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Algunas serpientes de verano que no te quisieras perder (2009)

Este año sí, he conseguido mantenerme más o menos conectado al Mundo Real™ dejando a un lado los quehaceres de mi actividad de “documentalista enredado”. Sin embargo, como bien sabemos todos, el mundo sigue girando aunque nos ausentemos brevemente de él, así que, como ejercicio de reentré, os dejo algunas noticias aparecidas durante las últimas tres semanas que no me hubiese querido perder en este periodo vacacional.

Agosto, el mes por excelencia de playa y descanso, el mes de la aparición de bibliobuses y las bibliopiscinas en los medios de comunicación como bien nos recordaba el diario Levante-EMV el pasado día 16, así como el aumento de la afluencia de estudiantes a las instalaciones bibliotecarias ante la proximidad de los exámenes de septiembre.

Y es que los bibliotecarios no han permanecido precisamente ociosos durante este mes de agosto. En un acto de marketing viral, se dispusieron a ejecutar un Twitter Bombing para posicionar la palabra #biblioteca en Twitter. La campaña funcionó a medias a pesar de las muchas manos dispuestas y de que, según nos consta, algún bibliotecario se apresuró a darse de alta en el sistema para poder posicionar la palabra en las primeras posiciones. Lara Rey recogió las principales impresiones de los bloguers, así cómo se gestó la propuesta que, aunque no alcanzó el objetivo trazado en un principio principalmente por tratarse de un mes tan difícil para encontrar una buena cantidad de twitteros enfrente de sus ordenadores, da para la reflexión.

Situándonos ya fuera del ámbito bibliotecario, Twitter también se situó en las primeras planas debido a que permaneció caído durante dos horas tras un ataque informático. El infierno pareció congelarse durante durante dos horas, las suficientes para que se replantease el debate de la seguridad en la Nube en un mes en que la actualidad tecnológica no es que sea precisamente efervescente, aunque no deje de ser interesante. Como lo es, el hecho de que las grandes compañías tecnológicas se alíen para realizar un frente común contra Google y su macroproyecto de digitalización de libros, que no deja de añadir nuevas Bibliotecas como la Nacional Francesa, y que merecerá un ejercicio de reflexión por nuestra parte en breve.

Por otra parte, señalaros los artículos dedicados a la reputación on-line del diario Cinco Días. El primero de ellos referente a la red social Facebook, mientras que el otro de forma más genérica a la Web 2.0 y las Redes Sociales y los usos que hacemos de ellas.

Para finalizar, el paso adelante que ha dado Rupert Murdoch hacia el pago de los contenidos de los medios de comunicación que conforman su empresa News Corp., que está siendo seguido con especial atención por el resto de empresas informativas y que puede convertirse en una realidad en un futuro no muy lejano.

Parece que agosto tampoco parece ser un mes para permanecer completamente desconectado, después de todo.

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¿Está bajando la audiencia en la Web? Los datos según Google Trends

Trasteando un poco con Google Adplanner, la plataforma diseñada por Google similar a Google Trends para la gestión de la publicidad en la Web, es decir para los usuarios de Adwords; recibo la bienvenida con un gráfico referido al volumen de tráfico que está soportando el dominio Wikipedia.org. En un principio, no le doy excesiva importancia porque, al fin y al cabo, quién puede poner anuncios en la Wikipedia (Nadie de momento porque la Wikipedia no admite publicidad), hasta que me percato que el gráfico tiene un dibujo con una tendencia claramente descente. Actualmente, en Google Adplanner se muestra de la siguiente manera:

Según los datos de Google, o sus estimaciones, el volumen del tráfico soportado por la Wikipedia es descendente desde principios del 2008, lo que me conduce a preguntarme si esto también está sucediendo en el resto de los sitios webs más populares y de esta manera convirtiéndose en una tendencia. Así pues, decido realizar unas cuantas comparativas sirviéndome de Google Trends. Siguiendo el OJD (Oficina de Justificación de la Difusión) trato de trazar una gráfica con tres de los medios de comunicación de ámbito español más populares en la Red, aunque para el trazado de gráficos significativos y legibles debo separar algunos de ellos y agruparlos.


El resultado es bastante interesante puesto que, en general, podríamos afirmar que en todos los casos las páginas web de los medios de comunicación están perdiendo tráfico salvo un repunte en las últimas semanas. Pero, ¿cuál sería el resultado si utilizásemos algunos blogs tecnológicos más populares en España? ¿También se encontrarían perdiendo tráfico?


La tendencia como se puede comprobar es la misma que en los sitios web de los medios de comunicación. Lo que me lleva a considerar que o los gráficos y los datos están mal o realmente la audiencia dentro de la Web se está reduciendo. Pero, si la Web está perdiendo visitantes, ¿dónde podrían estar actualmente los internautas? ¿Dónde pasan actualmente su tiempo? Puede que este gráfico nos pueda despejar las dudas.

Nota: Gráficos generados el 4 de julio de 2009 a través de la herramienta Google Trends con los datos correspondientes a la opción Websites, al ámbito geográfico Spain y temporal All years.

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¿Es la web social el inicio del declive de Google?

Antes que nada debo puntualizar a que me refiero a Google y su buscador, sobre el que sustenta buena parte de su modelo de negocio y uno de los productos que no va a permitir que se quede obsoleto. Sin embargo, puede suceder que los cambios en los hábitos de los internautas condenen al buscador a cambiar, a buscar alternativas, porque de lo contrario puede encontrarse con que puede estar perdiendo la eficiencia de la que disponía antaño.

El éxito de Google se fundamenta en que entendió cómo funcionaba la Red, comprendió cómo funcionaba su ecosistema de información sustentado sobre enlaces. Cuando el resto de buscadores trataban de realizar un análisis documental de los textos para posicionar sus resultados analizando la densidad de ciertas palabras dentro de los documentos en HTML, Google entendió que lo que realmente había que hacer era analizar los votos que recibía cada documento contando los enlaces que redirigían a él y la manera cómo lo hacían. De esta manera, si una página sobre una temática era más enlazada que el resto, Google consideraba que era ésta la merecedora de aparecer en la primera posición frente a cierta ecuación de búsqueda.

Este razonamiento sencillo, muy pulido mediante su algoritmo, supuso toda una revolución a la hora de recuperar información en la Red. Frente a la descripción del contenido mediante etiquetas (Meta Tags) o el propio texto del documento, Google añadió un elemento más que le otorgaba mayor peso, pasando a pies juntillas de los intentos de establecer estándares para la descripción humana de los contenidos web. Obviamente, el buscador no lo eludió del todo, puesto que el contenido y cómo se dispone todavía es importante para Google, sin embargo el factor determinante pasaría a ser otro y el buscador se convertiría en el rey dentro de esa economía de enlaces.

Tanto es así que actualmente las directrices de Google a la hora de describir y etiquetar enlaces, más o menos opacas, sirven de mandamientos para los webmasters a la vez que los SEO se pelean en un intento de desentrañar el enigma del algoritmo de Google. Sin embargo, puede ser que el buscador se enfrente a un mayor desafío y que puede en un futuro sea vital para la vigencia de su tecnología: Los cambios en la forma que los internautas intercambian información.

Porque no podemos llevarnos a equivocación, la Web 2.0 desarrolló la economía del enlace hasta extremos insospechados. Los blogs, los wikis y los sistemas de filtrado social de información todavía utilizan la forma tradicional de enlazar documentos dentro de la Web, sin embargo los nuevos desarrollos dentro de la Web Social están cambiando las maneras de actuar de los internautas, pudiendo llegar el caso de que tengan un efecto decisivo a la hora de que Google desarrolle su producto y posicione distintos tipos de información por encima de otros.

Debemos tener presente que los hábitos informacionales de los internautas más activos y avezados están cambiando. Hoy en día, se considera que el buscador desarrollado por Twitter es la forma de mantenerse informado y actualizado sobre las nuevas tendencias, sobre los hechos más relevantes, considerado por algunos como incluso más actualizado por Google. Porque hoy en día, se tuitea mucho más rápido que se bloguea, perdiendo perspectiva sí, pero transmitiendo el hecho más que reflexionado sobre él. La blogosfera, aquella masa pensante, se abandona por la inmediatez del telegrama, absorbida por la necesidad de ser el primero buscando la aspiración de los tradicionales medios de comunicación.

Por el camino nos dejamos el tradicional enlace, en Twitter ya no se cita la fuente directamente, sino que se utiliza un intermediario, un acortador de URLs y los problemas derivados de su utilización, para que el telegrama y su posible ampliación quepan en 144 caracteres. Dentro de esto, los SEO se preguntan si realmente Twitter permite posicionar mejor, mientras Google presiona para que los sistemas de microblogging pasen por su rodillo y utilicen el atributo Nofollow, para que sus bots no se pierdan en un marasmo de contenido breve y sin demasiado jugo que extraer.

Mientras tanto existe un reto mucho mayor que se le presenta a Google, un pedazo de la Internet Invisible como lo son las redes sociales. De esta manera, al mismo tiempo que la red social Facebook intenta convertirse en un Twitter ampliado, la información y la recomendación que se daban en una web abierta se desplazan lentamente hacia este sistema. ¿Cuántos enlaces se intercambian dentro de las redes sociales y sus foros inalcanzables para Google? ¿Cuántas recomendaciones se envían? ¿Cuantos enlaces se colocan en los muros y espacios de sus usuarios?

Infinitos, mientras las arañas de Google no pueden franquear ese muro. La privacidad de este tipo de redes sociales manda a la vez que aumentan su tráfico y su volumen, atrapando y fascinando a sus usuarios por partes iguales. De este modo, Google podría encontrarse con que la Red abierta poco a poco languidece, doblegándose por su sencillez de uso y su masa crítica.

Ante esto la pregunta es si las redes sociales son una moda o una tendencia y el impacto que tendrán sobre el futuro y la forma de entender la Web.

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EE UU se dispone a regular a los blogs y el Social Media

No es la primera vez que se realizan intentos para tratar de legislar lo que se publica dentro de la blogosfera o de la Web Social. En su momento, la Unión Europea ya propuso la creación de un registro de blogs, aunque finalmente desechó la idea ante el gran revuelo que supuso aquella idea. Incluso Tim O’Reilly trató de que se estableciese un código de conducta para la blogosfera que fue muy comentado y contestado que finalmente quedó en nada ante la imposibilidad de alcanzar algún tipo de acuerdo. En esta ocasión, la polémica nos llega desde los Estados Unidos donde la FTC (Federal Trade Commission) se plantea comenzar a regular los blogs y el Social Media (Facebook o Twitter) al considerar que estos son, en realidad, más una herramienta de marketing que un medio de comunicación y que promete en acabar de la misma forma que las dos circunstancias señaladas anteriormente. Desde la FTC, se argumenta que se está tratando de actualizar las directrices para la defensa de los consumidores aprobadas hace treinta años, de modo que se ajusten a la realidad actual donde los consumidores acuden cada vez más a la Red para informarse.

Concretamente, el punto de mira de la FTC se centra en aquellos blogs que aceptan la publicación de lo que se denomina posts patrocinados, que son textos donde el bloguer recibe una compensación, en especie o monetaria, por comentar sus experiencias con determinado producto o servicio. Dentro de este tipo de informaciones, existen distintas variantes que van desde la total libertad del bloguer para comentar su experiencia basándose en su opinión personal y otras donde el fabricante especifica las recomendaciones que el bloguer debería de plasmar en el su texto. De este modo, el regulador estadounidense abre la puerta para que las webs dedicadas al Social Media puedan ser denunciadas por los consumidores si publican o alojan informaciones falsas sobre los productos que se reseñen.

Por supuesto que la polémica ha saltado a la blogosfera americana que ya se pregunta si las autoridades estadounidenses comenzarán a considerar a los bloguers como criminales por escribir este tipo de textos o qué harán con el resto de blogs que no se encuentran alojados dentro del territorio de su jurisdicción. En definitiva, la conclusión es que se tiene la impresión de que la FTC está intentando regular estos medios como si se tratase de publicaciones impresas sin contemplar otras consideraciones que obviamente les sobrepasan y que no son posibles de controlar dentro de un mundo interconectado.

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Las cuatro leyes matemáticas de las Redes Sociales

[…] En la economía de las redes sociales a través del ordenador, [se] han formulado cuatro leyes de crecimiento matemáticas fundamentales: la ley de Sarnoff, la ley de Moore, la ley de Metcalfe y la ley de Reed. Todas ellas tratan sobre la influencia del desarrollo tecnológico en el valor.

La ley de Sarnoff surgió a partir del desarrollo de las redes radiofónicas y televisivas a comienzos del siglo XX, redes en las que una fuente central mide desde un pequeño número de emisoras a un gran número de receptores. David Sarnoff […] concluyó lo más evidente: el valor de las redes de difusión es proporcional al número de espectadores.

La tan manida ley de Moore es el motivo por el que la miniaturización electrónica ha impulsado la hiperevolución de la electrónica, los ordenadores y las redes. […] La previsión de Moore era que el número de elementos [transistores que pueden introducirse dentro de un circuito integrado] se duplicaría cada dieciocho meses en el futuro. […] Sin las eficiencias descritas por la ley de Moore, el PC, Internet y los teléfonos móviles serían excesivamente grandes, caros y poco inteligentes. […]

Metcalfe […] formuló la ley que lleva su nombre que describe el crecimiento de valor en las redes. El principio es sencillo y se basa en una propiedad matemática fundamental de las redes: el número potencial de conexiones entre nodos crece más rápidamente que el número de nodos. El valor total de una red en la que cada nodo puede conectarse con todos los demás equivale al cuadrado del número de nodos. Si hay dos nodos, cada uno con un valor de una unidad, el valor de la unión de ambos nodos es de cuatro unidades. Cuatro nodos interconectados, cada uno con valor de una unidad, equivalen a dieciséis unidades cuando se ponen en red, y cien nodos equivalen a cien veces cien, es decir, diez mil. Cuando el valor crece exponencialmente con respecto al número de nodos, la consecuencia matemática se traduce en impulso económico: la conexión de dos redes crea mucho más valor que la suma de sus valores respectivos como redes independientes. […]

La ley de Reed demuestra que el valor de la red (una red informática junto a la comunicación humana) no crece en proporción al cuadrado de los usuarios, sino exponencialmente. Esto significa que la fórmula es dos elevado a la potencia del número de nodos, en lugar de elevar este número al cuadrado. El valor de dos nodos es cuatro según ambas leyes, pero el valor de diez nodos es cien (diez elevado al cuadrado) en la ley de Metcalfe y 1024 (dos elevado a diez) en la ley de Reed. […] Esto explica que las redes sociales, creadas por correo electrónico y otras comunicaciones sociales, hayan expandido el crecimiento de la red más allá de las comunidades de ingenieros, hasta el punto de incluir toda clase de grupos de interés. La ley de Reed es el enlace entre las redes informáticas y las redes sociales.

RHEINGOLD, Howard. Multitudes inteligentes. La próxima revolución social. Barcelona: Gedisa, 2004. pp. 85 – 87

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En tiempos de crisis, crecen los agujeros negros en la Web 2.0

Una de las principales críticas que siempre se han realizado a los medios de comunicación que se desplazaron a la Web desde sus productos impresos consistía en que tendían a no realizar enlaces. De hecho, siguen mostrándose incómodos a la hora de hacerlo, temiendo quizás que los lectores se marchasen al encontrar un sitio web mucho más rico, reduciendo su permanencia en su sitio web. No cabe duda de que las noticias de los medios son las que más enlacen reciben desde los distintos servicios de la Web 2.0, ya se trate desde los blogs, marcadores sociales o desde sistemas de filtrado social de noticias, por lo que contemplar a estas webs como agujeros negros (Webs que reciben muchos enlaces pero que no realizan ninguno) estaba más que justificado.

Los internatuas siempre se han mostrado un tanto molestos con estas prácticas, sobre todo si se trata de una noticia que necesita de ampliación de información citando la fuente original (Por ejemplo un informe o un estudio), sin embargo en tiempos de crisis los webmasters también están descubriendo que la economía de las webs y los enlaces recíprocos que Google contribuyó a construir se está comenzando a resquebrajar lentamente. The Guardian advertía a principios de 2007 que la Wikipedia se estaba convirtiendo en un agujero negro al incluir dentro de sus enlaces externos el atributo nofollow, con este atributo Google no cuenta el enlace realizado hacia una página web externa en términos de posicionamiento. Por otro lado, recientemente, Twitter ha implementado este atributo en los enlaces que se hagan dentro de ella convirtiéndose a su vez en otro agujero, aunque en este caso parece que Google sugirió que se realizase este cambio a pesar de que no se sabe a ciencia cierta qué sucederá en el posicionamiento de los resultados de esta herramienta de microblogging en un futuro.

Pero aún hay más. Otros dos estandartes de la Web actual, la red social Facebook y el sistema de filtrado social de información más popular en Estados Unidos Digg han decido poner en implementar lo que se denomina iFrame que consiste en la utilización de marcos que engloban los contenidos de otras webs. Es decir, si un usuario hace clic en un enlace externo dentro de estas dos webs, el usuario será redireccionado hacia una página con una barra superior que puede llegar confundir al usuario respecto la autoría y el origen de la información que está visualizando (Os dejo, un ejemplo). De esta manera, también se persigue que el usuario permanezca mucho más tiempo dentro de Digg y que no se marche.

Esto es muy similar a lo buscado en un principio por los medios de comunicación, aunque dándole obviamente una vuelta de tuerca y creando una gran controversia dentro de la Web sobre este movimiento de Digg. Por otra parte, y para mayor escarnio de los webmasters, Digg ha implementado un acortador de URLs de tal manera que no muestra los enlaces hacia las páginas webs promocionadas dentro de su sitio, convirtiéndose además en otro agujero negro.

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Facebook mete la pata por enésima vez con la privacidad de sus usuarios

Los medios de comunicación han transmitido la reculación de Facebook como una batalla ganada por los usuarios, pero ¿es que nunca vamos a aprender que los mercados son conversaciones? ¿Dónde quedan las cacareadas La Conversación o la Inteligencia Colectiva? ¿No debería Facebook precisamente por tratarse de una Red Social, por ser una empresa nacida por y para Internet, contemplar todos estos aspectos antes de empantanarse en el cambio unilateral de las Condiciones de uso de su sitio web? ¿No deberían aceptar los usuarios esas modificaciones como un nuevo contrato a firmar? En cualquier caso, no deberíamos cometer el error de caer en la sorpresa por este desliz acometido por Mark Zuckerberg, porque desde luego no hay dos sin tres.

En esta ocasión, Facebook realizaba una pequeña modificación en el contrato de las Condiciones de uso, según el cual la Red Social se reservaba el uso de todos los materiales (incluyendo la identidad) que un usuario pudiese subir o utilizar dentro de su web, aunque esto ya lo hacía antes del escándalo, incluso si el usuario se daba de baja. El blog Consumerist daba la voz de alarma en el texto Las nuevas condiciones de uso de Facebook: “Podemos hacer lo que queramos con tu contenido para siempre” – Facebook’s New Terms Of Service: “We Can Do Anything We Want With Your Content. Forever.” Y la reacción no se hizo esperar sobrepasando a la empresa de tal manera que sus directivos han constituido un grupo llamado Declaración de Derechos y Deberes de Facebook mediante el cual los usuarios pueden aportar ideas para una nueva propuesta, más respetuosa con la información personal de los internautas. Es decir, los responsables de la empresa se retractan pero seguirán intentando “jugar”, si se quiere esta expresión, con la información con la que les estamos alimentando continuamente.

Pero este gran error, se conjuga con otros de igual o peor calado en la búsqueda de rentabilización de la ingente cantidad de información que está recogiendo y gestiona de sus usuarios y que es muy reticente a borrar de sus bases de datos. De hecho, hace aproximadamente un año, se descubrió que no había manera de darse de baja de forma definitiva de Facebook (Con el borrado de los datos que esto supone), sino que sólo podías desactivar la cuenta. La empresa se defendió arguyendo que no se borraban los datos por si en algún momento el usuario cambiaba de opinión y quería retornar a la Red Social, argumento que curiosamente también ha desempolvado en esta ocasión asegurando que los datos permanecían en la Red para que los amigos que todavía permanecían dentro de ella pudiesen recuperar los elementos textuales y audiovisuales que hubiesen dejado en ella. Por supuesto que, desde Facebook, tuvieron que desandar el camino y aceptar que los usuarios pudiesen darse de baja de forma completa y definitiva cuando ellos deseasen.

De forma previa a esta polémica, la empresa lanzó Facebook Beacon, un sistema que se intercambiaba información de usos y comportamientos de los usuarios de Facebook a otras empresas de tal manera que éstas pudiesen realizar campañas de marketing dentro de ella. Así, por ejemplo, se dio el caso de una usuaria que adquirió una cafetera a través de una web y Facebook informó a todos sus contactos de la compra, así como dónde la había comprado. Obviamente, no existió consentimiento por parte de la usuaria ni de, primero, que la web compartiese información con Facebook, ni que posteriormente esta información se redistribuyese con los contactos, lo que provoca un serio conflicto entre la privacidad y el control de la información que diseminamos dentro de esta Red Social sobre la que Facebook parece insistir en esta ocasión.

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El caos ‘Facebook’

Según me voy adentrando dentro del universo Facebook, más me parece un caos completo, relleno de notas lanzadas al azar sin ton ni son, de fotografías de personas que no conozco, mientras que me encuentro con otras cosas que no debería hallar o que me localizan sin que yo lo haya deseado.

Porque no podemos sustraernos a ser cazados dentro de esta Red Social, condenados a descubrirnos en nuestros deslices, por los errores de otros o, más torpemente, de los nuestros. Hay personas que huyen de añadir a su Facebook a sus hermanos o hermanas, como si ese acto consciente evitase lo inevitable, que agregando a sus primos o amigos comunes, tiendan un puente para que el hermano negado descubra la atareada vida social que su hermano trata de ocultar.

Y qué decir de aquel conocido del que no queremos profundizar en su vida, huyendo de él como de la peste ante su antipatía, o los viejos amigos que dejaron de serlo por nuestro azaroso destino y que siguen conectados a nosotros por un pequeño enlace a otro amigo de toda la vida. Por supuesto que un capítulo aparte merecerían nuestras compañeras sentimentales, unidos a nosotros y a nuestras vidas (o viceversa) por el hilo fino de esta web que nos condena a cargar con nuestro pasado como si fuésemos Sísifo, cuando anteriormente “pasar página” era tarea de unos cuentos días sin saber los unos de los otros.

Somos emperadores desnudos, inconscientes en la mayoría de los casos, que ejercemos un lento striptease emocional y personal, haciéndonos fans de actores, series, películas, personajes, músicos, artistas, instituciones, diarios, páginas webs, fenómenos y “fenomenas” a los que invitamos a otros a unirse con la mera publicación en nuestro perfil. Al fin y al cabo, todo es un engaño porque no tiene más valor declararse fan de Supercoco que de Mafalda, de El Padrino, o el más escatológico Tony Montana “Scarface”, que de House M.D. Todas nuestras aficiones centralizadas en un mismo sitio web, expuestos quizá al escrutinio y reprobación de nuestros amigos, familiares y conocidos; declarándonos culpables sin quererlo o aparentando justo lo que no somos conscientemente.

Pero Facebook, cual Ariadna, va tejiendo nuestras redes, condenándonos a nuestros comentarios sobre el trabajo y nuestras aficiones, declarándonos “allí estuve yo e hice esto”, como si nuestra vida expuesta fuese una necesidad en esta Web 2.0, ya que en la Internet ubicua, la transparencia personal, más allá de la empresarial, fuese más una obligación que una necesidad. Sin embargo, caemos en nuestra propia trampa, impulsados por nuestra necesidad de estar comunicados, unidos en comunidad con nuestras amistades y amigos, sintiéndonos una parte de algo como si nuestro perfil fuese nuestra vida y nuestra actividad dentro de él parte de nuestras relaciones sociales construidas como si un castillo de naipes se tratase, destinados a sucumbir sobre su propio peso.

A pesar de todo, esta Red Social creada por universitarios, construida como un tablón de comunicaciones personal hacia el mundo, también persigue otros fines como es el confundirnos para que utilicemos justo lo que ella desea. Es su fin e idiosincrasia después de todo, la rentabilización de su uso más allá del músculo del tráfico que le generamos y el ofrecerle nuestras vidas a cambio de muy poco. Las aplicaciones acceden a nuestros datos personales,  Facebook se reserva el derecho de uso de nuestras fotografías y vídeos, mientras nosotros lo deseamos tratando de alcanzar Eldorado de una nueva interacción social más expansiva o al menos graciosa. Al mismo tiempo, se nos invita a realizar un test sobre algo, tal vez nuestra inteligencia, y acabamos fuera de esta Red Social rellenando casillas hasta percatarnos que el test estaba en el extrarradio y que nos hemos desplazado a un sitio web que pagó a Facebook para engañarnos.

Sin embargo, los confundidos somos nosotros, expuestos e inocentes; aceptando la corriente de la cual no podemos huir pero en la que tal vez no debiésemos estar. Deconstruyendo nuestras vidas para encajarlas dentro del universo Facebook construido bajo el caos más absoluto que extrae nuestra información para ir completando nuestro perfil siendo ofrecido a técnicos de marketing. Tal vez seamos unos insensatos, ovejas en un rebaño que nos arrastra, para simplemente tratar de sacarnos los cuartos o, al menos, dejarnos comprometidos en un aprieto.

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La era de la sobreinformación (sobre ti)

Hace ya unos meses, distintos medios de comunicación distribuían un teletipo de la Agencia EFE bajo el titular Miles de jóvenes intentan mostrarse originales en internet cediendo su intimidad. En él, dedicado a la red social española Tuenti, se recogía una nueva tendencia de los más jóvenes a exponer cada vez más su intimidad, mostrando y compartiendo fotografías o comentarios un tanto subidos de tono. Dentro del artículo, Tuenti se defendía asegurando que los niveles de exposición de este tipo de contenidos, se regulaban dentro de la página web y que incluso se disponía de un equipo que monitorizaba las fotografías y comentarios y si se detectaba algo improcedente se eliminaban. Por otro lado, en agosto de este mismo año, el diario Levante-EMV publicaba un reportaje dedicado a este hecho en el que los jóvenes se mostraban en ocasiones semidesnudos en ciertas páginas webs, blogs o fotologs concluyendo que tal vez el daño que estos jóvenes se estaban autoinfligiendo pudiera ser irreparable en un futuro inmediato o, tanto peor, a largo plazo.

Recientemente, Jon Favreau, asesor del reciente presidente electo de los EE.UU. Barack Obama, se tenía que disculpar por la publicación de una fotografía en la que se le veía en una fiesta en pose provocadora con una figura a tamaño real de la rival del senador Obama y, al limón, elegida como Secretaria de Estado de su próximo equipo de Gobierno Hillary Clinton. La fotografía de Favreau había sido recuperada y difundida a través de la red social Facebook, y su caso no se aleja del caso de Kevin Colvin que fue despedido tras el descubrimiento por parte de su jefe de una fotografía suya bastante compremetedora publicada en la misma red social.

Parece seguro, por tanto, que hoy en día, nos encontramos ante un nuevo reto. Un nuevo desafío sobre la nueva definición de lo que debe ser considerada como nuestra privacidad y cómo debemos defendernos ante la socava de nuestro anonimato.Ya no es suficiente con defender la privacidad sobre la información que se publica en la Red desde las Administraciones Públicas o por el hecho de convertirse en un fenómeno mediático dentro de la Red; no, hay que dar un paso más allá y, aparentemente, tomar la consideración de adoptar el anonimato como una actitud frente al control perpetuo que sufrimos en nuestras actividades en la Red.

La red social Facebook o el buscador Google son, por motivos dispares, los máximos exponentes actualmente sobre las implicaciones que sus actuales modelos de negocio tienen sobre la privacidad de los usuarios. Sobre Google, mucho se ha publicado y las propias Administraciones ya han tomado sus cartas sobre el asunto, sin embargo el fenómeno de Facebook es completamente nuevo, ha evolucionado horrendamente rápido y desde las instancias políticas o bien se le utiliza o bien se le tiene miedo. El hecho es que todo lo que Facebook puede aportar al usuario, lo hace intentando encontrar un modelo de negocio viable y por supuesto que tiene su precio. Lo que no cabe duda es que el uso de esta red social puede dejarnos completamente desprotegidos, y lo peor de todo es que Facebook, al modo de los antiguos portales 1.0, quiere que lo hagamos casi todo a través de él. Debemos contemplar que estos dos gigantes van a comenzar a encontrarse, si bien Facebook mantiene sus contenidos cerrados, inaccesibles para los buscadores, y Google se dedica obviamente a lo contrario; debemos ponernos alerta porque ambos están adoptando políticas muy similares de afiliación e incluso sus productos se asemejan en ocasiones. Su objetivo es que el internauta construya su identidad digital a través de ellos y que se identifique inequívocamente mediante sus servicios.

Personalmente, aunque entiendo las virtudes de Facebook, no me acaba de convencer descubrir comentarios personales de personas que conozco a personas que no conozco, curiosear fotos de personas que conozco que han colgado personas que no conozco, que sí que hay un ser un “buenrollista” y aprobar la Amistad de cualquiera que intente acceder a ti, pero el grado de indefensión es tal, el descontrol sobre lo que yo veo y lo que los otros ven de mi es tal, que me abruma y preocupa.

Ante Google, los futuros navegadores ya han dispuestos las armas para hacerle frente y ante sus ansias para seguir recabando datos de sus usuarios mediante el denominado Private Browsing (Firefox) o InPrivate (Explorer), pero ¿qué haremos en un lugar donde su principal finalidad es compartir nuestra vida, nuestros comentarios, nuestros pensamientos con los demás y con el sistema mismo? ¿Debemos de convertirnos en ermitaños digitales, rehuyendo aquello que nos expone, pasando completamente desapercibidos en la época del Personal Branding?

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Los blogs han muerto, ¡larga vida a los blogs!

No me sorprende que la obsolescencia terminológica planificada haya acabado inundando los propios conceptos de la Web 2.0. Así, si la propia Web 2.0 dispuso de un proceso de ensayo y error hasta la adecuación de su definición y aceptación definitiva, ahora toca destronar de su puesto de privilegio dentro de ella que hasta ahora los blogs disponían. Esos objetos tecnológicos que cambiaron “La Conversación” de las empresas con sus clientes y partners dentro de la web siguiendo el dictado del Manifiesto Cluetrain, aquellos que iban a refundar el periodismo añadiéndole el término descriptivo de número de versión Periodismo 3.0 o Periodismo Ciudadano, aquellos que sirvieron para conducirnos a la idea de Long Tail; se encuentran inútiles frente a su obsolescencia más inmediata, tornándose en herramientas fútiles por ser “tan del 2004”.

El texto Twitter, Flickr, Facebook Make Blogs Look So 2004 (Twitter, Flickr, Facebook hacen a los Blogs parecer tan del 2004) de Paul Boutin ha creado una gran controversia dentro de la Blogosfera sobre el alcance y la certeza que este texto encerraba. En Mangas Verdes, Vida de un Consultor, Enrique Dans o en Error500, lanzaban sus reflexiones a la vez que incluso los medios de comunicación se aventuraban a recoger la controversia junto con reflexiones de expertos del mundo digital. Si a esto añadimos el último informe de Technorati sobre el estado de la Blogosfera correspondiente a 2008, donde se asegura que el 46% de los bloguers ya publican en blogs profesionales, aunque por supuesto que los datos se han puesto en solfa puesto que Technorati ya no es un referente a la hora de medir las métricas de la Blogosfera debido a su obsolescencia y falta de dinamismo.

Pero es posible que Boutin tenga su parte de razón si consideramos los hábitos comunicativos y de uso que los internautas han ido desarrollando gracias a la creación de los servicios de microblogging y de Redes Sociales actualmente disponibles en Internet. De este modo, si los blogs fueron catalizadores de la comunicación y la información durante los hechos del 11-S, actualmente son otras las herramientas web las que se convierten en los conductores de la información. A los hechos podemos remitirnos como bien recoge Juan Varela en su texto, Estudiantes alejados de los medios de comunicación, aportando unos datos muy interesantes sobre el uso que dieron los estudiantes universitarios de la Web 2.0 tras el reciente atentado de ETA en el aparcamiento de la Biblioteca de la Universidad de Navarra -Aquí también tenéis una recopilación muy útil respecto a esto-. Tal vez las Redes Sociales, su sentido de comunidad, sus posibilidades a la hora de coordinar acciones, junto al microblogging que dispone de elementos y posibilidades más dinámicas que un blog, hayan destronado a las bitácoras de uno de sus objetivos. Puede ser que debido a que simplemente se hayan diseñado herramientas mucho más capaces y dinámicas que disfrutan de una mayor potencialidad otorgando un mayor margen de maniobra a los internautas a la hora de gestionar crisis.

Sin embargo, esto no quiere decir que los blogs deban de ser defenestrados inmediatamente. Aún disponen de una gran potencialidad comunicativa, de creación de nanoaudiencias y de gestión de crisis que no alcanzan (todavía) otras herramientas de la Web 2.0. Puede ser que un internauta, en el sentido estricto del término, no necesite de los blogs para compartir fotografías, vídeos, pensamientos en 144 caracteres o establecer relaciones sociales con amigos y compañeros. Sin embargo, los blogs aún poseen elementos muy interesantes para seguir explorando sus potencialidades y sus posibilidades. Hay blogosfera para rato.

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La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (y 5): Conclusiones

La Web 2.0 y más específicamente la Web Social son conceptos que se han popularizado en los últimos dos años pero de los que no se ha estudiado con suficiente detenimiento su éxito e implantación dentro de los ámbitos profesionales. Concretamente, dentro del colectivo de los Bibliotecarios y los Documentalistas, las actividades destinadas a la promoción de estas nuevas herramientas tecnológicas se han multiplicado sin que exista una conciencia clara si realmente se estaba produciendo una interacción y un aprovechamiento real de las mismas. Una de las herramientas necesarias y con mayor proyección futura son sin duda las Redes Sociales en Internet donde los profesionales de la Información construyen, muestran y comparten (Dependiendo del caso) las relaciones profesionales que han venido desarrollando a lo largo del tiempo.

En los textos precedentes a éste (Cuyos enlaces se encuentran más abajo) trataban de aproximar las distintas posibilidades y las características de tres de las redes más importantes que actualmente se vienen utilizando en España por parte de los internautas, a saber, Facebook, Xing y LinkedIn. En nuestra pequeña introducción a la realidad de las Redes Sociales, nos hemos detenido en una Red Social generalista, donde se entrecruzan distintas opciones para el ocio y la comunicación, y dos con marcado perfil profesional donde se busca la interacción profesional más allá de las opciones de compartir fotografías y experiencias que ofrece de una forma mucho más decidida Facebook. La popularidad de Facebook es claramente aplastante sobre las otras dos, así en el gráfico inferior, podemos comprobar la evolución del tráfico entre los tres sitios webs, desmarcándose en gran medida Facebook.

En contraposición, debemos situar las otras dos Redes Sociales profesionales estudiadas, LinkedIn y Xing, ya que la primera está desarrollando una gran popularidad, frente a la segunda más veterana en el ámbito hispano ,y seguramente con mayor número de perfiles. Sin embargo, LinkedIn está comenzando a buscar su nicho de mercado en el idioma español desarrollando su interfaz específico para esta lengua por lo que su popularidad es previsible que se incremente entre los hispanohablantes. Por otro lado, la equivocación en el modelo de negocio de Xing tras la compra de otras dos Redes Sociales muy populares eConozco y Neurona puede que haya supuesto una ventaja competitiva a LinkedIn dentro de este mercado y del que Xing le cueste recuperarse.

Hemos realizado una aproximación muy básica dentro de las tres redes, analizando más sus posibilidades y el juego que podrían aportar en un futuro para la realización de un estudio más profundo y detallado de los profesionales que mantienen sus perfiles dentro de ellas que extrayendo conclusiones interesantes. De hecho, nos ha sorprendido que la presencia declarada de bibliotecarios y documentalistas dentro Facebook era casi testimonial, tal vez porque es un producto que no está diseñado necesariamente para el establecimiento de relaciones estrictamente profesionales y sus usuarios así lo perciben, a pesar de disponer de las opciones y el potencial para serlo. Esta baja presencia de personas que han rellenado sus perfiles declarándose como profesionales de la información nos conduce a entrar necesariamente en la consideración de analizar el porcentaje de perfiles completos disponibles en las redes a estudiar. Por supuesto que éste sería uno de los puntos más interesantes a estudiar, ya que la calidad y cantidad de información a recoger y analizar pasaría necesariamente por ese punto.

Otro de los aspectos criticables -y aceptado todo sea dicho- a esta primera aproximación es lo básico de nuestras consultas. Nuestra lectora Gamoia nos advertía de la necesidad de la utilización de otro tipo de combinaciones en otras variedades idiomáticas del estado Español, como bibliotecari o bibliotecària en catalán, ya que de lo contrario nos encontrábamos obviando a una parte de la población que se había dado de alta en las Redes utilizando el lenguaje que utiliza habitualmente en su lugar de trabajo habitualmente. Este punto es, sin lugar a dudas, muy interesante en el que detenerse si se realizase un estudio dentro del ámbito geográfico español, a la vez que sería necesaria la confección de un listado de términos bajo los que los profesionales de la información se encuentran identificados dentro de estas redes como, por ejemplo, arquitectos de la información. Por otro lado, la realización de un estudio mucho más detallado por ámbito geográfico sería al mismo tiempo sugerente, aunque habría que ampliar el control de vocabulario a otros términos utilizados en América Latina como Bibliotecología en detrimento de nuestra Biblioteconomía.

La profundidad sobre las cuales se realizan las búsquedas dentro de las bases de datos de estas Redes Sociales es otro de los aspectos en los que detenerse.  Según la experiencia desarrollada en este pequeño estudio, los resultados más interesantes los obtendríamos en Xing (Que nos permite realizar consultas sobre toda la base de datos hasta 300 registros) en detrimento de LinkedIn que en su forma más básica nos devuelve hasta 100 resultados aunque en su versión de pago no se alcanzaría la cifra de 300. Asimismo, debemos tener presente que los usuarios pueden haber creado dos perfiles similares ante el olvido de claves lo cual nos daría registros duplicados con información más actualizada el uno que el otro.

También es interesante el uso del idioma que se realiza en estas dos Redes Sociales. De esta manera, se detecta un uso del término anglosajón Librarian dentro del ámbito español mucho mayor en LinkedIn que en Xing, posiblemente debido a que hasta hace poco LinkedIn no ofrecía una interfaz traducida al castellano.

La cantidad de relaciones es otro de los extremos completamente necesarios a estudiar, así como la actividad que los usuarios despliegan dentro de estas redes. Por supuesto que la riqueza de las dos redes profesionales, más allá de Facebook, localizando otros profesionales de la información de otros ámbitos lingüísticos y geográficos es incuestionable, a la vez que se detecta su volumen y el número de relaciones. Por otra parte, los estudios universitarios realizados hasta el ejercicio de la profesión, la cantidad de trabajos desempeñados, en qué organizaciones y la calidad de los mismos son otros de los datos a estudiar que sin embargo se nos limitaría el acceso por las propias políticas de privacidad de estos sitios web, Además, por la propia configuración del sistema, nos encontremos limitados a la cantidad de perfiles a recuperar , descarta que podamos conseguir resultados relevantes según qué ecuaciones de búsqueda lancemos, así como la detección de su uso real sobre una población determinada de sus usuarios para poder realizar comparaciones entre ambas Redes Sociales.

Más información:

  1. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (1): Introducción
  2. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (2): Facebook
  3. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (3): LinkedIn
  4. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (4): Xing
  5. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (y 5): Conclusiones
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La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (4): Xing

Xing pertenece a la compañía alemana Open Business Club que decidió a adquirir dos de las principales Redes Sociales en Internet en castellano durante el año 2007: Neurona y eConozco. Con más de 6 millones de perfiles, y tras la absorción de las dos compañías, puede considerarse que Xing disponía de la mayor popularidad en Redes Sociales profesionales dentro del ámbito hispano. Sin embargo, la transición desde un modelo casi abierto desde las dos redes compradas hacia un modelo completamente de pago dañó su crecimiento y actualmente dispone de un modelo mixto: De pago y premium.

Realizando las consultas para nuestro estudio, nos hemos encontrado que podíamos realizar la extracción de datos mediante dos opciones: Sobre todos los perfiles dados de alta en Xing o sólo a través de nuestros contactos hasta el segundo nivel. Realizando una pequeña prueba en nuestra búsqueda genérica con los términos bibliotecario, bibliotecaria y documentalista hemos obtenido como resultado unos 300 perfiles que es el número máximo de resultados que Xing permite consultar. Ante esto y la imposibilidad de obtener resultados más ajustados, hemos tomado la resolución de realizar dos tandas de consultas. Por un lado, al igual que realizamos en Facebook, sobre toda la base de datos de Xing y, por otro, a semejanza con lo que hicimos en LinkedIn sobre nuestros contactos hasta el segundo nivel (Señalar que en ambos casos la profundidad de las búsquedas son equivalentes).

Consultas hasta el segundo nivel de nuestra red de contactos

Desgraciadamente, Xing no nos provee información sobre la cantidad de perfiles sobre los que estamos realizando las consultas, al contrario que sucedía con LinkedIn, por lo que es difícil realizar una comparación sobre los mismos. Por otro lado, habría que realizar un análisis del nivel de actividad de nuestros contactos dentro de Xing (Número de contactos de nuestros contactos por ejemplo) aunque he de decir que aparentemente es mayor en LinkedIn que en Xing puede que por las circunstancias anteriormente detalladas. En cualquier caso, los datos que arrojan nuestras consultas son los siguientes:

Total Hombre Mujer NS/NC
Palabra Clave: Bibliotecario 13 9 4 0
Palabra Clave: Bibliotecaria 13 0 13 0
Palabra Clave: Documentalista 52 20 32 0
Puesto Actual: Bibliotecario 4 3 1 0
Puesto Actual: Bibliotecaria 2 0 2 0
Puesto Actual: Documentalista 27 13 14 0
Empresa Ahora: Biblioteca 6 3 3 0
Genérico: Biblioteconomía 16 7 9 0
Genérico: Documentación 44 14 30 0

Consultas sobre toda la base de datos de perfiles

Finalmente, teniendo presente la limitación de consulta que supone la devolución de un máximo de 300 perfiles, hemos realizado una serie de consultas intentando obtener datos lo más relevantes posible y que, en este caso, tratasen de ser más precisos para que los resultados fueran representativos. Para ello, hemos tratado de restringir el ámbito geográfico en España por cuestiones prácticas, aunque esto no quiere decir que no fuese relevante una muestra sobre cada país de América Latina.

Total Hombre Mujer NS/NC
Puesto Actual: Bibliotecario 185 173 12 0
Puesto Actual: Bibliotecaria 300 0 300 0
Puesto Actual: Bibliotecario | País/región (profesional): España 66 56 10 1
Puesto Actual: Bibliotecaria | País/región (profesional): España 147 0 146 1
Puesto Actual: Documentalista | País/región (profesional): España 300 102 198 0
Genérico: Biblioteconomía 225 68 157 0
Genérico: Documentación | País/región (profesional): España 300 131 169 0
Empresa Ahora: Biblioteca 287 97 187 3
Puesto Actual: Librarian 1 0 1 0

Más información:

  1. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (1): Introducción
  2. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (2): Facebook
  3. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (3): LinkedIn
  4. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (4): Xing
  5. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (y 5): Conclusiones
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La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (3): LinkedIn

LinkedIn es una Red Social en la Web norteamericana nacida en diciembre de 2002, aunque lanzada definitivamente en marzo de 2003. Hasta hace poco se encontraba tan sólo en inglés, aunque recientemente disponemos la opción de mostrar la interfaz en castellano. Nos encontramos frente a una de las Redes Sociales más importantes del mundo, que emplea a 350 personas aproximadamente, con un crecimiento muy interesante en cuanto a tráfico y que se encuentra diseñando su propia red publicitaria. Sin duda, los profesionales de la información encontrarían de interés estar presentes dentro de ella para establecer puentes con otros bibliotecarios y documentalista desde un enfoque un poco más formal que en Facebook.

En cuanto a las búsquedas realizadas, en esta ocasión, LinkedIn, que dispone de una versión gratuita y una versión premium de pago, tan sólo nos permite realizar las consultas sobre la red de contactos que tengamos establecida según la teoría de seis grados de distancia pudiendo acceder hasta el tercer nivel. En mi caso particular, sólo puedo acceder a un número aproximado de 51.800 perfiles, por lo que los resultados pueden diferir según se realice con distintos perfiles con cierto volumen de contactos.

De nuevo disponemos de una caja de búsqueda genérica y sobre ella vamos a realizar nuestras primeras tres búsquedas: Bibliotecario, bibliotecaria y documentalista.

Todos Hombre Mujer NS/NC
Bibliotecario 15 11 4 0
Bibliotecaria 18 0 17 1
Documentalista 35 15 20 0

Por otra parte, al igual que en Facebook, se nos permite realizar búsquedas de una manera avanzada dentro de una página específica diseñada con esta finalidad. Al contrario de lo que sucedía en Facebook, se nos permite la búsqueda mediante Palabras Clave o Keywords que se realizarían sobre todos los campos del perfil pudiendo combinarlo con distintos campos concretos para poder refinar la búsqueda. Esta circunstancia la hemos aprovechado para concretar alguna búsqueda que en la anterior Red Social estudiada no nos permitía realizar.

Total Hombre Mujer NS/NC
Cargo: Bibliotecario 15 11 4 0
Cargo: Bibliotecaria 18 0 17 1
Cargo: Documentalista 35 15 20 0
Cargo: Librarian / País: España 33 13 20 0
Empresa: Biblioteca 24 8 14 2
Palabras Clave: Biblioteconomía 48 21 27 0
Palabras Clave: Documentación 82 40 42 0

Como en la ocasión anterior, se detallan el campo desde el cual se realizó la búsqueda junto con el término utilizado con ella, realizándose una división por sexo del número de perfiles recuperados.

Más información:

  1. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (1): Introducción
  2. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (2): Facebook
  3. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (3): LinkedIn
  4. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (4): Xing
  5. La Biblioteconomía y la Documentación en las Redes Sociales de Internet (y 5): Conclusiones
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