El Documentalista Enredado

Infonomía, Innovación, Análisis y Nuevas Tecnologías

Enrique Dans publicaba, en su columna de Libertad Digital, un artículo muy interesante sobre Ley de Impulso a la Sociedad de la Información (LISI), bajo el título La SGAE, la ley y Torquemada, y el subterfugio empleado por la SGAE para incluir un artículo polémico en el texto que debía pasar por el Consejo de Ministros. El revuelo levantando entre los Internautas y las empresas de telecomunicaciones provocó que finalmente fuese sido retirado, no sin algunos escepticismos sobre lo que realmente sucedería después y sobre la redacción del articulado.

En cualquier caso, y a pesar de la importancia que tiene esta ley para el futuro del funcionamiento de Internet y la Sociedad de la Información en España, no es el objetivo de este texto abordar este tema. De hecho, hoy queremos señalar el uso que se realiza de los resultados que devuelve Google ante una consulta para el refuerzo de una idea a la hora de defender una tesis. Así pues, pongamos el ejemplo del texto de Dans antes citado como ilustrativo:

Fray Tomás de Torquemada fue nombrado Inquisidor General por Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en el año 1482. En su momento calificado de "martillo de herejes, luz de España, salvador de su país y honor de su orden", Torquemada y la Inquisición se convirtieron en el sinónimo de la crueldad, la tortura y el fanatismo al servicio de unas ideas. Nadie nunca tuvo tanto poder para, al margen de toda supervisión, imponer sus bárbaros criterios a toda una sociedad, algo que ha dejado una huella indeleble en la imagen de España en el mundo. La frase "nobody expects the Spanish Inquisition" tiene casi cien mil resultados en Google). […]

Como veremos, el uso de los resultados de Google no es infrecuente, y, de hecho, tiene ciertas utilidades bastante curiosas. Por ejemplo, el cálculo del número de páginas que el buscador tiene indizadas. Así, si realizamos la consulta the obtenemos un resultado de 7.050.000.000 documentos lo que nos pude dar una idea aproximada de cuántas páginas en inglés tiene Google analizadas. Obviamente, podemos intentarlo con otras combinaciones más interesantes, aunque esto, como bien sabéis bien, sólo son aproximaciones, puesto que deberíamos realizar otros análisis en otros idiomas para sólo acercarnos a lo que las bases de datos del buscador almacenan. Por otro lado, los resultados que Google ofrece también pueden servir de árbitro para escoger la conveniencia de un término a la hora de medir su popularidad. Un ejemplo es el uso que se hizo en Deakialli cuando se abrió el debate sobre cómo se debía denominar el conjunto de blogs sobre Biblioteconomía y Documentación.

Pero los medios de comunicación también utilizan a Google para medir la importancia de ciertos personajes o temas dentro de la sociedad, así Carlos Álvarez señalaba en el diario El País que el número de referencias en Google sobre el Quijote ascendían a 1’2 millones en enero de 2005.

En cualquier caso, el número total de documentos que se recuperan en Google que contienen cierta palabra no tiene que ser necesariamente indicativo de su importancia dentro de la sociedad. En ocasiones, hay que profundizar un poco más para percatarnos del calado que tiene cierto concepto dentro de la vida diaria de las personas. Pongamos un ejemplo.

Vicente Verdú en su libro El estilo del mundo confrontaba dos términos contrapuestos pero al mismo tiempo vitales en las conciencias de los seres humanos: Dios y el Sexo. Así, tomaba el pulso de las preocupaciones de los seres humanos que acceden a Internet utilizando el buscador de Google. Sex dispone hoy de aproximadamente 409.000.000 referencias en Google, mientras que God tiene aproximadamente 355.000.000.

Los datos que nos devuelve el buscador son los que son y no vamos a discutirlos, pero podemos ir un poco más allá y tratar de analizar los usos de estas palabras por parte de los Internautas. Los resultados son muy interesantes, aunque no necesariamente sorprendentes. Realizando una sencilla consulta en Google Trends, que nos aporta información sobre las consultas que recibe el buscador a lo largo del tiempo utilizando descriptores, confrontando god-sex descubrimos que los Internautas no se dedican a buscar en la Red a Dios, sino más bien tienen intereses un poco más terrenales, siendo el sexo quien gana la partida a Dios en este caso. Éste es el resultado a 13 de abril de 2007:

'God vs. Sex' según Google Trends

El gráfico superior nos indica el número de búsquedas que reciben los dos términos por separado, mientras que el inferior nos muestra el número de noticias que contienen cualquiera de los dos. De este modo, comprobamos que mientras que la generación de documentos se mantiene igualada, las necesidades informativas de los internautas se decantan por el sexo, por lo que los datos que Google nos pueda ofrecer sobre el número total de documentos que contiene su índice sobre un determinado término no es suficiente para justificar su importancia. Comprobamos, por lo tanto, que se trata de importancia relativa, puesto que como sabemos en realidad sólo un 20% de los internautas se dedica a generar contenido, mientras que el 80% se dedica a consultarlo (O disfrutarlo según se mire) y difundirlo.

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  • Oscar

    Lunes, 16 de abril de 2007 at 15:41 |

    Que entrada tan interesante. Me puso a pensar en los catálogos de las bibliotecas en donde tiene mayor influencia un autor con un solo libro que ha sido consultado infinidad de veces que otro autor con veinte obras poco exploradas.

  • Marcos Ros

    Martes, 17 de abril de 2007 at 07:42 |

    Bueno Óscar, el fenómeno que describes se denomina “La larga cola” http://www.consumer.es/web/es/tecnologia/internet/2005/11/14/146945.php , una derivación de la ley de Pareto, por lo que un grupo pequeño de libros recibiría la mayoría de consulta mientras que la inmensa mayoría recibiría pocas consultas.

    En cualquier caso, lo que aquí comentábamos es que a pesar de que la generación de contenidos con los dos términos son similares, el interés que despiertan ambos es dispar, por no decir que uno despierta mucho más interés que el otro.

    Pero, ¡gracias por tu reflexión!

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