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Etiqueta: Documentalistas

La asincronía de la Redacción de prensa también llega a Documentación

Periódicos en tabletasEl profundo debate sobre las redacciones integradas, separadas o mixtas en el que llevan inmersos los medios de comunicación impresos tras la irrupción de la crisis económica ya hace más de un lustro -Aunque debemos tener presente que la crisis del modelo económico de los medios ya se preveía durante la crisis del año 2000-, no ha podido dejar de salpicar a otros trabajadores auxiliares de la misma como, fundamentalmente, los documentalistas de prensa. Puede que nos contituyamos como una rara avis según los años vayan venciendo, algo prescindible según los automatismos y, ¡albricias!, los técnicos informáticos aseveran que los sistemas de gestión de información pueden recuperar la información de forma rápida y sencilla -Disculpadme la ironía-. Sin embargo, desgraciadamente, los efectos de esta transición ya van salpicándonos lentamente incluso en aquel bastión que nos quedaba y que nos diferenciaba para realizar un producto de calidad: La documentación de texto.

Porque el archivo de un medio de comunicación impreso constituía su memoria, el lugar al que acudir para repasar temas, para obtener ese dato que de otro modo sería terriblemente complicado conseguir de otra fuente documental, para comprobar si cierta pieza de información se ha publicado o simplemente para contrastar cómo se publicaron. Pero la diferenciación de las redacciones, la impresa y la digital, provoca que el producto final no sea ya un producto totalmente integrado, sino más bien un producto difuso que se quema nada más salir de la imprenta. Ya no se trata de que lo que se publicó ayer, hoy está pasado, sino que aquello que se publicó esta mañana a las 6 de la madrugada, a las 12 del mediodía ya ha sido machacado por la actualidad. Este proceso acelerado convirte al papel en un producto del siglo XX que parece deshacerse cuando es tocado, que pierde valor irreflenablemente según el segundero avanza inexorablemente.

En el plano de la documentación de prensa, ya no resulta suficiente almacenar lo impreso, hay que controlar también lo que se publica en digital. La negación de lo obvio sólo puede llevarnos a disgustos, mientras que esa parte de la plantilla crece en recursos humanos y va adquiriendo mayor importancia mientras absorbe otros. Estaremos completamente ciegos y seremos unos incautos si consideramos que la solución de todos los males digitales pasa por Google. Si convertimos a este buscador, o cualquier otro, como único medio para recuperar informaciones atrasadas sin un mínimo de tratamiento documental, caeremos en los consecuentes peligros que ello conlleva y bien conocidos por todos.

El futuro debe contemplar necesariamente la integración de los procesos de producción del producto informativo de tal manera que las informaciones se encuentren integradas y sean fácilmente trasladables de un formato a otro (Web, papel, móviles, tabletas…). En definitiva, que la presentación no prevalezca sobre el contenido. Nuestra batalla diaria.

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Entrevistan a Maria Elena Mateo en RecBib

Julián Marquina sigue con su ronda de entrevistas a los profesionales de la información hispanos en su sitio web RecBib. En esta ocasión, le toca el turno a Maria Elena Mateo donde se somete al escrutinio de Marquina en la que no ha podido sustraerse a la longitud media de sus textos. Esperemos que os resulte de interés.

Personal

Háganos una pequeña presentación suya

Fue mi pasión por las bibliotecas la que me hizo formarme en Biblioteconomía y Documentación, pero es éste último aspecto de la profesión, la Documentación, el que más ha acabado atrayéndome por su versatilidad y variedad.

Aunque he trabajado en diferentes ámbitos e instituciones, he tenido la suerte de poder desarrollarme profesionalmente como documentalista científico y es la función que desempeño en la actualidad en el Instituto de Biomedicina de Valencia (CSIC).

Soy co-editora del blog El Documentalista Enredado, que ya cumple cinco años de andadura, y aunque mi participación no es tan activa como quisiera y debiera, de vez en cuanto dejo allí mi huella y mi visión personal de la profesión, de mi trabajo.

¿Cómo conoció RecBib? y… ¿qué le parece?

No recuerdo cómo llegué a RecBib, seguramente por la recomendación de algún biblioblog o de Iwetel.

Me parece una plataforma muy ambiciosa y estimulante, ya que trata de aunar recursos que puedan resultar útiles o de interés para nuestra profesión. Esto es algo que en un principio intentamos hacer con El Documentalista Enredado pero que nos superó por falta de tiempo y recursos, por lo que elegimos centrarnos en el blog.

¿Si no se dedicase a este mundo que le hubiese gustado ser?

Hubo un tiempo en el que me planteé estudiar matemáticas, pero luego aterricé en Biblioteconomía y Documentación casi por casualidad, cuando apenas acababa de instaurarse la Diplomatura en Valencia. Si esta carrera no hubiera estado en mi ciudad, como me atrae todo lo relacionado con las nuevas tecnologías, la informática e Internet, quizá ésta hubiera podido ser una alternativa profesional. Pero tengo cierta facilidad para que llegue a apasionarme casi cualquier tema o profesión, todas tienen un punto interesante, así que podría haber sido… cualquier cosa.

¿Qué es lo que más le gusta de su profesión? y… ¿qué detesta?

Lo que más me gusta es su evolución continua, su variedad, su multidisciplinariedad, que no da pie al aburrimiento… si uno no quiere, claro. Siempre podemos seguir aprendiendo.

Lo que más detesto es el encajonamiento al que a veces nos vemos abocados como bibliotecario/documentalista/archivero. Casi nadie tiene la oportunidad de elegir su camino dentro de la profesión sino que son las oportunidades laborales las que lo dirigen, y el encasillamiento en cualquiera de esas tres vertientes puede llegar a excluirte completamente de poder acceder a cualquiera de las otras.

Algo curioso que le haya pasado dentro de su profesión y que recuerde con una sonrisa.

Más que algo anecdótico es algo que por suerte me ha ocurrido en algunas ocasiones: cuando empiezo a trabajar en una institución o departamento en el que nunca ha habido un documentalista nadie sabe cuál es mi labor realmente, y qué es lo que puedo aportar como documentalista a su trabajo; con el tiempo, a veces han llegado a preguntarse cómo pudieron desempeñar su trabajo sin contar con uno.

¿Cuál fue su primera experiencia en una biblioteca?

Acompañar a mi hermano mayor cuando yo ni siquiera sabía leer y mirar cuentos ilustrados o hablar con la bibliotecaria mientras él escogía sus lecturas.

Recomiende un libro, un disco y una biblioteca.

Más que una gran lectora soy una gran “re-lectora” de libros. Podría elegir muchos clásicos que he releído cientos de veces, pero me quedo con un muy buen libro que descubrí hace poco: ‘Los últimos hechizos’ de Robert Liddell.

Últimamente casi todo lo que oigo es rock de finales de los 60, pero por elegir algo más actual tal vez el disco “Micah P. Hinson and the Opera Circuit”, de Micah P. Hinson (claro).

¿Bibliotecas?, me vale cualquier biblioteca bien surtida de buena literatura y muchos clásicos.

Profesional

¿Cuál es su labor dentro de su puesto de trabajo?

Trabajo en un instituto de investigación biomédica participando en un proyecto europeo sobre enfermedades raras. Mi función consiste en localizar información especializada sobre este área en España (proyectos de investigación, ensayos clínicos, materiales para la investigación…), para ponerla a disposición de enfermos, asociaciones de pacientes o profesionales a través de una base de datos de acceso libre online.

¿Cómo debe ser un buen profesional de la información?

Despierto y abierto a los cambios constantes que se producen en la profesión, con capacidad de análisis y comprensión en un gran abanico de temas, y con mucha adaptabilidad a las diferentes funciones que puede desempeñar. Y contrariamente a lo que pudiera parecer, en muchos trabajos iniciativa, mucha iniciativa. Lo sé, pido demasiado.

¿Sabría decir cuál es y cómo ve el futuro de los bibliotecarios, archiveros y documentalistas?

Con las nuevas tecnologías y el acceso directo del usuario a la información en medios digitales quizá perdamos nuestra presencia “física” pero no creo que nuestro papel de intermediarios termine, sólo tenemos que encontrar nuestro sitio y adaptarnos a todos los cambios que se han producido y seguirán produciéndose.

¿Cree que los archiveros, bibliotecarios y documentalistas pueden ir de la mano?

Desde mi punto de vista, todos somos intermediarios entre la información que disponemos en nuestro centro (sea un archivo, una biblioteca o un centro de documentación) y nuestros usuarios finales. Hay que adaptarse a cada centro, a cada formato, a cada usuario y al uso que van a hacer de la información que les proporcionemos, pero las diferencias entre las tres profesiones son menores que sus semejanzas.

¿Hay “crisis” dentro de nuestro campo?

Por alguna extraña razón tenemos crisis, pero “existencial”. La mayoría de nuevos titulados, de los profesionales de la información, no se ve capaz de enfrentarse a algo distinto a los papeles tradicionales de bibliotecario o archivero, y eso hace que no sepamos aprovechar otras oportunidades laborales.

También está el convencer a los “contratantes” de que esas oportunidades laborales son para nosotros, y eso no es aún más difícil.

¿Qué cree que hace falta para ser reconocidos por la sociedad?

Si consideramos el poco peso que han tenido tradicionalmente las bibliotecas en la sociedad española, lo tenemos crudo.

Yo no creo necesitar que se me reconozca socialmente, me basta con que me dejen hacer mi trabajo.

Bibliotecarios, archivero o documentalista… ¿se nace o se hace?

De pequeña fui una apasionada lectora y gran amante de las bibliotecas y por ello no creo que sea casualidad que haya acabado dedicándome a esta profesión.

Quizá cada uno tenga su camino para llegar a esto pero lo mío seguro que es genético.

Nuevas Tecnologías

¿Qué le parece la incorporación de las Nuevas Tecnologías en las bibliotecas y archivos? ¿Son necesarias o se podría vivir sin ellas?

Me parece uno de los avances más significativos para el acceso a la cultura y a la información desde la invención de la imprenta.

Pero en realidad es cuestión de adaptarse a los medios de que se dispone. En algunos lugares con apenas recursos ofrecen mejores servicios de los que podríamos imaginar, y es engañoso pensar que todo el mundo tiene acceso a las nuevas tecnologías.

Se puede vivir sin casi todo, pero la vida sería mucho más difícil; y en nuestra profesión, sería como volver a la Edad Media.

¿Qué es para usted la web 2.0? y… ¿la Biblioteca 2.0?

Sé que ahora está de moda decir que no nos gusta el término 2.0, pero creo que lo detesté desde que surgió.

En cualquier caso, la idea de una web en la que cualquiera puede aportar información de forma individual o colaborativa, dar un valor añadido a la información de otros mediante comentarios, etiquetas, promoción de enlaces, establecer una comunicación recíproca entre creador y lector… y todo eso sin tener que ser un talento de la informática, me parece estupenda.

En el caso de la Biblioteca 2.0 permite llevar la tradicional relación entre la biblioteca y sus usuarios, o la actividad cultural que se puede establecer en torno a una biblioteca (como los clubes de lectura), más allá de las barreras del tiempo y el espacio. O al menos debería…

¿Qué importancia tienen para usted las Redes Sociales? ¿Cree qué son un avance para las relaciones con otros profesionales?

Reconozco que estoy en varias pero que aún no les he pillado el punto del todo. Supongo que mi concepto de la privacidad choca un poco con la cultura actual del exhibicionismo.

De todas formas, en el terreno profesional, cualquier herramienta que nos ayude a relacionarnos con gente de nuestro medio, con los que de otra forma jamás tendríamos contacto, me parece muy necesaria.

Para terminar…

Un color – Verde

Un número – 8

Una manía – Mis pequeños “comentarios al margen”, apostillas casi siempre con un deje irónico que intento callar la mayoría de las veces por prudencia. Lo cierto es que he tenido que quitar unos cientos de esta entrevista…

Una ciudad – París para visitar, una y otra vez, y otra…

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El servicio de documentación de un medio impreso regional: evolución en el diario Levante-EMV

Ha tardado un poco, pero ya tenemos en nuestras manos el nuevo número de la revista El Profesional de la Información dedicado a la documentación y medios de comunicación. Como no podía ser de otra manera, habiendo desarrollado buena parte de mi vida profesional en el diario Levante-EMV y perteneciendo esta bitácora a su Red de Blogs, propuse al responsable de la sección de Documentación del periódico, Alfonso Rodero, la redacción de un texto donde se abarcase cronológicamente las distintas etapas y formas de trabajo por las que el servicio ha pasado. Por otra parte, ya recogimos un texto de Alfonso hablando sobre el trabajo de documentación en el diario.

Confío en que el texto, que tiene por título El servicio de documentación de un medio impreso regional: evolución en el diario Levante-EMV, resulte de vuestro interés y que, junto al resto de los artículos, ayude a ilustrar el no siempre conocido mundo de la documentación informativa que se desarrolla en España. El índice de este número de la revista es el siguiente:

  • Elegía del centro de documentación de prensa – Nora Paul
  • Evaluación de hemerotecas de prensa digital: indicadores y ejemplos de buenas prácticas – Javier Guallar y Ernest Abadal
  • La memoria como criterio de valoración de calidad en el ciberperiodismo: algunas consideraciones – Marcos Palacios
  • Influencia de la fotografía digital en los departamentos de documentación de prensa – Juan-Miguel Sánchez-Vigil, Juan-Carlos Marcos-Recio y María Olivera-Zaldua
  • Periodistas que ejercen de documentalistas (¿y viceversa?). Nuevas relaciones entre la redacción y el archivo tras la digitalización de los medios – Josep-Lluís Micó-Sanz, Pere Masip-Masip, José-Alberto García-Avilés
  • Recuperación de secuencias de información audiovisual con rdf y smil – Jorge Caldera-Serrano y Rodrigo Sánchez-Vicente
  • 2018: ¿Diarios en dispositivos móviles? Libro electrónico, tinta electrónica y convergencia de la prensa impresa y digital – Javier Díaz-Noci
  • Automatización de las bases de datos: potencialidades de herramientas básicas para otro periodismo posible – Xosé López-García, Carlos Toural-Bran, Xosé Pereira-Fariña y Suzana Barbosa
  • El servicio de documentación de un medio impreso regional: evolución en el diario Levante-EMV – Marcos Ros-Martín y Alfonso Rodero-Susiac
  • Apuntes sobre la documentación en el diario El país – Juan-Carlos Blanco-García
  • Servicio de documentación digital de la Televisión del Principado de Asturias (TPA) – Belén E.-Nora-González, Cristina Patallo-Fernández y Marcela Pastor-Blanco
  • De la videoteca al robot pasando por Tarsys. Nuevos sistemas de gestión multimedia en Radiotelevisión valenciana – Lola Alfonso-Noguerón
  • El documentalista de programas de televisión: horizontes profesionales – Silvia Ripoll-Mont y Luisa Tolosa-Robledo
  • Los nuevos diarios digitales. Entrevista a Mario Tascón – Javier Guallar
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Entrevistan a Marcos Ros en RecBib

Julián Marquina sigue con su ronda de entrevistas a los profesionales de la información hispanos en su sitio web RecBib. En esta ocasión, le toca el turno a Marcos Ros donde se somete al escrutinio de Marquina en la que no ha podido sustraerse a la longitud media de sus textos. Esperemos que os resulte de interés.

Personal

  • Háganos una pequeña presentación suya

Hasta el día de hoy, como profesional he conseguido dedicarme a lo que me gustaba desde que inicié la Diplomatura de Biblioteconomía y Documentación. No me he centrado exclusivamente en el mundo bibliotecario y mi devenir profesional ha derivado a otras lindes que me parecían un poco más interesantes. He sido documentalista informativo en el diario Levante-EMV y soy documentalista en Aidico – Instituto Tecnológico de la Construcción en Valencia. También dispongo mi pequeño rincón en Internet, soy co-editor del blog El Documentalista Enredado, y en él vuelco la mayoría de mis elucubraciones, no necesariamente acertadas, aunque crea en ellas.

  • ¿Cómo conoció RecBib? y… ¿qué le parece?

Pues seguramente acabaría visitando RecBib mediante un envío a la lista de distribución Iwetel. RecBib es ahora mismo lo que me hubiese gustado que hubiese sido El Documentalista Enredado en sus inicios y, por ello, felicito a sus administradores, porque han alcanzado lo que nosotros nos quedamos a medio camino. Me pareció curioso que en un principio RecBib se gestionase mediante Frontpage, me recordó a los tiempos de El Bibliotecario Desordenado de Javier Leiva.

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El documentalista camaleónico o el proceso del cambio

Cuando alguien se dedica a una profesión para la que previamente se ha formado y de la que tiene experiencia, puede presuponerse que un nuevo puesto de trabajo dentro de su área no supone un gran cambio, sino apenas un pequeño reajuste para adaptarse al nuevo medio.

En nuestro caso, las funciones estándar de un bibliotecario/documentalista podrían sintetizarse en: buscar o recoger información, organizarla o clasificarla para su recuperación y, finalmente, ofrecerla a nuestro usuario final, de la forma en que pueda resultarle más útil. Pero una formula tan sencilla como ésta, ante un nuevo trabajo, puede complicarse hasta límites insospechados y, sin alejarte realmente de ella, obligarte casi a partir de cero.

Cuando nos enfrentamos al reto de un cambio de trabajo debemos pasar por una fase de reconocimiento del terreno y adaptación a éste más o menos larga. Esto dependerá de nuestro bagaje personal, pero también de los escollos que tengamos que sortear o de las personas que nos allanen el camino.

La mayoría de las veces, ese escollo puede consistir en aprender un programa de catalogación en una biblioteca o de gestión de la información en una empresa. Y, según mi parecer, las herramientas informáticas son quizá el menor de nuestros problemas. Como profesionales de la información comprendemos la lógica de estos programas: sabemos cuál es su finalidad (almacenar la información), qué tenemos que darles (datos que clasificaremos según un criterio establecido) para que nos den lo que queremos (información pertinente), y sólo necesitamos saber cómo (la idiosincrasia del programa). Seguramente bastará con empaparnos del manual de instrucciones y, con suerte, contar con la ayuda de algún compañero conocedor del programa.

Ya son palabras mayores cuando hablamos de un sistema de catalogación o clasificación diferente al que estamos acostumbrados, o la utilización de un tesauro, porque esto nos obliga a reorientar nuestra proceso mental de análisis de la información. Pero es el entrenamiento el que nos hace eficaces y eficientes y, en este caso, es nuestro único camino.

Un cambio importante que se ha ido produciendo en las últimas décadas y que nos afecta a la hora de desarrollar nuestra labor es la aparición de nuevos soportes documentales. Incluso conociendo el ámbito de trabajo –una biblioteca, un archivo de empresa, un medio periodístico- y conociendo el sistema de gestión que debemos utilizar, trabajar con un soporte diferente puede darnos más de un quebradero de cabeza.

Empezando con el primer caso que he mencionado, para las bibliotecas la inclusión de documentos de audio y vídeo supuso para empezar afrontar (por poner un ejemplo obvio) problemas de almacenamiento, al requerir un mobiliario especial; pero también la necesidad de ofrecer a sus usuarios los medios técnicos para acceder a ellos (reproductores). Y esto fue lo de menos, ya que a raíz del préstamo de películas y música en las bibliotecas públicas surgió una serie de complicaciones legales por derechos de propiedad intelectual que con los libros no se había planteado hasta entonces.

El cambio del documento en papel al documento digital está resultando mucho más traumático. A los complicaciones de un almacenamiento con la garantía de seguridad informática necesaria, se añaden aspectos legales sobre la autenticidad y validez legal de dicho documento. Cuando la información digital resulta tan fácil de modificar, convencer a los interesados (empresas – clientes, administraciones públicas – ciudadanos) que un documento electrónico no ha sido manipulado y que su valor legal es el mismo que tendría un original en papel no siempre es factible. Nueva normativa al respecto, la firma electrónica y otros medios técnicos intentan solventar estas reticencias, pero creo que principalmente se trata más de una cuestión de concienciación.

Pero me he alejado un poco del tema al hablar de soportes de información, ya que son las instituciones para las que trabajemos las que tienen que lidiar con estos problemas.

Así que volviendo a lo que nos atañe, un nuevo formato puede modificar nuestra forma habitual de realizar nuestras funciones, pero éstas vienen a ser en definitiva las mismas: recoger información, tratarla y servirla. Quizá en el caso de un documentalista especializado en medios de comunicación pueda resultar drástico el pasar de trabajar en un periódico, donde la información es exclusivamente en papel o al menos textual, a trabajar en un medio audiovisual, donde este tipo de información requiere un análisis completamente diferente. Pero repito lo dicho, tenemos las habilidades necesarias para enfrentarnos a ello y sólo necesitamos entrenamiento.

Desde mi experiencia, quizá lo que más incertidumbre ocasiona en un nuevo trabajo sea precisamente lo que no tiene que ver directamente con nuestras funciones (la tríada mágica que no paro de repetir). Empezar a trabajar en un área del que poco o nada sabemos –entrar en el mundo empresarial por primera vez, o en un ámbito científico del que apenas tenemos unos conocimientos básicos- puede resultar tal vez la barrera más difícil de superar. En estos casos nuestra formación y experiencia poco pueden ayudarnos.

Y si además los astros se conjugan de tal forma que ni siquiera podemos aprovechar la experiencia o seguir la huella de nuestro predecesor en el puesto de trabajo ya que nos encontramos en un terreno sin abonar, una institución en la que somos los primeros profesionales de la información que asumen un trabajo nuevo para ambas partes, nuestro desamparo puede ser desesperante.

Entonces todo son trabas: un medio que desconocemos, unas fuentes de información que nos son extrañas, que no sabemos si existen o cómo llegar a ellas, unos datos que no sabemos cómo procesar porque apenas llegamos a comprenderlos. ¡Un auténtico calvario!

Llegado a este punto queda claro que la única solución es llegar a entender sea como sea el mundo en el que desempeñaremos nuestra labor. Y en estas ocasiones, como en muchas otras de la vida, los contactos personales pueden ser nuestra tabla de salvación. Antiguos compañeros de estudios o de trabajo que han tenido que desenvolverse en campos similares y que pueden aportarnos su experiencia en la misma situación. Pero también amigos o conocidos que ni siquiera pertenecen a nuestra profesión y que, precisamente por eso, pueden ofrecernos la información que tanto necesitamos e iluminar un poco ese empedregado camino: regalarnos una clase elemental del ámbito científico en el que tenemos que trabajar, darnos a conocer fuentes de información o herramientas que nos serán útiles, recomendarnos a las personas que pueden orientarnos o ayudarnos a establecer contactos. En definitiva, ayudarnos a conocer el terreno que pisamos.

Pero ese camino de adaptación a un nuevo trabajo no tiene porqué se siempre así de espinoso… a veces lo es más.

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¿Qué papel puede jugar el centro de documentación en la Vigilancia Tecnológica?

La biblioteca, unidad de información o centro de documentación permanece como la puerta de entrada de todo tipo de informaciones (de negocios, técnica, interna, externa). En tandem con Internet, la biblioteca, todavía proporciona una oportunidad excelente para adquirir información. Puede no entrar demasiado en la labor de análisis y en el área de elaboración de informes. Pero, al menos, para acceder a la información juega un papel que puede potenciarse con su contribución a las Intranet corporativas. No obstante, si no existe un entendimiento mutuo en la redefinición de su papel entre la Dirección y el centro de información, su existencia puede peligrar precisamente porque su función tradicional de intermediación se ve amenazada por la mayor facilidad de acceso a la información electrónica al tiempo que queda lejana a la generación de valor.

PALOP MARRO, Fernando. Cuestiones sobre Inteligencia competitiva. IPN-CIECAS, Volumen VI 3/2004. P. 16

Me iba a conformar con dejaros esta pequeña cita, una gota dentro del océano de Internet, pero tal vez mi visión como documentalista merezca en esta ocasión una oportunidad. Lo que tenemos aquí es la visión tradicional de la Biblioteca, es decir, un centro encargado de las compras del fondo documental y su custodia, pero la Biblioteca, el centro de documentación o el de información, tras el desarrollo de las teorías de la gestión de la información y del conocimiento, no debe quedarse como un mero intermediario y gatekeeper de la información.

Si una organización dispone de un Centro de Documentación, se encuentra estableciendo los mecanismos para la Gestión de la Información (o al menos de una parte de ella) que utiliza durante su día a día. Es posible que mucha información ya se encuentre dentro de la Web, como señala el autor, pero ¿todos los artículos de revista son accesibles de forma gratuita? La respuesta es, obviamente, no. Alguien deberá encargarse de su compra y lo hará llegar al investigador que lo solicite, alguien deberá integrar ese documento dentro del fondo documental en forma de Intranet Corporativa.

La Vigilancia Tecnológica es una traslación de los tradicionales servicios de Difusión Selectiva de la Información (DSI) que realizaban los bibliotecarios antes de la popularización de Internet. La aplicación de nuevas herramientas informáticas a la recuperación de la información no debe ser óbice para despreciar los conocimientos y el saber hacer de los profesionales de la información en un nuevo intento de reinvención de la rueda.

No, el Centro de Documentación debería ser un elemento clave dentro de los procesos de Vigilancia Tecnológica y Gestión de la Información de una organización dedicada al I+D, porque de lo contrario estaremos tropezando una y otra vez con la misma piedra.

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La búsqueda de empleo para bibliotecario o documentalista en España

La búsqueda de empleo para los profesionales de la información no es sencilla teniendo presente el práctico desconocimiento que tiene la sociedad que tiene de nuestras funciones y posibilidades. Tanto es así que si acuden a los servicios de empleo de sus comunidades autónomas, en general, los funcionarios arquearán una ceja y les obsequiarán una sonrisa, mientras que sus terminales informáticos sólo ofrecen la posibilidad de encajar al Diplomado en Biblioteconomía o el Licenciado en Documentación bajo el epígrafe de «Artistas». Por otro lado, atendiendo a una de las principales salidas profesionales de los bibliotecarios, los profesionales rebuscarán en los distintos boletines oficiales rastreando las distintas convocatorias de becas y oposiciones para peregrinar, uno tras otro, a las diversas oficinas de registro de las administraciones pertinentes con los papeles acreditativos correspondientes para confiar en su suerte.

Las universidades son otras de las grandes «agencias» de las que disponen los profesionales de la información a la hora de buscar su primer empleo o el segundo, ya que sus unidades de prácticas comienzan a abrir el difícil camino laboral de sus estudiantes. Al mismo tiempo, los profesores universitarios se preocuparán del mercado laboral de esta franja de especialidad profesional para encontrarse que, aunque hay muchas ofertas, la calidad de este trabajo es bastante mala.

Una vez agotadas, estas posibilidades, ¿dónde poder informarse sistemáticamente de las ofertas laborales adecuadas a nuestros perfiles? ¿A quién acudir más allá del chivatazo de nuestras amistades que en ocasiones son providenciales? Fundamentalmente, son varias las vías para estar al tanto de las ofertas laborales, así que permitidme que os recoja algunas de las opciones en una lista introductoria no exhaustiva:

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