La búsqueda se hace social
Publicado por: Marcos Ros-Martín — Miércoles, 8 de junio de 2011
Este texto se publicó originalmente en el blog colaborativo Neumattic el 4 de noviembre de 2010
Hace unos días, Google nos reveló su Google Instant y algunos consideraron que, teniendo presente que la Web ya no se preocupaba tanto por las búsquedas – De hecho, Facebook ha destronado a Google en EEUU en tiempo medio de avegación por los internautas – y la compañía de Mountain View tenía la necesidad de seguir innovando en esa rama de su negocio. Aunque a esa innovación se le puso un entrecomillado, puesto que Yahoo! ya había desarrollado la idea aunque no implementado y un joven estudiante había conseguido hacer lo mismo en tres horas para YouTube. Los SEO tratan de analizar los efectos de estas búsquedas instantáneas mientras los internautas escriben la información que quieren encontrar, considerando que incluso tendrán que posicionar hasta por palabras incompletas, analizando resultados orgánicos y descubriendo que los bloques de anuncios no les facilita la tarea arrebatando protagonismo al contenido de verdad. Sin embargo, el futuro de las búsquedas no pasa por los enlaces web, pasa por el Social Media.
Cuando Google revolucionó el mercado de los buscadores a principios de la década pasada, lo hizo teniendo en cuenta el sistema democrático de la Web. Un enlace, un voto, cuantos más enlaces recibía un sitio web, poseía contenido más relevante. Por aquel entonces, la Web todavía era un lugar para iniciados, generar un enlace no era sencillo y el posicionamiento aún dependía de los superusuarios. Actualmente, los enlaces no son los únicos indicadores de la relevancia de un sitio web, mientras que la Web Social fomenta otro tipo de sistemas de votación y recomendación que pueden ser explotados para la mejora de los resultados como el famoso “Me gusta” de Facebook.
Los sistemas de búsqueda hasta ahora se eñían a un sistema de recomendación basado en el texto y los enlaces que recibían distintas páginas web, aunque el proceso de recomendación era lento. Los robots debían visitar distintos sitios webs con cierta cadencia para recuperar sus contenidos y sus actualizaciones, por supuesto que Google se dispuso a mejorar esta mayúscula tarea tratando de que los sitios web generasen los Sitemaps, pero los sistemas de votación cambiaban mientras la Web Social se popularizaba, la publicación de enlaces por los internautas pasaban a los blog y posteriormente a los microblogs. Hoy en día, son Twitter y Facebook los que se sitúan en un lugar privilegiado para conocer qué está sucediendo, la Real-Time Web, las tendencias informativas y de gustos de los internautas. Finalmente, Google tuvo que pasar por caja para poder acceder a ese tesoro.
Y es que, según evoluciona la web, los internautas dejan un rastro mayor fijando sus intereses y su capital social, conformando una verdadera identidad digital. Las nuevas tendencias en las búsquedas se centra en esa identificación del usuario. Al final, lo importante a la hora de posicionar la información y distribuirla es saber lo que los amigos y la gente que pertenece al círculo de un usuario piensan, ya que resulta mucho ás relevante para una persona conocer las preferencias y los intereses de su gente conocida que lo que todo el mundo piensa. Google ya lo intentó con Google Social Search un experimento de su Labs, aunque ha caído aparentemente en el olvido.
Mientras tanto Hunch, una start-up, sigue intentándolo basándose en los datos contenidos en el Social Media. A través de un software complejo, trata de usar información contenida dentro del círculo social de una persona para tratar de predecir qué cosas podrían gustar a un usuario extractando datos de los artículos, temas y gente recomendada por los usuarios que han sido declarados como amigos de Facebook o seguidores de Twitter de ese usuario. Así, por ejemplo, el objetivo es que ante una pregunta tipo “qué libro leo”, el buscador sea capaz de recomendarnos a Bukowski o a Dan Brown teniendo presente los gustos de nuestro círculo social. A ver si al final tendremos que cambiar de amigos.
Visio 2011: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
Publicado por: Marcos Ros-Martín — Sábado, 4 de junio de 2011
Después de cuatro años, acudo al Visio 2011, congreso de referencia en Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva en España, llevándome un sentimiento agridulce. A los contenidos les sigue faltando enjundia, mucha descripción de experiencias y casos de éxito, aunque sigue faltando el rigor del despliegue de metodologías. Sin embargo, como se dijo en Bilbao, “las metodologías no nos las van a contar”, así que nos quedaremos con el contacto y el trato humano como mi reencuentro con Lara Rey, mi referente personal, y una ausencia destacable Raúl Baños.
Ya se han escrito distintos textos con las primeras impresiones respecto al congreso, por lo que no me extenderé. Entre los contenidos a destacar, personalmente, me interesaron todos aquellos relacionados con el Social Media -que tuvieron un gran nivel- un campo emergente en el que muchas disciplinas han puesto sus ojos. Obvio, la información que se haya en ella es cualitativa respecto a tendencias del mercado y satisfacción del cliente, algo que se olvida en la Inteligencia Competitiva obnubilados tal vez por el software que trata de captar información de distintas fuentes.
Y es que en Internet no se haya toda la información, no debemos olvidarnos. Podemos encontrar información estructurada y formalizada, pero como bien sabemos al ser humano lo que le gusta y encuentra mayor valor es la información transmitida de forma informal y desestructurada. La gestión del conocimiento es una de las asignaturas pendientes en las exposiciones de Visio, centradas en la explotación de la gran tormenta de datos que es Internet, pero olvidando otras patas de la Inteligencia Competitiva y que se encuentran bien descritas en los manuales de IC clásicos.
En cualquier caso, una de las conclusiones es que el software no sirve de nada si no hay un factor humano detrás que gestione, analice y distribuya la información obtenida. Que reflexione un momento y que sea capaz de ir donde el software es incapaz de llegar. Tal vez, atendiendo a los perfiles que asistieron a las jornadas (empresas pocas, administraciones, centros tecnológicos y distribuidores de software) podamos entender el porqué de este escoramiento hacia el mercantilismo de las herramientas informáticas, necesarias, claro está; sin embargo como quedó bien demostrado en la experiencia de Kenako Delicatessen Internacional cada organización dispone de unas necesidades muy particulares y por ello necesita de una metodología de Vigilancia propia.
A destacar que Twitter fue una sesión paralela donde se debatieron muchas ideas y un elemento para creación de nuevos contactos y donde se trasladó la tensión de algunos debates de la sala. Una vez más, las baterías de los portátiles fueron un elemento clave para que el debate fuese decayendo durante el transcurso del día y la falta de enchufes restaba para que los twitteros se animasen en el debate paralelo. A destacar que, el elemento innovador de trasladar preguntas a los ponentes a través de Twitter, quedó en agua de borrajas en muchas ocasiones debido a que es difícil trasladar un discurso que se cierra en una pregunta en 140 caracteres.
Cuando el modo de empleo no es tan importante, el caso de Twitter
Publicado por: Marcos Ros-Martín — Lunes, 14 de febrero de 2011
La aventura de comprar un mueble barato que uno mismo tiene que ensamblar en su casa no acaba con intentar encajarlo en la parte trasera del coche, sino cuando lo desembalamos y nos damos cuenta de la cantidad de tornillos, vielas y tuercas que lleva incluidas. Una media hora de mucha paciencia podemos llegar a dedicarle al arte de tratar de identificar una a una de esas pequeñas piezas que nos conducirán a ensamblar el conjunto, pero al menos alguien se preocupó de que llegásemos a tener un objetivo ofreciéndonos una hoja con sus instrucciones y gráficos del paso a paso.
El Social Media es una herramienta, una idea, sin embargo nadie sabe cómo acabarán de usarla sus usuarios. Se encaja en el maletero del coche, pero cuando se desembale ya veremos cómo acaba en forma. Twitter es un buen ejemplo de ello. Podría decirse que 140 caracteres son insuficientes, aunque en este momento puede que sean los justos. Ya no hablamos de revoluciones, olas virales, protestas o conversaciones más o menos afortunadas, sino de una herramienta que puede que llegue a desplazar la popularidad de Facebook durante este año.
Personalmente, no entiendo porqué algunas personas protegen sus “tuits”, aunque puedo entender a algunas de ellas (Es mejor que el jefe no lo sepa). Entiendo Twitter como un ambiente abierto, en lo que no importa demasiado lo que se expresa, porque no tiene que ser sincero, ni íntimo, abierto a los ojos de todos porque es precisamente eso lo que interesa. No hay mejor filtro social, enlaces que se comparten, frases trasladadas no necesariamente por su rigor, un ambiente vírico de información, imposible de seguir por cualquier persona, pero que en múltiples ocasiones llega hasta donde yo no podría como individuo que quiere permanecer informado.
Hay quien considera que Twitter acabaría con la sindicación de contenidos (RSS), pero no lo creo. La marca o la cabecera de una publicación todavía es importante y seguir un medio de comunicación a través de este sistema es perfectamente justificable (Sobre todo si dispone de feeds completos) en este mundo telegráfico que estamos creando.
Por otro lado, he visto cómo alguno de sus usuarios lanzaba peticiones de que se intentase mantener el rigor de Twitter, que no se llenase de basura, informativa se entiende. Sin embargo, el valor de esta herramienta es precisamente ése, el salto del rigor a la banalidad y si quieres lo consumes y si no lo obvias. Por supuesto que entiendo que algunas personas no gusten de perder el tiempo – procastrinar lo llaman ahora –, aunque ese ruido es tan sencillo de silenciar como dejar de seguir a algunos de esos usuarios molestos. Puede que los consejos para la utilización de una herramienta que se mueve en un ambiente abierto, no sean de mucha ayuda y que cada uno deba hacer lo que le apetezca, pero haberlos haylos.
Finalmente, existe una clasificación de los siete usuarios de Twitter que se deberían seguir. Personalmente, no siendo ni “activista” ni “académico”, me quedo con el rol de “enlazador” que es lo que realmente me gusta hacer y lo que prefiero que hagan las personas que sigo… Siempre caigo en algún enlace recortado.
¿El Social Media ha matado al blog?
Publicado por: Marcos Ros-Martín — Viernes, 8 de octubre de 2010
No creo que sea menester recordar aquí que no fui un early-adopter de Twitter, ni tampoco de Facebook. No soy de aquellos que ansían que le ofrezcan una invitación o recibir una cuando un servicio se encuentra en fase Beta -Excepto en la honrosa ocasión de Gmail cuando era un coto de unos pocos y lo cierto es que es el único servicio que adopté más rápidamente con los brazos abierto -. En el caso del microblogging, mi excepticismo era total.
Puede que en aquellos principios hubiese podido pronunciar las palabras: “¿140 carácteres? ¿Dónde nos conduce eso?” Por supuesto que se trataba de un error, ya que obviaba que muchos de los posts de aquel entonces, los años 2006-2008, bien se podrían haber solventado con un miserable tweet. De hecho, la propia terminología del blog proviene de aquellas anotaciones cortas fruto de la navegación de los internautas por la Red.
Desde entonces Twitter ha tenido tiempo de crecer exponencialmente, mientras que la red social Facebook la mira de reojo intentando introducir cambios dentro de su interfaz y de su configuración para asemejarse cada día más a ella. Twitter se ha erigido la bandera de una revolución descentralizada y mientras el mundo de la comunicación trata de digerir ese nuevo canal inesperado que redirige tráfico y puntúa el interés de ciertas informaciones. Aunque la pregunta está en el aire: ¿El Social Media ha matado al blog?
Twitter es una forma muy efectiva de entrar en una comunidad ya establecida. 140 caracteres no ocupan excesivo tiempo, a pesar de que el seguimiento de las conversaciones cruzadas puede llegar a ser agotador, y puede ser actualizado desde cualquier momento. En el mundo Twitter, sólo tienes que encontrar a alguien al que seguir que comparta ciertos intereses contigo, comprobar sus listas y comenzar a seguir a personas. En el caso de los blogs, era mucho más costoso. La redacción de textos de 350 palabras de media supone un esfuerzo importante de tiempo y no siempre se puede estar seguro de que el retorno sea suficiente para justificarlo (Aunque sea mentalmente). 140 caracteres y listo, conversaciones, recomendaciones… Todo un mundo se abre en Twitter y seguir a personajes ficticios o reales, ser accesible a ellos, se encuentra extendiendo sólo una mano.
Pero ¿y los blogs? Antaño eran considerados como un portfolio para los profesionales (y todavía lo son), una manera de demostrar la valía de cada uno, sus conocimientos, sin embargo que la tendencia actualmente se centra en la capacidad de cada uno de conseguir seguidores dentro de su cuenta Twitter. Pero no debemos equivocarnos, los blogs, evolucionados hacia medios de comunicación de bajo costo y enfocados hacia las microaudiencias, no dejan de crecer apareciendo nuevos, mejores junto con nuevas ideas y enfoques. Ya no como proyectos aislados, esfuerzos personales; sino con un sino y una razón de ser que se centralizada en al menos una decena de personas dispuestas a actualizarlos.
Mientras tanto la generación de contenidos desde las plataformas sociales (Blogs, Wikis, etc.) ha disminuido lo que ha conducido a considerar que las ideas y el debate generado anteriormente dentro de este medio se está debilitando. Pero ¿se ha trasladado a Twitter? Recientemente, se publicó un estudio que analizaba 1200 millones de tweets (publicaciones en Twitter) producidos en dos meses. Los resultados eran un tanto decepcionantes puesto que el 71% no provocaban ninguna reacción, mientras que sólo el 6% era retuiteado (Redistribuido por otros usuarios) y el 23% restante obtenía una contestación. Unos resultados un tanto escasos, que en cualquier caso, dentro de nuestra experiencia, Twitter constituye una nueva forma y bastante poderosa de obtener tráfico, es decir obtener visitantes nuevos, por lo que ante esta falta de reacción deberían incluirse otras métricas como los clics producidos ante la distribución de un enlace o los hashtags utilizados.
El debate se sigue produciendo aunque se descentraliza y se esparce por toda la Web, de hecho el consumo de la Red ha aumentado un 62% desde principios de año. Twitter y Facebook permiten que estos contenidos lleguen a un mayor número de personas, con la audiencia más segmentada y por lo tanto más proclive de acceder a consumir cierto contenido. Las plataformas abiertas conducen a un aumento de la viralidad de los mensajes lanzados en ella, que permiten a las multitudes autoorganizarse de una forma mucho más efectiva y productiva ante un objetivo común.
¿El Social Media ha matado al blog? No, simplemente, la Conversación se ha transformado.
El ocaso de Feedburner (y de los Feeds)
Publicado por: Marcos Ros-Martín — Miércoles, 7 de julio de 2010
Una de las “maravillas” que popularizaron los blogs es la sindicación de contenidos a través de sus distintos formatos. La posibilidad de recoger los contenidos de innumerables web sin tener que visitarlos uno a uno cada día a través del navegador (o hora tras hora dependiendo de la web), nos permitía leer las nuevas actualizaciones de sitios web de publicación irregularde forma automatizada. Para los usuarios más avanzados de la Web, la implementación de los RSS en las webs supusieron un avance en la lucha contra la infoxicación, aunque más de uno acabaría sepultado de nuevo por ella por su falta de mano izquierda a la hora de gestionar aquella avalancha.
Hoy en día, la sindicación, uno de los estandartes de la Web 2.0, languidece mientras la recomendación impone su reinado. Twitter o Facebook redirigen muchísimo tráfico, mientras los Feeds nunca llegaron a ser asimilados por el gran público posiblemente debido a que permanecía un tanto ajeno a sus posibilidades. En el apogeo de la blogosfera, Feedburner se erigió como el mejor servicio externo para la distribución de feeds y muchos bloguers lo abrazaron en primer lugar porque disminuía la presión del tráfico en sus servidores, en segundo porque ofrecía estadísticas y en un tercero porque permitía la suscripción a través de email.
El futuro parecía caminar hacia la distribución de los contenidos a través de esta vía y Google apostó por ella, desarrollando su propio agregador vía web (Google Reader), además de ofrecer su abrazo del oso a la compañía que mantenía Feedburner adquiriéndola. Sin embargo, desde entonces no se produjeron mejoras significativas en el servicio desde Mountain View, salvo la posibilidad de incrustar publicidad en los Feeds.
Actualmente, el abandono parece total. Además de que algunos suscriptores nos han informado que las actualizaciones por email en ocasiones no llegan a su destino, los picos de lectores que muestran las estadísticas del servicio fluctúan de forma dramática, suponiendo en ocasiones más del 50% de los mismos. Ni siquiera el servicio parece fiable a la hora de aportar estadísticas y las alternativas apenas existen. Es probable que a muchos administradores les toque volver a nuestros feeds nativos, aquellos que nuestros sistemas de gestión de contenidos nos otorguen olvidándose de Feedburner, puesto que si empieza a tener caídas, el servicio dejará (aún más) de tener sentido.
Los feeds pasarán a ser meros enchufes de las webs de Social Media o afines, desvirtualizando su concepción de la web productora de contenidos hacia la persona interesada, encaminándose hacia la máquina (Las webs, Facebook, Twitter, etc.)
Gran error 2.0, prohibir el Social Media en la redacción
Publicado por: Marcos Ros-Martín — Sábado, 19 de junio de 2010
Huelga decir que la situación de los medios de comunicación no es la mejor de su historia. Si nos referimos a los medios de comunicación impresos, que luchan en su traslación hacia el mundo digital en ocasiones a contracorriente, la situación podría ser definida como dramática. Sin embargo, ya se trate de periodistas de uno u otro soporte, existen herramientas comunes que no se deberían evitar aprender usar y, actualmente, no se deberían obviar ni Facebook ni Twitter.
La primera de ellas, si bien debe ser entendida como un coto cerrado de privacidad, está cambiando radicalmente la manera que estamos utilizando la web y en un futuro no tan lejano puede que su protagonismo sea mayor que el de Google. La segunda porque Twitter se ha convertido en un medio de comunicación por sí mismo, donde políticos y deportistas, organizaciones e instituciones comentan sus últimas actividades e incluso tratan de gestionar crisis. E incluso, en ocasiones, Twitter es noticia por sí mismo al ser uno de los medios de comunicación utilizados por sus propios protagonistas. No, no es baladí, que un comunicador aprenda a utilizar estas herramientas, que sea consciente de su funcionamiento y de sus posibilidades, que sea partícipe de ellas no sólo como mero espectador.
Por supuesto que todavía hay periodistas que colocan a estas dos herramientas en los mismos planos, como si una excluyese a la otra o como si se tratasen de la misma. Alguno se acercará a algún compañero, probablemente más joven y más avezado en el vertiginoso mundo de la Web, para que le explique qué es exactamente eso de Twitter (Más complicado de usar que Facebook por su propia idiosincrasia). Los propios medios de comunicación lo utilizan como canal sin mayores problemas, el propio Twitter abrió un blog para ayudar a los periodistas más despistados, por lo que no me esperaba es lo que me comentó una amiga periodista hace no mucho.
A vueltas con la productividad de los trabajadores, me comentaba que, desde su empresa, se estaba empezando a considerar la posibilidad de capar la utilización de ciertos sitios web y me destacó dos: Facebook y Twitter. Teniendo presentes los últimos movimientos que se están produciendo dentro de las cabeceras más importantes en España, con la integración de las redacciones digitales e impresas, con lecciones de técnicas básicas SEO (Se acabó la escritura para humanos) y la búsqueda de audiencias por todo tipo de soportes; me pareció completamente extraño aquello, si no suicida, minando el futuro del trabajo de los periodistas.
A partir de ahora, nada de ir más allá de la búsqueda de información que puedan dar los organismos oficiales mediante notas y ruedas de prensa, editar los despachos de agencia, toda la información filtrada por otros, replicadores de contenidos tradicionales incapaces de ver por dónde salta la noticia… La innovación de la información capada por una decisión puede que un tanto arbitraria.
Medios de comunicación frente al Social Media, ¿dónde puede haber más impacto?
Publicado por: Marcos Ros-Martín — Martes, 23 de febrero de 2010
Este mes cumplíamos un año desde que comenzamos a colaborar con la edición digital del diario Levante-EMV incorporándonos a su red de blogs. Para los que nos seguís desde hace un tiempo, huelga recordar que he trabajado dentro de este medio de comunicación y que aún sigo colaborando con él de diversas formas más allá de esta digital; pero, llegados a este punto, nos gustaría realizar un pequeño balance de lo que ha supuesto para este modesto blog esta colaboración.
Lo primero es señalaros que el peso de la cabecera es mucho. Aparecer dentro de la portada de un medio de comunicación serio supone una barrera ante los temas que deseas abordar e intentas sortear algunos temas polémicos, mientras consideras que otros puede que no lleguen a disponer el atractivo para los lectores del medio. Es decir, sientes como si perdieses el control sobre qué es lo que quieres decir, basculando hacia lo que es correcto decir. Éste podría considerarse como el punto negativo, sin embargo la cabecera, al menos dentro de la comunidad valenciana donde este medio de comunicación impreso es líder en difusión, también otorga cierto lustre.
En un principio esta colaboración genera sorpresa entre el colectivo de profesionales de la información, que me han consultado cómo lo conseguí y qué me da el diario. Las respuestas son sencillas, la primera es que no fue difícil, consideraron que los contenidos eran interesantes, y a lo segundo, de momento, nada tangible. De hecho, ésta es una suerte de relación simbiótica en la que ambos quedamos favorecidos y que podemos romper en cualquier momento, sin presiones de ninguna clase. Lo cierto es que nunca he recibido ninguna amonestación ni correo de reproche, así que si me he censurado ha sido más por sentido de la responsabilidad que por otra cosa.
Nuestro interés, obviamente, pasa por el tráfico de usuarios desde el sitio web del diario y éste se produce mediante tres vías fundamentalmente. La primera de ellas mediante la página principal de la edición digital donde existe una pequeña caja con las últimas actualizaciones de la red de blogs, la segunda mediante la página destinada a recoger las direcciones web y últimas actualizaciones de la red de blogs del Levante-EMV y, finalmente, si el contenido es relevante los editores de la edición digital pueden llegar a publicar una pequeña noticia como contenido destacado. En ninguna de las dos intervenimos directamente, así que intentando realizar una comparativa de posible impacto, he considerado que sería interesante realizarla con dos de los sitios web más importantes del Social Media actual: Facebook y Twitter.
He de confesar que siempre he estado más interesado en aprender que en dedicarme a promocionar este blog a través de cualquiera de las dos vías del Social Media, mi perfil siempre ha sido bastante bajo. De hecho, no me he preocupado en exceso de ello hasta hace bien poco cuando Feedburner permitió realizar un tweet automáticamente a cualquier cuenta de Twitter que deseásemos cuando publicásemos un post. No puedo negar que también he jugado un poco, enchufando mi cuenta twitter con mi cuenta en Facebook, pero al final he desistido de seguir haciéndolo puesto que generaba demasiado ruido y son dos ecosistemas completamente distintos. Por lo que actualmente, en Twitter sí que publico las actualizaciones de este blog, pero en Facebook no.
Los resultados han sido bastante curiosos y no demasiado concluyentes este primer año. Como podéis ver, la página principal del Levante-EMV dispone de un gran poder de difusión. Los picos son muy pronunciados siempre que se trate de contenido destacado. El primer dato corresponde al mes de febrero de 2009 donde se hizo una más que correcta difusión de nuestra incorporación a la red de blogs, mientras que el resto corresponden a contenidos muy puntuales que se destacaron en forma de noticia.
Por otra parte, eliminando los dos primeros picos de difusión, podemos comprobar de forma más clara que la página web de la Red de Blogs dispone de unas métricas similares comparadas con la página principal, mientras que si bien Facebook mantiene su poder de difusión muy estable a lo largo del tiempo (Insistimos en que no hemos trabajado mucho con ello), Twitter va ganando peso rápidamente en la segunda parte del año cuando me incorporo activamente en su ecosistema.
¿Qué hace viable una Red Social Profesional?
Publicado por: El Documentalista Enredado — Miércoles, 13 de enero de 2010
- Intereses comunes. Los participantes necesitan fijar y mostrar sus redes para poder colaborar con otras personas en su campo.
- Masa crítica de usuarios y ser escalables. Las redes tienen mayores posibilidades de prosperar y convertirse en viables cuando disponen de muchos participantes y con diversos perfiles.
- Las redes necesitan de líderes para ser atractivas. Aquellas que son iniciadas por desconocidos rara vez disponen del interés suficiente para el público en general. Aquellas que son usadas por trabajadores con un nivel de influencia muy alto dentro de su campo atraen al resto.
- Las redes necesitan contenidos para ser indispensables. Las redes deben permitir la generación de contenidos y el aporte de datos para generar conversación e interés.
- No admitir SPAM por parte de los participantes para darle integridad. Las redes no funcionan si son convertidas en meras plataformas de publicidad por parte de sus usuarios.
- Las redes deben ser fáciles de usar. La simplicidad favorece la rápida adopción de las plataformas y la comunicación entre sus miembros.
Extraído de 20 viable socialnetworks ideas de Pat Kitano
El Social Media no es para el trabajo
Publicado por: Marcos Ros-Martín — Miércoles, 14 de octubre de 2009

Contaba Nic el pasado 8 de octubre, administrador del blog Dona i mar, su experiencia después de que un amigo suyo enviase la dirección de su bitácora a la redacción de “El País” y acabase reseñada en el suplemento Ciberpaís. El autor contaba que el día de la publicación de la nota, el aumento del tráfico fue tan notable que el autor quedó un tanto hipnotizado por el volumen de las visitas que su sitio web sufría. Lo más curioso de su texto es el desgranamiento de los lugares de procedencia de sus visitantes, reseñando fundamentalmente las instituciones públicas que dirigían buena parte del tráfico hasta después del almuerzo cuando las visitas ya pasaron a pertenecer a IPs privadas hasta la última puntilla a las 10 de la noche en la que los internautas volvían a la actividad.
La discusión sobre los usos (y abusos) de Internet en los puestos de trabajo es eterna, con sus detractores que acusan a la red de redes de provocar un descenso de la productividad de los trabajadores hasta los estudios que señalan justo lo contrario. El chat y el uso del correo electrónico profesional para uso personal son dos de las herramientas que se encuentra de forma tradicional dentro del punto de mira de los jefes, preocupados de que sus subalternos trabajen, y de los administradores de sistemas, peleándose porque el malware no campe a sus anchas dentro del parque informático de las organizaciones que vigilan. Sin embargo, parece ser que los nuevos desarrollos y el surgimiento de nuevos conceptos, otro tipo de servicios de Internet se aprestan a ser prohibidos dentro del horario laboral.
El Social Media ha traído consigo nuevos hábitos en los internautas más allá de la navegación y el chateo y estos no pierden ocasión para utilizar este tipo de herramientas durante el tiempo que pasan en la oficina. Unos de los primeros trabajadores que han sido castigados en sufrir los rigores de la prohibición de utilización de este tipo de servicios han sido los funcionarios de Suiza e Indonesia, aunque es probable que la lista se vaya ampliando lentamente sin tanto ruido. El caso de los empleados públicos de Suiza es ejemplar, porque si bien no se les impidió del todo utilizar los servicios de redes sociales, sí que se les advirtió de su abuso. Finalmente, los avisos fueron insuficientes para evitar que los funcionarios disminuyeran su uso, por lo que la prohibición total (excepto en casos puntuales de trabajadores que razonasen para qué querían utilizar este tipo de servicios) fue un paso necesaria considerando que la productividad no cayese en picado.
Dentro del ámbito empresarial, el uso de estas herramientas también se está viendo limitado desde dos frentes. Por un lado, para evitar que los empleados no se entretegan durante las horas que pasan en la oficina, (un estudio de Estados Unidos indica que el 77% de los trabajadores que disponen de una cuenta en Facebook la usan en su puesto de trabajo), mientras que por otro para evitar que se desvelen demasiados secretos profesionales. Este hecho no es baladí y se encuentra más extendida de lo que creemos, ya que algunas organizaciones deportivas están prohibiendo a los deportistas de élite que se abstengan en utilizar Twitter durante los partidos o de forma previa a ellos para evitar que la información que puedan llegar a publicar pueda ser utilizada en contra de la limpieza de la competición.
Si el Social Media es prohibido sistemáticamente en las oficinas, ¿dónde quedará la efectividad del word of mouth en la Web? Puede que (todavía) en el Searching.
Spam “amigo” desde el Social Media
Publicado por: Marcos Ros-Martín — Lunes, 7 de septiembre de 2009
Ahora que cada día los blogs aparentan tener cada vez menos sentido – Desde mi trayectoria personal y profesional no comulgo con esta afirmación -, me gustaría retrotraeros al momento en que las bitácoras comenzaron a llenarse de anuncios, a venderse. En aquel momento, se entendió aquel movimiento como un completo sacrilegio dentro del espíritu bajo el que había nacido y crecido la Blogosfera. Dos grupos diferenciados se establecieron entonces, aquellos que rechazaban la mancha que suponía la publicidad en sus bitácoras personales, mientras que el segundo abogaba por rentabilizar el fenómeno y las pequeñas grandes audiencias que generaban. El resultado de esa confrontación fue la derrota de los idealistas que pudieron seguir su política, aunque por supuesto hubieron deserciones y algunos donde dijeron digo, decían Diego.
La idea subyacente de aquella confrontación entre iguales era el “no te vendas, no me falles” que tan poco duró en la mente de los bloguers y de sus lectores que muy pronto se lanzaron a idear nuevas maneras de lanzar mensajes publicitarios. Cuando los bloques de publicidad contextual y los patrocinios no fueron suficientes, la carga publicitaria se amplió hacia el propio contenido de los blogs hacia las revisiones de productos que las empresas enviaban a los bloguers gratuitamente o incluso a los posts patrocinados. La venta de enlaces también fue una actividad a implementar, hasta que Google trató de mediar en el asunto penalizando aquellos que vendían sus enlaces a otras webs. Se ha llegado a cierto extremo que hasta a los más fieles, aquellos que tienen sindicados los feeds de los blogs y de distintas páginas webs, también sufren la presión publicitaria y contemplan los mensajes que las empresas quieren hacer llegar hasta ellos, aunque esta última fórmula no dispone de excesivo éxito en su monetización (sic).
Pero, como decíamos en nuestra primera frase, actualmente los blogs no tienen sentido y los mensajes comerciales tienen que ser canalizados de otra manera. Si los blogs imprimieron confianza y veracidad a las personas, más allá del paraguas de la cabecera de un medio de comunicación, el fenómeno se ha ido trasladando a los nuevos elementos del Social Media. Allí, donde una identidad digital podía establecerse, allá que los responsables de marketing podían poner sus ojos.
Esto no es baladí. Si los procesos de selección de personal comienzan a tener en cuenta cuántos followers (seguidores) dispone una cuenta Twitter para considerarte un buen candidato (Concretamente 250), ¿por qué no habría posibilidad de comprar seguidores? Si lo que queremos es llegar con nuestro mensaje a las personas, ¿por qué no comprar ese vínculo de amistad en las redes sociales? Claro que éste es un fenómeno incipiente, que todavía se ve con cierto recelo desde las empresas responsables de estos sitios, pero que se convertirá en tendencia. Actualmente, hay empresas que nos pagan por nuestra atención, por sufrir de forma voluntaria sus mensajes publicitarios desde distintos medios y plataforma en forma de regalos o dinero, ¿por qué no lo iban a trasladar al Social Media?
El problema surgirá cuando a las personas se les pague por transmitir ese mensaje a sus contactos, cuando un individuo se convierta en una pequeña plataforma publicitaria y viole la confianza de sus amigos. Bueno, en realidad, el futuro llega demasiado pronto.
EE UU se dispone a regular a los blogs y el Social Media
Publicado por: Marcos Ros-Martín — Sábado, 18 de abril de 2009
No es la primera vez que se realizan intentos para tratar de legislar lo que se publica dentro de la blogosfera o de la Web Social. En su momento, la Unión Europea ya propuso la creación de un registro de blogs, aunque finalmente desechó la idea ante el gran revuelo que supuso aquella idea. Incluso Tim O’Reilly trató de que se estableciese un código de conducta para la blogosfera que fue muy comentado y contestado que finalmente quedó en nada ante la imposibilidad de alcanzar algún tipo de acuerdo. En esta ocasión, la polémica nos llega desde los Estados Unidos donde la FTC (Federal Trade Commission) se plantea comenzar a regular los blogs y el Social Media (Facebook o Twitter) al considerar que estos son, en realidad, más una herramienta de marketing que un medio de comunicación y que promete en acabar de la misma forma que las dos circunstancias señaladas anteriormente. Desde la FTC, se argumenta que se está tratando de actualizar las directrices para la defensa de los consumidores aprobadas hace treinta años, de modo que se ajusten a la realidad actual donde los consumidores acuden cada vez más a la Red para informarse.
Concretamente, el punto de mira de la FTC se centra en aquellos blogs que aceptan la publicación de lo que se denomina posts patrocinados, que son textos donde el bloguer recibe una compensación, en especie o monetaria, por comentar sus experiencias con determinado producto o servicio. Dentro de este tipo de informaciones, existen distintas variantes que van desde la total libertad del bloguer para comentar su experiencia basándose en su opinión personal y otras donde el fabricante especifica las recomendaciones que el bloguer debería de plasmar en el su texto. De este modo, el regulador estadounidense abre la puerta para que las webs dedicadas al Social Media puedan ser denunciadas por los consumidores si publican o alojan informaciones falsas sobre los productos que se reseñen.
Por supuesto que la polémica ha saltado a la blogosfera americana que ya se pregunta si las autoridades estadounidenses comenzarán a considerar a los bloguers como criminales por escribir este tipo de textos o qué harán con el resto de blogs que no se encuentran alojados dentro del territorio de su jurisdicción. En definitiva, la conclusión es que se tiene la impresión de que la FTC está intentando regular estos medios como si se tratase de publicaciones impresas sin contemplar otras consideraciones que obviamente les sobrepasan y que no son posibles de controlar dentro de un mundo interconectado.
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