El Documentalista Enredado

Infonomía, Innovación, Análisis y Nuevas Tecnologías

En general, los medios de comunicación impresos – Periódicos, revistas – se distribuyen a los distintos puntos de venta a través de empresas repartidoras que principalmente utilizan furgonetas que desplazan los ejemplares desde los puntos de distribución a los puntos de venta. Imaginémonos que una de estas empresas, por cuestiones de marca, decidiese no distribuir ciertas publicaciones por los contenidos que se editan en ella. Digamos, por ejemplo, publicaciones relacionadas con las armas o la caza. Obviamente, en el mundo físico no habría mayor problema, puesto que la empresa editora podría buscarse otro distribuidor o incluso si fuese grande tener su propia empresa distribuidora.

Debería conducirnos a la reflexión que el mundo físico, ofrezca alternativas, aunque el mundo abierto y tecnológico, las situaciones que se han venido dando parece que conduzcan justo al punto contrario y puede que a una visión más estrecha. El ejemplo más claro lo tenemos con Apple, posiblemente por la visión de Steve Jobs enfocada hacia el mundo educativo, no quiere saber nada del sexo dentro del mundo del iOS (El sistema operativo utilizado tanto para el iPad como para el iPhone). Sin embargo, el éxito del iPad es indudable, creando 14 millones de puntos de lectura en menos de un año. Las empresas editoras de contenidos se han encomendado al éxito del nuevo gadget de Jobs ante un futuro fagocitado por la Web y que les abre alternativas a los muros de pago que fracasan en la misma. The Bild por ejemplo no deja acceder a sus contenidos a través del iPad si es por web para facilitar las ventas de su App. Aunque ya se han producido los primeros roces derivados del modelo de suscripción que quiere imponer Apple dentro de su ecosistema.

Mientras tanto, esta semana parecía que Apple abría un poco la mano con el anuncio de Hugh Hefner pregonando a los cuatro vientos que por fin Playboy iba a disponer de su aplicación sin censura para el iPad. Tras el revuelo ocasionado tras estas declaraciones, desde la propia Playboy tuvieron que rectificar a su jefe. No habrán chicas desnudas para el iPad.

Esta mojigatería no sólo se aplica en publicaciones declaradamente eróticas, sino que los de Cupertino también han tenido que llamar la atención a otras editoras por portadas “poco apropiadas”. Esquire fue una de estas publicaciones que tuvieron que bajar el tono de una de sus primeras páginas por demasiado sensuales.

Puede que esta ola de recato de los gadgets no deba preocuparnos en un principio, sin embargo estas acciones pone a todo el sector cultural bajo las ruedas de los caballos. Es indudable que las tabletas proliferarán durante este año y que su penetración en el mercado aumentará. Amazon y Apple seguirán controlando los contenidos que se editan en sus respectivos ecosistemas de información, mientras que Android se prepara para dar el salto desde el móvil a la tableta. Puede que Google, estandarte de la libertad de expresión en la Web en estos días, sea la verdadera tabla de salvación para otro tipo de contenidos, para un ecosistema más abierto y más libre, donde la censura no venga impuesta por una moral arbitraria.

Nuestra visión de este tipo de censura debe ampliarse, contemplar otros escenarios. ¿Nos imaginamos a Apple censurando a El País o Le Monde por la publicación de los cables de Wikileaks? Puede llegar a suceder. Es posible que nos juguemos en un futuro a qué información podemos acceder y a cual no. Qué nos dejan leer y consumir y que no.

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  • Juan

    Sábado, 22 de enero de 2011 at 00:11 |

    No solo me imagino el caso que planteas en el último párrafo sino que ya se ha dado:
    Amazon ha borrado unilateralmente de los lectores kindle de sus clientes libros que previamente ya había cobrado y que de pronto ha decidido que no debían leer, Sony ha sustituído el firmware de las consolas Playstation 3 conectadas a internet para impedir un uso diferente que el que quiere que se haga, Apple ha bloqueado teléfonos cuyo firmware había sido modificado para operar con la compañia que más interese a su comprador, las operadoras impiden el funcionamiento de voip en sus redes 3G para seguir cobrando llamadas a precios astronómicos…. y suma y sigue. Los atropellos online que hacen las multinacionales no tienen límite así que ¿porqué iba a extrañarme de que también practicaran la censura? Si sirve a sus intereses, bueno es. Todos conocemos la ética flexible de las multinacionales, se dobla más o menos según el tamaño del cheque. Y Google no es ninguna excepción. Si ha dado tanto la brasa con China es solo porque ve un mercado de 1000 millones de potenciales clientes, y por esos ingresos con capaces de ganarse hasta la beatificación.

  • Javier

    Sábado, 22 de enero de 2011 at 23:12 |

    En un medio abierto, la red, libre de ataduras políticas y económicas, es curioso el sentido de monopolio (Microsoft), exclusividad (Apple)y control de contenidos que muchos quieren imponer.

    Un saludo

  • Marcos Ros-Martín

    Domingo, 23 de enero de 2011 at 13:57 |

    Juan, soy consciente de que el caso ya se ha dado. Sin embargo, se avanza hacia el hecho de que una sola compañía (Apple o Google) sea capaz de doblegar a toda una industria gracias a la terrible reconversión tecnológica que estamos sufriendo.

    Sencillamente estamos vendiendo a nuestra alma al diablo.

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