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Mes: noviembre 2007

La ruptura entre tecnología y sociedad: el patrimonio cultural y la e-administración

Un año más, la Universidad Politécnica de Valencia organiza el Workshop Calsi, centrándose en esta ocasión en la temática: “Información Digital: Nuevas perspectivas en la sociedad del conocimiento”. Bajo ese título se recoge un abanico de aspectos que van, desde la e-administración, hasta la Web 2.0, como ya nos comentó Catuxa (y a la que esperamos ver); pasando por la publicación científica bajo criterios tradicionales, como son las revistas científicas, y el acceso abierto a la ciencia.

Las TIC como herramientas de acceso a la memoria colectiva

Arturo Colorado Castellary, ha abierto el Workshop con su muy interesante conferencia inaugural “Patrimonio y gestión del conocimiento en la era digital”, en la que, de forma muy lúcida, ha plasmado una visión integradora entre las tan temidas por los humanistas Tecnologías de la Información y la Comunicación y el tradicional campo del Patrimonio Cultural. En un nuevo concepto que denomina Humanismo Digital, las TIC se convierten en una herramienta fundamental para la conservación y transmisión de la memoria colectiva, intentando salvar la fractura entre la visión apocalíptica tecnológica y la evangélica digital.

Un comentario

Los Digerati (Digital Literati)

El concepto Digerati apareció por primera vez en 1992 en USENET citando un artículo de George Gilder en Upside magazine. El término hace referencia a usuarios "digitalmente ilustrados" y se utiliza de distintas formas, aunque relacionadas entre sí:

  •  Líderes de opinión quienes a través de sus textos promocionan una visión de la tecnología digital y de Internet como un elemento de transformación de la Sociedad.
  • Personas que se convirtieron en celebridades gracias en parte a la subcultura de Silicon Valley y al calor de la explosión de la burbuja puntocom.
  • Cualquier persona con cierta influencia dentro de la comunidad tecnológica.

Las iniciativas de los digerati nacen dentro del seno de la cultura de la comunidad hacker. En un principio, estas iniciativas eran aplicadas inicialmente al trabajo colaborativo de desarrollo que se llevaba a cabo dentro de esta comunidad. De hecho, la vanguardia de la blogosfera la componen estos super-usuarios donde se destaca la voluntad de compartir, para lo que es necesaria de cierta interactividad, la posibilidad de contribuir y de conocer la opinión de los demás.

Se trataría, por lo tanto, de un colectivo convencido de la universalidad del conocimiento, que vive de una forma entusiasta la globalización de la Sociedad de la que son partícipes, mientras que, por otro lado, se rebelan ante el modelo de difusión de los medios de comunicación tradicionales y solicitan el acceso a fuentes de información plurales y participativas.

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Inicios de la blogosfera

Los blogs aparecieron por primera vez con la página What´s New Page, del NCSA en 1993, y Links from the Underground, de Justin Hall, en 1994. No se puede hablar de la generalización de los blogs hasta la aparición de Scripting News Website, de David Winer, en abril de 1997 y la página personal de Peter Merholz en mayo de 1998. El propio Winer afirma, sin embargo, que «el primer weblog fue el primer sitio web», donde Tim Berners-Lee actualizaba una lista de las páginas accesibles en aquella primigenia web del CERN [What’s New].

El término weblog, tal como lo conocemos en el momento de redactar este artículo, fue acuñado en diciembre de 1997 por Jorn Barger. Dado que la primera acepción (weblog) recuerda al nombre por defecto que se asigna al fichero donde se registran las visitas en un servidor web, se prefirió la versión más corta (blog). Con el tiempo, en 1999, Peter Merholz propuso la frase “we blog”, inaugurando la utilización del verbo “bloguear”. Y de ahí el apelativo para quien realiza esta actividad, blogger. Branum (2001) propone el término bloggist (bloguista o blogista) para evitar la utilización del contradictorio blogger (bloguero o blogero) que coincide con el nombre de un conocido servicio de publicación).

FUMERO, Antonio. Un tutorial sobre blogs. El abecé del universo blog. En Telos, n. 65, Octubre-Diciembre 2005

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Los becarios también se cansan de ser precarios

Hace ya tres años que escribimos un texto denunciando la situación de precariedad de los becarios cuando llegaban estas fechas cercanas al final de año. A muchos, se les acaba el contrato y deben de cambiar de puesto y de institución para dejar el paso a otros metidos en un círculo sinfin de beca tras beca. Los problemas de los becarios son muchos, además de la eternización de su estatus, podemos encontrarnos con bajos sueldos, jornadas similares a los que disponen de un contrato, la no cotización a la Seguridad Social, no tener derecho a paro, ni pueden estar trabajando en otro lugar (Entiéndase otra beca o un trabajo con contrato) porque se les solicita la exclusividad y, eso, aunque el sueldo sea de 600 €.

Todos hemos sido becarios o conocemos a alguien que lo es. En ocasiones, no cobran hasta finalización de la beca, en otras renunciar a la beca supone la devolución de lo que se ha entregado al trabajador. Condiciones que, aunque nunca se dan juntas, se convierten en draconianas y sólo constituyen parabienes para la organización ofertante. Los becarios son un pequeño grupúsculo dentro de las organizaciones, no pueden coordinarse y no se atreven a denunciar la situación por si la beca se convierte en un puesto de trabajo. Así que consideran que lo mejor que pueden hacer es aceptar lo que les venga en espera de tiempos mejores.

Sin embargo, la situación puede complicarse cuando te sitúas entorno a los 30 y sigues como becario. Obviamente, la vida comienza a conducirte hacia otros derroteros, tienes que pagar casa y alquiler, dispones de otros gastos y que las instituciones no te hayan abonado lo que te adeudan durante varios meses no es de recibo. Esto es precisamente lo que sucedió la semana pasada en la Biblioteca Valenciana donde varias becarias denunciaron que se les debía 5 meses de beca.

Afortunadamente, parece que el problema ya se encuentra solucionado y se ha asegurado que no volverá a repetirse. Desgraciadamente, el problema existe desde hace demasiado tiempo y desde demasiados frentes.

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Las bibliotecas más bonitas: Handelingenkamer

Se trata de Handelingenkamer Tweede Kamer Der Staten – Generaal Den Haag, antigua biblioteca del Ministerio de Justicia de Holanda situada en la Haya. La sala tiene unas dimensiones de 13’5 metros de largo, 6 metros de ancho y 9 metros de alto con 30.000 libros en su interior. También podéis contemplarla en un giro de 360º.

¡Gracias Belén!

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Weblog, blog, bitácora y otros usos del montón

Parece confirmarse que una presencia más frecuente de la forma weblog respecto de las otras denominaciones indica el tenor altamente especializado de los textos seleccionados relativos al ámbito de las ciencias de la información. En los textos de un grado bajo de especialidad, sin embargo, la distribución entre las diferentes variantes es más equitativa y, a diferencia de la situación que acabamos de describir, en esta ocasión parece que la balanza se decanta hacia la forma abreviada blog. En relación al resto de denominaciones, las frecuencias de uso de las diferentes variantes deberían ser un buen indicador para clasificar como altamente especializado aquel texto en el que predomina la forma weblog, del mismo modo que una presencia más equilibrada estadísticamente de weblog y blog –e incluso el predominio de esta segunda forma– debería indicar un grado de especialización más bajo del discurso que se analiza.

MORALES ROMERO, Albert. Estudio sobre la variación weblog, blog y bitácora en discursos de diferente grado de especialidad. En: RITerm- Debate Terminológico, n.3, enero 2007

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30 prohibiciones a la hora de usar libros

Del libro más que recomendable de Francisco Mendoza-Díaz Maroto, La Pasión por los libros, ya hemos extraído algunos pasajes; hoy os traemos los 30 preceptos publicados en The Library Journal de Nueva York por Harold Klett en 1909 en un artículo denominado Don’t.

  1. No leer en la cama.
  2. No poner notas marginales, a menos que sea un Coleridge.
  3. No doblar las puntas de las hojas.
  4. No cortar con negligencia los libros nuevos. Se refiere a los libros intonsos, que se han encuadernado sin cortar las barbar a los pliegos que lo componen. Algunos autores recomiendan cortarlos con un naipe.
  5. No garabatear vuestro interesante y precioso autógrafo en las páginas del título. Ni en ninguna otra parte del libro, advierten los comentaristas.
  6. No poner en un volumen de un peso, una encuadernación de cien pesos. Para unos la encuadernación no debe superar un tercio del valor de compra del libro, otros simplemente advierte que no debe superar el valor del libro.
  7. No mojar la punta de los dedos para dar más fácilmente vuelta a las hojas.
  8. No leer comiendo. Ni comer ni beber leyendo.
  9. No fiar los libros preciosos a malos encuadernadores.
  10. No dejar caer sobre el libro las cenizas del cigarro, y aún mejor no fumar leyendo. Esto perjudica a la vista.
  11. No arrancar de los libros los grabados antiguos.
  12. No colocar vuestros libros sobre el borde exterior o canal, como se hace frecuentemente cuando se lee y se interrumpe momentaneamente la lectura, en vez de tomarse el trabajo de cerrar el libro después de haber puesto una señal.
  13. No hacer secar hojas de plantas dentro de los libros.
  14. No tener los estantes de las bibliotecas encima de los picos de gas. La recomendación a quedado obsoleta pero especialmente la luz solar y el calor de los radiadores siguen siendo terribles enemigos sobre todo de las encuadernaciones.
  15. No sostener los libros sujetándolos por las tapas.
  16. No estornudar sobre las páginas.
  17. No arrancar las hojas de guarda de las tapas.
  18. No comprar libros sin valor.
  19. No limpiar los libros con trapos sucios.
  20. No tener los libros encerrados en arquillas, escritorios, cómodas, ni armarios: tienen necesidad de aire.
  21. No encuadernar juntos dos libros diferentes.
  22. En ningún caso sacar las láminas y los mapas de los libros.
  23. No cortar los libros con horquillas para el cabello.
  24. No hacer encuadernar los libros en cuero de Rusia. Los distintos comentaristas de estos treinta preceptos no aciertan a comprender este punto.
  25. No emplear los libros para asegurar las sillas o mesas cojas.
  26. No arrojar los libros a los gatos, ni contra los niños. Otro amplian la prohibición: “a ningún niño llorón debe permitírsele que admire las miniaturas de las letras capitales, no sea que con las manos húmedas manche el pergamino, pues en seguida toca lo que ve”.
  27. No romper los libros abriéndolos enteramente y por la fuerza.
  28. No leer los libros encuadernados muy cerca del fuego o de la chimenea, ni en la hamaca, ni embarcado.
  29. No dejar que los libros tomen humedad.
  30. No olvidar estos consejos.
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