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Etiqueta: Wikipedia

El declive de la Wikipedia

La Wikipedia es uno de los ejemplos por antonomasia de la Web 2.0, de la web colaborativa y, por supuesto, de la sabiduría de las masas (Wisdom of the crowd). Son muchos los servicios a terceros que la utilizan como fuente de información empezando por las dos tecnológicas más grandes Google y Apple (Siri). Sin embargo, el éxito y el impacto más que evidente de la Wikipedia son extraños, ya que este proyecto se ha mantenido por una organización sin ánimo de lucro que intermitentemente solicita ayuda a sus usuarios y colaboradores para poder mantener su funcionamiento. La Wikipedia provocó que Microsoft tuviese que cerrar Encarta, mientras que Google lo intentó con su enciclopedia Knol. Las enciclopedias tradicionales se han debatido entre el modelo freemium como el caso de la enciclopedia Britannica que mantiene algunos textos abiertos con publicidad a la vez que mantiene un sistema de suscripción por $70.

Recientemente, la publicación MIT Technology Review publicaba un texto denunciando la agonía de la Wikipedia. Desde 2007, según la publicación, la Wikipedia ha perdido hasta un tercio de sus colaboradores (siempre refiriéndose a su versión inglesa) pasando durante este período de 51.000 a 31.000 y las bajas siguen ascendiendo. Un debate que se mantiene desde 2009 y al que se añaden otros como que esta bajada no ayuda a tapar las miserias de una enciclopedia que ha crecido de forma inorgánica y cuyos artículos frívolos disponen de mayor dedicación que aquellos que son más complejos o que existan más entradas dedicadas a la Antártida que a muchos países africanos. Por otro lado, la calidad de la Wikipedia, atendiendo al criterio de las 1000 entradas que toda enciclopedia debería tener, no pasa de una calidad media.

Sin embargo, los achaques de la Wikipedia no son exclusivos. Cualquier comunidad on-line que disponga de un impacto tan relevante como la enciclopedia colaborativa sufre de ciertas disfuncionalidades como un exceso de burocracia. Para tratar de atajarlo, se incide en que satisfacer a los usuarios más activos es importante, pero no vital y que son estos los que deberían ayudar a los nuevos a adaptarse al medio en vez de tratar de penalizarles.

En 2005, cuando la Wikipedia supuso una bocanada de aire fresco tras el batacazo de las tecnológicas en 2001, comenzó su gran popularidad. Aumentaron sus colaboradores de forma exponencial al mismo tiempo que lo hacían los actos de vandalismo y de falsas entradas (hoax). Para tratar de atajar esas malas actuaciones, desde la organización de la enciclopedia se programaron una serie de bots que se dedicaban a vigilar las modificaciones de las entradas y, ante cualquier alarma, debían avisar a los bibliotecarios. El problema se atajó pronto, sin embargo, este nuevo proceder provocó que los nuevos miembros que se agregaban a la Wikipedia descubriesen que añadir nuevos conocimientos era bastante complicado.

Por otro lado, si los expertos en una materia trataban de realizar aportaciones, descubrían cómo sus esfuerzos podían ser modificados por otros casi inmediatamente. Al final, poder agregar contenidos en la Wikipedia pasó de «la enciclopedia que cualquiera puede editar» a la que «cualquiera que entienda las reglas, socialice, esquive el muro impersonal de rechazo semiautomatizado y siga queriendo contribuir […], puede editar».

Para añadir más leña al fuego, editar la Wikipedia no es sencillo ya que utiliza un lenguaje de marcado (de programación por así decirlo) propio. Desde la enciclopedia, se trató de atajar esa dificultad añadiendo un editor visual que facilitase la tarea, pero los editores tradicionales se rebelaron ya que ese editor aparecía por defecto. Se inició una lucha por su desactivación en la que se buscaban sus fallos y se ponían al descubierto, mientras se justificaba su falta de necesidad, lo que empeoraba la usabilidad de edición de la misma. Parece que, finalmente, podría resultar que los peores enemigos de la Wikipedia son aquellos que se encuentran dentro de ella.

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Copiar en la Wikipedia

Cuando Milagros Pérez Oliva fue nombrada Defensora del Lector del diario El País, recuerdo que escribió un texto en el que describía la difícil y delicada tarea que le sobrevenía. Consciente de ello y durante el año que lleva en su puesto, Pérez Oliva no se ha amedrentado a la hora de llevar adelante los temas que ha considerado pertinentes, a pesar de ser en muchos casos muy peliagudos, y que hacían que yo, todavía en esta era tan digital, abriese el periódico de papel los domingos encaminado directamente hacia su sección de análisis. Condenados a permanecer en la Red, Las incertidumbres de la prensa escrita, Falsedades, inventos y refritos en la aldea global, Periodismo de calidad en tiempos de crisis o Comentarios muy poco edificantes son todos ellos textos valientes que no eluden el debate y que tratan de explicar las cosas tal y como son, como suceden. Recuerdo que los leí con avidez y asombro, pero la valentía y el arrojo son armas de doble filo.

Avances médicos con intereses ocultos encendió, dentro del periódico, el debate sobre la continuidad de Milagros Pérez en su puesto porque en él cuestionaba el buenhacer de una compañera. Finalmente, y debido al conflicto desatado, parece que se evitará afear la trayectoria de la periodista no renovándola durante este año, algo que particularmente me apena.

A pesar de las incertidumbres, Pérez Oliva ha proseguido su tarea y sin miedo se ha atrevido a preguntar a un columnista si había copiado, o fusilado como se utiliza en el argot periodístico, un texto de la Wikipedia. Historias de plagios y autoplagios nos describe la tarea de escrutinio de la Defensora del Lector realizando sus averiguaciones y paseando de nuevo por el filo de la navaja. Hay que tener presente que los autores también poseen su orgullo y la duda de haber copiado directamente de una fuente como la Wikipedia sería para mi, si yo fuese columnista, como un insulto.

La necrológica del teólogo Edward Schillebeeckx firmada por Juan José Tamayo levantó las suspicacias de los lectores que consideraron que merecían algo mejor que un simple copiador. Ante la confusión inicial, las indagaciones de la Defensora concluyeron que no había sido Tamayo el plagiador, sino un editor de la Wikipedia que había realizado el Copia&Pega del diario a la enciclopedia online. La Defensora no realizó una crítica hacia el sistema de edición de la Wikipedia, por ejemplo ¿dónde queda el copyright de Tamayo?, aunque puede que haya provocado el sonrojo de los Bibliotecarios de la misma que han procedido a deshacer el plagio como se puede comprobar en la modificación del 7 de febrero de 2010 en el historial de la entrada.

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De L’Encyclopédie a la Wikipedia, cambiando la difusión del conocimiento de la Humanidad

L’Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, dirigida por los filósofos franceses Denis Diderot y Jean d’Alembert, representa la obra que trata de resumir el movimiento de la Ilustración desarrollado durante el siglo XVIII. Se trata de un texto cuyo objetivo pasaba por tratar el resumen de los principales conocimientos que la Humanidad había acumulado hasta el siglo XVIII y que, curiosamente, se incluyó dentro del Index Librorum Prohibitorum por elogiar dentro del mismo a pensadores protestantes y desafiar el dogma católico, clasificando la religión como una rama de la filosofía, no como el último recurso del conocimiento y de la moral.

Puede que los mismísimos Diderot y d’Alembert no hiciesen otra cosa que descubrirse ante una de las mayores obras colectivas jamás concebidas por la Humanidad, un lugar donde cualquiera pudiese compartir sus conocimientos y si estos fuesen erróneos pudiesen ser cambiados y si estos quedasen desfasados actualizados en pocos segundos. Es posible que pasemos de considerar que si algo no está en Internet no exista, como hacíamos durante la década anterior, a que si algo o alguien no se encuentra en la Wikipedia, no es lo suficientemente importante.

No hace falta señalar que los caminos de la Wikipedia no han sido sencillos, ya señalamos aquí sus dificultades iniciales, sus puntos oscuros, los intentos de prohibición de su uso en colegios y administraciones públicas por su supuesta inexactitud y sencilla manipulación. Frente a los ataques que ha sufrido sobre su contenido, el argumentario de sus defensores pasa por aprender a utilizar sus recursos, así como los de la Web en general, contrastar los datos, en definitiva, e ir con pies de plomo a la hora de republicar su información. Y no estamos señalando algo que sólo competa a estudiantes y profesores, sino que otros colectivos, como los profesionales de la comunicación, deberían comenzar a alzar el mea culpa, confundiendo fuentes y considerando que el modelo de la Wikipedia es extensible a otros proyectos, digámoslo así, con otros objetivos mucho más lúdicos.

Las enciclopedias, así como otros productos editoriales similares como los vocabularios y diccionarios, puede que sean los primeros caídos en la guerra editorial en la era que se inauguró con la Web. Puede que la Wikipedia sea la cabeza visible de la terrible transformación y de sus caminos futuros, pero no podemos negar que las editoriales de estos productos ya se percataron de que las cosas estaban cambiando. Las grandes enciclopedias analógicas ya abrieron sus contenidos de forma tímida, sin querer perder el control sobre el producto final, invitando a la participación de los ciudadanos de la Red, aunque puede que tengan que adoptar medidas mucho más agresivas en un futuro no tan lejano tal y como ya lo ha comenzado a hacer la Encyclopaedia Britannica.

La Britannica se las ha visto y deseado con la Wikipedia, como por ejemplo cuando trataron de comparar la calidad de sus contenidos y no salió tan bien parada como les hubiese gustado a sus editores en el famoso artículo de la revista Nature, pero puede que descubriendo que se encuentra perdiendo la partida ha comenzado a dar tímidos avances hacia la filosofía 2.0. No debemos olvidar que si deseamos consultar la Britannica debemos pagar por ello, sin embargo puede que consciente de que en Internet sólo se es popular si tus contenidos son accesibles, los editores consideraron oportuno abrir sus contenidos de forma limitada a los bloggers a través de Britannica Webshare. Este movimiento ha sido reforzado recientemente con la posibilidad brindada a sus lectores para que puedan editar los contenidos de la enciclopedia, aunque por supuesto que los textos no sufrirán ninguna variación hasta que las modificaciones sean revisadas por un equipo de expertos y finalmente aprobadas, claro.

¿Podría la Britannica desaparecer? Puede ser que disponiendo de una buena base de usuarios disponga del sustento suficiente para soportar las nuevas tensiones del mercado, sin embargo la guerra no va a ser sencilla. La mismísima Microsoft ha considerado cerrar su Enciclopedia Encarta tras 16 años de actualizaciones. Debemos resaltar que la Encarta no era una gran enciclopedia en cuanto a contenidos en sus inicios, de hecho Microsoft la adquirió tras recibir la negativa de la Britannica para licenciar sus contenidos en CD-Rom, pero a mediados de la década de los 90 era muy popular por su interactividad y contenidos audiovisuales junto a las posibilidades interactivas que ofrecía a sus usuarios. La traslación a la web no fue sencilla para esta enciclopedia y, de hecho, la falta de un modelo de negocio claro para el futuro ha pesado mucho para que Microsoft considerase su abandono.

El fin de la Encarta ha traído la aparición de distintos análisis. Puede que la Wikipedia entienda mejor a los internautas y ofrezca el producto que ellos necesitan, pero de lo que no cabe duda de que la influencia de esta Enciclopedia 2.0 bien depende de otro actor hasta ahora no mencionado: Google. Y es que el buscador también lo ha intentado con su enciclopedia colaborativa Knol, pero obviamente la naturaleza de la enciclopedia de Google es bien distinta y no ha llegado a cuajar. Sin embargo, los internautas han dispuesto del tiempo para que sus recelos y sospechas se levantasen cuando descubrieron que los artículos de Knol posicionaban mejor y más rápido que otros. También debemos señalar que el propio Google puede funcionar como un diccionario si utilizamos el atributo define, pero lo que no debemos pasar por alto es que la propia Web es un gran repositorio de informaciones de todo tipo que puede funcionar como una gran enciclopedia. Claro que este marasmo de informaciones no disponen del discurso estructurado de las enciclopedias de antaño, obligándonos a discurrir un poco más de lo que consideramos necesario, pero ante esta saturación de informaciones buscamos una marca a la que aferrarnos, aunque mañana el escenario haya cambiado completamente.

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¿Debería la UNESCO declarar a la Wikipedia ‘Patrimonio Cultural de la Humanidad’?

La Wikipedia cumplió hace poco su octavo aniversario que coincidió con una ronda de financiación a la que llegó por los pelos. En esta ocasión, el montante fueron seis millones de dólares (Unos cuatro millones de euros) y aunque la mayoría de los medios de comunicación informaron que Jimmy Wales había conseguido la financiación durante una semana (entre donaciones de particulares y otras instituciones), lo cierto es que la ronda permanecía abierta desde el verano, tal y como los usuarios de Barrapunto intuían. Puede ser que una de estas dificultades a la hora de obtener financiación, descartando la crisis económica, pase por que una de las mayores obras construidas de forma desinteresada por miles o millones de personas está repleta de claroscuros que la cubren con la sombra de la duda. ¿Dónde va a parar el dinero? ¿Se utilizan los fondos para lo que se supone que se debería de utilizar?

Obviando los reproches que se realizan a Wales sobre su gestión, la Wikipedia es actualmente uno de los mayores monumentos dedicados al conocimiento humano de forma desinteresada. Cualquiera persona puede editarla, ampliarla, enriquecerla; tan sólo debe disponer de un poco de tiempo, paciencia (porque tampoco es tan intuitiva su edición) y sus conocimientos. Lo mejor de todo es que es un éxito entre los internautas por su sencillez de uso, fiabilidad y rápida edición y actualización. Actualmente, dispone de 12 millones de artículos (2’7 millones de ellos en inglés) repartidos en 253 idiomas (236 de ellos activos actualmente). Incluso se ha calculado que si se imprimiese toda su información (con datos de octubre de 2006) el número de volúmenes ascendería ha 750, desde luego que el resultado es una obra magna. La pregunta que os lanzo es ¿Debería la UNESCO declarar a la Wikipedia ‘Patrimonio Cultural de la Humanidad’? Pero vayamos por partes.

Según la UNESCO, el patrimonio cultural representa lo que tenemos derecho a heredar de nuestros predecesores y nuestra obligación de conservarlo a su vez para las generaciones futuras. Las formas visibles de la cultura, monumentos, libros y obras de arte son tan preciosas que los pueblos tienen la responsabilidad de asegurar su protección. […] La UNESCO es la entidad responsable de la protección jurídica internacional del patrimonio cultural. Esto lo hace a través de las administración de diversas convenciones que protegen los bienes culturales en conflictos armados, impiden la importación y exportación ilícitas, y protegen el patrimonio subacuático.

Tal vez las lenguas que se extinguen, el folklore que se desvanece por la occidentalización de las culturas de todos los rincones del planeta, las sociedades que desaparecen por la presión migratoria, los conflictos armados que todo lo destruyen, merezcan un mayor foco de atención por parte de la UNESCO -Ante esto poco puedo añadir y está fuera de toda discusión-, puede ser que mi mirada sea un tanto reduccionista, apartada de la realidad por ser precisamente digital, pero ¿no es acaso la Wikipedia un patrimonio de miles de personas de distintas culturas, corrientes, pensamientos, orígenes, preocupaciones, etc. que debería ser preciso proteger desde alguna institución supranacional? ¿O la Wikipedia acabaría muriendo al pasar a manos privadas más allá de la Fundación Wikimedia que la gestiona?

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«Información y Documentación» en la Wikipedia: es hora de ponerse a trabajar

Llevo un tiempo esperando que el equipo que ha venido desarrollando el Wikiproyecto Información y Documentación se lanzase a publicitar su trabajo. Finalmente, la espera ha merecido la pena y a través del blog del SEDIC nos invitan a unirnos a él en la entrada Información y Documentación: nuestro espacio en la Wikipedia.

Lo primero que debemos hacer es aplaudir este tipo de iniciativas, mucho más dentro del marco en el que lo están haciendo, y conscientes del esfuerzo de coordinación y reunión necesarios para llevarlas a cabo. Por otro lado, también tenemos que considerar que en vez de realizar un wiki genérico, mediante las distintas herramientas que se encuentran disponibles, el equipo ha decidido vehicular sus esfuerzos a través del referente del éxito de la Web 2.0, la Wikipedia, y lo hace dentro de un marco inmejorable para comenzar a alentar a los bibliotecarios para comenzar a difundir sus actividades y sus desempeños.

Recientemente, en la lista de distribución Iwetel, se calentaba el eterno debate sobre la necesidad de publicitar nuestras actividades y dejarnos ver por la Sociedad; por otro lado, durante este último año, en el que los bibliotecarios se han esforzado en dar forma a la Biblioteca 2.0, a empaparse de la nueva Web Social. Es por ello que ya va siendo hora de pasar a la acción, que por otro lado ya se está haciendo, y comenzar a ser mucho más participativos en los ámbitos que nos debieran pertenecer por definición.

Pero veamos qué es un Wikiproyecto primero. Según nos cuenta el equipo de Información y Documentación, «un Wikiproyecto no es un lugar para escribir artículos enciclopédicos, sino un recurso para ayudar a coordinar y organizar la escritura de artículos. Las páginas de discusión de cada Wikiproyecto pueden utilizarse como punto de reunión por aquellos interesados en un proyecto particular. Los Wikiproyectos pueden también tener un Portal asociado que exponga su trabajo en Wikipedia».

Así pues, ya disponemos de un equipo dispuesto a coordinar a todos los interesados en escribir artículos sobre la Biblioteconomía y la Documentación dentro de la Wikipedia. Yo mismo inicié una serie de entradas dentro de ella, ya hace mucho tiempo y las cuales no citaré puesto que el trabajo colaborativo dentro de ella no debe de ser reconocido en exclusiva por sus miembros, porque simplemente no existían. ¿Cómo era posible que no existiesen términos y personas que deberían ser un referente de la Biblioteconomía dentro de ella? Así pues, me dispuse a crear los artículos y comenzarlos, dejando el resto del trabajo para aquellos que lo quisieran continuar, aunque los cambios no han sido excesivos ni radicales a lo largo del tiempo.

Por lo tanto, los responsables del Wikiproyecto nos han dispuesto su hoja de ruta, abriendo una ventana hacia la creación de contenido colaborativo, realizando un esquema desde el cual todos aquellos interesados puedan comenzar a aportar contenidos y modificarlos, así como la creación de una TODO list abierta a nuevas adiciones y concreciones. Sólo hacen falta voluntarios dispuestos a crear los contenidos, a aumentar los conocimientos sobre la Biblioteconomía y la Documentación dentro de la Wikipedia como plataforma para dar un paso más en la Web Social. La pregunta es: ¿Te apuntas?

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¿La Web 2.0 se torna clasista?

Portada de la revista Time sobre la Web 2.0

No cabe la menor duda de que los nuevos proyectos de Internet, amparados bajo la etiqueta Web 2.0 y fundamentalmente dispuestos para la participación de sus usuarios, se han convertido en motores del cambio de la filosofía y del reverdecimiento de la Red tras la caída en desgracia de las «Empresas.com» que fracasaron a principio de esta década.  De este modo, de los blogs, pequeños diarios digitales publicados en la Red, se evolucionó hacia las redes de blogs comerciales e incluso los medios de comunicación ven con buenos ojos la implantación de estas plataformas de comunicación dentro de sus sitios webs como un servicio de valor añadido a sus lectores. Además, de los wikis -unas herramientas muy interesantes que todavía no han despertado todo su potencial- han surgido proyectos cumbre como la Wikipedia, además de otras enciclopedias participativas como Knol o Citizendium; también los servicios de publicación y alojamiento de elementos audiovisuales – YouTube o Flickr- son intensamente usados por los internautas y asaltados continuamente por los medios de comunicación como modelo de futuro, búsqueda de rarezas, así como denuncia ante la supuesta ilegalidad de difusión de contenidos. Así pues, parece que tras la «Burbuja.com» Internet está comenzando a ser diseñada  pensando en las necesidades comunicativas y de ocio de sus usuarios, y tras esa fiebre 2.0 comienza a ser necesaria una reflexión alrededor de la importancia de los proyectos desarrollados, el alcance de su autoridad y su explotabilidad comercial.

El concepto de la Web 2.0, aquel donde las personas de forma individual generaban los contenidos -que se encontraba perfectamente ilustrado en la portada de la revista Time en la que el usuario se convertía en el Personaje del Año para esta publicación- en la que eran los ciudadanos los que realmente controlaban la Sociedad de la Información, parece desvanecerse lentamente. Mientras algunos proyectos comienzan a crecer y obtener cierta relevancia, se confirma que algunas ideas son viables y rentables desde un punto de vista comercial, alejándose del romanticismo inicial de que cualquier persona tiene algo que decir y puede compartir sus conocimientos de tú a tú con el resto de la comunidad que lo conforman.

El ejemplo de los modelos de desarrollo de contenidos dentro de la Web 2.0 como se realiza dentro de la Wikipedia o de Knol, la enciclopedia desarrollada por Google, podrían parecer contrapuestos en un principio, aunque es posible que se vayan acercando a lo largo del tiempo en su filosofía. De esta manera, si la Wikipedia se fundamenta primordialmente en la contribución anónima, los usuarios que modifican el contenido nunca pueden reclamar la autoría de éste, así como no deben esperar una remuneración por el trabajo desarrollado; Knol confía su desarrollo precisamente de la forma contraria, permitiendo que los contenidos vengan firmados por el autor y éste obtiene ingresos a través de la publicidad insertada dentro de los textos.

Mucho más prematura, la Wikipedia ya sea convertido en una de las enciclopedias on-line más utilizadas y fiables por todo tipo de usuarios, tanto por estudiantes de cualquier nivel como por los medios de comunicación generalistas a la hora de elaborar sus informaciones. Su influencia es tal que, en general, sus textos suelen situarse en los primeros puestos de los resultados en los buscadores de Internet y los bloguers suelen gustar de enlazar sus entradas como referencia en sus textos por su continua evolución y modificación. Sin embargo, el avance de un proyecto de estas características no ha podido salvarse de ni de las críticas ni de las polémicas en cuanto gestión y desarrollo, tanto es así que incluso su co-fundador, Larry Sanger, decidió lanzar otra enciclopedia colaborativa de nombre Citizendium donde no se pudiesen editar los artículos de forma anónima y en la que se estableciese una serie de jerarquías dependiendo de los méritos intelectuales de los usuarios.

Jimmy Wales y el cambio en la Wikipedia

Existen estudios que afirman, apoyándose en la regla del 1%, que la Web 2.0 es menos democrática de lo que se considera, puesto que la creación y moderación de contenidos se fundamenta en las aportaciones de una parte muy pequeña de su comunidad, que se establecerían dentro de una jerarquía orgánica dentro de la Wikipedia o incluso de forma  caótica como en Digg. Trasladado al extremo, Knol ya no representaría fundamentalmente el contenido, sino más bien en el continente, puesto que podríamos encontrarnos con distintos artículos de una misma temática, abordados de forma completamente distinta y por distintos autores. Más allá de una enciclopedia al uso, nos encontraríamos con un contenedor de informaciones que funcionaría a través de la promoción personal estableciendo expertos dentro de ella y fomentándolos en detrimento de otros.

Esto mismo es lo que está comenzando a suceder dentro de la Wikipedia. Dentro de la enciclopedia en su versión alemana, sus administradores se están planteando la creación de una jerarquía de usuarios que aprobarían las modificaciones y las adiciones de contenido antes de su publicación. Esto contraviene el funcionamiento original de la misma Wikipedia, puesto que hasta ahora los cambios se tornaban en visibles de forma instantánea y transparente pudiendo ser en cualquier momento revertidos si la publicación sufría sabotaje. Sin embargo, esto es un paso más hacia el cambio filosófico de la Wikipedia puesto que un grupo designado de usuarios serían los que dispusiesen de la potestad de publicar los contenidos, por lo que la cultura participativa completamente abierta de la misma se vería comprometida.

¿Estaremos vislumbrando el fin de la Web 2.0 tal y como la hemos conocido?

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Los lados oscuros de la Wikipedia

La Wikipedia “La enciclopedia libre que todos podemos editar” ha cumplido su séptimo aniversario erigiéndose con pleno derecho en el buque insignia de la llamada Web 2.0. Las estadísticas que se manejan son impresionantes. Concretamente, esta enciclopedia on-line editada de forma colaborativa por voluntarios, permitiendo que la gran mayoría de los artículos sean modificados por cualquier persona con acceso mediante un navegador web; fue fundada el 15 de enero de 2001 y alcanzó su artículo 10 millones el pasado mes de marzo. Dispone de 253 ediciones distintas en distintas lenguas, aunque unicamente 137 están activas, correspondiendo sólo a su versión inglesa 2 millones de textos. Su éxito de participación y consulta ha sido tal que ha propiciado el desarrollo de otros proyectos hermanos y, curiosamente, la creación de proyectos para la edición de versiones de la Wikipedia estables en DVD e incluso la propuesta de una edición en papel. Su popularidad le ha llevado a constituirse como una de las fuentes más visitadas en Internet y el omnipresente Google dispone de cierta predilección por situar sus artículos en las primeras posiciones de los resultados frente a una búsqueda. De hecho, el buscador de Mountain View ya está preparando su Wikipedia particular bajo el nombre de Knol. Aunque a diferencia de la Wikipedia, Knol retribuye a su editores con lo que se desmarca claramente del carácter altruista y colaborativo de la primera.

Este es un reconocimiento explícito de Google del poder de la Wikipedia como fuente de información confiable. Sin embargo, el desarrollo y gestión de la Wikipedia dispone de partes oscuras y muchas dificultades tanto económicas, de contenidos y humanas. Como todo proyecto con cierta popularidad y envergadura, el foco de la opinión pública se ha situado sobre ella, siendo vigilado el cómo se desarrolla, qué se publica, cómo se publica, su funcionamiento interno, las relaciones personales de Jimmy Wales – su co-fundador y cabeza visible – y otros escándalos derivados. Por supuesto que Wales, su co-fundador, es plenamente consciente de ello y ha declarado recientemente, “Wikipedia tiene cada vez más poder, pero está en manos de la gente”.

Puede que uno de los mayores debates que levanta la Wikipedia sea precisamente el de su fiabilidad. De la Web social, que se ha llegado a denominar por algunos como la dictadura de los idiotas, se consideraba que no podía salir un producto de buena calidad, fiable, libre y gratuito, sino más bien de un burdo copiar y pegar de fuentes editoriales de prestigio. La fiabilidad de la Wikipedia siempre se ha hallado cuestionada y, de hecho, se llegó a prohibir su uso y, obviamente, la cita de ésta como fuente documental en la universidad de Middlebury (EEUU). Sin embargo, desde algunas fuentes científicas se ha tratado de corroborar el grado de fiabilidad esperable dentro de un producto informativo de estas características mediante la comparación con otras enciclopedias. El artículo publicado por la revista Nature es el más afamado y en él se compararon distintos artículos seleccionados previamente y sometidos a revisión por expertos. Los resultados fueron sorprendentes ya que el número de errores hallados dentro de la Enciclopaedia Britannica y los de la Wikipedia eran muy similares. Según el texto publicado en Nature, se había encontrado que, por término medio, cada entrada de Wikipedia tenía cuatro errores y la Británica tenía tres, mientras que la mayor queja contra Wikipedia fue que las entradas eran confusas y estaban mal estructuradas.

Hay que señalar que las críticas sobre su fiabilidad nacieron muy pronto y precisamente por personas que estuvieron involucradas desde un principio en su puesta en marcha. Así, Larry Sanger, co-fundador de la Wikipedia, se desvinculó totalmente del proyecto en 2002 tras criticar el descontrol que existía sobre los contenidos que aportaban los colaboradores. Finalmente, en 2006, lanzó una enciclopedia colaborativa que, desde su punto de vista, era más rigurosos bajo el nombre de Citizendium.

Pero más allá de lo que se publica, el debate también gira sobre lo que debe estar y lo que no debe de estar dentro de ella. Por ejemplo, dentro de la biblioblogosfera, se trató de incluir un término como representativo de los blogs de Biblioteconomía y Documentación, pero la propuesta fue descartada por sus editores. Esto muestra que qué o quién merece estar dentro de ella es una tarea más complejas de los denominados bibliotecarios y que tampoco consiguen sustraerse de la polémica, puesto que las presiones son muchas y variadas. Sin embargo, a veces las presiones sobre lo creado y los contenidos, sobrepasan mucho las buenas intenciones de los mantenedores de la limpieza de la enciclopedia. Esto ha obligado a la organización a intervenir para tratar de evitar actos vandálicos dentro de ella e incluso a tomar resoluciones drásticas para detenerlos.

Desgraciadamente, no sólo personas por su cuenta y riesgo, junto a pequeñas organizaciones, han tratado de alterar sus contenidos, también grandes agencias han puesto sus ojos sobre ella e intervenido para manipular sus artículos. Bien conocido es el hecho que la agencia estadounidense CIA fue descubierta tratando de adulterar contenidos. de este sitio web o, también, las presiones recibidas desde el Islam para que se retirase una imagen del profeta Mahoma para no herir las sensibilidades de los seguidores de este culto, lo que fue finalmente rechazado. Por otro lado, están surgiendo otros problemas como la aparición de empresas que pagan a editores de la enciclopedia para que el contenido de cierto artículo sea más próximo a sus intereses. Pero las curiosidades no acaban ahí, por supuesto, ya que la Wikipedia también ha servido para predecir una muerte, aunque no para evitarla.

Desgraciadamente, las denuncias sobre manipulación y edición fraudulentas de contenidos no son los únicos protagonistas que han saltado a la palestra en las informaciones de los medios de comunicación sobre la Wikipedia. Más allá del pasado oscuro de personas que trabajaron para la Wikipedia, las actividades de Jimmy Wales son seguidas con sumo detenimiento y sus actos constantemente analizados. De este modo, a Jimmy Wales le han surgido denuncias por extorsión y malversación de fondos, junto a denuncias de edición ilegal de una entrada de la Wikipedia por una ex-amante del fundador que han sido recogidas y difundidas por los medios.

Como conclusión, señalar que los retos de la Wikipedia son los desafíos a los que se enfrenta la Web 2.0 en general. El poder de la Wikipedia es el poder de muchos concentrado en un punto, dando la voz a cualquiera que tenga algo que aportar y bajo la tutela de iguales. Por supuesto que las dificultades de la Wikipedia, por su tamaño y ambición, no pueden ser extrapolables completamente a todos los proyectos Web 2.0, aunque sí a aquellos que se basa en la confianza entre pares. A tenor de lo visto, la creación de entornos colaborativos del conocimiento son imparables al igual que la Web 2.0 en su conjunto.

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