Vaya, es probable que si seguimos así, pronto nos toque abrir en el blog una categoría más con el cine como principal temática. Pero mientras esto sucede, o no, hablemos de la película Indiana Jones y la última cruzada (1989).
Aunque parecía que el filón del doctor Jones estaba agotado después de dos películas anteriores, En busca del arca perdida (1981) y El Templo Maldito (1984), a pesar de que no del todo puesto que parece que se va a rodar una cuarta parte; George Lucas (Historia y producción) y Steven Spielberg (Director) dan un paso más agregando un elemento determinante para que el famoso arqueólogo se lance a por más aventuras. La búsqueda de su padre que se encuentra desaparecido mientras seguía la pista del Santo Grial o Santo Cáliz, que según afirman en realidad descansa en Valencia, obliga a Indiana Jones a comenzar a seguir las pistas que ha ido dejando su padre a lo largo de sus investigaciones.
El guionista juega al comienzo de la película con el gag mediante el cual el arqueólogo, durante el transcurso de una clase, afirma que el 80% del trabajo de la arqueología se realiza en una biblioteca y continúa aseverando que nunca una X marca el lugar donde excavar. Posteriormente, las investigaciones que realiza durante la búsqueda de su padre le conducirán a una biblioteca, en realidad una iglesia reconvertida en biblioteca, de Venecia (Italia). Allí, observando una cristalera y los elementos que la acompañan descubre que, efectivamente, una X marca el lugar por donde entrar a las catacumbas y seguir obteniendo pistas sobre el paradero del Santo Grial y por ende de su padre.
Todavía en la biblioteca, el guión sigue jugando malas pasadas a los personajes tratando de añadir elementos cómicos a la historia. Su siguiente víctima es un bibliotecario que mientras procede a sellar libros se convierte en actor cómico durante los intentos de Jones de producir un agujero para entrar en las catacumbas que se hallan debajo de la biblioteca. Cada vez que el bibliotecario, de traje, pajarita, gafas, calvo y cara severa; sella, Jones produce un golpe en el suelo que el bibliotecario considera causado por el matasellos defectuoso.
El resto seguro que lo habéis visto. En una palabra, una gozada.
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Me encantan estos últimos posts, son estupendos :O)
Gracias
De nada, la verdad es que espero que alguien vaya recogiendo estas pequeñas historias sobre la biblioteconomía en el cine y la literatura.
Sería un blog muy interesante
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