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Quién se responsabiliza de los comentarios en las webs

No es la primera ocasión que desde aquí reflexionamos sobre los comentarios que los usuarios dejan en nuestras publicaciones digitales. Así, nos hemos detenido en reflexionar sobre los comentarios desde el punto de vista del bloguer, como una gestión cuidadosa y rigurosa que enriquezca el debate y, por otro lado, desde la visión de aquel que realiza un comentario que puede ser polémico, que realiza una denuncia grave, no siendo tal vez una publicación de estas característica el mejor foro para lanzar una acusación grave y por tanto teniendo que censurar algún que otro comentario.

El debate sobre los comentarios que se dejan en las webs es bastante apasionante e incluso la Justicia ya ha tenido que pronunciarse sobre si los comentarios dejados en la web de otros son delito o no, si se debe hacer responsable el webmaster de opiniones dejadas por otros o no. El debate es especialmente activo y profundo cuando los comentarios se producen dentro del marco de un medio de comunicación e incluso cuando los comentarios afectan a otro. El diario El País en un ejercicio de transparencia que siempre es de agradecer y gracias a su figura del Defensora del Lector nos ofrece una visión de lo que se cuece dentro de los entresijos de un gran medio de comunicación y los retos a los que se enfrentan los periodistas en su día a día.

En el caso que nos ocupa han sido dos los textos que recogen cómo se gestionan los comentarios de la página web de El País, que al encontrarse externalizado en otra empresa en más de una ocasión ha sido motivo de la publicación de un artículo por parte del Defensor del Lector. Por otro lado, el diario también ha publicado su guía de moderación de comentarios para sus lectores que les pone sobre la pista de cómo deben realizar sus comentarios y evitar de esta forma que no se acaben publicado.

Por otro lado, permitidme que os recomiende la lectura del artículo de Pere Masip, Comentarios de las noticias, la pesadilla de los cibermedios, publicado en Thinkepi donde se trata con profundidad cómo se gestionan los comentarios en distintos medios de comunicación digitales españoles.

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Google teje su “web” y caemos como moscas

El debate del pago en la prensa

Asevera Jeff Jarvis, un consultor de medios de comunicación bastante conocido en Estados Unidos por su blog BuzzMachine, en su libro “What Would Google Do” que hace unos años algunos representantes de la compañía de Mountain View le sugirieron que la publicación en la que trabajaba abriese los contenidos, volcase su archivo en la web y confiase en la Larga Cola para rentabilizar su inversión. Jarvis asegura en su libro que, en aquel momento, él se encontraba del lado de Google, pero la visión del editor no se aproximaba a lo sugerido por Google. No podía ofrecer los contenidos gratis a los internautas puesto que había gente que los compraba en papel y no iba a dispararse en el pié.

Desde nuestro lado, aplaudimos cuando The New York Times abrió su archivo y sus artículos de pago, nos felicitamos cuando El País deshizo el camino y pasó de ser de pago a completamente gratuito, sin embargo los medios de comunicación se siguen preguntando dónde está el dinero. La crisis arrecia y los medios consideran que el modelo actual es insostenible, hay que retornar al modelo de pago. La pregunta sigue siendo el cómo, el cuándo y el cuánto.

Hay quien asegura que para finales de año nos volveremos a encontrar con contenidos cerrados en los periódicos. No sería una sorpresa, claro, porque parecemos olvidar que en España hay medios de comunicación con el candado puesto en algunos de sus contenidos. Pero, en este debate global, Google parece querer jugar al despiste. Por un lado, critica la posibilidad de que los medios de comunicación decidan adoptar un modelo de pago, sobretodo al respecto de las ideas de Rupert Murdoch, mientras que por otro trata de crear un modelo de pago para los mismos. Abierto no significa gratis, asevera en una especie de cinismo.

Mientras tanto los internautas y los medios esperan a ver quién se atreve a dar el primer paso. De las encuestas y de las opiniones de los usuarios se desprende que no piensan pagar por una información que consideran que podrían encontrar fácilmente en otro lugar, a la vez que se recuerda lo que sucedió antes y la debilidad de una apuesta del todo cerrado.

El contenido sigue siendo el rey en la Web, las páginas con contenido, más allá de los servicios, todavía disponen una buena tarta de la atención digital, pero Google considera que la Larga Cola es una falacia y además realiza guiños de esa creencia. Recientemente, ha ofrecido un nuevo producto, el felicitado Google FlastFlip, en el que parece dispuesto a dar a una selección de medios una parte de la tarta publicitaria. Tanto tiempo llevan arremetiendo estas empresas contra Google News, a la vez que son acribillados por sus detractores por no entender la economía del enlace, que ahora desde Mountain View les ofrecen una primera página, una selección gourmet de informaciones a los lectores y además la posibilidad de compartir ingresos que siempre parecieron negarles.

Hay quien celebra que Google trate de hacer las paces con la prensa, aunque en realidad extiende una tupida tela de araña. Es un trilero que nos enseña la bolita mientras juega con los cubiletes, ofreciendo un envite. En realidad, la apuesta la ganamos mientras él quiera, después simplemente hará desaparecer la bolita.

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El servicio de documentación de un medio impreso regional: evolución en el diario Levante-EMV

Ha tardado un poco, pero ya tenemos en nuestras manos el nuevo número de la revista El Profesional de la Información dedicado a la documentación y medios de comunicación. Como no podía ser de otra manera, habiendo desarrollado buena parte de mi vida profesional en el diario Levante-EMV y perteneciendo esta bitácora a su Red de Blogs, propuse al responsable de la sección de Documentación del periódico, Alfonso Rodero, la redacción de un texto donde se abarcase cronológicamente las distintas etapas y formas de trabajo por las que el servicio ha pasado. Por otra parte, ya recogimos un texto de Alfonso hablando sobre el trabajo de documentación en el diario.

Confío en que el texto, que tiene por título El servicio de documentación de un medio impreso regional: evolución en el diario Levante-EMV, resulte de vuestro interés y que, junto al resto de los artículos, ayude a ilustrar el no siempre conocido mundo de la documentación informativa que se desarrolla en España. El índice de este número de la revista es el siguiente:

  • Elegía del centro de documentación de prensa – Nora Paul
  • Evaluación de hemerotecas de prensa digital: indicadores y ejemplos de buenas prácticas – Javier Guallar y Ernest Abadal
  • La memoria como criterio de valoración de calidad en el ciberperiodismo: algunas consideraciones – Marcos Palacios
  • Influencia de la fotografía digital en los departamentos de documentación de prensa – Juan-Miguel Sánchez-Vigil, Juan-Carlos Marcos-Recio y María Olivera-Zaldua
  • Periodistas que ejercen de documentalistas (¿y viceversa?). Nuevas relaciones entre la redacción y el archivo tras la digitalización de los medios – Josep-Lluís Micó-Sanz, Pere Masip-Masip, José-Alberto García-Avilés
  • Recuperación de secuencias de información audiovisual con rdf y smil – Jorge Caldera-Serrano y Rodrigo Sánchez-Vicente
  • 2018: ¿Diarios en dispositivos móviles? Libro electrónico, tinta electrónica y convergencia de la prensa impresa y digital – Javier Díaz-Noci
  • Automatización de las bases de datos: potencialidades de herramientas básicas para otro periodismo posible – Xosé López-García, Carlos Toural-Bran, Xosé Pereira-Fariña y Suzana Barbosa
  • El servicio de documentación de un medio impreso regional: evolución en el diario Levante-EMV – Marcos Ros-Martín y Alfonso Rodero-Susiac
  • Apuntes sobre la documentación en el diario El país – Juan-Carlos Blanco-García
  • Servicio de documentación digital de la Televisión del Principado de Asturias (TPA) – Belén E.-Nora-González, Cristina Patallo-Fernández y Marcela Pastor-Blanco
  • De la videoteca al robot pasando por Tarsys. Nuevos sistemas de gestión multimedia en Radiotelevisión valenciana – Lola Alfonso-Noguerón
  • El documentalista de programas de televisión: horizontes profesionales – Silvia Ripoll-Mont y Luisa Tolosa-Robledo
  • Los nuevos diarios digitales. Entrevista a Mario Tascón – Javier Guallar
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¡Que paren las rotativas! ¿Es éste el fin de la prensa?

Cuando descubres que alguien intenta hacer una tira cómica sobre la crisis de los medios de comunicación, te percatas de que la situación es más grave y desesperada de lo que podría parecer. El debate sobre el futuro de la prensa es muy intenso dentro de los medios en estos días, de hecho hay quien asevera que conocía que se podría llegar a esta situación y que se lamenta de no haber hecho nada. Pero mientras los EREs salpican a distintos grupos de comunicación, la crisis que se vive hoy en día en las redacciones no puede ser igualada a ninguna a las anteriormente contempladas, provocando cierta rabia e indignación en los profesionales del sector, puede que desnudando poco a poco las miserias del periodismo y descubriéndonos que no todo reluce dentro de ella.

Han sido distintos las voces que advertían a los periodistas que su trabajo iba cayendo en el descrédito dentro de una población cada vez más impregnada de lo que verdaderamente debe ser una sociedad post-industrial. En el libro, We the media de Dan Gillmor trataba de apuntalar las razones del nacimiento de la Web 2.0 y del Social Media basándose en la posición crítica adoptada por una parte de la sociedad frente al descrédito de los grupos mediáticos alumbrando una nueva forma de crear noticias. Finalmente, aquello quedó en aguas de borrajas, no pudiendo trasladar los puntuales casos de éxito a otros países.

En su evolución, los blogs, aquellos sitios web que abordarían aquellos temas que los medios desechaban centrándose en las nanoaudiencias, eran abandonados lentamente por sus impulsores -Jason Calcanis fundador de Weblogs Inc. vendió su compañía y finalmente abandonó la blogosfera en favor del microblogging favoreciendo el anuncio de la desaparición de la blogosfera-, sustituyendo aquellos por nuevas palabras, nuevos conceptos, nuevas formas de hacer negocio en la Web con la participación de sus usuarios.

Hoy en día, los medios de comunicación impresos se enfrentan al dilema del prisionero ante su futuro. Por un lado, son conscientes de que deben permanecer en la Red, mientras que por otro saben que no pueden ofrecer gratis en la web lo que venden en papel. En realidad, todo se reduce a los márgenes de beneficio, la venta de periódicos sufraga el papel, la tinta y la distribución del periódico físico, mientras que la venta de publicidad sostiene el resto; sin embargo actualmente en la Red la publicidad no genera los suficientes ingresos como para mantener toda la infraestructura del medio de comunicación. Las soluciones han sido distintas dependiendo de la situación de cada uno. Algunos han apostado por el papel, mientras que otros simplemente han abandonado el papel en favor de la Web, otros por la convergencia; el éxito de unos u otros se comprobará a medio plazo, no cabe duda.

Google ha sido señalado como el mayor de todos los males por los medios. Según la consideración de los directivos de los medios, el buscador utiliza la información que la prensa genera para la creación de varios productos sin que ellos reciban su correspondiente contrapartida. Hay que señalar que la posición del gigange nunca ha sido desdeñosa respecto a la información digital ni hacia los medios, obviamente, sí lo ha sido respecto al producto en papel.

La información es cara de producir. Una de las acusaciones que se ha lanzado a la Web 2.0 es su falta de información respecto a la opinión. Es cierto, la valoración y los puntos de vista son mayoría en la Web, junto a la republicación de informaciones y distribución de notas de prensa. Puede que haya poco valor añadido en aquello publicado en la Web 2.0, ¿pero no era precisamente eso lo que hacían los medios impresos gratuitos? ¿Publicar fundamentalmente aquello distribuido por las agencias de prensa?

En cualquier caso, a pesar de que la competencia esté a un clic, la marca, la cabecera, se mantiene como punto de referencia para el lector. La creación de comunidades gracias a la Web 2.0 y tomar partido de otras sinergias como informaciones que los periodistas del medio no cubren es un buen punto de partida. Pero hay que tener en cuenta que en la Web, al contrario de lo que sucede en el mundo físico, todo es medible. El comportamiento del usuario, qué páginas se leen, su segmentación, qué publicidad ha funcionado, cuál no, qué posición dentro de la página atrae más la atención, etc. Dicen que en la web no vemos la publicidad, la eliminamos inconscientemente, ¿a caso no sucede también a la hora de leer el periódico impreso? Las agencias de publicidad lo saben y pueden exigir resultados y, por lo tanto, las tasas de conversión ser más reducidas en el mundo digital. Por otra parte, la mayoría del pastel publicitario se lo ha llevado otro, creando una infraestructura y tecnología formidable y que trató de saltar al mundo analógico, para después abandonarlo en tiempos de crisis.

Es difícil que los medios dejen de considerar la idea de cobrar por sus contenidos, llevan 200 años haciéndolo, y buscarán la manera de conseguirlo aunque se trate de otro tipo de soportes (Kindle o Adobe Air). Pero, de lo que no cabe duda, es que son éstas tierras muy complicadas y algunos ya lo intentaron antes, descubriendo su fracaso y desdiciéndose en el camino, sin embargo este bache económico será sobrepasado y serán aquellos los que hayan encontrado la forma de financiarse sin pasar por la caja de Google, los que apuesten por las nuevas ideas y la innovación, que sepan gestionar su producto dentro de un mercado terriblemente competitivo, además de mantener sus audiencias y su impacto dentro de la sociedad los que sobrevivirán. No, los periodistas no desaparecerán, ni sus empresas editoras, ni los medios sólo el soporte a la hora de transmitir el mensaje.

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Nos integramos en la ‘Red de Blogs de levante-emv.com’

Aún recuerdo la primera vez que crucé las puertas del diario Levante-EMV para encararme a una de mis primeras entrevistas de trabajo. Bien podría relataros aquí lo que en aquel despacho se dijo y mis impresiones de entonces, qué sucedió tras la entrevista, cómo acabaría mi carrera profesional desarrollándose dentro del periódico y algunas de mis anécdotas como trabajador. Tal vez lo que más os pueda interesar es que aquel día sufría una otitis que arrastraría durante dos semanas y que a día de hoy todavía me pregunto cómo acabé tan bien parado. Aunque puede ser que en realidad puede que ya lo haya hecho.

Hoy el diario Levante es como una segunda universidad para mí, me he formado y he crecido en muchos aspectos, personal y profesionalmente, guardo gratos recuerdos y muchas amistades en él y, de alguna extraña manera, todavía me tiene enganchado. Así que no es de extrañar que, al final, nuestros caminos se hayan vuelto a cruzar, esta vez en la Red, y confío que se trate de una experiencia muy provechosa para ambos.

Hace ya un tiempo que me percaté de la oferta que el diario realizaba en su búsqueda de bloguers para comenzar a crear su propia red de blogs al igual que otros medios habían comenzado a hacer. Huelga decir que, en aquel momento, nos auto-excluimos, puede ser que conscientes de que el ámbito temático que desarrollamos en esta bitácora no fuese de especial interés para el periódico. Sin embargo, la entrevista a Lluís Cucarella, el director de su edición digital, aparecida en el blog 233Grados me invitó a replantearme el hecho de ofrecernos para colaborar con el diario.

Siendo conscientes de que un título como El Documentalista Enredado puede llegar a no invitar a sus lecturas a los neófitos en nuestro ámbito temático, lo hicimos con un poco de escepticismo. De hecho, Lluís me confesaba que no sabía cómo íbamos a cuadrar dentro de los contenidos de un diario regional como Levante-EMV; pero lo cierto es que una vez repasados algunos de nuestros textos, descubrió que nuestra amplitud temática era suficientemente para poder atraer a sus lectores y que nuestra colaboración fuese satisfactoria.

Hay que señalar que este acuerdo no supone ninguna cortapisa sobre lo que debamos a publicar, por lo que nuestra línea editorial va a seguir siendo la misma. Como venimos haciendo hasta ahora ,os ofreceremos un poco de nuestras lecturas, nuestras experiencias, nuestras reflexiones, nuestras actividades y lo que se nos vaya ocurriendo, por lo que nuestros lectores habituales apenas se percatarán de ningún cambio de relevancia salvo la presencia de un nuevo pequeño logotipo en nuestra cabecera.

Actualización (2/2/2009): El diario Levante-EMV recoge nuestra incorporación e historia en su edición de hoy.

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Cómo acabar con la prensa de una vez por todas /y 2

En la encuesta Pew Research Center for the People & Press correspondiente al año pasado, el 40% de los estadounidenses identificaban la Red como su fuente primera de información respecto a noticias nacionales e internacionales, dejando un 37% a los medios de comunicación impresos. Esta encuesta constituye todo un hito puesto que se trata de la primera vez que Internet supera a los periódicos como fuente para mantenerse actualizado por parte de los ciudadanos y, aunque se trata de una encuesta local, no sería sorprendente que esto mismo comenzase a trasladarse también al resto de países desarrollados.

Sin embargo, las vías de las que disponen los medios para mantenerse en funcionamiento, es decir la publicidad, se antoja un tanto complicada dentro de la situación de crisis actual tanto dentro como fuera de la Red. Pero aportemos algunos datos, la inversión publicitaria en Internet en España todavía dista mucho de las cifras que se alcanzan en los medios de comunicación impresos. Así, según el estudio correspondiente al año 2008 de Infodaex, Internet había tenido un crecimiento interanual de 55,4% durante el 2007, llegando a alcanzar un volumen de inversión publicitaria de 482,4 millones de euros frente a los 310,4 millones del año 2006. El porcentaje que Internet supone sobre el total de la inversión en el año 2007 en Medios Convencionales es del 6,0%.

En contraste, los diarios alcanzaron durante 2007 un volumen de inversión publicitaria de 1.894,4 millones de euros, ocupando el segundo lugar de inversión por detrás de la televisión, representando el 23,7% del total de la inversión publicitaria recogida en los Medios Convencionales. La inversión publicitaria obtenida en 2007 está un 5,8% por encima de la cifra del año anterior, que fue de 1.790,5 millones. Tengo que aclarar que Julio Alonso, cabeza visible de la empresa Weblogs S.L., ha sido muy crítico con estas cifras, considerándolas distantes de la realidad por lo pequeño de las mismas. Recientemente publicaba un texto en el que cuestionaba la metodología y las fuentes utilizadas para la confección de la proyección, mientras que también realizaba una reflexión sobre las perspectivas de la publicidad en blogs y en medios sociales para el año que viene. En cualquier caso, la inversión publicitaria on-line hasta el primer semestre del año 2008 había crecido un 39’46% en comparación con el mismo periodo del año anterior situándose en los 307,24 millones de euros, mientras que en la prensa se estaba viviendo una caída de un 16% de la inversión situándose en 805’8. Es posible que se tratase simplemente de un indicador de que los tiempos están cambiando, que las empresas comienzan a volcarse a la Red, buscando a los jóvenes despegados de los medios tradicionales donde a buen seguro van a encontrase.

Desgraciadamente, a pesar de que los medios de comunicación pudiesen incrementar sus ingresos a través de la publicidad en Internet que, actualmente y a pesar de la crisis, crece dentro de unos ratios del 30%, mientras huye en desbandada de los medios tradicionales, la publicidad on-line a nivel mundial está gestionada en un 57% por Google y sus sistemas Doubleclic y Adsense. Es curioso que su más inmediato competidor, Yahoo! que estuvo a punto de firmar un acuerdo de colaboración con la compañía de Mountain View, disponga tan sólo de un 9’7% de la cuota de mercado, dejando según el estudio de la compañía Attributor, en evidencia que la situación de la publicidad en la Red se sitúa a todas luces en una posición dominante.

De este modo, los medios de comunicación se encuentran en una situación francamente incómoda. Por un lado, su razón de ser es la generación de contenidos para atraer lectores, bien sea a través de su cabecera o a través del tráfico que les dan los buscadores -En esto Google también es dueño y señor del mercado- , mientras que a la hora de rentabilizar los esfuerzos técnicos y humanos realizables a través de la publicidad, se encuentran con que Google se queda con una parte importante del pastel de los ingresos que podrían obtener por los mismos y que no pueden controlar de ninguna manera. Desde este punto de vista, Google se encontraría, con cierta razón, canibalizando el mercado de la información en la Web.

La entrevista que ha soliviantado, y de qué manera, los ánimos de los periodistas se la realizaban a Eric Schimdt en la revista Fortune en la que declaraba: “Somos capaces de proporcionar clicks a las páginas web de los diarios para que ellos las moneticen. Eso les proporciona algunos ingresos. El problema es que esos ingresos no son suficientes para compensar la pérdida de sus otros ingresos”. Tal vez, la pérdida de sus otros ingresos se refiera a las redacciones en papel, a las de la televisión o radio, aunque para Schmidt los medios de comunicación tienen una función irreemplazable dentro de la sociedad: “La gente ama las noticias, las discute, las copia, las envía. Internet ha hecho las noticias más accesibles. El problema está en la publicidad y el coste mismo del periódico: imprimirlo, distribuirlo, etcétera. Y lo cierto es que el modelo de negocio se está estrechando”.

Sin embargo, lo que está en peligro más allá de las empresas, es lo que representan, es decir, la pluralidad informativa, la posibilidad de contrastar informaciones y ofrecer puntos de vista completamente distintos y mucho más ricos ante un mismo suceso. Hay que incidir que la generación de información de calidad tal y como vienen desarrollando una buena parte de los medios de comunicación tradicionales es un proceso muy caro, pero que a todas luces se constituye como un proceso completamente necesario para el correcto desarrollo y evolución de las sociedades democráticas. Pero la solución de los medios ante esta crisis tampoco pasa por solicitar ayudas a los distintos gobiernos de una nación (Central o autonómico) porque simplemente aceptarían el abrazo del oso que acabaría completamente con su ya en entredicho independencia informativa.

Es posible que los periódicos en papel se mueran, que algunos queden como una vagatela del pasado, reminiscencias de un modelo comunicativo obsoleto en un mundo globalizado donde esperar 24 horas para estar informado se antoje inconcedible. Hasta ahora la esperanza se depositaba en la convergencia, la integración de las redacciones impresas y de internet, con mayores o menores traumas, o simplemente separadas, pero lo que está claro es que algo se mueve en el mundo del periodismo y se encamina hacia algo sismológico.

Hay periódicos digitales que son cerrados en detrimento de los impresos, cabeceras que cierran, periódicos gratuitos que clausuran delegaciones, grupos mediáticos que ajustan plantillas y costesperiodistas que se preparan para las movilizaciones -, profesionales que se declaran en huelga por los movimientos corporativos en época de crisis, publicaciones impresas que se transmutan a Internet, que se  coloque publicidad donde hasta ahora era un sacrilegio hacerlo o simplemente que se nos presente un annus horribilis para la prensa

En definitiva, ésta es la transición más complicada que van a realizar las empresas informativas impresas en toda su historia. Su modelo de negocio cae hacia la obsolescencia, sus márgenes se estrechan, no controlan el nuevo medio en el que se disponen a competir, la publicidad y sus ingresos los dominan otros actores, la información que se genera es ingente, dispersa, contrastarla se realiza en pocos segundos, sus lectores se pueden organizar para desacreditar cualquier error, los deslices informativos quedan en mayor evidencia, cualquiera puede ser periodista, las audiencias están más fragmentadas, los pasos que se dan dentro de la Web son inseguros, el valor de una Web lo dan otros y no sólo el dinero, el terreno es completamente desconocido e inhóspito… pero el periodismo no desaparecerá y por lo tanto los medios de comunicación tampoco lo harán, aunque el camino hasta vislumbrar la luz al final del túnel va a ser muy duro para todos.

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Cómo acabar con la prensa de una vez por todas /1

Los medios de comunicación impresos están encarándose hacia su futuro, un presente que será digital o simplemente ya no será. Es posible que los medios ya hayan visto pasar su oportunidad de reconvertirse, de dar un golpe en la mesa, de erigirse como uno de los pilares fundamentales del ecosistema de la información en la Web y desde ahí desarrollar un nuevo modelo de negocio viable para ellos. Es posible que ya sea demasiado tarde.

Los tradicionales periódicos vienen sufriendo el desafío de la Web prácticamente desde que se lanzaron a volcar sus contenidos en ella a mediados de los años 90. En un principio, lo hicieron bajo el convencimiento que debían tener presencia dentro de ella como medio de comunicación del futuro, defendiendo sus cabeceras (marca) dentro de ella, pero lo hicieron con cierto temor y recelo.

En primer lugar, porque no supieron bien qué hacer dentro de ella, dónde buscar sus audiencias, cómo establecer su viabilidad económica para el ingente esfuerzo que exigía la edición de un diario, sin embargo esta primera etapa de toma de contacto acabó tras el estallido de la Burbuja Tecnológica, los ingresos publicitarios cayeron, sólo las audiencias ya no eran suficientes para mantener un proyecto en la Red y el modelo del “todo gratis” fue cuestionado. Simplemente, los medios trataron de volver sobre sus pasos, defendiendo su producto sobre el papel y sobre la Red. De este modo, ante el volcado total de los contenidos publicados, los medios de prensa trataron de buscar nuevas vías de financiación pasando al modelo de pago con todos los contenidos cerrados o el modelo mixto con una serie de contenidos en abierto, mientras que la información que se publicaba en la página web que era editada en papel era de pago.

El modelo de pago, defendido por una de las mayores cabeceras del país, fue terriblemente contestado y considerado como un error desde un principio. Los defensores de este modelo poco pudieron hacer cuando la evidencia de que se estaba perdiendo audiencia e influencia dentro de la Web en detrimento de la competencia que se afianzaban y crecían, el resultado fue una vuelta a los contenidos en abierto para tratar de recuperar el terreno perdido.

Pero mientras los medios de comunicación trataban de encontrar un modelo de negocio viable dentro de la Web, ésta comenzaba a moverse tras el primer fiasco de su historia a principios del siglo XX. Frente al descrédito de los medios de comunicación que se consideraba que flirteaban más con el poder y las empresas que escuchar y transmitir los verdaderos intereses ciudadanos, estos comenzaron a desarrollar sus propias plataformas de publicación. El Periodismo 3.0 o el Periodismo Ciudadano se cimentó sobre los blogs y los wikis y aunque a lo largo del tiempo se ha venido a demostrar que los medios de comunicación son en cierta manera irreemplazables a la hora de producir informaciones, de aquel movimiento, se heredaron dos conceptos fundamentales: The Long Tail (La larga cola) y las nanoaudiencias.

Aunque intrínsecamente entrelazados, la teoría de la Larga Cola consideraba que cualquier producto podría encontrar su nicho de mercado gracias a las posibilidades de acceso a la distribución del mismo que Internet brindaba. Si el producto es informativo, mucho más como los medios refrendaron al comenzar a abrir sus archivos y buscar ese efecto de Larga Cola sobre su patrimonio documental, y sobre estos cimientos nacieron los nanomedios, diferenciándose del periodismo digital y encontrando sus apasionados redactores (y lectores) en el incipiente movimiento de la Blogosfera y la Web 2.0.

De esta forma, las grandes estructuras anquilosadas de los medios de comunicación se encontraron con infinidad de pequeños medios específicos y muy concretos, de una apertura hacia los lectores que no habían sabido prever antes. Si en la Blogosfera se defendía que “El lector sabe más que tú”, los medios de comunicación tuvieron que saber adaptarse a los usos sociales que la misma estaba estableciendo. La posibilidad de enriquecer una noticia mediante comentarios, obtener tráfico mediante el filtrado social, la recepción de críticas a través de blogs especializados y/o profesionales, la consolidación de audiencias propias mediante la creación de comunidades de blogs para los lectores o específicos, la integración de otras herramientas como Twitter, el paso desde el medio de comunicación impreso hasta el medio de comunicación audiovisual dentro de la Web… son herencia de lo que se denominó Web 2.0 y sus  desarrollos tecnológicos para una audiencia cada vez más acostumbrada a la participación, mucho más abierta y que desea sentir que un producto informativo es más suyo que de la editorial que lo publica.

Sin embargo, no podemos olvidar el ecosistema de la información y cómo funciona la Web. Hemos señalado en anteriores ocasiones que la competencia es pura y perfecta en la Web, es decir, el gesto hasta desplazarse a la competencia se encuentra a tan sólo un clic y, ante esto, los medios de comunicación poco pueden hacer. Un ejemplo de esto es la sección Google News, donde el metabuscador junta las noticias que publican 700 medios hispanos en la Web. Obviamente, éstas ya no se diferencian las unas de las otras y que una aparezca la primera sobre el resto depende en buena forma del frío algoritmo de la compañía de las letras de colores. Es cierto que Google News distribuye el tráfico hacia los medios de comunicación, pero también les señala indefectiblemente que deben diferenciar sus productos, porque de lo contrario están perdidos.

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Catalogar vs. indexar

Uno de los mayores pecados que puede realizar un documentalista o un bibliotecario es pronunciar la palabra tabú: NO. “No está, no existe o no se puede hacer” son frases que en algunas ocasiones lanzamos casi de forma automática casi sin percatarnos bajo la presión de una consulta de información de un usuario urgido por la necesidad, casi sin tiempo para realizar una segunda reflexión. Tal vez deberíamos adoptar una actitud mucho más positiva, o idealista según se mire, como hacen los informáticos, siempre dispuestos a decir que sí y para posteriormente convertirlo en un “ya veremos”. Es posible que esa negatividad manifiesta surja de los documentalistas porque somos capaces de situarnos en el lado del usuario, conscientes de la problemática que éste se va a encontrar cuando comience a utilizar una aplicación, una página web, una interfaz que ataca una base de datos. Es por ello que siempre estamos dispuestos a situar un “pero”, cuando consideramos que el bosque es mucho más extenso de lo que creen nuestros amigos, los informáticos, en un momento. Así pues, deberíamos cambiar nuestra actitud, colocar siempre el SÍ ante cualquier otra consideración y luego ya nos preocuparemos de cómo salimos del entuerto, simplemente a modo de supervivencia.

Digo esto porque recientemente, revisando una de las revistas informáticas más populares de España, me encontraba con una columna de opinión de un informático que atacaba la catalogación, las folksonomías y por extensión la documentación en un entorno donde Google podía hallarlo todo. Concretamente, a modo ilustrativo, nuestro informático consideraba que no necesitaba clasificar los correos que le llegaban, puesto que utilizando una serie de palabras clave podía localizar el email perdido en la avalancha de su buzón. Al mismo tiempo, creía que el etiquetado social, el tagging, era una actividad prescindible puesto que el superalgoritmo googleliano bien podría resolvernos la papeleta sin necesidad de andar perdiendo el tiempo en la gestión de la información personal.

Qué crueldad. En diez años, Google nos ha jubilado. Nos hemos convertido en prescindibles, en una figura cómica al lado de la compleja programación desarrollada desde Mountain View, creo que es el momento de acabar con esta farsa… En realidad, somos unos tecnófobos redomados, realicémonos un harakiri colectivo y entonemos un mea culpa. Somos unos obsoletos digitales

Sin embargo, no estamos más lejos de la realidad. Por ejemplo, seguramente nuestros lectores dispondrán de una cantidad mayor de ejemplos, me pregunto, ¿ha intentado recuperar información de una base de datos de un medio de comunicación? ¿Ha utilizado los sistemas de búsqueda en los archivos que los medios de comunicación disponen en sus webs? ¿Ha utilizado a Google para ello? ¿Cuáles han sido los resultados? Yo se lo diré, la experiencia manda: O sabe lo que busca, colocando específicamente las palabras mágicas publicadas en el texto que busca o difícilmente va a encontrar lo que desea. O lo ha leído previamente, o va a ser complicado encontrar nada y simplemente el silencio será estruendoso.

Hay que tener en cuenta que el trabajo que se realiza desde la parte humana en la descripción de la información, ya se trate de palabras clave, pequeños resúmenes o el control del vocabulario, es valor añadido a la información. Es relativamente sencillo perderse dentro de una base de datos documental en la que se vuelcan diariamente informaciones sin el menor control del vocabulario. Si se trabaja dentro de un medio de comunicación, lo primero que se aprende es que los propios periodistas utilzan conceptos y palabras distintas enfocados en un mismo tema, que una noticia seguimiento de una información anterior no tiene porqué necesariamente hacer referencia directa a la previa y a la hora de recuperar ambas la desambiguación es completamente necesaria.

Porque el informático podrá considerar que es posible indexar toda la información que se produce diariamente en un medio de comunicación impreso, sin embargo lo que los documentalistas ponemos sobre la mesa son las dificultades a la hora de recuperación, ordenación de resultados y pertinencia de los mismos. Sin embargo, a veces nos quedamos en un NO y una sonrisa, lo que no es suficientemente significativo para nuestro interlocutor y no aportamos valor añadido a la discusión. Sí, es cierto, el motor de búsqueda recuperará información si colocamos las palabras mágicas, las que conocemos que el texto contenía, aunque no siempre las conoceremos de antemano. Dispondremos en nuestra cabeza de conceptos y sinónimos, el rico lenguaje natural, sin embargo no siempre podremos atacar una base de datos con ellos y recuperar información, no recuperaríamos nada y será entonces cuando algo realmente no exista, a pesar de que realmente no lo habremos recuperado.

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Cómo pasar por 2.0, cuando no se llega a 1.0

Es de todo bien sabido que los medios de comunicación muestran verdadero pánico a que sus visitantes se marchen con los bártulos a otro lugar. Cuando la competencia está a un clic, aparentemente lo menos deseable es ofrecerle una ventanasa un mundo lleno de oportunidades y curiosidades. Un mundo que tal vez pueda reflejar la realidad, o una parte de ella, mucho mejor que el tratamiento que los medios de comunicación tradicionales pudiesen otorgar. Desde mi punto de vista, se asemejaría a la situación de aquel que, dado de alta al servicio de acceso a Internet por tarifa plana de Ya.com, se quiso dar de baja porque ya había visto todo Internet. En realidad, el internauta novato no había salido del portal de contenidos de Ya.com,  no había encontrado el camino, y llamando al servicio de atención al cliente, el teleoperador le sugirió que probase una dirección nueva: http://www.google.es. Después de esto, creo que todos podremos concluir que el internauta novato no volvió a llamar asegurando que se quería dar de baja porque ya había visto toda la Web.

Los medios de comunicación se han afanado últimamente en ser más 2.0, ofrecen servicios de sindicación de contenidos, un cierto movimiento aperturista mediante la realización de comentarios a las noticias e incluso hacia el periodismo ciudadano; han incluido enlaces para añadir sus páginas hacia servicios de marcado social o promoción social de noticias, foros o incluso la oportunidad a sus lectores para gestionen sus propios blogs. Todo lo anterior constituyen servicios que persiguen que los lectores se mantengan fieles a su URL aumentando su tráfico, así como el tiempo de permanencia medio en sus webs que, al fin y al cabo, es lo que les va a aportar publicidad e ingresos.

Podríamos entrar a discutir la evolución de los medios de comunicación hacia la etiqueta 2.0, incluso el desarrollo de contenidos más avanzados como canales de televisión propios dentro de ellos o la utilización del microblogging como Twitter, sin embargo no han conseguido quitarse de encima su tradición de convertirse en lo que se denomina Black Hole SEO, agujeros negros de enlaces que sólo aspiran a recibirlos desde fuentes externas e internas pero nunca a citar hacia el exterior.

Lo cierto es que en ocasiones, leyendo informaciones en la Web, las situaciones se me antojan ridículas y fuera de lugar teniendo presente el desarrollo actual de la Web. Así, por ejemplo, los medios de comunicación son capaces de publicar un texto sobre una página web ¡sin enlazarla! Concretamente, recientemente en La Vanguardia abordaban la experiencia de BuzzMetrics, desarrollado por la empresa de medición de audiencias Nielsen Online, bajo el titular Lanzan un sistema para medir las opiniones de los usuarios en blogs y redes sociales y no se encontraban capaces de enlazar al web, ni siquiera con el atributo “nofollow”, no sea que les mejore el posicionamiento para más inri.

Afortunadamente, los medios de comunicación están quitándose las antiguas ataduras impuestas desde las redacciones impresas en un momento de convergencia. De hecho, es frecuente que las informaciones  publicadas en la web que se editan para las ediciones impresas de los diarios no provean enlaces para el enriquecimiento de la noticia, sin embargo en noticias elaboradas por las redacciones digitales sí que comienzan a disponer de ellos. Me refiero, por ejemplo, a la estupenda Revista de Webs de El País, donde la redacción trata de conformar una nota sobre qué se cuece en ese momento en la Red y, más concretamente, en la Blogosfera.

Pero podríamos profundizar un poco más. Fijándonos en artículos de economía, porque no sólo de tecnología vive el hombre, en la pieza informativa Las fortalezas de la banca española no hallaremos ni un solo enlace dentro del texto, mientras que en el artículo Las “lecciones” que enseña la economía española, según Financial Times sí que se nos ofrecen una buena cantidad de ellos que sirven para acotar, aclarar y contextualizar la noticia. Es decir, en el primer artículo, el medio de comunicación no ofrecía ningún tipo de apoyo para relacionar la noticia dentro de su contexto, a pesar de que exista un epígrafe “Si te ha interesado esta información, te recomendamos:” que sirve de apoyo al marco de la noticia, aunque imperceptible para los lectores; mientras que en el segundo se nos da una buena cantidad de ellos (internos, de acuerdo, pero enlaces). Tengo que aclarar que me he cerciorado de que el primer documento se publicó en la edición impresa del diario, mientras que el segundo, seguramente por el marco temporal, se realizó para la digital. Esto nos puede llevar a la conclusión que al tratarse de una noticia volcada desde el papel no disponga de los elementos enriquecedores que dan los enlaces, en cambio la segunda se realizó contando con posibilidades para añadir estos elementos.

Nos hallamos, por lo tanto, ante la transición definitiva de los medios que irán aceptando y empapándose del entorno en el que desarrollan sus actividades económicas. Son muchos los que se comienzan a revolver contra estas prácticas, la de no-enlazar, que no favorecen el feedback, pero que los medios aprovechan bajo el entorno 2.0 para posicionarse dentro de los buscadores. Los medios deberán aprender a adaptarse rompiendo otra barrera, la del miedo a lo ajeno, porque al final de cuentas ellos son los grandes generadores de contenidos de la Web y ante eso no van a encontrar rival. Y eso Google también lo sabe…

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La obsolescencia de los medios impresos cuando hablan de la Web

Qué injusta la tiranía de la Web que a nadie espera, cuando te quieres dar cuenta eres un producto en extinción, tú que fuiste en su momento adalid de la innovación, admirado y conocido por todos, eres rápidamente sustituido, sin remilgos, condenado por el paso del tiempo o en este caso de los bits. Es bien conocido aquello de que publica o muere, la espada de Damocles de todo científico y, porqué no, bloguer. Pero, esa rápida obsolescencia, trae consigo algunos efectos colaterales, indeseados en la mayoría de los casos. Aquellos que te consideran referente, dan un traspiés, condenados por el ritmo de publicación del papel, un ejemplo lo sufrimos en la Biblioblogosfera y otro lo descubrí este mes.

El presente número de la revista PC Actual nos ofrecía un enésimo especial sobre la Web 2.0, ese conjunto cada vez más difuso de aplicaciones y plataformas con varios fines, aunque siempre de bordes redondeados. Este mes nos invitaba a visitar distintas webs innovadoras, a descubrir con los ojos maravillados proyectos que se fundamentaban en la Web Social, otorgándole nuevas perspectivas y potencialidades.

Sin embargo, esta vez lo rompedor se convirtió en obsoleto justo cuando la publicación entraba en máquinas, ya que la página dedicada al proyecto de Fernando Plaza, Compareblogs, ofrece actualmente el resultado de un proyecto que ha pasado a mejor vida, y cuidado que se asemeja a un link-farm, esperando quizá una segunda oportunidad.

Sí, las publicaciones impresas parecen buenos vehículos para el asentamiento de conocimientos y hechos demostrados, como las monografías lo fueron respecto a las revistas en su momento. La cuestión es si actualmente las revistas deberían correr esa misma suerte frente a elementos mucho más dinámicos presentes en la Red hoy en día.

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Los medios contratan, ahora, bloguers

Hace ya un tiempo que escribí un texto en el que detallaba la situación en la que se encontraban los blogs respecto a los medios de comunicación. A pesar de que me hubiese gustado haber realizado un seguimiento sobre cómo se han ido desarrollando los acontecimientos año tras año, el tiempo, otras temáticas y  dedicaciones más urgentes me han impedido poder acercarme a este tema como se merece. Desde luego que se ha tratado de una ocasión perdida, ya que la situación ha variado apasionada y terriblemente; siendo apenas reconocible la confrontación que algunos trataron de transmitir en los inicios de la blogosfera con la etapa que nos encontramos hoy, donde se comprueba que el Periodismo 3.0 no ha arrancado tal y como se predijo.

Actualmente, nos hallamos en una situación de sinergias, en la que la prensa está tratando de asimilar el modelo blog a marchas forzadas y con ciertos éxitos. Así, en un primer momento, los medios de comunicación trasladaron los blogs, o al menos lo etiquetaron con esa denominación, a los espacios donde sus columnistas publicaban sus textos en formato digital. Sin embargo, algunos de ellos se cuidaron de abrir esos espacios a la conversación de la blogosfera, por lo que no se podía realizar comentarios dentro de ellos. Este hecho fue criticado desde distintos ámbitos, puesto que el blog es un lugar donde se permite la participación de los lectores, olvidando (u obviando) quizá que algunos de los blogs más importantes y de mayor éxito cerraron sus comentarios, y no por ello fueron desconsiderados con esta denominación.

Posteriormente, los medios de comunicación prosiguieron con su encaje del modelo blog en sus espacios web, tratando de rentabilizar las nanoaudiencias específicas nacidas a partir de ellos. De esta manera, los propios periodistas encontraron acomodo para sus blogs, aunque posteriormente algunos dieron el salto hacia afuera independizándose, dentro de los sitios web de sus medios detallando tanto eventos especiales, como por ejemplo festivales de música, o como un espacio fijo y con nuevas posibilidades, según su especialización, donde lo que se transmitiese no fuese precisamente ni necesariamente una línea editorial de periódico.

El siguiente avance fue abrir la participación dentro del medio a los lectores, ofrecerles su espacio comunicativo y de participación aumentando el sentimiento de pertenencia al producto informativo. Fue el momento en el que los lectores pudieron abrir sus bitácoras en el medio, lo que significó para este rentabilizar el tráfico que estos generaban en forma de audiencia, así como este aprovechar la rémora que sus lectores le ofrecían con su participación y establecimiento de redes sociales.

Pero hoy se está dando un paso más. En la ronda de preguntas de la conferencia El Web de prensa. Estado actual de los medios actuales en España, le lancé el guante a Javier Guallar refiriéndome al hecho que algunos medios de comunicación impresos regionales españoles anduviesen contratando o estableciendo acuerdos de colaboración con algunos blogs o bloguers bien conocidos. El profesor concretó que se estaba produciendo un paso más dentro de las unión que los medios de comunicación estaban relizando dentro de la aceptación del modelo blog y su explotación.

Mi punto de vista es que los medios están tratando de realizar sus propias redes de blogs profesionales, en las que se invita a expertos en determinados temas, a participar y ampliar la temática que cubren los medios de comunicación. Debo de señalar que este movimiento lo he detectado más allá de los medios de comunicación regionales, por ejemplo el acuerdo de colaboración de La Brújula Verde con El Comercio Digital, y digitales como la reciente oferta de Canarias7.es, pero que esto no es de extrañar puesto que los medios han buscado tradicionalmente colaboraciones externas para la ampliación de una temática que les es desconocida o mediante la creación de espacios fijos para tratar temáticas que sus periodistas, por sus conocimientos, no pueden abarcar.

Una señal más de que los blogs están para quedarse y que los medios los han aceptado como modelos comunicativos aprovechando los beneficios de la Larga Cola. ¿Cuál será el siguiente paso?

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Los medios de comunicación impresos en la Red: Antecedentes y situación actual

El pasado 30 de abril tuvimos el privilegio de poder asistir a la clase magistral del documentalista de El Periódico de Catalunya y profesor de la Universitat de Barcelona Javier Guallar organizada por la Universitat Politècnica de València en la Facultad de Informática. Allí nos encontramos con caras conocidas como Tomàs Baiget, Fernanda Peset, José Antonio Ontalba y Dídac Margaix, con los que tuvimos la ocasión de charlar brevemente. Durante la conferencia, Guallar realizó un repaso extenso del comportamiento que han tenido los medios de comunicación impresos dentro de la Web desde la popularización de Internet hasta hoy en día cuando el concepto de Web 2.0 parece impregnarlo todo.

Bajo el título de El Web de prensa. Estado actual de los medios actuales en España, el profesor se detuvo un instante en tratar de mostrar las distintas denominaciones que tienen los medios de comunicación digitales a través de la literatura. De este modo, indicó que en un principio se utilizó la denominación de medios electrónicos para pasar después al más aceptado medios digitales, aunque también se aceptan los términos medios on-line en los países anglosajones, además de medios en Internet o web de prensa de una forma más genérica, o portales periodísticos y cibermedios en ámbitos académicos.

El documentalista de El Periódico también presentó una pequeña cronología de la historia de los medios de comunicación impresos en la Red. De este modo, recalcó que la andadura de los medios en la Web se inició en Estados Unidos en 1992 con la inauguración de los sitios web del Chicago Tribune y del San José Mercury Center. En España, la presencia se inicia dos años más tarde con la aparición del sitio web de la revista valenciana El Temps y de El Periódico después dentro de una red privada gestionada a través de Servicom. En 1995, el lanzamiento de sitios web prosigue con los medios Avui, El Periódico ya instalado en la Web, La Vanguardia, el diario Sport y El Mundo. Finalmente, en 1996, la generalización de los medios impresos en la Red ya es patente con la incorporación de El País y el ABC, mientras que en 1998 aparecería el primer diario nativo de la web bajo la cabecera La Estrella Digital.

La evolución de los medios digitales en la Red también merece el interés de Guallar y destaca que en un primer momento se da un modelo facsimilar donde tan sólo se cuelgan en la web páginas sueltas en formato PDF – que posteriormente se convertiría en un estándar en la distribución de contenidos bajo este modelo-, posteriormente se trata de adaptar el contenido de los medios impresos al formato HTML de una forma sencilla mediante enlaces, imágenes y textos; para decididamente comenzar a adecuar la Web yendo más allá de un mero soporte hacia un canal de distribución de contenidos ajustándose a él sin que el diseño tenga que parecerse a un medio de comunicación en papel. Finalmente, en la actualidad nos hallamos inmersos en un modelo digital multimedia donde se da una evolución de los contenidos y los formatos que los medios ofrecen a sus lectores apareciendo el audio, el vídeo y las animaciones gráficas en Flash. Este desarrollo nos lleva a considerar que en un primer momento los medios de comunicación simplemente trataron de llevar el modelo que conocían en formato papel a la Red, aunque los medios han sabido aclimatar sus modelos hacia la web aprovechando todas las posibilidades que esta tecnología les puede ofrecer.

Guallar también nos ofreció lo que él personalmente considera como las características de la información periodística digital, a saber:

  1. Hipertextualidad que consiste en la capacidad de interconectar textos.
  2. Actualización que es la posibilidad de incorporar nuevos hechos noticiosos lo que ataca la periodicidad que define la publicación de los medios impresos.
  3. Interactividad, ofrece la facultad al usuario de interactuar con el contenido publicado.
  4. Personalización, posibilidad de adaptar el contenido a los usuarios.
  5. Multimedialidad, la combinación del texto, imagen y sonido.
  6. Memoria o documentación. La posibilidad de depositar información en un archivo que puede ser constantemente accesible a través del web.

Una de las características reseñables que ofrecieron los medios de comunicación impresos fue su tendencia ha convertirse en portales, mientras que los portales de Internet trataron de convertirse en medios de comunicación. De este modo, los medios ofrecían, y ofrecen, una serie de servicios (Chats, correos, servicios variados…) que eran propios de los portales, mientras que los otros además de los servicios que eran propios de ellos ofrecían noticias de actualidad. Hoy en día, este modelo ha ido evolucionando y los portales han apostado por los servicios, mientras los medios lo han hecho por las informaciones que elaboran.

Para terminar, Guallar realiza una reflexión de la situación actual en la que se encuentran los medios de comunicación impresos en la Red definiendo siete características principales:

  1. Actualización continua. Las portadas van variando en cuanto a peso y extensión de las noticias según estas se van produciendo, preponderancia a ofrecer servicios o secciones de Últimas noticias, así como realizar retransmisiones en directo fundamentalmente deportivas aunque también de otra índole.
  2. Modelo de negocio. Guallar incide en los modelos probados hasta ahora por los medios de comunicación. Así señala que el modelo de pago se encuentra actualmente totalmente descartado, mientras que el mixto (algunos contenidos en abierto otros en cerrado) todavía se mantiene, a pesar de que en general se apuesta por el gratuito.
  3. Consulta de información retrospectiva. A pesar de que no todos los diarios ofrecen sus hemerotecas completas en la Red, la inmensa mayoría ofrecen servicios de búsqueda avanzada (searching) de información en sus hemerotecas, además de permitir la navegación mediante la utilización de calendarios (browsing) que el ponente señala como interesante pero no necesariamente vital. Por otro lado, Guallar indica que las hemerotecas digitales siguen sin cumplir los requisitos necesarios para los profesionales de la información puesto que son, todavía, poco precisas en sus resultados.
  4. Posibilidades de personalización. Destaca que todavía es escaso o muy básico el grado de personalización que ofrecen los medios de comunicación a sus lectores y que se sitúan a la cola de otros negocios que ofrecen una personalización mucho más rica y detallada.
  5. Servicios referenciales que recalca como numerosos, heterogéneos y que nacen de la enraigambre propia de los medios. Se trataría de servicios como diccionarios, servicios de traducción, callejeros, información meteorológica, agendas, carteleras, etc.
  6. Servicios de comunicación y participación. Nacido de la Web 2.0, aunque ya presente por los chats y foros, Guallar señala la apuesta decidida por parte de los medios por el formato Blog tanto para sus columnistas de opinión o periodistas, como la oferta a sus lectores para poder abrir y mantener uno dentro de la web del propio medio en una sección específica. Otros elementos derivados, son los sistemas de valoración y envío de noticias a servicios de filtrado colectivo de noticias, así como la posibilidad de comentar las noticias. Finalmente, señalar que los medios están experimentando con otros servicios 2.0 como el microblogging, las redes sociales y la utilización de widgets.
  7. Información multimedia. El último punto destacado es que los medios se han decantado de forma clara por la información multimedia, donde se conjugan los textos y las fotografías tradicionales, con los vídeos y las animaciones infográficas. De hecho, algunos medios ya han lanzado sus propios espacios con sus programaciones de vídeos o portales televisivos dentro de ellos.
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Escribir para buscadores y lectores 2.0: La simplificación del lenguaje (y 2)

Adecuar el contenido al continente no tiene porqué ser pernicioso a corto plazo si su utilización está englobada dentro de ciertos ámbitos y no invadan otros. Por ejemplo, no es lo mismo escribir un SMS, lo que supone acometer un número de faltas de ortografías ilimitado, que escribir en otro medio y para que lo lean otros. Obviamente, los registros se adecúan en el primer caso para que el mensaje nos resulte lo más económico posible (0’15 € el mensaje nos obligan a ello), mientras que en el segundo caso el costo económico no tiene la mayor importancia para nosotros, no así de lo que queremos transmitir. Así, por ejemplo, escribir un e-mail o un texto para un blog no tienen coste o éste es imperceptible para aquel que lo redacta, por lo que nuestro interés pasa por que el mensaje llegue y de una forma adecuada.

El problema surge cuando el ámbito de la ortografía utilizada para los mensajes móviles, que consiste en la reducción de caracteres, fundamentalmente vocales, para poder utilizar el mayor número de palabras posibles de la forma más económica; va más allá del entorno de los mensajes cortos e inunda la Red. Es entonces cuando surgen movimientos para el correcto uso del lenguaje aceptado y reglado por todos para evitar que ese uso, considerado incorrecto, transcienda y se generalice allí donde no le corresponde.

Dispones de 144 caracteres para comunicarte

Como si de la condena de los teléfonos móviles nos persiguiese, últimamente se han puesto de moda una serie de servicios en Internet, muy Web 2.0, que nos impiden utilizar más de 144 caracteres para comunicar nuestras ideas. Se trata del denominado micro-blogging, donde escribir textos extensos está prohibido y donde la brevedad es la quinta esencia del mensaje. Un buen ejemplo de estos sitios web es el conocido Twitter, donde lo que se busca es el establecimiento de una conversación asíncrona con nuestros seguidores y amigos junto con la posibilidad de transmitir qué se está haciendo en cada momento.

Comprobamos de este modo que la tiranía del SMS se extiende también por la web más allá de los usos ortográficos y gramaticales de sus usuarios, permitiendo concebir servicios y utilidades que se adecúan a ellos y que, a la postre, disponen de una gran popularidad entre los internautas. La cultura de lo breve y esencial se impone en una Red donde la vida frenética no permite detenerse en grandes divagaciones o exposiciones, donde lo superfluo vence a lo profundo y donde prima lo telegráfico sobre otras consideraciones y que lentamente inunda otros aspectos de nuestras vidas.

En efecto, nos estamos acostumbrando a que se nos dé la información de forma directa y sin grandes rodeos. Si una información periodística tiene que ser redactada necesariamente de forma piramidal inversa, lo más importante en su parte superior mientras que según se avanza en el texto se dan otros detalles de menor relevancia, en Internet actualmente prima lo breve y, por ello, no precisamente lo mejor. Pero, en cualquier caso, nos encontramos ante una nueva generación multitarea, que necesita estímulos contínuos para seguir trabajando dentro de una actividad y que no necesariamente tiene que fijarse o establecerse en una sola.

Nos hallamos ante los lectores 2.0, incapaces de leer algunas líneas seguidas sin llegar a entender el todo, que se pierden agotados ante textos que superan las 500 palabras y qué decir libros de más de 200 páginas. Sin embargo, esto no tiene porqué ser necesariamente negativo, ni censurable, simplemente se trata de una adaptación a los nuevos tiempos que viven y que, por supuesto, no pueden controlar.

Nuevos tiempos comunicativos, la esencia es el mensaje

Tampoco lo hacen aquellos que deberían. Los periodistas, aquellos garantes del buen hacer comunicativo escrito, cada vez escriben peor, trufan sus informaciones de faltas ortográficas, de sintaxis inconexas, de gramáticas imposibles. Sucumben, lentamente, a las prisas, a las multitareas que deben atender y a la presión por ser los primeros en publicar una noticia, en dar la primicia descuidando lo que más deberían mimar, su escritura y su firma.

Pero, retomando el texto anterior, no sólo se ven presionados por las prisas, también por otros factores desde que los medios se han dado cuenta de que Internet es el futuro de su negocio y, por ello, crear y diseñar un nuevo modelo de negocio para él. En la Red, se trabaja para la audiencia y, sencillamente, cuanta más audiencia consigas congregar alrededor tuyo, mayores posibilidades de ingresos económicos puedes obtener. Por ello, los medios de comunicación trabajan para los buscadores, no tienen mayor fuerza que ellos, sin embargo trabajar para Google tiene cierto efecto pernicioso y es la simplificación del uso del lenguaje. Tanto es así que los medios de comunicación han sacrificado su estilo hacia su presencia en la Red, aportando incluso dobles titulares, uno para su edición en papel y otro para su edición en la Red para adecuarse a los dos medios.

Hoy en día, la quinta esencia de la comunicación es la telegrafía. Despojar de adornos la comunicación, ser directo y claro, sin ambigüedades, sin adornos posibles. De esta forma, el estilo se despoja de la creatividad y se queda desnudo intentando lanzar un mensaje que tal vez no llegue a ninguna parte, sin sustancia ni gracia, desnudo ante la audiencia, desnudo ante Google.

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