La patente, esa gran desconocida
Dos hechos, casi coincidentes en el tiempo, me hacen replantearme el verdadero conocimiento y utilidad que se tiene de las patentes a nivel de innovación y de gestión de la información en España. El primero de ellos, surgió a raíz de la visita de un representante de la Fecyt (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología) y su ronda de promoción de la base de datos referencial Scopus. Durante la presentación, pregunté que nivel de indización disponía la misma en lo que respecta a patentes, lo que las distintas respuestas y sus contestaciones nos condujeron a tratar el acuerdo de la Fecyt con Thomson Reuters respecto a la también base de datos bibliográfica, Web of Knowledge, y la desaparición de la, a mi entender, vital Derwent Innovation Index de la suscripción.
Para aquellos que lo desconozcan, sólo diré que Derwent es una base de datos centrada en la indexación y descripción de patentes a nivel mundial. Respecto al porqué de la desaparición de este recurso informativo de la suscripción que nos ofrecía la Fecyt a pequeñas instituciones, la representante me señaló que tenía que ser uno de los pocos de los que la utilizarían, ya que el índice de uso a nivel estatal era mínimo y por lo tanto se concluyó como poco relevante. Ya se sabe, ajustes presupuestarios.
Soy consciente de que, por supuesto, no soy el único que la usa. En otra conversación, completamente distinta y con otros actores, hablando con otro documentalista que trabaja en una Oficina de Transferencia de Resultados de una importante institución educativa, me confesaba que había tenido que solicitar la suscripción específica a esa base de datos ya que desde la biblioteca central se había considerado a esa base de datos como irrelevante y por lo tanto prescindible.
En un breve lapso de tiempo, me percaté que la Vigilancia Tecnológica, al menos en el caso de las patentes, es tal vez una actividad de la que se hace poco uso, puede que centrado en bases de datos abiertas, y qué decir a nivel universitario. Una situación que me hace reflexionar y que puede dar un poco más de luz de la baja cantidad de patentes que se realizan desde España a nivel europeo.
Herramientas de software para la vigilancia tecnológica
El pasado 19 de noviembre tuve el gusto de asistir a la jornada Software para aplicaciones de inteligencia y vigilancia estratégica: Análisis crítico que impartía Infocenter. Organizado por REDIT, junto a la colaboración de Aimplas donde tuvo lugar la actividad, Óscar Marañón, director de sistemas de Infocenter, realizó a los técnicos que integran la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana una introducción a las principales herramientas de software de los que nos podemos servir durante el desarrollo de la Vigilancia Tecnológica (VT).
Durante la charla, además de la tradicional breve explicación sobre lo que es la VT y sus principales objetivos, se incidió en la importancia de la parte humana de la Vigilancia, del análisis de los datos recolectados, la huida de tratar de realizar una recolección extensiva de la información y la necesidad de centrar las búsquedas en aspectos concretos de lo que se desea vigilar. La jornada consistió en la visión de la Vigilancia donde una pequeña inversión económica en software se puede realizar una tarea muy eficiente, rehuyendo de las grandes inversiones en productos de software mucho más complejos y con mayores funcionalidades.
Aunque, obviamente, existe un abanico bastante amplio de software que realizan funciones similares, Óscar se detuvo en los siguientes programas para la realización de distintas tareas de Vigilancia:
- Website-Watcher. Fundamentalmente, persigue la búsqueda de actualizaciones y cambios dentro de las páginas web de cualquier tipo, resaltando los cambios y pudiendo señalar diversos aspectos de las variaciones a advertir cuando se produzcan.
- Patent Hunter. Aunque funciona mejor sobre la base norteamericana USPTO, la funcionalidad de este software pasa por la posibilidad de descargarse las patentes en diversos formatos sin necesidad de acudir a los tediosos entornos web de las oficinas de patentes.
- EndNote. Software para el tratamiento de citas bibliográficas perteneciente a Thomson Reuters y de pago, no se citó a Zotero una alternativa abierta y gratuita que puede ser interesante en un futuro no tan lejano.
- Bibexcel. Esta pequeña aplicación desarrollada por Olle Persson está enfocada hacia el tratamiento de citas bibliográficas y el desarrollo de informes bibliométricos. Bajo una apariencia adusta, dispone de funcionalidades muy interesantes que a buen seguro hace las delicias de los bibliómetras.
- Matheo Patent. Se trata del software de tratamiento de datos de patentes por excelencia y desde el cual se pueden realizar distintos informes y gráficas incidiendo en diversos aspectos de las mismas.
¿Qué papel puede jugar el centro de documentación en la Vigilancia Tecnológica?
La biblioteca, unidad de información o centro de documentación permanece como la puerta de entrada de todo tipo de informaciones (de negocios, técnica, interna, externa). En tandem con Internet, la biblioteca, todavía proporciona una oportunidad excelente para adquirir información. Puede no entrar demasiado en la labor de análisis y en el área de elaboración de informes. Pero, al menos, para acceder a la información juega un papel que puede potenciarse con su contribución a las Intranet corporativas. No obstante, si no existe un entendimiento mutuo en la redefinición de su papel entre la Dirección y el centro de información, su existencia puede peligrar precisamente porque su función tradicional de intermediación se ve amenazada por la mayor facilidad de acceso a la información electrónica al tiempo que queda lejana a la generación de valor.
PALOP MARRO, Fernando. Cuestiones sobre Inteligencia competitiva. IPN-CIECAS, Volumen VI 3/2004. P. 16
Me iba a conformar con dejaros esta pequeña cita, una gota dentro del océano de Internet, pero tal vez mi visión como documentalista merezca en esta ocasión una oportunidad. Lo que tenemos aquí es la visión tradicional de la Biblioteca, es decir, un centro encargado de las compras del fondo documental y su custodia, pero la Biblioteca, el centro de documentación o el de información, tras el desarrollo de las teorías de la gestión de la información y del conocimiento, no debe quedarse como un mero intermediario y gatekeeper de la información.
Si una organización dispone de un Centro de Documentación, se encuentra estableciendo los mecanismos para la Gestión de la Información (o al menos de una parte de ella) que utiliza durante su día a día. Es posible que mucha información ya se encuentre dentro de la Web, como señala el autor, pero ¿todos los artículos de revista son accesibles de forma gratuita? La respuesta es, obviamente, no. Alguien deberá encargarse de su compra y lo hará llegar al investigador que lo solicite, alguien deberá integrar ese documento dentro del fondo documental en forma de Intranet Corporativa.
La Vigilancia Tecnológica es una traslación de los tradicionales servicios de Difusión Selectiva de la Información (DSI) que realizaban los bibliotecarios antes de la popularización de Internet. La aplicación de nuevas herramientas informáticas a la recuperación de la información no debe ser óbice para despreciar los conocimientos y el saber hacer de los profesionales de la información en un nuevo intento de reinvención de la rueda.
No, el Centro de Documentación debería ser un elemento clave dentro de los procesos de Vigilancia Tecnológica y Gestión de la Información de una organización dedicada al I+D, porque de lo contrario estaremos tropezando una y otra vez con la misma piedra.
INVENES: el “contradiseño” de una bases de datos
La dependencia de la profesión bibliotecaria/documentalista de la informática es un hecho, desde los primeros catálogos informatizados, individualizados para cada biblioteca, a los catálogos en línea y los colectivos; y desde las bases de datos bibliográficas en CD-ROM, a las ahora también en línea. De esta forma, la eficiencia y eficacia de nuestro trabajo se ven condicionadas en gran medida por el diseño de estos instrumentos imprescindibles para cualquier profesional; desde luego, no quito, ni la responsabilidad de cada cuál, ni su mérito, a la hora de lidiar con semejantes instrumentos.
Sin embargo, tal parece que la importancia de esta herramienta y su incuestionable interacción con sus usuarios -sin entrar en detalles de si se trata de un usuario "profesional", un bibliotecario o documentalista, o un "consultor", lector o investigador-, han pasado totalmente desapercibidas para la gran mayoría de diseñadores. Al menos, a esa conclusión he llegado tras intentar consultar la nueva base de datos de la Oficina Española de Patentes y Marcas sobre invenciones y diseños en español: INVENES.
Cada cierto tiempo, las instituciones públicas (principalmente, en el caso de catálogos de bibliotecas) y las privadas, dan un lavado de cara a su imagen y, por ende, a su catálogo, implementando lo que todos esperaríamos fueran mejoras. Estas "mejoras", en la mayoría de las ocasiones, no suelen ser tales, o al menos no suelen ser demasiado aceptadas y la nueva versión tiene muchas veces más detractores que la precedente. Aquí tengo que reconocer que a nuestros profesionales no suele gustarles demasiado los cambios.
En el caso de la Oficina Española de Patentes y Marcas, el cambio no ha sido de imagen, sino exclusivamente de su base de datos de patentes españolas; pero para el cambio que han hecho ¡que me quedo como estoy!
La nueva base de datos INVENES, viene a sustituir a la anterior, OEPMPAT, que tampoco brillaba por la usabilidad de su diseño. Aquella presentaba una imagen bastante anticuada y una búsqueda en la que la consulta continua de la ayuda era casi imprescindible, pero, claro, para eso está la ayuda. A pesar de ésta, que nos aleccionaba sobre qué buscar y cómo, la vieja OEPMPAT respondía el 50% de las veces con incomprensibles mensajes de error en la estrategia de búsqueda, que ninguna ayuda podía solucionar. O, tal vez, torpe que es una.
Pero ahora la nueva base de datos de patentes INVENES -que muy amablemente nos invita la Oficina de Patentes a "consultar por nosotros mismos"-, ha hecho que añore la anterior, con sus errores de búsqueda y sus deficiencias. Desde el primer momento en que hay que intuir que la manera de entrar en la base de datos es pinchar en la "V" del final de la página, en vez de en el enlace que hay justo al lado, ya podemos deducir que la usabilidad no era una de las prioridades de su diseñador. A partir de aquí, la odisea se prolonga durante todo el proceso de búsqueda: qué pasos hay que dar para realizar la búsqueda, qué quiere decir cada icono (¡gracias por los textos que los acompañan!), cómo obtener los documentos en pdf, cómo obtener un listado de documentos con su referencia y su resumen… Y claro, en esta ocasión la ayuda te descubre funcionalidades e iconos que, al menos en mi pantalla, jamás se ven reflejados.
Es posible que el rechazo en mis primeros contactos con esta base de datos se deba a que, siguiendo la tónica profesional, tampoco me gusten los cambios. O que mi conocida actitud crítica me predisponga contra este nuevo diseño. Pero creo que los problemas que plantea su uso para cualquiera que no sea experto en la consulta de bases de datos y sus intríngulis, hará que más de uno decida desistir del intento y patentar lo patentado.
Mi lucha con esta base de datos, me ha recordado un artículo de Carina Farreras, publicado en el diario La Vanguardia en 1994, titulado "Las empresas europeas pierden unos 3,4 billones en investigar innovaciones ya patentadas". Farreras llamaba la atención en su artículo sobre las pérdidas en tiempo, dinero y recursos humanos que se producían por investigaciones que no eran novedosas, y cómo la Oficina Europea de Patentes intentaba minimizar estas pérdidas con su entonces nueva base de datos de patentes en CD-ROM, entre otros servicios. Este artículo citado por P. Escorsa y R. Maspons en su libro De la Vigilancia Tecnológica a la Inteligencia Competitiva, dejaba muy claro el concepto de Vigilancia Tecnológica y su importancia en el desarrollo tecnológico de una empresa, de una industria o incluso de un país.
Evidentemente, estas cuestiones nimias no se tienen en cuenta en ciertos ambientes. Pero no voy a echar más leña al fuego, que cada cual vea y opine. Lo que está claro, es que esta situación nos beneficia a los documentalistas: si hacen el proceso de búsqueda incomprensible, los profesionales tendremos campo para desplegar nuestras habilidades y no nos quedaremos sin trabajo.
También podría hablar largo y tendido sobre el diseño de las Intranets, pero ¿para qué deprimirnos?
Tras el “XXIV Curso/Taller de Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva”
El Grupo CDE, organizador de la vigésimo cuarta edición del Curso/Taller de Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva en San Sebastián, no es precisamente un recién llegado en la Vigilancia Tecnológica (VT), de hecho, junto a la empresa Iale Tecnología y su principal cabeza visible Enric Pere Escorsa, autor del indispensable “De la Vigilancia tecnológica a la inteligencia competitiva”, son dos de los pilares sobre los que se asienta el desarrollo de esta disciplina en España. Es por esto que las expectativas que tenía entorno a la calidad e interés del taller eran altas y lo cierto es que, a pesar de ciertos aspectos inevitables durante la celebración de este tipo de actividades, se cumplieron.
El curso fue impartido en su práctica totalidad por Juan Carlos Vergara, perteneciente al CDE y asesor del Comité AEN/CTN 166 – Actividades de investigación, desarrollo tecnológico e innovación (I+D+i) de Aenor, con el apoyo de Xabier García de Kortázar, director de la Unidad de TICs de IK4-Tekniker, que además de aportar nociones de la importancia de la Vigilancia Tecnológica para las empresas que se dedican a la investigación y el desarrollo de tecnología, sugieren un método para el desarrollo de esta actividad por parte de ellas sin necesidad de realizar grandes inversiones en equipamiento informático y tecnología.
Para ello, nos invitan a indagar dentro de lo que se conoce como Web 2.0 para sacarle la máxima rentabilidad a la increíble amplitud de herramientas disponibles que, de forma asequible o incluso gratuitas en Internet, se desarrollan actualmente en la Red. El peligro de esto es que los asistentes desconocedores de la realidad de la Red actual, van a sufrir una considerable infoxicación ante la cantidad de nuevos vocablos, conceptos e ideas que se les va a invitar a conocer y, ante ello, puede que se enfrenten a la confusión tecnológica derivada de las expectativas que un software solucione la papeleta de vigilar aquello que sea de nuestro interés.
Así pues queda claro que la Vigilancia no es software, no nos llevemos a engaño; sin método no hay una actividad de rastreo completa ni correcta, por lo que los primeros pasos a la hora de configurar el sistema son los más importantes y críticos. De esta forma, desde mi punto de vista, las primeras etapas deberían llevarse a cabo junto a un documentalista para el establecimiento de fuentes y conceptos, la clarificación de las ideas de hacia dónde queremos movernos, puesto que de lo contrario estaremos errando el tiro desde el principio. Y, recalco, que son los documentalistas los que tendrían que situarse ante esta tarea puesto que nos encontramos completamente familiarizados ante estos aspectos puesto que, tal y como se pudo comprobar durante la impartición del taller, la presencia de otros perfiles más vulnerables al desconocimiento de estos nuevos conceptos, provocaba que la aparición de la palabra wiki o RSS derivase en la concentración de los esfuerzos del orador tratando de apagar fuegos ante el déficit de conocimiento de estas nuevas ideas allá donde no deberían haberlos, suponiendo un entorpecimiento del correcto desarrollo del curso.
Así pues, el regusto final que nos deja esta edición del taller es el del desarrollo de un curso para no iniciados en VT, donde se introducen conceptos e ideas, pero donde faltan ejemplos donde los investigadores y responsables de empresas y organizaciones puedan agarrarse para creerse que es posible y comenzar a vigilar. Debemos recalcar que las experiencias exitosas son necesarias para demostrar que la vigilancia es provechosa y positiva, que puede ser desarrollada perfectamente y en buenas condiciones si sabemos hacia dónde va la empresa en la que trabajamos, a la vez que se invita a que se produzcan los cambios necesarios dentro de la cultura empresarial que, desgraciadamente, todavía se extiende por España. Por supuesto que ante este punto soy consciente de que es precisamente donde este curso ya no puede llegar.
Tres estados históricos de la Inteligencia Competitiva
- El primer estado ocurrió durante la década de los sesenta y setenta, y fue asociado principalmente con la recogida de datos informal y táctica. En este estado, la inteligencia competitiva apenas se vinculó a la toma de decisiones y a los aspectos concernientes a la alta dirección, y consistía en pequeños análisis.
- El segundo estado se produjo durante la década de los ochenta, cuando adquirió un gran auge en análisis de los competidores y de la industria. El personal de inteligencia competitiva, en esa época, cambió las funciones de biblioteca por las de marketing o planificación. Las actividades de inteligencia competitiva permanecían orientadas de forma táctica durante el segundo estado.
- El tercer estado, que comenzó en los noventa, mostró que la inteligencia competitiva contribuye a la toma de decisiones estratégica, y que se construye en unidades de una manera formal. Las actividades de inteligencia competitiva están orientadas tanto a toma de decisiones estratégicas como tácticas e incluyen análisis cuantitativos y cualitativos.
ARROYO VARELA, Silvia R. Inteligencia Competitiva. Una herramienta clave en la estrategia empresarial. Madrid: Pirámide, 2005. p. 42
“De la Vigilancia Tecnológica a la Inteligencia Competitiva” de Pere Escorsa y Ramón Maspons
Pere Escorsa es un profesional bien conocido en el mundo de la Vigilancia Tecnológica en España, es consultor y profesor en la Universitat de Barcelona, fundador de la empresa Iale Tecnología. Por otro lado, Ramon Maspons es consultor y profesor de la asignatura de Inteligencia competitiva de la licenciatura en Documentación de la Universitat Oberta de Catalunya. Este libro De la Vigilancia Tecnológica a la Inteligencia Competitiva [ISBN: 84-205-3057-3] está considerado como la "Biblia" dentro de este campo en España, así que poco podría añadir sobre él salvo que cualquier documentalista que quiera ampliar sus conocimientos dentro de esta ciencia debería, al menos, echarle un vistazo.
Porque como se descubrirá según se avance en la lectura del libro, se trata de dos ingenieros que están hablando de hacer Documentación enfocándose en el sector empresarial. Obviamente, van un poco más allá de las tareas tradicionalistas de los documentalistas, pero básicamente abordan tareas que los profesionales de la información conocen y son, en teoría, expertos. Así, los autores en distintos capítulos del texto nos explican el funcionamiento del mercado de las bases de datos de artículos científicos, lo que es la bibliometría y la cienciometría, el diseño de mapas tecnológicos o análisis de patentes. Tareas, en definitiva, que bien podrían desempeñarlas los documentalistas que debido a su poca inserción en el mundo empresarial pasan completamente desapercibidos.
Por otra parte, nos hallamos ante un documento ameno e introductorio, que aborda los principales conceptos que pasan de la Vigilancia Tecnológica eaInteligencia Competitiva sin excesivos tecnicismos, pero que guían y clarifican qué es y qué no es una cosa y la otra, cómo y cuándo se deben desempeñar estas actividades y cuál es su fin. Algo que es de agradecer puesto que algunos confunden Vigilancia con espionaje, algo que ni se le acerca, por supuesto, ya que no se trata de eso. Así pues es un libro que defiende que las empresas se preocupen de recabar, procesar y analizar la información desde todas las fuentes que puedan hallarse disponibles, algo que no siempre se hace ni se considera necesario realizar, aunque es necesario para su superviviencia a medio y largo plazo dentro de la Sociedad Post-Industrial en la que nos hallamos.
Modelos de vigilancia tecnológica e inteligencia competitiva
Lara Rey ya comentó la edición del libro sobre "Modelos de vigilancia tecnológica e inteligencia competitiva", los que asistimos al Visio 2007 pudimos hacernos con un ejemplar, pero ahora os lo podéis descargar.
Visio 2007 – Aprendiendo a ser documentalistas
El Visio 2007 (Congreso Internacional sobre vigilancia e inteligencia sistemática para la innovación en las organizaciones) nos dejó un regusto agridulce. En su primer día, más bien parecía que nos encontrásemos en un curso magistral sobre la Vigilancia Tecnológica y/o Inteligencia Competitiva que en un congreso donde lo que debe exponerse son resultados más que teorías. Algunos acudieron esperanzados, con la ilusión de poder intercambiar experiencias y conocimientos, tal vez para no sentir la soledad que los Vigilantes sienten dentro de sus organizaciones.
Hace unos días, hablábamos de la Ley de Moore Semántica y bien podría llegar a la conclusión que también puede ser aplicable a la hora de definir a los documentalistas. Primero, fue el término infonomista el que fue un poco más allá de la definición del documentalista capturando su esencia para finalmente realizar su misma función, ahora son los profesionales de la información que se dedican a la Vigilancia Tecnológica los que andan ocupados y preocupados considerando la forma de definirse. Puede que la diferenciación tan sólo consiga la fragmentación de una profesión que ya se mira con cierta desconfianza desde los sectores de Archivística, Biblioteconomía y Documentación que se aferran a sus papeles para diferenciarse, olvidando que el futuro de la profesión pasa, siempre lo hizo, por la información y el futuro es digital. Así que los vigilantes, esta vez son en su mayoría ingenieros reconvertidos en documentalistas para realizar la función de estos, andan preocupados tratando de encontrar la forma de explicar a la sociedad lo que hacen y para qué lo hacen, a la vez que se justifican ante sus inmediatos superiores el valor añadido que aportan a sus organizaciones.
Pero no podemos llevarnos a engaño ni echarnos las manos a la cabeza, los documentalistas fueron en su tiempo profesionales de otros ámbitos que se remangaron la camisa para gestionar las hemerotecas de las organizaciones en las que trabajaban, así como los bibliotecarios fueron en otro tiempo y en su mayor parte personas de Humanidades que catalogó y clasificó los fondos de las bibliotecas donde llegaron a trabajar (Para qué hablar de los archiveros). Los profesionales de la información se encuentran preocupados ahora mismo para justificar a la sociedad su función. Buen ejemplo de ello son los estudios universitarios de Biblioteconomía y Documentación que no están atravesando un gran momento en este año de transición hacia el marco europeo de educación. De hecho, los foros echan humo respecto al "ocaso" de esta profesión.
Me resultó curioso que una de las ponencias más interesantes viniese desde la Biblioteconomía. Presentada por Andréa Vasconcelos de la Universidad de Zaragoza, ahondaba sobre el uso de redes sociales como una fuente para realizar inteligencia. La presentación de su metodología y usos presentaba algunos puntos flacos, aunque por supuesto nos ofrecía una aplicación práctica de las redes sociales y data-mining. Por supuesto que también merece mención Enric Escorsa e Ivette Ortiz de Iale Tecnología que nos presentaron un proyecto que parece dispuesto a revolucionar la forma de investigar y realizar inteligencia sobre las patentes a través de Patexpert financiado por la Unión Europea.
Aunque la mención especial la merece Koldo Saratxaga por su ambición y atrevimiento a la hora de presentar la creatividad de las organizaciones, a la vez que criticaba la forma en que éstas se jerarquizan impidiendo a sus trabajadores ser innovadores. Sus palabras abriendo su segundo día retumbaron durante toda la sesión posterior y provocaron algunas reacciones por parte de los ponentes que trataron de socavar sus argumentos. Por descontado que el argumentario de Saratxaga era atacable, sin embargo por ambicioso y valiente consiguió lo que buscaba: Hacer reflexionar.
A modo de resumen, podría decirse que las segundas jornadas Visio resultaron bastante flojas respecto a lo que podría exigírseles. En esta ocasión que la Vigilancia Tecnológica es un concepto claro y aceptado en cuanto a sus competencias, se deben encauzar sus contenidos hacia las experiencias y casos de éxito, no tan sólo a que las consultoras presenten el trabajo que realizan o a presentar grandes teorías que a estas alturas están claras para cualquier profesional de la información. Esperemos que en el 2009 sean trabajadores que ejercen vigilancia dentro de empresas, como Lara Rey que se encontraba allí, los que expongan sus conocimientos y necesidades y no sólo instituciones que disponen de otros objetivos.
Inteligencia Competitiva & Gestión del Conocimiento
La Inteligencia (Competitiva) se ocupa de captar la información estratégica del exterior de la empresa, con un propósito anticipativo. La Gestión del Conocimiento se orienta, sobre todo, a inventariar y organizar los conocimientos acumulados en el pasado de forma que puedan ser compartidos. Ambos enfoques son complementarios por lo que su fusión es inminente.
ESCORSA, Pere; MASPONS, Ramón. De la Vigilancia Tecnológica a la Inteligencia Competitiva. Madrid: Prentice Hall, 2001.



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