El Documentalista Enredado

Infonomía, Innovación, Análisis y Nuevas Tecnologías

El rodillo Google /y 3

El descrédito de la prensa es un fenómeno más que estudiado dentro de lo que se denominó en Periodismo Ciudadano en aquellos inicios de la Web 2.0. Pero aquella revolución cognitiva se ha quedado en agua de borrajas, los blogs caen lentamente en el olvido, mientras las pastillas informativas narcisistas se distribuyen por doquier a través de Facebook o Twitter, han sido los medios los que han sabido adaptarse, lentamente, al nuevo ecosistema informativo y a las demandas de las audiencias. Sin embargo, más Twitter que Facebook, son terrenos casi exclusivos de usuarios hiperconectados, filtros necesarios de lo que está pasando, de lo más destacado de la Web que han apartado al enlace. De repente, Google se ha encontrado con su propia obsolescencia y debe de pagar a Twitter la indexación de sus contenidos porque la Web con sus enlaces es demasiado lenta.

He aquí el gran error de Google, confiar en su imagen buenrollista y de máximo benefactor de la Web. Los medios no han sabido o no han podido enfrentarse a la gran G. Son empresas fragmentadas en un mercado global, incapaces de toserle a pesar de sus lamentos, algunas conscientes de su localismo, que se encuentran en un mismo saco donde aparentemente no hay intervención humana (Una sutil mentira), pero Google sólo ha hincado su rodilla ante alguien que se atrevió a poner el dedo en la llaga, Rupert Murdoch.

Google News (GN) servía de pasarela hacia el universo de pago, una suerte piratería editorial accidental. Por ejemplo, si querías acceder a los contenidos de The Wall Street Journal (WSJ) – periódico económico propiedad de Murdoch – pero no disponías de una cuenta de pago, podías saltarte la página de logueo del medio copiando y pegando el titular que quisieras leer, buscándola en Google News y haciendo clic en el resultado. Tan sencillo como sorprendente. Obviamente, esto destruye el modelo de negocio de un medio, WSJ, que se fundamenta sobre el pago del contenido, sin embargo la maravilla de la pasarela de GN le permitía atraer tráfico hacia su web y además ganarse unos dólares. Pero Murdoch consciente de ello e inmerso en la peor crisis de los medios de comunicación de prensa escrita dio un puñetazo en la mesa.

Su reacción, para escándalo de los analistas de la Web, fue ofrecer todos sus contenidos al buscador rival de Microsoft, Bing. Fundamentalmente, les daba los contenidos a cambio de unos cuantos millones de dólares, Google no tendría acceso a esos contenidos de manera que Microsoft se ganaría la exclusividad y el tráfico de las empresas de Murdoch. ¿Cuál fue el resultado? En un principio, se consideró que aquello era una locura. Quién se atrevería a desdeñar el tráfico del buscador que recibe el 60% de las consultas mundiales de la Web, dónde podrían acabar los sitios web de Murdoch. Puede ser que olvidados, pero ¿por qué necesariamente deberían serlo?

¿Quién teme al lobo feroz? Google claudicó a medias ante Rupert Murdoch, aceptó restringir la cantidad de consultas que un usuario pudiese hacer desde Google News a cinco, pero esto nos debe llevar a la siguiente cuestión ¿por qué no lo bloquea por completo? Obviamente la tecnología bien podría acabar con ese parasitismo singular, pero ambos mundos son conscientes de que se necesitan para sobrevivir. De hecho, si la compañía de California realmente quisiera ayudar a los medios grandes generadores de tráfico y de contenidos que sustentan el interés de la Web, les ayudaría a desarrollar modelos de negocio viables y sostenibles para ellos. Por ejemplo, ¿por qué no les cobra la tecnología de Adsense y les deja administrar sus propios anuncios sin que sea su comisionista?

Google controla el 57% del mercado publicitario global en Internet, ha intentado dar el salto a otros soportes, papel o radio, sin embargo son medios que no conoce y no controla, por lo que tuvo que retirarse en cuanto la crisis económica comenzó a arreciar. Pero, está intentando tratar de adaptarse a otros dispositivos, más allá de los ordenadores como soportes nativos de acceso a la Web, como por ejemplo los dispositivos móviles donde ya está dispuesto a posicionarse. Pero, ya es demasiado grande, los pasos de Google ya empiezan a ser estudiados detenidamente para evitar el monopolio en distintas áreas de Internet.

Mientras tanto los editores de la Web se mueven. Los medios de comunicación ya están tratando de controlar sus anuncios, desarrollando plataformas de publicidad contextual propias, por otro lado, los pequeños editores se muestran cansados con la caja negra que es Adsense y la aparente arbitrariedad de aceptación de contenidos que deben acompañar a esos anuncios. También descubren que otro modelo publicitario es posible más allá de la comodidad que brinda el sistema publicitario de Google.

El crédito de Google ha llegado al límite y comienza a chirriar en tiempos económicos agitados como los que estamos viviendo. Mientras no se despreocupa de mostrar su músculo financiero y cuentas saneadas, el resto de empresas que tratan de sobrevivir en la Web comienzan a mirar con recelo y tratan de buscar otras alternativas. Alternativas que existen, posibles y que pueden ser perfectamente viables, sin embargo ¿retrocerá Google hacia las posiciones de buenrollismo tratando quizá de favorecer el ecosistema económico de la Web? ¿O tratará de aplicar su rodillo para sofocar las voces discordantes?

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