresiones. Es bastante curioso comprobar cómo se cruzan conversaciones y, hasta en ocasiones, acusaciones de diversa índole en la que el resto de los mortales asistimos como sujetos pasivos. No es de extrañar que mi amiga anduviese conectada con Twitter como fuente informativa porque fue en esta plataforma donde los periodistas que asistían al anuncio lanzaban sus apuestas y últimas informaciones sobre la comparecencia que iba a realizar el Presidente.

Los periodistas trasladaban la primicia a Twitter obviando otros medios, puede ser por la falta de un medio instantáneo de transmisión de la noticia (El País dispone de Eskup). El tiempo real del hecho periodístico se convierte en simultáneo y telegráfico, donde al sujeto se le puede interrogar e intercambiar opiniones con él enriqueciendo la transmisión del mensaje con concreciones y con una estructura lineal e instantánea del suceso. Podría considerarse como una suerte de libro de notas desde el que posteriormente se puede recomponer el hecho informativo para la publicación de una noticia mucho más detallada y coherente en el medio de comunicación (Este modo de proceder ya se ha propuesto en el mundo anglosajón). ¿Cambiará Twitter también la manera de trabajar de los periodistas?

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Blogs y medios, territorio salvaje

Este texto se publicó originalmente en el blog colaborativo Neumattic el 16 de diciembre de 2010

No hace tanto tiempo que los blogs contemplaban con cierta suficiencia a los medios de comunicación tradicionales. Razones no les faltaron, ya que fueron los primeros que abordaron sin miedo ciertos temas que hasta entonces no alcanzaban o no tenían cabida en las páginas o en los sitios webs de los medios tradicionales. En base a esa nueva forma de enteder la difusión de la información y de crear la noticia, de una forma abierta y sin censuras, sin limitaciones geográficas, se acuñaron términos como “Periodismo ciudadano” y se intuyó una suerte de nueva revolución que a buen seguro haría tambalear los cimientos de la información dentro de Internet y de los vetustos medios impresos.

La reacción de la prensa fue tímida en un principio. Ofrecieron a sus lectores la posibilidad de corregir e incluso opinar dentro de las informaciones, aunque posteriormente la apuesta fue mucho más decidida, intentando crear comunidad dentro de ellos. Así, se brindó la posibilidad de que los lectores pudiesen crear su propio blog como elemento diferenciado informativamente dentro del dominio web del medio de comunicación y, posteriormente, se reforzó esa necesidad de opinión y de seguimiento de la información del medio a través de Twitter y/o Facebook.

Hoy en día, la revolución traída por los blogs se diluye salvo honrosas excepciones. Son escasos los blogs profesionales que pueden hacer sombra a los medios tradicionales, a pesar de que ejemplos existen y que se acercan peligrosamente a la difusión de cabeceras . Mientras que la difusión de noticias e informaciones a través de Twitter y Facebook son las vías preferidas actualmente por los lectores para difundir las mismas.

Mientras tanto, los experimentos sin control quedan un tanto atrás. Los blogs se hallan presentes en los medios de comunicación, sí, pero se promocionan principalmente aquellos gestionados por autores de relumbre para la cabecera que los acoge. Por contra, los blogs de los lectores quedan en un segundo plano hasta desaparecer de las páginas principales de los sitios web de los medios.

En cualquier caso, la Wild Wide Web todavía campa a sus anchas dentro de esos mismos medios y los blogs que acogen, así como dentro de los propios comentarios de las noticias que se muestran en ocasiones como ingobernables e inclasificables, alejados de la línea editorial de la cabecera y que entra en contradición incluso con su posición política.

Incluso, esos medios acogen dentro de sus comunidades a blogs que desdicen completamente a los principales articulistas de los medios como si su línea editorial fuese por un sitio y la comunidad de sus lectores por otro. Es curioso que no se encuentre ningún responsable que trate de corregir o modifique su tendencia, lo que a los ojos de los lectores más habituales chirría profundamente alejándolos de lo que debería ser su medio de comunicación de referencia.

La convivencia del modelo de los blogs dentro de los medios de comunicación todavía tiene mucho recorrido, desde luego. Sin embargo, cuando los cimientos mismos del periodismo son sacudidos por los acontecimientos y por la difusión de información por sitios web como WikiLeaks, son los medios de comunicación tradicionales la vía por la que esta información es tratada y filtrada tratando que llegue lo más lejos posible. El porqué WikiLeaks decidió difundir la mayor publicación de documentos diplomáticos estadounidenses a través de cabeceras tradicionales debe de indicarnos que los medios no fueron derrotados, sino que supieron adaptarse y que cada vez lo harán más rápido.

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Periodismo “low cost”

Periodismo

Leía la semana pasada que, en Estados Unidos, los “drive through” de algunos establecimientos de comida rápida ya no los atendían norteamericanos, sino que detrás del altavoz hablabas con una persona del Tercer Mundo (En este caso, India). Es decir, llegas con tu coche al establecimiento, y sin bajar del mismo le das a un botón y realizas tu pedido de hamburguesa y patatas. El pedido lo apunta un indio y pasa el pedido a la cocina que posteriormente recoges sin salir del coche. Ahorro de costos llevado al extremo. Todo lo que puede externalizarse, se hace.

Los bloguers siempre han sido conscientes de la dureza a la hora de obtener rendimientos de las piezas que componen. Los sueldos de los bloguers se han contemplando más como un complemente que como un salario en sí, pero no es de extrañar que nos encontremos una cantidad mayor de bloguers de América Latina dedicándose a ello. Puede que a ellos les salga una mayor renta en comparativa y les compense dedicarse a ello de una forma mucho más intensa y dedicada. Puede que duela, pero si los primos lejanos de los periodistas tienen sueldos bajos, los periodistas comprueban hirientemente cómo su oficio pierde poder adquisitivo.

Los niveles salariales en una redacción impresa o en una redacción digital no son los mismos en España. Los convenios para la redacciones impresa y digital se negociaban a parte, aunque actualmente tienden a igualarse a peor. Que se lo digan a los nuevos periodistas que entren a formar parte de la plantilla de uno de los diarios más prestigiosos en España, El País. De los 50.000 €/año que podía cobrar anteriormente un periodista raso en la redacción impresa, se están planteando en el diario madrileño a cobrar 14,000 €/año tal y como lo hacen sus compañeros de la edición digital. Aunque estas reducciones tan drásticas, no se centran tan sólo en un diario concreto.

El periodismo tiende hacia la reducción de costes en un mundo hiperconectado, en el que cualquiera puede ofrecer información y sólo los más competitivos, los que reduzcan costes, podrán sobrevivir. La red de blogs que constituyen el Huffington Post, recientemente adquirido por AOL, en un mundo donde cualquiera le puede hacer sombra a las “Viejas Damas Grises” del periodismo, es un toque de atención hacia dónde los periodistas. En un grupo informativo, donde la información es creada casi gratis por un buen puñado de colaboradores, mientras los que disponen de un sueldo son los menos, consiguiendo una audiencia global de 26 millones de usuarios al mes. Si la información es creada casi gratis por un puñado de aficionados en el Huffington Post atrayendo a una audiencia tan grande, ¿por qué no podría suceder lo mismo en España? ¿Podrían externalizarse informaciones hacia otros países, Globalización lo llaman, como sucede en el mundo de los blogs?

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Cuando el distribuidor condiciona al editor de contenidos en la Red, el caso del iPad y el iPhone

En general, los medios de comunicación impresos – Periódicos, revistas – se distribuyen a los distintos puntos de venta a través de empresas repartidoras que principalmente utilizan furgonetas que desplazan los ejemplares desde los puntos de distribución a los puntos de venta. Imaginémonos que una de estas empresas, por cuestiones de marca, decidiese no distribuir ciertas publicaciones por los contenidos que se editan en ella. Digamos, por ejemplo, publicaciones relacionadas con las armas o la caza. Obviamente, en el mundo físico no habría mayor problema, puesto que la empresa editora podría buscarse otro distribuidor o incluso si fuese grande tener su propia empresa distribuidora.

Debería conducirnos a la reflexión que el mundo físico, ofrezca alternativas, aunque el mundo abierto y tecnológico, las situaciones que se han venido dando parece que conduzcan justo al punto contrario y puede que a una visión más estrecha. El ejemplo más claro lo tenemos con Apple, posiblemente por la visión de Steve Jobs enfocada hacia el mundo educativo, no quiere saber nada del sexo dentro del mundo del iOS (El sistema operativo utilizado tanto para el iPad como para el iPhone). Sin embargo, el éxito del iPad es indudable, creando 14 millones de puntos de lectura en menos de un año. Las empresas editoras de contenidos se han encomendado al éxito del nuevo gadget de Jobs ante un futuro fagocitado por la Web y que les abre alternativas a los muros de pago que fracasan en la misma. The Bild por ejemplo no deja acceder a sus contenidos a través del iPad si es por web para facilitar las ventas de su App. Aunque ya se han producido los primeros roces derivados del modelo de suscripción que quiere imponer Apple dentro de su ecosistema.

Mientras tanto, esta semana parecía que Apple abría un poco la mano con el anuncio de Hugh Hefner pregonando a los cuatro vientos que por fin Playboy iba a disponer de su aplicación sin censura para el iPad. Tras el revuelo ocasionado tras estas declaraciones, desde la propia Playboy tuvieron que rectificar a su jefe. No habrán chicas desnudas para el iPad.

Esta mojigatería no sólo se aplica en publicaciones declaradamente eróticas, sino que los de Cupertino también han tenido que llamar la atención a otras editoras por portadas “poco apropiadas”. Esquire fue una de estas publicaciones que tuvieron que bajar el tono de una de sus primeras páginas por demasiado sensuales.

Puede que esta ola de recato de los gadgets no deba preocuparnos en un principio, sin embargo estas acciones pone a todo el sector cultural bajo las ruedas de los caballos. Es indudable que las tabletas proliferarán durante este año y que su penetración en el mercado aumentará. Amazon y Apple seguirán controlando los contenidos que se editan en sus respectivos ecosistemas de información, mientras que Android se prepara para dar el salto desde el móvil a la tableta. Puede que Google, estandarte de la libertad de expresión en la Web en estos días, sea la verdadera tabla de salvación para otro tipo de contenidos, para un ecosistema más abierto y más libre, donde la censura no venga impuesta por una moral arbitraria.

Nuestra visión de este tipo de censura debe ampliarse, contemplar otros escenarios. ¿Nos imaginamos a Apple censurando a El País o Le Monde por la publicación de los cables de Wikileaks? Puede llegar a suceder. Es posible que nos juguemos en un futuro a qué información podemos acceder y a cual no. Qué nos dejan leer y consumir y que no.

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El mal sueldo del blogger

El periodista Pepe Cervera lo tiene claro, un periodista y un blogger no son, ni por asomo, lo mismo. En su texto,  muy recomendable en su lectura por cierto, Cómo destruir una federación de blogs, aborda el enfrentamiento que tienen los bloggers de una red de blogs anglosajona, ScienceBlogs, con los administradores de la misma porque habían decidido crear un blog patrocinado por PepsiCo para financiar la red. Los bloggers rebelados por la violación de una plataforma creada para la difusión de la Ciencia han comenzado a abandonar la publicación de sus sitios webs, creando otros blogs fuera de ella. Para Cervera, los bloggers y los periodistas se encuentran en planos distintos, los bloggers y los periodistas no son lo mismo:

Para poder razonar esta afirmación hacen falta definiciones, a ser posible claras, ya que hay cierta confusión terminológica. Y es que ser un blogger no tiene nada que ver con escribir un blog, ni ser periodista con trabajar en un medio de comunicación tradicional. El blog no es más que un formato de publicación en la Red, y dentro de este formato se puede ser blogger o periodista. Un medio de comunicación no es más que un tipo de empresa, y en ella se puede ser blogger o periodista. El factor decisivo que diferencia la actividad de quien practica el periodismo de aquel que practica el blog no es el formato ni el tipo de empresa, sino la razón por la que se escribe. Un periodista escribe para comer; un blogger escribe por amor al arte.

Desgraciadamente, los tiempos han cambiado y los bloggers ya no suelen antender con tanta fruición ese amor al arte, son tiempos de crisis y el bolsillo vacío aprieta los viejos esquemas. Una amiga lanzaba en Twitter una pregunta: ¿Cuánto cobra un blogger? Puede que un conocido suyo parado se plantease dedicarse profesionalmente al mundo de la blogosfera, puede que ella misma se encontrase dispuesta ante una necesidad y necesitase de un dinero extra. Desgraciadamente, la respuesta es que poco, muy poco.

El artículo Asalariados del blog que se publicó a principios de año en el diario El País nos puede dar una pista sobre cuánto puede cobrar un blogger por texto. Mi amiga consideraba que eso no era pagar a nadie, de 0’5 a 1 euro por post, era llanamente explotación.

Puede que mi amiga tenga razón. Escribir un texto, que no se trate de un mero “corta y pega” de una nota de prensa, puede llevar entre media a una hora. Si el texto se encuentra mucho más elaborado, por ejemplo, de una extensión que sobrepase las mil palabras, puede que el tiempo de documentación y redacción se dilate mucho más. ¿Un euro por una hora o incluso dos de trabajo? ¿Quién puede dedicarse profesionalmente a esto? Tendríamos que volver al razonamiento de Pepe Cervera, a alguien que le guste escribir sobre los temas que le gustan, ganarse un pequeño sobresueldo y poco más. Alguien que trabaje por amor al arte.

Sin embargo, la reflexión de Cervera también debería preocupar a la segunda profesión citada. Si a un bloguer se le paga a un euro la pieza de información (dependiendo de qué casos, ojo), ¿cuánto les llegarán a pagar a los periodistas en un futuro? ¿Serán los medios de comunicación capaces de soportar la competencia cuando los costes de esta competencia son tan sumamente bajos? ¿Podrán los periodistas competir en igualdad de condiciones con personas, algunas de ellas expertas en la materia y que les sobrepasan en conocimientos (a algunos de ellos), que se dedican informar por simple gusto?

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Gran error 2.0, prohibir el Social Media en la redacción

Twitter Media Huelga decir que la situación de los medios de comunicación no es la mejor de su historia. Si nos referimos a los medios de comunicación impresos, que luchan en su traslación hacia el mundo digital en ocasiones a contracorriente, la situación podría ser definida como dramática. Sin embargo, ya se trate de periodistas de uno u otro soporte, existen herramientas comunes que no se deberían evitar aprender usar y, actualmente, no se deberían obviar ni Facebook ni Twitter.

La primera de ellas, si bien debe ser entendida como un coto cerrado de privacidad, está cambiando radicalmente la manera que estamos utilizando la web y en un futuro no tan lejano puede que su protagonismo sea mayor que el de Google. La segunda porque Twitter se ha convertido en un medio de comunicación por sí mismo, donde políticos y deportistas, organizaciones e instituciones comentan sus últimas actividades e incluso tratan de gestionar crisis. E incluso, en ocasiones, Twitter es noticia por sí mismo al ser uno de los medios de comunicación utilizados por sus propios protagonistas. No, no es baladí, que un comunicador aprenda a utilizar estas herramientas, que sea consciente de su funcionamiento y de sus posibilidades, que sea partícipe de ellas no sólo como mero espectador.

Por supuesto que todavía hay periodistas que colocan a estas dos herramientas en los mismos planos, como si una excluyese a la otra o como si se tratasen de la misma. Alguno se acercará a algún compañero, probablemente más joven y más avezado en el vertiginoso mundo de la Web, para que le explique qué es exactamente eso de Twitter (Más complicado de usar que Facebook por su propia idiosincrasia). Los propios medios de comunicación lo utilizan como canal sin mayores problemas, el propio Twitter abrió un blog para ayudar a los periodistas más despistados, por lo que no me esperaba es lo que me comentó una amiga periodista hace no mucho.

A vueltas con la productividad de los trabajadores, me comentaba que, desde su empresa, se estaba empezando a considerar la posibilidad de capar la utilización de ciertos sitios web y me destacó dos: Facebook y Twitter. Teniendo presentes los últimos movimientos que se están produciendo dentro de las cabeceras más importantes en España, con la integración de las redacciones digitales e impresas, con lecciones de técnicas básicas SEO (Se acabó la escritura para humanos) y la búsqueda de audiencias por todo tipo de soportes; me pareció completamente extraño aquello, si no suicida, minando el futuro del trabajo de los periodistas.

A partir de ahora, nada de ir más allá de la búsqueda de información que puedan dar los organismos oficiales mediante notas y ruedas de prensa, editar los despachos de agencia, toda la información filtrada por otros, replicadores de contenidos tradicionales incapaces de ver por dónde salta la noticia… La innovación de la información capada por una decisión puede que un tanto arbitraria.

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Canibalización de producto en la prensa, hacia la integración de las redacciones (y 2)

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Partiendo de la consideración anterior, los medios de comunicación impresos deben acometer una serie de cambios de políticas respecto al producto informativo que venían publicando hasta ahora en la web que pasaría por las siguientes consideraciones:

  1. Integración de formatos multimedia. Su producto no debe contentarse sólo con el texto y la imagen que han predominado hasta hace poco en la Web, sino que deben realizar una apuesta por el enriquecimiento de las informaciones cuando sea necesario añadiendo vídeo y audio.
  2. Enlace a fuentes. Una de las mayores críticas que se realizan a los medios de comunicación es el “miedo” que tienen a la hora de enlazar fuentes de información externas. Temor a que los usuarios salgan del sitio web, dando una imagen de no llegar a entender la naturaleza de la Web. Sin embargo, el enlace a fuentes externas o a las propias informaciones que se han publicado de manera previa, son necesarias para contextualizar la noticia y ofrecer un servicio añadido al lector que puede no realizar un seguimiento a la noticia al detalle y que espera que realicen los periodistas.
  3. Creación de comunidad. Tradicionalmente, los lectores de un medio de comunicación suelen ser fieles al identificarse ideológicamente con el producto. Los medios impresos han mantenido secciones de participación limitadas a través de las secciones tipo “Cartas al Director”. Sin embargo, en un marco digital, las posibilidades se amplían mediante la creación de espacios de participación como la posibilidad de comentar noticias o rectificarlas.
  4. Promoción de contenidos. El periódico debe llevar acciones de promoción activas para que sus contenidos lleguen al mayor número de internautas. El apoyo a blogs, servicio de microblogging o redes sociales son varias de las vías para que sean los usuarios los que compartan contenidos entre ellos, pero también la instauración de la figura del Community Manager .
  5. Consulta de información retrospectiva. Los servicios de archivo permiten el aumento del tráfico mediante lo que se ha denominado “Long Tail”. De esta manera, lo ya publicado crea una fuente de ingresos adicional mediante contenidos ya publicados (Archivo), así como la redifusión del contenido cuando sea necesario.
  6. Distintos soportes. El navegador se está convirtiendo en un elemento tradicional de acceder a la información disponible en la Web y al mismo tiempo obsoleto. Mientras los ordenadores se sitúan como principales fuentes de acceso a la Red, otros dispositivos están comenzando a hacerse más interactivos. Los teléfonos móviles o smartphones son principalmente estas nuevas vías de acceso, pero la reciente popularización de dispositivos eBooks o Tablets, como el reciente lanzado iPad, son otras de las vías de consumo de información. Los medios de comunicación deberán tener presente estas evoluciones para que el contenido llegue por encima del contenido.

Para alcanzar los anteriores puntos, la redacción debe sufrir una reconversión para el fomento de innovación informativa para la adaptación competitiva. Para ello sería interesante la consideración de los siguientes puntos:

  • Integración redacciones impresa y digital. Esto es fundamental para favorecer la transición de un modelo a otro. Ante la incógnita de si la edición impresa sobrevivirá a la reconversión que está sufriendo el mercado de la información, los periodistas deben ser personas capaces de adaptarse al cambio que les sobreviene. En cuanto comiencen a entender su nuevo rol y las nuevas formas del nuevo producto informativo, podrán desarrollar un producto más competitivo.
  • Formación de periodistas sobre el nuevo entorno de comunicación social. No sólo se debe integrar a los periodistas de prensa dentro de la redacción digital, si no que se les debe formar sobre el funcionamiento de la Red y las formas y comportamientos que la rigen.
  • Fomento entorno audiovisual. La Web integra infinidad de tecnologías que en épocas anteriores se consideraban excluyentes o complementarias. Cada vez con mayor frecuencia, las informaciones se verán reforzadas por testimonios gráficos.
  • Horizontalidad en la toma de decisiones. La publicación de informaciones dentro de la Web es rápida y ágil, muy alejada del modelo tradicional en el que las decisiones se tomaban de forma jerárquica (Redactor – Jefe de sección – Redactor-jefe – Subdirector – Director). La estructura tenderá hacia la horizontalidad en la que el redactor tendrá un mayor poder de decisión sobre la información que se publica.
  • Vigilancia tecnológica. El nuevo producto informativo tenderá a convertirse además de multimedia en multisoporte. La vigilancia sobre el entorno y la tecnológica serán cada vez más importante y la capacidad de innovación en formatos será capital para encontrar nuevas vías de financiación para el producto informativo. Qué hace la competencia y las nuevas tendencias serán vitales para mantener la viabilidad económica de un producto.
  • Arquitectura de la información, usabilidad y diferenciación de la competencia. La cabecera todavía será un elemento vital para las cabeceras tradicionales dentro de su ámbito territorial, pero también habrá que reforzar cómo se estructura la información y cómo se presenta para diferenciarse de la competencia ante productos similares.

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Canibalización de producto en la prensa, hacia la integración de las redacciones (1)

economist_newspaper.jpgLa inmensa mayoría de los medios de comunicación impresos se enfrentan a la reconversión de su modelo de negocio que pasa por la transformación del producto informativo desde un punto de vista meramente industrial (Confección, diseño, producción, distribución y venta al público del diario impreso) a un modelo basado en un servicio accesible a través de la Web.

Desde finales del siglo XX, los medios de comunicación encaran la incógnita del futuro sobre qué podría suceder con Internet y qué espacio les correspondería en la Red. Conscientes de que su prioridad era encontrarse presentes dentro de ella, en un principio comenzaron a volcar todas las informaciones que distribuyen en formato impreso y de pago, de forma gratuita.

Sin embargo, la explosión de la burbuja tecnológica de principios de siglo provoca una revisión del modelo de negocio que se está llevando a cabo desde entonces hasta ese momento. En un primer momento, algunos medios de comunicación con presencia digital se convierten en medios completamente de pago, modelo que posteriormente se comprobó que era un fracaso en términos relativos a difusión e influencia, mientras otros permanecen en su gratuidad o desarrollan un modelo mixto.

En cualquier caso, si atendiésemos a los datos relativos a la difusión de los ejemplares impresos, comprobaríamos que estos se encuentran en una fase descendente, mientra que, por otra parte, los usuarios únicos que mensualmente visitan los medios de comunicación de prensa se encuentra en fase de crecimiento exponencial en la mayoría de ellos. Es decir, que mientras la difusión de los medios impresos desciende, no sucede lo mismo en las páginas web de los medios que, en general, mantienen una tendencia ascendente.

Desgraciadamente, el futuro de la prensa impresa es todavía una incógnita. Nos hayamos en un proceso de sustitución de un producto físico a uno digital en el que se mantienen los altos costes de explotación del primero, mientras que el digital no puede sostener a pesar de su crecimiento. Aunque, mientras tanto se ensayan nuevas formas de conducir el proceso informativo atendiendo a su viabilidad económica y de impacto en la opinión pública.

Las razones de este cambio en el consumidor de esta tipología de producto se argumenta en:

  1. Falta de credibilidad de los medios de comunicación. El descrédito de los medios de comunicación se fundamenta en que pertenecen cada vez más a grupos industriales que controlan el poder económico y que están en connivencia con el poder político. Esta percepción es palpable entre sus consumidores potenciales que consideran que la parcialidad, la falta de objetividad, la mentira, las manipulaciones, o simplemente las imposturas, no cesan de aumentar.
  2. Cambio tecnológico. Internet es el mayor catalizador del cambio que están sufriendo los medios de comunicación y que están transformando las maneras en que se producen, transforman y difunden las noticias. Las fotografías ya no son analógicas, son digitales, su duplicación se realiza casi a un coste tendente a cero, mientras que lo mismo puede decirse de las informaciones impresas, aunque no así su producción. Por otro lado, el producto multimedia se afianza convirtiendo tanto las redacciones digitales de televisiones, radios y prensa en productoras casi de un mismo producto.
  3. Comunicación unidireccional. A pesar de la existencia de secciones para que los lectores puedan expresarse dentro del medio de comunicación, actualmente, debido a las fuentes de información disponibles y accesibles a través de otros medios, estas vías tradicionales se antojan insuficientes para establecer una comunicación con los usuarios y lectores del producto informativo.
  4. Cambio de hábitos de los lectores. La denominada Web 2.0 ha supuesto un cambio en la mentalidad de los internautas más avezados que son, por otra parte, aquellos que tienen mayores inquietudes intelectuales. La facilidad de publicación de contenido y los costes de infraestructura tendentes a cero, facilitan el lanzamiento de nuevos medios de comunicación que compiten en igualdad de oportunidades con los medios de comunicación más grandes que sólo pueden escudarse bajo el paraguas de su marca o cabecera. Por otro lado, la web ubicua y los dispositivos móviles van a acelerar este cambio en los hábitos de consumo de los lectores ante los que los medios de comunicación deben estar dispuestos a asumir y a trasladarse hacia ellos.
  5. Superusuarios. Los usuarios más influyentes dentro de la web son personas que publican sus opiniones en blogs personales que pueden llegar a superar en tráfico a algunos medios de comunicación. Su opinión es tenida muy en cuenta a la hora de contrastar las noticias y criticar los deslices cometidos por los medios de comunicación que, en algunas ocasiones, se han visto sobrepasados por una nueva cultura de consumo de información que ya no pueden controlar.
  6. Fragmentación de audiencias. La competencia en Internet es pura y perfecta situándose a un solo clic. Podemos disponer de la misma noticia y analizar su tratamiento en distintos medios sin excesivos costes, porque la encontramos de forma accesible y gratuita en la mayoría de las ocasiones. Por otra parte, la facilidad de publicación y difusión de contenidos dentro de la web permite la creación de micronichos informativos enfocados a un público objetivo muy concreto sin grandes costes.
  7. Mayor competencia. Sin embargo, hasta el nacimiento de la web social, el cuestionamiento de todo el modelo productivo de los medios de comunicación impreso se ha canalizado a través del concepto de periodismo ciudadano. Los medios de comunicación, en general, no se han dispuesto a analizar su situación y tratar de cambiar su delicada posición de enrocamiento. Tanto es así, que se encuentran dentro de un ámbito en el que no sólo deben competir en igualdad de condiciones con su competencia directa en el mundo real, sino que además deben competir con otros medios de comunicación (Radios y televisiones) que situados también en la Red apalancan su marca para difundir las mismas informaciones.
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El periodista será el bloguer total

Cuando Sindo Lafuente llegó a la edición digital de El País tras el cierre de Soitu, además de situar el lugar de la redacción digital justo en el medio de la redacción en papel integrando ambas (como había hecho ABC), casi lo primero que hizo fue cambiar la página principal del medio de comunicación. Aunque la parte superior no sufrió apenas ningún cambio, la parte media de la portada fue limpiada y además situó, al igual que venía haciendo El Mundo, una tira con los principales blogs que El País disponía.

Aparentemente, el formato blog se encuentra viviendo una segunda juventud dentro de los medios tradicionales que finalmente los han abrazado sin el menor reparo a pesar de las dudas iniciales. Sin embargo, no debería resultar sorprendente. Una de las principales críticas que se achacaron a los medios tradicionales dentro de la ola de la Web 2.0 era lo poco participativos y colaborativos que resultaban. Fundamentalmente, en algunos se podían añadir comentarios o incluso enviar una rectificación de la noticia, pero no era esperable que alguien (el autor por ejemplo de la nota) llegase a contestar, de tal manera que los lectores se enzarzaban en discusiones sin que nadie, aparentemente, condujese el hilo de la conversación (Que era de lo que se trataba).

Hoy en día, no hay medio de comunicación que no disponga botones para promocionar la noticia dentro de la web social. Twitter y Facebook son, respectivamente, los sitios web donde los medios buscan esa agitación informativa, al igual que lo fueron previamente Menéame, Delicious o los blogs de los lectores. Ahora, el medio parece buscar la difusión de sus informaciones fuera de él, algo curioso cuando todavía nos encontramos con reticencias a la hora de enlazar otras fuentes desde los textos, pero indiscutible puesto que la “atención” de los internautas se encuentra en esos lugares (Además de mejorar el posicionamiento en Google).

Obviamente, estas nuevas políticas de promoción en la Web Social conllevan consecuencias para los periodistas. La primera es la propia curiosidad humana a la hora de comprobar cómo está funcionando lo publicado. Los rankings de “Lo más leído”, “Lo más comentado” o “Lo más valorado” son dos de las cosas que más gustan verificar. Pequeñas satisfacciones que también buscamos los propios bloguers, aunque obviamente la escala es mucho mayor. Ahora bien, ¿qué tal si añadimos lo más twitteado, lo más agitado en Facebook? El periodista convierte, efectivamente, en un mero habitante de la Web que compite con el resto de los editores (sean sus compañeros o no) por conseguir “atención”. Parte con ventaja ante los pequeños editores puesto que para ello se sitúa en grandes empresas, con mayor acceso a fuentes de información primarias y secundarias, aunque su comportamiento ante los resultados de la publicación de sus informaciones es similar.

Un paso más refrendando esta tendencia lo dió The New York Observer la semana pasada. Así, este medio ha propuesto a sus redactores una serie de incentivos para reforzar estas políticas de imapcto dentro de la web social (Pon polémica incluida). Los incentivos se colocan en cinco categorías: páginas vistas, número de posts publicados, seguidores en Twitter, cantidad de comentarios conseguidos y enlaces externos a sus noticias. Todo un reto para los periodistas de este medio que muy pronto se van a tener que reconvertir en internautas avezados para poder entender y atender todo el ecosistema informativo que se enfrentan y sus modas, tan cambiantes y poco predecibles.

De esta manera, los bloguers consideraron que nacieron para atender aquellas informaciones que parecían despreciar los grandes medios de comunicación. Unos cuantos años después, las nanoaudiencias fundamentalmente replican aquello que han visto y leído en otras partes, alimentándose de los medios de comunicación, comentándolo y añadiéndole valor (A veces sin acabar de conseguirlo). Sin embargo, ese modelo, el del bloguer, el del internauta avanzado, acabará fagocitado por el periodista que revertirá el orden en el que se publican las informaciones, primando el personalismo, su identidad digital, la figura del periodista más allá del medio en el que trabaja.

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Medios de comunicación frente al Social Media, ¿dónde puede haber más impacto?

Este mes cumplíamos un año desde que comenzamos a colaborar con la edición digital del diario Levante-EMV incorporándonos a su red de blogs. Para los que nos seguís desde hace un tiempo, huelga recordar que he trabajado dentro de este medio de comunicación y que aún sigo colaborando con él de diversas formas más allá de esta digital; pero, llegados a este punto, nos gustaría realizar un pequeño balance de lo que ha supuesto para este modesto blog esta colaboración.

Lo primero es señalaros que el peso de la cabecera es mucho. Aparecer dentro de la portada de un medio de comunicación serio supone una barrera ante los temas que deseas abordar e intentas sortear algunos temas polémicos, mientras consideras que otros puede que no lleguen a disponer el atractivo para los lectores del medio. Es decir, sientes como si perdieses el control sobre qué es lo que quieres decir, basculando hacia lo que es correcto decir. Éste podría considerarse como el punto negativo, sin embargo la cabecera, al menos dentro de la comunidad valenciana donde este medio de comunicación impreso es líder en difusión, también otorga cierto lustre.

En un principio esta colaboración genera sorpresa entre el colectivo de profesionales de la información, que me han consultado cómo lo conseguí y qué me da el diario. Las respuestas son sencillas, la primera es que no fue difícil, consideraron que los contenidos eran interesantes, y a lo segundo, de momento, nada tangible. De hecho, ésta es una suerte de relación simbiótica en la que ambos quedamos favorecidos y que podemos romper en cualquier momento, sin presiones de ninguna clase. Lo cierto es que nunca he recibido ninguna amonestación ni correo de reproche, así que si me he censurado ha sido más por sentido de la responsabilidad que por otra cosa.

Nuestro interés, obviamente, pasa por el tráfico de usuarios desde el sitio web del diario y éste se produce mediante tres vías fundamentalmente. La primera de ellas mediante la página principal de la edición digital donde existe una pequeña caja con las últimas actualizaciones de la red de blogs, la segunda mediante la página destinada a recoger las direcciones web y últimas actualizaciones de la red de blogs del Levante-EMV y, finalmente, si el contenido es relevante los editores de la edición digital pueden llegar a publicar una pequeña noticia como contenido destacado. En ninguna de las dos intervenimos directamente, así que intentando realizar una comparativa de posible impacto, he considerado que sería interesante realizarla con dos de los sitios web más importantes del Social Media actual: Facebook y Twitter.

He de confesar que siempre he estado más interesado en aprender que en dedicarme a promocionar este blog a través de cualquiera de las dos vías del Social Media, mi perfil siempre ha sido bastante bajo. De hecho, no me he preocupado en exceso de ello hasta hace bien poco cuando Feedburner permitió realizar un tweet automáticamente a cualquier cuenta de Twitter que deseásemos cuando publicásemos un post. No puedo negar que también he jugado un poco, enchufando mi cuenta twitter con mi cuenta en Facebook, pero al final he desistido de seguir haciéndolo puesto que generaba demasiado ruido y son dos ecosistemas completamente distintos. Por lo que actualmente, en Twitter sí que publico las actualizaciones de este blog, pero en Facebook no.

Los resultados han sido bastante curiosos y no demasiado concluyentes este primer año. Como podéis ver, la página principal del Levante-EMV dispone de un gran poder de difusión. Los picos son muy pronunciados siempre que se trate de contenido destacado. El primer dato corresponde al mes de febrero de 2009 donde se hizo una más que correcta difusión de nuestra incorporación a la red de blogs, mientras que el resto corresponden a contenidos muy puntuales que se destacaron en forma de noticia.

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Por otra parte, eliminando los dos primeros picos de difusión, podemos comprobar de forma más clara que la página web de la Red de Blogs dispone de unas métricas similares comparadas con la página principal, mientras que si bien Facebook mantiene su poder de difusión muy estable a lo largo del tiempo (Insistimos en que no hemos trabajado mucho con ello), Twitter va ganando peso rápidamente en la segunda parte del año cuando me incorporo activamente en su ecosistema.

Usuarios únicos por fuente (Mayo 2009 - febrero 2010)

Usuarios únicos por fuente (Mayo 2009 - febrero 2010)

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There will be blood (Todos contra Google)

He aquí una empresa que encontró ElDorado, una organización que dio un paso más allá en el mercado global de un mundo interconectado, que entendió la quinta esencia de cómo se comportaba el mercado dentro de un canal completamente nuevo, que intuyó cómo sería el futuro y se atrevió a desarrollar todo un modelo de negocio para sí misma y lo hizo accesible para el resto. Pero en el camino, son muchas las piedras en las que tropezar, muchos los enfrentamientos que superar y muchas mentes a las que convencer. En crisis, si todos admiran tu cuenta de resultados, si todos contemplan que tu caja sigue aumentando cada trimestre, sólo ansiarán meter la mano en ella. No les van a faltar las maneras de encontrar caminos para ello.

Aunque todas las miradas se centrarán en los medios, no son los únicos. Los medios de comunicación, esos agentes que consideran que sin ellos en Internet carecería de sentido, no habría contenido; quieren su pedazo de pastel sobre el buscador de Google y Google News. Haces dinero con nosotros, con nuestro producto, queremos nuestra parte, parecen aseverar. Sin embargo, la tendencia está cambiando, la competencia pura y perfecta de Internet es la culpable, y Facebook ya redirecciona más tráfico que Google a las webs. ¿No cabría también que pedir su parte del pastel a estos concentradores emergentes?

Los gobiernos, con Francia a la cabeza con su “tasa Google”, consideran que sus ingresos vía impuestos no están lo suficientemente bien recaudados como debieran y consideran que ese dinero podría ser bien utilizado para “protección de la oferta legal de contenidos en Internet y a la remuneración de los creadores”. Es decir, destinarlo a subvenciones que protejan el sector cultural. Los medios de comunicación han tratado de añadir leña al fuego difundiendo la noticia que Google no paga los suficientes impuestos en España, ya que sólo declara el 5’1% de lo que ingresa en este país (Según algunas estimaciones).

Por otro lado, las operadoras de telecomunicaciones, algunas cansadas de lanzar productos fallidos, tratan de convertirse en algo más que tuberías y solicitan también su parte, mientras Google ya muestra interés en convertirse también en una operadora más instalando cables submarinos, ofreciendo conexiones ultrarrápidas experimentales o con servicios de voz. Al mismo tiempo que algunos consideran que esa reclamación podría fin a la neutralidad red, Google se muestra conciliador asegurando que las telefónicas recibirán lo que hayan invertido. ¿Una aceptación de su debilidad?

Y, mientras tanto, la compañía sigue enredada en aspectos legales antiguos y nuevos provocados por la precipitación a la hora de publicar nuevos servicios. En Estados Unidos, prosigue el litigio sobre el control de los contenidos y sus planes de digitalización de casi toda obra editada en el mundo. Sin embargo, la travesía de Google Books nunca fue sencilla con acuerdos y denuncias que ponen en cuestión la viabilidad de un proyecto muy ambicioso y que dispone de detractores y defensores que no deja indiferente ni satisfecho a ninguno de los actores implicados.

Para que todo esto no fuese suficiente, Google Buzz el producto destinado a plantar cara a los productos estrella del denominado Social Media (Twitter y Facebook) se ha lanzado sin tener presentes aspectos claves como el de la privacidad que violaba y la sobrecarga informativa que provocaba, lo que ha conducido que se esté preparando una demanda contra el gigante de Mountain View de la que a buen seguro no saldrá  muy bien parado.

Desde luego que esta no es manera de empezar el año.

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El rodillo Google /y 3

El descrédito de la prensa es un fenómeno más que estudiado dentro de lo que se denominó en Periodismo Ciudadano en aquellos inicios de la Web 2.0. Pero aquella revolución cognitiva se ha quedado en agua de borrajas, los blogs caen lentamente en el olvido, mientras las pastillas informativas narcisistas se distribuyen por doquier a través de Facebook o Twitter, han sido los medios los que han sabido adaptarse, lentamente, al nuevo ecosistema informativo y a las demandas de las audiencias. Sin embargo, más Twitter que Facebook, son terrenos casi exclusivos de usuarios hiperconectados, filtros necesarios de lo que está pasando, de lo más destacado de la Web que han apartado al enlace. De repente, Google se ha encontrado con su propia obsolescencia y debe de pagar a Twitter la indexación de sus contenidos porque la Web con sus enlaces es demasiado lenta.

He aquí el gran error de Google, confiar en su imagen buenrollista y de máximo benefactor de la Web. Los medios no han sabido o no han podido enfrentarse a la gran G. Son empresas fragmentadas en un mercado global, incapaces de toserle a pesar de sus lamentos, algunas conscientes de su localismo, que se encuentran en un mismo saco donde aparentemente no hay intervención humana (Una sutil mentira), pero Google sólo ha hincado su rodilla ante alguien que se atrevió a poner el dedo en la llaga, Rupert Murdoch.

Google News (GN) servía de pasarela hacia el universo de pago, una suerte piratería editorial accidental. Por ejemplo, si querías acceder a los contenidos de The Wall Street Journal (WSJ) – periódico económico propiedad de Murdoch – pero no disponías de una cuenta de pago, podías saltarte la página de logueo del medio copiando y pegando el titular que quisieras leer, buscándola en Google News y haciendo clic en el resultado. Tan sencillo como sorprendente. Obviamente, esto destruye el modelo de negocio de un medio, WSJ, que se fundamenta sobre el pago del contenido, sin embargo la maravilla de la pasarela de GN le permitía atraer tráfico hacia su web y además ganarse unos dólares. Pero Murdoch consciente de ello e inmerso en la peor crisis de los medios de comunicación de prensa escrita dio un puñetazo en la mesa.

Su reacción, para escándalo de los analistas de la Web, fue ofrecer todos sus contenidos al buscador rival de Microsoft, Bing. Fundamentalmente, les daba los contenidos a cambio de unos cuantos millones de dólares, Google no tendría acceso a esos contenidos de manera que Microsoft se ganaría la exclusividad y el tráfico de las empresas de Murdoch. ¿Cuál fue el resultado? En un principio, se consideró que aquello era una locura. Quién se atrevería a desdeñar el tráfico del buscador que recibe el 60% de las consultas mundiales de la Web, dónde podrían acabar los sitios web de Murdoch. Puede ser que olvidados, pero ¿por qué necesariamente deberían serlo?

¿Quién teme al lobo feroz? Google claudicó a medias ante Rupert Murdoch, aceptó restringir la cantidad de consultas que un usuario pudiese hacer desde Google News a cinco, pero esto nos debe llevar a la siguiente cuestión ¿por qué no lo bloquea por completo? Obviamente la tecnología bien podría acabar con ese parasitismo singular, pero ambos mundos son conscientes de que se necesitan para sobrevivir. De hecho, si la compañía de California realmente quisiera ayudar a los medios grandes generadores de tráfico y de contenidos que sustentan el interés de la Web, les ayudaría a desarrollar modelos de negocio viables y sostenibles para ellos. Por ejemplo, ¿por qué no les cobra la tecnología de Adsense y les deja administrar sus propios anuncios sin que sea su comisionista?

Google controla el 57% del mercado publicitario global en Internet, ha intentado dar el salto a otros soportes, papel o radio, sin embargo son medios que no conoce y no controla, por lo que tuvo que retirarse en cuanto la crisis económica comenzó a arreciar. Pero, está intentando tratar de adaptarse a otros dispositivos, más allá de los ordenadores como soportes nativos de acceso a la Web, como por ejemplo los dispositivos móviles donde ya está dispuesto a posicionarse. Pero, ya es demasiado grande, los pasos de Google ya empiezan a ser estudiados detenidamente para evitar el monopolio en distintas áreas de Internet.

Mientras tanto los editores de la Web se mueven. Los medios de comunicación ya están tratando de controlar sus anuncios, desarrollando plataformas de publicidad contextual propias, por otro lado, los pequeños editores se muestran cansados con la caja negra que es Adsense y la aparente arbitrariedad de aceptación de contenidos que deben acompañar a esos anuncios. También descubren que otro modelo publicitario es posible más allá de la comodidad que brinda el sistema publicitario de Google.

El crédito de Google ha llegado al límite y comienza a chirriar en tiempos económicos agitados como los que estamos viviendo. Mientras no se despreocupa de mostrar su músculo financiero y cuentas saneadas, el resto de empresas que tratan de sobrevivir en la Web comienzan a mirar con recelo y tratan de buscar otras alternativas. Alternativas que existen, posibles y que pueden ser perfectamente viables, sin embargo ¿retrocerá Google hacia las posiciones de buenrollismo tratando quizá de favorecer el ecosistema económico de la Web? ¿O tratará de aplicar su rodillo para sofocar las voces discordantes?

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El rodillo Google /2

Eric Schmidt, CEO de Apple, abandonaba el pasado mes de Agosto la junta directiva de Apple por lo que se consideró entonces un posible conflicto de intereses. Entonces podría haberse opinado que el abandono de Google del órgano de la compañía de Cupertino bien se debía a la cercanía de la presentación del Chrome OS en noviembre de este mismo año y aunque Google, todavía, no ha presentado de ningún modo un sistema operativo que pueda hacer sombra a su Mac OS X, ni Apple haya entrado todavía dentro del segmento de los Netbooks, aunque hay rumores que el próximo 26 de enero se realizará una presentación con su esperada Tablet; los derroteros que ya había adoptado Google entraba claramente en conflicto con las decisiones que la compañía pudiese adoptar sobre su teléfono móvil.

Aún está por ver el efecto que tendrá la incursión de Google dentro de la fabricación de terminales móviles, pero el movimiento se asemeja a lo desarrollado por Apple con el iPhone con un baño de apertura y de desarrollo de software libre. Puede ser que Google adornase el rápido desarrollo de su sistema operativo bajo la apariencia de abierto, aunque también es cierto que las primeras dudas dentro de la comunidad de desarrolladores de Android también han comenzado a surgir al calor de algunas decisiones que desde la compañía de California se han adoptado sobre la inclusión o no de algunas aplicaciones en su Market. Es posible que el candado de Google sobre su sistema operativo de dispositivos móviles comience a ser más férreo de lo que algunos consideraron en un principio, aunque también puede ser que estemos siguiendo una nueva zanahoria con una gran G impresa.

Por otro lado, la incursión de Google en otros segmentos durante este año ha tenido efectos mucho más llamativos y de forma mucho más estrenduosa. Por ejemplo, cuando Google anunció que se disponía a entrar en el mercado de los navegadores GPS y ofreciendo los mapas de forma gratuita, los analistas se echaron a temblar. Las acciones de las principales empresas dedicadas al geoposicionamiento comenzaron a caer en picado ante la posibilidad de que Google pudiese arrebatarles el mercado de un plumazo y acabar con ellas al destruir su modelo de negocio.

El pasado mes de noviembre pude asistir a una conferencia de Luis Collado, director de contenidos de Google España, que se preocupa en realizar presentaciones didácticas de cómo ha evolucionado la tecnología y cómo hemos ido cambiando nuestros hábitos de consumo de ocio y de información a lo largo del tiempo. Por supuesto que en los momentos actuales y teniendo presente cómo se mueve su empresa, el buenrollismo que suele encandilar a la audiencia, comienza a parecer forzado porque si bien Collado insiste que Google sólo se preocupa por los contenidos y tener a los internautas contentos con grandes productos y casi todos ellos gratuitos, no hay nada que se aleje más de la realidad.

Hay que decirlo aquí, porque no podría hacerse de otra manera, y es que el Periodista se muere. El Periodista puro se encuentra inmerso en una corriente de infoxicación de la que aparentemente es incapaz de salir. Ya son varios los periódicos digitales españoles (Como El Economista o el recién abierto La Información) que utilizan algoritmos para filtrar y reelaborar la información que van capturando a través de agencias y de Internet. Un algoritmo puede reelaborar la información más deprisa que un ser humano sí, la publicará de la manera más rápida, la colocará dentro de la masa ingente de usuarios únicos que necesita para subsistir, pero dónde quedará el lugar del periodista. ¿Se preocupará por releerse la noticia cual corrector de antaño para que las faltas gramaticales y semánticas no sean de bulto? ¿Será un mero Community Manager preocupado por alimentar el público que visita su medio? Y no es que los nuevos medios digitales se encaminen hacia esto, sino que más bien los viejos también se reconvierten en medios sin periodistas.

¿Está Google haciéndonos idiotas? ¿Es éste es aparentemente el mayor triunfo de los tecnócratas? La sociedad ya es incapaz de transmitirse los hechos sin el tamiz humano, las noticias sin el punto de vista de la persona que estuvo allí y pudo contarlo o al menos pudo transmitirlo para que otro transmitiese sus emociones.

Collado, en su presentación, mostraba a Google como el mártir necesario de la evolución tecnológica, consciente de que el cambio es imparable, que es un hecho y que las protestas de los medios son el canto del cisne de una industria obsoleta que ha sido incapaz de adaptarse. En un movimiento audaz, preguntó a la sala cuántos habían comprado el periódico aquella mañana, como podéis imaginar fueron pocos los que contestaron afirmativamente; posteriormente preguntó cuántos habían consultado la edición digital de un periódico aquella mañana (Sin importar el dispositivo que hubiesen usado), las manos alzadas fueron muchas más.

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