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Mes: febrero 2006

El desconocimiento de la información pública: el e-administrado ignorante

En los últimos años, estamos viviendo una creciente tecnificación de nuestras vidas. Toda una serie de nuevas tecnologías de la comunicación y del ocio, desde teléfonos móviles a televisores de plasma, se están introduciendo de manera desaforada en la sociedad española; en cambio, respecto a la implementación del uso de Internet, seguimos a la cola.

Desde la Administración se promueve la utilización de Internet, por las ventajas que ello conlleva, en todos los ámbitos: el laboral, el ocio, la comunicación y, por supuesto, para la propia interacción con la Administración, con su política de e-gobierno o administración electrónica, aunque a este respecto tampoco estamos para lanzar cohetes.

La cuestión es que, a pesar de que al parecer el internauta español ha alcanzado la “madurez”  en la utilización de éste medio de comunicación y fuente de información inigualable, estoy convencida de que el ciudadano medio está mucho mejor capacitado para buscar y descargar la música o película que le guste, localizar las ofertas de ocio y viajes, contratar dichos servicios y comprar todo tipo de productos a través de la Red, que para saber cómo y dónde buscar información relativa a organismos públicos de una manera eficiente y fiable, como ya nos ilustró Marcos en una ocasión. Todos usamos Google, y yo la primera, para buscar todo tipo de información, pero tenemos que llegar más allá si queremos que esa información sea la adecuada.

Un comentario

Un bloguer documentalista entrevistado en Diario Directo

Recibí el correo de María Sánchez hace unas semanas y constituyó toda una sorpresa. En él, me sugería la idea de realizar una entrevista para una sección sobre weblogs que el diario en el que era colaboradora poseía. Desconocedor de lo que me aguardaba, respondí afirmativamente casi sin detenerme a reflexionar sobre ello, ya que pensaba que aquel texto no llegaría a superar la extensión de una columna o dos como mucho de un diario impreso. Me equivoqué en casi todos los sentidos, ya que Diario Directo es un medio de comunicación digital, así que la entrevista no iba a ser precisamente breve.

María se había preparado la entrevista a fondo y se había documentado a conciencia, como debe de ser por supuesto, así que además de hablar sobre temas que se presuponen como un repaso sobre la historia de El Documentalista Enredado, una consideración sobre la biblioblogosfera, saltó a temas más interesantes al gran público como la Wikipedia, el ciberperiodismo y la Biblioteca 2.0, que tanto gusta a Álvaro. Como podéis imaginar, me envió una entrevista que superaba mucho lo que yo me podía esperar y ante ello no me amilané, claro. Tratando ser lo más concreto posible, sin excederme demasiado por una vez, procuré ajustar mis respuestas sin andarme en exceso por las ramas, aunque algunas merecían algo más de lo que yo escribí. En cualquier caso, espero no haber aburrido con el resultado de la entrevista que puede ser consultada en la sección de Blogger Directo del periódico.

Desgraciadamente, la maquetación no ha sido muy afortunada, confundiendo párrafos de preguntas con contestaciones, por lo que también os dejo el PDF de la entrevista para que os quede un poco más claro.

Otras entrevistas a bloguers documentalistas

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«La Biblioteca de Babel» de Jorge Luis Borges

La biblioteca de Babel es un cuento del escritor argentino Jorge Luis Borges, aparecido por primera vez en la colección de relatos "El jardín de senderos que se bifurcan" 1941), colección que más tarde fue incluida en "Ficciones" (1944).

El relato es la especulación de un mundo compuesto de una biblioteca de todos los libros posibles, sus libros están arbitrariamente ordenados, o sin orden, preexiste al hombre y es infinita.

El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquirda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito… La luz procede de unas frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono: transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante.

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¡Esto no es literatura!

Todos los comienzos en cualquier puesto de trabajo son difíciles. Nuestras ansias por tratar de hacer las cosas lo mejor posible, por sorprender o incluso por diferenciarnos del resto, en ocasiones nos conducen a tomar caminos equivocados e inducirnos al error. El destino del primerizo parece consistir exclusivamente en meter la pata, que los jefes te acaben descubriendo siendo tú consciente o inconsciente de tu falta y que finalmente te reprendan por ello en distintos grados.

Hay una habladuría en el lugar donde trabajo que cuenta que un redactor de un medio de comunicación que comenzaba su período de prácticas cubrió un encuentro deportivo. Su curiosa crónica, de la que sólo transcendió la primera frase, se iniciaba (Más o menos): El partido comenzó con empate a cero en el marcador. El director del medio, como todo buen director que se precie que lee el producto que se realizó durante todo el día anterior, le hizo llegar una nota al día siguiente junto con el texto de su noticia recortado del diario ya impreso.

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Sobre los libros encuadernados en piel humana

Soy consciente de que es este un texto un tanto escatológico y que no por ello no debería haber sido recogido ya por Chema Jiménez en su Bibliómano. Sin embargo, y aunque nos salgamos de nuevo por la tangente, algo que por otro lado ya se convierte en demasiado habitual, creo al menos curioso recoger el hecho de que, más allá de su contenido, existen los libros denominados como macabros o fúnebres. Estos libros disponen de encuadernaciones con emblemas y grabados que hacen referencia a la muerte y que fueron realizadas a partir de 1538 para cubrir los salterios y oficios de la Virgen. Ante todo decir que lo que aquí se recoge nace de la entrevista que concedió Antonio Carpallo, profesor de Biblioteconomía de la Universidad Complutense de Madrid, a la publicación Gaceta Universitaria en su número 541 del 23 de enero pasado a raíz del descubrimiento de un libro sobre derecho español encuadernado en piel humana en los fondos de la Universidad de Harvard.

Sobre las razones que el profesor aduce para la utilización de estos materiales y el nacimiento de su uso, las respuestas de Carpallo son tranquilizadoras al afirmar que el empleo de este tipo de pieles es bastante infrecuente y rara. Según afirma, principalmente, se hizo uso de la piel humana para la encuadernación durante dos períodos principalmente de la Historia de Occidente: Durante el siglo XVII y XVIII en Francia y el Nazismo.

Por otra parte, los motivos a la hora de la utilización de la piel humana son completamente contrapuestos y contradictorios. En un caso sirve para la humillación de la persona o la raza, mientras que en el otro se debe al capricho de alguien que desea que su piel, después de muerto, sea utilizada para el adorno de su libro favorito o su diario. En cuanto a las condiciones óptimas para la utilización de esta piel, el profesor advierte que su tratamiento tiene que ser igual que la piel de animal, debe curtirse, mientras que tiene que pertenecer a una persona joven, utilizando la piel de la espalda preferentemente, ya que es una zona más lisa y uniforme.

Para los bibliotecarios asustadizos, en el texto se advierte que la única forma de distinguir una piel animal de una humana es mediante la prueba del ADN ya que es difícil distinguirla a simple vista.

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Consell Valencià de Cultura analiza la precaria situación de las bibliotecas públicas valencianas

El Consell Valencià de Cultura es una institución consultiva y asesora de la Generalitat Valenciana en las materias específicas de la cultura valenciana con la misión de velar por la defensa y la promoción de los valores culturales propios de la Comunidad Valenciana. El mes pasado, esta institución hizo público el informe sobre las bibliotecas públicas valencianas en las que se analizan las carencias que sufren estas instituciones y que no se han revelado como escasas.

De todo el informe, en el que se hace especial inciso sobre la precaria situación de los bibliotecarios valencianos y también de las escasas dotaciones que se les asignan a las bibliotecas, os destacamos las conclusiones, aunque también es curioso la parte referente a los robots bibliotecarios de la Biblioteca Nacional Valenciana:

  1. Que las publicaciones institucionales, tal como se hizo constar en las disposiciones legales sobre transferencias de la Administración central a la Comunitat Autònoma Valenciana en materia bibliotecaria, estén en todas las bibliotecas públicas valencianas.
  2. Que las bibliotecas con un numero de usuarios de lenguas no oficiales en la Comunidad Valenciana (actualmente existen unas 75 poblaciones con una masa lectora predominante no valenciana ni castellana) se doten de fondos importantes en aquellas lenguas.
  3. Que se recupere la práctica de servir los libros adquiridos mediante el llamado apoyo genérico a las bibliotecas públicas, como forma de garantizar la presencia de los autores valencianos y la producción editorial propia en esas bibliotecas.
  4. Que los presupuestos, tanto los centrales y autonómicos como los municipales, sean realistas y adecuados a las necesidades bibliotecarias.
  5. Que la situación laboral de los profesionales responda a los criterios establecidos por el Decreto 119/2005, de 24 de junio, por el que se dictan normas para la creación de centros de lectura pública municipales en la Comunidad Valenciana.
  6. Que se adecuen los accesos a estos centros para todas las personas, tengan o no dificultades motrices.
  7. Sería conveniente replantear y repartir los escasos fondos para dotar eficazmente los centros con demanda social más amplia.
  8. La informatización y la dotación de medios audiovisuales es una tarea que no puede demorarse, dadas las demandas actuales.
  9. Los centros docentes y las propias bibliotecas deberían estudiar la posible realización de proyectos de orientación y dinamización lectora, especialmente dirigidos a los grupos sociales (niños, jóvenes, inmigrantes…) más necesitados.
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