El Documentalista Enredado

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Spam “amigo” desde el Social Media

Ahora que cada día los blogs aparentan tener cada vez menos sentido – Desde mi trayectoria personal y profesional no comulgo con esta afirmación -, me gustaría retrotraeros al momento en que las bitácoras comenzaron a llenarse de anuncios, a venderse. En aquel momento, se entendió aquel movimiento como un completo sacrilegio dentro del espíritu bajo el que había nacido y crecido la Blogosfera. Dos grupos diferenciados se establecieron entonces, aquellos que rechazaban la mancha que suponía la publicidad en sus bitácoras personales, mientras que el segundo abogaba por rentabilizar el fenómeno y las pequeñas grandes audiencias que generaban. El resultado de esa confrontación fue la derrota de los idealistas que pudieron seguir su política, aunque por supuesto hubieron deserciones y algunos donde dijeron digo, decían Diego.

La idea subyacente de aquella confrontación entre iguales era el “no te vendas, no me falles” que tan poco duró en la mente de los bloguers y de sus lectores que muy pronto se lanzaron a idear nuevas maneras de lanzar mensajes publicitarios. Cuando los bloques de publicidad contextual y los patrocinios no fueron suficientes, la carga publicitaria se amplió hacia el propio contenido de los blogs hacia las revisiones de productos que las empresas enviaban a los bloguers gratuitamente o incluso a los posts patrocinados. La venta de enlaces también fue una actividad a implementar, hasta que Google trató de mediar en el asunto penalizando aquellos que vendían sus enlaces a otras webs. Se ha llegado a cierto extremo que hasta a los más fieles, aquellos que tienen sindicados los feeds de los blogs y de distintas páginas webs, también sufren la presión publicitaria y contemplan los mensajes que las empresas quieren hacer llegar hasta ellos, aunque esta última fórmula no dispone de excesivo éxito en su monetización (sic).

Pero, como decíamos en nuestra primera frase, actualmente los blogs no tienen sentido y los mensajes comerciales tienen que ser canalizados de otra manera. Si los blogs imprimieron confianza y veracidad a las personas, más allá del paraguas de la cabecera de un medio de comunicación, el fenómeno se ha ido trasladando a los nuevos elementos del Social Media. Allí, donde una identidad digital podía establecerse, allá que los responsables de marketing podían poner sus ojos.

Esto no es baladí. Si los procesos de selección de personal comienzan a tener en cuenta cuántos followers (seguidores) dispone una cuenta Twitter para considerarte un buen candidato (Concretamente 250), ¿por qué no habría posibilidad de comprar seguidores? Si lo que queremos es llegar con nuestro mensaje a las personas, ¿por qué no comprar ese vínculo de amistad en las redes sociales? Claro que éste es un fenómeno incipiente, que todavía se ve con cierto recelo desde las empresas responsables de estos sitios, pero que se convertirá en tendencia. Actualmente, hay empresas que nos pagan por nuestra atención, por sufrir de forma voluntaria sus mensajes publicitarios desde distintos medios y plataforma en forma de regalos o dinero, ¿por qué no lo iban a trasladar al Social Media?

El problema surgirá cuando a las personas se les pague por transmitir ese mensaje a sus contactos, cuando un individuo se convierta en una pequeña plataforma publicitaria y viole la confianza de sus amigos. Bueno, en realidad, el futuro llega demasiado pronto.

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  • Javier

    Viernes, 11 de septiembre de 2009 at 00:13 |

    La pureza de los blogs murió el día que un tal Chow contó que vivía de su blog, todos creían que podrían conseguirlo, pero las ganancias, con suerte, dan para el dominio y nombre del blog (excepto cuatro excepciones)como mucho.
    El monopolio de Google trata de comerse todo el pastel de la publicidad con unos miserables céntimos. Ahora la publicidad busca el mercado “virgen” de las redes sociales.
    Todo, incluso en internet, tenía un precio.

    Un saludo

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