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Categoría: Internet

El email pierde su sitio

Recientemente recibí una consulta desde Argentina mediante de forma simultánea y, pretendidamente, dos vías. Una de ellas era bastante tradicional, mediante correo electrónico, dirección virtual que se puede hallar fácilmente en este sitio web; mientras que la otra era mediante un mensaje en Facebook (Mensaje que también se recibe en la dirección de correo definida por el usuario cuando se da de alta). Al igual que Facebook, Twitter también dispone de su propio sistema de mensajería privada denominado Direct Messages que además de enviar un mensaje de forma privada, hace llegar un correo electrónico de un usuario a otro, y que dentro de los distintos interfaces de uso de esta herramienta -Ya se trate a través de la Web o mediante una de sus múltiples herramientas- inciden en este sistema de mensajería dual.

A pesar de ser configurable, si alguien escribe en el “Muro” de tu perfil de Facebook -digamos que este “Muro” es una especie de tablón de anuncios personal- el usuario también recibe un correo electrónico a la dirección que utilizó al darse de alta en el servicio y si alguien comenta un estado de un amigo que te gustó o que comentaste, también se recibe un correo electrónico abarrotando lentamente los buzones de los usuarios, por lo que en unas horas puedes tener de 20 correos electrónicos sin revisar y que solicitan tu atención. Sin embargo, en este caso, hay un “pero” y es que se pierde el contexto de los mensajes por lo que el hecho de recibir ese email te obliga a visitar la página web de la Red Social para poder contestar en condiciones.

Pero, de hecho, me he percatado que tengo personas agregadas, antiguos compañeros de estudios, gente que conozco -“amigos de amigos” podría considerarse- de los que desconozco una dirección de email y si tuviese que ponerme en contacto con ellos, el sistema que utilizaría sería uno de los dos descritos anteriormente. O bien Twitter (porque sé que son ellos) o bien Facebook, a pesar de que esta segunda opción sería la más confiable puesto que la gente es más proclive a ser identificada sin lugar a dudas dentro de la Red Social ya que es, en apariencia, un entorno más cerrada y privado.

Lo que no me cabe duda es que, lentamente, mientras nuestros hábitos comunicativos cambian, estas nuevas plataformas de la Web Social se posicionan para quedarse; poco a poco, utilizamos cada vez menos el correo electrónico para mantenernos en contacto con nuestros conocidos. Nuestras cuentas de email personal se van convirtiendo en simples vertederos donde recibimos las típicas cartas cadena, las presentaciones ruidosas que a duras penas se nos ocurre abrirlas en el trabajo, boletines que apenas abrimos por ser prácticamente imposible consultarlo todo o las actualizaciones de estado de Facebook, comentarios que recibimos en nuestros blogs, nuevos followers en Twitter… Cuentas de correo que no llegarán a desaparecer, siempre existirá la necesidad de enviar Currículums Vitae, documentos escaneados a cualquier administración, alguna carta desesperada para tratar de arreglar una situación incierta, pero que lentamente se irán perdiendo como un mero cajón de sastre a los que ya no extraeremos todo su anterior potencial.

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Obama no usaba Twitter, ¿y?

El último Premio Nobel de la Paz, que sorprendentemente fue capaz de defender la guerra cuando acudió a Oslo para recoger su medalla, no se amilanó cuando le preguntaron por su frecuencia de uso de Twitter el pasado mes de noviembre en una visita oficial a China. “Nunca he usado Twitter” confesó Barack Obama a un estudiante que le preguntaba sobre su punto de vista sobre el “Gran Firewall chino”. Sin embargo, los reproches al líder que supo aprovechar casi al 100% las oportunidades que las nuevas herramientas de comunicación social de la Web durante su periodo como candidato a la Casa Blanca fueron muy discretos. Los cimientos de la Red no se echaron a temblar a pesar de que la propia empresa había verificado la veracidad de la identidad que se escondía tras la dirección http://twitter.com/barackobama. Twitter salió rápidamente al paso de aquella confesión, puesto que afirmó que no se preocupa de si quien actualiza la cuenta es una persona o un grupo dedicado a ello. En cualquier caso, ¿quién podría considerar que el 44º Presidente de los Estados Unidos tiene tiempo para actualizar su perfil o su página de Facebook?

Pero por muy descabellado que pudiese parecer, distinta suerte han dispuesto otros políticos que si bien abrazaron las Redes Sociales para intentar tender puentes de comunicación con sus electores, lo cierto es que un gabinete de prensa o un Community Manager se dedicaba a estos menesteres. Lo que a ojos de la comunidad internauta es un acción muy grave, ante su falta de sinceridad y transparencia que este tipo de herramientas tratan de imbuir dentro de la actividad política en la Web.

Aún ando tratando de explicarme el porqué, pero Rosa Díez fue descubierta en esa falta el pasado mes de marzo y fue literalmente achicharrada por su comunidad twittera, provocando que la política española cerrase su cuenta lo que fue como tratar de apagar un fuego con gasolina, aumentando aún más si cabía la indignación por parte de los internautas. Y es que está comprobado es que lo peor que se puede hacer si te pillan es poner pies en polvorosa, porque obviamente un colectivo que está pidiendo explicaciones desconfía de alguien que no admite sus errores, si es que realmente llego cometer alguno.

Porque si Obama alcanzó la Presidencia de los Estados Unidos gracias a la fuerza movilizadora de la Web, el efecto Halo de esa conquista se trasladó hacia otros ámbitos geográficos y a otros sistemas políticos alejados de la mecánica norteamericana pero que persiguen las mismas acciones. Es frecuente que los medios y la blogosfera lamenten que los políticos abran un blog y en cuanto la tensión electora de una próxima votación se diluye, esos espacios digitales caigan en el olvido. Sin embargo, son ellos mismos los que exigen que sean esos representantes políticos los que se sienten delante de un ordenador y se dediquen a presionar teclas como si la presión de su trabajo no les apartase de ello o como si todos tuviesen que disfrutar de cierta destreza narrativa o tecnológica.

Es probable que la reacción de Rosa Díez (o de los responsables de su imagen en la Web) fuese sobredimensionada, cerrar la cuenta, y es posible que la comunidad internauta fuese demasiado estricta cuando es un hecho razonable que sean otras personas las que actualicen los perfiles de figuras mediáticas. Puede ser que sea una falta hacia la confianza de sus seguidores políticos el no haber sido excesivamente sincera con ellos, aunque lo que no podemos caer en el cerrajón más absoluto cuando descubrimos un error de los políticos. Al fin y al cabo, las reglas de la comunicación en la Red todavía no están escritas, pero no deberíamos alejarnos de aquello que podríamos considerar como razonable.

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El rodillo Google /y 3

El descrédito de la prensa es un fenómeno más que estudiado dentro de lo que se denominó en Periodismo Ciudadano en aquellos inicios de la Web 2.0. Pero aquella revolución cognitiva se ha quedado en agua de borrajas, los blogs caen lentamente en el olvido, mientras las pastillas informativas narcisistas se distribuyen por doquier a través de Facebook o Twitter, han sido los medios los que han sabido adaptarse, lentamente, al nuevo ecosistema informativo y a las demandas de las audiencias. Sin embargo, más Twitter que Facebook, son terrenos casi exclusivos de usuarios hiperconectados, filtros necesarios de lo que está pasando, de lo más destacado de la Web que han apartado al enlace. De repente, Google se ha encontrado con su propia obsolescencia y debe de pagar a Twitter la indexación de sus contenidos porque la Web con sus enlaces es demasiado lenta.

He aquí el gran error de Google, confiar en su imagen buenrollista y de máximo benefactor de la Web. Los medios no han sabido o no han podido enfrentarse a la gran G. Son empresas fragmentadas en un mercado global, incapaces de toserle a pesar de sus lamentos, algunas conscientes de su localismo, que se encuentran en un mismo saco donde aparentemente no hay intervención humana (Una sutil mentira), pero Google sólo ha hincado su rodilla ante alguien que se atrevió a poner el dedo en la llaga, Rupert Murdoch.

Google News (GN) servía de pasarela hacia el universo de pago, una suerte piratería editorial accidental. Por ejemplo, si querías acceder a los contenidos de The Wall Street Journal (WSJ) – periódico económico propiedad de Murdoch – pero no disponías de una cuenta de pago, podías saltarte la página de logueo del medio copiando y pegando el titular que quisieras leer, buscándola en Google News y haciendo clic en el resultado. Tan sencillo como sorprendente. Obviamente, esto destruye el modelo de negocio de un medio, WSJ, que se fundamenta sobre el pago del contenido, sin embargo la maravilla de la pasarela de GN le permitía atraer tráfico hacia su web y además ganarse unos dólares. Pero Murdoch consciente de ello e inmerso en la peor crisis de los medios de comunicación de prensa escrita dio un puñetazo en la mesa.

Su reacción, para escándalo de los analistas de la Web, fue ofrecer todos sus contenidos al buscador rival de Microsoft, Bing. Fundamentalmente, les daba los contenidos a cambio de unos cuantos millones de dólares, Google no tendría acceso a esos contenidos de manera que Microsoft se ganaría la exclusividad y el tráfico de las empresas de Murdoch. ¿Cuál fue el resultado? En un principio, se consideró que aquello era una locura. Quién se atrevería a desdeñar el tráfico del buscador que recibe el 60% de las consultas mundiales de la Web, dónde podrían acabar los sitios web de Murdoch. Puede ser que olvidados, pero ¿por qué necesariamente deberían serlo?

¿Quién teme al lobo feroz? Google claudicó a medias ante Rupert Murdoch, aceptó restringir la cantidad de consultas que un usuario pudiese hacer desde Google News a cinco, pero esto nos debe llevar a la siguiente cuestión ¿por qué no lo bloquea por completo? Obviamente la tecnología bien podría acabar con ese parasitismo singular, pero ambos mundos son conscientes de que se necesitan para sobrevivir. De hecho, si la compañía de California realmente quisiera ayudar a los medios grandes generadores de tráfico y de contenidos que sustentan el interés de la Web, les ayudaría a desarrollar modelos de negocio viables y sostenibles para ellos. Por ejemplo, ¿por qué no les cobra la tecnología de Adsense y les deja administrar sus propios anuncios sin que sea su comisionista?

Google controla el 57% del mercado publicitario global en Internet, ha intentado dar el salto a otros soportes, papel o radio, sin embargo son medios que no conoce y no controla, por lo que tuvo que retirarse en cuanto la crisis económica comenzó a arreciar. Pero, está intentando tratar de adaptarse a otros dispositivos, más allá de los ordenadores como soportes nativos de acceso a la Web, como por ejemplo los dispositivos móviles donde ya está dispuesto a posicionarse. Pero, ya es demasiado grande, los pasos de Google ya empiezan a ser estudiados detenidamente para evitar el monopolio en distintas áreas de Internet.

Mientras tanto los editores de la Web se mueven. Los medios de comunicación ya están tratando de controlar sus anuncios, desarrollando plataformas de publicidad contextual propias, por otro lado, los pequeños editores se muestran cansados con la caja negra que es Adsense y la aparente arbitrariedad de aceptación de contenidos que deben acompañar a esos anuncios. También descubren que otro modelo publicitario es posible más allá de la comodidad que brinda el sistema publicitario de Google.

El crédito de Google ha llegado al límite y comienza a chirriar en tiempos económicos agitados como los que estamos viviendo. Mientras no se despreocupa de mostrar su músculo financiero y cuentas saneadas, el resto de empresas que tratan de sobrevivir en la Web comienzan a mirar con recelo y tratan de buscar otras alternativas. Alternativas que existen, posibles y que pueden ser perfectamente viables, sin embargo ¿retrocerá Google hacia las posiciones de buenrollismo tratando quizá de favorecer el ecosistema económico de la Web? ¿O tratará de aplicar su rodillo para sofocar las voces discordantes?

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El rodillo Google /2

Eric Schmidt, CEO de Apple, abandonaba el pasado mes de Agosto la junta directiva de Apple por lo que se consideró entonces un posible conflicto de intereses. Entonces podría haberse opinado que el abandono de Google del órgano de la compañía de Cupertino bien se debía a la cercanía de la presentación del Chrome OS en noviembre de este mismo año y aunque Google, todavía, no ha presentado de ningún modo un sistema operativo que pueda hacer sombra a su Mac OS X, ni Apple haya entrado todavía dentro del segmento de los Netbooks, aunque hay rumores que el próximo 26 de enero se realizará una presentación con su esperada Tablet; los derroteros que ya había adoptado Google entraba claramente en conflicto con las decisiones que la compañía pudiese adoptar sobre su teléfono móvil.

Aún está por ver el efecto que tendrá la incursión de Google dentro de la fabricación de terminales móviles, pero el movimiento se asemeja a lo desarrollado por Apple con el iPhone con un baño de apertura y de desarrollo de software libre. Puede ser que Google adornase el rápido desarrollo de su sistema operativo bajo la apariencia de abierto, aunque también es cierto que las primeras dudas dentro de la comunidad de desarrolladores de Android también han comenzado a surgir al calor de algunas decisiones que desde la compañía de California se han adoptado sobre la inclusión o no de algunas aplicaciones en su Market. Es posible que el candado de Google sobre su sistema operativo de dispositivos móviles comience a ser más férreo de lo que algunos consideraron en un principio, aunque también puede ser que estemos siguiendo una nueva zanahoria con una gran G impresa.

Por otro lado, la incursión de Google en otros segmentos durante este año ha tenido efectos mucho más llamativos y de forma mucho más estrenduosa. Por ejemplo, cuando Google anunció que se disponía a entrar en el mercado de los navegadores GPS y ofreciendo los mapas de forma gratuita, los analistas se echaron a temblar. Las acciones de las principales empresas dedicadas al geoposicionamiento comenzaron a caer en picado ante la posibilidad de que Google pudiese arrebatarles el mercado de un plumazo y acabar con ellas al destruir su modelo de negocio.

El pasado mes de noviembre pude asistir a una conferencia de Luis Collado, director de contenidos de Google España, que se preocupa en realizar presentaciones didácticas de cómo ha evolucionado la tecnología y cómo hemos ido cambiando nuestros hábitos de consumo de ocio y de información a lo largo del tiempo. Por supuesto que en los momentos actuales y teniendo presente cómo se mueve su empresa, el buenrollismo que suele encandilar a la audiencia, comienza a parecer forzado porque si bien Collado insiste que Google sólo se preocupa por los contenidos y tener a los internautas contentos con grandes productos y casi todos ellos gratuitos, no hay nada que se aleje más de la realidad.

Hay que decirlo aquí, porque no podría hacerse de otra manera, y es que el Periodista se muere. El Periodista puro se encuentra inmerso en una corriente de infoxicación de la que aparentemente es incapaz de salir. Ya son varios los periódicos digitales españoles (Como El Economista o el recién abierto La Información) que utilizan algoritmos para filtrar y reelaborar la información que van capturando a través de agencias y de Internet. Un algoritmo puede reelaborar la información más deprisa que un ser humano sí, la publicará de la manera más rápida, la colocará dentro de la masa ingente de usuarios únicos que necesita para subsistir, pero dónde quedará el lugar del periodista. ¿Se preocupará por releerse la noticia cual corrector de antaño para que las faltas gramaticales y semánticas no sean de bulto? ¿Será un mero Community Manager preocupado por alimentar el público que visita su medio? Y no es que los nuevos medios digitales se encaminen hacia esto, sino que más bien los viejos también se reconvierten en medios sin periodistas.

¿Está Google haciéndonos idiotas? ¿Es éste es aparentemente el mayor triunfo de los tecnócratas? La sociedad ya es incapaz de transmitirse los hechos sin el tamiz humano, las noticias sin el punto de vista de la persona que estuvo allí y pudo contarlo o al menos pudo transmitirlo para que otro transmitiese sus emociones.

Collado, en su presentación, mostraba a Google como el mártir necesario de la evolución tecnológica, consciente de que el cambio es imparable, que es un hecho y que las protestas de los medios son el canto del cisne de una industria obsoleta que ha sido incapaz de adaptarse. En un movimiento audaz, preguntó a la sala cuántos habían comprado el periódico aquella mañana, como podéis imaginar fueron pocos los que contestaron afirmativamente; posteriormente preguntó cuántos habían consultado la edición digital de un periódico aquella mañana (Sin importar el dispositivo que hubiesen usado), las manos alzadas fueron muchas más.

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El rodillo Google /1

El mundo todavía se estará quitando las legañas tras una larga celebración del Año Nuevo, mientras en Google no dejarán de trabajar para tener a punto la presentación de su nuevo teléfono, el Googlephone, el gPhone que ya tiene nombre Nexus One. Pero la concepción de este nuevo terminal no parte de cero, previamente la compañía de Mountain View se ha preocupado de que la industria de la telefonía móvil trabaje con ella para la puesta a punto de un sistema operativo para los dispositivos móviles de nombre Android.

Un sistema operativo que, entre otras cosas, ha conseguido poner entre las cuerdas a Windows Mobile y que ha dejado que el sistema de Nokia, Symbian, en los huesos siendo abandonado paulatinamente por el resto de compañías a pesar de los intentos de la compañía filandesa de crear un proyecto abierto y colaborativo. Android se ha posicionado en poco tiempo, y en apariencia, como la única alternativa capaz de seguir los pasos del iPhone de Apple y que, de momento, está batallando con él en condiciones (Sin olvidar los teléfonos Blackberry, claro, en el sector empresarial) en el mercado de consumo. Por otra parte, Google ha trabajado a fondo con Motorola para sacar al mercado sus dos nuevos terminales con Android, el Dext y Droid, y de paso resucitarla en un momento que parecía que se había quedado sin ideas; sin embargo lo que no era esperable es que Google diseñase su propio terminal, adentrándose un poco más en el mercado del hardware y comenzando a provocar los primeros recelos en el resto de compañías tecnológicas sobre la estrategia real de Google en el sector de la telefonía móvil.

No nos engañemos, Google se está convirtiendo en una compañía tecnológica global y globalizada que no se centra ya en tan sólo la distribución de contenidos, sino que es capaz de albergarlos, desarrollar un software para acceder a ellos (navegador Chrome), un sistema operativo para interactuar con los datos de la Web y que alberga la propia Google de sus usuarios (Chrome OS y Android), así como desarrollar hardware específico para ello (Los servidores que las empresas pueden instalar, el previsible futuro netbook en el que correrá Chrome OS y el de momento único teléfono móvil Nexus One). Google está más que dispuesta a darnos gato por liebre.

Debemos comenzar a contemplar a Google como un gigante que está disgustando a muchos, que tiene una fuerza de apalancamiento impresionante y que es capaz de desarrollar su estrategia global sin que aparentemente los consumidores y futuros clientes se percaten de la amenaza futura que esto representa. Las viejas industrias ya son plenamente conscientes de ello, lo que deberíamos preguntarnos es si dispondrán de margen para luchar por mantenerse en el mercado.

El ejemplo más directo lo obtenemos con los medios de comunicación y las empresas editoriales que están sufriendo en sus carnes ese gran cambio de modelo que, no nos engañemos, Google está llevando a cabo con ellas. El enfrentamiento de Google con las empresas mediática y con los responsables de los derechos editoriales en distintos países con sus proyectos de digitalización son tan sólo la punta de un inmenso iceberg de la política que Google está desarrollando.

El proceso de digitalización de libros desde bibliotecas sin consultar con los autores es una de las mayores acciones de conservación de la cultura jamás realizadas, propone facilitar el acceso a cantidades ingentes de información, pero sin respetar, o respetando de forma somera y siempre según el propio criterio de la compañía estadounidense, los derechos de sus autores y propietarios intelectuales que sin casi percatarse les están cambiando el modelo de negocio de la transmisión de la cultura del futuro. Google no tiene remilgos a la hora de aplicar su rodillo cuando quiere y a su antojo. La benevolencia de sus buenas palabras y sus sonrisas sobre el beneficio de sus acciones tiene una contraparte que se preocupa de ocultar, la ingente cantidad de ingresos que sus acciones les generarán en el futuro. De hecho, cuando Amazon lanzó su alabado Kindle2, Google corrió a firmar un contrato con Sony para proveer a sus lectores de libros electrónicos de un fondo editorial integente. Sí, proveyó el acceso a Google Books para los terminales de la compañía nipona.

Las acciones de Google se encaminan en estos momentos hacia el control total de la información. Cómo se distribuye, cómo se visualiza y cómo se consume. La visualización parte de Chrome, ese navegador, que puede que ponga en peligro la subsistencia de otro Firefox. Porque Google no podemos olvidar que dispone de un acuerdo publicitario con la Fundación Mozilla del que depende el 91% de los ingresos de la misma. A la compañía de la gran G hasta ahora le ha interesado y mucho que el Internet Explorer de Microsoft disfrutase de una sana competencia y que el mercado de los navegadores no estuviese monopolizado. La guerra de los navegadores se fundamentaba sobre la batalla del buscador, de la página de inicio, el primigenio acceso a la información y Firefox era un proyecto lo suficientemente maduro y con una gran comunidad para poder plantear batalla. De hecho, la política de Google ha sido un éxito donde Firefox ya dispone de un 50% del mercado, sin embargo parece que desde Mountain View se quiere ir cambiando esta política de forma que Chrome vaya ganando peso y no se les caerán los anillos cuando, llegado el caso, deban abandonar a la Fundación Mozilla para apostar definitivamente por su propio navegador.

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Los tres pilares de las acciones de marketing en Internet

Berta Martínez, responsable del área de Marketing de Aidico, me invitó a escribir un texto para el Boletín que publica el Instituto Tecnológico de la Construcción. El resultado ha sido este «Los tres pilares de las acciones de marketing en Internet» que confío que os agrade.

Es probable que su organización disponga de un sitio web desde el que oferte sus productos y servicios, sin embargo debe ser consciente de que este hecho no es suficiente para ser visible dentro de Internet. Le propongo que pruebe lo siguiente, si introduce la denominación de su organización en un buscador de Internet, es posible que su sitio web aparezca en el primer resultado, pero seguramente le interesará utilizar ese buscador como una herramienta de marketing más allá de la utilidad referencial que pueda tener.

Por ejemplo, pruebe ahora introducir alguno de los productos o servicios que ofrece. ¿En qué posición aparece su sitio web? Si su web aparece más allá de la segunda página de resultados del buscador, siento informarle que la página web de su organización es invisible para los internautas y, por ende, para sus posibles clientes.

Pero no se preocupe, hay acciones para mejorar el posicionamiento de su web dentro de los buscadores y de esta manera incrementar el número de visitantes hacia su web. El primero de ellos, es el SEO (Search Engine Optimization), u Optimización en Buscadores, una disciplina que trata de acometer una serie de acciones para tratar de situar su sitio web y las páginas que lo conforman dentro de los primeros resultados de los buscadores. De este modo, atendiendo a una serie de palabras clave, el SEO tratará que ante una ecuación de búsqueda específica un buscador coloque las páginas de su organización en las primeras posiciones, por ejemplo, los productos que su organización oferta.

A pesar de todo, el SEO es un proceso lento y debe estar convenientemente planificado. En el caso de que a su organización le urja atraer visitantes hacia su web para mejorar las ventas, dispone de otra opción: el SEM (Search Engine Marketing), o Marketing en Buscadores. Esta acción, complementaria a la anterior, tiene como fin desplegar acciones en la compra de enlaces de la publicidad contextual que los buscadores disponen tanto en los resultados de las búsquedas de los internautas como en las páginas relevantes dentro de cierta temática. De este modo, los buscadores situarán enlaces, que deberá comprar previamente mediante un sistema de puja en la mayoría de los casos, atendiendo a razones de contenido mediante la utilización de una serie de palabras clave. Es decir, su organización pagará a un buscador para que sitúe el enlace de su sitio web atendiendo a una serie de palabras clave que se deberán ser previamente definidas y adquiridas.

Por otro lado, debemos tener en cuenta la aparición de una tercera vía dentro del marketing que atiende a la reputación que una organización dispone dentro de Internet. Es el denominado SMO (Social Media Optimization) que monitoriza y mejora la imagen de los servicios y productos de las organizaciones dentro de la Web Social y los servicios de Redes Sociales. Esto atiende al hecho de que, cada vez más, los consumidores acuden a Internet para informarse de las experiencias de otros a la hora de contratar el servicio de una empresa o un determinado producto antes de adquirirlo. La monitorización de las opiniones de los clientes y tratar de atajar las crisis de comunicación son otro de los puntos a contemplar a la hora de establecer una estrategia de marketing en la Web.

Como puede comprobar, hoy en día, en Internet no es suficiente con estar, sino que también se debe actuar. Ahora lo que debe considerar es si desea que el sitio web de su organización sea simplemente una aguja en un pajar o transformarla en una herramienta de marketing de verdad.

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Las redes sociales profesionales en Internet

La norteamericana Facebook o la hispana Tuenti son dos de los grandes servicios de Redes Sociales (SRS) en Internet que se disputan la primacía del mercado español. Estas webs, al contrario de las comunidades virtuales casi inherentes a Internet, se centran sobre el individuo y sus conocidos para describir sus círculos de interés y fijar su capital social. Así, dentro de ellas, entre otras funcionalidades, los usuarios pueden listar sus contactos y mostrarlos al resto, facilitando la creación de nuevos vínculos y la comunicación entre ellos.

El potencial de este tipo de servicios es evidente, por ello, han surgido nuevos SRS que se centran en otros nichos de mercado específicos, entre ellos, el empresarial y el profesional. Éste es el caso de sitios web como Xing, LinkedIn o Viadeo que despliegan sus servicios enfocados hacia este mercado. Ante todo, debemos señalar que la visión de estos SRS se enfoca hacia las organizaciones constituidas por personas y que son éstas las que poseen realmente del capital social de las mismas.

Más allá de las modas que, de tanto en tanto, embaten la Web, la utilidad y las posibilidades de estos servicios aumentan con el tiempo a la vez que lo hace su popularidad, por lo que en un futuro no tan lejano serán claves tanto en tareas de selección de personal como en la búsqueda de acuerdos de colaboración entre organizaciones. Pero, ¿cuáles son los principales objetivos de este tipo de servicios?

A grandes rasgos, para que la utilización de este tipo de SRS sea efectiva, el usuario debe completar su curriculum vitae. Debemos tener presente que la mayoría de estos SRS establecen redes a través de instituciones y empresas por defecto, por lo que rellenar un currículum con los distintos lugares donde se ha trabajado o estudiado puede sernos de utilidad a la hora de conocer tanto a profesionales que se encuentran en otra sede de la organización como incluso ex-trabajadores de la misma que nos puedan ser de utilidad en un futuro.

Una de las principales metas a conseguir en la utilización de estos servicios es la creación de una identidad digital como profesionales, dándonos a conocer entre nuestros colegas. Por ello, la agregación de vínculos, es decir, identificar a otros usuarios como conocidos; supone otro de los aspectos importantes en la utilización de estos servicios. El establecimiento de vínculos entre nuestros conocidos nos posibilita el acceso a su red de contactos profesionales, de tal forma que si llegado el momento quisiéramos ponernos en contacto con otro colega que no conocemos, podemos buscarlo entre las redes de nuestros contactos para comprobar si alguno de nuestros conocidos lo tiene dentro de su red para de esta forma ser presentado.

Por otro lado, debemos ser conscientes de que éstas son las funcionalidades básicas que todo SRS dispone, sin embargo, al contrario de lo que sucede en los SRS enfocados hacia el ocio, estos servicios disponen de cuentas gratuitas frente a otras de pago. Las restricciones de las cuentas gratuitas pasan por la limitación del número de contactos a agregar, la profundidad en la búsqueda de las redes sociales de nuestros contactos u otras funcionalidades disponibles en este tipo de servicios como, por ejemplo, la descripción de los proyectos que el usuario lleva en marcha, su inclusión dentro de grupos de interés específicos, la difusión de información como los eventos a los que se piensa asistir, etc.

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