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“What would Google do?” de Jeff Jarvis

Lunes, 19 de Octubre de 2009 Marcos Ros-Martín Visto/Leído No hay comentarios

What would Google do? Ya hemos mencionado en alguna ocasión a Jeff Jarvis, el otrora defensor acérrimo de Google, anda estos días un tanto disgustado con el lanzamiento de SideWiki, una nueva implementación de la Google Toolbar que permite a los usuarios realizar comentarios sobre una página web cualquiera utilizando los recursos del gigante de Mountain View. Fundamentalmente, Jarvis considera que la gran G está apropiándose de una de las principales características de la Web Social, la Conversación, fragmentándola y rompiéndola; haciéndola suya sin respetar a los generadores de contenidos que ven cómo uno de sus alicientes, la interactuación con sus lectores, se desvanece. Por supuesto que, ante esta crítica, los comentarios que Jarvis ha recibido han pasado por la ironía hasta por la resignación. De este modo, sus lectores le han recordado que aquel que defendía los usos que hacía el buscador de los contenidos de los medios de comunicación, ve cómo sus palabras se tornan en su contra; así como los argumentos que aseveran que la Conversación, la bandera que se enarboló con la Web 2.0, se encuentra completamente fragmentada desde hace ya mucho.

Sin embargo, antes de que Jarvis se hallase en esta aparente crisis de fe, publicaba un libro, What would Google do?, que aunque por su título aparente invitar a ello, su objetivo no es repasar la historia o las bondades de Google como organización; sino más bien realizar la consideración de cómo deberían comportarse las empresas en ese nuevo mundo en el que el buscador se ha posicionado como rey. De hecho, Jarvis realiza un inventario de las bondades ya estudiadas en la Web 2.0 y la consiguiente Web Social, analizando ejemplos como lo sucedido en los medios de comunicación y en empresas que se han volcado en la Web para mejorar sus productos como Dell.

Jarvis como buen bloguer nos cuenta cómo su mala experiencia con el servicio de post-venta de Dell le invitaron a escribir un post en su blog, una pataleta si se quiere, de la que surgió una llamada desde la misma empresa para tratar de sofocar el incendio en su credibilidad que ese texto había provocado.

Así pues, aquellos como yo, que nos adentramos en el libro buscando algo más de la estrategia de Google, el destripamiento de su funcionamiento, sus hitos alcanzados, etcétera; nos vamos a quedar un tanto insatisfechos por el planteamiento formal del texto, puesto que, al fin y al cabo, Jarvis realiza una exposición de hechos, errores y correcciones realizados por empresas dentro de la Web, para posteriormente tratar de dilucidar qué deberían realizar otros sectores, más allá de los tecnológicos, más allá de los informativos que tanto conoce, para proponerles una salida, un savoir-faire para lo que se avecina. Sin embargo, el enfoque de Jarvis descorazona al lector ya manejado en esas lindes, sintiendo que lo expuesto ya está más que trillado y que el ir más allá, vislumbrando el futuro en distintos sectores, puede que no sea lo más indicado utilizando el gancho de Google como fuerza de ventas de su libro. Y es que el autor se atreve a analizar el enfoque que le daría la venta de papel higiénico a través de la Web. Por supuesto que él no se atrevería con el término “papel de váter”, así que realizaría un nuevo enfoque en la denominación del producto. ¿Cómo vender algo como si no lo fuera? Eso deberíamos dejarlo para los expertos de marketing, pero ejemplos los tenemos en el zumo que no es zumo o el producto lácteo que es mucho más que un yogur.

En cualquier caso, este humilde lector se ve envuelto, en breve tiempo, en disquisiciones sobre cómo se debe vender un producto nuevo reinventando su enfoque hacia el mercado, llegando a aquellas tazas automatizadas que limpian las reales posaderas de sus usuarios sin utilizar agua y jabón. A fin de cuentas, Will Smith posee una de esas tazas de 5000$. Y ante esto, sólo me queda levantar una ceja y, como diría el buen infoxicado, anunciar “todo esto se ve muy interesante, pero no tengo tiempo para leerlo”.

“Multitudes inteligentes. La próxima revolución social” de Howard Rheingold

Sábado, 30 de Mayo de 2009 Marcos Ros-Martín Homo Digitalis 2 Comentarios

Aquel que se aproxime a Multitudes Inteligentes va encontrarse durante su lectura con cierto regusto a algo que ya sabe, pero que actualmente se denomina de otra manera. Es decir, en este libro nos encontramos con un autor que  propone hechos, actitudes y tecnologías que actualmente se encuentran muy difundidos y establecidos dentro de la Web, así como nuestra actual estrecha relación con las nuevas tecnologías aplicadas en el día a día. Puede que dé la impresión de que Reinhgold se hubiese equivocado a la hora de utilizar los términos que utilizamos actualmente para designar ciertas actitudes o tecnologías, pero somos nosotros los que erramos, porque ni el autor está desencaminado en su exposición de los hechos ni en su definición, ni el lector se encuentra ante un intento de cambiar lo ya establecido.

Más bien al contrario, nos encontramos frente un libro de prospectiva, un texto editado en 2004 que recopila las tendencias de ese año y nos invita a adentrarnos en aquello que va a ser de hecho común en los próximos meses. Sí, el gato al agua puede que se lo llevase O’Reilly fijando el término Web 2.0 en 2005, pero lo descrito por Rheingold, aunque también la señala, va más allá de la web colaborativa y de las herramientas que se derivarían de ella. De este modo, el autor abre su texto contándonos su fascinación al descubrir un cruce muy específico de Tokio (Shibuya), sorprendido por la actividad frenética de los adolescentes aporreando con los pulgares las teclas de sus móviles, así como las nuevas relaciones sociales que son capaces de establecer utilizando esta herramienta. Por supuesto que no se queda ahí, ya que lentamente se desplaza hacia otra tipología de colaboraciones tanto en el mundo físico como en el virtual, deteniéndose incluso en las Redes Sociales tan populares en los últimos dos años.

El título original del libro Smart Mobs, multitudes inteligentes, hace referencia específicamente a las potencialidades que nos brindan las nuevas tecnologías a la hora de expandir nuestra capacidad de análisis de un problema y aportar una solución. Así, por ejemplo, nos comenta el movimiento de ofrecer conexión a internet gratuita a través de WiFi en las principales ciudades norteamericanas, algo que sería tratado de llevar en España por la inicativa FON, y de forma concreta el hecho que durante los días posteriores al 11-S un movimiento colaborativo permitió que en la isla de Manhattan empresas y particulares pudiesen disponer de una conexión a Internet a pesar de las dificultades técnicas que se estaban encontrando tras el caos producido tras los ataques.

Por supuesto que la mirada hacia el futuro no se queda ahí. Rheihgold también nos hace visitar distintos centros tecnológicos donde se estudian las ropas inteligentes, así como la aplicación e integración de las nuevas tecnologías dentro de nuestras vidas diarias más allá de nuestros comportamientos sociales. Obviamente, esto queda un tanto lejano para su aplicación práctica más inmediata, pero teniendo presente el acierto de lo obvio -la red ubicua, la creación de herramientas colaborativas en la Web- el texto Multitudes Inteligentes puede estar preconizando un futuro no tal lejano.

“Más allá de Google” de Jorge Juan Fernández García

Lunes, 2 de Febrero de 2009 Marcos Ros-Martín Infonomía 6 Comentarios

Aunque menos conocido de lo que debería dentro del gremio de los profesionales de la información en España, siempre me ha atraído la figura de Alfons Cornella como introductor de las teorías de la gestión de la información en el ámbito hispanohablante. No hace falta señalar que el concepto de Infoxicación ya era conocido en ámbitos anglosajones como Information Overload, aunque tal vez lo que necesitase esta disciplina para ser aplicada de forma práctica en nuestro ámbito fuese, además de la oportunidad, nuevas maneras de aproximarse a ella.

Cornella lo consiguió mediante, además del mentado término, introduciendo la Infonomía y la contemplación de la empresa como un ecosistema de la información que debía ser estudiado y convenientemente administrado para ser más competitivos. Sin embargo, ser innovador también dispone de cierto riesgo y es posible que en ocasiones el medio diluya el mensaje. Puede ser que esto me sucediera con las pequeñas píldoras que Cornella publicaba en su revista If, a la que dediqué un texto bajo el título ¿Ley de la termodinámica informacional?, no muy convencido de lo que el autor quería transmitir en su momento. Es probable que el autor descubriese que el mensaje se diluía cuando publicó su libro kNewton: buscando un orden en la información donde recogía un buen número de estas píldoras o leyes informacionales y, como bien nos cuenta en el prólogo del libro que nos ocupa, se lamente de que los lectores lo encontrasen “divertido”.

Confío que el autor, Jorge Juan Fernández García, no se moleste si algún compañero infonomista decide confesarle que ha encontrado divertido este libro, ya que enfocar un libro como si te tratase de una suerte de Ley de Murphy no puede dar un margen para su lectura desde un punto de vista que no sea otro que el de reírse sin llegar a creérselo.

No vamos a caer en el error de considerar “Más allá de Google” (Descargable en PDF y de forma gratuita) una bagatela destinada a gestores de la información, ya que la estudio de la economía de la información y de las características de la información como un bien económico son especialidades muy respetables. Sin embargo, la exposición del argumentario en algunos pasajes del libro invita a no tomar demasiado en serio lo que se afirma en él, a pesar de las intenciones manifiestas en la contraportada:

En el texto están recogidas y ordenadas casi 300 “leyes” relativas a cómo utilizamos o nos afectan a nivel individual u organizacional la información y las tecnologías. Estas leyes “todavía no científicas” son los primeros pasos hacia la definición de una nueva disciplina académica, la Infonomía, cuyo impacto en las vidas de las personas y en la eficiencia de nuestras empresas será crítico en el siglo XXI.

Como muestra sólo recogeros la Ley sobre la propiedad del futuro (P. 184) para que nuestros lectores juzguen por sí mismos, en la que se recoge “El futuro pertenece a los geeks. Nadie más lo quiere”.

Por otro lado, como el lector habrá notado ya, el título puede conducir a la confusión. No se trata de un libro para la gestión de la información en Internet dando un rodeo por Google, no es una historia de Internet, ni de un compendio de herramientas a utilizar tanto on-line como off-line. No, no lo es, aunque trate de acercarse a las tesis de la Web 2.0 o de la Larga Cola, no dispone como finalidad acercarse a ellas, por lo que aquellos lectores que se aproximen a él esperando hallar esto, se sentirán un tanto decepcionados.

En cualquier caso, considero que este libro es necesario. En primer lugar, porque el análisis y el desarrollo de la Gestión de la Información es un campo por explotar, aún un tanto desconocido y completamente indispensable para mejorar la competitividad de las empresas y organizaciones de todo tipo y, en segundo lugar, porque aunque podamos disfrazar este texto como un anecdotario, considero que, a veces para iniciar la reflexión, el cambio, para innovar hay que ser arriesgado y creo que es previsible que este libro sea uno de los ejemplos.

“El Manifiesto Cluetrain” en castellano

Miércoles, 10 de Diciembre de 2008 Marcos Ros-Martín Internet 1 Comentario

Decíamos ayer que no nos destacábamos precisamente por ser los primeros en publicar con urgencias. Desgraciadamente, por una vez que nos deberíamos haberlo primado, resulta que llegamos demasiado pronto. Porque al igual que en otros blogs, desde la editorial Deusto, nos ponían sobre la pista de la traducción y edición de El Manifiesto Cluetrain en castellano y la posibilidad de obtener una copia completamente gratuita a aquellos que accediesen a la página web de la editorial para solicitarla. E hicimos correr la voz a través del correo electrónico, pero en aquella fecha, martes 2 de diciembre, nos advertían que la página no estaba accesible. Es decir, desde la editorial se habían adelantado a su página web y, al menos, a principios de la tarde del 2 de diciembre, la página no era accesible para solicitar el libro. Así que nos hallamos en la tesitura de publicarlo en el blog o no hacerlo, para finalmente dejarlo estar por el momento hasta el día siguiente.

Pero sucedió que en menos de 24 horas la noticia había corrido como la pólvora dentro de la blogosfera y los 2000 ejemplares gratuitos que la editorial había puesto a disposición de los primeros lectores se agotaron, dejándonos impávidos ante el éxito de la propuesta. Cabe destacar, como no puede ser de otro modo, el seguimiento que se realizó desde la editorial, apagando los fuegos y subsanando los errores que durante esta promoción se habían revelado, acallando las posibles críticas que se hubiesen derivado de ello. Para mi, la campaña fue perfecta y no podría haberse ejecutado de otra forma teniendo en cuenta del libro que estamos tratando. Y es que antes de que la Web 2.0 fuese ni siquiera definida como etiqueta de marketing, ya existía el Manifiesto Cluetrain en 1999.

Y es que dentro de este texto, más allá de las 95 tesis sobre las que se fundamenta el desarrollo de esta teoría, se perfila el cambio de paradigma que nacería tras la difusión de Internet dentro de los consumidores y el seguimiento que las empresas deberían realizar para cimentar y desarrollar su branding dentro de un mercado donde los grandes medios de comunicación son simples actores. Más allá de las nuevas concepciones de la Empresa 2.0 que se fundamentan sobre los desarrollos tecnológicos posteriores (Blogs, wikis o redes sociales) una serie de autores vieron más allá y concibieron el cambio de “La Conversación” antes de que éste se produjese. Es posible que el crash de la Burbuja.com a finales del siglo XX y la decepción que supuso, soterrase una visión que a principios del presente siglo se antojase una quimera, aunque realmente ya estaba ahí y que posteriormente otros retomaron con un nuevo término. Pero lo que no cabe duda es que antes de O’Reilly se editó y difundió El Manifiesto Cluetrain y, por ello, es sumamente acertado e interesante que se edite en castellano en España ampliando la visión de la nueva comunicación dentro de la Red.

Anuario ThinkEPI 2008 – Análisis y tendencias en información y documentación

Martes, 3 de Junio de 2008 Marcos Ros-Martín Biblioteconomía 2 Comentarios

El sitio web de ThinkEPI, o más bien su Repositorio, el cual ya criticamos hace un tiempo ante el aparente cierre de sus contenidos, funciona como una especie de blog asíncrono, algo que llama poderosamente la atención, puesto que lo hace al contrario que el resto de la Web. Así, cuando el mundo de la blogosfera se muestra como un lugar para la comunicación tremendamente acelerado y con apenas espacio para la cautela y la reflexión, los profesionales de la información proponen una metodología de la comunicación y de la reflexión que va a contrapié del resto de la Red.

El planteamiento a la hora de crear contenidos también es bastante novedoso respecto a lo que se está haciendo en la blogosfera. En vez de crear una comunidad en torno a un blog, aprovechan una ya creada sobre el eje de una lista de distribución por correo electrónico, Iwetel, para la creación y recolección de opinión. De este modo, un grupo de profesionales e investigadores de la Biblioteconomía y Documentación hispana proponen con cierta cadencia una serie de temas a la comunidad para su ponderación y enriquecimiento. Después de cierto tiempo, y cuando el debate ya ha finalizado, las opiniones vertidas que hayan resultado interesantes o de relevancia pasan a formar parte del repositorio tras su estructuración para su mejor comprensión como testigo de esos debates.

La iniciativa, que esperemos que se prolongue en el tiempo, tuvo su primera recopilación el pasado año (2007) en forma de anuario. Lo cierto es que me sorprendió que se reuniesen en forma de libro aquellas aportaciones, sin embargo, me pareció muy atrayente el hecho que los debates digitales acabasen negro sobre blanco más allá de las pantallas. Por supuesto que este año ThinkEPI nos ofrece una segunda tanda de los debates desarrollados durante el año pasado y, visto lo que tenemos en nuestras manos, podemos afirmar que la propuesta ha madurado.

El Anuario es un digno complemento a una de las publicaciones periódicas más importantes de la Biblioteconomía y Documentación española, El Profesional de la Información. La herencia respecto a la revista es completamente perceptible nada más abrir el tomo de 295 páginas, ya que utiliza su mismo diseño gráfico para abordar de forma más amena, directa y menos academicista temáticas que se encuentran en su punto de ebullición en el momento de su propuesta y que no pueden esperar a repasos bibliográficos y revisiones entre pares para su discusión. Por lo tanto, nos encontremos ante textos mucho más ágiles y enriquecedores, puesto que son los propios profesionales los que contestan, corrigen y puntualizan las consideraciones tanto del autor como de otros comentarios realizados a tenor de lo expuesto. Asimismo, los editores han huido de la pesadez de publicar los documentos tal cual se produjeron (A través del correo electrónico apenas se pueden dar apoyos al texto), añadiendo elementos para reforzar la información que se nos provee y facilitando sobremanera la lectura del mismo.

Además, no contentos en encerrarse en su Repositorio, el equipo ThinkEPI hace un esfuerzo para cubrir otros grupos de discusión presentes en Internet. En esta edición, los editores se han centrado en la lista de distribución Iwetel, anteriormente citada, y el servicio de promoción de noticias social DocuMenea. De este modo, se han recogido, en un impulso loable, aquellas noticias y debates que han causado mayor impacto, extractando y resumiendo lo más destacado de cada una de ellas. Sin embargo, debemos señalar que puede que lo más censurable sea el resumen dedicado a DocuMenea por su completa inconsistencia y la falta de enlaces entre temas, a pesar del hecho de que se tenga el afán de agrupar las noticias temáticamente.

En definitiva, este Anuario nos ofrece una pequeña ventana a las investigaciones que se van a realizar en un futuro cercano dentro de nuestro ámbito profesional, de la forma que lo haría la misma blogosfera, y que se recogerán en publicaciones y libros, aunque se hiciera premonitoriamente y como punto de partida dentro de sus mismas páginas.

“Library 2.0 – A guide to participatory library service” de Michael Casey y Laura Savastinuk

Sábado, 31 de Mayo de 2008 Marcos Ros-Martín Biblioteconomía No hay comentarios

“Es pasado el tiempo en que la biblioteca se parecía a un museo, en que el bibliotecario era una suerte de ratón entre húmedos libros y en que los visitantes miraban con ojos curiosos los antiguos tomos y los manuscritos. Es presente el tiempo en que la biblioteca es una escuela, en que el bibliotecario es en el más alto sentido un maestro y en que el visitante tiene la misma relación con los libros que el trabajador manual tiene con sus herramientas.”

Melvil Dewey (1851-1931)

Aunque la teoría dentro de la Biblioteconomía moderna que los usuarios de un centro de información deben ser considerados como clientes y los servicios que una biblioteca debe desarrollar tienen que estar enfocados siempre hacia ellos, además de tener presente sus necesidades, parece que los bibliotecarios han vivido dentro de una especie de burbuja donde se consideraban nada más ni nada menos que intocables donde lo que siempre se ha hecho es lo que funciona y lo nuevo ya se comprobará a lo largo del tiempo si es útil. La innovación y la apertura de las bibliotecas a la sociedad que sirven es algo que ha tardado mucho en calar dentro del colectivo bibliotecario en general y parece que esto no sólo es patrimonio español, sino que en los países anglosajones el cerrajón de las bibliotecas respecto a la sociedad a la que sirven siempre ha sido legendario.

Por ejemplo, en este mismo sitio recogimos la figura de Daniel Boorstin, un escritor que cuando llegó a la dirección de la Biblioteca del Congreso estadounidense decidió abrirla a la sociedad, y de forma paralela contemplamos a la polémica Rosa Regás como nuestra Daniel Boorstin particular, desarrollando iniciativas para acercar la institución que dirigía hacia la sociedad que la sostiene. Sin embargo, los bibliotecarios han descubierto de repente que aquello que consideraron exclusivamente de su competencia, la difusión de la cultura de una forma libre y gratuita, ha encontrado un competidor imbatible que se muestra de una forma completamente ubicua, pero terriblemente barata: Internet.

No vamos a entrar en el debate sobre la calidad de la información que se pueda ofrecer dentro de esta inmensa fuente de información, el hecho es que está presente, se usa de forma sencilla e intuitiva y la sociedad la va a usar cada vez más pese a quien pese. Así que los bibliotecarios, hasta ahora un tanto remolones respecto a la innovación y que se sentían cómodos con los libros de toda la vida, comienzan a descubrir de forma desagradable que la competencia amenaza sus trabajos. De hecho, hay quien ya ha situado la fecha de la defunción de las bibliotecas en la cercana fecha de 2019. Casey y Savastinuk son conscientes de ello y no dudan en abrir su libro describiendo con toda su crudeza lo que actualmente la bibliotecas están sufriendo:

  • Estamos perdiendo el interés de los usuarios.
  • No estamos ofreciendo los servicios que los usuarios demandan
  • Nos resistimos a cambiar los servicios que consideramos tradicionales o fundamentales para un servicio bibliotecario
  • Ya no nos encontramos en el primer lugar al cual acuden los usuarios cuando buscan información.

De una forma dura y simple, Casey nos advierte que estamos perdiendo clientes a un ritmo acelerado. Repentinamente, nos hallamos en la tesitura de comenzar a escuchar, a acercarnos a los ordenadores (Algo de lo que algunos bibliotecarios no gustan), a comenzar a descubrir buenas prácticas desarrolladas en otros centros de información, a acercarnos a conceptos como el benchmarking y, de una vez por todas, ser abiertos, hablar y escuchar. Entre nosotros, sí, pero también a establecer puentes comunicativos con los usuarios y tratar de atraer su atención para que se muestren dispuestos a desplazarse hasta una biblioteca y usarla. En el libro, tal y como indicábamos hace unos días, blogs, wikis o sindicación de contenidos son aspectos de la Web que se tratan de forma necesaria, porque es donde los internautas están actualmente trabajando ante las campañas de marketing desplegadas, aunque este aspecto se trata de forma tangencial puesto que la esencia de la Biblioteca 2.0 no es la traslación de servicios desarrollados en Internet bajo el sufijo 2.0 y convertirlos en servicios bibliotecarios, sino el cambio continuo.

Lo que en este libro se nos propone es, primero, convencernos de que la sociedad está cambiando de una forma completamente acelerada y que los profesionales de la información no hemos sido capaces de movernos con ella y, segundo, ante esto nos ofrece una metodología para adentrarnos en el cambio continuo, en la formación continua y en la conversación abierta mediante la implantación de equipos que tratarían de proponer, desarrollar, evaluar y mantener nuevos servicios y nuevos productos dentro de una sociedad cambiante.

Library 2.0 nos ofrece el panorama que hasta ahora no habíamos contemplado, donde súbitamente, los procesos tan cacareados para sobrevivir dentro de la globalización dentro del ámbito empresarial que ser aplicados obligatoriamente dentro de las bilbiotecas. Conceptos que, desde los años 80, se están desarrollando dentro de este marco y que los bibliotecarios deben comenzar a aprehenderlos más que obcecarse en la catalogación o la clasificación. El fin y al cabo es cuestión de simple supervivencia.

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