Y, además, fueron bibliotecarios…
En el blog La Imagen Social del Bibliotecario, que por otro lado ha comenzado su andadura con fuerza, nos ofrecen una serie de textos encuadrados bajo el epígrafe "Célebres, pero por otra cosa". Dentro de ella, nos recogen algunos personajes famosos, sean reales o de ficción, que además fueron o intentaron llegar a ser bibliotecarios.
Una lectura más que recomendable, a la par que curiosa. De momento, el texto está dividido en 8 entregas, aunque es probable que su autor las aumente con el tiempo:
- Arlo Guthrie, Lao-Tse, Georges Perec, Mike Tyson, Stephen King
- Giacomo Casanova, Papa Pío XI, Mao Tse-tung, Benjamin Franklin, Inmaculada Contreras
- Jorge Luis Borges, Batgirl, Hector Berlioz, Laura Bush, Robert Burton
- Gloria Fuertes, August Strindberg, Bud Spencer, David Hume, John Edgar Hoover
- Papa Nicolás V, Anti-Papa Anastasio el Bibliotecario, Abadesa Santa Matilde de Hackeborn, La Puta Bibliotecaria
- Jacob Grimm y Wilhelm Grimm, Golda Meir, Alexander Solzhenitsyn, Pío Moa
- Johann Wolfgang von Goethe, Bibliotecario de la Universidad Invisible, José Martínez Ruiz "Azorín", Hilda Guevara, Reinaldo Arenas
- Benito Arias Montano, Georges Bataille, Johann Christian Friedrich Hölderlin, Marcel Duchamp, Mateo Morral
No me llames bibliotecario, llámame…
Nancy Friedberg escribía en el diario The New York Times, en octubre de 2001 nada menos, que el nombre que pudiese definir un puesto de trabajo podía hacer cambiar significativamente la retribución que se podía obtener por él. Uno de los ejemplos significativos que aportaba consistía en la denominación del trabajo de bibliotecario. De esta forma, para un puesto denominado Bibliotecario (Librarian) una persona podía ganar hasta 27.000 $ al año, pero si se cambiaba esa designación por Especialista en la gestión de la información (Information – management specialist), el puesto podría aumentar hasta 100.000 $.
En España, todavía existe un surtido muy pobre a la hora de denominar a un profesional de la información más allá de los consabidos bibliotecario, documentalista o archivero – El éxito de Infonomista todavía no está muy claro -, aunque no sucede así en los países anglosajones. Inspirada en el artículo de The New York Times, la bibliotecaria de Colorado, además de escritora, Michelle Mach comenzó a realizar una compilación de todos los nombres que se utilizaron en distintas ofertas de trabajo para bibliotecas y / o centros de información en Estados Unidos, publicándolas en su sitio web que actualmente no está accesible a no ser que acudamos a Archive.org.
Proyecto de ley de creación del Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas de la Comunidad Valenciana
Gracias a Catuxa que nos mantiene informados de lo que ocurre en nuestra propia casa, nos enteramos de que el gobierno valenciano ha aprobado el proyecto de ley de creación del Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas de la Comunidad Valenciana, que posteriormente será remitido a las Cortes Valencianas.
Cuando nos lo hayamos mirado bien a fondo, ya comentaremos que hay de bueno o malo en este proyecto. Y también os mantendremos informados de su evolución.
Gestión del conocimiento y periodistas
El becario archivero que clasificó un tesoro
Digo yo que los becarios de arqueología estarán muy acostumbrados a desenterrar tesoros, ya se sabe, la X nunca marca el lugar, pero eso es precisamente lo que nos quieren hacer creer. Así que un titular como este: "Un becario halla una copia de 71 lecciones de canto inéditas del compositor Gomis", les provocará un leve arqueamiento de ceja y podrán considerar que, bueno, tampoco hay para tanto. Desde luego que si yo me encontrase un documento perdido durante cincuenta años, aunque eso es precisamente lo que evito, que se pierda información, no podría caber de mí de gozo. Aunque os confesaré que algunos tesoros he ido encontrando en este archivo centenario o al menos así lo considero.
Pero no perdamos la noticia de vista, que es a ella la que dedicamos este texto. Es evidente que no se encuentran documentos perdidos todas las semanas, pero parece ser que éste merece un poco de atención. Así, según nos cuenta el texto de la noticia:
Se ha localizado una copia de 71 lecciones de canto inéditas del compositor del Himno de Riego, Josep Gomis. Estos documentos se han conservado gracias a una copia manuscrita realizada en 1831 por el músico ontinyentí Rafael Úbeda y Tormo, coetáneo de Gomis. Además, a lo largo de las lecciones ahora encontradas se pueden encontrar diversas anotaciones, todas ellas muy interesantes, mediante las que Úbeda revela datos inéditos sobre los primeros años de vida del célebre músico ontinyentí. Además, el volumen conservado incluye algunas lecciones y algunas composiciones del propio Úbeda, quien fue organista de la iglesia de Santa María en la primera mitad del siglo XIX.
¿Trabajo o Formación?: elige tu futura frustración
En la vida de todo estudiante, durante la carrera o al finalizar ésta, llega el momento en el que hay que elegir entre trabajar o seguir formándose. Es cierto que no siempre se trata de una decisión tomada libremente, sino que más bien son las circunstancias las que deciden por nosotros; pero una u otra opción determinará seguramente nuestro futuro profesional y también nuestra futura “frustración personal”. Evidentemente, esta “opción vital” se da en todas las carreras y profesiones, pero en el caso de la Biblioteconomía, en que podemos introducirnos laboralmente de forma progresiva (un médico no empezaría nunca como auxiliar de medicina), hacen que, como Bibliotecarios/Documentalistas, la decisión sea aún más difícil.
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Un lustro como documentalista informativo
Dedicado a Bárbara para que me haga caso, si quiere, puesto que no es baladí.
Alguien dijo que en esta profesión deberíamos estar preparados para casi todo y razonó que seguramente acabaríamos en cualquier tipo de empresa / institución para trabajar en el mejor de los casos. En el peor, iríamos saltando de una a otra, posiblemente sin mucha relación de la última con la anterior. Por supuesto que los hay que afirman que lo que deberíamos hacer es especializarnos, enfocar nuestra carrera hacia un objetivo y andar hacia él. Pero, desde mi punto de vista, y después de lo que he vivido, de lo que he visto y de lo que me han contado; me quedo con el primer razonamiento: Hay que saber un poco de todo para poder afrontar el futuro. Adaptabilidad lo llaman, por lo que pueda pasar o porque cerrarnos en cuanto a una opción no es lo más seguro teniendo presente la situación de nuestro mercado laboral.
Hace ya cinco años que acabé la diplomatura en Biblioteconomía y como muchos recién diplomados consideré que ya era hora de comenzar a buscar trabajo (relacionado con mi carrera, un trabajo relacionado con los fast food no cuenta) aunque aún me aguardase la titulación de Licenciado en Documentación por delante. Todos sabemos que el paso de la universidad al mundo laboral siempre es incierto, sin embargo en mi caso parte del camino ya estaba hecho. La razón es sencilla, puesto que nada más empezar mi tercer curso en la Universitat de València ya me había dedicado a enviar mi currículum a distintas empresas convenientemente seleccionadas. De octubre a mayo, nada supe de ninguna de ellas, pero cuando todo parecía perdido, cuando todo indicaba que trabajaría en una empresa que nada tenía que ver con el mundo de la información (¿Recambios de coches?), recibí una llamada de teléfono para realizar una entrevista de trabajo en una de aquellas empresas.
La entrevista se desarrolló de una forma bastante curiosa y de aquello tengo, y creo que de aquel año en particular, un grato recuerdo. Primero, acudí a la entrevista con una terrible infección de oídos que me producía un gran dolor, segundo llegué un poco pronto y el entrevistador todavía no había llegado después de comer, por lo que la tensa espera añadida a mis molestias aumentaba mi grado de nerviosismo. Claro que si acudes a una entrevista de trabajo en el primer medio de comunicación impreso, en cuanto a audiencia, de la Comunidad Valenciana no es para menos. Poco importa si casi no puedes abrir la mandíbula para articular palabra o que tus pensamientos se deriven hacia el dolor del oído izquierdo; afortunadamente, mi elemento son las entrevistas cara a cara, salí bastante satisfecho de ella y por lo visto fue muy bien.
Durante el mes de mayo, la mayoría de los estudiantes están preparando los exámenes de junio y yo no era una excepción, salvo por el hecho que a mí tan sólo me restaba uno, además de tener que presentar la memoria del Practicum obligatorio de la diplomatura. Todo aquello se trató en la entrevista y, posteriormente tras distintas conversaciones que tuve con mi entrevistador, se me ofreció un mes de prueba para ver cómo me adaptaba al funcionamiento de la empresa y darme la oportunidad de finalizar mis estudios (Cuestiones de categoría profesional, me temo). Es obvio que todo se desarrolló correctamente y otra de las anécdotas de aquel año pasa precisamente por la entrega de la memoria del Practicum. Aquella entrevista también la recuerdo especialmente, sobre todo por un comentario final que mi tutora me hizo: "Y a partir de ahora, os soltamos y debéis buscaros la vida"; a lo que yo le respondí: "Yo ya encontré trabajo" (El acento estaba en que había un contrato de por medio).
Es probable que no sepáis qué hacíais o dónde estabais el 3 de julio de 2000, lunes, desde luego que la importancia de esta fecha es relativa, pero aquella fecha marca definitivamente el inicio de mi carrera como documentalista en un medio de comunicación. Así, partí de un contrato de seis meses que se prorrogó hasta alcanzar uno indefinido que se cruzó con una oferta en la delegación de Antena 3 en Valencia que finalmente rechacé para mi fortuna. Sobre lo que pueda contar de todo este tiempo, cinco años nada menos, es mucho. Pero esencialmente y sinceramente, la conclusión es que me he hecho viejo y puede que un poco pedante. Recuerdo perfectamente que cuando comencé como un becario más, me enfrentaba a las preguntas del resto de becados de una forma completamente distinta a lo que lo hago ahora. Todavía recuerdo como Luisa me pedía fotos de distintos pueblos en fiestas sin que hubiese demasiada fortuna.
Si antes me desquitaba con las cuestiones que me hacían los usuarios recién llegados, ahora simplemente emito una sonrisa de complacencia: "¿Estás seguro que quieres recuperar eso de esa manera?" O "¿Todo sobre esto? ¿Estás seguro?" Definitivamente, reconozco que es una falta mía y puede que grave, pero a estas alturas casi no puedo evitarlo, llamémoslo respuesta a la ingenuidad del usuario.
Desde luego que mucho he recorrido ya, aunque no lo suficiente, a mucha gente he conocido y de diversa índole, algunas me recordarán, otras simplemente me obviarán, pero yo todavía trato de recordarlas capturando el recuerdo. Anécdotas pueden haber muchas, como aquel que nos dejó tras permanecer tan sólo un día en la redacción, razones de atención dedicada hacia su persona arguyó.
Como podréis imaginar, los medios de comunicación son las herramientas ideales par ir marcando los pasos de la Historia. Algunos de esos momentos los he tenido trabajando, como el 11-S, ahora sí que recordaréis dónde os encontrabais, o el día que falleció el Papa. Sobre el 11 de septiembre de 2001, los ataques comenzaron a difundirse en los medios españoles a las 15h, yo entraba a trabajar a las 16h. Cuando llegué al periódico, la redacción estaba desierta, algo completamente inusual, pero es que todos se encontraban hipnotizados enfrente de un televisor que poseía un sub-director en su despacho. Desde luego que aquella tarde fue bastante larga para todos, mientras algunos transmitían sus miedos vaticinando el comienzo de una guerra sin saber muy bien contra quién.
Sobre la muerte del Papa, aparentemente fui el último en enterarme, lo cual es bastante gracioso cuando yo estaba trabajando dentro del diario. Si la noticia se difundió en torno las 21:30 21:40 de la noche, yo a las 22h me disponía a salir de trabajar hacia una cena con las amistades, mientras cruzaba la redacción un sub-director me preguntó:
– ¿A dónde crees que vas?
– Me iba ya, ¿por? – respondí.
- El Papa ha muerto.
Y aunque no era una noticia bomba, puesto que era obvio que el deterioro del Papa era irreversible, tenía sus consecuencias, así que permanecí en el periódico durante una hora y media más. Por supuesto que tuve que cenar casa, cosas del oficio me temo.
En cualquier caso y a pesar de todo, de los disgustos, de las discusiones, de las frustraciones y de las alegrías que van aparejadas con cualquier trabajo; os debo de decir que ha sido y es una experiencia muy grata y esun trabajo que no me canso de hacer. Trabajar en un medio de comunicación nos enfrenta al cambio continuo, a veces súbito, de las necesidades de los usuarios y desde luego que los materiales en cuanto a forma y contenido. Considero quees un verdadero reto para los documentalistas trabajar en un medio de comunicación y una verdadera oportunidad para cualquiera de nosotros la oportunidad de trabajar en ellos. Por supuesto que yo nunca dejé, ni he dejado, de estudiar por trabajar en el periódico, la obtención de la licenciatura en Documentación era un objetivo completamente secundario, que he aprendido mucho con mi trabajo en el periódico y fuera de él.
Permitidme ahora una guinda como colofón a este texto. Este dibujo está dedicado de Ortifus a sus compañeros del diario Levante en un suplemento extra que se editó en mayo de 1987. Puede que los documentalistas informativos todavía desprendamos en este dibujo los tópicos de guardianes de la documentación, sin embargo merece la pena:
La mejor búsqueda es preguntar al que sabe
Según me dicen, mi único pecado al escribir en este blog consiste en que siempre intento arrimar el ascua a mi sardina. En este caso, nuestra sardina, puesto que siempre intento enfocar las noticias que voy descubriendo a la Documentación y los documentalistas, aunque parezca que no tengan nada que ver con nosotros. Personalmente, creo en nosotros y en lo que escribo, que la Sociedad desconozca el trabajo que realizamos los profesionales de la información desde luego que no es su responsabilidad última, pero se está demostrando que ciertos proyectos empresariales funcionarían mejor si hubiese realmente un documentalista dentro de ellos.
Así que permitidme que esta vez tome prestada la frase guerrera del biblioblog Véase Además, para relataros una serie de acontecimientos que curiosamente se han ido encadenando sucesivamente y que me hacen creer que esta bitácora, y cualquier otra por supuesto, tiene cierta utilidad más allá que el perder el tiempo como alguien me dijo una vez. Que los documentalistas tenemos un rol a desempeñar dentro de la empresa privada y de la empresa pública que excede, desde luego, el ámbito bibliotecario, archivístico y de los centros de documentación.
Ante todo, os debo de confesar que cada una de estas situaciones que aquí os cuento, son para mí completamente sorpresivas y me intriga el futuro, que convenientemente gestionado, puede estar abriéndose ante nosotros sin que nos percatemos realmente de lo que está sucediendo. Además, estos tres hechos ahondan mi satisfacción por la profesión que escogí en su momento y que ejerzo hoy, incluyendo mi convencimiento de la potencialidad de Internet y de la incipiente blogosfera como medio de comunicación.
La Sociedad del Conocimiento, aquí y ahora
Nadie podrá negar que el modelo económico en España está evolucionando desde los distintos sectores económicos (Agricultura, industria y servicios) debido a la Globalización de los mercados. Los retos a los que nos enfrentamos pasarán por ser traumáticos en algunos de estos sectores debido a que no se ha fomentado convenientemente la transición económica ante el brutal cambio industrial que se avecina. Las grandes inversiones que están realizando algunas compañías nacionales e internacionales en territorio asiático, sumada a la gran capacidad competitiva de estos países (no entramos en consideraciones), que seguramente realizarán su revolución económica durante este siglo XXI; nos abocan sin remedio a una transformación esencial dentro del marco económico en el que vivimos. Ya escribí en otro artículo sobre la necesidad del cambio, que la economía española debía encarar de una vez la transición de la Sociedad Industrial desde la que partimos hacia la Sociedad del Conocimiento. No cabe duda de que si se quiere sobrevivir la transición debe comenzar sin demora y podemos estar seguro que la economía de España puede hacerlo sobre todo porque tiene mano de obra lo suficientemente bien formada para mostrar sus capacidades a la hora de asumir este reto. Pero, debemos de reconocer que lo que se echa en falta son infraestructuras y capacidades materiales para ello.
Los documentalistas somos conscientes que debemos tomar parte de una forma proactiva en este cambio, que seremos el vértice en esa transición, que la Sociedad del Conocimiento será un peldaño más hacia nuestro reconocimiento dentro de la Sociedad como profesionales capaces y útiles para su desarrollo. Sin embargo, todavía tenemos que derrocar algunas estructuras internas del pasado que permanecen, debemos de creer en nosotros y, sobre todo, ser capaces de asumir los retos que actualmente se nos presentan y superarlos.
Aprobado el Anteproyecto de Ley de Creación del Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas de la Comunidad Valenciana
El Gobierno Valenciano, reunido en sesión plenaria, ha aprobado el Anteproyecto de Ley de Creación del Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas de la Comunidad Valenciana.
Se crea el Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas de la Comunidad Valenciana como corporación de derecho público con personalidad jurídica propia y plena capacidad para el cumplimiento de sus fines.
El Colegio Oficial de Bibliotecarios y Documentalistas agrupa a los profesionales que tienen la titulación de Diplomado en Biblioteconomía y Documentación o Licenciado en Documentación, previstas en el Real Decreto 1954/1994 o con otro título extranjero equivalente debidamente homologado.
Colegios Oficiales de Bibliotecarios
En España, el debate sobre la conveniencia de la creación de Colegios de Profesionales, tras la implementación de las carreras de Biblioteconomía y Documentación a partir de los años 90 en las universidades españolas, está abierto. Es cierto que se han creado colegios en las comunidades autónomas con una mayor tradición en la enseñanza de este perfil profesional como en Cataluña, pero en el resto de comunidades autónomas o no hay iniciativas para la creación de estas instituciones o las iniciativas se encuentran congeladas.
La cuestión de la conveniencia del desarrollo de estas instituciones dentro del ámbito autonómico o nacional en España debería quedar fuera de todo lugar si nos atenemos al desarrollo que se ha producido en los países latinoamericanos a nivel nacional. México, Perú, Chile, Costa Rica y Argentina , por citar algunos, disponen de su propio Colegio de Bibliotecarios. En España, las comunidades autónomas de Galicia y de Valencia han desarrollado propuestas para la creación de estos entes, aunque el proceso de creación se encuentra detenido por cuestiones políticas y/o de agenda.
En el caso valenciano, para la creación del Colegio tan sólo restaba el trámite parlamentario para su aprobación en las Cortes Valencianas. Desafortunadamente, la sesión plenaria que debía aprobar su creación antes de las elecciones autonómicas de 2003 nunca se produjo. La consecuencia inmediata de esto es que el proceso de tramitación debe de reiniciarse.
La Associació de Bibliotecaris Valencians, impulsora del proyecto de creación a la que después se sumó el AVEI, dispone en su página web de documentación sobre el proceso de creación. Desgraciadamente para los que no entedáis el catalán, parece que esta Associació nunca se decide a traducir su web al castellano o bien se trata de un enlace roto. Así pues os advierto que algunos de los textos del proceso de creación están en valenciano.

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